holas¿disfrutando los primeros dias del 2008?? espero que si! )
En la Torre...
¡Oh, no! –había doblado por el corredor hacia la clase de Aritmancia cuando lo vio por cuarta vez en el día… caminando hacia ella un hombre alto de larga capa negra levantó una de sus cejas con expresión burlona.
¿Me está siguiendo Granger? –le dijo ladeando la cabeza sin que ni uno de sus mechones de negro cabello se moviese ni siquiera un poco.
No… yo… iba hacia la clase de la profesora Vector… que esta en el cuarto piso y… -como ya era habitual bajó la mirada hacia la punta de sus zapatos.
Aja… -le contestó el hombre lacónicamente- recuerde lo de esta noche Granger, la poción debe realizarse al comienzo del ciclo lunar… si no va habrá que esperar veinte tres días más, y créame yo no tengo su tiempo.
Lo sé… -la chica no podía dejar de pensar en el sueño que había tenido hace tres noches, donde dejaba escapar toda la osadía que jamás tendría despierta y besaba al hombre que ahora estaba de pie frente a ella.
Aunque tal vez sea que está acosándome otra vez… ya me parecía raro no encontrármela cada cinco minutos en la víspera del cumplimiento de su… castigo –pronunció esta última palabra muy lentamente, disfrutando de cada una de las sílabas, del color rosado que alcanzaba a ver en la frente de la chica, suponía cuánto afectaba a la perfectoide Gryffindor verse involucrada en ese tipo de situaciones.
No aguantó más y levantó la vista, al hacerlo notó la sonrisa torcida en el rostro pálido de su maestro. Arrugó un poco el seño, sabía que solo le decía esas cosas para provocarla, como provocaba a todos los de su casa para quitarles puntos… pero ella no iba a caer tan fácil, le sostuvo la mirada unos segundos.
No le quitará puntos a mi casa… si es lo que busca no le daré la satisfacción –pensó sin dejar de verlo, una parte suya sabía muy bien que el profesor estaba al tanto de todo lo que pasaba por su cabeza, así que le contestó a través de ella lo que no podía decirle en voz alta.
Ya veo Granger… -su sonrisa se acentuó haciéndolo ver muy extraño- solo espere estar en mi despacho, verá que es muy probable que haga algo mal, entonces ya sabrá…
Hermione palideció un poco, ahora pensaba que había ido muy lejos… siempre tuvo claro que era mejor no tentar a la suerte con Snape y de hecho había ignorado siempre todas sus provocaciones, tanto a ella como a sus amigos, pero ahora… ¡Cuántas cosas habían cambiado en tan solo unos días!.
Hasta las nueve en punto Granger –se fue haciendo ondear su capa tras el con paso enérgico y decidido, dejando a la joven por completo desencajada. Miró su reloj y dio un salto.
Ya empezó la clase!! –dirigió sus pasos rápidamente a la escalera que conducía al cuarto piso.
OoOoOoOoOoOoO
¿Cómo les fue? –una castaña de cabello alborotado les sonreía mientras tomaba un trozo de pastel de papas.
Eh… -Harry miró a su amigo y ambos se encogieron de hombros.
Siempre les iba igual en clases de Adivinación, Firenze les había parecido mejor en un principio, al menos la sala en la que daba clases resultaba muy relajante y amena, bastante lejos del calor que los sofocaba y adormecía con Trelawney.
Lo suponía… créanme, lo mejor que pude haber hecho fue dejar esa clase, no sirve para nada… la profesora McGonagall piensa lo mismo, es demasiado inexacto y…
Si, ya sabemos lo que piensa la profesora McGonagall… -terció Ron poniendo los ojos blancos- ¿podrías dejar de citarla a cada segundo?
Yo no hago eso Ronald, lo que pasa es que ella…
¿Es tu ídola? –el pelirrojo no podía contenerse de provocar así a la chica, le encantaba ver como el color subía a sus mejillas y cómo no miraba a nadie más que a él mientras sus ojos ardían por el fragor de la pelea.
No creas que voy a discutir contigo, no pienso enfrascarme en una discusión tan ridícula –le contesto Hermione, haciendo que los otros dos pusieran cara de sorpresa, su amiga no era de las que dejaran pasar esas cosas, menos si de discutir con Ron se trataba… la miraron con incluso más preocupación que antes.
Neville me dijo que la profesora Sprout ha conseguido unas plantas nuevas… no recuerdo bien sus nombres, pero mencionó que quizás nos las muestre esta clase –dijo como si nada la joven mientras terminaba los últimos bocados.
Eh… si, yo también le escuché algo de eso –respondió el moreno recuperando su postura normal.
El resto del almuerzo transcurrió con un ambiente extraño, pronto llegó Ginny, quien acaparó la atención de su tan querida Herm, así que no hubo oportunidad para hablar demasiado, aunque los chicos llegaron a una conclusión: formalmente concluyeron que algo andaba muy extraño con su amiga, y ellos tendrían que averiguarlo.
OoOoOoOoOoOoOoO
Hermione ya baja! –Harry la tiraba del brazo tratando de ponerla de pie- ya es tarde, de seguro nos quedaremos sin cena!
No… yo creo que aun es bastante temprano como para cenar! –replicaba la chica sujetándose a un brazo de la silla en la que estaba medio sentada por los tirones de su amigo.
¿De qué hablas? Ya son las siete y quince! Tengo hambre!! –Ron ya no daba más, el moreno no había querido que bajaran ellos primero porque no consideraba bueno dejar a la castaña sola ahora que estaba actuando tan extraño.
¿Seguro que son las siete y quince? –su piel palideció de inmediato- y dónde demonios se fueron las horas de la tarde? hace solo cinco minutos que subí a la sala común! el bendito tiempo se la ha cargado conmigo!
Puso cara de resignación y se soltó de la silla, tratando de juntar toda la dignidad que le quedaba alisó la túnica con sus manos y acomodó sus bucles por detrás de sus orejas.
Al fin!! –dijo el pelirrojo elevando sus manos al cielo, exagerando como siempre.
Bajaron juntos al gran comedor y como venían tarde les costó algo más acomodarse entre los estudiantes que abarrotaban la mesa Gryffindor, pero al final lograron sentarse cerca de Dean y Seamus.
Harry y Ron rieron durante toda la comida con sus compañeros de cuarto y aunque hacían enormes esfuerzos para incluir a su amiga ella estaba tan distraída que pronto se dieron por vencidos.
Diez para las ocho… revolvía la ensalada de frutas en el pocillo de cristal mientras miraba de reojo al hombre sentado al lado de la subdirectora y a quien Dumbledore en esos minutos le ofrecía, tal vez demasiado enérgicamente, unos bollos de frutos secos.
Ocho y diez… Ron ya esta a punto de terminar…
Ocho veinte y cinco… Seamus y Dean se levantan… Harry quiere subir también, en media hora…
Subió con los chicos mientras se mordía el labio, al llegar a la torre agarró el primer libro que encontró (Transformaciones nivel dos) y sin siquiera escuchar los débiles reclamos de un pequeño alumno, dueño del texto, se sentó pesadamente sobre una butaca junto al fuego. Movía su pie ininterrumpidamente y miraba insistentemente su reloj pulsera.
¿Por qué tan nerviosa? –Parvaty la miraba extrañada mientras Lavander a su lado la observaba como si no existiera nada más interesante en el mundo.
Tiene castigo con Snape.
Gracias George¿no quieres que te dé un cartel para que lo pongas en la pared de anuncios? –dirigió sus ojos castaños llenos de furia al gemelo mientras bufaba y cerraba el libro… ya se sabía de memoria la primera línea porque la había leído ya tantas veces que seguro jamás se olvidaría- Será mejor que baje de una vez.
Diciendo esto se paró y avanzó al agujero del retrato desapareciendo tras él antes de que cualquiera de sus amigos tuviese oportunidad de decirle algo.
OoOoOoOoOoOoO
Sin mirar la hora recorrió decidida el trayecto que la separaba de las mazmorras, aunque se sentía algo arrogante de pensarlo siempre había sentido que sus amigos podían ser realmente infantiles… al crecer sola con sus padres siempre se había sentido mejor en compañía de gente mayor, en el colegio muggle en el que estudió antes de enterarse que era bruja tampoco nunca hizo amigos, al igual que en sus primeros meses en Hogwarts los chicos de su edad se alejaban de ella tal vez intimidados por su carácter fuerte o simplemente hastiados de su comportamiento de mandona y… aunque no le gustase reconocerlo de sabelotodo.
No esperó ni un segundo, solo tocó a la puerta asombrándose ella misma de su tranquilidad.
Justo a tiempo esta vez Granger –le dijo un hombre de ojos fríos haciéndose a un lado para dejarla pasar.
Buenas noches señor… -al decirlo se asombró de lo calmada e incluso distante que sonó su voz.
El veritaserum debe arder bajo la luz de la luna, por lo que tendremos que subir a una de las torres, ahora necesito que tome todos los ingredientes que nos harán falta y los ponga en esa cesta –le dijo apuntando un espacioso y brillante canasto de ébano.
Señor… ¿Cuáles son los ingredientes? Nunca he hecho la poción y solo creo haber leído que contie…
La mirada que le lanzo el profesor no tenia nada que envidiar a las que le daba a Harry cuando lo encaraba y con un tajante movimiento de la varita hizo aparecer ante Hermione un pergamino con las anotaciones que necesitaba.
Polvo de cuerno de unicornio…-se mordía el labio mientras miraba la estantería de la derecha, se acordaba de esa botella era alargada y la había puesto en algún lugar de ese mueble, repasó el orden alfabético y su cara se contrajo cuando comprobó que lo que buscaba estaba en la parte más alta de la estantería.
¿Dónde metió el piso del otro día? –buscó cerca del escritorio donde lo había dejado la última vez pero ni rastros… se mordió el labio y miró a la silla que tenia más cerca con un delicado tapiz- me matará si arruino sus muebles- dirigió su mirada al hombre que en esos momentos observaba un cuchillo de plata y lo añadía a un apartado de utensilios que necesitarían.
Se puso en puntas de pie… sus dedos tocaban la base de la botella, la estaba acercando sin demasiadas dificultades hacia el borde de la estantería.
Ya casi…
¿Qué esta haciendo?!! –Snape al darse vuelta se encontró con la, para el, aterradora imagen de la chica haciendo equilibrio encima de uno de sus armarios con sus preciados ingredientes.
Hermione se asustó tanto que terminó de perder el equilibrio y trastabillo. Cuando pensó que lo próximo que sentiría sería el frió suelo del despacho no pasó nada de eso… al contrario, estaba apoyada en algo tibio y blando y de pronto un perfume conocido le invadió el cerebro y los sentidos.
Creo que se ha propuesto arruinar mis cosas…
Levantó la vista y sus ojos se encontraron con unos túneles oscuros sin expresión alguna. Ahí recién cayó en cuenta de que estaba en brazos de su profesor de pociones quien la miraba bastante molesto.
Yo… yo… no encontré el taburete y yo… usted estaba ocupado y… -balbuceaba sin poder controlar el flujo de sangre que estaba invadiendo su rostro.
¿Quiere dejar de apoyarse en mí Granger?
Claro! Yo… eh… lo bueno es que no paso nada¿Cierto? –le dijo con una sonrisa fingida sin poder despegar sus ojos de los de él.
¿Lo bueno¿Lo bueno señorita Granger? Le diré lo que seria bueno –le dijo mientras bajaba la botella de la estantería con sus propias manos- lo bueno seria que usted recordara que tiene una varita y que, si no lo recuerda, se supone que es usted una bruja… -le dijo mirándola mientras curvaba los labios en una mueca- Flitwick me dijo que usted le enseñó al mediocre de Potter a usar el encantamiento convocador, por lo que me parece insólito que no se le haya ocurrido a la niña estrella de Gryffindor, sabelotodo redomada usar magia siendo maga y estando en un colegio de hechicería!! –terminó de decirle acercando su rostro al de ella, con lo que le pareció a la chica, un dejo de locura en los ojos.
Yo… no quise –miró al suelo enojada consigo misma- ¿Qué rayos me sucede?! Claro que debería haber usado la varita y… -una luz de esperanza brilló en su cabeza y levantó la vista sin poder ocultar una mirada de triunfo- además se supone que estoy castigada y usted siempre ha dicho que durante los castigos no se puede usar la varita¿o me equivoco señor? –ocupó el mismo tono que generalmente usaba Snape para tratar a sus alumnos.
El profesor bajo la vista hacia ella y con un dejo de furia se dio vuelta a tomar los implementos de la poción.
Se restaran diez puntos a Gryffindor por su descaro Granger –le dijo en un malicioso susurro, tirando por el piso el momentáneo coraje que Hermione había sentido- Ahora, a menos que quiera cargar con eso por el castillo le recomiendo que use su varita para llevarlo hasta la torre numero seis, en donde podría asegurar llegan mejor los rayos de la luna a esta hora… después de usted –le dijo abriendo la puerta del despacho con una maliciosa sonrisa.
Mobilus! –susurró la castaña hacia el cesto en donde había colocado con cuidado todos los ingredientes que se necesitaban, salió presurosa del cuarto, como queriendo dejar atrás su bochorno.
Caminaron en silencio otra vez, se toparon con dos prefectos de Ravenclaw que volvían a su torre luego del último patrullaje de la noche. Se los quedaron viendo algo asombrados ya que ver a Snape acompañado de una Gryffindor y de un caldero y tiestos precediéndolos en el aire era una escena bastante extraña.
Luego de subir infinidad de escalones al fin se encontraron en la azotea de esa torre que nunca antes Hermione había visitado.
¿Profesor? –era la primera vez que abría la boca desde que saliesen del despacho.
¿Qué quiere Granger? –le dijo el hombre mientras encendía un fuego azul en la base del caldero.
¿Qué eran todas esas puertas que vimos mientras veníamos hacia acá?
Salas de clases… -fue la escueta respuesta que obtuvo.
¿Enserio¿Y porqué nunca hemos venido aquí? Yo ya estoy en sexto año y nunca…
Antes, como quizás ya sabes, había muchos más magos… hace unos pocos siglos, sin embargo, ha disminuido progresivamente el número de estudiantes, por lo que el colegio ya no funciona a su máxima capacidad y hay muchas aulas vacías, como todas las de esta torre- le contestó sin prestar mucha atención mientras se acomodaba la capa para evitar el frío viento nocturno.
La chica se quedo viéndolo ensimismada… todos sus movimientos eran tan elegantes y medidos… vio su pelo negro azabache al fin agitarse al viento mientras comenzaba a sacar las pesas y balanzas.
¿Qué me ve Granger¿acaso espera que yo haga todo el trabajo?, le aviso que será usted la que haga todo, yo solo la observaré para asegurar que recuperare una poción relativamente aceptable –Snape la miró a los ojos produciéndole un escalofrío que no tenia nada que ver con los indomables vientos de noviembre.
Mientras pesaba hojas secas de Abrótano Hembra se puso a pensar en los fugaces segundos en que estuvo más cerca que nunca antes del hombre que ahora la miraba atentamente desde el diván que había hecho aparecer.
¿Sentirá el también ese calor extraño recorriéndole el cuerpo¿Sentirá que su corazón es demasiado grande y que palpita tan fuerte que ya no cabe en el pecho? –lo miró furtivamente, tomaba una taza de té... o algo así, se mordió el labio, por primera vez en su vida no podía pensar en nada mejor que estar cerca de un hombre, de sentarse a su lado, apoyar la cabeza en su hombro… volvió a mirar hacia donde se encontraba, pero ya no estaba sentado, sino que ahora se encontraba a su lado mirándola algo ceñudo.
Debe apurarse, pronto esa nube se correrá y es indispensable que los primeros rayos de la luna alumbren la poción después de que agregue las púas de Pachycereus pringlei… -le recordó.
Hermione no pudo contener una sonrisa mientras asentía con la cabeza, eso era lo que seguramente más la atraía de Snape, era tan preciso, tan inteligente!... si ella admiraba algo en el resto era la inteligencia, y ella sabía muy bien que no podía admirar más a el hombre que tenia enfrente, con solo un vistazo era capaz de saber sin equivocarse qué cosa se había hecho mal al elaborar cualquier poción… además quería el puesto de Defensa contra las Artes Oscuras, por lo que también debía saber mucho acerca de eso, estaba en la orden y además era espía dentro del círculo más cercano del Innombrable… sabia Oclumancia, Legremancia, y…
Ahora agregue las púas Granger –su voz la sacó de sus pensamientos- revuelva tres veces en dirección contraria a las agujas del reloj- le dijo después de que la joven obedeciera.
Hay que dejarla reposar toda la noche, tendrá que venir antes del amanecer a buscar el caldero… lo llevará a mi despacho porque la luz del sol no puede darle, sino se arruinará. Ahora hay que bajar, la acompaño a su sala común –agregó mientras abría la desvencijada puerta que dejaba ver una interminable escalera de caracol.
me costó bastante este capi.. awwww, se que me odian pero es que no puedo llegar y tirar a las casta Hermione a los brazos del correcto Snape tampoco o si???
se acpetan sugerencias en todo caso... XDDD
