― Naruto, Sasuke ― llamó, captando su atención ―. Mañana ambos tendrán un duelo contra Sakura.
Los brazos de Naruto soltaron a Sakura al instante, ambas miradas encontrándose en un incómodo silencio.
―Probaremos si merece o no estar en el equipo siete ― sentenció Tsunade.
Disclaimer: Naruto no me pertenece.
―Dialogo de los personajes―
Pensamientos de los Personajes
Voz de Kurama
Capítulo 7: Ansias
―Maldición ― murmuró ella. Por la centésima vez en los pocos minutos que tenía vagando junto a Kai por Konoha.
El pelirrojo río apenas, acomodando a su jefa perfectamente sobre su espalda para no dejarla caer. Su confusión interna se aglomera, igual que nieve de tormenta, amontonándose más y más sobre las ciudades; creciendo hasta que el sol logre derretirla y hacerla desaparecer.
―Sabes que está es la primera vez que te he escuchado maldecir tanto ― comentó, con una sonrisa sarcástica ―. Ya te he dicho, debes ser más femenina.
Cuanto deseaba, que la confusión no se notará en su tono de voz. Qué sus temores no lo comenzaran a consumir mientras su cuerpo se entumece de frío, con los recuerdos de una aldea natal que jamás pudo volver a amar.
Y, en su pesada locura, solo quería fugar de ese sitio. Llevarse a la médico sobre su espalda de una u otra forma. Viva o muerta…
No.
La quería viva.
Porque, en aquel pequeño contacto, en ese íntimo recreo de miradas algo dentro, le advirtió que perdería. Sin importar que se dijera a sí mismo, que ironías sobre lo tonto que sonaba dijera, el aguijón de la perdida lo seguía acechando, hambriento por consumirlo entero.
Hambriento por verlo caer en ese foso, donde alguna vez se vio sumido por años, en el vació absoluto.
Aterra pensar que, el lugar que ha logrado devolverle la sonrisa y las lágrimas a su preciada salvadora; sea el mismo del cual él desea huir.
¿Debería escapar? ¿Engañarla? No, eso era imposible. El vínculo que los tenía unidos era tan profundo que creyó, muy acertado, ser incapaz de poner un pie lejos de ella. ¿Sentiría ella lo mismo? ¿Estaría, en algún nivel, consciente de lo que sus acciones le habían hecho? De que tanto… esas reacciones lo seguían lacerando por dentro.
Sakura apretó el agarre de sus brazos sobre el cuello masculino, en un vago intento de estrangularlo.
―Cierra la boca, estoy de muy, muy mal humor ― respondió, hundiendo su rostro en la nuca de su compañero ―. Maldita sea, debí insistirle más a shishou sobre su estúpido encuentro.
Las memorias, en el sentido retorcido, siempre desean ser olvidadas por una razón.
Alegre o triste, para Kai era lo mismo. Solo deseaba borrar, con ironía pura la pesada penumbra que le recorre cada poro del cuerpo. Terror de caer, de vuelta en el infierno que lo encadenó a la locura, puro en toda forma posible; es su señal de que debe decir algo antes de sacar conclusiones apresuradas.
Debe hacer algo, antes de que se destroce por dentro.
Se detuvo un poco, alentando el paso.
―Hey ― llamó, con un tono preocupado.
― ¿Hm?― respondió ella, con su rostro agotado sobre su hombro.
Y finalmente se detuvo, allí, en medio de la calle. Con la poca luz de la vía pública, sin ningún ojo curioso que se desvele en aquellas horas, con la lluvia golpeando fuerte en sus cuerpos; con el pecho ardiendo en intriga. Teniendo solo la sensación fría de la serpiente deslizándose mortífera sobre su pierna, en un baile de acecho por el cambio de actitud. Apenas bajo la vista, encontrando los rojos posos del Sharingan en la invocación.
Cierto, el Uchiha seguía allí, alerta de su escape.
Alerta de sus palabras con la fémina perteneciente al equipo siete.
―Quiero hablar contigo ― dijo, con la vista perdida en el cielo de tormenta.
Sakura se movió un poco, como buscando comodidad en su agarre.
―Ya estamos hablando ― aclaró, sin prestarle importancia.
El sirviente, afligido no reclamo ante la falta de tacto de la chica. El cansancio de la pelea debió dejarla insensible a sus preocupaciones. Claro, lo único que danzaba en su mente era el encuentro con los descendientes que tendría mañana por la tarde.
Lo único que había en la mente de la shinobi eran esos dos tipos.
―En privado ― insistió Kai, alzando la pierna sobre la que se enrolla la serpiente ―. No me siento cómodo contándoles mis planes a tus "compañeros" ― dijo, con un tino degradante hacia ambos varones ―. Tengo ideas interesantes para tí y si escuchan, es trampa.
Sakura pareció comprender la idea general, más no su verdadero motivo. Llevo la mirada a la serpiente de rojiza mirada, con la sensación del Sharingan sobre sus ojos, fijos, estáticos, fríos. Una simple palabra escapó de sus belfos, casi como un instinto de protección.
―Deshazte de esa cosa.
En el momento en que sus ojos destellaron con el carmesí del doujutsu Uchiha, el amante del ramen ya había saltado a encarar a su mejor amigo, confrontando la vacía mirada que Sasuke tenía mientras leía unos documentos.
―Dime ― cuestionó, con un aire demandante.
Sasuke parpadeó, procesando rápido la información recibida y miró al rubio. ¿Debería contarle? Naruto no era discreto, era un exagerado en más ocasiones de las que debería, sin embargo, eso no quitaba que la misión de vigilancia era compartida, y si en caso algo ocurriera, los dos serían responsables.
―Destruyó mi invocación, están en el lado este de la aldea, según parece dormirán fuera ― respondió, con la mirada baja, concentrándose de vuelta en los papeles que tenía entre sus manos.
El Uzumaki ya se había dirigido como gato enjaulado a la salida, ofuscado, preocupado y vívidamente confundido. Ni bien tomo el frio pomo de la puerta, la voz acertante de Sasuke lo retrajo con furia a su domicilio.
― ¿Qué harás? ― le había preguntado, sin mucho interés.
―Voy a traerla a casa, eso hago. Tú deberías venir también, es nuestra compañera de equipo ― recalcó Naruto, volteando a ver hacia al sofá donde Sasuke lee ―. No me cansaré de repetirte, Sakura-chan es parte del equipo siete, debemos arreglar todo este embrollo entre nosotros, no alejarnos más.
El estómago del Uchiha se contrajo y sus ojos ardieron, rememorando al instante la vacía mirada de quién una vez juro amarlo, gritarle que se alejara. La memoria permanente que habita en él no deja de repetir ese rostro .En lo profundo de su alma, le había dolido, y mucho. Él no era Naruto, eran diferentes; pero por el bien de aquello que Naruto deseaba tener de vuelta, intento, muy en vano, tratar de llevarse mejor con Sakura.
Había subestimado el daño que Sakura recibió por su parte.
¿A quién quería engañar? Sería un milagro si Sakura lograba hablarle de nuevo más allá de lo apropiado. Ella jamás le iba a perdonar, y no estaba dispuesto a luchar por algo que no merecía.
―Déjala ir, no es tan tonta como para escaparse en su primer día― respondió, ignorando la creciente indignación que aflora del rubio.
Mejor así, mejor dejar que Naruto se aleje de a pocos para que el dolor de la verdad no sea tan irremediable. Por el bien de Naruto, tendría que hacerle entender la realidad en la que vivían y no el sueño que el rubio tanto intenta alcanzar.
―Sakura-chan es parte de nuestro equipo, ¡no puedes simplemente ignorarla! ― refuto el Uzumaki, redirigiendo su ansiedad a Sasuke.
―Puedo ― reitero― y mírame, lo haré. Comprende que ella solo está aquí por órdenes de la Hokage, no porque desea hacerlo.
― ¡Entonces vamos a convencerla! ¡Sakura-chan es también parte del equipo!
En ese punto, se percató que de no tocar el sentido común de Naruto, aquel sueño llegaría demasiado lejos. La terquedad del zorruno ninja era un quiebre que de no ser pulverizado, solo crecería hasta volverse insoportable.
Las palabras fueron duras, incluso él se sintió mal de decirlas, pero era necesario.
La verdad les ayudaría a crecer, o, en todo caso, aumentaría el dolor.
― Deja de soñar. El equipo siete dejo de existir desde que teníamos doce años, crece y madura.
El sonido del vidrio quebrándose fue el inicio de los gritos, de las quejas, de las mentiras y el engaño.
Ninguno podría decir que fue el detonante de sus emociones, ni porque se alteraron tan rápido. ¿Los estilos de ver las cosas? ¿La discusión? ¿El acercamiento? ¿O simple necesidad? Pero para ambos, el hecho de que aquel equipo de gennin jamás volvería a triunfar era el golpe más duro. ¿Tanto era pedir que triunfaran de nuevo como en las viejas misiones? Que atrapar a Tora, el gato; o ayudar en la granja se volvieran tareas diarias. Volver a una época, donde todo los que les podía preocupar era triunfar en la misión del día de la mano de sus compañeros de equipo.
En un rincón de sus mentes, después de destrozar casi la mitad de los muebles de la sala tras la lucha de golpes, ambos se preguntaron, con un dolor retorcido.
El equipo siete, debió en verdad… ¿existir?
Para Naruto, lograr el sueño de tener a sus dos mejores amigos y a su sensei a su lado, riendo como en los viejos tiempos era todo. Literalmente, todo.
Para Sasuke, regresar a los días donde su apellido ni su soledad se asomaban era la paz definitiva.
Pero, mirando en retrospectiva. Aquel grupo de tres posiblemente, nunca debió juntarse. Para ambos varones, en gran parte fue importante; descubrieron a alguien con la misma soledad, el mismo dolor.
Sin embargo, de igual manera, descubrieron las crueles diferencias de su amargo destino.
Uno perdió todo, otro perdió algo que anhelo desde su nacimiento.
Uno deseaba venganza; el otro, reconocimiento.
Eran la contracara de la misma moneda.
De un solo ser.
¿Qué podría salir mal?
El Tercer Hokage, que en paz descanse, debió arrepentirse tras su muerte. Cuando todo comenzó a caer a pedazos.
Grandes y lacerantes pedazos.
Las misiones, las palabras, el examen Chunnin, la invasión. Una serie de eventos que solo Dios pudo poner uno antes y otro después, como empeorando cada escenario al máximo.
Inseguridad, ambición, cariño, desprecio, mentira, amistad, traición… matanza.
Ambos varones comenzaron un juego de tira y jala, matar o morir que termino involucrando al resto del grupo, sumiéndolos también en su propio circulo de desgracia.
¿Fue Kakashi? ¿Fue Sakura? ¿Fue Naruto? ¿Fue Sasuke?
O… simplemente fue el hecho de conocerse lo que desencadeno tantas agridulces memorias.
Mentira o verdad, el día que aquel equipo se juntó, sus destinos se tiñeron con tinta negra, llena de malicia y destrucción. Los hilos de sus vidas, tan finos y débiles, se torcieron con odio y decepción.
Gran decepción.
Su lazo, tan fuerte como era, también tenía cicatrizado la palabra "agonía" a lo largo de sus vidas.
― ¿Se puede saber que, por el demonio, están haciendo?
Kakashi estampo la puerta, seguido de Sai y Yamato. Los destrozos eran audibles a cuadras de distancia, aunque nadie era tan tonto como para interponerse en cual fuera la discusión de los dos residentes. Nadie, excepto miembros del equipo siete mismo, se atrevía a morir a manos enfurecidas del Uchiha o del Uzumaki. Los jóvenes en disputa hicieron poco caso a las nuevas visitas en su casa, antes de intentar, volver a arremeter contra el otro. De no ser por las extensiones de madera que los apresaban de vuelta a tierra.
Gruñeron, al mismo tiempo, como leones enfurecidos por el cese de lucha, expresando su deseo por continuar. Kakashi, siendo más veterano en resolver sus disputas, se puso entre ellos, jugando al mediador.
― ¿Y bien? ¿No piensan contestar?
Ninguno dijo nada, solo se miraban, irradiando ira por cada poro del cuerpo.
―Bien, si no van a hablar se quedaran así por el resto de la noche ― dijo el Hatake, señalando tanto a Sai y Yamato que podrían subir a las habitaciones desocupadas para descansar ―. Más les vale quedarse así, porque si descubro que se liberaron los pondré como recaderos de la Hokage por un mes entero.
Ninguno, de nuevo, dijo nada. Como una señal de eterna ignorancia hacia Kakashi. El jounin, ya arto de tanta falta de atención por parte de ambos shinobi recreo mejor su idea.
― ¿Me dirán que los tiene tan irascibles o debo ser más drástico?
Por tercera vez el silencio los rodea. Sai hacía mucho que había subido a su habitación, mientras Yamato esperaba paciente que la "tortura" impuesta por el Hatake terminara. Ambos capitanes eran muy creativos cuando se tenía que disuadir a los dos ninjas.
En especial, cuando ambos trataban por toda forma posible, irritar a su superior.
― ¿No hay respuestas? ― dijo descontento Kakashi, dirigiendo miradas a ambos ―. Bien, será del modo difícil.
―Kakashi-sensei ― llamó Sai, desde las escaleras, bajando con un rostro de ligera preocupación.
― ¿Qué pasa, Sai? ¿Destruyeron el segundo piso también?
Sai negó, con una sonrisa de ligera gracia ―. No, todo está bien arriba solo… bueno, Sakura no está en su habitación, tampoco tengo rastros del prisionero.
Cuando tanto cabello rubio como negro se movieron un milímetro ante la aclaración de Sai, supo porque se habían enrollado en tan grave gresca. Era Sakura, lo que enervo a uno de los dos shinobi e inicio la confrontación, posiblemente Naruto. Se giró a ambos ninjas y suspiro, recordaba aún la invocación de Sasuke en el brazo de Kaito durante el encuentro de Gai y Sakura, por lo cual, saber dónde se encontraba no sería tan difícil.
―Entiendo. Sasuke, dime la ubicación exacta de Sakura para ir por ella, no es bueno que pasee con Kai por la aldea durante la noche; si algún ANBU o jounin se percata de su identidad será un verdadero problema ― dijo, mirando al Uchiha. Este solo le volteó la cara, sin decir palabra.
Por cuarta vez, se preguntó a sí mismo si sus estudiantes sentían el mínimo respeto por su persona; porque esta es una de esas veces donde se sentía realmente ignorado.
― ¿Sasuke? ― insistió, sin perder los estribos.
Naruto, con un tono irritado contestó por el ex traidor ―. No hay invocación, se deshicieron de su serpiente viperina hace rato.
Yamato comenzó a entender mejor que tanto irritaba al Uzumaki, no obstante, había datos en blanco que necesitaban antes de correr a buscar a la Haruno.
― ¿Hace cuánto fue eso? ― se aventuró a preguntar.
―Hace… cuarenta minutos ― respondió Sasuke, en un tono bajo. Argh, ya se sentía responsable si es que Sakura hubiera escapado.
El grito de Kakashi resonó dentro de la habitación, bueno, en realidad apenas levantó la voz, pero era suficiente para demostrar que estaba fastidiado hasta la medula con sus alumnos.
― Y ustedes han estado peleando… ¡mientras ella está sin guardias! ― exclamó, fastidiado.
― ¡Hush! ¡Es precisamente porque le dije a este amargado que debíamos ir por ella! ― gritó eufórico Naruto, revolviendo las ataduras de madera para ser libre. ― ¡Pero no! ¡Señor yo tengo la razón no quería ir!
― ¡A callar! ― comandó Kakashi, alterado por el rango de decibeles que alcanza la voz de Naruto mientras habla ―. Rayos, ¿se puede saber porque no fuiste solo en primer lugar?
― ¡El teme dijo que no! ¡Que la dejará sola! ¡No hay forma de que haga eso! ¡Este imbécil… ― gritó, saltando con sus talones para caminar directo hacia Sasuke y seguir con su pelea. ―…qué tuerca en tu cabeza debo de romper para que entiendas que…! ¡ARGH! ¡¿Qué demonios, Yamato?!
En perfectos segundos, cuando el cuerpo de Naruto entraba en el rango de ataque del impasible Uchiha, Yamato perpetuo un duro golpe en toda la cabeza amarilla del Namikaze, obligándolo a caer sentando en un sofá volteado de la destrozada sala. Peor aún, la mención sin ningún honorifico le dieron ganas de volver a golpear, solo que aún más fuerte.
―No hace falta que grites como un histérico, podemos oírte. Ahora, cállate o tendré que taparte la boca ¿entendido? ― explicó.
Basta decir, que la mirada tenebrosa de Yamato mando a Naruto, refunfuñando a la esquina del recibidor.
―Bien, ahora, Sasuke. ¿Podrías explicar porque no fueron a buscar a Sakura? ― preguntó, notando el aire arisco del pelinegro. Si había una pizca de respeto por parte de Naruto hacia él; Sasuke ni siquiera la tenía ―. Debes, y explico, debes responder a la pregunta.
El tono de Yamato, su mirada escalofriante, o el apretón nada suave de las retenciones de madera le hicieron hablar.
―Están en el lado este, parecía que iba a idear una estrategia para mañana y no quería ojos espías. Sakura sabe que debe tener guardias, pero la idea no le agrada en lo más mínimo; así que se deshizo de mi serpiente ― explicó ―. Punto.
El pintor ninja asintió para sí mismo, era obvio que Sakura no gustaba de ser cuidada. Rayos, si solo cuando intentaba cuidar un poco de ella durante las visitas lograba irritarla.
― ¿Y la dejaste ir? ¿Así sin más? ― preguntó Sai, apoyado contra la escalera ―. Eso es bastante estúpido, incluso para ti.
Las chispeantes luces de un Chidori por el cuerpo de Sasuke apenas lo hicieron retroceder, ya acostumbrado a la actitud "Tsundere", según sus libros, sobre los verdaderos sentimientos del vengador. Yamato tampoco parecía afectado, Naruto seguía ignorando a su mejor amigo mientras le da miradas de muerte y, pues, Kakashi había regresado a leer su libro habitual, Icha Icha.
―Bien, sé que Sakura es más inteligente que ustedes combinados así que podremos descansar tranquilos. Ya hablaré con ella mañana ― respondió Kakashi, mirando por encima a sus dos estudiantes ―. Ahora vamos a descansar, estoy exhausto.
Yamato arrastró a Naruto al segundo piso, seguido de un silencioso Sai. Dejando solo a los dos usuarios de Sharingan en la sala, o lo que quedaba de ella.
―Debe haber algo más por lo que no quieres ir tras Sakura, nunca te has negado cuando ya te dieron tus órdenes ― comentó el Hatake ―. Sin importar que o quién este envuelto.
Sasuke volteó la cabeza, dando un largo suspiro de aburrimiento. Hubo un silencio de varios minutos, donde Naruto gritaba a Yamato para que le quitase las molestas restricciones de manera alrededor de su cuerpo, y Sai, tan inoportuno; diciendo que ambos se lo merecían por tarados. A ser sincero, Sai le agradaba un poco, pues le ayudaba a fastidiar a Naruto con motes y sobrenombres muy hirientes, pero efectivos para irritar al Uzumaki. Incluyendo la incomodidad de que Sai, siempre solía mencionar o dibujar cosas sobre la Haruno dentro de su habitación.
Quizás gustaba de ella, o la extrañaba.
Cualquiera fuera, era obvio para él-más no para Naruto-; que Sai tenía una relación fuerte con su vieja compañera de equipo, siendo el único aparte de Kakashi, quién logro verla tras años de ausencia. La idea de que Sai fuera la pareja de Sakura, o incluso ese prisionero de aura peligrosa lo hacía sentirse, horrorosamente celoso. Hasta ese punto era consciente de sus emociones por ella, podría ser los tiempos juntos, los malos momentos, su carisma y su incesante confesión de amor hacia él. En resumen, sabía que la amaba y la celaba al mismo nivel que el Uzumaki, claro que este ni otro lo escucharía.
Pero, aun conociéndose tan bien, sabía que si alguien merecía a la ninja rosa era su mejor amigo, Naruto. Y, que ella, ya no le pertenecía como en su niñez. Sakura había madurado mucho, con ello también, logró comprender sobre quién debe y quién no debe amar. Sakura se había enamorado de nuevo, de alguien muy diferente a él.
De la luz que estuvo tanto tiempo a su lado, de ese niño con bigotes de zorro y mirada color zafiro.
Solo esperaba que este abriera los ojos antes de que fuera tarde, antes de que, ella o él, hicieran algo por lo cual arrepentirse toda su vida.
―Sé que pasó algo entre ustedes, entre Sakura y tú ― aclaró el sensei, bajando su libro ―. No intentes engañarme a mí.
Sasuke ladeó el rostro, perdido un poco en las escaleras que llevan al segundo piso. ¿Debía? ¿Quería? ¿Tenía que decirlo?
Por la seguridad y preocupación en el rostro enmascarado, supuso que sería para bien contarle.
Se acomodó un poco y explicó, en voz baja, lo ocurrido con la chica color cerezo ―. Le advertí que tenía que tener guardias antes de que fuera a hacer ese show con el prisionero, no quiso escucharme y se puso fastidiosa.
― ¿En qué modo?
Sasuke bufó, describir no era una de sus habilidades cuando se trataba de ella ―. Estaba molesta, intente empujarla un poco para que caminara y terminar con la ridícula misión por el día pero…
― ¿Pero?
La tensión reflejada en su rostro daba señales claras de un problema venidero.
―Se aterro ― confesó, cerrando los ojos en pose de profundo pensamiento ―. Créeme, Kakashi. Ella esta aterrada de mí.
El peliblanco bajó el rostro, se lo temía. Lo intuía de hecho, desde que toda la guerra acabo Sakura apenas mencionaba a Sasuke, lo evitaba de toda forma posible en las conversaciones. Casi como si fuera plaga o veneno, prefería no saber ni oír del último Uchiha. Creyó que era por sus sentimientos hacía él, así que no insistió en tema, aunque ahora tenía nuevas luces con respecto a la perspectiva de Sakura.
Ella temía por culpa de Sasuke.
No la culpaba, él la intento matar dos veces; a Naruto, al resto del equipo y a él también, pero los demás se sobrepusieron al temor.
En cambio, Sakura lo grabó con fuego en su retina.
―Kai no estaba con ella en ese momento ― inquirió Kakashi.
Sasuke negó ―. Lo había separado para hablar con ella, no creí que fuera buena idea que se pasee por la aldea. Ella gritó, si se lo hubiera esperado creo que me hubiera atacado. Sé, que lo habría hecho.
De tener armas, ya sentía el filo de un kunai contra su cuello.
―Me advirtió que no me acercará, no insistí en ello tampoco; conozco las consecuencias de mis actos. El prisionero fue quién optó por la invocación, como esperas no me opuse; es mejor mantenerme alejado de ella hasta que se vaya.
El Hatake, tan reflexivo como era suspiro de nuevo, conmovido por la ingenuidad de su alumno.
― ¿En verdad crees que funcionara? ― preguntó, notando la chispa -¿qué otra cosa me queda?- en los ojos de su alumno ―.Es posible que ella tenga cierto trauma hacia ti, pero al igual que sus otros problemas no se dejara afectar. Debes preocuparte por mañana, será difícil no acercarte si vas a atacarla.
Sasuke bufó, de nuevo, pero más confiado ―. No creo que se enfrente a mí directamente, apuesto a que irá por el idiota del dobe primero.
― ¿Enserio? Es cierto que Naruto no tratara de lastimarla aún si es un encuentro, va contra su naturaleza ― comentó Kakashi, más calmado ―. Aun así, ten ideas para mañana, no quiero verlos a ambos con fracturas por todo el cuerpo por las próximas semanas.
La risa sarcástica indica una mejora en el ambiente y Kakashi decide ayudar a Sasuke a ponerse de pie, para luego dirigirse a las escaleras y detenerse un poco.
― ¿Sasuke?
― ¿Hmph?
Kakashi habló más bajo, dejando solo al pelinegro escuchar su voz, casi como un secreto.
―Tú… sí lo notaste ¿cierto? ― pregunto, con tono entristecido.
El Uchiha asintió, escuchando los pasos de Kakashi subir las escaleras rumbo a la habitación doble de sus dos capitanes de equipo. La discusión entre Yamato, Sai y Naruto continúa con la llegada del Hatake, pero él aún no sube.
Está preocupado.
Olvido por el asombro del momento, lo que sus ojos siguieron como un juego hipnótico. Preguntándose sí, o sí no, fue parte su culpa. Sí era por sus ojos ya gastados por el uso, el polvo, los ánimos de Lee; que vio la causa de su angustia.
Se tomó la cabeza, tras romper sin ninguna dificultad la madera de Yamato y se tallo los ojos. Miró sus manos y se sintió culpable, asquerosamente culpable.
Eran momentos como ese, en los que parte de su ser quería regresar el tiempo y borrar sus actos. Reescribir su historia, sus crimines, sus actos y todo lo que vino con su vida.
Todo con tal de olvidar esas gotas que se confunden con la lluvia que cae pesada. Aún llueve, puede oírlo. Y vuelve a preguntarse con remordimiento si solo lo imagino… no… sabe bien la verdad.
Sabe que no era lluvia.
Qué durante todo el encuentro e incluso antes.
Sakura ha llorado.
Ha, de manera desgarradora, llorado.
Y, con la lluvia como testigo del desprecio hacia su propio ser. Ruega, ruega que su rostro lloroso se borre de su mente, que no lo cace en su sueño y no le remueva su frío corazón ni su ennegrecida alma.
Qué… ese rostro lleno de lágrimas se esfume con la lluvia que los aqueja.
―Bien, hablemos ― dijo ella, con una sonrisa emocionada en la cara.
Kai, siendo tan perceptivo y atento como cuando vivieron en Kumogakure le había mejorado la noche. Luego de desechar la invocación, la llevo a una posada bastante decente, le dejo relajarse y pidió un banquete que, de manera eficiente, ya estaba pagado.
Aunque fuera su propio dinero, Sakura jamás se molestaba de como él lo utiliza.
Comió tranquila, con silencio y uno que otro comentario sarcástico por parte de Kai. Y, entre comer y escuchar pudo notar que ese pelirrojo de encantadora mirada estaba ido. Perdido, en un mundo que ella conoció por minutos, pero en muy repetidas veces. Esos pozos dorado anaranjado, ardientes como el fuego, solo simulan diminutas brazas, apagadas por un temor que ella no logra identificar con facilidad. ¿Había hecho algo malo? ¿Le había lastimado de alguna forma?
Oh.
Sí, si lo había hecho.
Le había herido, lastimado con una simple palabra que le trajo malos recuerdos. La petición de privacidad sonaba más razonable, su desafiante ayudante no querría mostrar sus debilidades a otros, apenas a ella, gracias a todos esos años de compañía compartida. Dejó los platos a un lado, espero a que fueran recogidos y cuando la dueña corrió la puerta de la habitación respiro profundo.
―Lo lamento ― dijo, acercándose hasta él ―. En verdad, siento haberte…
―Te has disculpado mucho hoy ― reclamó el pelirrojo ―. Es raro en ti.
Sakura se acomodó delante suyo, sin cambiar su tono de voz ―. Debo hacerlo, te he herido.
―No, no debes ― refutó él, desordenando el cabello de la chica ―. Hey, Sakura. ¿Puedo pedirte algo?
Ella ladeó la cabeza, él jamás preguntaba por algo así, simplemente iba directo a lo que quería saber.
―Claro.
Jugó más con el largo cabello de la chica, moviendo los largos mechones hacia la frente de la chica, obstruyendo su vista. Sakura hizo el ademan de quitar su cabello de en frente, pero él tomó sus muñecas, sin dejarla remover el cabello.
― ¿Kai?
El mencionado solo recostó su cabeza contra la de ella, sin responder.
―Sakura.
― ¿Sí?
―No cambies mucho ―confesó, soltando las manos de la chica―. Solo te permito llorar por hoy, pero no te permitiré cambiar más.
El tono de voz suena demandante, pero también herido. La Haruno asintió apenas, entendiendo las razones de los miedos del pelirrojo, traslucido como el cristal, completamente visible por a través de sus ojos.
―Lo lamento ― se disculpa, de nuevo.
―Recuerda, solo por hoy ― reiteró Kai, alejándose del espacio personal femenino ―. Sí sigues, créeme cuando digo que tendremos un problema, pequeña florecita.
―…entendido…
No dijeron más por un tiempo, esperando que la atmosfera de tensión entre ambos se disipe. Kai la tomó por la cintura, sentando a la chica sobre sus piernas, ella no se quejó, él se mantuvo en silencio un momento, deslizando su nariz sobre el cuello de la chica.
―Tú… ¿sigues amando este lugar? ― preguntó él.
―Sí, no puedo evitarlo.
― ¿Y a él? ¿A ellos? ― inquirió, ahogando su propia voz en el hombro semi descubierto de ella. ― ¿También los extrañas?
Sakura cerró los ojos, pensando que respuesta era la que él deseaba oír de sus labios. Raro, ninguna idea coherente le venía a la cabeza, simplemente seguía rondando en la peculiar necesidad de compañía que Kai despedía a gritos.
―Demasiado ―declaró, mirando por un rato sus propias manos ―. No creo parar de hacerlo en mucho tiempo más.
Kai aguanto un gruñido de cólera, la respuesta era verdadera y tampoco era la primera vez que se lo iba a preguntar, aun así, verla tan confundida alrededor de los ninjas de Konoha solo aumentaba sus defensas. Solo le hace ansiar más poder manipularla a su gusto.
― ¿Aunque te dejen atrás?
Sakura se mordió el labio, sin dejar que el dolor de su pecho se manifieste. No, ya había llorado suficiente. Ya había mostrado un lado débil, patético y falto de carácter hacia horas. Vencida una vez por su propio ser, no dejaría que volviera a pasar; no en esta aldea… no por ellos.
Tenía que ser fuerte, por sí misma.
―Incluso si se olvidan de mí, yo seguiré. Es lo que he decidido.
Su declaración queda en el aire, mientras Kai la abraza en un acto posesivo. Ella no es suya, nunca lo fue, y duele admitir que le fue robada con tan poco esfuerzo.
― ¿Y yo? ― cuestionó.
Ella posó una mano sobre la de él, tratando de calmarlo ―. ¿Por qué preguntaste eso, bobo? Tú, estarás cerca de mí, jamás te abandonaría.
Palabras que alejan su temor, son las mismas que le relajan en gran medida, como una canción de cuna. Por ahora estaba complacido… por ahora, iba a dejar de preocuparse por ella.
―No podrías ― bromeo él ―, te perseguiría incluso si intentas dejarme atrás.
Ella ríe, relajada. Su ayudante no cuestionó más, y ella prefiera dejar el tema hasta ese punto.
― ¿Tienes ideas para mi encuentro de mañana?
Kai asintió, con una sonrisa juguetona ―. De las mejores, no aceptare una derrota, mi preciada estudiante.
―Claro, sensei.
―Excelente, todos están aquí.
El comando de Tsunade resonó entre el amplio número de ninjas que están aglomerados en la puerta este de Konoha, ansiosos del duelo que se llevara a cabo en las afueras de la aldea. Los miembros más peligrosos de la aldea de la hoja, Uzumaki y el Uchiha, se enfrentarían como un equipo contra su vieja compañera en un todo o nada; donde solo reinaría la destrucción masiva por parte de las dos personas más fuertes del mundo ninja.
― ¿Gai-san no vendrá? ― preguntó Genma, a su compañero jounin.
―No, según dicen tuvo un encuentro con la estudiante de la Godaime anoche, quedo hecho polvo.
Los murmullos continúan, mientras varias miradas indiscretas observan el apartado grupo de ANBU que rodea a Sakura y Kai, curiosos de la extraña relación entre la Haruno y el ninja vigilado por Konoha. Sin saber la verdad de su amplio historial criminal. Entre esas miradas están las de los dos varones que se enfrentaran en pocas horas, curiosos de la estrategia que utilizaría su compañera de equipo en contra de ellos.
―Baa-chan dijo que no participara como su pareja ― comentó Naruto.
Sasuke asiente, sin dejarse perturbar por el tono calmado de su mejor amigo. Después de la pelea se vieron forzados a hacer las paces correspondientes de mano de sus dos capitanes, Kakashi y Yamato; afirmando que una gresca como aquella solo afectaría su trabajo en equipo. Siendo sincero, hubiera hecho las paces con Naruto en cualquier momento, con un simple "Hmph" el rubio le hubiera sonreído como un zorro y estarían de vuelta en la dinámica usual.
Su amistad funcionaba así de simple.
No era como si se hubieran querido matar, ya habían pasado esa etapa de la "relación", por así decirlo.
Escucho la risa de la pelirosa entre los murmullos, notando como se despedía de Kaito y el sello de restricción le era removido del brazo, dejando la blanca piel sin marcas de nuevo.
―Sakura, necesito el nombre de tu compañero de batalla ― pidió Tsunade.
Según las reglas, ya explicadas en privado por la soberana de la hoja, el encuentro sería llevado en un terreno a treinta kilómetros de Konoha, con un diámetro de diez hectáreas sin habitar a la redonda, solo puro y frondoso bosque. La seguridad de la aldea era lo primero, y con las altas posibilidades de destrucción entre los combatientes, era obvio que tendrían que alejarlos lo más posible. Sakura tenía derecho a escoger un compañero de su gusto, con excepción del pelirrojo, entre las fuerzas shinobi de su propia aldea, en busca de hacer el encuentro más justo y parejo.
¿Quién sería? Un misterio. La pelirosa expresó su deseo de revelar su pareja solo antes del encuentro, cuando ya estuvieran posicionados. Las opciones más claras eran pocas, el Hatake era la más fuerte entre ellas; siendo su maestro y conociendo las habilidades y debilidades de sus alumnos mejor que cualquier otro ninja en existencia. Luego le seguía Yamato, gracias a sus habilidades de retener el chakra del Uzumaki y conocimiento de estrategias de ataque por su formación ANBU. Siguiente estaba Gai, pero este ya estaba descalificado por su condición médica. Y, casi al final de la línea, estaba Sai, aunque su posibilidad era aún más corta que los veteranos que le ganaban en posición, seguía convirtiéndose en un posible candidato. Y, como extras, estaban Neji y Shikamaru, ambos capitanes de escuadrones con cualidades excepcionales. El Byakugan y las sombras sumadas a la genialidad de los ninjas los hacían rivales de cuidado.
De comodín tenían a Lee, aunque la similitud de habilidades con Sakura no lo convertía en una pareja compatible.
―Aquí tiene ― dijo Sakura, extendiéndole un pequeño papel con el nombre de su compañero. Tsunade levantó una ceja, confundida ante la petición de su alumna.
―Tenía…otra idea con respecto a tu pareja de combate ― comentó, con el rostro algo decepcionado.
Sakura negó, con una sonrisa en la cara―. Lo he pensado mucho, se lo que estoy haciendo ― y sonrió.
La Hokage pareció aceptar su decisión, dispuesta a observar que tan bien está pensada la estrategia de la Haruno e inició la marcha únicamente con Naruto y Sasuke; unos minutos después, Sakura y su pareja de combate les seguirían, dando un espacio para especificar las reglas a los dos primeros.
― ¿Quién crees que sea? ― preguntó Naruto, mirando a las dos médicos.
El pelinegro niega con la cabeza, sin muchas ideas ―. Kakashi es una alta posibilidad, claro, no creo que ella nos lo haga saber hasta el último momento.
Para él, la treta de no saber a quién se enfrentaría además de ella le hacía doler la cabeza. Naruto y él eran fuertes, demasiado para sus egos, pero no significa que las cosas salen sencillas en combate. Ambos perdían el control en misiones, terminando cada misión con un ligero desastre. La esperanza de que Sakura no saliera lastimada de gravedad era una cosa a considerar antes de atacar por instinto.
Es médica, sabrá cuando detenerse.
Sin saber que la derrota no es una situación aceptable para el orgullo de Sakura.
―Tengan cuidado ― alertó Kakashi, acercándose junto con Yamato y Sai ―. No será un enemigo difícil de derrotar, no se relajen ni un segundo.
― ¡Por supuesto' dattebayo! ― animo Naruto, con una sonrisa ―. Sakura-chan es muy inteligente, iremos con cuidado ¿cierto, teme?
―Hmph.
Kai sonrió divertido ante los hechos que comenzarían en el primer día de duelo, claro, hubiera muerto por participar y demostrar a que se debe su nombre; pero ya tendría la oportunidad cuando fuera de nuevo un hombre libre. Por ahora se conformaría con ver a Sakura dar lo mejor de ella, después de todo, tenían años entrenando hasta desfallecer.
Todo con tal de que se volvería más y más fuerte, una digna kunoichi de respeto.
― ¿Cómo te sientes? ― preguntó, tratando de sonar más causal.
―Algo nerviosa, pero estaré bien, no es como si estuviéramos de festival tampoco ― dijo, con una sonrisa.
Ah, los festivales, Sakura siempre daba una buena actuación en esos días. Ya querría verla de nuevo en esos atavíos de pelea; aunque el atuendo de ANBU de la hoja no le cae nada mal para su gusto. Shorts negro, sus botas altas de siempre, guantes largos que llegan hasta el codo, cubiertos por protectores de brazos; chaleco gris y debajo un top rojo. Los estuches de venenos y armas perfectamente posicionados, más la espada extra que su joven alumna nunca gusto en usar.
― ¿Tú estarás bien? ― preguntó ella, resaltando la presencia de los cuatro ANBU que le siguen a cada paso.
Kai suspiro ―. De maravilla, prefiero una mujer con curvas de carcelera pero aguantare a estos tipos ― contestó, levantando las dos manos para remover los cabellos de la ninja, con cierta dificultad, debido a las pesadas esposas de chakra que rodean sus muñecas.
Sakura entiende el mensaje, Kai quiere que se apresure en volver, nunca fue un amante de las cadenas y las celdas; incluso para alguien que tenía años en prisión, la sola idea de volver a ser aislado lo inquieta. Le da un suave apretón y se da vuelta, dispuesta a tomar más en serio el evento que iniciara en pocos minutos. Repitiéndose una y otra vez que el plan tendrá éxito, lo había pensado al detalle, las probabilidades están a su favor, pero la desventaja de no conocer a profundidad la letalidad de las destrezas de sus contrincantes aumenta el factor de incertidumbre. Puede ver como Kakashi y el resto del equipo siete viene a darle ánimos, dejando solo a Naruto con Hinata.
Es normal, debe estar preocupada.
Hinata era la novia, la pareja que por las próximas semanas debería aceptar como parte de la vida del jinchuriki pese lo que le pese. Sin considerar que tan pesado se volvería por los días venideros, necesitaba concentrarse en el presente, en el ahora donde desafiaría a las dos personas más importantes en su vida. ¡Rayos! Esta oportunidad no se comparaba con aquellos combates de entrenamiento con Kakashi, ahora no se iban a retener por un corte profundo o una quemadura pequeña.
―Sakura, dentro de diez minutos nos sigues, tu pareja será revelada cuando inicien el combate ― indicó Tsunade, llamando a los otros dos combatientes. ― ¡Nos vamos!
Todos los ninjas observaron como el futuro Hokage, la Godaime y Sasuke partieron al instante al o bosque, la expectativa del encuentro se siente en el aire. Desde la guerra, nadie fue capaz de presenciar de nuevo el máximo potencial de los dos clanes más fuertes que pusieron un pie en Konohagakure, y nadie se iba a privar ahora; la oportunidad valía oro puro para ellos.
―Debes escoger a tu pareja antes de que nosotros regresemos a asegurar la aldea, Sakura ― afirmó Shizune.
La Haruno sonrío ―. Claro ― dio una larga mirada a las filas de jounin que se mantienen de pie frente a ella, dando una mirada más larga en los miembros de su equipo. La sonrisa de confianza y orgullo en Kakashi reafirma más su deseo de poder ganar ―. Espero que nos llevemos bien,… ― y extendió la mano a su pareja de combate, dejando las caras de shock total en todos los demás presentes.
La caminata corta para llegar a la zona de batalla se tornó incomoda por el silencio, ni siquiera el bullicioso Uzumaki se dignó a decir una palabra, no después de todos los reclamos para poder "no" llevar acabo el duelo, mostrando un testarudo desacuerdo. Tsunade, en cambio, no escucho una silaba dicha por su sucesor en entrenamiento; esta era la prueba que ambos necesitan para reforzar sus lazos y aclarar sus problemas de equipo.
La rubia de coletas conoce por experiencia, el amargo destino de un equipo que se desquebraja, se olvidan entre ellos y terminan en el odio eterno. Resultado, la muerte de sus compañeros, su maestro y varios de sus seres queridos, dejándola a ella con el remordimiento corrosivo de la falta de poder cambiar las perdidas en su vida; y por nada en el mundo, dejaría que eso suceda con la alumna que considera como una hija.
Por Sakura, por Naruto y por Sasuke.
Por todo el equipo siete.
Para que ellos tengan de vuelta aquel vínculo en el que ella se refugia cuando la soledad la congela. Para darles el alcance de tener de nuevo una familia, ese grupo donde solo se tenían entre ellos, a sus amigos; pues toda su familia ya le había sido arrebatada por aquel mundo de odio y desolación. ¿Estaba mal? ¿Podría Naruto tener razón? ¿Qué sí, en vez de mejorar, cometía un daño irreparable?
Tenía miedo, pero no podía echarse para atrás. No después de esperar tanto.
Sakura estaba lista, necesitaba de esto; si el viejo Hokage se lo hubiera propuesto en esos días cuando Orochimaru se aislaba, y ellos no hacían caso; quizás muchas cosas hubiesen sido distintas. Sí no hubiera hecho la vista gorda a la lejanía del solitario ninja, quizás todos sus seres queridos estarían a su lado. Jiraiya no hubiese muerto, tendría a alguien a su lado, con quién charlar de sus terrores, en compañía de alguien que experimento en carne propia su caída.
Ellos fueron el mejor equipo de la hoja, los legendarios Sannin.
Pero se perdieron en ellos mismos, adrede o por casualidad, la majestuosidad de días donde el trabajo en equipo les devolvía la alegría, con chistes, golpes y bromas… se convirtió en desgracia. Se separaron, se repudiaron sin razones, se ahogaron solos en su propio dolor, fueron egoístas consigo mismos y al final, la oscuridad arrebato un tercio de ese grupo.
Al más débil, a los ojos de Tsunade, se lo comió la malicia.
Orochimaru no se convirtió en un personaje oscuro porque su alma fuera tan oscura, no, ella sabía que su ignorancia y falta de tacto lo acercaron al borde, y sin amigos o familia a quién recurrir, simplemente cayó. En lo profundo, lejos de donde sus plegarias de conciencia pudieran ya hacer un cambio.
No deseaba eso para el equipo siete, no era merecido, y haría cualquier cosa para que las cosas fueran distintas. Cualquier cosa.
― ¡Llegamos! ― comandó, al ver la zona despejada de árboles a lo lejos.
Ese era, el campo privado de entrenamiento de su equipo, lejos de los inoportunos, pero cerca de una aldea que siempre los acogería. Al poner el primer pie dentro de un diámetro libre de árboles, con algunas elevaciones y hoyos ya tapados por las enredaderas de gras; su corazón se detuvo. Fue idea de la serpiente del grupo entrenar más, aparte, como equipo. Solo los tres. Allí encontró un lazo que jamás fue roto, ni con la muerte, su lazo eterno creció y floreció allí, entre las hojas, encendiendo más y más su voluntad de fuego.
―Ahora les explicare las reglas ― anunció, observando a los dos chicos de pie frente a ella ―. Naruto, por razones obvias está prohibido que uses el chakra del Kyuubi, tu limite será usar el modo ermitaño. Por Sasuke, el Susanno puedo permitirlo solo por partes, la invocación total lastimara tus ojos así que evitalo, asi como el Amaterasu, si pierdes el control será demasiado complicado resolver un incendio forestal de esa magnitud. El encuentro está programado para durar un máximo de cinco días, si logran que sus contrincantes, ambos, se rindan se acaba. Pero, si uno aún desea luchar, el encuentro sigue ¿he sido clara?
Ambos asintieron ―. Esperemos a Sakura.
La espera, al parecer femenino, solo aumenta la tensión en el campo.
Naruto es el primero en girar la cabeza, justo en dirección este de donde están de pie, se acerca Sakura, más lo que parece su pareja de batalla envuelta en un Henge de ella misma. Sus dientes crujieron, al no poder identificar por ningún rastro de quién rayos se trataba. ¿Kakashi? ¿Yamato? ¿Sai? ¿Neji? ¿Shikamaru? ¡¿Quién?!
―Ahora que están todos anunciare como procederemos ― específico la rubia ―. Se lanzará una bengala desde la aldea, será visible desde aquí; cuando la vean podrán empezar el encuentro. Recuerden, solo cinco días desde ahora ― caminó hasta su alumna, quién alzo la mano como para ser distinguida y la abrazó ―. Patéales el trasero ― susurró bajo, con una amplia sonrisa.
―A sus órdenes ― respondió Sakura, apretujando un poco a su maestra ―. La haré sentir orgullosa ― susurró, con un tono adolorido ―. Miré bien, shishou.
Tsunade aguanto unas lágrimas, volteó al grupo de varones y, con falsa molestia gritó ― ¡Tóquenle un cabello y los convierto en mujeres!
La risa de Naruto relajo el ambiente, con unos suaves entendido y por supuesto de parte del rubio; más el eterno silencio con miles de significados del Uchiha. Tsunade partió, deseando aún más que el lío grupal del equipo más desafortunado después de ella en la hoja, consiguiera por fin su esperado cierre. Minutos pasaron, Sakura con la vista fija en la dirección de la aldea, sus compañeros fijos en quién usaba el Henge.
Tenía que venir.
Tenía que aparecer.
Y, allí, con un camino de humo que se eleva hasta lo alto, kunai en mano, todos listos para el preciado explote. Para explicar con golpes y estrategia, muestras de poder y orgullo, aquello que les aqueja por dentro. Una por orgullo, uno por perdón, y el último por falta de decisión. Envueltos en una batalla que los lleva a la perdición de su lazo, al grito de sus pesares y, la ansiada reconciliación.
La bengala explota, envuelta en un destello rojo, tan carmín como la sangre que se acelera en los combatientes.
Naruto sujeta más fuerte su kunai, Sasuke su espada. Ambos mirando en dirección a su compañera y el desconocido aliado que le asistiría en la batalla. Nombres volando sobre sus cabezas, estrategias de a quién le atacaran primero, quién será el refuerzo, todo a la vez, afilados sentidos concentrados todos en el movimiento grácil de Sakura. El Henge se desvanece en una fina capa de humo que los dos varones desean que se esfume más rápido, casi como si pasara en cámara lenta, aprietan los pies sobre el suelo listos para correr contra sus oponentes.
La pelirosa les sonríe con gracia, sin esperar porque el humo se disipe es tomada por el cuello por su pareja; uniéndose más cerca. Tanto rubio como moreno entrecierran la mirada ante la identidad de su segundo adversario.
¡¿Qué rayos estaba ocurriendo?! ¡Ese no estaba entre las posibilidades!
― ¡Esp-!
Las armas de ambos se detienen, en un reflejo de incredulidad ante la escena delante de ellos. A unos metros de distancia, con el Henge terminado, los ojos de las leyendas shinobi parpadean indecisos sobre su siguiente acción, con el cuerpo estático de la sorpresa.
En definitiva, este escenario de batalla jamás les pasó por la cabeza.
Sakura, la flor de fiera actitud que la noche anterior reventó al mejor ninja en taijutsu, con la vista fija hacia ellos…
Siendo besada por su compañero de batalla.
A aquel que ni siquiera entro en la estadística, compartiendo un beso que obviamente el varón pensó, con los labios presionados contra los de ella, Naruto podía jurar haber visto contacto de lengua por un milisegundo.
― ¡¿QUÉ SIGNIFICA ESTO?! ―gritó el Uzumaki a todo pulmón, perdiendo toda intención de batallar, con el dedo índice acusando a la pareja. Sasuke a su lado parece pasar por la misma confusión.
Las cejas rubia y negra se tuercen al ver como el indeseable varón se relame los labios tras el beso, entre embobado y divertido.
― ¿Lista? ― susurró, con las manos detenidas en la cintura femenina.
La Haruno sonrió ampliamente, volteando a ver a sus dos compañeros de equipo.
Primer paso, perfecto.
Entrelazó los dedos con la mano derecha que sujeta su cintura y sacó un grupo de senbon con la otra. Astucia reflejada en sus ojos jade, mientras empuja a su pareja detrás de ella.
― Lista ― agregó ella, sonrojada, apuntando las senbon en su contra ―. Por cierto ― dijo, volteando a su pareja de combate, sensualidad desbordandode su tono de voz ―. Besas bien.
Una bomba de humo explota, Sakura y su pareja aprovechan el momento para esconderse entre el bosque, dando paso a sus siguientes tácticas. Dejando al rubio y al moreno tosiendo de rabia entre el molesto humo. Era imposible decir que es más fuerte, si el deseo de matar o la rabia que expiran Naruto y Sasuke. El aguijón de traición haciendo mella en sus personalidades, quieren venganza, una "pequeña", contra ese tipo que ha osado robando un beso de la flor de cerezo frente a sus narices.
Las aves vuelan espantadas del bosque al escuchar el estridente grito del Uzumaki, llamando a su presa.
-¡KIIIBA!
Se preguntaran, ¿que pasó que tardaste tanto? Chicos, les cuento. Lo impensable me pasó.
Media culpa de mi hermana media mía, discutí con ella y la niña penso que desconectar mi computadora mientras estaba prendida sería buena venganza. Minutos depués, cuando intente prenderla, estaba desconfigurada. Perdí todos mis datos, todo, incluido este capitulo que acaban de leer, llore por un rato porque mi musica , imagenes, archivos y otros fics también estaban en mi laptop y nada estaba guardado en el recovery como para que se salve. Al final, me devolveran la laptop mañana, pero gran parte de los archivos están chau T_T - Por suerte, y fue mera casualidad, habia decidido la noche antes guardar la mitad de este capitulo para que se me ocurrieran ideas mientras lo leía antes de dormir, así que solo tuve que reescribir la mitad de todo esto. Claro, no fue muy bueno porque la inspiración no me ataco igual, por lo que tarde más en rehacer lo que escribí en segunda instancia y mejorarlo.
De mis fics, gracias al cielo todo esta guardado en mi cuenta de :D . Mi musica, pues en mi celu. Escribir en una laptpo que no es la tuya es raro, las teclas no se sienten iguales y hay un sistema de guardado de letras y palabras japonesas que casi me hace querer arrancarme cabellos e.e . En fin, espero de todo corazón que este capitulo les guste, tuve que ver de nuevo Naruto en sus primeros capitulos para este y el siguiente cap que se nos viene, releer manga, otros fics del Team 7 y escuchar mucha musica. De los primeros OP y Ed asi como Home made Kazoku :D
Ahora respuestas a sus amados reviews. Tratare de ser corta y consisa para no hacer de esta notita de autora una cosa larga XD.
Suki90 - amada beta, nadie me comprende mejor que tú. T_T No te preocupes por lo Mary Sue de Sakura, no caeré , promesa del dedito meñique :D
Antharez - Me encanta tu sinceridad en tus comentarios, y si , Sakura va a ganarse todo lo que sucede por propio esfuerzo ;)
DULCECITO311 - A mi también me agrada Hinata, y el capitulo del manga por la intensidad de las cosas, aunque el hecho que medio me desplazaron a Neji aun me inquieta. o,o Opiniones mías, aun asi agradezco mucho tu punto de vista.
Minene Uryu - Gracias por tu review, shi quería que Sakura gane en Taijutsu, esa definitivamente es su area. Y aunque muero por que Kai muestre sus habilidades, será para otra oportunidad mejor aprovechada . Besos :D
Xquic- ¡Me siento tan feliz! Gracias por tus palabras, quize llorar de la emoción cuando leí tu review, en serio me tocó el corazón y me anima a seguir con este hobby tan apreciado :3 ¡Gracias, miles de gracias por tus palabras!
helen1216 - Coincido un poco contigo, Kishi le pasó algo. . , no se que tiene en la cabeza ese hombre, pero ya veremos que nos trae en este capitulo semanal de manga ;D
DVDD - Primero, create una cuenta ¿por fa ? Así puedo hablar más largo y tendido contigo por PM. Tu review me dio mucha emoción pero no sabía como contestarte u.u - Segundo, me aclaraste tantas cosas del manga que me dieron nueva visión del manga. Gracias por eso. Con respecto al fic , tranquila (o) no lo abandonare ni nada, aprecio que esperen tanto por estos caps, pues a veces dudo entre hacerlos tan largos - pienso que si es corto mejor, pero no me gusta ese estilo de fic en lo personal. Disfruto más los fics largitos :3 . ¡Acertaste de lleno con las intenciones de Tsunade! ¡Abasho para tí! Habrá sus momentos SasuSaku, y KaiSaku , para añadir más leña a este drama de equipo. ¡Espero tu review extenso y hermoso en este y los capitulos que se vienen!
Kidloco- Bueno, no odio a hinata, pero me alegra que te guste el fic :)
Nahare Uchiha- ¡Hiciste que mi amor por el NaruSaku crezca más! Me alaga que te guste mi personaje OC , Kai fue mi reto y estoy contenta que te agrade el personaje. Espero que su crecimiento en esta historia siga siendo de tu gusto como lectora. :D
Kaor23 -Si la pelea sera genial, durara mucho, y creo que será un capitulo muy largo o quizás un doble capitulo ;). Gracias por tus deseos y cuentame que te pareció este cap :D
Ki - ¡Waoh! Eres mi primer review ultra mega largo, y lo amo. 3! Me sorprendi que sintiera a Hinata malvada, te juro que no era mi intención que se refleje así , creí que la hice tranquila y más confiada D= - En fin, son puntos de vista. Kiba y Hinata también me agradan como pareja; la compañera de Kai, si es que se te paso, me temo que esta muerta. u.u Explicaciones de como y todo en los capitulos futuros. Y, mas importante, adaptare algunas de tus recomendaciones, no al pie de la letra porque no me suenan mucho a las capacidades y el estilo de Sakura, pero ya verás como incluyo un toque de tus ideas. Ojala te guste cuando lo leas en el proximo capitulo. Extra, create una cuenta, así hablamos por PM :D
Gracias a todos por leer, los quiero mucho. Nos veremos en el siguiente capitulo que estará más que largo y emocionante, se los apuesto.
¿Quién se imagino a Kiba? ¿Eh? ¿Los sorprendí? No se me decepcionen todavía, el chico Inuzuka tiene sus porque para ser seleccionado, ya lo veremos ;D
Se despide, Lonely athena
¡Review!
