Disclaimer: Ni Naruto, ni ninguno de sus personajes me pertenece. Son de Kishimoto. Yo solo los utilizo para crear una historia poco posible, pero que me encanta.
Advertencias: Un par de insultos, personajes un poco Ooc y muchas burlas a Akatsuki. No puedo negarlo… ¡Me encanta reírme de Pain!
Resumen: ¿Donde está NUESTRA Sakura-chan?- Muerta-respondió Sakura. Porque el equipo 7 con Sasuke la remplazaron por Ino para matar a Madara, dejándola sola/Cuando Sakura llego al Claro se sintió morir: estaban Naruto, Kakashi y Sasuke muriéndose, e Ino llorando.
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Club de Inadaptados
Espera un tiempo más para enfrentarlos. Deja pasar unos días y todos nosotros te ayudaremos a destruir de una vez por todas a esa organización de asesinos. No tienes por qué enfrentarte tu sola en esta batalla. –Sasuke habló con suavidad, intentado por todos los medios hacer cambiar de opinión a la Kunoichi.
–Uchiha. Esta es mi batalla. Tú sabes mejor que nadie, que hay batallas que uno debe enfrentar solo, ¿no? Por eso de fuiste hace seis años de la aldea sin mirar atrás. Como en ese entonces tu decidiste solo, ahora yo decido sola de que esta batalla es solamente mía. – Y sin decir más, atravesó el escudo, sintiendo como cinco chakras que estaban a unos trecientos metros, se acercaban a toda velocidad por el norte directo al chakra.
–Bueno, es hora de que el juego comience. – dijo la pelirrosa con una sonrisa en la cara.
–¡Shannaro! Esto va a ser muy divertido.– su inner ya estaba regocijada de la acción que tendrían en unos segundos. –A ver si te saca el mal humor que te traes encima y te desestresas por completo. Si sigues así de gruñona y malhumorada, te arrugaras demasiado joven y serás una anciana vieja y arrugada como pasa de uva.
–Tsk. ¿Quién me manda a tener un Inner tan demente?
–Así me amas.–
– ¿Amar? ¡Si te he intentado exorcizar!–
–Ya, ya. No lo niegues. Tu amor por mí es enorme.–
–Y vos te quejabas del ego del Uchiha. Si ni tú te aguantas a ti misma.–
- Nombre Capitulo-
-Bien, el momento ha llegado-
-¡Shannaro! Es hora de patear el trasero de varios Akatsukis.
Los cinco shinobis se iban acercando cada vez más. La joven de cabello rosa decidió elevar su chakra para que lo sintiesen y demostrarles que no les tenía miedo. A los miembros no les tomo mucho más llegar a donde estaba la Kunoichi parada en medio del claro, con su antiguo equipo colocado detrás suyo, en el límite que unía el bosque con el claro, y al artista "explosivo" inconsciente a veinte metros de ella.
Frente a los de Konoha estaban Pain, Konan, Zetsu, Kisame y… ¿Kabuto? ¿Ese era Kabuto? Ese quinto miembro les tomó por sorpresa a los cinco shinobis. La joven de ojos verdes simplemente sonrió.
―Bienvenidos. Los estaba esperando. Deberían estar arrepentidos y pidiéndome disculpas, no se dan idea de lo molesto que es tener a un grupo de inadaptados sociales acosándome como si la vida se les fuera en ello. Es sumamente irritante.―su voz sonó tranquila, como si el hecho de tener frente a ella a la mitad de una organización tan poderosa como era Akatsuki no le preocupase. Es más, hasta se lo tomaba con burla. En ese momento, por la mente del equipo siete, pasó la idea de que tal vez Sakura estaba jugando demasiado con su suerte. ¿Acaso no apreciaba su vida?
―Haruno Sakura. Hasta que por fin podemos dar contigo― Pain no hizo comentario a lo dicho anteriormente por la kunoichi, aunque su ceño se había fruncido levemente.
― ¿A qué soy espectacular en el juego de las escondidas? De niña amaba ese juego y me ocultaba muy bien. ¿No que sí?― preguntó la joven con alegría. Estaba con muchas ganas de divertirse, y tenía un leve presentimiento de que ese encuentro con Akatsuki sería la mar de divertido.
―Si, pero ya se te ha acabado tu racha de suerte. Te vamos a atrapar y te vendrás con nosotros, por las buenas o por las malas. ― advirtió con seriedad el líder de la organización. Se sentía bastante frustrado por el hecho de que esa joven de cabello rosado haya podido esconderse y escapar de ellos durante tanto tiempo. Pero no más. Esta ocasión la atraparían. No había lugar para errores.
―Si, una vez dijiste lo mismo, y heme aquí. Aún no puedes conseguir atraparme, Carita deformada. ― se burló la kunoichi.
Una vena se resalto en la frente de Pain.
― ¿Cómo me llamaste? ― cuestionó con irritación.
La Haruno sonrió.
―Carita Deformada. Es que con tantos piercings y cosas raras por tu cara ya no se te distingue.― le explicó haciéndose la tonta. Lo miró apenada― ¿Qué? ¿No te gusta? Si quieres te puedo llamar "Señor de los Anillos" digo "Señor de los Piercings" o "Cabeza de Zanahoria" o "Zanahoria con patas" o ¿Por qué mejor no una mezcla de ambos? "Zanahoria deformada" o "Zanahoria con Piercings"… ¿Cuál prefieres? Te he dado muchas opciones, así que no puedes quejarte. ―
Cuando la chica termino, Kisame hecho a reír con fuerzas. Definitivamente le había encantado esa joven. Sakura lo miró.
― ¿Qué es tan gracioso, Nemo? ―preguntó con curiosidad. Enseguida el shinobi se puso serio.
―No me llames Nemo. ― ordenó.
― ¿Mojarrita?― Probó. Tal vez y ese le gustase.
―No.― respondió inmediatamente.
― ¿Sushi?―
―Tampoco.― se estaba comenzando a irritar. ¿De dónde sacaba esos apodos?
― ¡Ah! Ya sé. ¡Aquaman!― hablo sintiéndose victoriosa. Estaba segura de que ese si le gustaría.
― ¡Menos!―
O tal vez no.
― ¿Tiburoncín?―
―NO.― La vena de su frente ya estaba a punto de estallar.
―Bueno, entonces queda Nemo.― le dijo ya cansada. Y ella se molestaba en buscarle sobrenombres ingeniosos para que este se quejase de todos y cada uno de ellos.
Y antes de que pudiese protestar (o lanzársele encima, lo que ocurriese primero), Pain lo detuvo.
―Basta de juegos. Sakura, estamos aquí para llevarte. Decide si será por las buenas o por las malas.― le dijo con seriedad el portador del Rinnegan.
―Oh, perdón, Señor de los Piercings. En seguida entro en modo serio y le doy mi respuesta. ―la chica quedó en silencio unos instantes. ―Púdrete. ―
― ¿Qué dijiste?― cuestiono con una voz de ultratumba.
―Que te pudras, Carita Deformada. ¿Qué paso? ¿Tanto pircieng te dejo sordo, además de feo? ― se burlo la joven.
―Cuidado, si juegas con fuego puedes quemarte. ― le advirtió con voz suave, aunque había una amenaza implícita en la frase.
― ¿Fuego? ¿Quemar? ¿No les conté de mi vena pirómana? ¡Amo el fuego! ―dijo Sakura con una sonrisa enorme, burlándose de Pain, quien la vio con el ceño fruncido.
En eso, un círculo de fuego se hizo rodeando a la organización, de no más de medio metro de altura. El círculo empezó a encogerse, haciendo que los cinco se muevan unos pasos.
―La advertencia debería ser al revés, ¿No te parece, Pain?―le dijo la Haruno, con una sonrisa en el rostro. Levanto su mano derecha, y el fuego desapareció, dejando como prueba de lo que sucedió solo el suelo quemado y un poco de humo. ―Solo tengo una duda. ¿Qué hace el inepto, mala imitación de Orochigay, con ustedes?―
―Cuida tu lengua, Sakurita.― la voz de Kabuto se dejo oír por primera vez en el claro.
―Oblígame, Serpiente de pacotilla. ― le reto Sakura, a la vez que elevaba sus cejas en señal de desafío.― Claro, solo si te da el cuero. Me he dado cuenta que vos eres el ejemplo de Viborita Ciega, no lo digo solo por tu ceguera, sino porque eres inútil, no asustas ni a un bebé, y pareces más un gusano que una serpiente.―
Kabuto enrojeció de la cólera, y se iba a lanzar hacia la joven Haruno, si no fuese porque Pain levanto una mano, indicándole que no se mueva. El ninja medico solo puso una clara mueca de fastidio, y se puso a meditar las mil y un formas de matar a la joven de ojos verdes.
―Bien, Sakura. Espero que estés lista para venir con nosotros para la Guarida, porque es hacia allí donde te llevaremos. ― le dijo el portador del Rinnegan, interrumpiendo el intercambio entre ambos ninjas médicos.
―Ah, ¿si? Pues si quieres llevarme a la "Estupicueva" (por cierto, una muy mala imitación de "Baticueva") del club de inadaptados, deben atraparme, ¿no? Pues veamos que tan rápido corren, a ver si me pueden atrapar. ― Y dicho esto, les sonrió y hecho a correr a una velocidad sorprendente.
Pain parpadeo un par de veces, todavía sorprendido por lo que acababa de decir. Cuando entendió que ella verdaderamente se estaba alejando de allí, puso una expresión seria en el rostro y le hablo al resto de su grupo.
―Tras ella. ¡YA! ― gritó Pain, a la vez que corría tras la joven de cabello rosado. Zetsu se dirigió hacia donde yacía su rubio compañero inconsciente, lo alzo, se lo puso en el hombro como costal de papas, y salió corriendo por donde habían desaparecido sus compañeros.
A todo esto, Sasuke, Naruto, Ino y Kakashi estaban algo así como… shockeados. Resultaba anonadante haber visto a la joven Haruno en esa posición. Burlándose de los Akatsukis, poniéndoles apodos, riéndose en sus caras. ¡Llamando a la Organización "Club de Inadaptados"! Y los presentes no le cortaron la cabeza como temieron en un principio. Sinceramente, durante todo el encuentro, los cuatro habían estado con el corazón en la garganta ante el peligro al que se estaba sometiendo Sakura.
Y ahora que se había ido, con la mitad de la organización tras ella, no había forma de contener la preocupación que los embargaba.
Se sentían sumamente impotentes al saber a lo que se estaba por enfrentar la joven Haruno y el hecho de que ninguno de ellos podría hacer nada por defenderla. Bueno, más que defenderla sería ayudarla. No sabían mucho de lo que le había pasado a Sakura cuando estaban lejos, pero por lo poco que habían visto sabían que ella había mejorado. Y mucho.
Pero el hecho es que Naruto, Sasuke y Kakashi siempre habían tenido un instinto sobreprotector hacia Sakura. Desde el comienzo, cuando hace siete años habían formado el equipo siete, los tres miembros masculinos se encargaban de proteger a la chica. La dejaban atrás, a salvo según ellos. De lo que no se daban cuenta, era que eso, de cierto modo, no había dejado que ella crezca. La habían tratado de débil.
Ahora sabían que la joven no tenía un pelo de débil, pero enfrentarse a cinco Akatsuki no es algo que un solo ninja puede hacer. Ni siquiera aunque este fuese sumamente poderoso. No solo por la desventaja del cinco a uno, sino porque los Akatsuki nunca jugaban limpio. Menos cuando había algo que estaban deseando con suma fuerza. Y aunque no sabían exactamente que es lo que buscaba Akatsuki con Sakura, sabían que la querían para ellos. Porque Sakura se los había dicho, y tanto Deidara como Pain lo habían confirmado con sus comentarios.
Kakashi sentía que la pequeña joven de pelo rosa, a la que veía como una hija, estaba arriesgando su vida en una lucha que era una locura. Era imposible que ella lograse vencer a cinco Akatsuki sola. Sentía miedo de que algo le ocurriese. Y pensar que una de sus mayores preocupaciones era impedir que la joven estuviese en riesgo. Él había prometido no ver nunca más como moría un amigo, pero la dura verdad es que eso era en realidad lo que había hecho ahora. No la había visto morir ante sus ojos, pero indirectamente sabía que la había enviado a la muerte. Y eso lo estaba destruyendo por dentro.
Naruto tenía confianza en la chica. Confiaba en Sakura casi ciegamente, siempre lo había hecho, y siempre lo haría. El colocaría su vida en manos de Sakura sin dudarlo ni un segundo, pondría sus manos en el fuego por la Haruno. Pero no podía evitar sentir ese pequeño retorcijón en el estómago al imaginar a la joven kunoichi luchar contra Akatsuki sola. Él siempre había tratado estar ahí para ella, para ayudarla cuando sea. Y no poder hacerlo en ese momento no le gustaba para nada. Sentía que le fallaba como compañero, como amigo, como hermano. Ya le había costado mucho dejarla en Konoha para ir a buscar a Madara, pero sabía que hacían las cosas de forma correcta, que estaba bien. Pero ahora, abandonar a la joven de ojos verdes a su suerte, para enfrentarse con esos locos, le estaba costando, y mucho.
Para Sasuke, que Sakura luchase sola contra la organización era algo irracional. Siempre la había visto como alguien débil, alguien que necesitaba ser protegido. Cuando eran gennins ese había sido uno de sus deberes: proteger a esa niña de cabello rosa. Era algo que hacía prácticamente inconsciente. No por un desmedido amor, o porque le gustase la chica. No. Sino más bien que era algo que le provocaba, la veía y sentía que debía protegerla. Porque era la chica débil, la que requería ser protegida. Y aunque sabía que había mejorado desde que se había marchado de Konoha, suponía que el cambio no había sido tan drástico como para que ahora no necesite de su protección. Ciertamente ese día había visto que la kunoichi era fuerte, y mucho. Pero, vamos, que la pelea contra Akatsuki no es justamente una pelea de almohadas, y la Haruno tenía todas las de perder. Por eso estaba tratando de pensar una estrategia para salir de ese maldito campo de chakra e ir a ayudar a esa terca chica que creía poder sola.
―Hmp. Molesta. ― no pudo evitar susurrar esa palabra.
Mientras tanto, Sakura sintió como ya le estaban dando alcance. Sabía que si quisiese podría aumentar la velocidad y dejarlos atrás, pero ese no era su objetivo. Cuando le pareció que estaba lo suficientemente alejada de su antigua posición decidió detenerse en una especie de claro del mismo tamaño que el anterior y esperar la llegada de los Akatsuki. En un par de minutos Akatsuki estaría allí, así que debería actuar rápido.
Empezó a hacer sellos con suma maestría, y poco a poco fue rodeada por cinco colores: verde, del aire; amarillo, del fuego; naranja, del agua; rojo, de la tierra e índigo, del rayo. Los colores brillaban torno a ella con fuerza, hasta convertirse en un blanco etéreo.
―Batōn no Sakura: Clones de los Cinco elementos.
―La cosa será simple. Terra, tú te harás cargo de Zetsu; Feuer1y Kōsen2 ustedes se encargaran de Kisame; Mizu de Konan y Kaze de Kabuto. ¿Quedó claro? ― La joven de cabello rosado no era nada tonta. Sabía que Akatsuki en algún momento la iba a buscar, y para esa ocasión, ella estaría preparada. Por eso fue, que ella creo esos clones especiales, basado en cada elemento, y busco las debilidades de cada uno de los Akatsuki. Kaze se iba a encargar supuestamente de Deidara. Pero visto y considerando que este estaba inconsciente, no iba a ocasionar problema alguno.
―Hai― dijeron al mismo tiempo las copias exactas de ella.
―Ahora quiero que se oculten hasta que yo les de la señal.― ordenó la joven Haruno original. Sus clones asintieron y desaparecieron en los límites del bosque, del lado contrario por el que se acercaban los Akatsukis.
Menos de medio minuto después, entraban los seis al claro. A la cabeza venía obviamente Pain. Se detuvieron a diez metros de la posición en la que estaba la Haruno, de pie con las manos en las caderas.
― ¿Qué pasa? ¿Te cansaste de correr? ― habló Kabuto, con esa sonrisa perturbada que antes poseía Orochimaru
―Para tu información, mala imitación de víbora, no me canse de correr. Simplemente ya estoy más cómoda con el lugar en el que estamos. Y cuida tu lengua de serpiente, no sea que te la vaya a cortar. No me caes ni un poquito bien, es más, me recuerdas demasiado a esa mala imitación de Michael Jackson que tenías por maestro, así es que ándate con cuidado.― la voz de Sakura sonaba letal a oídos de los presentes. ― Y ahora sí… que empiece la diversión. ―
A todo esto, los de Konoha seguían meditando que podían hacer para salir del escudo.
―Hay que hacer algo. Por más de que hayamos prometido a Sakura-chan quedarnos aquí, no me puedo quedar de brazos cruzados como si ella no estuviese por pelear a muerte con eso locos de remate. Ella es fuerte, y confío plenamente en ella, pero Akatsuki es sumamente poderoso. Y no pienso permitir que mi hermanita muera por nada del mundo. ― el rubio hablo decidido. Sentía el chakra de Sakura luchando a lo lejos contra otros cinco chakras. Esto se veía complicado, y él no la iba a dejar sola. Ya una vez lo había hecho, y ahora se daba cuenta de que fue uno de los peores errores que había cometido.
―Te apoyo, Dobe. Hasta que por fin dices algo inteligente. Pero ahora el hecho va a ser salir de esta maldita jaula. La llevo viendo con el Sharingan desde hace rato, y no puedo encontrar un maldito punto débil― el moreno se oía levemente frustrado, pese a que su rostro no dejaba entrever ninguna emoción. Ante todo, era un Uchiha. Pero no negaba que le fastidiaba que no pueda encontrar un punto débil en esa cárcel.
―Sí, yo he estado haciendo lo mismo, pero tampoco encuentro ninguna debilidad, y no veo otra forma de salir de aquí. ― hablo Kakashi, quién aún tenía su Sharingan destapado.
Los cuatro se metieron en sus pensamientos, tratando de encontrar una solución a ese campo de chakra que de cierto modo había pasado de ser un lugar seguro a convertirse en una especia de cárcel, a sus ojos.
Los minutos seguían pasando y ninguno podía encontrar una forma de escapar de allí. Justo en ese momento sintieron varios chakras acercándose desde el sur, a una gran velocidad, y que estaban a unos tres kilómetros, como mucho. Ninguno se había dado cuenta hasta ahora de tan metidos que estaban en su mente. Primero pensaron que serían de Suna, pero eran solamente cinco chakras, y no creía que el Kazekage solo enviase a cinco en auxilio de Konoha para luchar contra Akatsuki. Eso significaba que o era gente que no tenía nada que ver, o eran enemigos.
Kakashi frunció el ceño. Esos chakras… ¿podrían ser…?
Los cinco chakras se siguieron acercando sin demoras, y mientras más se acercaban más conocidos se les hacían.
Unos minutos después entraron al claro cinco ninjas que ellos conocían muy bien.
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Sé que me demore, pero esta vez no tarde tanto como las otras. De a poco voy tratando de continuar y terminar esta historia.
Ya me disculpe en el capitulo anterior por mi muy larga demora, y lo vuelvo a hacer: Perdón, chicos, de todo corazón, por mi largo tiempo sin actualizar.
Están en todo su derecho de enojarse con migo por mi lentitud, pero no por eso me merezco que me traten mal. "anónimo", entiendo tu enfado, pero te aviso: no voy a dejar la historia. Puedo ser sumamente lenta, pero hasta que yo no me sienta conforme con el capitulo, no lo voy a subir. Prefiero mil veces subir algo de calidad después de un largo tiempo, que actualizar todas las semanas con una porquería. Si no quieres leer más el fic por lo lento que voy, te entiendo. Pero entiende que no es fácil escribir, imaginarse las cosas. Porque algo de coherencia tiene que tener. Y para eso necesito investigar. Además, esto no es lo único que hago.
Me fui de campamento por diez días en enero, y yo era jefa de un grupo de jóvenes, por lo que tenía que no solo ir, sino hacer actividades y juegos. Y eso me demanda tiempo, igual que la preparación para entrar a la universidad, y el hecho de que empecé a trabajar. Se que son excusas pobres, pero es la verdad. Por más que me gustase que la escritura fuese mi vida, en este momento su lugar es un hobbie. Y espero de todo corazón que lo entiendan.
Sin más que decir, les agradezco a todos los que siguen la historia.
Gracias por los 207 reviews, los 150 favoritos y las 100 alertas. Ustedes me ayudan a seguir, gente.
Los quiero.
Saludos y abrazos, de toooooodo corazón 3
