Disclaimer: Ranma ½ es propiedad de Rumiko Takahashi


Demonika


Miss Jackson (Panic! At The Disco)


Capítulo 6: El regalo de Anna.

Para cuando llegó el día del viaje, ya no me sentía tan miserable, claro la cicatriz de la pérdida de Anna siempre me acompañaría, pero, gracias a mis increíbles amigos y a mi maravillosa novia, ya no dolía tanto. No estaba recompuesto del todo, pero iba camino a mejorar.

—¿Listo para irnos? —me preguntó Ranma, asomándose por el marco de la puerta de mi cuarto con su mochila lista y al hombro, me sonrió—. Venga, Akane nos espera.

Akane iría con nosotros a Nerima para ver a su padre y hermana mayor. Ukyo, por su parte, iba camino a Osaka junto a su hermano para ver a los padres de ambos. Shampoo y Mousse abordarían un avión a China esa misma noche. Me sorprendió que no fuesen a Nerima con nosotros, ya que la bisabuela de Shampoo vive ahí, pero Ranma me contó que ella estaba de vacaciones en China y nuestros amigos pensaban quedarse en el departamento que tiene Mousse en Beijing. Cuando pregunté cómo es que Mousse consiguió un departamento si no tenía veintiún años, él era un año mayor; tenía diecinueve, sólo para descubrir que su madre es una especie de embajadora o algo así.

Una vez en el tren, saqué una caja de galletas que Ukyo había preparado para mí, ¡es tan dulce! Comí contento mientras Akane hacía la mayor parte de la conversación contando lo emocionada que estaba por ver a su familia, su hermana Kasumi estudia Enfermería igual que ella, sólo que en la universidad local. La otra hermana mayor de Akane, Nabiki, estudia Negocios y Marketing en Todai. Ranma, mientras tanto, estaba dormitando contra el hombro de su novia.

Días atrás, Asuka, que visitó la ciudad para hacer algunos arreglos, fue a verme, dejando conmigo un cuaderno perteneciente a su novia, diciéndome que a ella le hubiera gustado que yo lo tuviera, no me dijo lo que hallaría adentro y yo no pregunté. Lo tenía conmigo, pero no me atrevía a abrirlo. Mi celular timbró levemente en el bolsillo de mi chaqueta, era un mensaje de mi adorada novia.

«¡Hola, bizcochito! Quería avisarte que ya llegamos a casa de mis padres, llegamos bien. ¿Qué hay de ti? ¿Ya llegaste a Nerima o aún estás en el tren?».

«Aún estamos en camino, pero llegaremos pronto. Saluda a Shinnosuke de mi parte».

«De acuerdo, textéame cuando llegues, ¿sí? Saluda tú a Ranma y Akane de mi parte, ¡y también a tu mamá cuando la veas!».

«Lo haré, ten cuidado, te quiero».

Me recosté contra el asiento, pensando que, aunque llevábamos mucho tiempo de novios, las expresiones verbales de Ukyo hacia mi persona no pasaban de los «Te extraño». Nuestra relación iba avanzando muy rápido en cuánto a lo físico, aunque todavía no íbamos más allá de dormir juntos en la misma cama, cosa que la verdad me daba igual. No, era otra cosa la que me molestaba. El hecho de que Ukyo aún no quisiese decirme que me amaba… ya sé, ya sé…, esas cosas llegan solas, pero cuando nos hicimos novios ella misma dijo: «Creo que esto podría ser amor, Ryoga». ¿Y si se había equivocado? ¿Y si no era amor? Digo, yo estaba completamente enamorado y haría lo que fuese por ella, pero tenía miedo de que no me correspondiera. Tonterías de adolescente, supongo. Maldecía más que nunca mi extrema timidez para con el sexo femenino al darme cuenta de que no tendría el valor de preguntárselo.

Mientras me sumía en mi miseria, llegamos a la estación de Nerima, dónde vi la camioneta negra del papá de Ranma y el deportivo amarillo de mi madre. Los padres de Ranma y Akane trabajan juntos como policías, ambos estaban esperándonos charlando amenamente. Mi madre, por su parte, se estaba maquillando los labios de rojo con un espejito de mano. Sus ojos chispearon cuando me vio y, lanzándose en mi dirección, sólo para que me tironease hasta quedar a su nivel, me llenó el rostro de besos.

¡Ryoga, mon petit chou! —me dijo afectivamente en francés, no pude evitar sonrojarme—. Bienvenue…

—Hola, Mamá —le susurré, abrazándola—. Es lindo verte. Te extrañé.

Ella sólo sonrío con los ojos llenos de lágrimas. Nos despedimos de los Tendo y los Saotome, para luego subir al Masserati que tan acostumbrado estaba a ver cuando ella pasaba a buscarme. Ella arrancó el motor y yo jugué con mis dedos de camino a casa mientras pensaba cómo contarle a mi madre las buenas noticias. Supuse que, pese a mis dudas, ya era tiempo.

—Cuéntame, chérie, ¿cómo está todo? —preguntó sonriente, dándose un momento para mirarme y luego volver la vista al frente.

—Yo… bueno —tomé aire y me rasqué la nuca, sonrojado—. Bien, muy bien. Quiero contarte que…que e-estoy saliendo con una chica.

—¿¡En serio!? ¡Trésor, eso es fantástico! ¿Cuándo puedo conocerla? ¿Es bonita? ¿Dónde la conociste? ¿Tiene tu edad? ¿Por qué no te acompañó? ¿Tienes una foto? ¿Qué estudia?

—Sí, en serio —contesté, acostumbrado a sus arrebatos—. Pronto, mucho, en la universidad, sí, viajó con su hermano, sí, lo mismo que yo.

—¡Ay, bebé! ¡Estoy tan feliz por ti! ¿Sabes, qué? Iremos a esa cafetería que te gustaba y me contarás todo, ¿de acuerdo? Luego iremos a buscar a tu hermana al kínder, ¿te parece? No le dije que venías, será una sorpresa —asentí con la cabeza, sonriente—. Ella te ha extrañado mucho, chérie —me explicó preocupada—. No le gusta que vivas lejos.

—Lo sé, Mamá, pero sabes que tengo que hacerlo. Um, te diré qué, mañana la llevaré al parque y a tomar un helado, ¿qué opinas?

—Aww, eso es muy considerado de tu parte, Ryoga, aunque mejor llévala a comer un postre, está algo frío para helado.

Asentí nuevamente con la cabeza mientras ella estacionaba en frente de la cafetería que tantos recuerdos me traía. Había ido muchas veces con mi familia y otras muchas con mis amigos. De hecho, Ranma, Akane, Shampoo y yo solíamos ir a estudiar allí para los exámenes, sabiendo que de otro modo nos distraeríamos.

Entramos y ocupamos una mesa. Mamá se pidió un café cortado con galletas y yo un café americano con crema y un pedazo de pastel. Admito que me decepcioné cuando no me supo tan bueno como el que sirven en el Blue Crystals, que es la cafetería donde trabaja Ukyo, por qué tiene semejante nombre, ni idea. Conversé con mi madre entre bocado y bocado, mientras ella saciaba sus dudas respecto a mi novia.

—Suena como una chica adorable —declaró mientras salíamos del lugar—. ¡Espero conocerla pronto! —subimos al auto y ella se puso seria—. Se están cuidando, ¿verdad, Ryoga?

—¡Mamá! —chillé avergonzado, tapándome la cara que debía de parecerse más a una manzana que a un rostro—. ¡Ya me preguntaste eso por teléfono y ya te contesté! —me atreví a mirarla por entre mis dedos, fruncía el ceño.

—Eso fue antes de que supiera que tenías novia —explicó seria, mientras arrancaba el auto sin dirigirme la mirada—. Ryoga, cariño, sé que te da vergüenza pero tienes dieciocho años, sabes que no puedo evitar preocuparme.

—Yo no voy a cometer tu error —me quejé cruzándome de brazos, mirando por la ventanilla, donde logré captar el reflejo de su mirada herida, que me hizo arrepentirme al instante de mis palabras.

—Tú no fuiste ningún error —me dijo con la voz helada—. Que ni se te ocurra volver a decir eso —agregó en un susurro, mirándome de reojo.

—Perdón, Mamá… —solté—. No quise hacerte sentir mal.

Nos quedamos callados. Mis padres me tuvieron de muy jóvenes, mi madre apenas si había terminado la secundaria cuando se embarazó de mí. Mis abuelos maternos prácticamente los obligaron a casarse por mí. Como era de esperarse, eso no terminó bien. No recuerdo los detalles, pero mi padre dejó de vivir con nosotros cuando yo tenía seis. Finalmente se divorciaron de manera oficial cuando yo tenía diez. Poco después Mamá conoció a Leroy, se casaron y, cuando yo tenía trece, tuvieron a mi hermanita menor.

Chérie, sé que te hago mucho hincapié en que no quiero ser abuela todavía…

—Todo el tiempo —interrumpí, tratando de hacer un chiste para relajar el ambiente, pero ella me echó una mirada que me decía que no era el momento y me encogí en mí mismo.

—Tu padre y yo estábamos enamorados cuando te tuvimos, Ryoga. Es todo lo que importa. Sabes perfectamente que para mí no hay diferencia, planeado o no, eres mi hijo y te amo —dictaminó, mientras estacionaba.

—Yo también te amo, Mamá —contesté y me rasqué la nuca—. Yo… lo lamento, no quise decir eso, es que te la pasas repitiéndomelo —tomé su mano y ella me miró curiosa—. Aunque no puedo decir mucho de Papá, tú eres la mejor madre que hubiese podido pedir.

Ella sonrió con los ojos llenos de lágrimas, mostrando esos colmillos que tenemos en común.

—Ay, trésor, venga ve por tu hermana —dijo, secándose las lágrimas, aún sonriente.

Le di un beso en la mejilla y bajé del auto. Apareció ante mí, una multitud de padres que no hacía más que crecer conforme me acercaba a las puertas del jardín de niños privado donde estudiaba mi hermana. Era como un pre-escolar normal, sólo que les enseñaban música e idiomas también. Había ido a uno parecido, luego a la escuela de varones dónde conocí a Ranma y juntos nos cambiamos a la secundaria Furinkan.

Más de una persona me miró mal, una señora incluso apretó más su bolso, claramente imitación de un Louis Vitton, contra su cadera tras echarme una mirada de susto. Reprimí a duras penas el impulso de rodar los ojos. Estaba acostumbrado, digo, me vestía de negro, con ropa de cuero y púas, entendía que parecía un delincuente pero me gustaba así.

Dos maestras jóvenes abrieron las puertas del jardín, por lo que los padres a mí alrededor prácticamente se abalanzaron para tomar a sus hijos e irse. ¡Cielos! Luego de ver eso no volvería a dudar de Ranma cuando me decía que los padres eran intensos. Él sabe ya que trabajaba los fines de semana en un pequeño club deportivo infantil cerca de nuestro departamento.

—¡RYOGA! —fue toda la advertencia que tuve antes de que una pequeña de cinco años se estrellase contra mis piernas.

Me reí, antes de levantarla en brazos y besarle la mejilla.

—Hola, mon petite Ángele —le susurré mientras me abrazaba—, ¿y tu mochila?

—¡Nyoko, no debes salir corriendo así! —salió a regañarla una maestra, que en cuanto nos vio, me miró de arriba abajo, arqueando una ceja. Aclaré mi garganta.

—Buenos días, maestra, soy-…

—¡Él es mi hermano mayor Ryoga! —chilló mi hermana emocionada, sin dejarme terminar.

—Ryoga, ¿uh? —sonrió de lado—. Nyoko habla mucho de ti —explicó, para luego entregarme la mochila rosa de brillitos que le pertenecía a mi hermana—. No olvides hacer la lectura, querida, feliz fin de semana —nos sonrió y volvió con las demás maestras.

Le sonreí de vuelta y me retiré con mi hermana en brazos.

—¿Me extrañaste, Ángele? —le pregunté.

Tanto mi hermana como yo tenemos dos nombres, uno japonés y uno francés que es por cual nos llaman nuestros abuelos maternos. Yo me llamo Ryoga Jacques y mi hermanita se llama Nyoko Ángele, yo la llamó por su segundo nombre de cariño.

Ella no quería separarse de mí bajo ninguna circunstancia, lo que era entendible, por lo que la dejé que se sentara en mi regazo de camino a casa. Mamá le preguntó que qué había hecho en el día, pero más parecía hablar conmigo. No me molestó, debo admitir que me era difícil construir una relación con mi hermana de cinco años por el hecho de que vivía lejos y de que teníamos trece años de diferencia. Así que escuché atentamente cada cosa que tenía para decir.

—¡…y mami dijo que podemos ir a la juguetería pronto para comprarme un peluche de Paw Patrol!

—Uh… eso es genial —aprobé, vaya uno a saber qué carajos era Paw Patrol—. ¿Quieres saber un secreto, Ángele? —ella asintió ávidamente con su cabecita, haciendo mecer los mechones de su cabello que se habían escapado de su pequeñas coletas. De los dos ella es la más parecida a Mamá con su piel pálida y su largo cabellito rubio, aunque tiene los ojos azules de mi padrastro. Es la niña más bonita del mundo, ¡y no lo digo porque sea su hermano, eh!—. Le he dicho a Mamá que mañana te voy a llevar al parque —sus ojos brillaron, haciéndome sonreír—, y luego iremos a comer… um… no sé —me hice el indeciso.

—¡Algodón de azúcar! —chilló.

—Justo en lo que estaba pensando —le sonreí y ella me devolvió el gesto con una sonrisita colmilluda idéntica a la mía.


—…y vivieron felices para siempre —concluí, cerrando el libro.

—¿Muy, muy felices? —me preguntó mi hermanita, adormilada y abrazada a mí.

—Muy, muy felices —confirmé.

Mi madre, que nos observaba desde la puerta, se acercó a darle el beso de buenas noches. Leroy, mi padrastro, ya lo había hecho antes de irse a trabajar, como dije, es médico, trabaja en la parte de urgencias en el turno de la noche. Nunca se va sin saludar a su hija. Dejamos a Nyoko dormida en su habitación y yo me dirigí a la mía.

—Ryoga —me detuvo mi madre—. Noté que no mencionaste a Ukyo frente a tu hermana.

Fruncí los labios.

—No quiero decírselo aún —ante las cejas arqueadas de mi madre, me explayé—. No sé cómo pueda reaccionar, no quiero que se ponga celosa o algo —mi madre asintió—. Creo que voy a llamarla, para ver cómo esta —pude sentir mis mejillas calentarse—. Hum, bu-buenas noches, Mamá.

—Buenas noches, chérie, estaré en mi estudio si me necesitas, ¿va?

Asentí con la cabeza y me fui a mi habitación. Me puse el pijama y traté de llamar a Ukyo, como no me contestó, le dejé un mensaje de buenas noches. Ya se debía de haber acostado.

Era extraño dormir nuevamente en mi habitación de la infancia, no había pisado ese cuarto en algún tiempo, que tampoco había sido tan largo, y ya me parecía ajeno y lejano. Me sentía nostálgico. La verdad era algo temprano para irme a dormir, así que desconecté mi laptop de dónde la estaba cargando y la encendí. No sabía muy bien qué hacer, así que entré a mi Facebook y me puse a ver algunas notificaciones. Noté, en el proceso, que también tenía mensajes sin leer. Era un de un pequeño grupo que habíamos armado con los chicos, sonreí. «Hola a todos». Tipié con simpleza.

Ranma Saotome: ¡Hola, cerdito! ¿Dónde te habías metido? Llegas justo a tiempo, mira encontré un sitio web donde puedes crear tu propia sala de chat, ¡es súper sencillo! Mira, hice una, te dejo el link.

Arqueé una ceja, sonriendo levemente, Ranma y sus ideas extrañas. Sin nada mejor que hacer hice click en el link y entré. Era un sitio simple en blanco y azul con el nombre en grandes letras negras en una esquina de la pantalla. Genial, ni hacía falta registrarse. Lo que sí tenía que hacer era elegir un nombre de usuario. Golpeé levemente la superficie de la laptop con el dedo mientras pensaba. Tecleé rápido una idea.

«R.J.H. se ha conectado».

Sonreí triunfante, misterioso y sencillo. No era el único conectado, había tres usuarios más que no me costó reconocer al leer sus nombres: «Ran-men», «Kanny-no-Kenny» y «Barbie-made-in-China». El primero era, obviamente, Ranma. La segunda deduje que era Akane ya que su novio le decía Kanny de cariño, recuerdo que unos chicos en la escuela le preguntaron porque le decían como el personaje de South Park que siempre moría. Finalmente, la última debía de ser Shampoo, no podía pensar en nadie más que se le ocurriese usar semejante nombre.

Kanny-no-Kenny: ¿Quién es R.J.H.?

Barbie-made-in-China: Ni idea.

Ran-men: Ha de ser Ryoga, ¿qué onda, hombre? ¿Disfrutando el fin de semana?

R.J.H: Bastante, mañana llevaré a mi hermanita al parque, para que pasemos tiempo juntos :). ¿Qué harán ustedes?

Kanny-no-Kenny: ¡Aw, qué dulce! Hola, Ryoga. Yo saldré con Kasumi y Papá de paseo, Nabiki no pudo viajar para venir hasta aquí este fin de semana :(, pero iremos nosotros tres a comer a un restaurante, ¡estoy emocionada! :).

Barbie-made-in-China: Mousse y yo ir a ver su madre. Tal vez luego ir a ver mi padre.

Ran-men: Mis padres van a pasar el día conmigo, me están malcriando #VentajasDeSerElHijoÚnico.

R.J.H: ¡Eso es fantástico, Akane! ¡Me alegro por ti, Shampoo! Y típico de ti, Ranma 7-7.

«Ojos_Azules se ha conectado».

Ran-men:¿Uh? ¿Alguien sabe quién es?

Arqueé una ceja, se me hizo que podría ser Ukyo o Mousse, ya que ellos tienen los ojos de ese color, pero el próximo mensaje en llegar me dejó bien claro que no era ninguno de los dos.

Ojos_Azules: R.J.H., No me gusta la gente como tú.

R.J.H: Ojos_Azules, ¿quién eres?

Ojos_Azules: R.J.H., alguien a quién hiciste enojar.

R.J.H.: Ojos_Azules, mira, no sé quién eres, ¿pero supongo que podemos arreglarlo?

Ojos_Azules: R.J.H., pronto podremos arreglarlo.

R.J.H.: Ojos_Azules, no te sigo. ¿Puedes decirme de dónde te conozco, por favor?

Ojos_Azules: R.J.H., no me conoces… aún.

R.J.H.: Ojos_Azules, viejo, esto ya se está poniendo raro, ¿por qué mejor no me dices quién eres y qué problema tienes conmigo para ahorrarnos todo este teatro?

Ojos_Azules: R.J.H., no.

R.J.H.: Ojos_Azules, ¿por qué?

Comenzaba a preguntarme por qué seguía conversando con el tal Ojos_Azules, en lugar de bloquearlo y seguir con mi vida, pero, he de admitirlo, soy muy curioso, quería saber quién era, qué quería y adónde iba con todo aquello. Sin embargo, mi interlocutor no parecía querer cooperar.

Ojos_Azules: R.J.H., porque me gusta jugar con mis presas.

«Ojos_Azules se ha desconectado».

Vale, ¿qué carajos? ¿Jugar con mis presas? Debía de ser uno de esos raritos de internet o algo. Seguro sólo se trataba de un troll.Decidí que era suficiente internet por esa noche, por lo que me despedí de mis amigos y cerré la sala de chat. Temblé, pesé al clima agradable de la habitación. El nombre… eso me tenía inquieto por alguna razón. Dándome cuenta de que no había caso en prestarle tanta atención a un troll de internet. Apagué la computadora, aún no lo suficientemente cansado como para ir a dormir. Miré en dirección a mi escritorio, dónde descansaba el cuaderno de Anna, por lo que tragué con dificultad, ¿acaso me atrevería?

Casi sin proponérmelo, me levanté de la cama dónde estaba acostado y me acerqué a tomar el libro de aparatosas tapas rosa que le había pertenecido a mi amiga alguna vez. Lo tomé y me volví a acostar en la cama. Era ahora o nunca. Necesitaba saber qué había adentro que Anna consideró tan importante como para hacer que Asuka me lo entregase sin cuestionar.

Tomé aire, con los ojos cerrados y me preparé para lo que podría llegar a hallar, sin saber porque sentía tanta aprehensión ante el posible contenido cuando lo que en realidad me molestaba era que era un cuaderno perteneciente a mi querida amiga recientemente fallecida y eso no hacía más que hacer escocer la herida que todavía tenía en mí por su temprana partida.

Siendo sincero la extrañaba. Extrañaba reírnos por tonterías, hablar de cosas serias, comparar investigaciones. Sonreí al recordar que, del mismo modo que yo iba a seguir con la empresa familiar pero era escritor en mi tiempo libre, ella iba a hacer prosperar la granja de su familia allá en Texas, siendo también periodista cuando podía. Hasta tenía un blog en el que publicaba eventos ocurridos alrededor del campus, llegando a publicar a modo de promoción un escrito mío con un link a mi blog de Tumblr.

Sonreí, ya me lo había dicho Akane, era importante que yo me quedase con esos recuerdos y memorias de Anna, con las cosas buenas que habíamos pasado juntos. Si me quedaba con eso ella siempre estaría en mi corazón. Mi amiga tenía razón, había pasado por algo similar, ya que su madre había muerto cuando ella y sus hermanas eran pequeñas, sabía de lo que hablaba.

Sonreí nostálgico una vez más y me preparé para descubrir el contenido del misterioso cuaderno, que, ahora que recordaba, me parecía haber visto en más de una ocasión en el bolso de mi amiga. ¿Sería ese cuaderno para ella lo que era para mí mi cuaderno de notas para mis escritos?

Sólo había una forma de averiguarlo.

Tomé aire una última vez y abrí de un solo movimiento el cuaderno de par en par. Ahora o nunca. Comencé a leer.

«Propiedad de Anna Brown».


Aclaraciones:

—"Mon petit chou" es un dicho popular en Francia que significa "Mi pequeña coliflor", se le dice a personas a las que uno quiere mucho. Originalmente, la madre de Ryoga iba a llamarlo "Mon petit cochon" ("Mi pequeño cerdito"), pero no vi razón para que su madre lo llamase así.

Respuesta a reviews:

Andy-Saotome-Tendo: Aww, gracias, ¡y yo amo tus comentarios! ¡Gracias por leer y comentar, divina!

Saritanimelove: Y a mí me emocionan tus comentarios :'). ¡Gracias por leer y comentar, bonita!

Revontuli Amin: Son buenas teorías, pero, ¿serán correctas? ¡Gracias por leer y comentar, cariño!

Guest: ¿Uh? Bueno, sí, a veces soy un poco mala…la verdad ese fic lo borré porque era volver a contar "Realidades de Cristal" pero con el punto de vista "corrido" del enfoque principal, lo que digo, es que hubiera sido aburrido para los que leyeron la historia original. ¡gracias por leer y comentar, encanto!

Lily Tendo89: Tal vez, sí, tal vez, no, lo que sí sabemos es que Shinnosuke y Ukyo saben algo sobre todo lo que anda pasando… ¡gracias por leer y comentar, hermosa!

BustamanteKayla:El lemon no es lo mío realmente… pero tal vez haga una excepción, ¡gracias por leer y comentar, linda!

Dee-Dee Zednem

11/05/18

07:26 p.m.