― ¿A qué te refieres Karin-chan? - preguntó Naruto con cautela.
Detrás de la puerta no se oían más ruidos, quiso insistir, pero sintió que sería una tontería por su parte, estaba por irse cuando colocó su mano sobre la puerta, y dijo:
― Fue... fue un accidente, lo siento.
Giró sobre sus talones e emprendió marcha a la sala, quería darle su tiempo a Karin, y a él mismo, se justificaba a sí mismo diciendo que fue aquél un accidente, pero en realidad ni él lo sabía, al menos quería convencerse de eso, y de que no fue el mismo Naruto quién lo provocó, porque desde que había llegado Karin, algo en él se había activado.
«Quizás ―pensaba― son figuraciones mías, estoy viéndolo todo de la manera incorrecta.»
Bajó por las escaleras, directo a la sala y prendió el televisor, se sentó justo en frente y las imágenes comenzaron a llegar ―sin sentido alguno― a su cerebro, veía la tele sin mirarla, es decir, estando en otro lado menos en la sala. Estaba preocupado, porque si eso que comenzaba a surgir dentro de él por Karin era cierto, estaría irrevocablemente mal, porque simplemente no podía ser, no podía ser, ella era su prima, hija de la hermana de su difunta madre, sangre suya, no estaba bien.
Nada bien.
Bajó la mirada triste al suelo y comenzó a pensar que si era una posibilidad, que si en verdad era real, debía entender desde cuando había surgido, porque no era posible que en tan solo seis meses ―desde que Karin llegó― surgiese algo tan repentino, tan cálido y hermoso dentro de él, ¿Era posible que el amor surgiese de esa manera? ¿A caso no había una ley que impedía el amor entre parientes? Porque si lo había, seguramente, por primera vez en su vida, no le haría caso, no importaría nada de lo que fuese o no correcto, ya que si estaba en lo correcto, esto sucedía muy pocas veces en la vida. El amor.
――――――――――――――――――
FLASHBACK
Sentía que era más tiempo el estar yendo y viniendo de aquí para allá a lo largo de su casa, al estarlo esperando su paciencia no era su fuerte, por lo que podía, casi literalmente, sentir la presión en su interior. Si se hubiera tomado más tiempo arreglarse ―como la mayoría de las chicas― no sentiría ese tiempo muerto que tanto odiaba cuando tenía alguna cita con él, pero como casi nunca se pintaba y su cabello la mayoría de las veces lo ataba eb un moño o coleta, siempre quedaba ese tan odiado lapso mortuorio donde se preguntaba si estaba nerviosa o no, o si lo harían hoy o no.
Sus pensamientos si que hacían que el tiempo volara vertiginosamente, por lo que cuando iba en la platica-consigo-misma número cuatrocientos párrafo tengo-dudas-de-si-soy-femenina o no, el timbre de la entrada sonó.
«Joder, joder y joder... aquí vamos Karin, él es tu novio, ya han salido onfinidad de veces» pensaba.
Su mano giró la perilla y la abrió más rápido de lo que pensó. Y ahí estaba él, en toda su golriosa masculinidad, con unos jeans gastados, una camisa de tirantes negra y con un cigarrillo en sus labios, lo tiró y con su bota de cuero pisoteó el cigarillo, apagándolo.
― Hola Itachi - dijo ella, para nada nerviosa.
― Hola Karin - respondió con una sincera sonrisa, se acercó a ella, elevándole el mentón con sus dedos y la besó.
― He, tranquilo... - musitó Karin - mamá está aquí - continuó apuntándole al altar sintoísta donde yacía ella.
― Hummm, dudo que le importe. - se recargó el marco de la puerta, dejando ver su hermoso y esculpido brazo.
«Estúpido Itachi, quiere provocarme»
Vamos, no podría suceder nada si pasaba, ya había sucedido muchas veces y nunca pasaban más allá de los besos más íntimos, y aunque él hiciera ademán de querer pasar a la siguiente etapa, no lo hacían, por que Karin se lo impedía, y es que tenía un miedo enorme, no por que muy probablemente le dolería cuando lo hicieran y ese tipo de cosas, si no por que no sabía con absolutez, nada de él.
No su apellido, o si tenía familia, o como se ganaba la vida ―por que era mayor que ella―, ni de donde vivía. Lo único del que tenía consciencia, era de que era un buen tipo, la trataba bien, y jamás le reprochaba del por que lo detenía cuando estaban a punto de hacerlo; una vez, ella le dijo que era por miedo, ya que no conocía nada de él ni de su pasado, e Itachi le respondía con que no era necesario saber todo eso, aunque solo una vez le mencionó tener un hermano, pero eso fue todo lo que salió de su boca.
Pasaron la mayor parte de el tiempo viendo películas, algunas no tan buenas, pasaron a ver series y cuando estaban por darse por vencidos comenzó una serie de TV que ambos disfrutaban ver. Como era obvio, el tiempo se les pasó volando, y cuando se dieron cuenta, ya eran más de las ocho, Itachi le dijo que tenía que irse, a lo que ella se despidió, estaba ya partiendo, podía verlo aún desde su puerta, y le entró una curiosidad inmensa; podría seguirlo y por fin saber donde vivía, por lo qur corrió por su abrigo negro, cerró la puerta y presurosa, lo siguió.
Mantenía una distancia prudente, al menos una cuadra para no verse sospechosa, había agarrado su cabello y lo escondió bajo la capucha de su abrigo, por que era obvio que la vería si ella lo dejaba suelto y a la vista, todos, incluyendo a Itachi, la notarían, así que lo siguió a una distancia prudencial.
Atravesaron toda pa colonia de su casa, continuaron caminando por una avenida principal hasta doblar en una esquina, de ahí, siguieron unas cuantas cuadras más, hasta llegar a una casa de un piso, bastante acogedora, él estaba por entrar, pero una mujer salió de la nada, una chica de cabello azul muy corto, con ojos mieles, de al menos la misma edad que Itachi. Karin se escondió detrás de un muro enorme de ladrillo, y comenzó a escuchar.
― Itachi-kun, creo que debemos de hablar algo importante. - dijo ella.
― Sí, Konan. - respondió Itachi con seriedad, pero con un deje de melancolía en su rostro.
― Sabes... creo que debemos romper.
Karin no podía creer lo que escuchaba, ¿Romper? Estaba claro que él y ella tenían una relación, aunque jamás se lo pregunto adecuadamente, pero le dolía en el alma saber que mantenía una relación con esa tal Konan, quería llorar de coraje, pero esperó a oír más.
― Está bien. - respondió Itachi.
― ¿No quieres saber el por qué? - preguntó Konan - es por que descubrí lo de tu pequeña amante, idiota.
Itachi no dijo nada, aún tenía la mano en la manija, pero con aquello, la retiró. Karin se tapó la boca con ambas manos su boca para no chillar ante tal revelación, estaba claro que ella era la otra.
» Tengo claro que cometí una flata igual, pero no era necesario acabar en esto. En cuanto a pa chica, supongo que ya no supiste como romper con ella, si es que se lo pediste, o quizá te la cogiste y ella cree que ya es tu noviecita.
«No, por favor... él no...»pensaba Karin.
las lágrimas comenzaron a brotar, surcando por sus mejillas, hasta que se toparon con sus manos, las cuales seguían intentando ensordecer los sollozos de Karin, hasta que hubo un punto que ya no pudo más.
― Karin... - escuchó llamarle a Itachi, pero ella no se atrevió a responderle.
En vez de eso, se levantó con cautela y se fue retirando de ahí, pues la voz de itachi se escuchaba cada vez más cerca, salió por un estrecho callejón que la llevó a la avenida principal, agradeció que hubieran tantas personas, pues de ser lo contrario, Itachi, quien venía detrás de ella, la hubiera visto, y si la detenía, hubiera sido vergonzoso para ella el que él la viera llorar
FIN DEL FLASHBACK
――――――――――――――――――
Odiaba tener que recordar todo aquello, y más por que se había propuesto olvidarlo, quizás estaba purgando los recuerdos, quizá necesitaba olvidarlo con algo.
O con alguien.
