Bueno... -se esconde detrás de una columna(?)- lamento mucho la demora! Q_Q es que... en serio estuve ocupada y no tenía tiempo para escribir! además de que, bueno, como nos pasa a muchos, uno piensa en otros proyectos y los hace con más ilusión (?) no digo que este fic no me motive, de echo le tengo mucho cariño, pero en realidad no sé como hacer u_u' necesito leer más SasuSaku para coger ideas. Hice el cap prácticamente partiéndome la cabeza de cómo podía rellenarlo, en realidad es aquí cuando empieza la crisis, espero que el próximo cap me salga mejor QwQ prometí hacer un cap emotivo y creo que he fallado en eso, lo lamento -hace un reverencia como disculpa(?)- Ya, dejo de disculparme, el cap!

Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto-san :3 solo Akito y Obito babys son míos(?)

Enjoy it!


7. Ego

La pregunta que tenía ahora era tan detallada que cualquiera la entendería al instante. ¿Por qué mierda Uchiha Sasuke me había besado y, por encima, en un cementerio? ¿Alguien sabía la respuesta? ¿No? Vale, genial.

Me encontraba sentada en la cama de mi habitación tras el "incidente" en el cementerio. Cuando Sasuke se separó de mí después de besarme, me mantuve quieta y expectante a lo que pasó segundos antes. Pero como la gran estúpida que soy, no dije nada y continué el día normalmente. Bueno… si llamáis normalmente andar como un zombi descarriado y ausente a todo lo que pasaba alrededor mío, entonces sí que estaba normal.

Me sentía pesada y con ganas de arrancarle la cabeza a alguien, pero como me sentiría una maldita psicópata, me meterían en la cárcel y me suicidaría si hago eso, prefiero seguir como una maldita sonámbula a punto de colapsar.

Solté un suspiro pesado y miré hacia la ventana, notando el ocaso. Sonreí levemente intentando olvidarme del problema. Por ese cielo estaría mi madre nuevamente volando hacia Estados Unidos, su nuevo destino de trabajo. Por un momento me preocupé por ella, no le hacía bien tanto viaje, pero nunca faltaba a la promesa de venir a ver a mi padre… se nota que lo amaba con locura y eso me hacía sentir bien. Y, aunque pareciera triste, lo seguía amando, pero no era triste para nada en mi parecer, me parecía amor puro y verdadero.

En mi mente volvió a aparecer la imagen de cuando Sasuke me besó y yo tan solo me puse roja como un tomate, recordando la temperatura de sus labios y como presionaban suavemente los míos. Sentí como si saliera humo de mi cabeza y me tapé la cara con mis manos, no entendía nada. ¿Por qué me había besado y por qué no le había preguntado? Era tan estúpido, yo quería saber su respuesta y no me atrevía a preguntarle. Porque en el fondo… seguro que no me iba a decir nada bueno. Aún así, sentía la necesidad de preguntarle.

Había pasado una semana ya. Las clases fueron tal y como las esperaba… aburridas. Los exámenes del día anterior habían sido algo estresantes y la semana que venía tendríamos toda la semana llena. Me agarré la cabeza con ambas manos mientras apoyaba mis codos sobre el pupitre, estaba cansada… seguramente colapsaría esa semana, no sería nada de extrañar.

Mi vista se desvió hacia Sasuke, pero él permanecía con la misma expresión aburrida que cada día ponía. Bajé la mirada algo molesta. Él no había mencionado nada sobre ese beso. ¿Acaso no podía decirme por qué lo hizo? Estaba actuando como si no hubiera pasado nada.

Me sonrojé de nuevo al pensar en ese beso, fue uno normal y muy superficial, pero aún podía notar el tacto de sus labios. ¡Maldito bastardo! ¡¿Qué fue lo que me hizo?! ¿Dónde queda mi odio hacia él? ¡¿Dónde?!

"¡Shaa! ¡Ha desaparecido ese odio! ¡Estás enamorada de él!"

"¡Pft! ¡Lo que me hacía falta! ¡Y cállate! ¡No es verdad!"

"¡Shaa! Solo intentas esconder lo obvio…"

Me quedé ruborizada y quieta tras oír algo así… ¿esconder… lo obvio? ¿Acaso era verdad que estaba enamorada de él?

No… ¡no es verdad! —pensé mientras negaba con la cabeza, aún con ese rubor tiñendo mis mejillas.

"¡Shaa! ¡No lo niegues!"

"Vuelve… ¡A TU RINCÓN!"

Tenía que admitir que se me hacía la boca agua cada vez que tenía un antojo, y esta vez se me dio por el melón. Fue algo vergonzoso que Hinata me tuviera que dar un poco cuando llegué a su casa, protestando por lo bajo por qué no podía encontrarlo en el mercado o no podía comerlo en ese momento.

—Lo siento mucho, Hinata —me lamenté bajando la cabeza mientras seguía comiendo melón. Ella se rió un poco y dijo:

—No pasa nada, Sakura-chan. Toma todo el que quieras. Además, estás embarazada y necesitas alimentarte. Son dos bebés, ¿no?

Su pregunta hizo que bajara la cabeza mientras suspiraba pesadamente… ¿qué se supone que ganaba la gente recordándomelo? Bueno, en realidad no era culpa de Hinata.

—Ah…

—¡L-Lo siento, Sakura-chan! ¿Te ha molestado lo que dije? —preguntó ella algo alterada, no pude evitar soltar una pequeña risita, haciendo que Hinata me mirara algo sorprendida.

—No te disculpes, Hinata… es solo que, bueno… ya sabes, con esto del embarazo tengo cambios de humor y eso —le expliqué de una manera no muy propia de mí, normalmente sabía que decir y qué hacer, en vez de explicarme de una manera tan mala.

Hinata se río un poco y negó con la cabeza, restándole importancia a mi reacción. Yo sonreí al verla, era una buena chica y encantadora, no me extrañaba para nada que Naruto se hubiera fijado en ella. Tan dulce y tan linda.

—Está bien, Sakura-chan. Es normal, así que no importa.

Nos quedamos un rato en silencio. Es cierto, no teníamos tanta relación como para hablar directamente y la razón por la que fui a su casa era por el trabajo de historia que teníamos que entregar dentro de una semana las dos juntas. Suspiré por lo bajo sin que ella se diera cuenta y, cuando la miré, ella permanecía también quieta, sin hablar.

Una idea golpeó mi cabeza y dudé por un segundo en decirle algo, pero luego me armé de valor. Quien sabe… quizás Hinata podría ayudarme con mi problema.

—Hinata… —susurré llamándola, ella me prestó atención al instante. Tragué saliva, pero decidí continuar—. ¿Qué me dirías si… te dijera que Sasuke me ha besado?

—¿Eh?

Tras esa pequeña expresión, Hinata se quedó congelada en su sitio, mirándome con los ojos abiertos de par en par. Un pequeño rubor cubrió sus mejillas y miró hacia otro lado.

—¿Te besó? ¿Sasuke-kun te besó? —preguntó después de un rato, volviendo la vista a mí, como si hubiera cogido valor de algún otro lado. Un violento sonrojo cubrió mis mejillas y me regañé a mi misma por no poder controlarlo… era frustrante. Me tenía que haber esperado una pregunta así… ¿por qué me ruborizaba de esa manera?

—Sí… —respondí bajito—. El problema es que no sé… porque lo hizo…

Hinata se quedó en silencio mirando para mí, aún sorprendida y ruborizada por lo que acababa de escuchar. No te jode… ¡más me avergonzaba a mí la situación!

—Quizás porque… siente algo especial por ti, Sakura-chan…

Un gran silencio incómodo recorrió la habitación. Parpadeé varias veces, tratando de procesar toda la oración de Hinata, que había sonado extremadamente baja para mi capacidad auditiva. Luego todo pasó en milésimas de segundo. Mi rostro adquirió un tono rojo muy violento y solté el grito más vergonzoso y estúpido que jamás creí echar:

—¡KYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!

Definitivamente nunca vuelvo a hablar de Hinata sobre mis asuntos personales… al menos no relacionados con Sasuke. Y para aclarar, el grito de antes no fue de emoción, fue de horror y sorpresa.

" —Sakura-chan, no creo que te haya besado sin más, ¿no? ¡Tiene que haber una explicación! —exclamó Hinata, parecía preocupado por mi grito de antes, que casi hecho mi alma por la boca tras él."

Explicación mis ovarios… que ahora dos de ellos cargan a dos bebés. La madre que parió a Sasuke y sus descendientes, como mis niños salieran igual a su padre me pego un tiro. Me quedé paralizada de regreso a casa y un rubor cubrió mis mejillas. Mierda. Maldita sea. Me había emocionado al pensar en eso del padre y de mis niños. Joder, esta situación ya se pasaba. ¿De verdad sentía algo por Uchiha Sasuke? ¿De verdad sentía él algo por mí? No lo sabía y me daba miedo saber la respuesta.

Esa conversación con Hinata me había hecho pensar, aún así me fastidiaba la situación actual. Sasuke se comportaba como siempre conmigo, y eso me molestaba algo… ¿acaso no había significado nada para él? ¿Nuestra relación no cambiaría por ese beso? Vale que sea solo un beso, pero… ¿no había significado nada especial?

Hoy, en el cual quedé con Hinata para hacer el trabajo y le hablé sobre eso, ya hacían tres semanas que había ocurrido. Y Sasuke no daba señales de querer recordarlo o, simplemente, quería dejarlo correr.

Te odio, Uchiha Sasuke… —pensé mientras chasqueaba la lengua. Ese tipo me confundía… ¡y yo odiaba que me confundieran!

Entré en la casa avisando de que había llegado y a la primera persona que vi fue a Sasuke, que había salido de la cocina con un vaso de agua.

—Ah, ya has llegado… si me avisaras iba a recogerte —susurró mientras se dirigía hacia arriba. Apreté los puños sin que él se diera cuenta… tenía que hablar con él sobre eso, pero no me sentía preparada.

—La casa de Hinata queda cerca, así que no es necesario… —murmuré bajando la cabeza. Vi como Sasuke se encogía de hombros y se iba hacia su habitación, cerrando la puerta tras él. Yo me quedé paralizada en la entrada, sin saber exactamente cómo reaccionar… ¿qué se supone que diga ahora? ¿O que se supone que haga?

—¿Sakura-chan? ¿Te encuentras bien?

La pregunta de Mikoto-san me sacó de mi mundo y alcé la cabeza, mirándola. Sonreí falsamente y contesté:

—Perfectamente, es solo que estoy cansada.

Al parecer funcionó, ya que Mikoto-san asintió y salió de nuevo hacia la cocina, seguramente estaría mirando que hacer para la cena. Mi sonrisa se desvaneció tan rápida como vino y dejé caer mi cabeza, caminando sin ganas hacia mi cuarto y encerrándome en él. No sabía qué hacer, aunque en realidad… ¿tenía que hacer algo?

—¡Agh! —gruñí agarrándome la cabeza mientras cerraba los ojos y ponía una mueca de disgusto. Odiaba estar confundida y sin saber qué hacer, lo odiaba como nada. Y me sentía cada día más estúpida y más cobarde por no coger, ir hasta la habitación de Sasuke y exigirle que me explicara a que venía el beso—. ¡Es que es para maldecirte, idiota!

De repente sentí un cúmulo de emociones y me sonrojé al mismo tiempo que unas lágrimas se acumulaban en mis ojos, sin llegar a caer. ¿Realmente me quería o lo había hecho por simple diversión? Me dolía pensar que la que segunda opción era la más probable.

—Akito y Obito crecen tan rápido…

El comentario emocionado de Mikoto-san en cuanto había llegado al cuarto mes de embarazo, hizo que me sonrojara levemente. Ya había pasado tiempo sobre el asunto del beso y yo, por fin, me estaba olvidando. Sasuke había hecho como si no hubiera pasado nada, y yo también lo quería así, era mejor para ambos que empezar a hacerse preguntas incómodas.

—Sí, en el fondo estoy muy emocionada —susurré con una sonrisa y observando mi vientre, poniendo una mano sobre él. Estaba empezando a amar a esos pequeños como nada en el mundo, eran una parte de mi ser.

—Sasuke-kun, cuídales bien —dijo Mikoto-san de repente. Yo di un respingo y miré hacia la puerta de la cocina, que estaba detrás de mí. Sasuke estaba apoyando contra el marco de la puerta, mirándonos con su típica expresión de indiferencia.

—Sí, claro… como sea… —susurró acercándose a mí y sentándose a mi lado—. También son mis hijos después de todo…

—No me refería solo a los bebés, me refería también a Sakura-chan —protestó Mikoto-san, yo la miré algo sorprendida y miré hacia Sasuke, que miró de reojo a su madre, fastidiado posiblemente. Me alteré algo y exclamé:

—¡Ah no! ¡Si no hace falta! ¡Puedo cuidarme sola!

Sasuke me miró fijamente y después desvió la vista hacia su madre.

—Ya la has oído…

Sus palabras frías se clavaron en mis oídos, dejándome petrificada en el lugar. ¿Era cierto? ¿No le importaba nada? Entonces… ¿por qué había estado actuando de esa manera tan sobreprotectora conmigo? ¿Por qué del beso y ahora dice eso? No paraba de contradecirse y yo me volvería loca a ese paso…

—¡Sasuke-kun! ¡No puedes decir eso! ¡Tienes que…!

—No importa —corté a Mikoto-san, haciendo que esta me mirara sorprendida—. No… importa… He sido yo quien dijo que podía cuidarme sola.

Mikoto-san me miró entre extrañada y preocupada, soltando un suspiro pesado y bajando la cabeza… seguramente sospechaba que había pasado algo entre Sasuke y yo, que apenas nos habíamos hablado desde lo del cementerio. Miré de reojo a Sasuke, pero este miraba hacia la mesa, no sabía lo que estaba pensando.

Por una vez en mi vida… deseaba saber que estaba pensando Uchiha Sasuke.

—¿Me estás contando que os besasteis y ni siquiera me lo dijiste? —me preguntó Ino poniendo ambas manos en sus caderas, obviamente ofendida. Gaara, que estaba a su lado, bostezó y susurró:

—Ni que fuera para ponerte así…

—¡Obvio que es para ponerme así! ¡Pasaron casi dos meses! —exclamó mi rubia amiga, señalándome con un dedo acusador. Una gota resbaló por mi cabeza y miré a Gaara pidiendo ayuda, pero él tan solo alzó una ceja.

—Sabía que te pondrías así, por lo que decidí esconderlo durante un tiempo. No me habrías ayudado poniéndote histérica, pero no me parecía justo no contártelo.

—Buen punto —opinó Gaara dejándose caer encima de la cama de mi amiga. Me paré por un momento, pensando en algo que se me acababa de venir a la cabeza.

—No es que me desagrade pero… ¿qué hace Gaara en tu casa? —le pregunté a Ino, extrañada de ver al pelirrojo allí y tumbado en la cama de ella como si fuera suya.

Cierto que habían tenido una cita, pero pensé que él seguiría emperrado en rechazarla.

—Le he invitado a mi casa —comentó Ino con una sonrisa. Gaara la miró de reojo, evidentemente molesto, y gruñó:

—Corrígete: me obligaste a venir aquí…

—Oh dios mío —inquirí de manera burlona—. ¿Tienes tantas ganas de violártelo que tienes que obligarle a venir?

Gaara enseguida estalló en carcajadas mientras que Ino se sonrojada de sobremanera. Hacía tiempo que no me metía con Ino, y ahora que necesitaba algo de consuelo, una pequeña sonrisa no me vendría mal en ese momento… ¿no?

—¡Sakura! ¡Maldita frentona! —gritó Ino avergonzada—. ¡Y tú para de reírte, pelo cerilla!

—Lo siento, lo siento —comenté con una gota en la cabeza al escuchar el apodo que le había puesto a Gaara. Él paró de reírse, pero tenía una gran sonrisa en su cara, indicando que la situación le había hecho mucha gracia.

—Hmp…

—Además… no solo vine para contarte eso… —comenté bajando la cabeza, por quería reírme algo antes, sentía que si lo contaba me pondría a llorar… maldito sentimentalismo, supuestamente a los cuatro meses de embarazo tenían que haber pasado los cambios de humor… ¿no? Ah… tendré que consultar Google al llegar a casa.

—¿Qué más querías decirme? —preguntó Ino entre sorprendida y preocupada, supongo que se preocupaba por mí después de todo. La miré nerviosa y desvié la vista hacia Gaara disimuladamente, quien suspiró y chasqueó la lengua, levantándose.

—Nunca he entendido esa necesidad que tienen las chicas de contárselo todo… bueno, ya me voy —comentó mientras se estiraba y se dirigía a la puerta. Ino frunció el ceño y dijo:

—Te vas del cuarto, no de casa.

—Que sí, que sí… —suspiró Gaara arrastrando prácticamente las palabras. Sonreí de medio lado, pero aún estaba triste por todo lo que había pasado. ¿En qué momento me ponía triste lo que me dijera Sasuke? Es cierto que habíamos llegado a conectar mejor y a llevarnos bien pero… aún así… dolía.

Cuando Gaara salió del cuarto, en este reinó el silencio. Ino permaneció quieta y callada, esperando a que yo dijera algo. No sabía que decir, pero finalmente me detuve y lo dije:

—Al parecer a Sasuke solo le importo por los hijos, nada más… no me malinterpretes en las palabras, es solo que pensé que… bueno, podríamos ser amigos y me tendría aprecio pero… ah, olvídalo…

Ino frunció el ceño ante lo dije, apretando los labios.

—¿Qué pasó? —me preguntó con tono serio, como obligándome a que le contara… aunque yo había ido para eso, ¿no? En realidad quería decírselo, necesitaba desahogarme con alguien.

De camino a casa de los Uchiha me sentía sola y pesarosa. Sentía un gran vacío en mi estómago a pesar de estar cargando dos bebés. Las palabras de Ino resonaban en mi mente, repitiéndome una y otra vez que debía hablar con Sasuke. Suspiró en cuanto llegué a la puerta y miré directamente a la gran mansión. No entendía como alguien podía vivir así en un barrio tan pequeño y lúgubre como Konoha.

Sacudí mi cabeza y avancé, entrando al interior. Siempre había pensado que en una de estas mansiones habría algún mayordomo y varias criadas que llenarían la gran mansión Uchiha, pero debía admitir que me había sentido algo decepcionada cuando no era así. Supongo que era de ver tantas películas me había hecho pensar de esa forma.

Iba a ingresar en casa, pero me quedé paralizada al ver a Sasuke bajando las escaleras, serio e impasible como siempre. Se sorprendió un poco al verme allí y alzó una ceja.

—¿No estabas en tu cuarto? ¿Vas a salir? —preguntó con voz monótona. Apreté los labios y miré hacia otro lado. Antes se habría preocupado y no me habría dejado sola para nada, siempre me había agobiado esa manera de estar encima de mí. Ahora, sin embargo, me sentía desprotegida. Sasuke me había acostumbrado a ser mimada por él, ahora que ya no lo hacía sentía que lo necesitaba.

—No, de hecho acabo de llegar de casa de Ino.

—Si me lo hubieras dicho, te habría acompañado.

—No hacía falta, no me ha pasado nada.

Un silencio sepulcral se hizo presente y se me erizaron los pelos de la nuca, parecía hasta fantasmagórico. Tragué saliva y cerré los ojos, no sabía cómo empezar. Sasuke terminó de bajar las escaleras y se me quedó mirando como una estatua, solo se sabía que estaba vivo porque se escuchaba ligeramente su respiración y parpadeaba de vez en cuando.

—Sasuke… oye… necesito hablar contigo —empecé diciendo, estaba demasiado nerviosa y él me miró atento, esperando a lo que tenía que decirle—. Sobre… el cementerio…

Noté de inmediato que él se tensaba y pude jurar que una especia de sudor frío recorrió su cara. Se alteró algo, pero tuve que aplaudirle de lo bien que lo disimulaba… y aplaudirme a mí misma por haberlo notado.

—No hay nada de qué hablar después de tanto tiempo.

Fruncí el ceño de pura incomprensión y me quedé algo descolocada por el tono tan frío que había utilizado.

—¿Qué no hay nada de qué hablar, dices? —pregunté con voz algo temblorosa, una extraña rabia me invadió y apreté los puños—. ¿Me besaste, no me das una explicación y ahora dices que no hay nada de qué hablar?

Él se quedó callado y por un momento pensé que no iba a seguir hablando, pero de repente habló.

—Era lo que querías ¿no? No entiendo porque ahora me vienes con esto.

Lo que dijo me dejó completamente sorprendida y, que dios me ampare, deseaba haber entendido mal lo que me dijo.

—¿Qué has dicho? —solté con la voz algo chillona. Deseaba por dentro con todas mis fuerzas no haber oído eso… o quizás que se retractara y me dijera que todo era una broma de él.

Se dio la vuelta en lo que me pareció un sobresalto y me miró con sus ojos fríos e inexpresivos. Yo me quedé sorprendida al verle… nunca me había mirado de esa forma. Sentí un estremecimiento en mi pecho y tragué saliva. Me dolía el pecho… y sentía tirones en mi estómago, y estaba segura de que no eran los niños.

—No sé porque pones esa cara. He dicho que hice lo que tú querías. ¿Acaso no le ponías esos nombres a nuestros hijos por qué querías que te besara o me empezara a fijar en ti?

Solté un grito de sorpresa y pura frustración que sorprendió a Sasuke, pero no me importó. ¿Cómo puede decir eso? No lo entendía, no comprendía a que venía eso.

—¿Cómo… cómo puedes… decir eso? ¡¿Quién te has creído que soy?! —el grito de rabia que solté se escuchó por toda la casa, entonces vi cómo entrecerraba sus ojos y me miraba fríamente. ¿Se atrevía a mirarme así después de la barbaridad que acababa de decir?—. ¡No sé qué te habrás pensado! ¡Pero sea lo que sea es mejor que lo saques de tu cabeza!

—¿Me vas a negar que estás enamorada de mí? —preguntó él alzando una ceja, yo tan solo me quedé impactada y mi labio inferior tembló. ¿Qué era lo que estaba pasando?—. Solo te besé porque era lo que tú querías. No te preocupes, hice eso con muchas chicas, pero no tiene porque significar nada. Al fin y al cabo solo eres una chica más. Si no quieres nada más, me retiro…

Sasuke se dirigió hacia la cocina sin ni siquiera mirarme por última vez y me quedé de pie en la entrada, enfrente de las escaleras. Mis piernas se movieron por si solas y corrieron a mi habitación y me encerré allí, apoyándome en la puerta. Mis manos temblaban, presionando los dedos contra la puerta de madera. Luego noté como si mis piernas fueran de plomo y me desplomé sobre el suelo, sentada y con la mirada perdida. ¿Sasuke me… había dicho… aquello realmente? ¿Solo era una más? Unas lágrimas se deslizaron por mis mejillas mientras sentía como si mi pecho se quemara y se consumiera lentamente, entonces me di cuenta. Estaba enamorada de Uchiha Sasuke. Y él acababa de romperme el corazón.

Continuará…


A ver... seguramente queréis matar a Sasuke y, sí, yo también! (?) Pero no es mi culpa que sea tan emo que quiera matarle (?) ok me callo xDD en realidad es aquí donde empieza la crisis (en serio? si no se nota! (?)) bueno, de verdad! esta vez sí que intentaré un cap hermoso~ el cap 8 será... no sé, aún ni lo empiezo x'DDD

Agradecimientos a: Strikis, anny uchiha 97, DULCECITO311, harunoakatsuki, Pix-00 (Sana-nee! *-*(?)), Caridee Von Ross, aRiElLa 95, RAYMAR, anko96, michelle, Shaiell, EdiitH, sweetmaxi18, tessa2000, Raikiri uchiha y sandy hyuga.

Muchas gracias a todos! por vosotros continúo, aunque sea tarde :c en verdad lo lamento! ahora que vienen las vacaciones de navidad seguro que tengo tiempo! *-* a ver si para año nuevo tengo el nuevo cap listo! :DD lo intentaré xDD Bueno... pues ya está, aunque me siga disculpando sigue siendo lo mismo, así que mejor me despido! Sayo y cuidaos mucho! chao chao :z

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