Vida Concertada

VI

Desperté entre esporádicos escalofríos.

Me había quedado dormida sin ni siquiera cambiarme de atuendo o abrigarme con una simple cobija. Tiritaba y sentía un incesante hormigueo en mis pies señal inequívoca de que hacia tiempo que a estos no llegaba correctamente la sangre.

Con esfuerzo intente incorporarme sobre el lecho para poder así quitarme el aparatoso vestido que tan poco acertadamente había escogido ponerme el día anterior.

Pero mis pies no tenían los mismos planes que yo pues no respondían ante mis deseos y se negaban a permanecer erguidos sosteniendo el peso de mi menudo cuerpo. Así pues tuve que aguardar sentada en el filo de la cama durante algunos minutos mientras la circulación volvía a revivir a mis caprichosos pies.

Mientras aguardaba no pude evitar percibir que el cielo ya no representaba una estampa nocturna, o al menos no del todo, si no que entraba algo de luz por las ventanas.

Ya había amanecido, pero con un solo vistazo pude comprobar que en el exterior el cielo estaba cubierto de nubes sombrías, lo que apuntaba a que una futura tormenta se iría formando a lo largo del día.

Encogí y estire repetidamente los dedos de mis pies, intentando que entrasen en calor y la circulación volviese a ellos. Pero el intento era inútil, el incesante hormigueo no desaparecía y yo comenzaba a impacientarme.

Alce la falda de mi vestido, con la intención de echar un vistazo a mis adormiladas extremidades, y no pude evitar proferir un grito de terror que resonó en la silenciosa habitación.

Mis pequeños pies habían sido reemplazados por otros más rollizos y con cierto tono azulado que no auguraba nada bueno.

Los apresurados pasos no se hicieron esperar y en cuestión de minutos la puerta de mi alcoba era abierta y por ella ingresaba una alterada señora Weasley y su hijo mayor, Charlie.

-¿Os encontráis bien, milady?- inquirió Molly entre largas bocanadas de aire.

-Mis pies…

Eso fue todo lo que conseguir pronunciar antes de que el llanto se apoderara de mis ojos y mis labios comenzasen a temblar cuales posesos.

La señora Weasley se aproximo hacia mi lecho con pasos torpes y sin soltar en ningún momento la mano de su hijo mayor, un joven larguirucho de trece años*, de cabellera pelirroja y abundantes pecas.

-¿Sus pies?- murmuro el muchacho algo intrigado mientras se acercaba un poco mas a mi cuerpo.- ¿Qué le suceden a sus…

-Charlie trae inmediatamente una cuba llena de agua caliente - lo detuvo su madre rapidamente- ¡Rapido!

El chico parecio dudar durante algunos segundos pero tras un leve empujon en el pecho proporcionado por su madre parecio reaccionar y salio corriendo de la habitacion.

Sus pasos torpes resonaron en el extenso pasillo del segundo piso.

-No se preocupe milady, todo saldra bien- intento animarme sin embargo su voz no era precisamente esperanzadora.

Alce mi mirada aguada de mis maltrechos pies y me tope con sus ojos azules que contemplaban con temor y algo de preocupacion la parte inferior de mis piernas. Se mordia el labio inferior sin ser consciente y con lentitud se iba arrodillando en el frio suelo para poder ver mejor la parte afectada.

-¿Me permite, milady?- pregunto alzando la mirada y posado sus manos sobre las mias, temblorosas y frias.- Debo despojarla de su vestido para que resulte mas comodo la tarea de entiviar sus pies- me explico.

Yo simplemente deje de hacer presion sobre la tela del vestido y este callo de neuvo sobre mis piernas, cubriendolas. La señora Weasley me retiro con ternura un mecho revelde del rostro y me dedico una sonrisa que pretendia ser tranquilizadora pero se quedo en el intento.

-No le hare daño- me aseguro mientras se incorporaba y comenzaba a desacer el nudo que mantenia ceñido el corpiño de mi vestido.- No debe preocuparse; es algo cumun que suceda estos pequeños accidentes, en esta estación. Y mas si tenemos en cuenta que usted no esta habituada al frio tipico de Londres.

Sus manos temblaban levemente mientras sus palabras eran precisas, destinadas a calmarme; en cuestion de minutos la tela del vestido se deslizaba por mi cuerpo hacia abajo y yo pude sentir el frio matutino de la mañana golpear mi cuerpo semidesnudo.

Instintivamnete me lleve ambas manos hacia el pecho intentando cubrirme todo lo posible. La situacion en si era demasiado turbadora para mi maltrecho corazon y ni que decir de me escasa lucidez, no necesitaba agrabarla mas.

La señora Weasley no parecio percatarse de mi pequeño acto de verguenza o simplemente prefirio ignorarlo y concederme algo de tregua.

-Sera mejor que guarde reposo durante todo el dia milady- comento dulcemente mientras abria el tercer cajon de mi comoda y estraia de el uno de mis camisones- El tiempo no mejorara hasta mañana o incluso podria permanecer asi durante una semana mas en el peor de los casos, y usted no debe esponerse mas al frio. No al menos hasta que su cuerpo se adapte a él.- expuso mientras tomaba mis muñecas y con suvidad, casi sin hacer presion, tiro de ellas, separando mis manos de mi pecho.- Alce los brazos, por favor milady.

Obedientemente e intentando no mirarla a los ojos alce los brazos y permiti que me colase el camison por la cabeza.

La tela suve rozaba levemente mi piel probocandome escalofrios y las manos de la señora Weasley me hacian cosquillas mientras aprochaban los botones traseros de la prenda.

-Ahora deberia recostarse y abriagarse adecuadamente, milady- me sujirio mientras me ayudaba a refujiarme entre las calidas sabanas- Saldre un momento en busca de un poco de leche caliente con miel, eso le hara entrar en calor.- dijo mientras corria las cortinas de las ventanas negandome la vision del sol, que apesar de haber salido poco poder ejercia sobre la temperatura esterior.- Volvere enseguida. No se preocupe.

Y sin mas salio de la alcoba, dejandome sola de nuevo.

...

Un grito similar al gemido de un recien nacido me desperto de mi apacile y necesario sueño con poca, por no decir ninguna, delicadeza.

-¡Que dieblos! ¿Quien es el bastardo que se atreve a provocar tal escandolo al amanecer?- me queje entre gritos y maldiciones dichas en apenas murmullos.

Di una patada a mis sabanas y sin preocuparme si iba devidamente tapado o no sali al pasillo del segundo piso, donde se encontraba mi alcoba, para encontrarme a la señora Weasley, el ama de llaves, justo enfrente de mi.

-Milord- hizo una pequeña reberencia y sin apartar su vista de la moqueta añil que cubria el suelo de madera dijo- Siento mucho haberlo despertado, no pretendiamos...

-¿Quien a gritado?- la corte tan rapidamente como pude antes de que comenzase a darme estupidas escusas y mas de una disculpa por algo que, estoy seguro, no ha probocado ella.

-Milord, no era su intencion despertarlo. Ella ni siqueira sabe que usted regreso y estaba tan asustada que...

-Molly.- le adverti.

Ella alzo la mirada por primera vez y sonrojandose levemente murmuro.

-Lady Lilian, señor.

Esa respuesta significo lo mismo que nada para mi... al principio.

¿Quien era lady Lilian? Y lo mas importante ¿Por que gritaba de esa manera a horas tan poco apropiadas, despertandome a mi de paso?

-¿Quien es lady Lilian?- exprese mis pensamientos en palabras.

Molly retorcio un poco la tela de su falda y bajando de nuevo su mirada, algo acobardada por el tono de mi voz, contesto en voz baja.

-Su prometida, milord. La señorita Lilian Evans.

...

Se demoraba demasiado.

Habia transcurrido ya varios minutos, incluso me atreveria a decir que casi una hora; y sin embargo la señora Weasley no regresaba, tal y como habia prometido. Y eso me estaba incomodando. No, incomodar no era la palabra correcta. Lo que sentia realmente era miedo, soledad y sobretodo añoranza.

Añoraba a mi nana, sus dulces palabras y sus reprimendas cargadas de preocupación que tan frecuentemente me brindaba cuando era apenas una niña. La señora Weasley me habia hecho recordarla, sus actos y su forma de tratarme habian provocado que aquellos recuerdos que con tanto trabajo habia encerrado en mi corazon saliesen de nuevo a la luz, atormentandome. Provocando mas lagrimas.

-No creo que sea comveniente señor- me limpie apresuradamente las lagrimas, que tan tozudamente habia reprimido hasta ahora y que sin embargo habian encontrado una via de escape sin mi consentimiento- Lady Lilian no se encuentra en condiciones de...

Algo interrumpio las escusas de la señora Weasley, o mas bien alguien.

Una voz grave, familiar en cierta manera pero desconocida al fin y al cavo.

-Pero...

Los intentos de la señora Weasley eran frustrados mucho antes de ser llevados a cabo. Quien quiera que fuese esa persona no queria entrar en razon, deseaba algo y no parecia querer conformarse con un simple "no".

-Como vos deseeis milord- la sumisa voz y el tono cargado de respeto y tal vez algo de temor llamaron mi atención.

No habia permanecido demasiado tiempo bajo la proteccion de la familia Potter, tal vez no conociera a todos los criados o las costumbres de la familia pero si de algo estaba segura era de que la señora Weasley era una mujer con caracter; lo habia comprobado varias veces.

Sabia como desempeñar su papel y como mantener el orden entre el servivio, todos la respetaban y eran muy pocos los que se atrevian a contradecirla. Al igual que eran escasas las personas a las que ella temia. Es mas me atreveria a segurar que tan solo una persona habia conseguido amansar a la señora Weasley, y no me referia a su esposo si no mas bien al señor de la casa...el conde de Gryffindor.

Un escalofrio, que nada tenia que ver con el frio, recorrio mi menudo cuerpo con el simple recuerdo de su nombre.

Toc, Toc.

Dos toques. Suaves e indecisos y posteriormente su voz.

-¿Milady? ¿Puedo pasar?- incosnmcientemente negue con mi rostro, apesar de que era consciente de que ella no podria verme.

No quiero que entre.

No deseo que él me vea, no asi.

-Lady Lilian- el pomo de la puerta giro levemente y esta comenzo a moverse lentamente.- Le traigo su taza de leche y un poco de agua caliente para...

Soy cobarde, nunca crei que lo fuera pero lo soy.

Con una rapidez que nunca crei poseer me cubro con las sabanas y cierro los parpados con fuerza, rezando por que mi actuacion de resultado.

-..¡Oh! Esta dormida- murmuro la voz de la señora Weasley.- No creo que sea el mejor momento milord.

-Yo decidire si es o no el mejor momento Molly, si no te importa- contesto su acompañante, quein definitivamente no era el señor Potter.

Su voz era menos ronca, mas juvenil. Y su tono era mas duro, no tan desenfadado como el del señor Potter.

Fuese quien fuese no estaba contento.

-Pero no creo que a la señorita le complazca mucho que usted...

-Crees que me interesa eso- la corto secamente- Crei dejorlo claro hace unos minutos Molly, tan solo deseo conocerla. Eso es todo. No hare nada indevido, se lo aseguro- su tono se endulzo levemente, pero aun asi su voz seguia teniendo algo que no me gustaba.

Tal vez seria sus palabras, que no comprendia, o su tono, que por alguna estraña razon me recordaba al de mi padre; pero no me gustaba. Me hacia sentir pequeña, insisgnificante.

-Su padre no vera con buenos ojos que usted este aqui- murmuro la señora Weasley tras varios minutos en silencio.- Ya sabe lo que el piensa sobre...

-No me interesa lo que él piense o deje de pensar, Molly.- contesto.

Y para mi temor su voz sono peligrosamente cerca.

-Yo no me siento culpable, por lo tanto ¿realmente e cometido un delito?- inquirio con cierta ironia.- Yo creo que no- se autocontesto con arrogancia.

La señora Weasley no parecio muy contenta con su respuesta pues dejo escapar un gruñido, pero no opino nada mas. Se mantuvo en silencio, y si no fuera por el sonido ritmico de su respiracion hubiese jurado que habia abandonado la habitación.

Y entonces lo sinti...

-Pelirroja- murmuro- Debi haberlo imaginado, mi padre siente devilidad por ellas- dijo mientras tomaba uno de mis mechones pelirrojos y tiraba de el levemente.- ¿No se que les ve?- gruño en apenas un murmullo inaudible, o al menos para la señora Weasley pues para mi sono alto y claro. Una señal mas que evidente de que mi estancia en este lugar no es de su agrado- Y ademas parece una niña- susurro- ¿Que edad tiene?- inquirio en voz alta mientras apartaba algunos mechones de mi rostro y yo apretaba con desesperacion mis parpados, rogando por que no me descubriese.

-Quince años, milord- contesto inmediatamente la señora Weasley- Una edad apropiada para contraer matrimonio si me permite la osadia- comento.

-¿Apropiada dices? Yo creo que es precipitada. Los padres simplemente desean desacerse de sus hijas como si estas fueran estorvos, ¡y que mejor manera que casandolas y asi de paso optener algun beneficio a cambio!- comento como si tal cosa mientras pasaba uno de sus dedos por mi mejilla causandome escalofrios- Pero la cuestión aqui es, ¿Que beneficio ha optenido el progenitor de esta chica?-murmuro- Dinero, estatus, tierras o simplemente lo ha hecho para quitarse un problema de encima- y con sus utlimas palabras retiro su dedo de mi mejilla.

-No todos los matrimonios deben ser por conveniencia milord- dijo la señora Weasley con dulzura- Algunos son por amor.

-Esos querida Molly son escasos, tan poco comunes como la honrradez en estos tiempos- se burlo- Y por supuesto nuestro caso- pude sentir como el colchon disminuia levemente y algo o alguien tiraba de las sabanas que me cubrian- no es diferente. Nuestro matrimonio es de conveniencia, es un hecho que nunca voy a olvidar.- confeso- Y ahora Molly querida, podrias dejarnos solos.

-Pero señor- parecio dudar- no creo que...

-No es una peticion si no una orden.-aclaro.

Se escucho un ruido sordo y despues las pisadas amortiguadas de alguien. Minutos despues estaba sola de nuevo...o eso deseaba.

-Podeis dejar de fingir, no es voy a hacer nada- dijo incorporandose y retirandose agunos pasos de mi- No muerdo- bromeo.

Deseaba desaparecer, fundirme con el estampado tosco y varonil del papel pintado.

Habai quedado en ridiculo, pillada en falta. Como una niña que realiza una travesura; y lo mas humillante era que mi delator no era otro mas que el hombre que habai ocupado mi mente desde el mismo momento en el que fui cosnciente de mi compromiso. Aquel que tanto ansiaba conocer y que al msimo tiempo tanto temia...

James Potter.

-No tengo toda la mañana- se quejo- Ya os he dicho que no os hare nada, simplemente deseos escuchar una disculpa o escusa que os justifique el hecho de haberme despertado de manera tan poco agradable esta mañana.

Separe lentamente los parpados, con mas verguenza que miedo, y pude distinguir entre las penumbras a alguien caminando dentro de la habitación. Caminaba en círculos cerca de la única ventana de la cual disponía mi habitación.

-Y bien, ¿Cuando me daréis mi disculpa?- inquirió parando su caminar justo enfrente de la ventana y tirando de las cortinas hacia los lados, dejo entrar la escasa luz del sol matutino, iluminando así su silueta.

Era un hombre joven, sin duda. No mucho mayor que yo, diecinueve o posiblemente veinte años. Estaba vestido, o en parte, con lo que parecían ropas de trabajador; pantalones de color negro algo raídos y botas de aspecto rudo. No usaba chaleco ni camisa por lo que su cintura y pecho quedaban a la vista al igual que su inusual bronceado y su torso trabajado, similar al de los marineros que trabajaban en el barco del capitán Luke. En su mano derecha tenía una manzana, la cual había sido mordida en varios puntos. Su otra mano, delgada y con largos dedos, sostenía aun la tela de las cortinas.

Lentamente mis parpados fueron ascendiendo permitiendome un mayor campo de vision y una pespectiva mas clara de mi acompañante; o calvario, segun mi punto de vista.

Tenía el cabello negro enmarañado y ojos como la tierra húmeda. Pómulos elegantes, una boca llena y largas pestañas. Lucía como un héroe de ficción. Como una especie de prototipo perfecto, ese fue mi primer pensamiento.

Era como esa clase de hombre que una chica de mi edad sueña con conocer. Ese hombre de ensueño que aparece solo en las fantasías más recónditas de toda mujer y que nos garantiza seguridad y amor eterno entre dulces palabras y gestos cariñosos. Era tal y como me lo había imaginado, incluso podría decir que era incluso mejor.

Sin embargo su aspecto exterior distaba mucho de su verdadera personalidad, o al menos eso pude comprobar una vez que él abrió la boca.

-Discúlpeme... milord- murmuré mientras llevaba a cavo un vano intento por cubrir mis partes mas indebidas.

Él se inclinó hacia delante, en una pose típica de cortejo o saludo cortes en la nobleza, y con su mano izquierda hizo una pequeña floritura mientras decía

-Esta disculpada, milady.- sus ojos que hasta ahora habían permanecido clavados en el suelo como parte del protocolo se encontraron con los míos y pude comprobar para mi desgracia y desazón que parecía divertirse con el asunto.

Se regodeaba.

Se burlaba de mí, me dejaba en ridículo a propósito.

- Si os sonrojáis un poco mas milady me temo que no podré distinguir vuestro rostro de vuestro cabello- se burlo incorporándose de nuevo y dando un generoso bocado a su manzana- Sabed que no os favorece demasiado- murmuro como quien dice un secreto – Deberías intentar abochornaros menos, así tal vez algún hombre podría interesarse en vos.

¿Como se atrevía?

Le había pedido disculpas, había obedecido tal y como el deseaba y aun así me humillaba. Hacia realidad el mayor de mis miedos iniciales; que él me viese como una niña, un simple estorbo con el cual debería cargar por el resto de sus días.

Y eso me enfureció. Realmente me irritó.

-¿Como os atrevéis? ¿Quien creéis que sois? ¡Salid inmediatamente de mi dormitorio o me veré obligada a llamar al señor Potter!- le amenace entre gritos y aspavientos.

Ya nada me importaba, la furia me cegaba.

Era demasiado lo que había reprimido a lo largo de los últimos meses y sus comentarios no habían hecho mas que colmar el vaso. Debía desahogarme y él había aparecido justo en el momento apropiado.

Tal era mi furia que no fui consciente de haberme incorporado de la cama, dejando atrás las cobijas y mi protección; pero sobretodo mi vergüenza.

-Yo soy el señor Potter querida- comento mientras dejaba escapar algo similar a un silbido y entrecerraba los ojos- Nada mal para ser una niña, aunque podría mejorar. Espero que aun estés creciendo no deseo tener que habituarme a la escasez de erotismo.- su mirada era claramente de burla pero su voz sonaba seria, casi con desprecio. Como si no desease que estuviese aquí.

Como si me hiciese responsable de nuestro compromiso.

-¡Fuera!- grite con lágrimas en los ojos mientras me dejaba caer al suelo y me cubría el pecho con dificultad debido a las convulsiones que me provocaba el llanto.

Las piernas me hormigueaban, los oídos me pitaban, la cabeza me dolía y el corazón punzaba pidiendo a gritos un poco de atención.

Este sin duda no había sido mi plan original. Esta mañana al despertar mi única preocupación era el hecho de no poder olvidar al señor Potter y ahora, una hora después, irónicamente mi principal y único problema era sacar a su hijo de mi dormitorio y si era posible de mi vida.

El señor Potter había sido olvidado, desplazado a un segundo lugar, y su lugar lo ostentaba ahora un joven de mirada burlesca y sonrisa cínica que me hablaba como un bellaco pero se comportaba como un caballero. Con titulo, si, pero sin decencia.

Sin duda son curiosas las vueltas que da la vida.

*En realidad Lily Evans tenía 13 años cuando nació Charlie Weasley, por lo tanto en la historia, dado que Lily tiene 15, Charlie debe tener 2 años. Sin embargo e hecho algunos arreglillos por aquí y por aya y ¡tachan! Charlie Weasley tiene 13 años (curiosamente la edad de Lily cuando el nació jeje, ¿casualidad? Tal vez)

¡Hola, hola!

Lo se, lo se queréis matarme y sabéis que...ya ni os voy a dar excusas para que no lo hagáis. ¡Adelante!. Estáis en todo vuestro derecho de quejaros. Lo mió no ha sido un pequeño retraso pos-exámenes o pre- exámenes, sino un "Señor Retraso" debido a varias circunstancias (entre ellas están por supuesto ciertos exámenes y trabajos kilométricos, turnos de noche imposibles y algún que otro día de vaguedad).

Así pues os quiero compensar de cierta manera por lo que he pensado que lo mejor que podía hacer era subir dos capítulos seguidos (si lo se deberían ser unos pocos mas pero mi cabecita no da a mas :P ). Así que he pensado que os daré un día de tegua, hoy subiré el primero y mañana el siguiente( y asi tengo tiempo de corregirlo adecuadamente para que no tenga muchos gazapos - -u )Así que mañana debéis cliquear en el botoncito que reza "Siguiente" y ¡vuala! Un capitulo nuevecito y listo para ser leído.

Así que sin más os dejo disfrutar del otro capi. Un beso muy fuerte a todos aquellos que me apoyan con sus comentarios y a los que no pues también.

o-o-o-o LA HORA DE LAS RESPUESTAS o-o-o-o

Hannah Potter: Muchas gracias por tu comentario, me alegra mucho que te guste la historia y espero que el encuentro entre Lily y James sea de tu agrado. Para serte sincera no sabia muy bien como responderte ya que la pagina de Fanfictions no me permitía responderte por mensaje privado así que pensé en escribirlo aquí, pensado que tal vez lo verías.

Nos leemos! ;)