Bien, ésta es mi aportación al Reto "Pecados Capitales" del foro "221B Baker Street".

Ya se sabe, que todo esto no me pertenece, solo la idea enferma es mía, los personajes pertenecen a Sir Arthur Conan Doyle y el contexto a Mark Gatiss, Steven Moffat, la BBC y sabe Dios quien más.

Ojalá lo disfruten...


7. LUJURIA


John ha dejado el violín al lado, de pronto las paredes de la habitación parecen estrecharse, el infinito entero parece comprimirse y los ojos de Sherlock reflejan el universo entero.

No es la primera vez que están tan cerca, pero el corazón late desbocado.

— ¿Qué está ocurriendo John? ¿Qué ha cambiado? —John lo mira y sabe a lo que se refiere. — ¿Por qué siento que debo tenerte? —los ojos de Sherlock están fijos en los labios de John, hay un solo pensamiento flotando en el aire lujuria.

— ¿Por qué estás asustado? —pregunta John ante el temblor en el cuerpo de Sherlock.

—Porque sé, —Sherlock se acerca un poco más ya no hay distancia entre ellos —sé que esto es lujuria, —John traga, pero no desvía la mirada —lujuria sin diluir, y temo…, consumirte.

John pasa sus labios sobre los de Sherlock he imágenes locas de sexo pasan por su imaginación, Sherlock no tiene idea.

—Si supieras lo que pasa por mi mente —nunca la voz de John estuvo tan enronquecida, —entonces estarías verdaderamente asustado.

Sherlock le da una sonrisa petulante y se lanza sobre los labios de John, besa, lame, muerde y araña cada superficie, como un ciclón incontenible.

La mañana siguiente llega en silencio. John yace en la cama, despierto, sumamente cansado pero absolutamente satisfecho, un Sherlock desnudo y dormido se acurruca a su lado, es la visión más maravillosa que ha visto en su vida.

El detective abre los ojos aun adormilado. Sus ojos son grises esa mañana, ninguno habla, pero hay una sonrisa en sus labios. Ambos saben que la lujuria se desató en aquella habitación la noche anterior, pero hay demasiada historia entre ambos, demasiado tácito y explícito para que sea contenido en solo una palabra, hay entre ellos mucho más que un simple pecado.


Con esto terminamos, ojalá que hayan disfrutado tanto como yo…

Adrel Black