. . . Una semana después . . .

Logan ¿por qué tu habitación olía a omega el otro día? – preguntaba Víctor de forma burlesca, llevaba varios días intentando sacar información a su amigo, pero el siempre eludía la pregunta. Aunque para el alfa no pasaba desapercibido el pequeño temblor en sus manos, el único indicio que de Howlett le estaba escondiendo algo.

Pero ya se encargaría de averiguar de quien se trataba, pues Wolverine como era conocido en el ejército jamás se llevaba a los omegas a su casa, muchos menos a su cama. Tendría que ser una mujer muy especial, y estar realmente prendado para haber ido contra sus principios. Sin embargo, la búsqueda no había dado frutos pues con cada omega que se habían encontrado, tenían aromas muy distintos al que recordaba, ninguna tenía el dulzor de la lavanda y la miel, al parecer James sabía esconder muy bien a sus conquistas.

Charles recibía cada mañana un ramo de flores, de distintos tipos y colores, siempre acompañado de fragmentos de poemas escritos con una prolija caligrafía, que él no paraba de leer durante todo el día, regañándose por olvidar que todo era parte de un plan.

Pareces idiota – bufo Peter molestando a su padre, al cachorro le estaba hartando el cortejo de aquel alfa que recién acababa de llegar al pueblo.

Jovencito no me faltes el respeto – reprendía Charles, dándose juguetón golpe en la nuca, que sólo provocaba más gruñidos en Peter – y deja de esta celoso, que nadie me alejara de mi cachorrito – le daba sonoros beso en la mejilla, haciendo que el platinado se quejara aun más, saliendo del salón ofuscado.

Wanda y Nat estallaban en carcajadas al ver la infantil reacción del omega. La pelirroja últimamente se la pasaba en la casa de los Xavier, sólo abandonada el lugar para ir a dormir a su hotel. Pese a que Charles le ofreció estadía, la mujer denegó amablemente la oferta puesta se estaba tomando muy a pecho lo de conseguir la confianza de Charles y, sobre todo, llevar a cabo el cortejo de forma correcta.

Kurt había mejorado físicamente en los últimos días, la fiebre había cedido y la mordida día a día estaba más deshinchada y menos irritada. Pero su ánimo iba de mal en peor, prácticamente no hablaba, ocasionalmente le respondía una que otra cosa a su madre. Sus ojos estaban constantemente mirando hacía la nada, se estremecía ante cualquier ruido y por las noches las pesadillas no lo abandonaban.

Peter le daba mimos todos los días, se sentaba detrás de Kurt y lo envolvía con sus brazos, le acariciaba el cabello y le daba besos en la coronilla, pero su amigo apenas reaccionaba, una que otra vez respondía con una sonrisa fingida. El hijo de Charles se tragaba sus palabras cada vez que pensaba en disculparse, no se sentía digno de pedir perdón por algo que no podría cambiar, sabía que su amigo no le reprocharía nada y lo perdonaría en el acto, y él, no se sentía merecedor de tales palabras.

El idiota de Warren nunca más se hizo presente en la casa Xavier, sin embargo, se lo habían encontrado un par de veces por las calles, haciendo que este le dedicara a Peter una sonrisa socarrona al indicar los hematomas y la cojera que el omega aún evidenciaba.

Éste le respondía con un par de gestos obscenos y luego le soltaba un par de groserías que encanalizaban a todas omegas y betas en el pueblo.

¡Warren tú pene parece el de un cachorro! – le gritaba Peter a Warren mientras se tomaba de forma obscena la entrepierna, burlándose de aquello que más le dolía a los alfas. El rubio se alejó bufando y pensando en los pocos golpes que le habían dado al muchacho, regañaría a sus empleados por no haberle quebrado las piernas.

Rápidamente la gente del pueblo comenzó a cuchichear, reprochando el tipo de educación que Charles Xavier les estaba dando a sus hijos.

¡Ahora se sonrojan por escuchar pene, como si no se los metieran! – vociferó Charles ya harto de los comentarios hacía él y su cachorro. Estaba dispuestos a demostrarles de donde Peter había sacado tan amplio repertorio de groserías, pero de repente unos aplausos le desconcentraron.

Al girarse se encontró con la fija mirada de Lehnsherr, haciendo que de inmediato se sintiera ruborizado, soltar groserías no era la mejor forma de conquistar a un alfa.

Simplemente un espléndido omega. Y ustedes dejen de andar hablando – les gritó enojados a los presentes, de inmediato, los omegas bajaron la mirada avergonzados – si vuelvo a escuchar algún insulto a Charles o a su cachorro, me encargare personalmente de que se arrepientan – terminó la frase con un gruñido, espantando rápidamente al tumulto de gente que se había aglomerado.

Charles actuó de forma tímida ante aquella defensa pública, aunque por dentro su alma quemaba por gritarle a aquel estúpido alfa que no necesitaba su ayuda. Pero definidamente, esa sería una estrategia bastante mala para conseguir su ansiado matrimonio.

Peter por su lado, sólo rodo los ojos y comenzó a hacer gestos de ascos de una forma para nada disimulada cuando su padre le daba miradas coquetas al alfa.

Entablaron una pequeña charla, en la cual el omega de ojos azules actuaba como si estuviera avergonzando, mientras Erik le devolvía sonrisas seductoras.

Te espero a ti y tu familia mañana a cenar, será una expendida velada – al despedirse el alfa le dio un suave beso en la mejilla, aspirando profundamente aquella fragancia que tanto le gustaba.

Peter iba reclamando a su padre respecto a su forma de actuar con aquel idiota de Erik, mientras aseguraba que ni amarrado volvería a aquella estúpida mansión, mucho menos a cenar con personas desagradables. La conversación se vio interrumpida cuando un alfa robusto les cortó el paso.

Omega ¿estás bien? – se escuchó la ronca voz de Logan, quien no despegaba su mirada de todas las magulladuras que aún estaban presente en la nívea piel de Peter.

Idiota, perdón alfa – soltó Peter lleno de sarcasmo – muy bien, realmente genial, hasta que me tope con tu horrible rostro – lo ultimo lo soltó bajito mientras fingía una tos, ganándose un disimulado pellizco por parte de su padre. Aunque no paso desapercibido que había intensificado la esencia de sus feromonas, Charles no estaba seguro de que tan consciente había sido aquel reflejo.

Mocoso malagradecido – le respondió Logan molesto. Haciendo que Charles le dedicara una mirada curiosa, rápidamente logró entender lo que estaba sucediendo y no pudo hacer más que esbozar una tonta sonrisa.

Gracias su majestad, fue un honor haber sido salvado por usted mi caballero de brillante armadura – le respondió Peter haciendo una reverencia, mientras un desconcertado Logan se había quedado mudo.

Charles tuvo que fingir una tos para que su carcajada no se viera irrespetuosa, pero Víctor que hasta ahora había pasado desapercibido no hizo intento alguno por disimular su risa, ganándose una furiosa mirada por parte de su amigo.

Pero de un momento a otro dejó de reír, cuando sus fosas nasales notaron la leve fragancia que se sentía, uno de los dos omegas que tenía al frente, tenía el mismo aroma que había encontrado en la habitación de Logan.

De forma disimulada se presentó con el omega mayor, en el baile de hace algunos días no habían tenido la oportunidad. Al besar el dorso de la mano de Charles, sintió otro aroma, descartándolo rápidamente como el omega que estuvo con Logan.

Sólo le quedaba una opción, la cual en esos momentos se encargaba de mirar de forma penetrante a Logan mientras le hacía un par de gestos obscenos a modo de burla. No pudo evitar pensar en el problema que se había metido su amigo, sería realmente divertido verlo cortejar a aquel indomable omega.

Se despidieron un poco después, aunque siendo sinceros los únicos corteses fueron Charles y Víctor, porque los otros dos hombres se negaron a ser educados, dedicándose a modo de despedida un par de insultos como un par de niños caprichosos.

Peter estuvo el resto de la tarde bastante callado, algo muy extraño en él. El muchacho tenía pensamientos contradictorios, se sentía asqueado de por primera vez sentir los deseos de su omega, era una sensación tan rara que le daban ganas de gritar. Terminó liberando su estrés practicando algo de lucha con Alex, ganándose un terrible dolor de costillas y un regaño por ser irresponsable de su padre.

Natasha estuvo presente como ya era costumbre en la cena, sin embargo, estuvo bastante ausenten y se notaba ansiosa, haciendo que Wanda se preocupara mientras por su cabeza pasaban pensamientos sumamente pesimistas, su hermano tomó de forma disimulada su mano intentando dar algo de calma.

Cuando ya estaban degustando un maravilloso postre realizado por Raven, Nat se aclaró la garganta llamando la atención, para luego pararse de su lugar e ir junto a Wanda.

En un ágil movimiento puso una de sus rodillas en el suelo, mientras abría una hermosa caja de terciopelo escarlata, mostrando un maravilloso anillo de plata con un radiante rubí al centro.

Wanda, amor mío. ¿quieres ser mi esposa? – la chiquilla se quedó estática por algunos segundos mientras sus ojos se llenaban de lágrimas, para luego soltar un grito efusivo y lanzarse a los brazos de su alfa, escondiendo su cara en su pecho pronunció el esperado sí.

En ese momento la pelirroja se giró hasta Charles, mirándole de forma preocupada.

Se que la costumbre es pedir la mano a los padres, pero lamento informarle que para mi la opinión más importante, es la de mi omega – Charles rápidamente le esbozo una radiante sonrisa, haciendo que la alfa soltara un suspiro de tranquilidad antes de seguir hablando Señor Charles Xavier, ¿me daría el honor de desposar a su hija? – lo pronunció de forma sumamente solemne, mientras se marcaba aún más su acento ruso.

Por supuesto que sí querida, se cuánto la amas –

Wanda se quito rápidamente del pecho de su alfa, para luego correr a los brazos de su padre y llorar nuevamente de felicidad. Peter por su parte se acercó a felicitar a Nat por el compromiso, mientras en un cálido abrazo le pedía por el cuidado de su querida hermanita.

El hogar se llenó de risas y lágrimas de felicidad, mientras todos felicitaban a la joven pareja, Charles incluso sacó uno de su champagne para celebrar.

Mamá soy una horrible persona – dijo Kurt bajito, mientras se escondía en el regazo de su madre, quien entre mimos intentaba de forma inútil calmar su llanto – estaba tan celoso de la felicidad de Wanda – explicó intensificando aún más el llanto – yo nunca tendré un alfa que me miré con aquella devoción, no soy merecedor de ese tipo de amor –

Ante esas últimas palabras a Raven se le rompió el corazón, haciendo imposible no dejar caer sus lágrimas. Abrazó con aún más intensidad a su hijo, ya que de su boca no podía salir palabra alguna, no tenía que consuelo dar, sabiendo que su hijo ahora era un omega marcado y probablemente preñado, nadie en su sano juicio se emparejaría con alguien así. Lloraron juntos, sabiendo que el futuro del omega había sido arrebatado, ahora sólo quedaba dolor y melancolía.

La noche siguiente fueron a la velada de Lehnsherr en familia, la que ahora incluía a Natasha. Peter se había negado hasta último minuto, incluso fingió estar enfermo, pero luego de unas eficaces amenazas hechas por Charles, tuvo que asistir a regañadientes.

Pero casi soltó una sarta de maldiciones al encontrarse con Howlett, no dijo nada sólo porque Charles le dio un pellizco y le hizo una advertencia con la mirada.

La cena era bastante íntima y llena de lujos, no habían más de veinte personas, todos conversaban animadamente. Peter se sentía aburrido y sólo podía rescatar la presencia de Hank, quien de vez en cuando le seguía en la conversación.

Pero en un momento determinado Erik llamó la atención golpeando su copa, todos se giraron a mirarlo expectantes.

Wanda Xavier – la niña le miró curiosa – Peter Xavier – lo miro con odio, mientras con su rostro expresó una mueca de hastió - quiero pedirles formalmente la autorización para cortejar a su padre –

La omega en cuestión chilló emocionada soltando sus feromonas, haciendo que Nat le diera un abrazo posesivo mientras mirada desafiante al resto de los alfas presentes, su omega olía demasiado bien.

Por supuesto que sí señor Lehnsherr, sería un honor – respondió ella con mucha educación, para finalizar la frase con una pequeña reverencia.

Peter iba a responder alguna grosería, pero recibió una fuerte patada por parte de su padre y un golpe en las costillas cortesía de su hermana, haciendo que se mordiera el labio indignado.

Claro – fue la escueta respuesta que expresó, para meterse una indecorosa cucharada de comida a la boca.

-– y tú, Charles, ¿Qué dices? – el castaño fingió vergüenza, mientras entre temblores llevaba sus manos a su rostro.

Dios, para mí sería un honor – respondió con lágrimas en los ojos, haciendo un gesto de sumisión con una reverencia, mientras dejaba expuesto su cuello, un claro signo de deseo por una mordida, que no paso desapercibido por nadie.

Rápidamente la mansión se llenó de conversaciones alegres, mientras Lehnsherr pedía a sus empleados distintos manjares y fino champagne francés. Luego de la cena el ambiente se lleno de risas, mientras se hacían pequeños grupos de conversación, inclusive algunos estaban jugando cartas.

Peter apenas tuvo la oportunidad huyo sigiloso al patio, sentándose cerca de un estanque. Se sentía frustrado y decepcionado de su padre, tenía ganas de llorar o gritar, pero principalmente tenía miedo, no quería volver a ver a su padre sufrir, no soportaría pasar por lo mismo nuevamente.

A su cabeza vinieron distintos recuerdos, el Charles del pasado, aquel omega nervioso, sumiso y maltratado, quien se la pasaba con los ojos vidriosos y dando respingos ante cualquier ruido. Sin que se diera cuenta unas lágrimas habían comenzado a caer, mientras el frío aire de la noche le hizo temblar.

Dio un salto al sentir como alguien ponía un abrigo en sus hombros, al girarse se encontró con el estúpido alfa de la otra vez, de forma disimulada intentó limpiar sus lágrimas, no le gustaba verse débil ante nadie.

Señor Howlett, realmente gracias por lo de la otra noche – Peter extendió sus mano de forma sincera, había meditado lo suficiente para saber que gracias a aquel alfa no tenía más huesos quebrados o una horrible marca en su cuello – si no fuera por usted quizás estaría muerto o mordido – un gruñido se le escapó a Logan de forma inconsciente para agradecerle, puedo conseguir que Ororo le deje visitar el burdel nuevamente – al terminar la frase esbozo una amplia sonrisa, que para Howlett fue la más hermosa que había visto.

De nada Peter, gracias por la oferta – respondió divertido – pero esa beta me cortara las bolas si me llegó a acercar un centímetro a su local – ambos comenzaron a reír al saber que aquellas afirmaciones eran reales – por cierto, puedes decirme Logan – explicó el alfa.

Se sentó al lado de Peter, aunque al principio hubo un silencio incómodo rápidamente entraron en confianza, siendo Erik el principal tema de la noche, a ambos les parecía un hombre excesivamente arrogante.

Logan se divirtió contándole anécdotas del ejército, algunas le serían muy útiles al omega en un futuro cercano. Mientras Peter le contaba como se había burlado de Warren aludiendo al tamaño de su miembro.

Ninguno quería que terminara la velada, en aquel lugar apartado y rodeado por naturaleza, al fin se sentían cómodos, no como cuando estaban rodeados de toda aquella gente de clase alta. Aspiraban los aromas del contrario, haciendo que una agradable sensación les recorriera el cuerpo, la cual sólo se incrementaba cuando de forma inconsciente sus manos rozaban. Ambos se negaban a ver lo que en realidad estaba ocurriendo, aún cuando su alfa y omega interno ardían en deseos por comerse a besos. . .


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Gracias por leer, especialmente por sus comentarios 3

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