Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, pero la trama y situaciones es completamente mía. Si ves esta u otra historia de mi autoria en otro lugar fuera de los mencionados en mi perfil debes denunciar. NO AL PLAGIO =)
¿Dejé de Amarte?
Un recuerdo es eterno
El amor es duradero
Una lágrima suena en la nota perfecta
Y yo estoy aquí preguntándome
Si he dejado de amarte
Bella
―Entonces, ¿qué más sucedió?
Rose llevaba ya un buen rato escudriñando y sacándome todo lo que pasó en mi salida con Félix, yo le conté prácticamente todo lo que sucedió, incluso aquellos sentimientos que no sabía cómo interpretar.
―Y luego me dijo que me amaba, otra vez.
Sin poder evitarlo, bajé la mirada y suspiré pesadamente, últimamente no era nada bueno que todos supieran lo que estaba pasando entre Félix y yo, exceptuando que no sabía cómo definir ese algo. Además estaba también ese sentimiento de culpa cada vez que pensaba en Félix como algo más que un amigo, sentía que estaba engañando a Edward.
― ¿Y qué piensas hacer Bella?
Rose me veía apenada y ansiosa, tal vez temiendo mi respuesta, tal vez pensando que podría volver a los y buscarlo o tal vez simplemente no quería verme en el deplorable estado en el que estaba cuando llegué a Londres.
―Aún no lo sé, solo quiero descansar.
―Recuerda que cualquier decisión que tomes, afectará tú futuro y el de tú bebé, debes pensar todo con cabeza fría y saber qué es lo que realmente desea tu corazón, no lo que creas conveniente. Porque también está tú felicidad.
―Sí, lo sé mi corazón aún está dolido y mi cabeza confundida, no sé qué haré pero estoy segura de que lo haré pensando en mí y en mi hijo Rose. Lo prometo.
―Me encanta oír eso, sabrás que hacer Bella. Ahora te dejó sola para que descanses un poco y pienses todo, tal vez los recuerdos ayuden en algo.
Fruncí el ceño ante esto último ¿como podrían ayudarme los recuerdos? muchos eran dolorosos y los pocos que sabía eran felices, no tenían nada que ver con la decisión que debería tomar.
Al salir dejó un pequeño paquetito sobre la mesa cercana a la puerta de mi habitación.
― ¿Qué quiere decir eso Rose?
―Es mejor que veas todas tus cartas y sepas lo que esconden las palabras.
Salió cerrando suavemente la puerta al tiempo que procesaba sus últimas palabras ¿qué demonios significaba todo aquello? Recuerdos, cartas y palabras ¿Que palabras exactamente? Mierda, esto era peor que un puzzle ¿porque decía eso Rose? ¿qué significado tiene aquello?
Mi pequeño se removió inquieto sintiendo mi preocupación tal vez, acaricié suavemente el punto que había golpeado y sonreí nostálgica, estaba pronta a cumplir cuatro meses, sólo faltaban unos días y mi bebé ya llevaba cuatro hermosos meses en mi vientre creciendo, formándose y siendo mimado aún antes de nacer.
Las cosas no estaban saliendo como hubiese querido en realidad, nunca han salido como siempre soñé, sin embargo he sido fuerte y he salido adelante ¿porque ahora tendría que ser diferente?
Unos segundos después mi pequeño pareció calmarse momentáneamente y con un hondo suspiro me levanté despacio acercándome al pequeño paquete que Rose había dejado sobre la mesa. Lo tomé entre mis manos y lo observé largo tiempo, maravillándome porque lo hubiera traído conmigo, porque estaba segura se encontraba entre las pocas pertenencias que quise traer, era de un precioso dorado con grabados en forma de espiral muy hermosos en los costados y la tapa estaba adornada por una bella flor de olivo.
Aquella cajita contenía uno de los más preciados recuerdos, el más dichoso que hubiera podido tener jamás.
Con los ojos aguados y las manos un tanto temblorosas regresé a la cama, sentándome nuevamente en ella y destapando como si fuera un baúl de miles de recuerdos, aquella pequeña caja que contenía un pequeño gran recuerdo.
Saqué su contenido y lo admiré por unos segundos, antes de hablarle a mi pancita y acariciarla circularmente.
―Te voy a contar un cuento, de un valeroso príncipe y su amada damisela. El primero de muchos que oirás.
―Y todo inicia con una tímida y curiosa joven en un humilde pueblo…
Flashback…
¿Forks tenía que siempre ser tan deprimente?, al parecer sí porque cada mañana esperaba ilusionada encontrar un poco de calor en este estúpido lugar al que mi madre me había obligado ir, ya que según ella mi padre que vivía allí, se había establecidó económicamente y podía darnos una mejor vida. Era el socio mayoritario de un importante bufete de abogados en Seattle y que tenía una pequeña sucursal aquí en Forks.
Nunca quise mudarme de mi hogar en Phoenix pero mamá no vivía feliz, yo tenía 16 años y mis padres se habían separado por problemas económicos y un mal plan de planificación cuando yo apenas tenía cinco años. El caso es que, a pesar de ello papá venía constantemente a Phoenix a visitarnos y cuando estábamos los tres éramos una verdadera familia pero obstinadamente seguían separados, cuando era obvio que se amaban con locura y creyeron que estando lejos el uno del otro las cosas mejorarían para ellos y sobre todo para mí.
Adoraba mi ciudad y también quería a mi padre con nosotras, sin embargo él no podía dejar su empleo en Forks y nosotras raramente íbamos allí. Papá trataba de enviarnos la mayor cantidad de dinero para que viviéramos bien. No me gustaba aquello, ya que él parecía pasar muchas necesidades y sentía impotencia al no poder ayudarlo, pero debía conformarme ya que él insistía en que debíamos seguir allí hasta que le dieran un mejor lugar dentro del bufet como socio o encontrara otro empleo.
En los primeros años de mi vida, ellos estaban completamente distanciados y enojados. Y de repente, un día papá llegó con unas rosas y juguetes para mí. Desde aquel día nos visitaba constantemente y ellos parecían más felices juntos, hasta que sin previo aviso me dijeron que se amaban y que viviríamos juntos nuevamente. Solo que debíamos irnos a Forks.
Esa fue la parte de la noticia que odié por completo y heme aquí en mi habitación, viendo la lluvia caer nuevamente. Lo único que podía salvar de este inhóspito lugar era la persona más increíble del mundo. Edward.
Era el chico más increíble e imposiblemente guapo que jamás haya visto. Cabello cobrizo, ojos de un verde intenso y una sonrisa que podía derretir el más frio corazón. Era el único amigo que había podido hacer en mí ya más que larga estadía en este frio y verde lugar. Eso sin contar a su hermana Alice, quien era un torbellino de energía y una gran amiga también.
― ¡Bella! Ya llegaron por ti hija.
―Ya voy mamá.― murmuré cansinamente. Aún estaba medio dormida y debía ducharme y arreglarme.
Me levanté perezosamente y me metí a la ducha. Luego me arreglé y desenredé la maraña en la que se convertía mi cabello cada mañana. Al salir del baño tomé mi mochila y me encaminé a las escaleras, preguntándome quien rayos vendría por mí. Que recuerde la única persona que vendría sería Alice, ya que Edward al parecer estaba enfermo, según me dijo ella misma.
Al llegar al último salón, fui a la cocina. Tomaría algo rápido.
―Mamá, ¿quién vino por mí? ― Ella se encontraba de espaldas preparando lo que parecían ser huevos revueltos.
―Está en la sala esperándote.
Volteó a verme, mientras yo cogía una manzana y me guiñó un ojo ¿pícaramente? ¿Quién poseyó a mi madre hoy?
Al llegar a la sala me quedé de piedra. Edward estaba de espaldas viendo fijamente una de las fotografías que estaba en la repisa sobre la pequeña chimenea de la sala. Sintiendo mi presencia volteó lentamente hasta posar su mirada esmeralda en mí. Juro que en ese momento sentí a mi corazón galopar rápidamente queriendo salirse de mi pecho. Él era simplemente perfecto, el hombre más guapo que jamás haya visto.
Completamente irresistible, ninguna chica del instituto se podía resistir a los encantos de Edward Cullen. Y por supuesto yo no era la excepción, estaba total y completamente hechizada por su mirada y su voz.
―Edward… como, pero tu hermana me dijo…
―Que estaba enfermo, si eso le dije pero quería sorprenderte y tal parece que así fue ¿cierto?― ladeó sutilmente su cabeza penetrándome con su verde mirada y derritiendo cada muro impuesto.
―Pero ¿Por qué lo hiciste?
―Porque quiero mostrarte algo.
― ¿Y qué es eso que quieres mostrarme?― pregunté realmente curiosa, me gustaban las sorpresas, sobre todo si Edward era el que me las daba. Pero el simplemente sonrió divertido y me extendió su mano para que la tomara, fruncí el ceño confundida aunque muy contenta de poder tocar su piel, así que tomé la mano que me ofrecía sintiendo un cálido cosquilleo en mi piel.
― ¡Hasta luego señora Swan, que tenga un buen día!
Sin más tomó mi mochila del perchero y nos encaminamos hacia su preciado mercedes. Entré en el auto justo cuando él abría la puerta para mí, luego de que él se subiera arrancó el auto hacia el lado contrario de donde quedaba la escuela, cosa que me extrañó bastante. Volteé a verlo para saber porque había tomado ese camino.
― ¿Porque tomaste este camino Edward?
Él solo sonrió endemoniadamente sexy y su mirada resplandecía de una manera extraña.
―Pronto lo sabrás, ten paciencia sé que te gustan las sorpresas y si te digo, ya no sería sorpresa ¿Cierto?
Asentí prendada de su sonrisa y extrañamente emocionada por lo que sea que él quería mostrarme. Con una radiante sonrisa le di a entender que estaba totalmente de acuerdo y muy ansiosa. Volteé a ver hacia el frio tiempo que hacía en Forks y lo verde de cada costado de la carretera.
Pude distinguir que nos acercábamos hacia una especie de valle o algo así, era totalmente verde, aunque todo en Forks era verde y varios árboles gigantescos colmaban lo que parecía ser un sendero bastante largo.
―Pronto llegaremos, espero que te guste.
Minutos después Edward se estacionó en el borde del prado y como todo un caballero me abrió la puerta y tendió su mano para ayudarme a salir del auto. Mientras caminábamos pude distinguir hermosos árboles que adornaban el sendero haciéndolo parecer la parte más bella de todo aquel bosque. Sentía que me raspaba las piernas y brazos a pesar de que Edward me sostenía todo el tiempo y esa sensación reconfortante que no había sentido con ningún chico, aparecía siempre que Edward estaba cerca de mi cuerpo, no me gustaba sentirme vulnerable, pero amaba aquella sensación en ocasiones como esta.
―Y solo debemos pasar esta gran rama y verás mi sorpresa.― él que iba muy sonriente, me arrebató un suspiro involuntario a causa de esa endemoniada sonrisa que tenía, mientras me llevaba por aquel temible sendero, siempre cuidadoso de que estuviera bien y que los daños no fueran tantos. Finalmente nos detuvimos y la vista que tenía en frente, era simplemente maravillosa.
Un hermoso campo lleno de flores de los colores más hermosos que haya visto, habían pensamientos azules y amarillos, gardenias y margaritas, estoy casi segura de que esos eran los tipos de flores que adornaban aquel bello paraíso. Gracias a mi madre sabía algo de jardinería.
Estaba emocionada y muda ante tanta belleza, inspiré fuertemente y solté el aire lentamente, disfrutando de la tranquilidad y el aroma que se respiraba, se escuchaban algunos cantos de pájaros. Y una gran sonrisa surcó mi rostro, sabiendo que este era un lugar que pocos o nadie más conocía. Estaba intacto. Como si el simplemente existir fuera suficiente para permanecer en su más bella expresión.
― ¿Te gusta? ― me preguntó con cautela, y al ver mi expresión de incredulidad intentó decir algo, pero no lo dejé, puse mi dedo índice sobre sus labios y con una cálida sonrisa dije:
―Es la mejor sorpresa que he tenido en mi vida. De verdad gracias Ed, es el prado más hermoso, y perfecto en todo el mundo. ¿Cómo lo encontraste? ― quise saber.
―La verdad, no lo recuerdo bien, sólo sé que estaba perdido en mis pensamientos y de un momento a otro me encuentro con esto.― con su brazo derecho abarcó todo el prado, expresando el enorme lugar en el que nos encontrábamos. Asentí complacida, lo que estábamos viendo era simplemente perfecto.
― ¿Y en qué pensabas para traerte hasta aquí?
Le sonreí aunque él estuviera, al parecer perdido en sus pensamientos, entonces golpeé suavemente su hombro con el mío, haciendo que saliera de golpe de sus pensamientos.
―Algunas veces me inquieta que te pierdas en tu mundo, y no salgas de allí.― desvié mi mirada hacía el campo de flores frente a mí. Caminé despacio, sintiendo esta vez el roce de los pétalos en mis piernas, ya que llevaba un sencillo jean ajustado. Inspiré el delicioso olor que desprendían las flores en conjunto y me agaché un poco rozando así, los pétalos de una gardenia, sonreí involuntariamente al recordar la flor favorita de mamá. Mi padre siempre le llevaba un ramo de gardenias enorme en su cumpleaños.
La paz de aquel lugar era mágica, solo los sonidos de la naturaleza, el vaivén de las hojas y el suave silbido del viento, cerré mis ojos, y poco a poco me fui recostando entre las flores. Una tímida sonrisa apareció en la comisura de mis labios.
―Te ves bellísima cuando sonríes.
―Y tú derrites a cualquiera con aquella sonrisa tuya. No sabes los miles de suspiros que ocasionas cada vez que la usas. Todas las chicas del instituto babean por ti.
Dije al tiempo que abría mis ojos para ver esta vez una sonrisa pícara en su rostro. Reí, reí contenta por estar junto a él, en aquel lugar tan hermoso, reí por tener la vida que tenía, reí porque a pesar de todo empezaba a amar este pequeño pueblo. Sobre todo porque todas las personas que me rodeaban eran mi familia, mi gran y enorme familia.
"La felicidad es el tesoro más buscado y el menos encontrado"
―Si entre esas chicas está la que me tiene babeando y suspirando como idiota, estaría regalándole una y mil sonrisas siempre que quieran.
Al abrir los mis ojos, vi en los suyos un sinfín de sentimientos que me dejaron algo aturdida y fue tan intensa aquella mirada que el sonrojo habitual se instaló en mi rostro. Sin embargo no pude evitar que una pequeña sonrisa floreciera nuevamente de mis labios. Y él acarició mi mejilla tan dulcemente que tuve que morderme la lengua para evitar suspirar como chiquilla enamorada. Algo no tan alejado de la realidad.
―Eres la criatura más perfecta que haya pisado la tierra alguna vez, ¿quién no se quedaría prendado a una mujer así?
No pude contestar, mi garganta estaba seca, las palabras no podían formarse en una oración coherente y salir de mis labios, nada. Solo trabé mí mirada en la suya, absorbiendo todo lo que podía de él, admirando sus facciones, intoxicándome de su olor.
― ¿Cómo lo haces? ― pregunté ignorando completamente lo que dijo.
― ¿Hacer qué?
―Mirarme de esa forma, como si fuera lo único en tu mundo.
―Lo eres, lo único que puedo ver, nada más importa si estás tú.
―Edward, yo...
Silenció mis labios con un dedo e hizo la cosa más romántica y extraña que haya vivido alguna vez. Besó delicadamente mis labios y con una extensa sonrisa se levantó invitándome a hacer lo mismo, luego tomó mis manos entre las suyas. Pero unos segundos antes sacó de su bolsillo del pantalón un MP3, oprimió una tecla y viendo directamente mis ojos, suavemente siguió la pista de la canción que activó.
Would you dance if I asked you to dance
Would you run and never look back
Would you cry if you saw me crying
And would you save my soul tonight
Would you tremble if I touched your lips
Would you laugh
Please tell me this
Now would you die for the one you loved
Hold me in your arms tonight
I can be your hero baby
I can kiss away the pain
I will stand by you forever
You can take my breath away
Fin flashback…
Edward
Flashback…
Me detuvé en aquel momento y susurré.
―Quiero ser aquel que te salve, el único que pueda verte llorar, aquel hombre que sienta tu alegría y tus penas, que de la vida por ti.
―Eres lo que más importa en mi vida. Eres mi corazón, te lo doy sin pedir algo a cambio, eres dueña de cada parte de mí.
Would you swear that you'll always be mine
Would you lie
Would you run away
Am I in too deep
Have I lost my mind
I don't care, you're here tonight
I can be your hero, baby
I can kiss away the pain
I will stand by you forever
You can take my breath away
―La belleza de este bosque, no puede opacar tu presencia, eres la vida de este lugar y de mi corazón.
Te pedí en aquel instante lo que más anhelaba, aquello por lo que había luchado sin saber. Sobrevivir esperando que tú llegaras, mi corazón lo sabía, solo esperaba paciente.
―No te imaginas lo que he tenido que pasar, esperando que esta fuera la cita perfecta, pero más importante, no te haces una idea de lo que he esperado por ti.
Murmuré cerca de tus labios, rozando mi nariz en su mejilla, sintiendo aquel rubor que tanto amaba, y pequeños suspiros salir de tus labios. ¿Cómo no te dabas cuenta de lo hermosa que te veías en aquel momento?
I just want to hold you
I just want to hold you
Am I in too deep
Have I lost my mind
Well I don't care
You're here tonight
I can be your hero, baby
I can kiss away the pain
I will stand by you forever
You can take my breath away
―Y te amaré por siempre, puedes tomar todo de mí y solo pido a cambio poder amarte toda la vida. ¿Quieres ser mi alma gemela por toda la eternidad?
―Suenas como un anticuado joven de la aristocracia.
Podías ser tan extraña en el momento menos esperado y decir las cosas más desubicadas, sin embargo esa era mi extraña Bella Swan. Mi alma gemela.
Con una sonrisa te dije:
― ¡No arruines el momento, estoy pidiéndote algo importante!
―Ok, tranquilo. Ya sabes como soy, mi mente funciona diferente a las demás.
―Quisiera poder leerla para saber qué es lo que te hace tan perfecta pequeña.
Una inocente sonrisa afloró de tus labios y muy cerca de los míos dijiste lo que hizo latir a mi corazón desbocadamente como no lo había hecho antes.
―Me encantaría escuchar aquella propuesta si terminas de hacerla.
Abarqué tus mejillas con mis manos, pegando mí frente a la tuya y con mi mirada pérdida en la tuya, te pedí lo que sería la propuesta más importante de mi vida en aquel momento y que duraría para siempre.
― ¿Quisieras ser mi alma gemela hoy, mañana y siempre?
―Seré tu otra mitad, ahora y siempre.
―No pido más. Te amo pequeño ángel.
― Como yo a ti.
And I can be your hero
I can kiss away the pain
And I will stand by you forever
You can take my breath away
You can take my breath away
And I can be your hero
Fin flashback…
Gracias por la aceptacion con la historia, es hermoso recibir un nuevo review o favorito =) humildemente les agradece una novata escritora.
