Jeló, la verdad me emociona el hecho de que empiezo a tener tardes libres y todas esas cosas, meencantahsgj puedo escribir y dibujaaar y hacer cosas divertidas, ayñ. Bueno, eso no nos interesa ahora, ya que vengo en shock por el capítulo que acaba de salir de Gravity Falls, salió hoy 16 de febrero y no puedo. Amigos, no sé cómo le hacen que cada que veo un episodio lo pienso después de verlo, cómo sería si estuviera en mi fic y pues es lo que leerán a continuación. Ay, todo es tan intenso y hermoso a la vez.

¡Gracias a todos aquellos que leen y esperan con ansias para que llegue el siguiente capítulo, no dejarán review (aunque me alimente de ellos), pero están atentos a mi historia, gracias, en serio!

Gravity Falls no me pertenece, solo soy una fan reprimida que escribe para satisfacerse, le pertenece al gran Alex H.


La besó, la tenía aprisionada entre sus brazos y una vez aferrada a su cabello, él pudo fácilmente resbalar sus manos hasta su cintura, su pequeña y suave cintura. El perfume que en su cuello existía, no era posible encontrarlo en ninguna parte del mundo, pues era de ella misma, era su colonia personal y en ese momento se había convertido en la favorita del chico; separó el contacto en aquella parte de su piel, para en un rápido respiro volver a sus labios, llevaba tiempo deseándola así y justamente ahora disfrutaba esos momentos, "Dipper", escuchó, él de nuevo la calló con besos, sus manos ahora se encontraban en su cadera, le llenaba tanto el escucharla respirar en su oído, respirando fuerte y pausadamente, recorrió con la nariz su cuello, pasó por clavículas, plantando pequeños y lentos besos en su piel, descendiendo…

Rápidamente se había incorporado de golpe en su cama, la buscó en el área donde se encontraba y suspiró, con el vacío en el pecho, agitó su cabeza rápidamente y con un brazo quitó el sudor que se encontraba en su frente. Todo había sido un sueño. Frenéticamente buscó la hora, quince minutos para que fueran las seis de la mañana.

—Diablos —bufó inconscientemente. Rascó su cabeza y dejó su mirada en la nada, recordando pequeños fragmentos del sueño que comenzaba a olvidar, de nuevo sintió ese hoyo en su interior y de repente quiso verla, quitó esa idea loca de su cabeza y miró al exterior de la ventana. Había sido un sueño.

Tocó lentamente su suave almohada, y se estremeció al tacto, el sentimiento se había escapado del sueño y se había quedado en él; la abrazó de la misma manera y poco a poco, gracias a la nostálgica y tranquila atmósfera de la madrugada, se quedó dormido.


"Dame una descarga de mentiras"

Capítulo VII: "Advertencia I"


—¡Entonceeees!, como te decía, no vuelvas a interrumpir —platicaba rápidamente, emocionada, a su receptor—, cuando estés aquí te llevaré a mi parte favorita, ¡la cascada! Es como, lo más hermoso del mundo —se tiraba en su cama de espaldas, tirando unos cuantos peluches que descansaban ahí.

Me parece una excelente idea, pero has hablado del lugar demasiado, cómo han sido tus caseros, no sé si han tratado bien a mi preciosa hija —Mabel se ruborizó un poco y se puso a reír ridículamente.

—Bueno, ellos han sido muy amables, el señor ha sido tremendo anfitrión —dijo poco a poco.

—¡Bien! Me agrada saber eso, pero eso es de los varones de la casa me he de suponer, ¿qué hay de la señora?

—Oh bueno… —acomodó sus palabras para poderlas decir correctamente—, no existe "señora de la casa", papá —pero falló.

¿Qué? —gritó del otro lado del teléfono—, ¡no hablamos en días y apenas me dices esto! ¡Debiste decirlo en cuanto llegaste!

—Traté pero…

No me digas más —se pausó, escuchó respirar al mayor del otro lado del teléfono y esperó lo peor—. Lo siento, hija, sigues siendo mi pequeña, ¡si algo te pasara yo…!

—¡Pero no me ha pasado nada! Stan… no, "el hombre mayor" me ha dado muchas atenciones y ya es un poco mayor para pensar en otras cosas papá —ella del otro lado escuchó un "yo no me refería a eso"—. ¡Así que no te hagas ideas, estoy bien!

Mabel… si llega a suceder algo, promete que no te vas a alejar de tu móvil.

—Lo prometo —exhaló hondo, pero de todas formas quería ponerse en sus zapatos—. ¿Puedo hacer algo para dejarte tranquilo?

Los datos del hombre con quien te estás quedando, necesito saber a quién acusar por si te pasa algo.

—Papá… —soltó su comentario con la intención de hacerlo parecer exagerado.

Por favor.

—Correcto —suspiró—. Él es Stanford Pines, vive en la calle… calle, bueno, en realidad sé que es pasando la plaza principal, dos cuadras a la derecha, al fondo, antes de llegar al final del bosque, ¡la Cabaña del misterio encontrarás!—reía mientras cantaba eso último—. Realmente así es, papá —no escuchó respuesta.

—¿S-Stanford Pines? ¿Segura que así se llama? —preguntó extrañado.

—Sinceramente no creo que lo conozcas, pero sí, si lo dices por nuestros apellidos… ¡fue algo loco! ¿No? —contestaba ahora, divertida, pero de nuevo, tardó en recibir respuesta.

Ha-hablaremos más tarde, ¿te parece? —parecía que tenía que cortar la llamada pronto.

—Me parece perfectísimo, que tengas un buen día papá, ¡te quiero! —gritaba con una infantil sonrisa en su rostro. Sabía que su padre sonaba raro, pero también que no conseguiría nada preocupándose ahí mismo, sin poder hacer nada y sin saber detalle alguno, así que lo dejó pasar.

Se estiró, justo el sol entraba por su ventana y era divertido, porque estaba geométricamente alineado para que en su pieza, el sol entrara por completo. Se levantó y cepilló su cabello. Quitó las guardas de su tratamiento dental, gracias a que habían retirado los frenillos de su boca tiempo atrás y se dirigió al baño. En cuanto había salido, se asustó al ver a un loco Stan correr por la escalera para avisar alguna noticia, supuso.

—¡Oh, Mabel, Mabeeel, Mabel! —corrió y la abrazó para levantarla por los aires, con su aliento a café matutino.

—¡Dime, dime, dime! —sacó el cepillo de dientes que estaba entre sus labios, gritando.

—Observa esto. Somos ¡fam-osos! —contestaba con la misma expresión. Mabel tomó el papel de sus manos, mientras que el viejo comenzó a correr y brincar, tocando sin parar la puerta del que seguía encerrado.

Mabel metió de nuevo el cepillo en su boca, posicionándolo en el lado de la mejilla izquierda, y después de pasar saliva, tomó el papel en sus manos, lo abrió completamente. Logró percibir el aroma que expiraba la carta.

"Siéntase usted afortunado por tener esta carta en sus manos.

Nos place anunciarle que usted ha sido invitado al banquete
que celebraremos en honor al regreso de nuestra hija,

Pacífica Noroeste
Y a la tradicional celebración del aniversario de la familia
Noroeste.

Favor de ser discreto y contar con los requisitos de etiqueta
que se solicitan en los eventos de la familia Noroeste.
El castillo contará con prensa.

Favor de confirmar su presencia.
Háganos el favor de obedecer, o
quítenos la pena de tener que sacarlo del lugar.

N.E.F"

Mabel miró de una manera extraña la soberbia y el egocentrismo que se hallaba en la carta, ¿una fiesta de etiqueta rigurosa? ¿Es que eran de igual o mayor importancia que los mismos reyes de España? ¿Una fiesta por Pacífica y para Pacífica? No es que le intimidara ir, nada lo hacía, pero algo tenía que estar saliendo mal, ella probablemente no sabía que Mabel estaba con Stan, lo que definitivamente sabía, es que ella no sería para nada, bien recibida, un escalofríos le recorrió el cuerpo al saber que, si Dipper y el viejo Stan iban, ella no podía simplemente decir que no. Miró rápidamente a cierta puerta cuando un alguien conocido gritaba un cansado: "¿Qué?" Y al hacer contacto visual con sus ojos, despertó completamente y de inmediato cerró el pedazo de madera que le daba privacidad. Ella se inquietó, ¿qué había sido eso? De todas formas eso no era lo que en esos momentos le preocupaba.

Toda la mañana se la había pasado en pensar en la excusa perfecta para no asistir y que no se lo negaran, fue algo incómodo de ver, pues no hubo en ningún momento risas ni burlas por parte de ella. Stan lo había notado, pero aun así no había dicho nada, ella lo haría sola. Era su naturaleza. El desayuno estaba listo.

—¿Puedo saber por qué es tan importante esa fiesta? —preguntó aparentando un poco interés.

—Mabel, la pregunta no es esa, lo que deberíamos preguntarnos es, ¿por qué rayos estamos invitados? —estuvo a punto de atragantarse gracias a una carcajada que soltó, pero logró recuperarse—. ¡Pero tenemos la respuesta aquí! —apuntaba ahora a un Dipper indiferente. Mabel lo miró extrañado.

—No preguntes —le susurraba.

—No, es que —rio—, no es que quiera saber, sólo se me hace extraño.

—Ella haría todo por ver de nuevo al chico —encajaba su codo en su hombro. Stan empezaba a disfrutar su desayuno.
—Lo único que hice fue hacerle un favor, hasta ahí —tomó un bocado de su plato—. Ni siquiera sé qué manera es esa de agradecer algo como esto.

—¡Seremos la cotilla del pueblo!, la Cabaña del Misterio tendrá ingresos como nunca los tuvo, ¡Dipper!, ahí habrá personas riquísimas, ¡esa es manera de agradecer un favor tan estúpido como el que le hiciste a la familia Noroeste.

—Es lo mismo, de todas formas pretendo no ir.

—¡Y yo puedo quedarme contigo! —gritó al momento de escuchar eso, Mabel. Cosa que hizo que el chico tuviera algunos pensamientos incómodos de, eh, pensar ahí mismo, la miró con el miedo de que ella pudiera saber aquello.

—Oh, no, Mabel, tienes que ir, estamos obligados a asistir todos los de esta casa, entre más hablemos del negocio, mejor nos irá —comentaba indignado—. ¡Es que no piensan en eso, oh, chicos! —se retiraba de la misma manera.

—¡Es que no tengo nada que llevar! —¡Bingo Mabel! Sonrió.

—¿De qué hablas? —susurró el chico, extrañado, ella lo alcanzó a escuchar.

—Bueno, quiero decir, aquí hay demasiada ropa de hombre —soltaba risas incómodas—, así que creo que nop, no podré ir —terminaba por decir, cruzando los brazos. Dipper frunció el ceño, podría jurar que era la primera vez que la veía negarse de algo, discretamente.

—¡Oh, que Dipper te acompañe por algo y que haga algo por la vida! —regresaba corriendo, mientras le insistía con un puchero en el rostro. Mabel se asustó ante la reacción del mayor, quien para él, era demasiado importante. Ella no pudo con su corazón y suspiró.

—Bueno —sonrió levemente, sin hacer contacto visual con el joven—, sólo hay dos problemas. Puede que él acepte, pero… yo no tengo el dinero contemplado para comprar tal cosa —después de decir esto, los ojos de Stan se iluminaron, y muy dentro de Dipper, algo había saltado.

—¡Tenía que ser otra cosa! —saltó—. Dipper, sabes a dónde llevarla.

—¿Yo? —gritó de manera inesperada.

—Sabía que esa deuda se saldaría en cualquier momento —decía mientras caminaba a la sala, terminaba por acostarse en su sillón, Dipper se levantó de un golpe y lo siguió.

—¿Y a dónde se supone que la lleve? ¡No sé nada de tus estúpidas apuestas! —levantaba la voz.

—Llévala a la sastrería, vas a decir que vas de mi parte y que recuerde el queso —dijo tranquilamente sin quitar la mirada del televisor—. Ahora muévete a otro lado, no puedo ver —Dipper sintió innecesario protestar, entonces caminó a la cocina, observó a una incómoda Mabel sentada ahí.

—Oye, ponte algo para salir, te llevaré a un lugar —decía resignado.

—¿Está bien? —la pregunta estaba mal formulada, pero Dipper lo comprendió.

—Sí. Anda, ve ya, puede hacerse tarde —relajó la mirada y Mabel comprendió el esfuerzo que él hacía. Se levantó de la silla, avanzó rápidamente para abrazarlo delicadamente, darle un beso en la mejilla rápidamente y correr a alistarse, de todas formas ella sabía que si no quería seguir algunas reglas, simplemente no lo hacía, pero esa vez no era el ejemplo.


El moreno acomodó las llaves para encender el coche, acomodó su cinturón de seguridad y esperó a que se calentara. Cepilló un poco su cabello para notar desde el retrovisor la salida de la que sería su acompañante, la vio acomodar su cabello y alisar la falda que llevaba puesta, y como si el destino quisiera jugarle una broma, la chica accidentalmente hizo contacto visual con él, al reaccionar, él apartó la vista al mismo momento en el que se ruborizaba y maldecía todo para sí mismo. Mabel apenas empezaba a dedicarle una sonrisa en modo de saludo, se sintió mal al ver que en ese momento, él ya no la miraba. Abrió la puerta y subió al asiento copiloto, acomodó su cinturón y el silencio por un momento fue incómodo, hasta que ella encendió la radio improvisada que Dipper tiempo atrás había instalado.

—Entonces, ¿adónde iremos? —rompió el silencio, no sabía qué le había sucedido a Dipper, pero ella no iba a hacer ese momento incómodo, no le gustaba. No encontró respuesta durante unos segundos.

—¿Por qué no quieres ir? —preguntó curioso.

—Nunca dije que no quería ir —sonrió amable.

—Oh Mabel, leí tu lenguaje corporal —ella se extrañó, el chico podía llegar a usar un léxico fuera de su edad—, sé que no querías ir —avanzaba lentamente hacia la carretera que llevaba al pueblo—, así como yo tampoco quería ir.

—¡Es que, Pacífica…! ¡Ella… tan, taaan…! —hizo algunas maniobras divertidas "estrangulando", no había sido para nada difícil el descubrir su secreto. Dipper rio—. ¿Ahora qué? —preguntaba indignada.

—Es sólo que, no pensé que la conocerías —la miró por un instante, para volver la vista al volante—, creo que tú y yo pensamos de una manera similar respecto a ella.

—Lo siento —había actuado impulsivamente, en realidad ella no era el tipo de persona que hablaba mal de otras, pero Pacífica era su excepción.

—No hay por qué disculparse —reía de nuevo—, quiero pensar que la conociste allá, ¿no? Escuché que se había ido de intercambio por esos lados.

—Sí, así fue —no quiso entrar en detalles, creo que quedaba muy claro, desde el momento en el que se había referido de esa manera hacia ella.

—Escucha, sé que no soy el tipo del corazón de pollo, como me pude dar cuenta que tienes, pero, Stan realmente está emocionado por esta fiesta. Es publicidad para la Cabaña —pausó—, o eso dice, en realidad él va para salir de casa y distraerse de todos los periodistas que hablan mal de él, a hacer uno que otro ridículo y disfrutar de la comida que ahí se da —rascó el puente de su nariz—. Mabel, es fácil decir que en el mundo no hay etiquetas ni clases sociales, pero cuando uno lo vive, creo que es distinto, y eso es lo que le sucede al viejo, para él, ir a pararse en el castillo Noroeste, hará que suba su posición social, mejore su reputación y al mismo tiempo, su autoestima. ¿Comprendes ya? —ella asintió—. Preguntaba, pues, me va a parecer satisfactorio tener a alguien con quién poder escapar, por si Maléfica, digo, Pacífica —Mabel soltó una risa sincera, cosa que Dipper agradeció—, hace de las suyas.

—Claro —sonrió.

—Entonces, haz un esfuerzo, tienes que verte bien, sea lo que sea que te haya hecho Pacífica en el pasado, tienes que devolverle en la cara que tú también puedes verte estupenda. Porque créeme, son las oportunidades que ella usa para hacer sentir basura a todos. ¿Estamos en la misma página?

—Estamos en la misma página, hermanochocaban los cinco, mientras Dipper se estacionaba.


Era un lugar muy rústico, como la mayoría de los locales de los alrededores, pero al entrar era muy bonito, no era la tienda de mejor calidad de la zona, pero salió una mujer encorvada por la edad, con cenizos cabellos, y ojos entrecerrados. Al posicionarse los lentes, logró reconocer al muchacho, mas no a su acompañante.

—Sr. Pines, ¿qué le ha de traer por aquí? —preguntaba mientras le dedicaba la mirada a Mabel.

—Sinceramente venimos por "una deuda" que mi tío tenía que cobrar —la señora fijó todavía más la vista, fijando sus lentes en el puente de su nariz—, señora, mil disculpas, sinceramente no sé de lo que hablaba, puede que sea un malentendido, pero fue culpa mía al escucharlo y eso "del queso" y todo…

—El queso —agregaba sorprendida.

—¡Sí, el queso! Pero le ruego me disculpe…

—Maldita sea, lo recordó.

—¿Qué? —la pena que se encontraba en él se había esfumado y su imagen había cambiado por completo.

—¿Ella es tu novia? —decía inspeccionando a la fémina.

—¡Ah no, no! —respondía agitando las manos—, ella viene desde lejos, está hospedándose con nosotros, pero no, ese no es el punto, escuche —decía nervioso—, tenemos un evento importante…

—La fiesta de los Noroeste —interrumpía.

—Eh, sí —respondió algo apenado—, pero, ella no tiene qué usar y en realidad no sé por qué estamos aquí, hablando de quesos y otras cosas.

La anciana miró a la chica durante algunos minutos, tomó una cinta métrica y la tomó del brazo: —Ven conmigo —Mabel le dedicó una mirada asustada a Dipper, por arriba del hombro, mientras Dipper le regaló una sonrisa de confianza.


La mayor había acompañado a la chica a un apartado lleno de vestidos de época, algunos se veían anticuados, que fue algo que le aterró a la menor, pero ya sabría qué hacer. Caminaron por un pasillo, donde vio muchos otros y se emocionó. Cuánto hubiera dado otra persona, para volver a usar este tipo de vestimenta, así que se aprovechó de la situación.

—Sé que algunos no son de tu estilo, sé que eres citadina, pero para eso estoy, para hacer uno que otro ajuste —Mabel siguió observando los olanes, el terciopelo, el encaje, los colores y el montón de tela cosida de manera perfecta, con acabados preciosos—. Sé perfectamente a dónde vas y con qué tipo de personas, yo te recomendaría usar uno de la época de la colonia, son muy lindos, pero claro, lo modificaremos para tu apariencia y edad.

Mabel posó su mirada en algunos, que no eran del todo de "primera clase" se fue a uno más sencillo, a ella se le hacía tremendamente exagerado todo ese terciopelo y moños pegados al final del mismo, pensó en que si llegaría a vestir uno así, la habrían puesto de decoración. Después de caminar por todas partes y ver unas cuantas propuestas, sus ojos localizaron el blanco perfecto, ¿conocía el dicho "amor a primera vista? No, pero en ese momento lo experimentaba. Así como lo había dicho su experimentada acompañante, los vestidos coloniales habían sido una perfecta elección. Justo enfrente de ella, entre unos cuantos vestidos escondidos unos de otros, vio un maniquí de madera portando un elegante pero a la vez casual, vestido de color verde, tal vez clase media, una capa de tela verde olivo que cubría del pecho, hombros y abdomen, tenía un corte a la mitad que caía hacia afuera del centro hacia abajo, en un corte circular. Cuatro grandes botones al centro, corte recto en el busto y mangas cortas plisadas por debajo del hombro. Llevaba un ligero moño hecho con el mismo listón grueso que se acomodaba en la cintura, que caía libremente; una falda ensanchada caía con una cascada de olanes sencillos, discretos, con un jubón blanco que compartía época, éste último haciéndolo parecer más casual.

—Creo que encontré el definitivo —sonrió para llamar a la mujer.


—¿Estás segura que es el que te llamó más la atención? Tendremos que quitarle ese jubón si no quieres parecer de la servidumbre —rascaba su cuello, ese vestido empezaba a convencerle para la joven. Se vería preciosa.

—A mis ojos lo es —brincó mientras lo alisaba—, pero, no sé el precio, señora, no tengo con qué paga-

—No tienes qué, es un acuerdo entre el estúpido Stan y yo. Ahora, nos queda una prueba más. Por cierto, tendrás que usar corsé.

La chica no pudo hacer otra cosa más que responder con los ojos tan abiertos como platos.


Dipper se encontraba rompiendo el récord en la aplicación que tenía en su móvil, sólo tenía que aguantar un poco más para que pudiera lograr su más grande hazaña, necesitaba unos puntos más, unos cuantos puntos más, cuando algo le hizo apartar la vista. A lo lejos, logró reconocer a una figura esbelta portar un vestido que era digno de sacar a la calle, no logró verla por completo, pero aseguró que era modelo, pasó saliva al ver que tenía una pequeña cintura, y junto a la curva del busto, era un deleite ante el ojo del hombre, y no es que fueran pronunciadas, se veían tan delicadas, tan proporcionadas, tan…

—¿Y bien? —Mabel salía del otro lado de la cortina entre abierta, nunca hizo contacto visual, pues colocó su mirada en ella misma, ante el gran espejo que se encontraba cerca de la entrada del lugar. Recogió su cabello con una mano, intentando idealizar, el peinado correcto. Dipper no logró articular palabra alguna—. ¿En serio, nada? Creí poder hacerle callar a Pacífica por primera vez —rio.

—Bueno, se ve —Mabel sintió mariposas en el estómago, cuando interpretó su cara, había cosas que se podían ocultar, pero esas, esas definitivamente no—, se ve bien Mabs —mojó sus labios al dejar de pronunciar sus palabras, mientras arqueaba sus cejas, de manera inocente. Mabel sonrió al gesto.

—Gracias tonto —sonrió agachando su cabeza, era algo realmente penoso para ella—, era todo —sonrió tontamente por unos segundos, para desaparecer detrás de la cortina. Dipper no pudo hacer otra cosa más que seguirla con la mirada, sin poder cerrar la boca.


Mabel se dirigió hacia el pequeño cuarto improvisado donde se había cambiado, la puerta no cerraba del todo, pero podía trabarla. Sonrió victoriosa al recordar la reacción del chico ante la presencia de ella, no había sido su intención, pero realmente había sido satisfactorio. Dejó su ropa arreglada en un respaldo del pequeño cuartito y cuando empezaba a quitarse la ropa, escuchó una voz.

—Mabel, querida, mucho gusto en conocerte, tengo que salir en este momento, tengo que recibir un envío, ¿te parece? Le encargaré al chico que cierre el lugar, confío en ustedes, puedes llevarte el vestido, vi que te quedó de maravilla, aun así, si necesitas alguna modificación no dudes en venir, ¿sí?

—Le agradezco millones, señora —gritó del otro lado, hasta escuchar a la misma, teniendo diálogo con Dipper, hasta ese momento, empezó a desvestirse.

En un inicio le pareció difícil desabrochar el vestido de la parte de la espalda; cuando sus manos no lograron deshacer los nudos del lugar, fue cuando quiso irse por el "lado fácil", después de batallar con los pequeños listones, se fue a sus pies, tomó la falda y poco a poco la fue subiendo hasta que llegó a la espalda, problemas, se había atorado, el vestido estaba tan ajustado, que la parte de su cintura se había estancado en su espalda, se asustó tanto al ver que no subía, ni mucho menos que podía bajar, que entró en un momento de pánico. ¿Dónde está esa mujer cuando se necesitaba? ¿Tenía que irse en ese momento? ¿¡Justo en ese momento!? Pero recordó, todavía tenía una salvación.

—¿Dipper? —gritó queriendo ocultar su desesperación. Ya no le importaba realmente si dejaba ver su ropa interior inferior, si la veía vistiendo un corsé, no, esperen, sí importaba, pero, él no tenía que ver, ¿verdad? Si ella le pedía el favor, sólo tenía que terminar de subir ese vestido y lo desabrocharían después, ¡y todo sin tener que ver!—. ¡Dipper!

—¿Mabel? —escuchó una aprisionada voz, pedir ayuda—. ¿Dónde se supone que estás? ¿Te ha ocurrido algo? —preguntaba mientras empezaba a moverse por el lugar.

—¿La señora Harris se ha ido?

—Ella se ha ido hace unos minutos, pero, ¿en qué te puedo ayudar? No me asustes, maldita sea —Dipper sabía que algo no estaba bien, Mabel se escuchaba un poco sofocada y asustada, no le importó el respetar su privacidad, entraría y le ayudaría al instante.

—Olvídenlo —susurró para ella misma—, ¡necesito que entres por la cortina y abras la puerta del tercer cuarto de izquierda a derecha! —el vestido empezaba a desgarrarse poco a poco—. ¡Corre!

—¡Está bien, está bien, ya voy! —Entró con la misma desesperación con la que ella se escuchaba, pero antes, torpemente cerró la puerta del local por si había alguien a quien se le hubiera ocurrido entrar en momentos no indicados. Rápidamente apartó las cortinas y se paró enfrente de las puertas—. ¿Mabel?

—¡Aquí! —alcanzó a levantar un poco la voz. Dipper logró identificar en qué puerta estaba y antes de abrirla, la escuchó hablar de nuevo—. ¡Dipper, Dipper, espera!

—¿Sí?

—Antes que otra cosa —pausó para pasar saliva—, y antes de que entres, necesito explicarte —Dipper esperó en silencio—, he quedado atrapada y necesito que me ayudes a quitarme el vestido. Respirar empieza a ser difícil —tosió.

—¡Mabel voy a entrar! —aunque el rubor se presentó en sus mejillas al escuchar, el que empezara a dificultársele el respirar, le preocupó.

—¡No, no, espera! —tomó aire—, promete que no vas a ver nada. Promete que cerrarás los ojos.

—¡Mabel sí, pero déjame ayudarte ya! —le gritó a la madera que tenía en frente, y donde al otro lado, estaba la víctima.

Escuchó cómo ella logró patear un poco, para destrabar la puerta: —¿Dipper? T-tienes los ojos cerrados, ¿verdad? —preguntó con timidez.

—Sí —cerró los ojos, al escuchar que la puerta estaba completamente abierta, podemos decir que rompió la promesa al abrir un poco los ojos para ubicar al objetivo, pero su mirada simplemente no pudo quedarse en el vestido atorado en la parte superior del cuerpo, pasó saliva con dificultad y la escuchó respirar. Silencio.

Miró cómo un blanco corsé pronunciaba sus curvas y cómo no había entrado con dificultad, se encontraba de espaldas; después de quedarse atrapado en su cintura, su mirada bajó un poco más, y comenzó a sentir el calor en sus mejillas, cuando se dio cuenta del pequeño y perfecto trasero que la chica tenía y no sólo eso, sino la ropa interior que le acompañaba. Ah, hola de nuevo a las piernas que una vez le habían dejado pensar más de una noche, de verdad era una pieza de arte, toda ella, una pieza de arte…
"¿Dipper?" Escuchó, y su hechizo visual se había roto, poco a poco Mabel empezó a girar para poder quedar de frente a él, o algo así, Dipper sacudió la cabeza y con el miedo de que pudiera verlo, cerró los ojos rápidamente. "Aquí estoy, lo siento, no puedo ver, no te encontraba" mintió. Con manos torpes, empezó a palpar la madera, hasta llegar a palpar sus brazos atrapados en aquellas telas. "Te encontré" le susurró suavemente, y con cuidado, poco a poco fue subiendo las capas de tela, al no poder con la tentación abrió los ojos de nuevo, un poco, para poder ver aquel escote, apartó la vista rápidamente al verlo irrespetuoso, prohibido y cerró sus ojos de nuevo, al ver que necesitaba aplicar más fuerza, advirtió: "No vayas a moverte, no puedo verte, así que no tenemos que fallar, puede que te lastime un poco, pero esta vez, va a salir" dijo mientras tomó dos extremos con sus manos, cerró sus ojos con toda fuerza y de un tirón salió, sin daños graves en la costura. Al escucharla tomar una bocanada de aire y exhalar fuertemente, supo que había pasado, él quedó estoico, mientras ella lo miró a unos pocos centímetros de distancia. Pasó la vista por sus labios, dejando pasar el pensamiento tentador y lo escuchó respirar un poco irregular. "¿No viste nada, verdad?" susurró en esa misma posición, poco a poco tomando su ropa. "No".
Mabel poco a poco fue retrocediendo, tomando sus cosas, "no vayas a abrir los ojos, por favor" suplicó con inocencia, al saber que tenía puesta la falda y una sudadera grande, comentó que podía abrir los ojos. Dipper nunca levantó la mirada, sabía que si hacía contacto visual, podía comunicarle tantas cosas que en ese momento no quería que supiera.

—I-iré a dejar esto a la camioneta —tomó el vestido en sus manos, viendo algunas partes rotas—, y mañana en la mañana vendré a que se arregle esto —sin mirarla, se dirigió a la entrada, cuando estés lista, te espero allá, cierra cuando salgas.

Mabel sólo lo vio salir del lugar sin expresión alguna.

Continuará...


No voy a escribir la gran cosa porque le estoy encontrando cosas que he quitado y escrito y borrado again y again y pues no está padre jajajajaja, quiero dejarlo así. Esta es la primera parte del capítulo "Advertencia", es muy fuerte jajajaja en cuanto a los impulsos de ambos, seamos realistas personas, unos dirán "ayyyy por qué pusiste tanta cosa tan repentina" amigos hombres, no sé qué se sienta estar solo con una chica tratando de desvestirse jajajajaja supongo que con lo que pregunté, inocentemente, uno se siente apenado, intimidado, nervioso, quiero creer, lol, lectores hombres, ayúdenme pls, y también las mujeres, por qué no. El papá ya está enterado me Deoh que está con un tal Stanford Pines, el papá qué tiene qué ver, no idea. Pacífica. Oh my, no, no quiero hacerla la mala, en serio, no, jajajajaja, pero entra taaan bien, en serio, no pude desaprovechar la oportunidad jajaja, ¡vean ese capítulo! Bueno, ya, ya, tengo que correr a hacer tarea :c me tomó escribir este capítulo una semana entera de fragmentos en fragmentos, jajajajaja, ¡gracias por no desesperar!

Reviews:

Elsita Pallo: ¡Aquí otro capítuloooo! Otro otro otroooo, ay lo sé, es un maldito, quién hace eso :'( pero bueno, ¡este capítulo es inmensooooo a comparación de los otros, e iba a ser muchísimo más largo, peeeero, quiero aprovechar para meterle detalle al próximo y no tardar tanto. Gracias, espero leerte de nuevo!

Faller Py: Actualizado y deseo cumplido, yo amé este, espero que tú también jajajajaja, vamos haciendo esto rápido, rápido, miles de gracias, espero con ansias yo tu review, gracias !

Guest lol: Me halagas demasiado, déjame un nombre a la próxima! jajajajaja no lo dejaré.

Elly: Son como una piedrita en el zapato, lol, muchas gracias por tomar un tiempo para comentar esto, en serio, sube mucho mi ánimo para seguir escribiendo, gracias! Alguien que me entiende :') gracias Espero leerte de nuevo!

Alicia Startblack: Para mí fue como hacer mi trama más fácil jajajajaja, pero sí, dije lo mismo, generalmente después de postearlo lo leo, lol y me emociono, te voy a decir algo chistoso, en realidad, dije, esto tiene que durar como 5 capítulos, iban a hacer historias cortas o algo así, pero no, tengo mucho por explotarle y vamos sacando el jugo. La verdad ya tengo el final, no cómo voy a llegar ahí, pero ya lo tenía planeado desde hace tiempo y es perfecto, peero, también quiero escribir el final alternativo porque ayñ, no puedo ser tan fría jajajajaja, mi corazón *heart attack* ¡Ohhhhh heaveeens! BILL, te comprendo, y me diste una idea tremenda, Bill entrará, sí, porque la verdad me parece fascinante la idea misma del personaje, millones de gracias! aportaste una idea jajajaja espero leerte again aquí, saludos c:

StkAmbln: Me encanta leer tus reviews, quiero que sepas, en serio, me alegra tanto que captaste justamente los sentimientos que yo quería plasmar, me emociona el hecho que se pueda hacer empatía lector-personaje, entonces, no sé, la atmósfera es muy divina. En cuanto a los sentimientos de Dipper, podría decirse, (aunque yo lo sepa jajaja) pero para el lector, puede que esté confundido, que no acepte que hay algo, pero cuando te gusta alguien, te gusta y no lo puedes manejar, pero no llegas a intentar algo, hay interés pero al final no vas a intentar nada para que haya algo más, espero darme a entender y nadie lo sabe, nadie más que él y sus sentimientos raros. Tú y yo pensamos casi igual, en serio, adoro que notas esos pequeños detalles que meto en la historia, un abrazo! espero leerte pronto c:

IhsoJ: Hola! c: muchísimas gracias, pero te recuerdo que no me hacía cargo de infartos ni ataques, lol, me he esforzado mucho para que lectores como tú, que merecen una muy buena historia, lo disfruten, a ti, gracias, millones de gracias, me impulsaste a escribir, en serio jajajaja, muchísimas gracias por tus palabras. Ahora, con tus peticiones, simplemente no. Ah verdá' jajaja ¡claaaro! Es como si te hubieras metido a mi mente y hubieras visto algunas cosas que tengo planeadas, la verdad, no sé si sea bueno o malo, pero tengo esa "maña" de hacer de algo tan sencillo, cosas muy complicadas y lo mismo pasa con mis parejas en las historias, lo que voy a hacer (y estoy haciendo) es darles el sentimiento, esa necesidad de estar el uno junto al otro, todo pasa en un verano donde Mabel tiene que hacer un "servicio" para hacer créditos de la universidad, así que en historia no tengo demasiado tiempo, por así decirlo, por eso me meto en tanto detalle, para que al final, una vez acostumbrados, no sé, pueda atacar yo... *música malévola* aquí otro capítulo y sí, no te preocupes, lo que hago es totalmente a propósito, y todo tiene un fin, no te preocupes c:, ahhhhh me dolió ese comentario donde te decepcioné, en verdad, no fue mi intención jajajajajaj, mi corazóooon, bueno, me servirá para escribir cada vez mejor, agradezco tus palabras, las tomo en cuenta por supuesto y espero que disfrutes de este capítulo c: Millones de gracias, espero otro review tuyo.

¡Amigos, nos vemos pronto, lo prometo! ¡Los quiero!