Hola a todos! Hace tiempo que no subía capítulo. De verdad lo siento, pero no me di cuenta cómo pasó el tiempo desde que subí el quinto xD. Ahora que la Mandy me lo recordó, más bien de manera indirecta me dio ánimos de subir.
Gracias a todos los que siguen la historia de verdad me alegra leer sus reviews y sus aprobaciones de la historia. Hay muchísimos fics de Severus y Hermione, pero yo siempre trato de estar al margen de lo tradicional, si se puede :)
Gracias a todos, y nos vemos pronto!
Capitulo VI: "¿La defiende?"
Hermione entró al Gran Salón cuando éste ya estaba prácticamente vacío. Era cerca del fin de la cena. Reconoció a sus amigos a la mitad, se acercó a ellos y se sentó al lado de Ron.
-Hermione, ¿por qué demoraste tanto?—Inquirió el pelirrojo.
-Estaba en el despacho de Snape—Hermione respondió con obviedad.
-¿Estuviste todo el tiempo ahí?—Ahora fue el turno de hablar a Harry.
-Sí. Me pidió que lo ayudara en algunas cosas durante la semana. Hoy le ayudé a corregir unos trabajos de segundo año—Musitó con más suavidad. A pesar de que tenía la autorización de Dumbledore para ello, no quería que todo el mundo se enterara.
-¡¿Te pidió que le ayudaras durante la semana?! Tradúceme eso, por favor—Repuso Ron
-Ya les dije, hoy corregí unos pergaminos que eran trabajos prácticos. Si será siempre lo mismo, eso no lo sé, pero quiere que sea por lo menos dos o tres veces a la semana, dependiendo de lo que sea, y dependiendo de mi tiempo
-¿Y tú aceptaste?
-¿Qué crees, Harry? Acaso Hermione le ha dicho que no a algún profesor. Además si se negaba, da por seguro que Snape haría de su vida un infierno lo que le queda en Hogwarts.
-No hables así, Ron—Reprimió Hermione, molesta—Él me volvió a preguntar si estaba segura cuando ya había aceptado.
-Entonces, si te volvió a preguntar, quiere decir que no te estaba presionando
-Y podrías haber dicho que no—Agregó Harry, serio, pero no tan enfadado como Ron
-Y yo le dije que sí porque quiero ayudarlo
-¿Pero...?—Refutaron ambos amigos al unísono.
-Pero nada. Yo elegí ayudarle. Es un Profesor, además no hay que dejar pasar su momento de humanidad
En ese instante, Severus Snape entró en el Gran Salón.
-¿Momento de humanidad?—Inquirió Harry, receloso—¡En cualquier momento puede volverse murciélago y empezar a atacarte!
Snape ya estaba pasando cerca de sus puestos.
-No digan nada más, ¿está bien? Yo elegí ayudarlo y no me harán cambiar de opinión. Fin del asunto.
-Bueno, si prefieres pasar el tiempo con él, ayudándole, que estar con nosotros...—Ron parecía ofendido, tal vez algo celoso.
-¿Es que no entienden?- Murmuró Hermione a Ginny, que estaba muy próxima a ellos.- ¡Cómo si estuviéramos todo el tiempo juntos! Ya empezaron sus prácticas de Quidditch; mientras ustedes están arriba de la escoba practicando, yo estaré en las mazmorras ayudando a Snape. ¡Nada de tiempo perdido! No son todos los días, son algunos días.
-Perdón, pero—Masculló Ginny, entrometiéndose—¿Por qué se molestan tanto? Es Snape, dudo mucho que sea capaz de hacerle algo, estando en el colegio, además... sin ofender pero él no es ningún encanto para que sea competencia para ti, Ron.
Hermione lanzó una risita.
-Si estamos hablando mal gusto, me pregunto dónde ubicas a Krum—Inquirió Ron, con voz seca.
-Ron, basta ya. Ginny tiene razón, creo que llevaste esta discusión a otro lado, y no tiene sentido—Interfirió Harry, un poco hartado.
-Gracias, Harry—Hermione recordó una vez más porque nunca se peleaba con Harry, ya que siempre la lograba entender en situaciones difíciles. Desafortunadamente ése no era el caso de Ron.
Hermione terminó de cenar, y enseguida se levantó del asiento. Aún estaba molesta, por ello no quería pasar un segundo más al lado de Ron, quien se daba el lujo te tirarle furtivas miradas de enojo de vez en cuando. No quería enojarse con él, cuando ése día había sido uno de los mejores en el año. Además tenía que ayudarlo en un trabajo de Defensa. Quería ayudarlo, pero si se colocaba idiota, su disposición no sería la misma que tuvo en mente. No dejaría que la amargura la invadiera. Todo había sido un mal entendido, las cosas se habían complicado por estupideces, y siempre por culpa de Ron, pero como siempre era lo mismo, dejaría que eso pasara, que no la afectara, pues a pesar de todo eso, lo quería de todas formas.
-Sus amigos se han disgustado con usted, ¿no es así?—Murmuró una voz a sus espaldas. Hermione estaba dando un paseo por uno de los corredores del primer piso antes de subir a su Sala Común. Se dio vuelta dando un saltito, para comprobar si era quien pensaba. Y lo era.
-¿Disculpe?
-Fui demasiado directo, lo sé, pero fue inevitable escuchar lo que sus amigos y usted estaban hablando—Parecía un poco atolondrado al hablar, mas eso no importó en ese momento.
-Supongo que Ron era el más molesto en todo esto. Siempre es lo mismo.
-Fuera de los prejuicios que he tenido con ustedes tres, no me extraña que Weasley sea mucho más terco que Potter.
-Desafortunadamente es así, pero yo creo que durante estos seis años ya me he acostumbrado y trato dejarlo pasar; además... con que Harry me entienda, eso ya mejora las cosas un poco.
-Supongo que sí, el hombre tiende apoyar a su mejor amigo antes que a su mejor amiga. ¡Primera cualidad que conozco de Potter!—Hermione hizo caso omiso a ese comentario.
-Creo que Ron tiene motivos para estar celoso, Harry no. Pero eso no importa. ¿Y a usted qué le trae por aquí? Si es que no suena demasiado entrometido de mi parte.
-Usted siempre queriendo saberlo todo, ¿no?
Hermione sonrió y luego asintió.
-Mi paseo de rutina luego de cenar, y aprovechaba para preguntar su situación, en una de esas sus amigos la hayan persuadido para cambiar de opinión.
-No, claro que no cambiaré de opinión...
-Si tiene quejas, que se dirija a mí—Interrumpió Severus
-Oh, él estaría encantado de tener que ir a su despacho con ese propósito—Repuso irónica. De pronto, gracias a la luz de la luna que iluminaba el corredor, se pudo percibir una sombra al fondo de éste. Allí apareció Lavender Brown, caminando penosamente, con la melancolía persiguiéndola desde esta mañana. A la primera que vio fue a Hermione. Trató de quemarla con los ojos, mas ella no se inmutó. Cambió de dirección, para ver con quién se encontraba hablando. Lavender estaba cien por ciento segura que sería con Ron, ya que el lugar estaba solitario y un poco oscuro. Tan así, que el atuendo de Severus pasaba desapercibido, ya que Lavender no se había percatado de su presencia, pues tenía a otra persona en mente.
-Vaya. Buenas noches Profesor Snape, no esperaba que usted fuera la compañía de esta quita novios—Murmuró mirando a su Profesor—Y yo que pensaba que eras una pobre rechazada y tonta—Ahora le hablaba a Hermione—Veo que me equivoqué. Ahora te andas escondiendo con un profesor. No tienes verguenza, Granger.
-Cinco puntos menos a Gryffindor por hablar de esa forma en mi presencia. No tiene por qué involucrar a la Señorita Granger y a mí en sus chistes vespertinos—Increpó Severus fastidiado.
-Uy, ¡si ahora hasta el Profesor Snape la defiende!
-No tienes el derecho de tratarme así. Al que deberías reprocharle todo eso es a Ron, yo no fui la que cortó contigo, y tampoco la que anda tomando decisiones por él—Hermione ahora sí parecía molesta.
-¿Cómo te atreves...?
-Si me permiten, voy a dejar que sigan tranquila y privadamente con sus infantiles discusiones por Weasley, las cuales me están afectando al estómago—Snape musitó resentido.
-Oh, no se preocupe Profesor Snape, yo no tengo el menor interés en continuar con esto
Lavender abrió la boca para refutar.
-Espero que tenga buena noche, Profesor Snape. Lo veré dentro de la semana.
-Así será, Señorita Granger. Buenas noches.
Hermione dio media vuelta y comenzó a caminar por el corredor, para así abandonarlo y dirigirse a la Sala Común.
-¿Y usted piensa quedarse toda la noche mirándome con cara de perro degollado? Si desea conseguir algo conmigo, le aseguro que no serán sino puntos en contra de su casa
Lavender lo observó con incredulidad. Luego se fue caminando en la misma dirección que Hermione. Severus lo hizo en dirección opuesta.
Mientas subía las escaleras, Hermione tenía una sonrisa dibujada en el rostro. No quería pensar que estaba confundiendo las cosas, pero Severus Snape le había quitado puntos a Gryffindor porque Lavender la había insultado. Y eso era inmensamente extraño viniendo de él, pero tal vez no estaba tan extrañada como lo habría estado una o dos semanas atrás, cuando, según ella, él se portaba de manera normal. Trataba de hacerse la idea de que estaba actuando de esa manera porque algo de humanidad se había colado en su cuerpo. No había otra explicación. O no quería saberla.
Le dio la contraseña a la Dama Gorda y entró detrás del retrato. Había algunos alumnos repartidos entre los taburetes, sillones y los escritorios. Se dirigió directamente hacia su habitación a buscar algunos libros que había conseguido en la biblioteca en el almuerzo para hacer el trabajo de Defensa ese mismo día. Cuando bajó, encontró a Ginny y Dean sentados en un sillón frente a la chimenea. La colorina se levantó del sillón.
-Hermione, ¿podemos hablar?
-Sí, claro—Sonrió, y luego de dejar sus libros en uno de los escritorios, agregó—¿Qué pasa?
-En la cena, cuando Harry, Ron y tú estaban discutiendo.
-¿Qué hay con eso?
-Nada, sólo que Ron se colocó celoso—Respondió Ginny fingiendo restarle importancia.
-¿Y? Ron tiene celos de cualquier cosa que yo haga—Eso era completamente cierto, así que no había porqué colocar en duda eso.
-Eso lo sé, Hermione, como también sé que en esta oportunidad tenía motivos concretos.
-Motivos—Repitió— ¿Snape es un motivo, acaso?
Ginny dio un suspiro, luego miró al suelo y respondió:
-Sí
-¡No, claro que no! ¿Por qué? No tiene sentido. Si Ron se pone celoso por cualquier chico, más encima de Snape, ese no es mi problema. No voy a estar diciéndole todo el tiempo que tenga confianza en sí mismo—Inquirió tratando de no alterarse demasiado. Que Ginny estuviera relativamente preocupada por la actitud de su hermano no era común.
-Pero hay algo raro ahí.
-No hay nada raro. Creo que Lavender lo contagió con sus celos infundados. No soy ni seré propiedad de nadie para ser controlada así.
La entrada de la Sala Común se abrió, dando paso a Ron, Harry y otros alumnos de Gryffindor.
-¿Qué pasa?
Hermione y Ginny, a pesar que no estaban discutiendo, se encontraban bastante tensas, y eso llamó la atención en sus amigos.
-¿A qué te refieres con eso? ¿Es como si Ron escogiera cualquier situación para desconfiar?
-¡Pues claro!—A Hermione no le importó que él lo estuviera presenciado, era mejor que lo escuchara ahora, a que lo escuchara en una mala situación o en otra típica discusión entre ellos—Recién hoy terminó con Lavender, y conmigo, porque ayudé a Snape, ¡se molesta! Después que estuvo meses ignorándome. El que debería estar molesto aquí es Harry, y él no lo está, porque sabe que es mi problema lo que hago, además que confía muy bien en ello.
"Claro, como a Harry no le gustas tú, por supuesto que no se va a molestar por eso" pensaba Ron en un intento de tranquilizarse y sólo limitarse a escuchar la conversación que su hermana y Hermione compartían. No dejaría que la rabia se apoderara de él una vez más.
-Chicas ¿Qué está pasando?—Inquirió Harry.
-Nada grave, sólo estoy conversando con Ginny de que la inseguridad de su hermano es tal que con cualquier cosa que yo haga es un motivo para que se enoje y quiera controlarme como si fuera de su pertenencia—Su mirada se tornaba dura sin poder evitarlo – Ya te pareces a Lavender, en serio. Así que te cuidado—Sin contenerse le dirigió la mirada a Ron, quien aún se debatía con su orgullo para no mencionar palabra.
-Pero sólo eso. Ginny no tienes de qué preocuparte, Snape no tiene porqué aparecer en una conversación así, a menos que empiece él a hacerse el insufrible—Y se acercó a Ginny—En otro momento continuaremos con esta conversación, ¿está bien?—Y le sonrió para darle a entender que ello no había pasado a mayores. Sí, se había molestado con la situación, pero no con ella.
Ginny asintió.
-Sí, después te lo contaré todo...—Fingió la colorina, mientras se alejaba de sus amigos y se dirigía para tomar lugar junto a Dean Thomas, quien aún conservaba su puesto en el sofá frente a la chimenea.
-¿Aún nos vas a ayudar con el trabajo de Snape?—Murmuró Ron en un hilo de voz. "¡Oh, claro! Continuemos con Snape"
-Por supuesto, solo si no te pones idiota como en la cena—Respondió asintiendo.
-No, no, olvida eso.
Harry y Ron se miraron y se dirigieron a su cuarto en busca de sus libros y unos trozos de pergamino avanzados prematuramente en la hora libre que tuvieron antes de Transfiguración, además de su frasco de tinta y la pluma. Hermione tomó lugar en el escritorio y comenzó a escribir en el trozo de papel. Ya en clases había visualizado cómo haría su trabajo. A su lado se sentaron Harry y Ron quienes comenzaron a escribir bosquejos y luego le mostraron su idea para que ella la aprobara.
-Sí, está bien, claro que tú, Ron, deberías ser un poco más claro con explicar Imperius.
-Redacción otra vez, ¿no?
Hermione asintió, y ya que Harry no estaba tan mal en lo que llevaba de su trabajo, continuó con el suyo.
-¡Ja! Andabas a escondidas con Snape y ahora te encuentro de lo mejor con Ron, ¿no es mucha la sinvergüenzura?—Lavender estaba a espaldas de ellos, con una actitud que centelleaba ira.
-¿De qué habla?—Murmuró Ron sin entender.
-Hablo de que Hermione después de la cena estaba con Snape en un corredor del primer piso ¡A oscuras!
-Sí, como dice ella—Admitió Hermione—Después de la cena salí tan molesta que decidí dar un paseo antes de subir aquí, y me encontré con él. Me preguntó si con la discusión había cambiado de opinión.
Si Hermione quería que las cosas no empeoraran una vez más, debía ser muy sincera con Harry y, principalmente, Ron.
-¿Nos escuchó? Ese murciélago grasiento tiene buen odio, ¿eh?—Expresó Ron entre aires de molestia, para luego soltar una risita.
-¿¡Qué!?, ¡y más encima te ríes!, te ríes del hecho que, mientras tú estabas molesto en el Gran Salón cenando, Hermione, tu noviecita, estaba feliz de la vida coqueteándole a Snape.
-¡Ah, no, eso sí que no! Escúchame bien Lavender. Primero, yo no soy la noviecita de nadie, y segundo, ¡yo no le estaba coqueteando a Snape!—Hermione estaba comenzando a salir fuera de sí—Ahora, si eso era lo que tú querías que sucediera con el fin de tener la excusa perfecta para molestar a Ron, y que él tenga compasión de ti, temo que tus planes han fallado
-¿Cómo te atreves..?
Harry, que no había querido hacerse parte de la conversación, sólo miraba, pero en ese instante soltó una carcajada, ya que tal actitud que tomaba Lavender le parecían de señoras amargadas, o un caso muy contrario, a la Señora Weasley.
-¿Qué pretendes con todo esto, Lavender? ¿Piensas que hablando mal de Hermione vas a conseguir algo?, ¡Inventando! ¿Por qué no te metes en tus propios asuntos y nos dejas en paz? Ya terminamos. ¡Supéralo!
Lavender salió de la Sala Común enfurruñada, sin saber qué otra cosa decir.
-¿Estabas con Snape después de la cena?—Murmuró Harry, cuando ya Lavender se había alejado de ellos.
-Sí, me lo encontré en sus "paseos rutinarios luego de la cena", como me dijo él, y ahí aprovechó de preguntarme sobre lo de la discusión, ya escuchaste.
–Pero...
-Y no, Ron, no le estaba coqueteando. Y Lavender lo sabe muy bien porque mientras estábamos conversando apareció ella.
-Como sea. Continuemos—Murmuró el colorín, y se acomodaron en sus sillas para continuar con la tarea de Snape. Estuvieron un buen rato ahí, ya que el ensayo era bastante largo y bien minucioso. Hermione fue la primera en terminar, y conservó su puesto para avanzar en Aritmancia, por si Harry y Ron necesitaban de su ayuda. Cuando éstos ya terminaron, se levantaron de los escritorios y cada uno se dirigió a su lado de la torre. Hermione subió las escaleras, y al llegar al pasillo, escuchó a Ginny que la llamaba desde su cuarto.
-¿Quieres hablar ahora? Ginny, no es por evadirlo, pero estoy muy cansada...
-No, no quiero hablarlo, sé que ya es muy tarde. Mañana sí o sí lo haremos, pero sólo quiero decirte que debes tener cuidado. Sea lo que esté pasando con Snape, debes cuidarte de Lavender, porque escenas como las de hoy, se van a repetir.
-¿Por qué lo dices? ¿Acaso estás experta en Adivinación? Suenas como la Profesora Trelawney
-Claro que no, no son predicciones. La escuché conversando no tan disimuladamente con Parvati. "No descansaré hasta que Ron vuelva a mí, hasta que se separe de esa maldita come-libros", como dijo textualmente.
-Bueno, en ese caso me tendré que cuidar de sus polémicas, porque las cosas que haga con Snape, los chicos lo van a saber. Total no es nada fuera de lo común. Claro está, hasta que Lavender desee agregar falsos detalles.
-Exacto, supongo que ese es el punto.
-Gracias de todas maneras, Ginny.
-No te preocupes. Sabes que no me gusta que pelees con mi hermano, más encima por culpa de ella.
Hermione le sonrió.
-Mañana, después de Pociones, a la quinta hora, estoy libre. Me parece mucho que tú también, ¿no?
-Sí, por supuesto.
-Entonces vas a desprenderte un poco de Dean, y vamos a tener nuestra conversación pendiente, porque no eres la única que desea saber cosas.
Ginny la miró sin entender.
-Has hecho todo lo que te aconsejé, y me parece genial, pero, ¿acaso no te has dado cuenta que funcionó?
-¿Umh...?
-No te hagas la tonta, Ginevra Weasley. Sabes muy bien de qué hablo de Harry—Hermione le guiñó el ojo mientras le dedicaba una sonrisa cómplice. La dejó en el umbral de la puerta, para dirigirse a la suya, y así entrar a su cuarto.
