El capítulo quedó listo un poco antes de lo que planeaba, y estoy contenta, de hecho. Estos días me he concentrado en hacer pendientes de casa y buscar trabajo, así como buscar cursos en línea qué hacer y ver si puedo seguir en el voluntariado que estaba o buscar otra cosa para ganar más experiencia. Creo que he sido algo descuidada con mis medicamentos y lo comienzo a resentir. Pero fuera de eso, todo parece estar bien :3

Antes de comenzar, aprovecho que lanzaron los trailers de LOGAN para sugerirles que busquen el primero, en inglés, y le pongan atención a la voz de Hugh Jackman. Si quieren hacerse una idea, así siento que suena la voz de Bunny en este fic, por alguna razón así es como se oye en mi cabeza todo el tiempo- en la película Bunny suena más animoso y desparpajado, pero bueno, es la misma voz a final de cuentas.

Espero que les guste este capítulo. Quedó algo más largo que los anteriores, pero creo que es del largo de un capítulo de Before it's too late. Y es que así comienzo, los capítulos se van alargando conforme avanza la historia. ¿Qué se le puede hacer? n.n

Finalmente, les comparto otra de las canciones-trauma que tengo; My immortal de Evanescence, versión demo. Al final del capítulo, si a alguien le interesa, les explico por qué creo que va con todo lo que está pasando.

Ya no los aburro con mis ideas. Pasemos al fic.

Disclaimer: RotG y The Guardians of Childhood no me pertenecen, yo solo escribo esto por diversión y entretenimiento.

Stay with you

Capítulo 7: Desconfianza

Bunny no quería continuar con esto, pero Jack alargó el beso mucho más de lo que él hubiera esperado. Aquél era un contacto superficial e inocente que Jack estaba dominando por completo. Sus suaves y pequeños labios, apretados contra los de él, se movían ligeramente, acariciando de manera lenta, como si quisiera que ese momento se quedara congelado de manera indefinida en el tiempo.

Cuando finalmente Jack decidió separarse de él, Bunny, que había tratado de mantener sus ojos al menos entre abiertos, para no dejarse absorber demasiado, para no permitir que ese beso le robara la razón, se percató de algo muy importante. Él creía, de alguna manera un tanto supersticiosa, que si cerraba los ojos mientras Jack lo besaba no habría vuelta atrás, y se permitiría a sí mismo caer en una tentación en la que no quería quedar atrapado. Y sin embargo, cuando el beso terminó, se encontró a sí mismo abriendo los ojos porque en efecto, los había cerrado, justo como había tratado de evitar antes. Pero se impidió a sí mismo caer. No iba a caer. Al menos, hoy no.

Quiéreme, ámame…¿qué necesidad tenía Jack de decir esas cosas? Si Bunny pudiera verlo con los mismos ojos con que lo había visto cuando recién lo conoció, en su pecho hubiera explotado el deseo de cumplir con estas órdenes a la brevedad, y demostrarle que incluso solo con mirar su belleza fuera de este mundo ya lo tenía en la palma de su mano. Pero en este momento no podía, no, porque dentro de su mente solo una enorme desconfianza, un miedo terrible a la traición, eran lo que lo controlaba y dominaba su actuar.

Pudo ver un segundo los ojos de Jack, cerrados. Sus mejillas estaban rojas y dos pequeños rastros de lágrimas manchaban su habitualmente perfecto rostro. Y le dolió. Por lo más sagrado que le dolió. Pero se contuvo a sí mismo para no demostrarlo y en cambio, se esforzó por mantener en su rostro la expresión neutral que había intentado mantener en todo el tiempo que había estado aquí. Finalmente, Jack se terminó de separar de él, abrió los ojos lentamente y bajó de su regazo para comenzar a recostarse.

-Vete-, dijo mientras se metía entre las sábanas-, por favor, vete.

Bunny se puso de pie y salió de ahí sin mirar atrás.

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Se despertó temprano en la mañana, luego de que un frío casi glacial le impidiera dormir bien. Afuera, todo se veía cálido, limpio. Adentro en cambio, el frío hacía que el ambiente se sintiera denso. Costaba trabajo hasta respirar.

Cuando bajó a desayunar se encontró con que todos estaban preocupados por Jack, pero nadie parecía querer hablar abiertamente de lo que pudo haber pasado con él. Nadie sabía que la situación entre él y Bunny era tan mala. A opinión de las doncellas, seguramente todo lo que pasaba con Jack era que seguía asustado por lo ocurrido, o que por lo menos se sentía culpable. Y mientras tanto, quizás para intentar mejorar las cosas, no paraban de procurar que Bunny estuviera bien, que se sintiera bienvenido y en casa. Y esto lo hacía sentir todavía peor.

Pasaba del mediodía, y Bunny se había ocupado toda la mañana en alimentar y limpiar a los caballos en compañía de Toothiana.

Curiosamente, esta ocupación lo hacía sentirse tranquilo. La voz de Toothiana le proveía de ruido de fondo para esta actividad, y realmente no le molestaba; solo tenía que contestar monosílabos aquí o allá para que ella supiera que se estaba escuchando, aunque no fuera del todo así.

Con su madre, Bunny se había acostumbrado a prestar atención solo a mitades de las frases y a rellenar los espacios vacíos con comentarios genéricos pero oportunos: con Tooth, al parecer, podía perfectamente usar esta misma técnica y pasar desapercibido.

Lo que Bunny no sabía, era que su madre perfectamente podía distinguir cuando hacía esto, al punto en que, en ocasiones, decía cosas sin sentido solo para escuchar su respuesta. En el caso de Tooth, ocurrió algo similar. La mujer no tardó en detectar que la mente de Bunny estaba en otro lado, así que dejó de hablar por un momento, y simplemente siguió utilizando palabras comunes como si esperara una respuesta.

-…¿Estás de acuerdo, Bunny?

-Sí, me parece perfecto-, contestó él sin tener idea de qué era lo que estaba diciendo, y Toothiana sonrió.

-Muy bien, entonces me tomaré unas vacaciones y tú te harás cargo de las caballerizas por un mes.

-¡¿QUÉ?!- preguntó entonces Bunny, con los ojos como platos, y a Tooth le hizo suficiente gracia su expresión descompuesta como para apiadarse de él.

-No estás poniendo atención a lo que te estoy diciendo-, observó luego de conseguir calmar su risa-, ¿te imaginas si hubiera estado hablando en serio?

Bunny se puso rojo de la vergüenza, y Tooth se contuvo de reír más, pues sabía que algo así no iba a ayudar a que Bunny hablara un poco más.

-Vamos, ¿qué sucede?

Bunny se quedó callado un momento. Estaba concentrándose en cepillar a Trueno, que estaba particularmente quieto esa mañana. Después de unos segundos de observar ausentemente el pelaje del magnífico animal, se puso de pie y fue a buscar agua en un cubo, de una manera un tanto apresurada. Cuando regresó, Toothiana aún esperaba por su respuesta.

Bunny dejó el cubo en el suelo antes de ordenar sus ideas. ¿Ya les había dado de comer a los animales? El agua venía después. Estaba desordenando todo.

-Bunny…

-Estoy un poco inquieto, ¿de acuerdo? Déjame un momento. Debo pensar.

Toothiana lo observó hasta que fue y se sentó en el suelo, descansando la espalda contra una de las columnas que sostenían la pequeña construcción. Dejando de lado su trabajo, la mujer fue y se sentó a su lado.

-¿Qué puede ser tan grave que deja a un Pooka tan confundido como estás tú?- preguntó ella, y lo observó con atención, lo cual hizo que casi se sintiera avergonzado. Era como ser un niño otra vez y verse descubierto en una mentira. Aunque en este caso, bueno, era más bien una omisión.

-Es…es todo este asunto con Jack. No puedo sacarme de la cabeza lo que pasó.

Toothiana puso una mano en su hombro, en un gesto comprensivo.

-Bueno, supongo que es normal que pienses así, pero míralo por el lado amable- sonrió ella-, al menos estás de regreso con nosotros. Aquí nadie te tratará mal, y solo queremos que te sientas tranquilo mientras puedas volver a tu hogar.

Bunny negó con la cabeza antes de levantar su mirada hacia Tooth. Ella no comprendió el porqué de ese gesto, pero esperó pacientemente a que su compañero hablara.

-Tooth, tú no comprendes la gravedad de esta situación porque no la puedes ver desde donde yo la veo-, replicó unos segundos después de haber pensado cómo acomodar las palabras-, los Pookas no podemos simplemente aceptar la esclavitud. Es una completa deshonra. Pero…es aún peor…

Se quedó callado de pronto, y a ella no le quedó más que esperar. Viendo las formas de su rostro, contorsionadas en una total desolación, pudo comprender que quizás esta vez sí se había equivocado al leerlo, y mucho. Esto le estaba afectando mucho más de lo que ella calculó que pasaría.

-Es aún peor-, repuso él después de recomponerse un poco-, cuando la sentencia la pone alguien a quien aprecias. Si esto hubiera pasado cuando recién llegué aquí, bien, no hubiera tenido otra opción más que aceptar la situación, pero todo esto sucedió cuando yo ya había comenzado a sentir un gran cariño…por todos ustedes. Y eso cambia mucho las cosas. No puedo dejarlo ir tan fácilmente.

Tooth suspiró mientras abrazaba sus rodillas. Bunny siguió hablando. Ella lo escuchó.

-Yo los aprecio mucho, Tooth. Y comenzaba a ver este lugar como un hogar. Pero ahora estoy registrado como esclavo, y Jack es mi dueño. Soy una propiedad, no soy más que un objeto que puede ser utilizado. Y… y tengo una marca. Tengo un tatuaje que no tendría por qué demonios estar en mi espalda junto con los otros que me he hecho por ser parte de una tribu Pooka.

Toothiana parecía encogerse con cada palabra que decía Bunny.

-Nada de eso me importaría tanto si solo fueran cosas de humanos. Ellos no tienen nada que decir sobre una tribu Pooka. Si fuera un esclavo solo a la vista de los humanos me importaría muy poco, pero el hecho es que si mi tribu se llega a enterar de esto… - apartó la mirada hacia un lado, y apretó los puños-, no puedo decir que me harán algún daño pero…me compadecerán. Me mirarán con lástima, creerán que soy débil. ¿Qué Pooka puede ser fuerte, considerarse a sí mismo fuerte, su puede caer tan fácil en manos de los humanos?

Toothiana de pronto comprendió. Y de ser posible, se sintió todavía más culpable.

-Lo peor de todo es que esto no hubiera pasado. No hubiera pasado de no ser porque mi debilidad fue…

Su debilidad había sido Jack.

Su debilidad, había sido el amor quemante, irracional y caótico que sentía hacia un ser humano.

No era necesario explicar esto, porque Tooth entendía perfectamente. Y ella ahora comprendía también su situación, comprendía muy bien, tan bien que se sentía terriblemente culpable por lo ocurrido. No sabía qué decir. Estaba consciente de que si Jack había tomado la determinación de hacer lo que había hecho, era porque ella le había insistido.

Sin embargo no dejó que la culpa la confundiera. Después de todo, a su modo de ver, no había otra alternativa. De modo que tuvo que poner sus pensamientos en orden antes de hablar, pero en cuanto pudo, lo hizo.

-Puede que tú no puedas verlo tampoco desde nuestro punto de vista, Bunnymund-, dijo ella entonces, y Bunny volteó a verla, poniéndole mucha atención-, pero como nosotros lo podíamos entender en el momento, no había otra manera. Queríamos sacarte de ahí y traerte de vuelta, pero si íbamos a buscarte Jack se metería en problemas porque no se supone que tratemos a los Pookas como personas. Él es muy joven, y apenas está terminando de comprender la importancia que tiene su título en la vida de muchas personas.

En este punto, Toothiana se puso de pie y caminó hasta el extremo de la caballeriza. Miró a lo lejos.

-No solo los que vivimos en esta casa dependemos de él y sus relaciones con otros nobles. También dependen de eso los trabajadores que tenemos en los campos, y prácticamente toda la vida de los bosques que hay bajo su propiedad. Jack tiene una responsabilidad muy grande sobre todo esto, y tarde o temprano deberá asumirla.

Ella volteó a ver a Bunny otra vez.

-Lo que pasó ayer fue probablemente la primera vez que Jack tuvo que plantar cara por sí mismo. North estuvo con él, pero es muy arriesgado que alguien tan joven tome las decisiones como él lo hizo. Yo lo aconsejé. Me declaro culpable de haberle insistido para ir por ti en un juicio de propiedad, pero sabíamos que de otra forma él iba a resultar sospechoso. ¿Sabes cuál es el crimen que se le atribuye a un noble que defiende a un Pooka?

Bunny negó con la cabeza.

-Traición a su patria. No solo encarcelarían a Jack, también le quitarían sus tierras y todos quedaríamos a la deriva. Y además, Jack…

En este punto Toothiana guardó silencio. Había información que no podía simplemente soltarle a Bunny tal cual. Pero tuvo la sensación de que Bunny había cambiado al menos un poco su punto de vista, por la forma en que su expresión se volvió… comprensiva, quizás. No sabía cómo describirla en realidad.

Después de un rato en silencio, Bunny se puso de pie y fue a terminar de alimentar a los caballos, luego les sirvió agua y les dio unos pocos terrones de azúcar. Toothiana le ayudó sin que volvieran a mediar palabra uno con el otro.

Cuando concluyeron, Bunny dejó las caballerizas y se dirigió al jardín.

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Llevaba quizás un par de horas tratando de concentrarse sin lograrlo. De pronto, un frío increíble le calaba hasta los huesos, pero repentinamente se dio cuenta de que el frío provenía de su interior. Su piel estaba caliente, pero su estómago se sentía frío, lo mismo que sus pulmones. Era como si estuviera echando hielo por la nariz cada vez que respiraba.

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Por la noche pensó en escapar. Solo tenía que salir sin despertar a nadie, sin mirar atrás… perderse en el bosque, y no detenerse hasta salir del reino. Si andaba sin parar toda la noche, y con cuidado de no ser visto, al amanecer estaría en tierra de nadie y jamás podrían alcanzarlo.

Ya tenía un plan. Incluso estructuró en su mente la mejor ruta a seguir.

Se levantó de la cama, tomó su cinturón de alforjas, y caminó hasta la puerta…

Simplemente no pudo hacerlo.

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Una de esas mañanas, en el jardín, ocurrió lo que menos esperaba. Después de quizás una semana sin topárselo, sin dirigirse la palabra, sin encontrarse ni por accidente, Jack llegó a donde él estaba.

Por un momento, Bunny pensó que el joven se quitaría los zapatos e intentaría meter sus manos en lo que pudiera, según él para ayudarle como siempre, y por supuesto, actuando como si nada hubiera pasado. Sin embargo, nada más alejado de la realidad.

Apenas Jack se acercó, Bunny detectó no solamente el frío exagerado que despedía su piel, sino también un halo de melancolía que parecía recubrirlo. Como una capa de rocío sobre una flor, solo que invisible a los ojos de cualquiera. Bunny dejó lo que hacía y volteó hacia él, adoptando una actitud humilde.

Jack no mostraba expresión alguna.

-Ven-, le indicó, y tomándolo de la mano, lo guio hasta un lugar del jardín donde quedaban expuestos a los rayos del sol.

-Siéntate-, ordenó a continuación, y Bunny obedeció, a partes iguales molesto e intrigado.

A continuación, Jack se sentó sobre sus piernas y recargó la cabeza contra su hombro.

Y solo se quedó así, acurrucado contra él, como un gatito tomando el sol. Y aun a pesar de su molestia, a Bunny le preocupó su piel fría, su mirada ausente, las ojeras, pero sobre todo el color de su cuerpo, que de un blanco etéreo como el de un ser celestial, pasó a un blanco enfermo, casi moribundo.

-Abrázame-, vino la orden que al parecer faltaba, y Bunny la cumplió en silencio, aún con miedo, aún con total desconfianza, pero en una parte ajena y lejana de su mente se tranquilizaba al pensar que quizás su abrazo, aunque obligado por completo, le sirviera para darle un poco de calor a Jack.

Y entonces pensó que quizás esto iba más allá de él, más allá de la relación que ambos tenían- o habían intentado tener. A su parecer, Jack ocultaba algo, algo muy importante, porque aunque Bunny sabía que sus sentimientos parecían regular la temperatura ambiental de la mansión, también parecían tener una seria influencia en los animales del campo, en las flores del jardín, y en el estado de ánimo de todos quienes vivían en la casa.

En medio del silencio que los rodeó entones, Bunny se encontró a sí mismo sin poder dejar de pensar en lo mucho que esto lo preocupaba ahora, porque entendiendo la magia uno entiende que si esto sucedía no era porque Jack así lo quisiera, sino porque seguramente una fuerza externa a él lo había llevado a ello.

¿Cuál sería esta fuerza, y qué querría de él? Quizás Bunny jamás lo comprendería. Porque simplemente, su cerebro no estaba como para resolver esas cosas en este momento; un momento en el que su corazón no encontraba paz y en consecuencia todo su ser estaba completamente a la deriva.

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Pasó un rato más antes de que Jack se removiera un poco y le diera un beso en la barbilla, para luego ponerse de pie y salir de allí sin decir nada más. Bunny se quedó un rato sentado en el suelo antes de recargarse hacia atrás y recostarse en el pasto, sintiendo los rayos del sol calentar su piel, fría por haber estado quizás media hora sujetando el cuerpo de Jack contra el suyo.

Aún había muchas preguntas en su mente, pero inconscientemente se estaba resignando a que todas ellas se quedarían sin respuesta.

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Esta escena, con unas pocas variaciones, se repitió varias veces más en los siguientes días.

Estuviera haciendo Bunny cualquier cosa, no importaba realmente, pues Jack llegaba a su lado y lo interrumpía y por supuesto, quién era Bunny para negarse a una orden de su amo.

Por un lado, encontraba esto crecientemente confuso. Jack no lo buscaba para otra cosa que tenerlo cerca físicamente, para abrazarlo y pedirle que lo abrazara, eventualmente dándole algún pequeño beso. En ninguna ocasión había buscado obligarlo a hacer algo que fuera verdaderamente humillante, y en todo caso, esta necesidad tan grande de cercanía con el otro finalmente tendría que ser más humillante para el joven que para él.

Por otro lado, y si acaso esto lo confundía todavía más, se encontraba a sí mismo, poco a poco y a pesar de su batalla interior, disfrutando estos ratos de quietud y contacto. No hablaban. Apenas se miraban. Simplemente Jack se acurrucaba contra él, y se quedaba quieto por un buen rato, para finalmente darle un pequeño beso- en la mejilla, en el cuello, en los labios-, y alejarse en silencio.

Bunny no encontraba la fuerza en su interior para corresponderle, ni siquiera para sujetarlo con más fuerza cuando le pedía que lo abrazara; simplemente dejaba que Jack hiciera lo que quisiera con él y luego lo dejaba ir. Dolía un poco, a decir verdad.

Pero la desconfianza en su corazón había llegado demasiado lejos, y él aún sentía el frío en su pecho, en sus pulmones y en su estómago. Necesitaba algo, necesitaba ayuda, pero no sabía dónde encontrarla, no sabía a quién acudir, no sabía quién podía deshacer sus miedos, no sabía a quién le iba a explicar que sus sentimientos por Jack chocaban y que le estaban destruyendo la cabeza poco a poco…

Ya fuera en el jardín, o en el tejado de la casa, o en donde se encontraran, Bunny miraba un momento a Jack en sus brazos y se preguntaba en qué momento esta cercanía había dejado de percibirla como algo que deseaba con todas sus ganas y se había convertido en un terrible problema.

Por las noches, todas esas noches, se preguntaba si podía escapar. Y todas las noches la misma respuesta llegaba a su mente. No. Aunque parecía fácil, no podía hacerlo.

Porque no era lo correcto, porque tenía una sentencia que cumplir, porque si ya sentía que de alguna forma su honor y su integridad estaban manchados, solo empeoraría todo si se convertía en un fugitivo. Y también, porque si se convertía en un fugitivo buscado en este reino, lo más probable era que jamás pudiera volver a esta casa con tranquilidad y eso solo quería decir…que no volvería a ver a Jack. Nunca.

Y mientras tanto, su piel se ponía tan fría al contacto con la de Jack que sentía que se quemaba. Su piel… tan delgada, casi inexistente. Tenía tal poder sobre él que terminaba siendo totalmente absurdo.

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-Ojalá pudiera volar-, dijo Jack una noche, y con esto, sacó a Bunny totalmente de sus meditaciones.

Le había pedido que fuera con él al techo de la casa. Una vez ahí, lo encontró acostado viendo hacia el cielo. El miedo a las alturas lo golpeó como nunca antes; sus orejas se pegaron a su nuca, su cola de conejo se movió frenéticamente de un lado hacia otro, pero finalmente, encontró el valor de gatear hasta donde estaba él.

Finalmente, Jack le ordenó que se acostara a su lado. Luego, lo tomó de la mano con fuerza.

Cuando mencionó aquello sobre "volar", Bunny pensó en preguntarle porqué. A qué se debía ese deseo, cuándo se le había ocurrido por primera vez, a dónde iría si pudiera hacerlo.

Pero, aunque poco a poco la opresión en el pecho de los primeros días se iba esfumando, no encontró la forma de hacer trabajar sus cuerdas vocales. Era como si una garra las estuviera sujetando, impidiéndoles moverse. Solo sintió la mano de Jack presionando un poco más la suya.

-Te llevaría conmigo-, agregó en un susurro, y luego de esto no dijo nada más. Esa fue quizás la ocasión en que más tiempo estuvieron juntos en estas condiciones.

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Pasaron varios días en los que, después de esa única ocasión en que Jack había hablado, no volvió a buscarlo ni pedirle que estuviera con él. Solo se veían de vez en cuando en el comedor, a la hora de alguna de las comidas, y no se veían ni se hablaban. El ambiente dentro de la casa seguía gélido, al punto en que había que usar ropa abrigadora para poder estar ahí sin tantos problemas. Poco a poco, las doncellas y los mozos, y en general, todos dentro de la casa, comenzaban a comprender que esto no se debía tanto a que Jack sintiera miedo o culpabilidad sino que, además de estos evidentes sentimientos, Bunny debía estar también muy molesto con él o por lo menos lo estaba ignorando.

Para todos era evidente la incomodidad que se sentía en la mesa cuando estaban juntos, y para todos era evidente también que cada vez que Jack volvía del jardín un frío todavía mayor se apoderaba de la mansión.

Ahora Bunny se encontraba recibiendo la insistencia de todos para buscar a Jack; le ayudaban en sus tareas, le sugerían que hablara con él, le decían frecuentemente que no se preocupara si tenía que dejar algunas cosas de lado pues nadie lo iba a apurar…

Pero Bunny no podía hacer eso, no. Al menos, aún no.

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Hacía una tarde bastante tranquila, pero afuera estaba lloviendo, así que Bunny no pudo salir a continuar con el jardín como tenía planeado ese día.

En cambio, fue a la oficina de Sandy y luego de conversar un rato con él le ofreció su ayuda para organizar los registros que tenía esparcidos por toda la habitación.

Sandy le había explicado que esos registros tenían que ver con los cultivos que se hacían en la propiedad, que era de donde salía la mayor parte del dinero que se obtenía para la mansión. Habían tenido un par de buenos años, pero siempre era conveniente estar prevenidos para cualquier contingencia. Las decisiones finales las tomaban entre él y North, pero ya se acercaba el tiempo en que Jack debía aprender a tomar las decisiones por él mismo. Había hecho algunas cosas y habían salido bien, pero necesitaba involucrarse más.

Luego de esto, el hombrecito comentó, como quien no quiere la cosa, que quizás todo esto sería más sencillo una vez que Jack encontrara una esposa. Él creía que comenzar a formar su propia familia le daría al muchacho mayor estabilidad y que las responsabilidades adquiridas lo harían madurar, quizás por la fuerza, pero madurar al fin y al cabo.

Bunny trató de ignorar los comentarios, pero, ¿cómo hacerlo cuando la idea de ver a Jack en brazos de alguien más le daba náuseas? Respiraba profundo y dejaba salir el aire despacio. El frío le calaba de nuevo en los pulmones pero sabía que ahora no solo era interior, sino también exterior.

Cuando volteó, Sandy lo miraba con una sonrisa cómplice.

Sabes lo que quieres.

-Y por lo visto tú también.

¿Y por qué no lo buscas?

Bunny no contestó a este cuestionamiento, y la sonrisa no abandonó para nada a Sanderson.

Simplemente, el precio de la apuesta era demasiado alto. Esa era la mejor respuesta que podía pensar, sin embargo no la dijo. Quizás podía ceder, y lo que ganaría sería lo mejor, pero si perdía, perdería demasiadas cosas.

Bunny aún estaba seguro de que su corazón era de Jack, de que su corazón latía por él, pero simplemente no había podido entregárselo porque tenía miedo, demasiado miedo de recibir un golpe del que no se iba a reponer, esta vez no.

Porque ya en el pasado había perdido un amor. No quería volver a sentirlo solo para perderlo cruelmente una vez más. Y ahora todo estaba en su contra, porque se había enamorado, pero además, se había enamorado de un ser humano, de un ser humano que en teoría era su dueño, pero sobre todo, de un ser humano tan volátil, tan lleno de preguntas y con tan pocas respuestas, que simplemente parecía demasiado arriesgado ir por él y simplemente terminar de entregarse.

Bunny jamás se había dado cuenta de cuánto miedo tenía guardado desde hacía tanto tiempo.

Solo el contacto con la piel de Jack era ahora suficiente para sacar de nuevo ese miedo, y dejarlo en él, a flor de piel.

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Quizás pensar tanto en Jack fue lo que hizo que de pronto apareciera por la puerta, como si supiera perfectamente que Bunny iba a estar ahí. Tanto Bunny como Sanderson voltearon a verlo, pero a cualquiera le daría la impresión de que Jack sólo era capaz de verlo a él.

La manera en que extendió su mano hacia él, llamándolo en total silencio, fue tan vehemente que Bunny no hubiera podido negarse, aunque supiera que Jack lo llamaba a su muerte. Había algo en él en ese momento que le impedía a Bunny apartar su mirada de aquella mano, y al permitir que sus dedos se enlazaran con los de Jack, las alarmas se encendieron en su cabeza, pero él las ignoró por completo, todas y cada una.

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Jack lo llevó con él, a paso lento, a la biblioteca. Una vez ahí, lo guio hacia su espacio para leer, donde no solo estaban los cojines y las almohadas de siempre, sino que también había una frazada que lucía más que tentadora dentro del ambiente casi ártico que había en toda la casa. La lluvia golpeaba, abundante pero tranquila, contra los hermosos cristales del vitral. A parte de una pequeña lámpara acomodada justo encima de este espacio, no había más luces dentro de la biblioteca en ese momento.

A una orden de Jack, Bunny se encontró a sí mismo recargándose contra las almohadas en aquél suave y tibio nido. Jack se acercó. Parecía dudoso en un principio, hincado a lado de él, pero después de un momento, se abrió camino entre sus brazos, como siempre, con la única diferencia de que esta vez se acomodó de manera que cada una de sus piernas se abría hacia un lado de la cintura de Bunny, a horcajadas completamente. Con su pecho sobre el de él, y concluyendo en acomodar su cabeza contra su hombro, con la punta de su nariz y sus labios contra la piel del cuello de Bunny y con sus brazos rodeándolo con suavidad.

Jack suspiró como si sintiera alguna clase de alivio. Bunny no comprendió. Esta era quizás la posición más cercana en que se habían encontrado hasta ahora, y a pesar de la intimidad que sentía que los invadía ahora…esto parecía ser más que suficiente para ambos. No sentía deseos de más. Una extraña paz lo rodeó, a diferencia de la desdicha que había sentido los últimos días.

Jack tanteó contra el colchón una o dos veces, y cuando encontró lo que buscaba, lo acercó a las manos de Bunny.

-Léeme-, fue lo único que le indicó, y Bunny no tardó en darse cuenta de que lo que Jack le daba ahora era el pequeño y desgastado libro que antes le había dicho que era su favorito.

Esta orden fue un poco extraña para él, y sin embargo, decidió que cumpliría.

-Hubo una vez, hace mucho tiempo, un castillo en las profundidades de un hermoso bosque…

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El sencillo cuento transcurrió en la voz de Bunny, grave, tenue y lenta, reposada contra el aire de la habitación, convertida a veces en un susurro, veces en las que, sin que él se diera cuenta, Jack se estremecía y cerraba los ojos.

-…y enlazaron sus manos, y bailaron alegremente toda la noche, pensando en la vida que ahora comenzarían juntos.

Concluyó, y bajó el libro para dejarlo otra vez en el colchón. Sintió que Jack presionaba sus labios húmedos y fríos contra su cuello, así que hizo todo lo posible por contenerse de hacer cualquier cosa.

-Abrázame-, pidió su amo, y de pronto su voz sonó mucho más vulnerable que en otras ocasiones, lo cual preocupó, sin poderlo evitar aunque lo intentara, terriblemente a Bunny.

Aun así, lo abrazó, y esta vez, lo hizo fuerte, muy fuerte, aunque Jack no se lo pidiera.

Jack suspiró dentro de su abrazo. Por su parte, el joven se abrazaba a Bunny como se abrazaría a algo de lo que dependiera su vida, respiraba contra su cuello, mantenía pegado su pecho al de él, parecía que quería fundirse con él, parecía que no podía soltarlo, ya fuera porque no quería, ya fuera porque no tenía el valor.

Y Bunny no sabía qué pensar.

-Háblame. Di algo, lo que sea.

Bunny no dijo nada. No había nada en su mente en ese momento que pudiera decir realmente sin sentirse un estúpido. Por un lado, porque a pesar de todo estaba muriéndose de amor por este pequeño humano. Por otro lado, porque no era capaz de admitirlo y por fin terminar con esto por la paz.

-Llámame Snowflake-, susurró después de unos segundos Jack, a falta de una respuesta por parte de Bunny.

-Snowflake…-contestó el otro, sin saber realmente qué era lo que Jack podría obtener de esto, pero lo sintió reír contra su cuello y moverse solo un poco entre sus brazos.

-Más cerca.

Bunny inclinó un poco la cabeza hacia él. Esto ya iba más allá de obedecer o no a un amo, esto era tratar de descubrir porqué Jack le pedía que hiciera estas cosas, y más aún, por qué él estaba correspondiendo.

-Snowflake…-, intentó de nuevo, cerca de su oído, y pudo ver cómo la piel de Jack se erizaba, y pudo sentir cómo respiraba profundamente, al grado de que parecía inflarse, pues sus pulmones se llenaron bruscamente de aire. Él mismo sentía que su corazón latía fuerte, y tener una de las manos de Jack sobre su pecho, tan cerca de su corazón, no lo hacía sentir menos nervioso, pues sabía perfectamente que estaba en evidencia y que él podría deducir, si ponía la suficiente atención, que el Pooka estaba a punto de explotar de… de amor, de deseo, de dolor, de todo esto junto y embotellado por tanto tiempo. Pero Jack solo parecía reír con deleite al sentir su voz tan cerca de su oído.

-Otra vez.

-…Snowflake…

Y una vez más, y otra vez. Y Bunny obedeció.

Y entonces, Jack levantó la cabeza, se apoyó con las rodillas sobre los muslos de Bunny, lo tomó del rostro y lo besó. Lo besó fuerte, sin esperar, sin detenerse, sin importarle la inicial falta de respuesta de él, como si supiera que se debía a que Bunny estaba terriblemente confundido y no a que lo estuviera rechazando.

Pero Bunny…Bunny no podía más. Tenía que terminar con esto porque si no, esta situación acabaría con su cordura. Los labios de Jack besándolo, las manos suaves sujetando su rostro, todo su pequeño cuerpo apoyado en el suyo, produciendo calor a pesar del frío insoportable. Deseaba a Jack tanto que casi dolía, pero por otro lado, no podía permitirle que hiciera esto con él, que lo tentara así, que lo humillara de esta manera…

Ya no.

Bunny tomó las manos de Jack que sujetaban su rostro, lo apretó fuertemente de las muñecas y se aseguró de que le doliera, para que lo soltara. Cuando finalmente dejó ir sus labios, Jack se quejó por el dolor, pero Bunny hizo todo lo posible porque fuera soportable, para que le diera tiempo de hablar y hacer que lo escuchara.

-Ya fue suficiente-, dijo, de una manera tan terminante, que los ojos de Jack se hicieron agua casi en seguida-, ya tuve suficiente de este jueguito tuyo así que lo vamos a terminar ahora mismo. Dime qué más quieres de mí, porque ya no puedo darte más, tú ganaste, ¿no lo comprendes? ¡¿Por qué sientes tantos deseos de humillarme de este modo?!

Bunny no se dio cuenta en qué momento su voz escaló hasta convertirse en un grito que no consiguió contener aunque lo intentó. Su rostro se había contorsionado, podía sentirlo, en una expresión de furia que solo recordaba haber mostrado en alguna batalla defendiendo a su tribu, años atrás. Todo su cuerpo parecía alistarse para una pelea y sin embargo, con este enemigo en específico él sabía que tenía todas las de perder. Para empezar, porque jamás podría atacar de manera física a este adversario. Antes de permitirse dañarlo de algún modo, se mataría a sí mismo.

Y a pesar de que estaba consciente de todas estas cosas, no pudo cambiar nada a tiempo, y de esto se dio cuenta hasta que Jack lo miró. Y en sus ojos había tanto miedo, y tanto dolor, como si Bunny lo hubiera… ¿golpeado? ¿acuchillado? ¿despedazado…?

Bunny soltó sus muñecas, esperando que esta etérea criatura huyera pronto del monstruo en que se permitía convertir cuando la ira y el terror lo acorralaban. Hacía mucho que se sentía así…y se sentía tan mal. Pero a pesar de lo que él esperaba, Jack volvió a tomarlo del rostro firmemente, juntó sus frentes y susurró despacio, contra sus labios, con un nudo haciéndose y deshaciéndose en su garganta:

-Si lo que te molesta es que yo sea tu dueño…puedes tomarme a mí a cambio. Soy todo tuyo, cuando tú quieras.

Y si las mentes pudieran hacer ruido, la de Bunny hubiera sonado como una pequeña explosión, como si una pieza de cristal de pronto cayera al suelo y se reventara en mil pedazos.

Sus brazos rodearon a Jack y no supo más ni quiso saber. Rodó con él y lo hizo apoyar la espalda contra el colchón, y lo besó, en un beso totalmente distinto a los que Jack le había dado antes; en esta ocasión, su beso fue largo, profundo y terriblemente demandante. Jack lo sujetaba de los hombros con fuerza mientras él prácticamente lo obligaba a corresponderle, con su lengua atravesando todas las barreras y su cuerpo buscando todo el contacto que le fuera posible entre su piel y la de Jack.

La ropa le parecía demasiada, y en ese momento la odió, porque de no existir, él no tendría que gastar precioso tiempo- tiempo que jamás regresaría-, deshaciéndose de ella solo por poder tocar a Jack. Y le quitó la odiosa chaqueta que traía encima, y el despreciable suéter que tenía que ponerse debajo debido al frío, y la detestable camisa que lo separaba ahora de esa piel que se moría por probar.

Dejó los labios de Jack para después, y lo escuchó quejarse del abandono un momento, solo para suspirar con alivio cuando comenzó a besar su cuello, devolviéndole el favor de tantos besos fríos con los suyos propios, húmedos también, pero calientes, abrasadores e insistentes, que poco a poco se volvían más violentos hasta el punto de formar un pequeño moretón en su blanca piel, justo donde se juntaba el hombro con su cuello.

La camisa abierta ahora le pareció a Bunny algo hermoso; hacía ver a Jack tan vulnerable esa ropa desarreglada, sus piernas y brazos totalmente inmóviles, sus labios entre abiertos, su mirada perdida como si estuviera a punto de perder el conocimiento…

Y de pronto, Bunny sintió el frío nacer en su interior otra vez, de golpe, de una manera tan brusca que se asustó. Los labios de Jack ahora habían pasado de un rosa intenso a verse amoratados, casi azules. Respiraba ya no con agitación, sino con una lentitud que hacía que se volviera imperceptible el movimiento de su pecho, y nada tenía que ver esto con la pasión que Bunny había sentido hasta ese momento, y darse cuenta de esto fue aún peor cuando se percató también de que sus ojos perdidos no parecían reflejar ningún tipo de luz.

Jack…se estaba congelando.

Bunny se aterró. Le cerró la camisa y lo envolvió a toda velocidad con la chaqueta y trató de pensar rápido…el cuarto, en el cuarto de Jack había un calentador y podía cubrirlo con muchas sábanas, todas las que encontrara para poder hacerlo entrar en calor otra vez.

Lo levantó en brazos y le pareció que llevaba entre ellos algo terroríficamente ligero; un tronco hueco, un viejo muñeco de trapo, un montón de ropa hecha jirones. Pero aún a pesar de esto, y del frío que se seguía apoderando de él, consiguió salir de la biblioteca sin perder la razón y encontrar su camino hasta la habitación de Jack.

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Una vez en la habitación, Bunny trató de depositar el cuerpo de Jack en la cama, pero Jack de pronto se había sujetado fuertemente de él y se negaba a soltarlo, sin que ninguna palabra pudiera distinguirse realmente en sus labios. Pero Bunny podía reconocer claramente sus quejas, y cómo su voz estaba ahogándose por el dolor que sentía.

Prácticamente tuvo que hacer malabares para mantenerlo abrazado contra su cuerpo mientras hacía lo posible por encender el calentador. Había fósforos, había más que suficiente leña, pero hacerlo funcionar no era tan sencillo y si pudiera contar con ambas manos en lugar de solo una – la otra la tenía ocupada sosteniendo a Jack-, esto no le tomaría tanto tiempo y no sería tan angustiante y desesperante.

Tampoco tuvo la lucidez en ese momento para pedir ayuda. El pánico lo invadía por completo, no sabía qué podía pasar si algo le sucedía a Jack.

Cuando por fin logró encender el maldito calentador, se quedó frente a él, esperando que el calor comenzara a fluir, y cuando lo sintió radiar cerca de su piel, se acercó lo suficiente para que la espalda de Jack estuviera expuesta, comenzando a hacer pequeños círculos con sus manos, como si esto fuera a ayudar a que la sensación cálida entrara más fácilmente por sus poros. A pesar de todo, el cuerpo de Jack continuaba frío y rígido como el hielo.

-Jack…Snowflake, por favor, necesito que me escuches…-, trató con todas sus fuerzas de hacer que Jack entendiera sus palabras-, déjame ir, solo un momento, necesitamos pedir ayuda, yo no sé qué hacer por ti…

Jack no contestó. Bunny lo sentía sujetando fuertemente su ropa, con el rostro hundido contra su hombro y sus piernas enredadas alrededor de él.

-Mi pequeño, por favor-, rogó-, déjame ayudarte. Necesito que me dejes ir un momento, solo un momento, te prometo que volveré a ti… solo dame diez segundos, es todo lo que necesito.

Las manos de Jack soltaron un poco su ropa.

Bunny caminó de regreso a la cama y alejó las cobijas. Por suerte, había muchas extras, porque últimamente el frío en toda la casa era insoportable.

No se detuvo a pensar porqué, si su amo era la fuente del frío, lo sentía tanto él también. Metió a Jack entre las sábanas antes de que lo atrapara de nuevo, lo arropó cubriéndolo hasta la nariz, solo lo suficiente para que respirara, y salió prácticamente corriendo hacia la puerta, desde donde gritó con todas sus fuerzas pidiendo ayuda, de quien pudiera llegar a él en ese momento.

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No pasó mucho tiempo antes de que Tooth llegara a la habitación, habiendo corrido escaleras arriba con todas sus fuerzas. A pesar del desconcierto que se pudo ver en sus ojos al principio, Bunny tuvo la vaga sensación de que ella se esperaba esto.

Él había regresado a toda velocidad a la cama, apenas lo suficiente para caer de rodillas frente a Jack y tomarle la mano mientras él comenzaba a quejarse de nuevo. Comenzaba a pensar qué haría si nadie iba a ayudarle, cuando la puerta se abrió y la hermosa mujer apareció frente a él.

Detrás de ella llegó Sanderson, y luego North. Al sentir su presencia detrás de ella, Tooth volteó rápidamente y miró a su esposo.

-North, la medicina, rápido.

North salió de allí corriendo, tan apurado como había llegado y sin tiempo para tomar aire. Casi en seguida, Bunny podía escuchar a sus espaldas, en la puerta, a los mozos y las doncellas amontonándose, viendo lo que ocurría.

-Bunny, por favor retírate-, le indicó ella, pero su petición fue rápidamente negada por Jack. Era la primera cosa coherente que Bunny le escuchaba decir al joven en un buen rato, un simple no que se repitió varias veces sin detenerse en una voz lastimosa. North regresó casi en seguida con la medicina. Al ver que Jack se negaba a soltar a Bunny, Tooth le indicó que entonces cuando menos le ayudara a sostenerlo.

Bunny sujetó con cuidado a Jack, manteniéndolo erguido mientras Tooth le abría la boca con una mano- prácticamente por la fuerza-, y con la otra inclinaba el frasco de medicina en sus labios. El Pooka tuvo la inquietante sensación de que no era la primera vez que tenían que atender a Jack encontrándose en ese estado.

-Con esto se sentirá mejor-, dijo la mujer, sonaba asustada pero convencida de sus palabras-, hay que dejarlo descansar.

Bunny observó a Jack mientras lo depositaba suavemente de regreso a la cama. Antes de que él pudiera hacer cualquier movimiento, Toothiana se encargó de arropar de nuevo a Jack de una forma que rayaba en lo agresivo, pero Bunny no tuvo opción más que dejarla trabajar, sabía que esta mujer era temible si se lo proponía.

Una vez concluido esto, salieron de la habitación. El calentador ya había conseguido entibiar todo el lugar, solo era cuestión de abrir un poco la ventana para que no se acumulara algún gas que pudiera resultar tóxico mientras Jack dormía.

Mientras salía por la puerta Bunny no tuvo el valor de ver hacia atrás. Jamás podría explicar lo que ver a Jack en ese estado le hacía a su corazón.

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Las doncellas, en la cocina, habían preparado chocolate caliente. Bunny no solía tomar chocolate, así que a él le dieron algo de café. Con esto y unas galletas de mantequilla recién hechas, poco a poco Bunny fue calmando el frío que sentía en el interior de su cuerpo.

Tooth tomó bastante rápido su taza de café y apenas un par de galletas, explicando que quería ir a verificar que Jack estuviera recuperando su temperatura corporal de manera adecuada. Bunny se quedó en silencio mientras cada quien aportaba sus ideas. Una de las doncellas se ofreció para llevarle paños y agua tibia para aplicarle compresas. Los mozos decidieron ir a la bodega a verificar si había suficiente leña para tener en funcionamiento los calentadores de todas las habitaciones- sobre todo la de Jack- durante la noche. North y Sandy irían a la pequeña bodega de la casa a buscar todas las medicinas que se podrían necesitar para estos casos.

De nuevo, Bunny tuvo la sensación, definitivamente preocupante, de que no era la primera vez que algo como esto ocurría.

Y la verdad era que no sabía qué pensar al respecto. Tampoco se le ocurría qué podía hacer él para ayudar a Jack en todo este asunto.

-Tú vendrás a ayudarme-, dijo Tooth de pronto volteándolo a ver, haciéndole un gesto como indicándole que se apurara y sorprendiendo por completo a Bunny, pues parecía que le había estado leyendo el pensamiento.

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Cuando las compresas estuvieron listas, Bunny iba cargando el cubo con agua caliente en una mano y los paños en la otra.

-Bunny, antes necesito saber-, dijo Tooth, revisando las medicinas que North y Sandy le habían llevado-, ¿Cómo te diste cuenta de lo que estaba pasando con Jack?

Bunny se quedó callado un momento y decidió con bastante velocidad que no quería darle a la mujer demasiados detalles sobre cómo habían ocurrido las cosas. En cambio, optó por una versión rápida de los hechos.

-Jack y yo estábamos en la biblioteca leyendo, y de pronto comencé a sentirlo más frío de lo normal-, en todo caso, ¿qué era normal para él? -, sus…labios se pusieron morados y su mirada parecía perdida.

-Su…mirada-, repitió ella de manera pensativa y luego lo volteó a ver-, ¿estaban en la biblioteca, dices?

Bunny asintió sin comprender por qué esto era importante.

-¿Estaban leyendo?- preguntó ella ahora, poniendo un extraño énfasis en esa palabra, y Bunny solo se le quedó mirando un segundo antes de asentir.

-Sí…bueno, no exactamente, yo…Jack me pidió que yo le leyera.

-Y se pegó a ti como una lapa, ¿me equivoco?

Bunny se le quedó mirando, extrañado de que Tooth supiera que eso había pasado. Los momentos que Bunny y Jack habían pasado…así, había sido en lugares donde habitualmente nadie se aparecía. Siempre había el peligro de que alguien los mirara, pero Bunny tenía la sospecha de que a nadie le molestaría realmente, al menos no a alguno de los integrantes de esta extraña familia.

Aun así, la forma en que Toothiana dijo esto lo alarmó.

-Tooth, dime qué es lo que pasa. Explícame.

-Bunny… hay cosas que en realidad no está en mis manos decirte. Lo que pasó hoy le corresponde quizás a Jack, y eso si él quiere decirte…

-Toothiana, no soy tonto como para que me compres con esas excusas, y tú lo sabes-, interrumpió antes de que ella intentara seguir justificándose-, así que explícame qué rayos sucede con todo esto. Estoy cansado de estar en el medio, viendo cómo todos actúan como si esto fuera algo habitual, y no saber qué hacer.

-¿Estás seguro de que es eso y no que simplemente estás preocupado por Jack?

Bunny se quedó callado. Toothiana ahora lo miraba fijamente, de una forma retadora, de manera que, aunque Bunny hubiera tenido una respuesta aceptable, no hubiera salido nada coherente de sus labios.

-N…no entiendo a qué te refieres.

-No sé con qué cara me pides explicaciones-, repuso ella, tomando las medicinas y comenzando a caminar-, demuestras interés en los hechos y en todo lo que tú sientes, lo que tú sufres, pero no has preguntado en ningún momento por lo que podría pasar con Jack.

-¡Es justo lo que quiero saber!

-¡No!- gritó ella de pronto, volteándolo a ver de golpe, haciendo que él frenara bruscamente su acelerado paso y que algo de agua cayera al suelo-, ¡lo que quieres saber es cómo esto te afecta a ti, a tu honor, a tu "orgullo" de guerrero! Quieres saber qué hacer porque quieres quitarte un cargo de consciencia, es todo.

Se dio la vuelta y siguió caminando rumbo a la habitación del joven.

-Jack lleva días sin comer ni dormir bien. Además, se sale al bosque él solo, sin abrigarse lo suficiente, caminando o a caballo. Con las defensas tan bajas y quién sabe qué será lo que haga cuando se va, era natural que se enfermara.

Bunny trataba de seguirle el paso, sin terminar de comprender.

-Lo que pasó con él es… como lo que pasa cuando una persona tiene fiebre, solo que él se enfría en lugar de calentarse. Pero además, su ritmo cardiaco baja mucho y hay que normalizarlo, lo mismo que al respiratorio. Tenemos medicina para eso.

-¿Qué tiene que ver con que se pegara a mí, o que me pidiera que le leyera?

Tooth suspiró. Ya no parecía molesta como antes, pero Bunny había optado por hablar con el tono de voz más humilde que podía utilizar.

-Cuando esto le pasa, casi todo su cuerpo se debilita, incluyendo su vista, leer se le hace muy difícil. Y el frío que siente lo hace buscar instintivamente una fuente de calor. Quizás él no se da cuenta, pero por eso se negaba a soltarte hace rato. Sintió que le dabas calor y por eso no podía dejarte ir, llega un momento en que el frío se vuelve doloroso.

-¿Cómo sabes?

-Él me lo ha explicado. No es la primera vez que le pasa.

Llegaron a la puerta del cuarto de Jack. Pero una vez ahí, Tooth detuvo a Bunny y le quitó tanto el cubo con agua como los paños, y aunque tuvo dificultades, los acomodó en sus brazos mientras abría la puerta.

-Bunny, lo haré sola, no te preocupes.

-Pero dijiste que te ayudara…

-Sí, sé lo que dije, pero…- antes de decir otra cosa, volteó a la habitación, y cerró la puerta como para evitar que su ocupante la escuchara. Luego, siguió hablando, en voz más baja, y ahora mirando a Bunny con un gesto que tenía más de paciencia maternal que de molestia-, Bunny, sé que has recibido mucho daño, pero debes estar consciente de que Jack puede ser dañado también. Si no tienes interés en él, no te le acerques ni dejes que se acerque, no lo dejes seguir construyendo una esperanza tan grande como la que tiene, en vano. Si tú no quieres lo suficiente a Jack para ver por su seguridad, debes saber que nosotros sí.

Se quedó en silencio unos segundos, y finalmente, miró a Bunny con una expresión que resultaba una inquietante mezcla de enojo y paz interior.

-Si algo peor le sucede por culpa tuya, te prometo por lo que quieras que yo misma te sacaré los ojos.

Luego se dio la vuelta y entró en la habitación.

Bunny sintió que sus piernas iban a ceder.

Esa mujer definitivamente daba mucho miedo.

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Una vez dentro de la habitación, Tooth se aproximó a Jack. Verificó que su piel comenzaba a tomar un color más agradable y que estaba un poco menos fría que unos minutos antes.

Luego de hacerlo tomar las medicinas, se dispuso a ponerle las compresas, para ayudar a que su cuerpo fuera absorbiendo el calor del agua caliente.

Mientras lo hacía, Tooth pensaba en Bunny.

No se arrepentía de nada de lo que le había dicho. Ojalá hubiera salido de sus labios alguna palabra que denotara el más mínimo interés por Jack. Que preguntara qué podía hacer para ayudarlo – no a ella ni a las doncellas a cuidarlo, sino a él mismo, a Jack. Si tan solo hubiera tenido la idea de ofrecerse para cuidarlo personalmente, si tan solo hubiera mostrado su inquietud de manera abierta… si tan solo hubiera sido capaz de admitir que estaba preocupado por él.

Era todo lo que Toothiana quería como prueba para saber que era él, a quien Jack esperaba, quien realmente merecía a Jack. Hasta ahora, en opinión de ella, no. Y sería muy difícil que cambiara este punto de vista, aunque a estas alturas considerara a Bunny como un buen amigo.

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Tuvieron que pasar un par de días para que el ambiente dentro de la casa terminara de regularizarse. Jack había pasado el tiempo dormido, y, hasta donde Bunny sabía, solo despertaba lo suficiente para comer, ir al baño y asearse. La temperatura ambiental de la casa había mejorado poco a poco, y ahora estaba más o menos igual tanto adentro como afuera en el jardín, es decir, un calor bastante agradable.

Bunny había tenido una y mil oportunidades para demostrar abiertamente su preocupación por Jack, de verdad las había tenido, sin embargo, las había ignorado o simplemente había tratado de pretender que sería lo mismo si lo demostraba o no. ¿Qué cambio podía suponer para Jack que él demostrara o no su interés por él? El joven sanaba poco a poco, día a día, sin su presencia cerca. Daba exactamente lo mismo.

Además, lo que Toothiana le había dicho lo hizo también ver las cosas desde otra perspectiva que probablemente la mujer no había tomado en cuenta tampoco; ¿qué era lo que realmente buscaba Jack en Bunny?

Hasta ahora, solo una fuente de satisfacción física, al parecer.

Abrazos, besos, calor corporal, ¿era acaso todo lo que Jack quería de él?

Había buscado su calor de manera instintiva. Eso no tenía nada que ver con el amor, a su parecer. Aunque nadie hubiera dicho una sola palabra de amor hasta ahora.

A decir verdad, todo lo que había habido en esta historia, al menos para él, hasta ahora no había sido más que el constante conflicto de su esclavitud, y de la forma estúpida en la que su corazón había ido a parar en manos de este muchacho al que apenas conocía y en quien no podía terminar de confiar. Nadie había mencionado nada que tuviera que ver con el amor, y eso era quizás lo que más le causaba miedo, conflicto.

Por las noches el deseo de escapar se hacía más grande y apremiante, y por otro lado, también su deseo de quedarse y esperar. Por si al fin conseguía tomar lo que por derecho le correspondía; a Jack. O al menos, eso pensaba la parte instintiva de su cerebro.

La parte racional le decía que tenía que quedarse, pero que no le correspondía esperar nada.

Jack nunca sería tan suyo como él era de Jack.

Bunny no entendía por qué, esa tarde en específico, Sandy le había pedido que después de la cena fuera a su estudio porque quería conversar por él. Bunny accedió, un poco confundido pues hasta donde él entendía Sandy solo trabajaba hasta la cena y luego se iba a leer un rato, o a veces daba pequeños paseos por ahí, solo o acompañado por cualquier persona que quisiera ir con él.

En cambio, era muy raro poder encontrarlo en su despacho a esas horas. Aún a pesar de todo, y probablemente a causa de la curiosidad, Bunny salió del comedor, fue a lavarse las manos y la cara, y finalmente fue a ver a Sandy.

Cuando llegó a la pequeña oficina, ciertamente, lo último que se esperaba era ver ahí a North. Tanto él como Sandy estaban sentados en dos pequeños sillones, en actitud obvia de estar esperando por él.

Esto lo sorprendió un poco, pero aun así, entró y tomó asiento.

North intercambió una mirada nerviosa con Sanderson antes de hablar.

-Buenas noches, Bunny-, comenzó, como si no se hubieran visto diez minutos antes en la cena-, la razón por la que Sandy te pidió que vinieras es que necesitamos informarte acerca de tu nueva situación con nosotros.

Bunny asintió mientras Sanderson se ponía de pie y caminaba a su escritorio. Volvió rápidamente con un pequeño fajo de documentos y se los pasó a North.

-La cosa es simple, Bunny. Casi todo está igual que antes, solo que te hemos tenido que registrar para que no haya más malentendidos con la autoridad.

Bunny se quedó callado unos segundos, sin terminar de entender por qué esto era tan importante, o por qué ellos dos se veían tan nerviosos.

-De acuerdo...

-Y…el periodo legal para poder liberarte se extendió luego de lo del juicio. Decidieron que sería una sanción porque… lo registraron todo como un "intento de escape", y no pudimos hacer nada para cambiarlo.

Ante esto, las orejas de Bunny se irguieron totalmente, poniéndolo en estado de alerta. North volvió a mirar a Sandy, como si no quisiera decir lo que tenía que decir a continuación. Sanderson le hizo una seña con las manos, instándolo a que continuara, y se apreciaba claramente la seriedad en su expresión.

North soltó algo de aire que estaba conteniendo en las mejillas y volteó a ver a Bunny otra vez.

-Temo que… tendrás que quedarte aquí durante dos años, antes de que sea seguro…y legal, dejarte ir.

Bunny guardó silencio, no sabiendo qué decir ni qué hacer ante tal información. Solo pudo percibir que sus manos temblaban un poco.

-Sé que hasta ahora ha parecido que tus idas al pueblo son seguras, pero tendremos que restringirlas también. Cuando necesites mandar cartas a tu familia tendrás que esperar a que haya oportunidad de ir conmigo o con Toothiana. También…cuando salgamos al bosque deberás estar todo el tiempo posible cerca de nosotros y…

Pero Bunny perdió desde mucho antes el hilo de todo lo que decía North.

A estas alturas, comprendía que él quería que fuera cuidadoso y que siempre estuviera con alguien que pudiera defenderlo y garantizar que no se había "escapado", si alguien tenía la osadía de acusarlo de nuevo de algo así. Esa idea la captaba perfectamente.

Lo que no podría comprender- ni aceptar, hasta ahora, era el hecho de que estaba recibiendo, realmente, su sentencia como esclavo en este lugar. Ahora todo quedaba claro, de pronto, como si todo lo ocurrido antes no hubiera sucedido y todo se estuviera volviendo real apenas ahora.

Dios. Cada vez estas ideas dolían más.

Bunny volteó a ver a North porque escuchó que mencionaba a Jack. En ese momento su cerebro estaba tan desconectado que no recordaba qué demonios tenía que ver Jack con todo.

-Pregunto cómo van las cosas con Jack.

Bunny levantó los hombros, sin saber qué podía decir. North pareció comprender.

-Bunny…Toothiana nos comentó lo que ocurrió el otro día. Sanderson y yo concordamos con ella-, North volvió a intercambiar una mirada con Sandy antes de hablar-, y también creemos que si no…si no correspondes a los sentimientos de Jack, no es necesario que le permitas seguir con… lo que sea que haya pasado con ustedes en estos días. Él es un muchacho muy noble, Bunny, y no queremos que siga siendo lastimado.

- ¡¿Lastimado?! ¿te parece que Jack ha sido lastimado? - explotó Bunny, poniéndose de pie bruscamente, molesto después de haber escuchado prácticamente las mismas reclamaciones por parte de Tooth-, de modo que yo permito que me lleven a la cárcel, me golpean, me ponen una maldita marca, me registran como esclavo, ¡¿y es Jack quien ha sido lastimado?! ¡Si quieren trátenme como un esclavo, ya no me interesa! ¡Pero dejen de reclamarme algo que no he hecho, yo jamás lastimaría a Jack!

-Bunny, escúchame…

-¡No, tú escúchame a mí, North!- interrumpió sin querer regresar a su asiento ni relajarse ni un poco-, ustedes no saben lo doloroso que ha sido esto para mí, yo…yo…

Y aunque seguía tenso, el volumen de su voz bajó poco a poco.

-Yo… me siento totalmente atrapado. Si fuera por mí… ya hubiera escapado de todo esto y les hubiera ahorrado más disgustos, pero…no puedo-, luego de esto, levantó la mirada hacia North-. Quisiera pedirle a Jack que se aleje de mí, pero no puedo. Quisiera decirle que no se me acerque pero no puedo. Quisiera negar todo lo que dijo que podíamos ser…pero no puedo.

Había ahora un gesto comprensivo en el rostro de North.

-¿Por qué no puedes, Bunny?

-Porque…-Bunny se volvió a sentar. Ahora, parecía derrotado-, porque yo siento por él exactamente lo que él siente por mí. Si lo que me dijo el día del baile es verdad… yo también lo…lo quiero…

Y en ese instante, fue apenas cuando Bunny pudo guardar silencio, y reflexionar un segundo en sus propias palabras. North y Sandy lo miraban como si supieran perfectamente que iba a terminar llegando hasta este punto.

Y de pronto, se escuchó un pequeño ruido al fondo de la oficina. Bunny se quedó de piedra cuando vio que, de atrás de un librero, salía nada menos que la persona que había provocado todo esto.

North se puso de pie, seguido por Sandy.

-Nuestro trabajo está hecho. Los vemos después.

Salieron de la oficina. Bunny se quedó un rato más sin saber qué decir. Poco a poco, la silueta de Jack se fue haciendo más clara conforme se acercaba a él.

Estaba envuelto con una frazada, y Bunny no pudo evitar el calor que invadió su corazón al ver que estaba mucho mejor que días atrás, la última vez que lo había visto. Su piel blanca era brillante otra vez, su cabello parecía salpicado de diamantes, sus ojos tenían una preciosa chispa de vida y sus labios, rosas y perfectos, le parecían más suaves y besables que nunca.

Se quedó parado ahí, apenas a un par de metros de él. Hubo un buen rato de silencio antes de que Jack fuera y se sentara en el sillón donde antes había estado North.

-…lo siento-, Bunny lo miró sin comprender a qué se refería. Jack volteó a verlo, y debió notar su confusión porque siguió hablando casi en seguida-. Me refiero a lo que obligué a hacer. No fue justo de mi parte…pedirte eso. Y entenderé perfectamente si prefieres…olvidarte de todo ahora.

Se acurrucó un poco más en la cobija que traía, y se quedó mirando hacia la nada. A Bunny le pareció tan vulnerable y tan inocente en ese momento, que de pronto todas sus dudas y sus miedos dejaron de molestarlo. ¿Qué podía importar ahora?

Si Jack quería su calor, lo iba a tener. Si quería sus labios, eran suyos, no importaba. De cualquier modo ya todo era suyo, hiciera Bunny lo que hiciera, se quejara o se lamentara, ya no había forma de cambiarlo. Hasta ahora, Bunny solo había pensado en sí mismo y en cambio no se había detenido a pensar en Jack. En cómo se estremecía cuando se abrazaban, en la melancolía que lo rodeaba, en lo hambriento que parecía estar siempre de cariño, de afecto, de que alguien estuviera con él. Y si ese alguien podía ser él…si él podía borrar ese dolor de sus ojos… si él podía ser el dueño de esos besos…

Bunnymund se puso de pie y caminó hacia él, ante la gran sorpresa de Jack. Se hincó frente al sillón y tomó una de sus manos.

-No quiero olvidarme de nada, peuqeño. Supongo que escuchaste lo que hablaba con North y Sandy- Jack asintió, y Bunny soltó un suspiro. No queriendo mirar atrás, no queriendo tener miedo otra vez-. Entonces debes saber que a estas alturas nada me importa más que…- Se quedó callado otra vez. Realmente no sabía cómo explicarle a Jack todo lo que había pensado en estos días, y toda la tortura mental a la que él mismo se había sometido…finalmente, buscó otra forma, decidió pensarlo de otro modo y después de considerarlo, supo lo que tenía que decirle a Jack-: todo lo que yo quiero de ti es que…que me digas la verdad, siempre. Si lo que quieres de mí es…lo que hablamos el día del baile, está bien. Si me quieres como esclavo, está bien. Es tu decisión, pero tienes que ser sincero conmigo.

Jack soltó la frazada y abrió los brazos, y bajó del sillón para aterrizar en el regazo de Bunny, abrazándose fuerte de él. Bunny lo abrazó de vuelta, lentamente, tratando de convencer a sus brazos de no temer más…este era Jack, y lo amaba, y no había nada más qué pensar.

Lo sintió temblar, como si llorara, y entonces se molestó mucho por haberse dado cuenta hasta ahora de lo mucho que Jack también sufría. Jack también se había sentido inseguro y asustado, Jack también se había sentido acorralado por todo esto.

Llámalo instinto, o quizás algún tipo de empatía que solo tenían los Pookas, o quizás una habilidad mágica que Bunny no estaba consciente que tenía, pero sintió…en el cuerpo, en la piel, en la sangre, quizás incluso en la última punta de sus orejas…Jack estaba siendo sincero, en ese abrazo, en esas pocas lágrimas, en el sentimiento. Bunny estaba convencido y nada lo iba a hacer cambiar de opinión, en este momento lo que Jack dijera era verdad y no podía dudar de él, por nada.

-¿Qué ocurre, Snowflake? ¿Estás bien, pasó algo? - preguntó, temiendo haber dicho algo mal, aunque sin estar seguro de qué. Jack negó rápido con la cabeza y se alejó un poco, pero solo lo suficiente para ver a Bunny a los ojos un momento y sonreír.

-Bunny, te quiero mucho. Es…es todo lo que puedo decir ahora, te quiero, te quiero muchísimo.

Y lo abrazó de vuelta, con fuerza, enterrando su rostro dentro de su cuello, como siempre causándole deliciosos escalofríos.

Entonces toda la sensación que Bunny había tenido antes cambió, solo un poco, pero lo hizo.

Jack…. Le estaba mintiendo ahora. O por lo menos, no le estaba diciendo algo, algo importante. Y esto hizo que de golpe todo el dolor y el miedo invadieran su cuerpo.

Pero Bunny simplemente ya no podía soltarlo, no.

No podía.

Porque Jack era su enfermedad, pero también de algún modo, era su única medicina.

Continuará…

Antes de proseguir: en la versión demo de My Immortal, hay un verso que dice:

"I'd love to walk away and put myself out of the rain, but I can't live without you. I'd love to live without the constant fear and endless doubt, but I can't live without you" en español es algo así como "Me encantaría alejarme y ponerme a salvo de la lluvia, pero no puedo vivir sin ti. Me encantaría vivir sin el miedo constante y la duda sin final, pero no puedo vivir sin ti". Tiene sentido, ¿no?

Y en otras cosas, ¿Aún nadie tiene una idea de qué cuento me basé para el fic? Aunque bueno, no se parece mucho ya, pero tiene algunos elementos que podrían ayudar a ver por dónde estoy llevando la trama (creo).

En fin.

Contestando a sus reviews:

Nelson: Cada vez se acerca más tu boda *-* jajajaja, según yo, ningún novio debería tener derecho de encelarse de Hugh Jackman, es decir, es tan perfecto que ¿cómo podrían culpar a uno de babear al verlo? Jajajajaj ok no es para tanto. Solo me causó gracia que lo comentaras. Me parece que acertaste en lo que dijiste acerca de la relación de Jack y Bunny, sobre todo por lo que ha pasado en este capítulo. Es que ya tenía que darle a Jack un poco de control sobre algo, en mis otros fics él es siempre el que está pendiendo de un hilo y dependiendo de lo que Bunny haga para ayudarlo/salvarlo/hacerlo entender algo. Y ahora es al revés, muajajajajajaja, el que va a estar con los nervios de punta de ahora en adelante va a seguir siendo Bunny y eso me alegra mucho XD Pasando por completo a otra cosa, soy de agosto del '93, solo un poco mayor que tú ;) según esto aparento menos edad, supongo que eso es bueno. Como siempre, muchas gracias por tus comentarios y tus palabras de apoyo. Espero que tú y tu novio estén de maravilla, ya planeando su matrimonio y su futura familia. Les deseo lo mejor siempre :) Besos y abrazos! (por cierto, ya tienen fecha específica?)

Sora Heartless: Jejejeje, muchas gracias por tus palabras, realmente no siento que tnga tanto talento como dices (se pone roja) aún tengo que pulirme mucho. Ya lo he dicho muchas veces antes, pero me encantaría llegar a escribir y publicar un libro algún día :) es uno de mis sueños, pero creo que todavía me falta hacer más, entender mucho más. Sobre lo que ha estado pasando estos días; entiendo lo que dices, yo estoy muy preocupada también, y aunque estos días han sido tranquilos, tengo la sensación de que solo es cuestión de que algo pase para que se haga el desorden una vez más. Tú también cuídate mucho, porque a estas alturas ya no se sabe. Bueno, no ha estado tan tranquilo, lo que pasó el miércoles fue insólito y me tocó vivirlo con cierta cercanía (desde el punto de vista de que la comunidad de psicólogos de mi escuela y otros conocidos míos estaban totalmente fuera de sus casillas, porque es el tipo de cosas que se pudieron haber evitado y claro, como la gente prefiere pensar que la psicología es puro invento…) Pero bueno, mejor ya no hablar de cosas feas. No te preocupes por todo lo que escribes, en todo caso, me alegra mucho cómo me pones lo que sentiste con las escenas, me hace pensar que estoy logrando transmitir lo que quiero. No creo que te confundas, no me imagino como podría pasar eso si a final de cuentas mis historias suelen ser muy autoexplicativas XD no te subestimes! Lo haces sonar como si fueras muy distraída o algo, y la verdad no creo que lo seas -tu manera de explicar las cosas es bastante precisa, y creo que eso ayuda a darme una idea (por cierto, si necesitas ayuda en tu redacción por mí no hay problema, solo avísame cómo puedo ponerme en contacto contigo o como quieras). Finalmente; la página que sigo en fb literamente se llama "Hugh Jackman Lovers". No tengo vergüenza alguna / JAJAJAJAJAJA…bueno. Como siempre, muchas gracias por tomarte el tiempo de leer y comentar. Muchos besos!

MidSD: Jajajajajaja…don't die! Is not worth it, you need to keep Reading! TT-TT Jajajaja fuera de bromas, ¿cómo te las arreglas para escribir esas cosas tan graciosas incluso cuando estás apurada? Ah, solo de leerte me animo a ser un poco más animada yo también. Eso se aprecia mucho. Muchas gracias por todo, como siempre :) Besos y abrazos.

Gracias a todos por leer!

Aoshika October