¡Holaa!

Gracias a los que han dejado reviews, hacen mis días más felices.

Este es el penúltimo reto: ¡pero no les diré que es o arruinaré todo!


Killian había tenido el mejor cumpleaños de toda su vida. Ni siquiera cuando su padre le había regalado aquel barco a escala prometiendo que pronto tendría uno para sí había estado tan ilusionado como en ese momento. No se lo admitiría a nadie, después de todo, aquello parecía sacado de una típica novela infantil juvenil. Ni siquiera él mismo le había dicho a Swan que le quería, y allí estaba ella diciéndolo… Pero Killian estaba pensando en que el alcohol estaba hablando por ella, pero no podía evitarlo, él tan solo se encontraba mirándola completamente estupefacto como si hubiese acabado de darle una noticia que cambiaría su vida para siempre.

—No debí decir eso.— Fue lo que dijo, al darse cuenta de que él no decía absolutamente nada a su repentina confesión.

—Claro que debiste decirlo.— Se apresuró a responder. Genial, su voz sí que seguía ahí. —Pero no quiero escucharlo de esa forma.

—¿De qué forma?— Preguntó ella, mirándolo con una expresión difícil de descifrar. Lo único que tuvo que hacer él fue señalar la botella. —Vale, ¿no me crees porque te lo he dicho con licor de por medio?

—No digo que no te crea, digo que quiero que lo digas porque quieres decirlo. No por un reto, no porque estemos bebiendo.

—Eso es ridículo. ¿Ahora te comportas así?

—Hablaremos mañana de esto. Por favor métete a la cama.


Emma se levantó temprano aquella mañana, al menos todo lo temprano que le había sido posible teniendo en cuenta que había estado bebiendo la noche anterior. Tenía que ir a ayudar a terminar con la limpieza de Granny's, aquella mañana abrirían un poco más tarde de lo normal pero aquél no dejaba de ser el centro común de todo el pueblo y Emma había adquirido un compromiso.

Aunque aparentemente todo lo que decía últimamente era por puro compromiso.

Se encontraba terriblemente indignada por la forma de reaccionar de Killian la noche anterior, porque si, lo recordaba todo a la perfección y seguía sin poder creer que por una vez que daba un paso en la dirección en la que se suponía que darlo, la dejaran con las palabras en la boca y se marcharan.

No hace falta decir que llegó de un humor bastante particular al lugar en el que se suponía debía encontrarse con su madre, Elsa y Ruby para que le ayudaran a terminar de limpiar para dejar el lugar como se lo habían encontrado.

Entre movimientos, la rubia acabó por alejarla de las demás y llevarla a uno de los baños para preguntarle qué diablos estaba mal con ella. Aparentemente no estaba siento tan sutil como creía que estaba siendo.

—Le he dicho que le quiero y se ha marchado.— Dijo sin más. —Felicitaciones, he admitido mis sentimientos en voz alta.

—¿Y él hizo qué?— Preguntó ella, sin poder creer lo que escuchaba.

—Se ha marchado.— No estaba contando la historia completa, pero no quería ultimar en detalles cuando a fin de cuentas era justamente eso lo que había ocurrido. No tenía porqué explicar absolutamente nada más, se sentía medio despreciada admitiendo eso en voz alta.

—A que le pego por idiota.— Escucharon la voz de Ruby decir tras ellas.


Killian no había hecho más que dar vueltas por el muelle como un desquiciado. A eso de las cuatro de la mañana se dio cuenta de que intentar dormir era un completo fracaso y decidió no intentarlo más, por lo que salió a caminar. No sabía de uno a diez que tan ridículo había sido su comportamiento la noche anterior, porque no sabía realmente qué era lo que estaba esperando que ocurriera la noche anterior.

Siempre se había creído capaz de llegar al corazón de aquella mujer por su propia cuenta, y al final había resultado que había necesitado que alguien les hiciera de cupido… Y no estaba del todo seguro de que Emma no estuviese admitiendo lo que ocurría porque se estaba sintiendo presionada a hacerlo, y eso más el alcohol jamás suele ser una combinación placentera para ningún ser humano del planeta tierra… Pero él debió haberse quedado a escuchar, y ahora estaba seguro de que si Emma lo recordaba, estaría muy molesta con él por su comportamiento infantil.

Lanzó una piedra al agua, viendo como pequeñas ondas empezaban a danzar alrededor de la misma. Casi sentía paz observando el movimiento, y una vez cesó, decidió que debía moverse a otro lugar diferente para solucionar lo que había pasado.


—Te buscan.— Le dijo su madre, una vez entró de sacar el último cesto de basura que quedaba. Todas se dieron la vuelta para observar su pequeña obra de arte, y Emma casi que volvía a estar de buen humor nuevamente al ver que todo había quedado en perfecto estado a pesar del desorden de la noche anterior.

—¿Quién me busca?— Preguntó al recordar lo que le habían dicho.

—No es necesario que te diga más.— Porque era obvio, había una figura bastante conocida esperándola al otro lado del cristal. Un suspiro de frustración se escapó de sus labios pero aún así se despidió con un gesto de la mano y salió de allí.

—¿Qué ocurre?

—Tenemos que hablar.

—¿De qué?

—Déjame llevarte a algún lado y te enterarás.


Caminaron en silencio hasta el muelle, después de todo, sin el Jolly Roger aquel era el único lugar que le permitía a Killian aclarar sus pensamientos, y había pasado allí suficiente tiempo como para tener claro lo que quería decir. Necesitaban arreglar todo lo que tenían pendiente, porque había cierta cantidad de cosas que ninguno de los dos estaba preparado para escuchar, pero que era necesario poner sobre la mesa.

¿Qué por qué había reaccionado de esa forma la noche anterior? Porque no quería equivocarse con ella, porque quería que se diera cuenta y aceptara lo que estaba ocurriendo entre ellos sin necesidad de ayuda de un tercero, pero aparentemente no había sido suficiente como para conseguir hacer ese trabajo por su propia cuenta. No sabía si era cuestión de orgullo o no, pero había algo allí que no se podía negar…

—¿Qué quieres Killian?— Le preguntó Emma, después de un par de minutos de silencio que no pudo soportar.

—Hablar contigo.— Era obvio, y ella lo miró muy mal por ello. —Quiero aclarar lo que pasó anoche… Yo no pretendía ser tan brusco.

—Tus pretensiones son lo de menos, realmente no debí haber dicho nada.— Y ahora era su turno de ser dura con él.

—Swan, estabas tomada. Realmente no quería que la primera vez que lo dijeses fuera porque el alcohol te impulsó a ello.— Se sentía haciendo dramas innecesarios, pero era lo que había ocurrido. —Honestamente no creía que fueses a recordarlo hoy.

—Pues lo recordé, Killian… Estaba siendo honesta anoche, sin importar lo que me hubiese impulsado a ello.

—Bien.— Respondió él.

—Bien.— Respondió ella.

Él no se molestó por decir nada más, simplemente tomó su mano y siguió caminando con ella hasta llegar al borde del muelle, donde se sentó y la miró para que se sentara a su lado. No sabía de dónde había salido la tensión que tenían acumulada, pero se había disipado de repente. Ninguno de los dos había dicho mucho, pero sin quererlo, lo habían dicho todo. Emma recostó su cabeza sobre el hombro de él.

Tras un par de segundos observando la inmensidad, Killian agachó la mirada para observarla, al sentirlo, ella hizo lo mismo.

—¿Qué?— Le preguntó.

—Tus ojos son hermosos.— Fue lo único que encontró él para decir, sacándole una sonrisa a su acompañante, que asintió y levantó levemente la cabeza para acercarse a él.

—Tu no te quedas atrás.— Él asintió, acabando con la distancia entre sus labios.

Por un minuto, tan solo eran ellos dos. Por un minuto, no fue necesario pensar en nada más, ni en sus temores, ni en todo lo que sacrificaban si decidían estar juntos, porque nada parecía perdida, al contrario, todo lo que estaban haciendo era una ganancia.


¿Me merezco un abrazo? ¡Yo sé que si!