En esos días
Describir lo terribles que fueron los días que siguieron, lo agónicamente extensos que se hicieron… tal vez sería una exageración. Aunque Mikasa podría decir otra cosa y ¡Armin! Estoy segura de que él opinaría todo lo contrario y tendría unas cuantas cosas más que decir, pero que por supuesto, no lo hizo, ni lo hará.
Lo que pasó fue que…
Mikasa se levantó al segundo día con un aire renovado, como cuando después de una temporada tempestuosa de arduo trabajo puedes por fin, dormir más de ocho horas seguidas y el siguiente día te levantas como si acabases de nacer –al menos exteriormente, daba esa impresión- recuerdo que se dio un baño y salió a entrenar. Hasta ahí todo bien, pues, yo que estaba aún sumida en un aletargamiento de un nivel bastante particular, devanándome mis fantasmales sesos por encontrar aunque fuese una pequeña pista del paso de Levi, hurgando como un miserable ladrón en las mentes de las personas que podrían haberlo visto pasar siquiera, tuve que apoyarme de la fuerza de Mikasa para poder levantarme y seguirla.
Ya lo dije antes… ella es fuerte como él. Yo no tengo cabida en su mundo, ni nunca la tuve. Porque para mí esa fuerza que ellos tienen, no solo la física sino que esa caótica fuerza interior que prácticamente los obliga a levantarse, esa que los arrastrara a continuar siempre hacia adelante… me es totalmente incomprensible.
El asunto es que, acuestas de Mikasa yo me levanté de mi deplorable estado –si es que es que hay algo más deplorable que estar muerto- y encontré tranquilidad bajo su sombra protectora. ¡Todo iba de maravillas!
Mikasa comenzó a pasar tiempo con Armin, él era prácticamente lo único que le quedaba y además parecía alegre de volver a verla en pie y con esos aires renovados. Nunca he terminado de entender del todo la relación de fraternidad extrema que hay entre esos dos, no es que sea algo extraordinario pero lo que me intriga es aquella insospechada faceta parlanchina que nace de Mikasa. Si bien Armin no es en lo cotidiano una persona que busque conversar con todo aquel que se le cruza como si lo es Sasha o la teniente Hanji, me ha sido fácil detectar en él una amabilidad extrema, al punto de mostrarse abierto a sostener una amena conversación con cualquier persona aun cuando en realidad no le interese en lo más mínimo. A pesar de eso, después de todo Armin si es una persona de la cual se espera en lo ordinario pueda sostener una conversación, es por eso que no me sorprende cuando lo veo charlando con Mikasa, en cambio ella… sí que muestra un súbito cambio cuando se encuentra en la seguridad de un dialogo con su amigo rubio. Es como si de pronto la Mikasa hermética dejase caer sus candados de hierro para dejar salir a la Mikasa relajada que puede explayarse sin miramientos sobre todos y ningún tema en específico.
Con Eren, Mikasa es protectora, siempre alerta, lo único que puede arrancarla de su coraza es la desesperación, el llanto o en su defecto el amor. Pero cuando esta con Armin, la coraza se deshace por saberse innecesaria, pues es él el único que tiene el privilegio de conocer a la mujer relajada en que puede convertirse, porqué él- creo yo- no espera nada de ella, con él Mikasa no tiene expectativas que intentar llenar, no tiene que ser la mejor soldado, no tiene que ser la mujer de hierro.
Lo más similar a lo que vi de Mikasa cuando estaba con Levi, excepto porque con mi sargento, no son necesarias las palabras, basta la presencia, basta el reflejo de ellos mismos en la mirada del otro.
De cualquier manera fue Armin quien en esos días se encargó de cargar con el pilar fundamental de la salud mental de Mikasa, pero ese – puedo asegurar yo, y aun con más fuerza podría hacerlo Armin- es un trabajo muy pesado. Sobre todo cuando la ansiedad y el estrés de la constante especulación empezaron a salírsele de las manos a Mikasa y comenzó a descargar toda frustración en un desmesurado principio de protección para con Armin.
De pasar amenas tardes de charlas despreocupadas con él, llegó a pasar el día entero siguiéndolo y procurándole seguridad extrema. De haber podido seguirlo al baño seguramente lo habría hecho, pero el muchachito reunió valor para pedirle espacio aunque fuere en aquel momento tan íntimo.
Cuando las idas al baño de Armin se volvieron demasiado frecuentes, comencé a sospechar que lo hacía solo para escapar de la constante vigilancia de su amiga. Por lo tanto fui yo, quien lo siguió, rogando a cada paso que daba llevar razón en mis lógicas a priori. Eché un vistazo dentro del baño que compartían todos los hombres a la hora de los entrenamientos. Para mi suerte no era aún la hora de entrenar y Armin se encontraba solo y encerrado en uno de los cubículos del baño.
Me acerque hasta apoyar mi oído en la puerta inmediatamente cercana al chico y le hallé suplicando paciencia al vacío. Auto convenciéndose de que Levi traería de vuelta a Eren cuanto antes y Mikasa volvería a ser la misma de siempre, esa a la que él estaba acostumbrado y sabía muy bien cómo tratar. Le oí además prometerse a sí mismo en voz alta que una vez que eso ocurriera procuraría ser más comprensivo con Eren cuando explotase en ira en contra de Mikasa pues ahora entendía que vivir bajo esa incesante presión y atención era muy cansador. Aunque eso no justificase la forma en que Eren trataba a su hermana.
Recuerdo que aquellos pensamientos lograron sacarme una sonrisa y terminaron por despertarme, debía hacer algo al respecto. Era hora de dejar de lamentarme y tomar cartas en el asunto.
La gota que rebalsó el vaso cayó cuando Mikasa siguió a Armin hasta su cuarto y le comunicó que desde aquella noche se iría a dormir con él.
La cara de espanto de Armin, la de excitación de Jean y la emoción de Connie, todo sumado a mi estúpida moralidad y mi fijación por obedecer las reglas desataron en mí un estado de cólera.
Recuerdo que conté hasta diez, cuando empezaron a discutir, luego hasta cien y cuando ya iba llegando casi al mil se me escapó un manotón iracundo que fue a parar a la espalda de Mikasa, que parada así como estaba, con la guardia baja y la piernas ancladas de una forma poco estable resintió aquel golpe venido de la nada, perdió el equilibrio, y terminó por caer sobre Armin que hasta ese momento se hallaba de pie frente a ella. Por su puesto luego de mi descuidada acción me arrepentí y conscientemente escruté las mentes de cada uno de los presentes solo para asegurarme de que habían atribuido el incidente a un descuido de la propia Mikasa. Y así era.
¡Pobrecito rubio!
Él, que estaba sometido a la constante preocupación por su mejor amigo e Historia, a los incansables experimentos y locuras de la teniente Hanji y que encima de todo tenía que soportar los acosos de Mikasa. Lo hacía todo en completo silencio, simplemente porque entendía las razones y creía que dejando que ella lo cuidase ayudaba a que se sintiera mejor. Pero toda paciencia tiene su límite y aunque la de Armin era prácticamente infinita cedió a la realidad y comprendió que su sufrimiento no estaba ayudando de ninguna forma a Mikasa.
-tienes que irte, no puedes dormir aquí.
Mikasa aún estaba sacudiéndose el polvo de la chaqueta y lanzando miradas asesinas sobre Jean y Connie que reían del incidente.
-mírame, por favor- suplicó el rubio. Mikasa podía ser terca pero él siempre podía hacerla entrar en razón. Aunque en esa ocasión yo creía que lo único que podía salvarlo de la perdición, era un milagro.
¡Y vaya que lo tuvo!
En medio de una charla- fuera de la habitación y lejos de los ojos y oídos indiscretos de sus compañeros- se nos acercó Sasha corriendo.
-Están aquí- gritó cuando aún le faltaban varios metros para llegar.
No alcancé a asimilar del todo el mensaje de la chica de coleta alta y ojos marrones que nos miraba con expectación. La mente de Mikasa se abrió de golpe, con tanta fuerza que lo sentí como si me succionara dentro de ella y me obligase a observar y escuchar todos los pensamientos, imágenes y recuerdos que se le vinieron a la mente.
Por algunos minutos creí férreamente que me ahogaría entre tanta información junta, eso… o terminaría inconsciente producto de asfixia o algo parecido. Para mi conveniencia Mikasa salió disparada tras Sasha y el suspiro que soltó Armin acompañado de su inmenso temple y tranquilidad mental me otorgaron un soporte increíblemente fuerte para seguir en pie. Me apoyé en su hombro y lo sentí enderezarse de pronto como si hubiese resentido el peso de mi cuerpo.
El chico dio gracias mentalmente a todo lo divino… y lo remató con un "si es que hay algo divino".
Que buena acotación. Sinceramente cada día estaba y estoy más convencida de que este muchachito así de apariencia tan debilucha y enclenque como se ve, tiene una estrella particular. Si, Mikasa tiene la fuerza, Eren tiene el poder titán, pero Armin tiene algo más potente.
Entonces reaccioné… por fin ¡Levi estaba devuelta! Seguí los pasos de Armin y al doblar la última esquina antes de llegar a la oficina del comandante lo vi, allí de pie con su típica cara de nada y presencia de todo. Sentí un alivio tan grande al verlo que corrí y lo estreché entre mi brazos con fuerza.
Recuerdo haber disfrutado la forma como contuvo el aire y tensó levemente los músculos a mi contacto. Después de tantos días ¡él estaba allí! Devuelta sano y salvo.
Me separé de él con lágrimas en los ojos… había estado tan preocupada que no podía controlarme en este momento. Pero había algo en el ambiente que no encajaba. Me volteé y comprobé que todos los soldados miraban a mi Sargento con descarada evidencia, y eso era algo que no se veía muy a menudo, por lo general los soldados le temían lo suficiente a Levi como para no dirigirle la mirada por más de tres segundos seguidos.
Pero más extraño me pareció que Levi no tuviese ni la más mínima intención de encararlos, la verdad, ni siquiera les estaba prestando atención, simplemente estaba allí, de pie con los brazos tras la espalda y la mirada perdida en algún punto en la pared de enfrente.
Entonces posé mi mirada en uno de los soldados, el más alto, el que parecía más desconcertado y abstraído mirando a mí sargento y pude ver la fuente de su descolocación:
Mucho antes de mi llegada, Mikasa había corrido y hecho exactamente lo mismo que yo hace algunos momentos, se había lanzado a los brazos de Levi con tanta desesperación como yo y había hundido su rostro en el pecho de mi sargento aunque para lograrlo tuviese que inclinarse con el fin de sortear los centímetros de diferencia.
-gracias por volver- susurró Mikasa en el recuerdo de aquel soldado, aun aferrada al cuerpo de su superior.
-el mocoso está allí dentro- respondió con tono frío Levi.
Entonces Mikasa se separó de él y empujó la puerta de la oficina con el hombro para re encontrarse con su hermano.
A pesar del dolor de estómago que sentí, lamenté inmensamente no haber presenciado tan conmovedora escena. Pero ¿Por qué mi sargento se habría mostrado tan frio con ella? Si desde aquí –donde yo estaba ahora parada a cinco pasos de él- podía sentir la inmensa falta que le había hecho Mikasa todos esos días.
Volteé nuevamente hacía Levi y supe que él también pensaba en eso. Le descubrí imaginando mil y una situaciones diferentes, inventando cosas que podría haber hecho y frases que podría haber dicho ¿Qué más daba si la hubiese besado en aquel lugar frente a todos? Suspiré sonoramente.
El curso de pensamientos de mi sargento se estaba acercando demasiado a la tortura psicológica porque por cada "que pasaría si…" había un "no se puede" "no se debe" "es imposible". Y yo que tiempo atrás habría saltado de la emoción, gritado y reído porque prácticamente él se estaba convenciendo de que entre él y Mikasa nunca habría algo y que ni siquiera debería intentarlo; me sentía cada vez más miserable, sentí una profunda decepción, mi corporalidad estaba excepcionalmente saludable si es que puede llamársele así aun estado relativamente bueno de un espíritu y eso volvía aún más agónico el sentimiento de decepción que se gestaba en mi interior.
Me dejé caer en la silla esperando algo más… algo que me animase. Entonces un recuerdo de Levi llegó a mí.
Caminaba a paso rápido con un rumbo fijo: la oficina de Erwin. Ya era bastante tarde y la oscuridad era ama y señora del cuartel, pero él- como siempre- deambulada por los pasillos sin velas ni cerillas para poder ubicarse, sabía perfecto el camino, es más si se concentraba lo suficiente sabría exactamente cuántos escalones debía subir y hasta podría decir con maestría cuantos pasos habían desde su habitación hasta la oficina del comandante.
Pero tenía cosas más importantes en las que pensar antes que el maldito número de pasos, de escalones, o de golpes a la puerta que debía dar para que Erwin atendiese. Aunque tratándose de Levi, sin duda sería cero, pues solía entrar a todos lados sin tocar.
En efecto había irrumpido en la oficina como quien entra a su habitación luego de un día horrible. Azotó la puerta, se sirvió un wiski y luego de dejarse caer con violencia haciendo temblar la pobre silla, acomodó sus pies sobre el escritorio.
Entonces al sentir por fin tranquilidad luego de tanto alboroto, el comandante había levantado la mirada de los papeles y lo había escrutado silenciosamente.
-¿tengo algo en la cara?
-No- por la mueca en el rosto del comandante me pude imaginar que se preguntaba el porqué de la visita de Levi allí. La experiencia siempre le había dicho que Levi con un wiski en la mano era sinónimo de problemas.
Luego de dos largos sorbos al licor Levi se animó a hablar.
-voy a ir por el mocoso- había hecho una pausa premeditada para estudiar la expresión del hombre frente a él, pero no hubo cambio alguno.
-Sabes que ya hay una brigada tras su huella, déjalos hacer su trabajo.
-Lo hacen mal, demasiado lento. Iré yo- sentenció severo.
Erwin había encorvado graciosamente una ceja y luego soltado una frase que Levi había estado intentando evitar, porque a él no le venía mentir, aunque cuando se lo proponía podía llegar a ser un excelso mentiroso, por lo general lo evitaba, sobre todo con Erwin.
-¿lo dices por algo en especial?
-Mikasa, ella está muy preocupada.
-Levi…- había dicho Erwin antes de soltar un suspiro e inclinarse hacía atrás en la silla- sé que quieres mucho a Mikasa, también yo la aprecio bastante, es una buena chica y un excelente soldado- él asintió una vez- pero quiero recordarte una cosa, si bien las relaciones entre solados no están prohibidas, no son convenientes.
-lo sé- gruñó dando un sorbo rápido al baso, era algo así como un "consuelo por la noticia".
-Pero ¿una vez más piensas pasarte las reglas por el culo verdad?
-solo quiero ir por el maldito mocoso y ya. Si tanto te preocupa luego tomaré toda la distancia que me sea posible.
-solo quiero que te concentres en tu trabajo Levi.
-mierda, mi madre nunca me dijo que hacer con mi puta vida y ahora lo haces tú.
-me preocupo.
-como sea ¿Cómo sigue ese asunto?- preguntó apuntando con la barbilla en dirección a su brazo.
-mejor.
Lo que pasó después Levi no quiso recordarlo por considerarlo poco relevante. A mí me pareció que me tiraban un balde de agua y hielo encima. ¿Enserio Levi iba a alejarse de Mikasa?
Se me escapó un gruñido tan potente que me desgarró la garganta.
¡Terco!- le grité
Volteé la cabeza con un gesto despectivo y miré en dirección a la puerta. No pretendía mirarlo a cara ni una vez más en lo que le restaba de vida si no entraba pronto en razón. Mi actitud era estúpida, lo sé, pues Levi jamás se enteraría de mi berrinche de niña pequeña y si lo hiciera probablemente no le importaría en lo más mínimo. Pero no lo podía evitar, ¡estaba furiosa!
Durante algunos segundos quise ir y golpear con fuerza al comandante Erwin, pero cuando por fin logré tranquilizarme y pensar con claridad pude ver el fondo de sus palabras. Lo que había detrás de esas tan aparentemente negativas advertencias… era la profunda preocupación por Levi, para no sufriera más de lo que ya lo hacía. ¿Qué pasaba si Mikasa moría igual que lo habíamos hecho todos quienes lo rodeábamos? Ni bien lo pensé, supe que él podría soportarlo aunque sin duda sería muy doloroso pero también tuve la certeza de dos cosas aún más importantes.
La primera: Ya era demasiado tarde para preocuparse de eso.
La segunda: Mikasa no era como todos los demás, ella no moriría.
Cuando desperté de mis pensamientos estaba sola, y sumida en una penumbra deprimente en todo lo largo y ancho de la palabra. Pero no tenía ganas de levantarme, esa noche dormí allí.
La mañana me despertó con todo el bullicio que trae consigo. Los portazos, los saludos, el ruido de los pasos sobre la madera rechinante y el bendito olor del desayuno, sobre todo el pan recién horneado. Cuanto añoraba en aquellos tiempos poder comer y saborear un mísero trozo de pan.
Me puse de pie y en marcha, en el camino me aseguré de que el chico titán recién llegado estaba bien, me crucé también con la rubia pequeña… Historia, quien se veía bastante tranquila. Todo parecía haber retomado un curso relativamente normal. Hasta que me topé con los dos responsables de mis más insoportables dolores de cabeza.
Los reconocí apenas me asomé por el pasillo que daba a la habitación de Levi, no hacía falta verlos, ni tampoco es que pudiera ver a través de las paredes pero el brillo incandescente que emitía la mente de Mikasa me alertó de inmediato.
Él estaba apoyado en la pared a un lado de la puerta, seguramente en un vano intento por salir de allí, viéndola en silencio, mientras ella gesticulaba con calma pero con expresión severa.
-Levi
-sargento- le corrigió él.
-me importan una mierda los rangos, mírame a la cara cuando te hablo.
Él obedeció de mala gana. Yo solté una risita por la situación.
-estaba muy preocupada.
-lo sé Mikasa pero que quieres que haga, ya estoy aquí y traje a tu mocos… a Eren.
-¿estas celoso?
-No- respondió él, y pude ver que decía la verdad- se te hace tarde para el entrenamiento.
Me ubiqué a un costado de Mikasa y apoyé mi mano sobre su hombro porque pude ver lo que pensaba, pude sentir lo que ella sentía. Quería abrazarlo, besarlo, decirle que en esos días sin él se había percatado de muchas cosas. Pero ahí estaba intentado comprender que bicho le había picado al hombre frente a ella. Porque ahora de pronto se parecía más al despiadado sin corazón que ella había imaginado cuando lo conoció que al hombre que realmente era.
La oí suspirar cansada.
-¿recuerdas cuando te dije que algo en mi estaba mal?
Levi, que había girado la cara hacia la puerta la observó por el rabillo del ojo.
-creo que suelo enamorarme de personas que nunca sentirán lo mismo por mí… es como si por alguna razón mi brújula biológica siempre indicase a mi corazón el camino y la persona equivocados.
-es estúpido- sentenció él, alertándose ante la repentina cercanía de Mikasa.
Sus caras estaban a menos de un centímetro, ella miraba levemente hacia abajo para que lo que chocase primero- en el caso de que pasase- fueran sus labios.
-demuéstramelo- le retó.
Levi cerró los ojos al sentir el aliento de Mikasa contra su piel. Inspiro silenciosamente aquel aire que provenía de ella, atesorando ese momento con todo su ser, pero luego le vimos estirar la mano hasta dar con la perilla y salir a paso tranquilo por la puerta.
Ambas nos quedamos allí viéndolo huir, porque eso hacía, aunque Mikasa no lo supiese. Levi estaba huyendo como un cobarde, pero no de ella, ni mucho menos de mí, sino de sí mismo y esos sentimientos que según él…no debían ser.
Me volteé a ver a la pelinegra cuando recordé que estaba junto a mí. Se veía tranquila, recién comenzaba a asimilar lo que había dicho, ¿estaba enamorada del sargento? Qué ironía. Pensó. Cuando había sido ella misma quien advertía a Levi que no se enamorase. Pues era imposible.
¿En qué momento se había dado cuenta? Lo pensó unos minutos… y ahí estaba.
Luego de abrazar a Levi frente a todos había entrado a la oficina y encontrado de Eren sentado frente al escritorio usando la silla del comandante. Había rodeado el mueble y lo había abrazado con todas sus fuerzas, le había besado la frente y soltado las típicas frases de "estaba desesperada" "todo esto es mi culpa por no protegerte bien" "perdóname" y todas esas falsedades que solo ella se creía.
En ese abrazo se dio cuenta de algo muy importante: Cuando Eren la tocaba, sentía arder su piel ahí donde estaba en contacto con el chico, como si en vez de ropa fuese fuego lo que cubría su cuerpo; porque ella lo deseaba, quería abrazarlo y mantenerlo a su lado porque estaba dispuesta y empeñada en amarlo. Pero con Levi todo era distinto... no había ardor, ni fuego, sino algo muy diferente, como si un río de lava caliente se deslizase en su interior, inundando y apoderándose de todo, a paso lento, tan lento que la desesperaba, la atacaba y aunque intentaba frenarlo le era imposible, porque era imparable… arrasaba con todo a su paso.
Y esa era la cuestión más fundamental:
Ella estaba empeñada en amar a Eren, pero amar a Levi era algo que, aunque quisiera, no podía evitar. Su amor hacia el chico titán era pura voluntad. El amor que sentía por Levi era todo lo contrario.
¡Él también te ama cariño, lo que pasa es que es terco como una mula… Y bruto!
La abracé con fuerza, en parte porque quería mantenerme en pie, esos sentimientos me habían arrancado de sopetón toda la vitalidad que había acumulado durante esos días, pero más la abrazaba porque la quería y estaba feliz por lo que acababa de concluir.
Supe que costaría trabajo hacer entrar en razón a mi sargento, pero si de una cualidad que caracterizase a Mikasa se trata, además de su fuerza, valentía, y destreza, era su infinita perseverancia, había perseverado con Eren durante AÑOS, claro que podría con un terco sargento y su necedad exacerbada.
Salió de la pieza y comenzó su día y entrenamiento de forma normal, pero cada oportunidad que tuviese iba a aprovecharla al máximo. Si Levi quería jugar a ser terco, ella podía serlo el doble.
En cuanto percibí esa determinación en la mente de la chica, supe que no me haría falta visitar a los pobres muchachos del escuadrón de Levi durante un tiempo pues tendría suficiente que hacer y ver allí.
Tiempo... pero no tanto :) eso es lo que me tomo jajaja... bueno ultimamente e estado ocupada en movilizaciones de mi universidad :) clases paralizadas y etc. Toma mucho tiempo y trabajo pero creo que tendré más tiempo para escribir, espero que el cap sea de su agrado y le adelanto que el otro talvez se aun poquito más ameno y con mucha más interacción entre Levi y Mikasa... ya es hora de que tomen el real protagonismo, ya sé que les dije que iran lento y lo harán pero vamos... ya es el 7mo cap o algo así tendré que darles un empujonsito. jajaja es decir, petra tendrá que hacerlo y encontrará en Armin un buen aliado... aunque el no lo sepa jajaja pobresillo le amo.
Les mando un beso! y millones de gracias por sus bonitos reviews y el apoyo :) de verdad! me llenan el corazón de amor y deseos de seguir escribiendo. gracias denuevo y nos leemos pronto! :3
