Harry miro al exterior de la casa. Solo vio el cielo azul, el pequeño bosquecillo que había a los pies de risco y a lo lejos el campo salpicado de casas. No vio a nadie. La voz parecía no tener origen.

Un chirrido le llamo la atención. Salió de la casa y miro en la dirección en la que provenía el ruido. Se encontró mirando los ojos que no quería ver en esas circunstancias. La mirada que parecía miel en continuo movimiento. La barba le cubría los rasgos impidiendo saber su expresión. Su mirada era neutra libre de cualquier sentimiento.

- ¿Qué hace usted aquí?- gruño Ron.

- Tan infantil como siempre.- dijo Palmer- No sé como Hermione te aguanta.- Ron se quedo mudo. La voz había cambiado a una conocida.

- ¿Quién es usted?- exigió Harry alzando la varita.

- Sabia que había hecho bien mi trabajo.- se jacto Palmer. Se irguió en la silla y sin ningún esfuerzo se levanto.- Me alegra saber que siempre podría contar con vosotros.- Hizo una floritura con la varita y sus rasgos cambiaron lentamente. Su barba desapareció. EL pelo encrespado se aliso y aclaro. Con un gesto se lo echo para atrás sin muchas florituras. Sus ojos pasaron del color miel a un rojo claro. Su nariz disminuyo de tamaño.

- ¡Ripper!- exclamaron los aurores.

- No os equivoquéis, confió en vosotros pero tenía que seguir con la pista de los mortifagos.- dijo Ripper haciendo un nuevo movimiento. Sus ropas cambiaron por un traje negro.

- Podrías habérnoslo dicho.- refunfuño Harry.

- Y perderme esa cara que habéis puesto.- sonrió Ripper.- Venga vamos para dentro no hay que hacer esperar a Luna.- dijo mientras pasaba un brazo por encima del hombro de Harry y otro por el de Ron y tiraba de ellos.

- Algún día nos tendrás que explicar cómo te has podido infiltrar tan fácilmente en el ministerio.- dijo Harry.

- Estaba todo en el informe que os dio Luna.

- ¿Luna?- pregunto Ron

- Vamos, no me digáis que no reconociste a Luna.

-¿La rechoncha?

- Puedes decirlo Ron, la gorda. Luna insistió. Me hizo bastante gracia.

- Sois tal para cual.- murmuro el pelirrojo.

- Gracias.

Los tres entraron en la casa. Encontraron a Luna en la cocina colocando los platos. Tanto Ripper como ella se rieron cuando el primero explico la reacción de los aurores.

- No me lo puedo creer, somos los mejores aurores del cuerpo Harry y nos han tomado el pelo dos principiantes.- gruño Ron mientras esperaba que Luna y Ripper volvieran de limpiar los platos después de una comida bastante suculenta.

- No seas tan mal perdedor. Tendríamos que habernos imaginado algo así. Ripper ha demostrado ser tan inteligente como Hermione.- razono Harry.

-¿Me estas halagando Harry?- dijo Ripper entrando por la puerta. Llevaba el brazo izquierdo vendado.

- ¿Y ahora que te ha pasado?- pregunto riendo Ron, ya acostumbrado a las calamidades que sufría el rubio.

- Excedí el hechizo incendiario y digamos que el agua estaba muy caliente cuando he metido la mano para limpiar los platos en definitiva Luna me ha echado a patadas de la cocina.- dijo risueño como si no pasase nada.

- ¿Te has dado cuenta? Le pide matrimonio y se convierte en ella.- dijo Ron. Harry y Ripper se rieron. Hasta que el rubio se dio cuenta de algo.

- Veo que Hermione os hablo de mi visita.- observo Ripper.- Espero que no lo veas mal que me encuentre con tu mujer.

- No creo que debas bromear así con Ron, tiende a la sobreprotección cuando se habla de Hermione o de Rose.- dijo Harry recordando a Viktor Krum.

- Vamos me voy a casar de aquí a seis meses. No creo que Ron deba sentirse tan inseguro lleváis casado diecisiete años.- tranquilizo el rubio.

- ¿Y para cuando tan espectacular acontecimiento?- dijo Ron aparentemente normal.

- Nos gustaría que fuera en navidad. Ya veré como arreglarlo pero será en navidad.- asevero con seguridad.

-Hummm.- murmuro pensativo Harry.- Ron recuerdas las protecciones que pusieron en la madriguera para mantenerme a salvo.

- Si ¿Por qué?

- Bueno esas protecciones siguen vigentes. Por lo que nadie en el Ministerio se enterarían de lo que pasase hay dentro si simplemente los modificamos un poco- dijo Harry con media sonrisa.

- Ya sé a qué te refieres.- dijo Ron acompañándole en su sonrisa.

- ¡Que irritantes llegáis a ser! ¿Me vais a explicar que os proponéis?- dijo Ripper exasperado.

- No eras tan listo como Hermione, descúbrelo.- desafío Ron.

-Lo que tiene uno que aguantar.

- No lo veo Kingsley. No es buena idea.- objeto Hermione. Llevaba reunida con Kingsley más de una hora. Ginny estaba allí también. Estaba como enlace con el profeta. A ninguna de las dos le gustaba lo que acababa de decir el ministro.

- Crees que no lo sé Hermione. Me he opuesto frontalmente pero me ha sido imposible todo el ministerio está de acuerdo con ello y Skeeter se ha encargado de poner a la opinión pública a favor de esto.

- Esa arpía se está vengando de Luna y Ripper.- le susurro Ginny a Hermione- prácticamente lo ha pregonado.

- ¿Qué dices Ginny?- pregunto Kingsley.

- Skeeter se esta vengando de nosotros haciendo esto. Y el problema es que no tiene ni idea de lo que está haciendo.- contesto Ginny.

- Hacer una conferencia a favor de los mortifagos, en qué cabeza cabe. Sabía que Umbridge era malvada pero nunca hasta llegar a este extremo.- comento Hermione negando con la cabeza.

- Los años en Azkaban le habrán pasado factura.- dijo Ginny.

- Eso no es lo importante, tenemos que buscar una manera de contener esto. No podemos pararlo pero podemos hacer que el daño sea menor. No podemos permitir que vuelva a pasar y menos que Voldemort se convierta en un mártir. Por lo que tendremos que utilizar esa conferencia para que ambas partes expongan los hechos. Es lo único que se me ocurre.- dijo Kingsley.

- Y a quien pretendes poner, Skeeter machacara a cualquiera que estuviera en la guerra solo porque no somos imparciales.- dijo Hermione.

- Tengo un asesor contratado que es independiente del ministerio británico. Está ayudando a vuestros maridos en la búsqueda de Ripper y ya ha trabajado antes contra los mortifagos.- explico Kingsley.

- ¿Eldritch Palmer?- preguntaron Ginny y Hermione al unisonó.

- Si, ese es el asesor. Espero que sea suficiente para calmar los ánimos.

- ¿Y para cuando esa conferencia?- inquirió Hermione disimulando una sonrisa.

- Una semana después de la excarcelación de Umbridge.

-¡Eso es dentro de dos semanas! No tenemos tiempo para arreglarlo todo.- exclamo Hermione.

- Herms no tiene que ser perfecto. Además será aquí en el ministerio no tendrás muchos problemas.- dijo Ginny.

- ¿En el ministerio? Eso es asqueroso, como puedes tolerarlo Kingsley. Ya es bastante que se les permita hacerlo como para que encima se rían de las victimas haciéndolo aquí.- espeto Hermione encarándose al ministro.

- Llevamos aquí una hora, te lo he explicado no puedo hacer nada.

- Lo siento es que…- se disculpo arrepentida la castaña.

- No te preocupes. Ahora si me disculpáis tengo que atender al ministro noruego en diez minutos.- dijo a modo de despedida mientras guiaba a Hermione y Ginny a la puerta. Ambas fueron directamente a los ascensores ya que se acercaba la hora de comer.

- Eirian dando una conferencia en contra de los mortifagos. ¿Estoy impaciente por ver eso?- dijo Ginny mientras se cerraban las puertas del ascensor y se ponía en marcha.

- Por si no tenía suficientes problemas ya ahora tengo que organizar una conferencia. Ya estoy estresada con la boda de esos dos. Y ahora esto.

- Te esfuerzas demasiado, ya los oíste ayer durante la comida no quieren una boda a lo grande. Además es mi madre la que se está encargando de ella.

- Y quién crees que está modificando los hechizos protectores, Ron y Harry están ocupados con los mortifagos y me ha tocado a mí porque se necesita un miembro del ministerio para hacerlo sin que se entere nadie.

- Te quejas mucho, te recuerdo a quien tengo de compañera de trabajo.- dijo Ginny. Hermione soltó una carcajada.

- Cierto lo tuyo es peor.

La mansión Malfoy cayó en desuso tras la muerte de Lucius Malfoy y su esposa. Su hijo decidió mudarse a otra casa de la familia. Sin embargo esa noche hervía de actividad. En apenas unas horas habían entrado y salido de ella tres docenas de personas. Ahora solo quedaban en líder de los mortifagos y su mejor lugarteniente.

- Se han marchado todos los invitados, mi señor.

- ¿Has tomado las precauciones habituales?

- Si mi señor.

- Excelente. Mañana quiero que vallas al ministerio no quiero que haya imprevistos como la última vez.

- ¿Aun le duele, mi señor?

- ¡CRUCIO!- No paró hasta que su lugarteniente empezó a escupir sangre.- No te permitiré que vuelvas a mencionarlo.

- Si… mi… señor.- balbuceo mientras se incorporaba lentamente.

- Ahora vete antes de que cambie de opinión.- ordeno. El mortifago no tardo ni diez segundos en abandonar la gran mansión.- Estúpido ignorante.- maldijo mientras se frotaba el vendaje invisible. Al darse cuenta de que no se iba a curar hechizo las vendas para que mostrasen un cuello perfecto. Se sentó frete a su suntuoso escritorio y empezó a leer los informes de sus espías en el ministerio. Tras unos minutos de lectura se quedo mirando una foto.- Eldritch. Palmer. Interesante. ¿Quién eres?- murmuro fijándose en el hombre invalido de la fotografía.

- ¡George! Ve a ayudar a tu padre con la carpa y deja de hacer el tonto.- grito la señora Weasley mientras atendía a los fuegos de la cocina.

- Creo que después del día de hoy no seré bien recibido en esta casa.- le murmuro Eirian a Hermione viendo como todos estaban corriendo de un lado para otro cumpliendo las ordenes de Molly. Todos salvo la castaña a quien ya se le notaba el embarazo y Ron no permitía que se moviera. Eirian estaba de pie en medio del salón mientras la castaña hacia lo único que le dejaban hacer, arreglar el traje de gala del rubio. Luna estaba en otra habitación con Ginny preparando el suyo.

- Tendrías que haber estado durante nuestra boda. Acabaron tan hartos que cuando llegamos de la luna de miel George le puso polvos pica-pica a Ron en toda su ropa. Estuvo un mes rascándose sin parar- relato la castaña mientras pasaba los alfileres para arreglar las arrugas.

- Eres demasiado buena conmigo, todos lo sois.- murmuro cabizbajo.- Después de lo que hice no esperaba este trato.

- Todos cometemos errores, Eirian, pero está en nosotros la decisión de repararlos. Y tú lo has hecho. El mismo Dumbledore cometió errores en su niñez. Errores que le atormentaron toda su vida pero esos mismos errores lo transformaron en el mejor mago que ha habido en la historia. Tú has demostrado que eres una buena persona y solo tú puedes perdonarte.- dijo Hermione dándose cuenta de que sus palabras habían surtido efecto al ver un amago de sonrisa y una lagrima de pura gratitud.

- Gracias Hermione. Creo que lo que has dicho te da derecho a tener información privilegiada.- dijo Eirian sonriendo.- Por supuesto no se lo puedes decir a nadie al menos de momento.- Hermione asintió- Luna y yo,… vamos a… Luna está embarazada.

- ¡Oh! ¡Oh, Eirian! Enhorabuena.- dijo la castaña mientras le abrazaba.

- Ten cuidado que soy lo más parecido a un puercoespín en esto momentos.- bromeo alegándola un poco para que no se pinchase.

- Sabes es gratificante ver como no todo el mundo actúa igual en su boda.

- ¿A qué te refieres?

- Bueno Ron prácticamente se encadeno a mi pierna por temor a que huyese. Y Harry estuvo tan nervioso que tuvieron que hechizarlo. Y tú mírate tan tranquilo.

- Yo la quiero y ella me quiere, así que porque iba a estar nervioso.- contesto con media sonrisa.

- Es normal que os enamorarais. Sois prácticamente idénticos.

- Y eso dependiendo de la persona puede ser un halago o un insulto. Viniendo de ti es lo primero.

- Y después de lo que le hiciste a Lavender no creo que oigas muchos del segundo.

- Se me fue algo la mano.- rio Eirian.

- ¿Estás bien Luna? Estas un poco pálida.- dijo Ginny posando el reverso de su mano sobre la frente de la rubia.

- No te preocupes Ginny solo estoy un poco mareada, se me pasara enseguida.- tranquilizo Luna a su amiga mientras se alisaba el vestido y tranquilizaba su respiración. Las nauseas llevaban asaltándola toda la semana y aunque se le pasaban antes del mediodía eran sumamente molestas. Por suerte la boda seria al anochecer.

- ¿Quieres descansar un poco? El vestido esta perfecto.- pregunto Ginny visiblemente preocupada.

- Sí, creo que me vendrá bien sentarme un rato.- accedió Luna bajando del taburete en el que estaba. Ambas se sentaron en la cama que había en la habitación.

- ¿Nerviosa?

-No ¿por qué iba a estarlo?- Ginny se rio

- Luna, no cambies nunca. Estas a punto de casarte con la persona más buscada de Gran Bretaña y sigues igual de tranquila que cuando íbamos al colegio.

- Ambas sabemos que lo que el ministerio considera peligroso a menudo es un inocente. Recuerda a Sirius Black.- dijo Luna. Ginny fue a decir algo cuando se oyó un grito en el exterior.

- ¿Qué diablos es eso?- pregunto levantándose de la cama para mirar a través de la ventana.- George va a tener problemas con mama.

- ¿Qué pasa?

- Parece que uno de sus inventos le ha explotado y a quemado la carpa. Lo siento Luna.

- Mejor así podremos contemplar las estrellas durante la ceremonia.

- Tú nunca pierdes el buen humor.

La noche cayó rápidamente sobre la madriguera. El patio estaba cubierto por decena de farolillos. Las luces de colores conducían hasta un pequeño claro donde habría estado una carpa de la que ahora solo quedaban los anclajes. Los invitados ya estaban en sus puestos y solo quedaba la novia por llegar.

Eirian estaba de pie al frente bamboleándose adelante y atrás como si estuviese esperando el autobús en vez de a su futura esposa. Delante de él estaba Minerva Mcgonagall que sería la encargada de la unión. Al lado de Eirian estaban Ron y Harry, Eirian no pudo decidirse y al final ambos serian sus padrinos. Al otro estaba Ginny y Hermione que eran las damas de honor.

El resto de los invitados que solo eran la familia Weasley y Neville y su esposa estaban sentados y sonrientes. En ese momento una suave música se hizo con el control aumentando de volumen hasta hacerse audible. Eirian deja de mecerse y miro en dirección a la casa. La puerta de la cocina se abrió. Dos personas salieron por ella. La primera era el padre de Luna vestido con un traje de gala de un amarillo chillón. La segunda y en quien Eirian tenía fijada la vista, era Luna, su vestido era amarillo pero de un tono mucho más suave que el de su padre. Su larga melena había vuelto a crecer, Ginny la había alisado y le aplico varias pociones para que quedase brillante y esplendido. Lo llevaba suelto por lo que la débil brisa lo mecía como si tuviera vida propia.

Llegaron a la altura del novio, allí el señor Lovegood le entrego a Luna a su prometido. Pero justo antes de eso la estrecho entre sus brazos y le susurro al oído.

- Tu madre estaría orgullosa de ti.- Al separarse a Luna se le habían humedecido los ojos.- Eirian te entrego lo que más quiero en el mundo espero que lo cuides con todo tu fervor.- dijo Xenophilius mientras se separaba de su hija.

- No le defraudare, la cuidare con toda mi alma.- dijo el rubio entrelazando su mano con la de Luna. El padre de Luna se alejo y se sentó en primera fila junto con la señora Weasley.

- A petición de los novios esto será un ceremonia corta.- comenzó Mcgonagall- Tenemos ante nosotros a dos personas que se aman que han decidido dar un gran paso. A partir de este momento uno será otro y ambos serán uno. Luna Lovegood quieres a Eirian Ripper Lovegood como legitimo esposo para amarle de aquí a la eternidad.

- Si quiero- asintió Luna con una deslumbrante sonrisa.

- Y tu Eirian Ripper Lovegood quieres a Luna Lovegood como tú legitima esposa de aquí a la eternidad.

- Si quiero.- dijo Eirian con la misma sonrisa.

- Lo que el amor ha unido no lo separe ninguna fuerza. Ahora sois marido y mujer. Puedes besar a la novia.

Eirian y Luna se cogieron de las manos levantándolas hasta la altura de los ojos. Se noto un cambio en el ambiente, los invitados sintieron un hormigueo en la piel como si hubiera un exceso de estática en el aire. Ambos se besaron como si fuera la primera y la última vez. En ese momento un destello cegó a todos los invitados que fueron empujados para atrás.

Cuando la luz se disipo encontraron a los novios tirados en el suelo mirándose fijamente y riéndose como si fueran un par de niños. Los padrinos y las damas de honor se arrodillaron frente a ellos.

- ¿Se puede saber que ha pasado ahora?- pregunto Ron.

- No creo que sea buena idea decirlo delante de Harry.- contesto Eirian tratando de calmarse.- Pero ha funcionado de eso no hay duda.- Y diciendo esto se lanzo a los brazos de su ahora esposa y la volvió a besar.