Ya conocen la rutina :) los personajes son de Stephanie Meyer y la historia es de Edward's Eternal, yo solo soy la traductora.

Gracias también a mi amiga y Beta Erica Castelo por seguir soportando mis horrores, ahora en esta nueva historia.


Diez minutos después, mi padre entró por la puerta alegremente, deteniéndose solo lo suficiente para dejar un beso en la cabeza de Teddy, darme una palmada en el hombro y continuar subiendo las escaleras. En su mano llevaba su maletín médico; había pertenecido a su abuelo y dejado como legado con el pasar de los años. El cuero estaba brillante y rayado, y le faltaba gran parte de la costura superior. A mi padre le encantaba. Ni siquiera estaba seguro si la mayoría de los médicos todavía usaban maletines, pero mi padre nunca estaba sin él. Bajé a Teddy de la silla, diciéndole que continuara coloreando, y empecé a seguir a mi padre por las escaleras. Si mi madre lo había llamado, esto era malo.

Papá miró hacia atrás. "Sangre, Edward." Sonrió con suficiencia. "Montones de sangre…" Su voz se fue apagando mientras seguía caminando. "Pero está todo bien. Solo estoy aquí por si acaso. Las astillas grandes pueden ser desagradables."

Eso me detuvo. Titubeé y luego volví con Teddy. Hasta el momento, había logrado calmarlo y le aseguré que la rodilla de Bella solo tenía un gran boo-boo (1) y que estaría bien. Colorear y conversar con él ayudó a distraerlo. Por dentro, estaba mucho más nervioso de lo que demostraba.

Sobre todo ahora, con la llegaba de refuerzos.

Ya sea por si acaso, o no.

Teddy me miró. "El abuelo va a parar lo rojo, ¿verdad, papi?"

Me senté y lo puse sobre mi rodilla. "Sip. El abuelo va a curar a Bella de inmediato."

"¿Cómo me hizo a mí?"

Me estremecí recordando el corte en la cabeza de Teddy cuando se cayó del columpio el año pasado. Afortunadamente, papá había estado con nosotros y repetidamente me aseguró que se veía peor de lo que era. "Cabeza, rodillas y codos, Edward. Son los que más sangran." Tenía razón entonces, y sabía que la tenía ahora, y sentí cómo me relajaba un poquito. "Sí, peque. Justo como te curó a ti."

"Tal vez a Bella le gustaría un regalo después. Yo recibo un regalo por ser bueno."

Tuve que sonreír al notar la esperanza en su voz. "Esa es una gran idea. ¿Tal vez un cono de helado?"

Asintió y recogí sus crayones. "Vainilla," dijo decididamente. "A Bella le gusta la vainilla."

Le di un beso en la parte de atrás de su cabeza. "Está bien."

Unos minutos más tarde, mamá bajó, tranquila y sonriendo. "Voy a preparar más café y algunos sándwiches."

Los dos, Teddy y yo hablamos al unisonó. "¿Bella?"

"Está bien. Tenía una gran cortada en su rodilla. Tu papá sacó una enorme astilla. Quería asegurarme de que no necesitaba puntos de sutura."

Mi estómago se apretó. "¿Y?"

"Nop. Tu papá se está haciendo cargo." Levantando la vista, apoyó sus manos en la encimera. "Chicos, ustedes dos necesitan relajarse. Bella está bien. Su rodilla va a estar adolorida por unos días, pero estará bien." Sentándose a mi lado, sonrió. "Después de almorzar, tú y Teddy pueden ir al parque. Yo me quedaré con Bella. Luego, más tarde, tú y yo podemos ir por sus cosas, y Teddy y el abuelo van a pasar un poco de tiempo juntos. Prepararé algo especial para cenar cuando regresemos. Ella puede descansar durante la tarde."

"Eso no le va a gustar."

Mi mamá se rio. "Ella ya le expresó sus sentimientos a tu padre. Él le dijo que tiene que descansar por el resto del día y darle a los cortes la oportunidad de empezar a sanar. Tú y Teddy pueden cuidar de ella para variar." Me miró fijamente. "Tenemos que asegurarnos de que los cortes no se infecten."

Pasé saliva. "La ayudaré a cambiarse los vendajes."

Teddy habló. "¡Le haré un dibujo! ¡Bella dice que hago los mejores y la hacen sonreír!"

Mi mamá y yo asentimos y Teddy agarró una hoja de papel en blanco, sacó la lengua en concentración mientras cogía un crayón y empezaba a hacerle un dibujo.

"Edward," murmuró mi madre.

Levanté la vista hacia ella.

"Está bien. Es un corte en una rodilla."

"Había mucha… sangre," le susurré.

"Las rodillas sangran. El caminar a casa no ayudó. Pero está bien. Solo mímala un poco."

"Lo haré."

"Ella y yo vamos a jugar cribbage (2) mientras ustedes no están. ¡Le encanta tanto como a mí!" Sonrió, frotándose sus manos alegremente.

"Solo cartas, ¿verdad? ¿No más historias?"

Mamá se rio y se levantó de su asiento. "Oh, Edward." Sacudió su cabeza al mismo tiempo que sacaba el pan del contenedor. "Siempre hay historias. Es un derecho de madre."

Sacudí la cabeza al escuchar su risa malvada.

"Y tengo muchas historias, hijo mío. Tantas, tantas historias."

*()*

Le subí una bandeja a Bella después de que papá bajó y me relevó en colorear con Teddy. Estaban en medio de una animada discusión sobre qué color podrían ser los dinosaurios cuando dejé la sala. Sonreí al pensar cómo reaccionaría Bella sobre que su dibujo de 'que te mejores' sea un enorme dinosaurio traga fuego de color púrpura y naranja. Conociéndola, le encantará y lo colgaría con orgullo en su pared.

Toqué suavemente y entré. Estaba sentada en el banco de la gran ventana, su pierna levantada. Dejé la bandeja a un lado y me incliné para darle un beso en su cabeza. "Hey."

Sonrió con remordimiento. "Hola."

"¿Estás bien?"

"Avergonzada."

Me senté junto a ella, levantando su pierna herida sobre mi rodilla, y pasando una mano por su suave pantorrilla. Su piel era tan sedosa. "¿Por qué?"

"Todo este alboroto por una rodilla raspada."

Le di un apretón a su pierna. "Fue más que un raspón. Y nadie está haciendo un alboroto. Simplemente estamos cuidando de ti."

"Tu padre me dijo que tengo que descansar por el resto del día. Tengo trabajo qué hacer."

"Subiré tu laptop. Papá va a quedarse con Teddy, y mamá y yo vamos a ir por tus cosas."

"El parque—"

"Teddy y yo iremos al parque mientras mi mamá está aquí contigo. Luego, papá y Teddy pueden pasar tiempo juntos mientras nosotros vamos por tus cosas."

Su rostro se coloreó, y bajó la mirada. Sus dedos se curvearon en el borde del cojín del asiento. "Deja por hoy lo del departamento."

"¿Por qué?"

Cuando no respondió, deslicé mis dedos por debajo de su barbilla y levanté su cabeza. Me sorprendió ver las lágrimas en sus ojos. "¿Bella? ¿Qué pasa?"

"No quiero…" Titubeó, pasando saliva. "No quiero que nadie lo vea."

Mantuve mi voz baja al mismo tiempo que mis pulgares limpiaban sus lágrimas. "¿Por qué?"

"Es un lugar horrible. No quiero—"

"Hey. Nadie va a juzgarte, Bella. Solo me alegra que hayas salido de allí." Apreté su mano. "Iría yo solo, pero estoy seguro que hay cosas que preferirías mantener privadas."

"No queda mucho allí," me aseguró. "No traje mucho. Dejé la mayor parte de mis cosas con mi hermana—el departamento era demasiado pequeño. Algo de ropa y libros, en realidad."

"Déjame hacerme cargo de esto—por favor."

Una lágrima cayó en mi mano y la voz de Bella era tan baja que casi no la escuchaba dijo, "Odiaba ese lugar."

"No vas a regresar. Este es tu hogar ahora—con nosotros."

Otra lágrima cayó. Luego otra. Sin decir nada más, me incliné hacia adelante y la cargué, poniéndola sobre mi regazo. Con cuidado, acuné su cabeza contra mi pecho. "Déjalo salir, amor. Estoy contigo."

La dejé llorar. Meses de emociones reprimidas—el dolor de todo lo que le había pasado—estaba haciendo crisis por una rodilla raspada y el hecho de que no tendría que regresar a un departamento oscuro y solitario.

La abracé y permití que la tormenta azotara, a sabiendas que el sol sería mucho más brillante cuando pasara.

*()*

Bella se quedó dormida en mis brazos, y cuando mamá se asomó para ver cómo estábamos, me ayudó a acomodarla sobre la cama, cubriéndola con una manta ligera. "Tu papá y Teddy están ocupados con un modelo que él le compró. Por qué no vamos y hacemos lo del departamento ahora, y tú y Teddy pueden ir al parque más tarde."

"El parque puede esperar."

Mi mamá negó. "No. Bella y Teddy trabajaron en una sorpresa para ti. Tiene que ser hoy. Ella estará despierta para cuando lleguemos a casa, y entonces jugaremos cartas, y ustedes tres pueden ir al parque. A papá también le encantará."

"¿Sabes cuál es la sorpresa?"

"Oh, sí." Miró al rostro de Bella surcado por las lágrimas. "Tienes razón, Edward. Ella es exactamente lo que tú y Teddy necesitan." Levantó su mano y quitó el cabello húmedo de la mejilla de Bella. "Y ella también los necesita."

Asentí, mi garganta se contrajo tanto que no pude hablar.

Mamá le dio un apretón a mi brazo. "Déjala descansar. Vámonos."

Escribí una nota para Bella, diciéndole lo que estaba pasando, y la puse a su lado. Agachándome, rocé su mejilla con un beso. "Volveré pronto, amor."

Ella suspiró en su sueño.

*()*

"Oh, Edward." Mi madre sacudió su cabeza mientras miraba alrededor. "No. No. No. No." Me miró horrorizada. "Tienes razón. Bella no puede quedarse aquí."

"Lo sé."

Caminamos por el lugar, abriendo despensas y cajones, tristes por lo poco que contenía el departamento que realmente le perteneciera a Bella. La cocina tenía apenas lo esencial: dos platos, tazas, y vasos, un par de ollas y algunos utensilios, nada que Bella quisiera.

Mi mamá empacó rápidamente su ropa al mismo tiempo que yo metía sus libros y CD en una caja. Sabía que aquí solo tenía sus favoritos y que había más guardados en casa de su hermana, pero aun así me dolió el corazón ver lo poquito con lo que había estado viviendo. Cuando mamá se trasladó al baño, yo fui a ver al dueño, el señor Black, que era un hombre mayor y estaba encantado de que Bella se estuviera mudando, Bella me había dicho que era muy amable, y que constantemente iba a ver cómo estaba. Ella le había llamado para decirle que yo iba a ir para vaciar el lugar.

Cuando abrió la puerta, me dio una amplia sonrisa sin dientes mientras me estrechaba la mano. "El lugar equivocado para una dulce chica como ella," me dijo. "Por general tengo a estudiantes allí—chicos, ¿sabe? No les importa tanto siempre y cuando tengan un lugar para dormir. Quería que tomara la habitación grande de arriba, pero ella insistió en que era todo lo que necesitaba." Me miró de arriba abajo. "¿Vas a cuidar ahora de ella, jovencito?"

"Así es."

"Bien."

Le entregué un cheque que cubría la renta de los próximos dos meses. "No necesito eso," insistió. "Ella pagó el primero y el último, cuando se mudó aquí."

"Por favor, señor Black. Usted fue amable con Bella, y no le dio problemas por dejar el departamento."

Se encogió de hombros. "Fue solo de un mes a otro, y es fácil ser amable con ella. Ya no voy a rentar ese lugar. Es tiempo de vender y conseguir un lugar más pequeño para mí solo. Cuando mi esposa vivía nos gustaba tener este lugar lleno." Sus ojos se enternecieron, y supuse que muchos recuerdos estaban pasando por su mente. "Pero sin ella aquí, es diferente, y difícil de mantener. Los buenos inquilinos son difíciles de encontrar."

Puse el cheque en su mano, junto con una tarjeta de negocios. "Este es el nombre de un buen agente de bienes raíces. Le ayudará con todo lo que necesite. Quédese con el dinero y úselo como algo extra, entonces. Por favor."

Por un minuto bajó la vista y luego estrechó mi mano. "Usted es un bueno hombre, señor Cullen. Gracias. La señorita Bella va estar bien ahora. Me alegra que lo haya encontrado."

Le sonreí. "Nosotros somos los afortunados, señor."

*()*

"¿Ya terminaste?" Le pregunté a mamá.

Asintió y sonrió mientras le contaba sobre la conversación con el señor Black. Mamá insistió en llevar arriba los pocos alimentos enlatados y básicos de la despensa de Bella que quedaban, mientras yo cargaba el coche.

Cuando bajó de nuevo, estaba sonriendo y tenía el presentimiento de que el señor Black tendría una visitante ocasional. "¿Qué hay del resto de sus cosas?" Preguntó frunciendo el ceño.

"Voy a llamar a su hermana y hacer arreglos de que las traigan. También voy a invitarla a venir de visita. Bella está bastante preocupada sobre cómo va a reaccionar por las noticias sobre vivir con Teddy y conmigo."

"Creo que una vez que te conozca y vea lo mucho mejor que están las cosas para Bella, se convencerá."

"Eso espero."

Mamá apretó mi hombro. "Lo hará."

*()*

Sentado en la banca del parque, sonreí cuando vi a papá y a Teddy en los columpios. Después de llegar a casa, papá y yo llevamos las cosas de Bella a su habitación. Papá revisó su rodilla, que se veía amoratada y adolorida, pero sin sangre, de modo que pude quedarme y ver mientras la limpiaba y la vendaba de nuevo. Para su consternación, cargué a Bella hacia la sala, acomodándola en el sofá. Mi mamá tenía el tablero de cribbage y las cartas listas, junto con té y algunos bocadillos ya que Bella no había comido. Antes de que nos fuéramos, Bella y Teddy tuvieron una conversación en susurros, y ella deslizó algo en su bolsillo.

El 'algo' resultó ser un mapa del tesoro que papá y yo teníamos que seguir para encontrar el premio al final. Solo había cinco pistas, todas fáciles de encontrar, sobre todo porque Teddy sabía dónde estaban, pero papá y yo le seguimos la corriente y los tres disfrutamos del aire fresco y del sol. Teddy estaba más que entusiasmado y su risa se escuchó varias veces cuando papá y yo pretendíamos estar perdidos y sin poder encontrar la siguiente pista. Amaba escuchar su risa, y guardé cuidadosamente todas las pistas—escritas, sin duda, con la ayuda de la mano guiadora de Bella—con un crayón color azul brillante. Bella hacía muchas cosas geniales con él, creando constantemente recuerdos felices para nosotros con ideas sencillas, recuerdos que significaban mucho. Quería añadir todos los pedazos de papel a su álbum. Mi mamá y yo lo habíamos empezado antes de que naciera, y lo manteníamos al día. Sabía que ahora Bella estaría en gran parte de esos recuerdos.

El premio al final eran los conos de helado por los que Bella había pagado por anticipado. Teddy orgullosamente tendió su mano con dinero para pagar también por el de papá, asegurándome que no tenía que pagar por él porque Bella había usado el dinero del tarro de las groserías para los premios. Bella había descubierto que cuando estaba frustrado o tenso, murmuraba y maldecía, de manera que inició lo del tarro de las groserías. La mayor parte de los días me sorprendía cuán a menudo tenía que echar monedas dentro. Papá se rio con ganas al mismo tiempo que sujetaba mi hombro y aceptaba el cono con una sonrisa de suficiencia. Teddy estaba preocupado porque no tenía suficiente para más helado, y le prometí que llevaríamos a casa para Bella y la abuela cuando terminara de jugar.

Después del helado, papá mantuvo a Teddy ocupado para que yo pudiera hacer una llamada a la hermana de Bella.

Su tono fue brusco cuando contestó, y me presenté prudentemente, agradecido de que Bella ya le había hablado de Teddy y de mí. Cuando escuchó mi nombre, se preocupó al instante.

"¿Ella está bien?"

"Sí. Está bien. Bueno, fuera de una rodilla adolorida de esta mañana, está bien."

Gimió. "¿Qué le pasó ahora?"

"Se tropezó jugando a la traes con algunos niños de cinco años y golpeó su rodilla con la caja de arena. Se hizo una buena raspada."

"¿Pero está bien?"

"Sí. Mi papá vino y la revisó. Le dijo que descansara el resto del día, pero solo para que tuviera una oportunidad de comenzar a sanar. No está contenta con ello, pero lo está haciendo."

Su voz sonaba con curiosidad. "¿Dónde está ella?"

"En casa. Ella y mi mamá están jugando cribbage."

"¿Su casa?"

Tomé una respiración profunda. "Por eso estoy llamando, Alice. Sabes que Bella está cuidando de Teddy. Mi niñera no va a regresar. Le ofrecí el trabajo a Bella, y aceptó."

"Oh."

"Es un trabajo con lugar dónde dormir."

"Oh."

"Vacié el lugar en el que vivía esta mañana y traje sus cosas a mi casa. Pero sé que tiene más guardadas en tu casa. Quiero hacer arreglos para que las traigan aquí."

"¿Por qué?"

"Quiero que se sienta cómoda y tenga sus cosas con ella. Eso le agradaría, creo."

"Eso suena más personal que un jefe preocupado por su, ah, empleada."

Cerré mis ojos y dije. "Soy más que un jefe, Alice. Bella es… muy especial para mí."

"¿Qué tan especial? ¿Qué me estás diciendo exactamente?"

Tomé una respiración profunda antes de responder con honestidad sobre lo profundos que eran mis sentimientos por su hermana. Las preguntas y preocupaciones comenzaron. Las respondí todas, ofreciéndole incluso la misma información que le había dado a Bella el primer día para que pudiera investigarme si quería. Una y otra vez, le aseguré no solo el bienestar de su hermana, sino también era nuestro deseo de tenerla en nuestras vidas y que estuviera contenta. Aunque admitió que le daba gusto que Bella ya no estuviera en ese pequeño departamento, expresó preocupación por sus nuevos arreglos de vivienda y su futuro. Cuando le pedí que viniera y lo viera por sí misma, pareció sorprendida.

"Bella te echa de menos y a Laura. Vas a estar feliz de verte."

"¿Quieres que vayamos y nos quedemos en tu casa?"

"Ahora también es la casa de Bella," le informé en voz baja. "Sí, me gustaría que vinieran y se quedaran con nosotros. Pueden conocernos a Teddy y a mí—ver cómo vivimos. Llegar a comprendernos. Ver por ti misma lo feliz que es Bella con nosotros. Conocer a mi familia." Respiré profundamente de nuevo. "Tal vez te sientas mejor una vez que veas que estoy diciendo la verdad. Tu hermana pertenece aquí, conmigo. Con nosotros."

"No quiero ver que sufra de nuevo."

"Yo tampoco. No tengo intenciones de lastimarla." Hice una pausa, mi voz atorándose de pronto. "Me preocupo por tu hermana más de lo que puedo expresar, Alice. Y ella corresponde esos sentimientos. Lo estamos tomando con calma, pero estamos trabajando en ello."

Hubo silencio en la línea. Esperé pacientemente. "Podría pedir prestada la van de Emmett," ofreció. "Podría llevar algunas de sus cosas."

Recordé el nombre Emmett. Bella dijo que él había sido una de las pocas personas que permanecieron a su lado.

"Eso sería genial."

"Solo guardó unos cuantos muebles que pertenecieron a nuestros padres y media docena de cajas o algo así." Su voz era triste. "Vendió todo lo que tenía algo de valor para pagar las deudas que creyó eran suyas."

"Trae lo que puedas, y todo lo que no quepa, pagaré para que las trasladen. Me gustaría que tuviera sus cosas."

"Te escuchas demasiado bueno para ser verdad, Edward."

Me eché a reír. "Eso piensa Bella también. Créeme, no lo soy. Soy solo un hombre." Mi voz se volvió seria. "Pero me importa mucho tu hermana, y haré lo que pueda para hacerla feliz."

"Eso has dicho. Sin embargo, todavía hay cosas que me preocupan."

"¿Vendrás de visita? ¿Vas a ver por ti misma antes de decidir?"

"¿Cuándo?"

Pensé en mi agenda. "¿Este fin de semana?"

Podía escuchar papeles moviéndose, y me pregunté si estaba viendo un calendario. "Sí. ¿Vas a decirle?"

"No. Quiero que sea una sorpresa."

Alice se rio un poco, el sonido muy parecido al de Bella. "Por lo general no le gustan las sorpresas."

"Le gustará esta."

Hubo una pausa. "Creo, que tal vez, vas a caerme bien, Edward Cullen."

Le sonreí al teléfono.

"Digo lo mismo, Alice."

Terminé la llamada, sonriendo.


(1) boo-boo es como le dicen en inglés a las raspadas o pequeñas heridas los adultos, para que los niños no se asusten. No hallé una específica en español que sea conocido por todos los latinos, así que la dejé en inglés.

(2) El cribbage es un juego que gozó de gran aceptación entre la alta sociedad inglesa del siglo XVII, aunque tiene sus orígenes en un juego aún más antiguo llamado noddy. En el transcurso de una partida de cribbage, los jugadores deben formar combinaciones de cartas que les reporten los puntos necesarios para ganar. Aunque no es imprescindible para jugar, se suele utilizar un objeto, generalmente con forma de prisma y realizado en madera, que tiene una doble fila de pequeños orificios numerados hasta el 120.


Awww esa escena de Bella llorando en su regazo fue *suspiro* Este Edward es un amor, ¿se imagina? ¿Después de sufrir una decepción como la que Bella tuvo con su ex, encontrarse un hombre como Edward? No es de extrañar que tanto Bella como Alice crean que es demasiado bueno para ser verdad, menos mal que Edward les está demostrando con hechos que solo quiere que Bella sea feliz. Bueno, en el próximo capi veremos si logra convencer a Alice. Muchas gracias por sus alertas y favoritos que siguen llegando, y sobre todo, gracias por tomarse un poco de su tiempo para comentar. Siempre le he dicho a mis lectoras, que un gracias no cuesta nada, así que…. A las lectoras silenciosas, no me enojo si de vez en cuando me dedican un gracias ;) Saludos y nos leemos el jueves si todo sale bien.