Los traumas que tuve me hicieron olvidar cosas importantes, como el hecho de que no sabía cómo se llamaban mis padres, las personas que me conocían, y qué ocurrió con ellos luego de entrar a este lugar, ¿O era eso, lo que nadie me dijo nunca?
-Astrid, ¿Cuánto falta? También necesito… ir al baño… -Su voz se fue apagando, y había esperado más de media hora ya –
-¡Sólo un rato más! ¡Déjame tomar mi baño en paz!
Estaba sentado en la cama, y suspiró nuevamente.
-Bien, entonces, iré a preparar algo de comida abajo, si no te importa…
-¿Pueden ser bafles con mermelada de frambuesa?
-Sí, cómo no… Termina tu baño y baja.
-¡Claro!
Mientras descendía por las escaleras, se confundía más -¿Por qué actúa tan… tan Astrid?
Como si fuera a propósito, llegó a la cocina, y estaba hecha un desastre. Él, estresado. Tomó su teléfono y marcó un número.
-Hola, ¿Brutilda?
…
-Entonces… -Comentaba la rubia que le llegaba casi por dos centímetros de altura, colgando dos trenzas sumamente largas en su espalda - ¿Cómo está Astrid? –Mientras lavaba los platos, obvio –
Flash back.
Brutilda corría a toda velocidad, atravesando el bosque de la separaba de la casa de su mejor amigo. Éste le había dicho que necesitaba su ayuda, y sabía que eso significaba algo comprometido.
Cuando llegó, se enteró de algo que la hizo derramar lágrimas.
Fin Flash back.
-Bien, al menos, hasta ahora sólo tuvo dos ataques de ira, pero la medicación la ayuda bastante –Comentó -.
-Vaya, te ves súper positivo hoy –Carraspeó, con sarcasmo para luego dejar escapar una pequeña risita -… No te preocupes. Recuerda que eres lo último que le queda.
-Si… Como sea. Gracias.
-No hay por qué, pero son veinte dólares –entre una oración y otra su tono cambió repentinamente. Tomó una toalla y se secó las manos, ya había finalizado -.
-Mmm…
-Algo me dice que no tenías planeado pagarme… -Arqueó una ceja y comenzó a hacer hincapié con los dedos sobre la mesa –
-Está bien, me descubriste.
-¡JA! ¡Lo sabía! –Gritó victoriosa – En ese caso… -Su sonrisa parecía la del Joker, pero Hipo ya la conocía lo suficiente como para saber que ese es su gesto de chantaje –
-Me pago unos batidos más tarde, mientras Astrid ve a su profesor.
-Está bien –Levanta su mano -.
La mira sorprendido.
-¿Qué?
-Nos vemos.
Cuando él intenta estrecharla, ella la saca rápidamente antes de saludar. Se retiró con una sonrisa, esperando encontrarlo luego. Un silencio relajado inundó el ambiente.
-Listo, ya terminé.
Hiccup pega un saltó del susto casi cayéndose de la silla. Estaba siendo demasiado despistado hoy.
-¿Quién era la chica que acaba de irse? –Pregunta Astrid un poco curiosa –
-Una vieja amiga, de seguro no la recuerdas.
-¿Por qué nunca me la presentaste?
-Tú nunca me presentaste a Dílis, así que… estamos, ¿a mano?
-De acuerdo. Ahora comeremos, ¿Qué quieres?
-¿Quién llamó?
-Era tu profesor, programó para que vayamos a las seis, si te parece.
-Perfecto. Quiero… los bafles, y yo intentaré preparar algo, si me dejas.
Sonrieron. Ambos estaban satisfechos, compartieron risas en medio de que Astrid no lograba que un bafle le saliera perfecto, y recordando que a Hipo no le salían los sonidos en la flauta cuando sus padres le habían comprado una a ella.
-¿Crees que mi padre ocultó mi antigua flauta de oro en alguna parte de la casa?
-No lo sé, según me dijo tu prima, ella y su madre se quedaron a cargo de limpiarla y todo eso… -Recordó que no tenía que estar diciendo esas palabras, y quedó petrificado –
-¿Eh? Hiccup –Rió un poco, pero su cara de preocupación volvió -, ¿Qué sucede con eso?
-N-Nada… Necesito tomar aire fresco, no hagas nada extraño –Se limpió las manos con algo a mano, y se retiró sin más -.
Salió corriendo por la puerta de enfrente, y en cuanto se percató de que ella no lo siguió, marcó el número de Brutilda.
-¿qué pasó ahora niño?
-Lo descubrió –Su voz estaba casi muda -. Hizo la pregunta, me preguntó si creía que su padre había ocultado la flauta en algún lugar de su casa… Y le contesté, sin querer, lo que estaba pasando… ¡Ayúdame!
-Ya, tranquilo, sólo dile que de repente el psiquiatra llamó, dijo que los horarios de los medicamentos cambiaron, y añade a eso uno de esos que te había dejado la otra vez, para borrar la memoria unas horas… ¿De acuerdo? Lo solucionaremos en el encuentro luego. Tengo que irme, adiós.
-Adiós.
¿Qué fue esa extraña explicación tan repentina y rápida? ¿Acaso sabía que Astrid preguntaría eso?
El joven divagó, demasiadas dudas. Se despejó un poco y regresó a casa. Todo estaba bien, pero, ella no estaba.
-¿Astrid? –De la nada, se le ocurrió mirar el garaje, y el auto tampoco estaba allí, al igual que las llaves sobre la mesa en la sala. Algo, se encendió en él –
Adrenalina.
Comenzó a correr. Sin darse cuenta, sus piernas se movían más rápido que de costumbre, y cuando se dio cuenta, se hallaba a pocos metros de la residencia Hofferson. Divisó su auto estacionado.
Bingo.
Paró en la vereda junto al portón, el cual se hallaba irónicamente abierto. Entró corriendo nuevamente, no resistiendo el saber qué vino a hacer la rubia aquí.
-¿Astrid? –Preguntó por todas partes, y cuando llegó a su habitación, estaba tal y como la había dejado desde esa discusión –
De pronto, oyó algunos ruidos abajo. Corrió por las escaleras, hasta encontrarse con la rubia en la oficina del padre de la misma, arrinconada en una esquina del lugar, casi obscuro por falta de iluminación.
-¿Q-Qué sucede, Astrid? –Procuraba hablar calmado, pero las palabras simplemente no le salían –
-V-Vete… Déjame sola.
-¿Qué sucede Astrid? Déjame ayudarte… -Se acercaba lentamente, pero parecía que eso sólo la atormentaba más – Soy yo, Hiccup…
-¡NO!
Se retorció más tratando de refugiarse, pero nada pasó. ¿Por qué todo está así, qué sucede?
Bien, hasta aquí este cap, más tarde, si es que termino el siguiente, lo subiré. Muchas sorpresas los invaden, ¿Verdad? ¿Qué pasará luego? ¿Astrid se enterará de que sus padres la abandonaron por no saber lidiar con alguien así, o eran otras las razones?
Según cómo avancemos, tengo dos destinos, pero confío más en uno, porque es menos… difícil de narrar.
Tendrán que votar, y escojan el primero o el segundo de los puntos siguientes, y en un review comenten. En los siguientes caps, cuando anuncie que comienza eso, descubrirán qué destino fue el más votado.
Espero les guste la idea, y los anime a ser parte también de esta historia.
Muchísimas gracias por cada review, que aunque no son de parte de muchos, sé que a muchas personas/lectores :3 les gustó y fue un progreso demasiado sorpresivo a decir verdad, porque no pensé que en el primer capítulo tendría dos favoritos. Fue increíble, me animan a continuar la historia. Y una escritora de la página tiene razón, los reviews son el alimento del escritor.
Puntos a votar:
1) ¿Una nueva familia?: Astrid logra comunicarse con sus padres, y descubre que tiene una hermana/o adoptiva/o. (Aún sin confirmar el nombre)
2) Reencuentro: Astrid se vuelve algo famosa en la ciudad, y gracias a su profesor, participa en su primer concierto. En el mismo, sus padres asisten gracias a alguien, y se encuentran con ella.
¿Qué sucede luego, en cada uno de los puntos? Lo sabrán próximamente en los capítulos xD
Gracias por el apoyo incondicional a través de favs, follows, y reviews los quiero, abrazo psicológico! ;)
