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CAPÍTULO VII: SUSPICIONS. SOSPECHAS.
Hermione entró en la sala común con la firme intención de hablar con Ginny. Reprendió severamente a dos chicos de quinto que se divertían lanzando bolas explosivas a los de primero. Después echó un vistazo a la sala, buscando a su mejor amiga. La encontró sobre un sofa, hojeando distraidamente una revista. Se sentó a su lado suspirando. Ella la miró brevemente antes de saludarla.
- Hello, - dijo manteniendo su atención en la revista.
- Salud ... ¿cómo estás? -
- Bien... ¿por qué lo preguntas? - Se extrañó la joven.
- No sé... ahora mismo pareces tener la cabeza muy lejos de aquí... - remarcó la prefecta-jefe observando atentamente las reacciones de su amiga.
- Tú... tú estás imaginando cosas... - se evadió intentando contenerse ante la mirada sondeadora de su amiga.
- Somos amigas, Ginny. Casi hermanas. Sabes que puedes contármelo TODO -, se obstinó la castaña.
Ginny se volvió, dejando su revista. Evidentemente no se lo podía contar TODO. Bueno, todo menos lo de Potter. Por lo menos de momento. La entristecía tener que mentir pero no podía hacer otra cosa. Por eso se hizo la ofendida y arrugó la frente:
- ¿Qué quieres decir? ¿Insinuas que te estoy ocultando algo? - Respondió.
- No, claro que no, Gin... pero digamos que pareces tan ausente estos últimos dias que pensaba que quizás... me tienes preocupada -, declaró Hermione con una mirada asustada que sonaba falsa.
- No es nada importante -, replicó Ginny con una leve sonrisa.
Hermione devolvió la sonrisa antes de volverse hacia la chimenea. "Sé que me estás escondiendo algo, Ginny Weasley, créeme, te conozco demasiado bien, encontraré tu secreto, amiguita, puedes contar con que Hermione Granger lo descubrirá... " se prometió la Slytherin.
- ¿Vamos a mi habitación? - Propuso Hermione con una ancha sonrisa y volviendo de nuevo a su amiga.
- OK -, aceptó la pelirroja levantandose.
Salieron de la sala común de los Slytherin y recorrieron el corredor de las mazmorras en silencio. Poco después llegaban al pasillo que conducía a los apartamentos de los prefectos-jefes. Al llegar, vieron a Potter preparado para salir. Su mirada se fijó inmediatamente en Ginny que le miraba de la misma forma bajo los ojos interrogadores de Hermione que no entendía lo que estaba pasando. Ese cruce duró solo algunos segundos y Potter las dejó pasar antes de salir.
- ¿Por Merlín? ¿Qué ha tomado para mirarte de esa forma? -
- No lo sé ¿entramos ya? - Respondió rápidamente antes de arrastrar apresuradamente a Hermione dentro de la habitación.
Al día siguiente Hermione expuso sus dudas a Draco que la escuchaba atentamente. Le contó lo del extraño comportamiento de Ginny, como rehusó salir con ellos y sobre todo esa mirada con Potter.
- Te lo juro Draco, notaba tensión sexual en el aire, era extraño, alucinante... - comentó Hermione.
- ¿Quizá tramaban algo juntos, quien sabe? Preguntó Draco después de calmar sus risas frente a la última frase de la prefecta.
Hermione abrió mucho los ojos, asombrada:
- ¡Por Merlin, Draco díme que estás bromeando! ¡Ginny y Potter! ¡Pero si es IM-PO-SI-BLE! - Exclamó la castaña como si oyera la fantasía más loca de su vida.
- ¿Por qué no? - Se sorprendió Draco enarcando la ceja.
- ¡Porque es un Gryffindor y el codigo de honor de los Slytherin dice -no liarse nunca con un Gryffi-, porque los detestamos y encima porque se trata de Potter! ¿No te basta con eso? -
- No lo sé, - se obstinó el rubio. - Es posible que Ginny no sea una auténtica Slytherin, por culpa de su familia y... -
- ¿Qué Ginny no es una verdadera Slytherin? - Preguntó Hermione a punto de atragantarse. - ¿Y dónde ha estado los cinco últimos años? ¡Ginny Weasley es una auténtica Slytherin, tanto como tú y yo! -
- Lo admito. ¡Pero eso no impide que se sienta atraida por Potter! -
- Es mi mejor amiga, la conozco Draco, no saldría con Potter nunca, ¡Es imposible! - La castaña estaba aterrada por esa idea.
"¡Le resultaba inconcebible que su mejor amiga estuviera atraída por un patán como el cararajada!".
- Dicen que los polos opuestos se atraen -, comentó Draco con una sonrisa picara.
- ¡No sale con Potter, y si tengo que seguirla para demostrartelo, lo haré! - Se embaló Hermione con insistencia.
Tenía razón, estaba segura...
En ese preciso momento Ginny terminaba su retención solo medio irritada. La directora de los Gryffindor le había puesto una semana de castigo por falta de atención e insolencia en el trato de un profesor. En fin, no era uno de sus mejores días. Salió del despacho y caminaba lentamente por el pasillo del cuarto piso. Consultó su reloj y vio que era casi medianoche, pero ella continuaba recorriendo los pasillos a la búsqueda -sin querer admitirlo- de Potter.
Potter... no tenía otra cosa en la cabeza desde la noche anterior, bueno su beso. "¡Y además por su culpa! ¿Por qué besaba tan bien? ¿Por qué no la rechazaba cada vez que ella le saltaba encima, por Merlin?" A ver si debajo de sus miradas desdeñosas y sus tonos arrogantes, no le era tan indiferente...
Al bajar la escalera que la llevaba a las mazmorras, se dió la vuelta. Claro, tenía ganas de VERLE. Volvió sobre sus pasos y empezó a registrar los pasillos a la caza de su moreno preferido. "Su moreno preferido. ¡Ahora ya le ponía nombres cariñosos a Potter! ¡Patética!" Unos besitos tontos y ya estaba registrando los pasillos para encontrar alguien a quien detestaba... bueno, que había detestado...
Llevaba casi media hora buscando a Potter sin encontrarlo en ningún sitio cuando alguien la llamó:
- ¡Hey, Ginny! -
La pelirroja se volvió y descubrió a su amiga que salía a su encuentro, inquisidora.
- ¿Qué haces aquí? - Le preguntó suspicaz.
Estaba castigada con la vieja McGo, contestó rehuyendo la mirada de la prefecta-jefe.
Francamente, ¿qué habría dicho Hermione si Ginny le hubiera admitido el motivo real?
-¿Y tú, que estás haciendo? - La interrogó intentando parecer despreocupada.
- Me toca turno de guardia esta noche -, le informó, todavía con la mirada del que sospecha algo.
"Ah, eso es que Potter está en su habitación..."
- ¿Qué has dicho? - La prefecta le preguntó sorprendida.
"¿Habré hablado en voz alta, por Merlin?"
- No..., no he dicho nada. ¿Por qué? - Dijo atropellando las palabras.
- No sé, como estabas murmurando...-
- Ah, bueno. Tengo que volver a mi dormitorio... Nos vemos mañana -, balbuceó la pelirroja antes de volverse y marcharse a toda velocidad.
"¿De verdad que volvía a su dormitorio?" Entonces porque tomaba el camino opuesto. Ahora Hermione ya estaba segura, Ginny le escondía algo. Normalmente su amiga no estaba tan ausente. "¿No le había dicho a Draco que la seguiría si era preciso? No era su estilo, pero en esas circunstancias... ¡Y así demostraría a su compañero que Ginny tenía realmente un problema, pero que no salía con Potter!" Aguardó para distanciarse algunos metros antes de seguir discretamente a la bermeja. Se preguntaba donde iría su compañera y qué podía estar ocultandole que fuera tan importante hasta el punto de estar tan distraida. Continuó siguiendola prudentemente, para no ser descubierta. La situación era de risa, estaba espiando a su mejor amiga, con la que lo compartia todo, segura que ella le estaba ocultando algo. Ya estaba a punto de abandonar su rastreo cuando vio que su amiga estaba detenida delante del cuadro que conducía a los apartamentos de los prefectos-jefe. La pelirroja echó una ojeada alrededor antes colarse en el interior bajo la mirada dudosa de la prefecta.
"¡Te lo suplico, Merlin, si no va a verse con Potter, seré una santa! ¡Te lo juro!"
Con esa promesa, se precipitó sobre el cuadro, casi aulló la contraseña y golpeó con fuerza la puerta de Potter.
- Déjame entrar... -
Al no oir respuesta, golpeó con mucha mas fuerza con los dos puños sobre la pobre puerta.
- ¡¡POTTER, ABRE ESTA JODIDA PUERTA DE UNA VEZ!! - chilló.
La puerta se abrió bruscamente, apareciendo el Gryffindor medio dormido.
- ¿Qué haces, Granger? ¿Qué está pasando? -
La castaña no le dejó terminar, lo empujó con violencia y entró en la habitación sin atender sus quejas. Nadie mas.
- ¿Qué puñetas (1) vienes a hacer aquí? - Le gritó tomándola del brazo.
La prefecta se liberó bruscamente y entró en el cuarto de baño. Nadie. Se giró y salió del baño hecha una fiera y se enfrentó a Potter.
- ¿Dónde está? - Siseó entre dientes.
- ¿Quien? - Preguntó Potter que no se había enterado de nada.
- GINNY. ¿QUÉ QUIERES DE ELLA? ¿POR QUÉ TE LA MIRABAS DE AQUELLA FORMA? SI LA HAS TOCADO... -
- ¿Hermione? - Preguntó una voz.
Se volvió y Ginny estaba saliendo de su habitación, que los estaba mirando, sorprendida.
- ¿Qué pasa? -
- ¿Y tú dónde estabas? -
- Bueno, sólo vine a tomar prestado tu champú... -
Hermione suspiró aliviada antes de estrecharla entre los brazos.
- ¿Quieres que sea una santa, era eso? - Le preguntó con una risa nerviosa.
- ¡Eh, qué! - Contestó la pelirroja, pasmada por la rara conducta de su amiga.
- ¿Puede decirme alguien lo qué pasa? - Potter seguía en fuera de juego.
Como respuesta, Hermione le envió una mirada desdeñosa antes de llevarse a Ginny a su habitación.
Al día siguiente, después de las clases, Hermione le contó a Draco los detalles de la víspera. Estaban hablando en un sofa de la sala común. Ella no tenía otra cosa en la cabeza, constató el rubio decepcionado. Francamente, no tenía nada que hacer. A decir verdad, le era indiferente el que Ginny se liara -o no- con un Gryffindor. Ella tenía ya dieciseis años y parecía que Hermione no acababa de entenderlo. Además, Ginny era una de las chicas menos virtuosas que conocía. "¡Y de chicas que se habían alejado de la castidad, conocía un montón!".
- ¿Qué te decía? Ves como tenía razón también esta vez -, empezó Hermione con tono de superioridad.
- Vale -, admitió el rubio, pero seguía escéptico por dentro.
- No me quieres escuchar nunca, conozco a Ginny de tal forma que... -
- ¡De acuerdo, ya lo he entendido! - Terminó Draco levantando los brazos en señal de paz, haciendo aparecer una sonrisa en la cara de su amiga.
Él la atrajo contra su cuerpo para besarla con furia y la morena respondió febrilmente, dejando que le rubio le acariciara la espalda con ardor. El sitio no era de lo mas propicio para esas faenas pero Draco logró colocar su mano derecha sobre el pecho de su amiga y la besó en el cuello -sabiendo que eso excitaba a Hermione-...
- ¡Merlin, no me deis este espectáculo, por favor! -
Sorprendida, Hermione se rehizo precipitadamente, rechazando con fuerza a Draco. Era Ginny, muy divertida, que los contemplaba.
- ¿Os habeis puesto enfermos? - Les preguntó, falsamente trastornada. - ¡No sabeis lo que os puede pasar si os apasionais así cada cinco minutos! -
- Bueno... - empezó Draco.
Pero la pelirroja se había propuesto seguir incordiando un poco mas y continuó:
- Prefecto, Prefecta-jefe -, (mirando a uno y otro alternativamente) - ¡Qué vergüenza! ¡De verdad! -.
- Gin... -
En serio, este comportamiento es muy grave -bueno, vosotros decís que no- para los alumnos de los primeros cursos. ¡Son unos pobres crios inocentes! - Comentó de forma desmesuradamente dramática.
- ¡Maldita Ginny, para ya de una vez! -
- Bueno, no blasfemes, Draco -. Replicó haciendose la asombrada.
Pero su sonrisa le hacía perder credibilidad. Rodeó el sofa y se sentó entre los dos.
- ¿Donde habeis metido vuestro sentido del humor? Ya veo, estais tan afectados como para perderlo. Y aparte de eso, ¿qué me contais? - Preguntó mirándoles.
Ellos no respondieron turbados por el rápido cambio de humor de la pelirroja.
- Oh, ahora os molesto. ¡Pues decidlo de una vez! - Exclamó y se levantó de un salto. - ¡Ahí os quedais!-
Hermione la vio salir de la sala común antes de volverse a Draco.
- ¿Qué le estará pasando? Ayer mismo, estaba tan temblorosa como una Hufflepuff y mirala hoy -.
- No se me ocurre nada... ¿estará esquizofrénica?
Hermione meneó la cabeza.
- ¡Deja de decir tonterías y bésame, tonto! - Le tiró de la camisa para otro ardiente beso.
Harry corría con su escoba por los corredores. Ya llegaba tarde al entrenamiento, "¡vaya desgracia para un capitán! ¡Pero todo era culpa de esa Weasley!" Obnubilaba sus ideas. Sólo podía pensar en ella, en sus labios atrayentes, su cuerpo sensual...
Para remate, era una Slytherin lujuriosa por la que probablemente habria pasado la mitad de los chicos de Hogwarts. Y que sólo le buscaba para presumir después de tener al Superviviente en su sala de trofeos...
Todo estaba en contra de esa "relación". Pero eso no impedia que su cabeza estuviera perturbada por su culpa. Esa misma mañana Ron le había preguntado porque no parecía estar fino (2) hacía varios dias y no le pareció oportuno contestarle algo así como "Tu hermanita me salta encima cada vez que nos cruzamos, Ron. Me está obsesionando de verdad." Podía tirarse inmediatamente de cabeza al lago del calamar gigante si se le ocurría decir eso.
- ¡Potter! -
Harry reconoció esa voz. Pertenecía a la causa de sus problemas.
- Weasley -, gruñó.
Tenía la rara habilidad de aparecer en los momentos mas inoportunos, cuando menos ganas tenía de verla. Se volvió y cuando la pelirroja llegó a su altura le preguntó secamente:
- ¿Todavía quieres algo de mí? -
Ginny, sorprendida de su tono agresivo, replicó:
- ¡Vamos, dulce Potter! Si sólo quería verte... -
"Esto sólo puede acabar mal" pensó Harry.
- Mira, tengo ahora entrenamiento de Quidditch, - le contestó un poco incómodo.
- Ya lo he visto -, constató la chica examinandole de arriba abajo, lo que hizo avergonzar mas al Superviviente.
- Vale, hasta luego -, le dijo separándose para aumentar la distancia con esa diablesa.
Pero ella lo retuvo cogiendole la mano.
- ¡Oh, no me dejes así, por favor, cariño! (3) (Gracias Silvia) - Le contestó levantando los ojos.
Antes de que el chico pudiera reaccionar, le tiró del brazo y lo metió en la primera sala abierta que encontró, cerrando de un portazo. Le saltó al cuello inmediatamente para besarlo en la boca. Como de costumbre, él respondió a ese beso tan ansioso y voraz. Y como se dejaba... se colgó de él, apretando las piernas en su cintura, forzándole a abrazarla mas fuerte. Movió los labios para besarle en la nuca. Él avanzó para colocarla sobre la mesa más cercana. Le acarició sus cabellos. Eran tan bonitos y sedosos. Ella le tocó el atlético torso y buscó sus labios de nuevo. Y notó el efecto que le causaba. Rompió el beso y se mordió el labio para no estallar en carcajadas. Sonrió muy satisfecha.
- Bien, Potter, creo que necesitarás una ducha fria antes de tu entreno... -
Se deshizo suavemente de sus brazos y le besó rapidamente en los labios antes de salir dejando un Superviviente que en ese momento la odiaba a muerte por el estado DURO en que le había puesto.
FIN DEL CAPÍTULO SÉPTIMO.
(1) "Puñetas" sustituye a otra palabra que empieza por c y también tiene ñ.
(2) "Estar fino" se utiliza cono sinónimo de estar bien en algunas partes de España. No sé si por influencia inglesa o no. Gracias Silvia por tu observación.
(3) "Cariño" lo utilizo aquí como traducción de "chéri", que se suele traducir por "querido", aunque en francés sirva tanto para el amor como para la amistad. "Querido" en España tiene un uso bastante restringido en el lenguaje oral -sólo amor-, por lo siguiendo el consejo de Silvia Anatripotter he utilizado cariño. Gracias Silvia.
RESPUESTAS A LOS REVIEWERS:
Zafiro Potter: La autora nos ha explicado que Ron pinta mas bien poco en esta historia. Espera al capítulo siguiente.
Belenchiss: Estamos a menos de la mitad del viaje ... pónganse los cinturones de seguridad.
marmarcruz8: Esta historia es un cambio sobre la versión "oficial". Las dos están en Slytherin. Que la prefecta sea muy "Slytherin" entra dentro de lo normal.
DesyWeasley: El capítulo siguiente será ... Como nos ha explicado la autora, Ron pasará bastante desapercibido en la historia.
xhiiniita weasley: Aclararte que lo que has leido es traducción del original francés de nuestra compañera Black Lagoon.
Gracias por todo. El capítulo 6 ha supuesto 600 hit mas. Insisto en que busqueis errores.
Buenas noches y buena suerte.
Richard.
