Disclaimer: Bleach le pertenece a Tite Kubo y a nadie mas que a él...
Advertencias: Ninguna por el momento.
Aclaraciones: La canción del principio es la versión adaptada de ABC Sweet song de Mo~tto! Magical Doremi. Es patrocinada por uno de mis fics xD
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Consejos de Vida
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Consejo 7
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++ Siempre habrá una persona para criticarte.
Aprende de la crítica para saber en quien confiar dos veces ++
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¡Mi salsa se ve deliciosa! Y mi arroz parece tener la consistencia perfecta. ¡Estoy tan feliz que quiero cantar!
—¡A! de amasado pie, ¡B! de buen biscocho, ¡C! de cremoso choux, ¡D! deliciosa dona, ¡E! de exquisito éclair, ¡ABCDEFG! ¡Rico! ¡Delicioso, todo para el paladar…
—¡Ya basta Orihime! ¡Ya fue suficiente!
Ay, pero si el coro es la mejor parte de la canción.
Volteo a ver a mi amiga para replicarle, pero me detiene en seco: —Te lo advierto Inoue, un solo postre más y me largo—me dice apuntándome con el dedo acusador sin dejar de saltear sus verduras.
Con esa amenaza no tengo más opción que quedarme callada, por más que me guste la canción. Tatsuki-chan necesita estar realmente enojada para llamarme por mi apellido; es como una forma de decirme que la estaba hartando y que las consecuencias no seran gratas para mi.
Bien, entonces…
—¡Orihime! ¡Tampoco la tarares mentalmente!
A veces me pregunto si Tatsuki-chan posee poderes psíquicos. La observo y no se ve muy contenta. Murmura cosas que no logro entender y exprime el pobre delantal que me pasé la tarde anterior bordando para ella.
Eso me hace sentir divertida y culpable. De cierta manera, obligué a Tatsuki-chan a acompañarme a estas clases de cocina. En primera instancia, quiero pasar la mayor cantidad de tiempo con ella antes de que se marche a la capital a dar clases de Karate. Estoy contenta por ella, pues siempre ha sido su sueño después de ganar varios torneos, pero no puedo evitar sentirme triste por que me quedaré algo sola. Rangiku-san estará conmigo también, pero no puedo pedirle demasiado de su tiempo ya que acaba de reencontrarse con su antiguo amor de secundaria, y sería egoísta de mi parte alejarla de su pareja ahora que es tan dichosa.
Por otra parte, no quería venir sola a este curso. Me encanta la cocina, pero por alguna razón, al resto de las personas no suele gustarles mucho lo que cocino. Solo Sora y rangiku-san han comido gustosos lo que preparo. Ichigo comía de vez en cuando, aunque casi siempre me invitaba a comer fuera. Y Tatsuki-chan prefiere solo probar, únicamente aceptó una sopa preparada por mí el día en que nos conocimos, y desde entonces se rehúsa a comer en mi casa, incluso cuando se queda a dormir; y por alguna razón es la que más contenta se puso cuando se enteró de que quería meterme a un curso culinario.
Hace tiempo lo vi anunciado en el mural del hospital. Decía sobre un curso práctico sobre los básicos de la cocina y repostería casera. Al principio lo ignoré. No creía que con todo el trabajo que tenia encima me fuera posible tomarlo. Mi impulso para hacerle caso fue el incidente de hace una semana con Kuchiki-san. ¡Aún me llena de vergüenza! Cuando les platiqué esto a mis amigas, no me riñeron como esperaba, sino que me apoyaron, incluso me dijeron que mi reacción no estaba del todo tan mal, pues a final de cuentas, esa era la verdad y yo tenía derecho a recriminarle.
No tengo intenciones de recriminar nada, no me sentiría cómoda haciendo algo así. Sin embargo, tengo intenciones de buscar a Kuchiki-san y explicarle lo que pasó. No pienso justificarme, por que lo que hice no fue más que inmadurez de mi parte. ¡Yo ya no siento mas que cariño por Ichigo! Además, me inquieta esa mirada tan triste que tenía Kuchiki-san, me atormenta pensar que yo la he provocado.
Además, quiero arreglar las cosas ―por egoísta que suene―, para que Ulquiorra no tenga ideas equivocadas sobre mí. ¡Que se habrá imaginado al verme en pleno berrinche! Seguramente, que no he aprendido nada. De verdad que sí. Mi principal motivación de estar aquí es que quiero ser mejor.
El ultimo consejo me caló hondo.
Analizándome, me percaté de lo mucho que necesito crecer como persona antes de poder mostrarme ante Ulquiorra si quiero la mínima oportunidad de que considere la posibilidad de que se quede en este planeta. Y que tal vez ―con un poquito de suerte―, sea conmigo.
Gracias a eso he decidido buscar mi verdadera vocación. Ya intenté la globoflexia, pero me espanto cada vez que reviento los globos. Después quise decidir entre el alpinismo o intentar el pilotaje de avionetas, pero Tatsuki-chan me dijo era mejor intentar algo en tierra firme, y así recordé el aviso de la sala de espera del hospital. No quería hacerlo sola, así que mi amiga me dijo que me acompañaría siempre y cuando, de ahora en adelante, cualquier otra actividad que quisiera practicar, fuera en tierra firme. No comprendí porque me pidió aquello, pero no me pareció mal trato.
―¿Ya viste? ¡Que asco!― esos comentarios que me sacaron de mi divagación.
―Ya lo sé, ¿quién le habrá enseñado a cocinar? ¿Un pepenador?― Se trataba de la mesa que estaba atrás de nosotras, donde están Menoly Mallia y Roka Paramia.
Intenté que no me afectaran sus comentarios ―porque estoy segura que iban dirigidos a mi―, pero no puedo detener el sentirme mal. Pensé que ya había superado esa etapa.
Cuando estaba en secundaria, los chicos solían burlarse de mí porque mi cabello tiende más a un tono anaranjado que a uno rojo. Incluso en una ocasión me lo cortaron mientras todos se reían a mí alrededor, fue espantoso. No tuve amigos durante mucho tiempo por esa razón hasta que conocí a Tatsuki-chan. Ella me defendió y se convirtió en mi mejor amiga.
―No se burlen― dijo Loly Aivirrne, otra de nuestras compañeras de clase, ―es probable que ni siquiera tenga dinero y obtenga su comida de recolectar la basura de sus vecinos.
Orihime, no les hagas caso. Concéntrate en tu postre. Pueden decir lo que quieran, tú sabes que tienes un original sentido del gusto, así que no te afecten.
―Tienes razón―terminaron de decir para reírse a carcajadas.
No les veo porque Tatsuki-chan me lo impide. Se ve realmente molesta. Sé que se esta forzando para no causar alboroto, pero por su mueca y sus puños cerrados sé que no va a durar mucho conteniéndose.
―Loly, ¿me das lo que te sobró?
―¿Para qué lo quieres Menoly?
―Es que me entraron ganas de hacer caridad.
―¿Caridad? ¡Oh, ya veo!
Hago lo mejor que puedo ignorándolas, pero se hace imposible cuando Mallia-san llega a nuestra mesa. ―Supongo que todas las cascaras y la masa te servirán para comer toda la semana―dice mientras nos arroja un montón de basura a nuestra mesa.
―¡Ahora sí!―grita Tatsuki-chan después de soltar la espátula que estaba utilizando. Trato de detenerla, pero sobra decir que es mucho más fuerte que yo y me empuja a un lado.
―¿Cuál es tu problema?―mi amiga enfrenta a Mallia-san y yo no puedo separarlas. ¡No quiero que se metan en problemas!
―Quizás tenga más de uno, marimacha―¡Ay no! El resto de las compañeras parecen paralizadas; todas soltamos un gemido ahogado cuando vemos a las dos levantar los puños. ¡Se van a pelear! ¡Por favor, que alguien las detenga!
―¿Qué sucede aquí?―dice una joven que nunca había visto antes. No recuerdo que estuviera en nuestra clase.
―Nelliel-sampai―exclaman asustadas Mallia-san y sus amigas, ―solo estábamos comentando lo bien que sabe la comida de nuestras compañeras, ¿cierto Loly?
―¡Sí! Muy cierto Menoly…―las dos dicen de forma tan hipócrita que hasta yo me doy cuenta. Me pregunto quien será Nelliel-sempai como para que se comporten de esa manera. Es muy bonita, tiene un cuerpo bien formado, es alta y de piel blanca, con un precioso y largo cabello verde y ojos alegres del mismo color.
Nelliel-sampai las mira desconfiada. Supongo que ya las ha de conocer. Suspira y se dirige hacia mí: ―Disculpa…―me mira interrogante logrando que me ponga nerviosa.
―¿Qué?―digo nerviosa y me arrepiento al instante―¡Lo siento! ¡Quiero decir mande!
¿Querrá regañarme? ¿Tan mala cocinera soy? ¿Me expulsaran del curso? ¡Auxilio!
―Relájate―y sonríe al decirlo―sólo quiero saber cual es tu nombre.
¡Ah! Bueno, eso es simple.
―Me llamo Orihime Inoue―respondo muy bajito. Con trabajos pude escucharme a mi misma.
―Inoue-san―me llama logrando que me sobresalte―¿Me permites probar tu comida?―Me sorprendo pero no respondo nada, y al parecer ella lo ha tomado como una afirmativa. ¡Por saten kesshun! ¡Va a probar mi comida! ¿Y si en verdad sabe mala? Nunca lo había pensado. Ya sabia que le colocaba muchas cosas a la comida mas nunca me puse a pensar en si eso era desagradable para los demás. Mallia-san y Airvirrne-san se están riendo a espaldas de Nelliel-sempai.
¡Kami-sama! ¡Por favor, no permitas que envenene a Nelliel-sempai!
―Interesante―murmura Nelliel-sempai después del minuto más largo de mi existencia. ―Inoue-san―se dirige de nuevo a mí mientras agradezco a dios de que no se haya puesto verde al igual que su cabello―¡Que delicia de salsa! Aunque te recomiendo agregarle menos mostaza ya que compite con el sabor del chocolate. Y procura no agregar mas que agua al arroz o podrías hacer que pierda consistencia. Es preferible añadirle los sabores o colorantes después de sacarlo de la olla y en porciones pequeñas, así no arruinaras el sabor, y así si te sobra arroz podrás guardarlo en plástico y se conservará por mayor tiempo, ¿de acuerdo?
Después de su explicación no hago otra cosa que parpadear. No solo no rechazó mi comida, sino que dijo que le gusto. ¿Estaré soñando?
―No te preocupes, con un poco de práctica lograras la perfección. ¡Así que esfuérzate!―al parecer no soy la única con la quijada caída de la sorpresa. Mis compañeras no se la creen tampoco, hasta Tatsuki-chan esta perpleja de que alguien a parte de Rangiku-san se coma mi comida.
―Si―es lo único que sale de mis labios.
―Por cierto, ustedes tres―ella señala a las chicas que estaban a punto de pelearse con nosotras, ―¿Por qué no ayudan a limpiar esta mesa? Ya que saben tanto de critica culinaria, seguramente ya habrán acabado su parte, ¿no es así?
Con una sonrisa forzada comienzan a limpiar el desastre que provocaron lo que consigue que Tatsuki-chan sonría cómplice: ―Sea quien sea, me agrada―murmura en mi oído haciendome sonreír también.
Nelliel-sampai parece escucharnos y nos regala una risita antes de disponerse a marcharse, no sin antes volver a sorprenderme: ―Toma Inoue –san. Supongo que sabes quién lo manda.
Ahora si que estoy estupefacta. ¡Es un consejo! Pero, ¿Por qué no me lo dio Ulquiorra en esta ocasión? Inevitablemente suelto un gemido de decepción, lo que logra que Nelliel-sempai suelte una carcajada.
―Presumo que esperabas a alguien más, ¿o me equivoco?
Sonrojada hasta la raíz trato de reparar mi error: ―¡No es eso! Es que yo… y él… y desaparece y yo…―¡¿Por qué se traba la lengua en una situación así?!
―No te preocupes Inoue-san, él esta ocupado en este momento, así que le hice el favor en esta ocasión, pero ten por seguro que se volverán a topar―me guiña un ojo antes de ponerse pensativa― ¡Que torpe! Casi lo olvido…―dice para después sacar una tarjeta de su bolsillo y dármela. ―Otra cosa, me dijo que quizás necesitaras comprar flores.
¿Flores?
―¡Que hacen todas fuera de sus lugares!―irrumpe nuestra instructora en el aula. ―Siempre cotilleando…
―Lo siento Riruka, ha sido mi culpa.
Esperaba que gritara como suele hacerlo cada vez que interrumpen su clase, pero en cambio Dukugamine-sensei exclama espantada: ―¡Odelschwanck-sensei! ¡¿Por qué no me dijo que vendría?! Habríamos preparado algo de su recetario...
―Descuida Riruka, sólo estaba haciendo un par de diligencias―dice mientras me mira. ―Ya acabé, así que pase a verte, estas haciendo un excelente trabajo.
Después de un par de una breve charla, Nelliel-sempai se despide de todas para proceder a marcharse.
―Disculpe Dokugamine-san, ¿quién era esa mujer?―pregunta una chica rubia que creo se llama… ¿Kotetsu?
―¡Por amor al cielo! Sé que son novatas, pero no conocerla…―dijo negando con la cabeza―ella es Nelliel Tu Odelschwanck―dice, pero según veo ni mis compañeras ni yo sabemos de quién se trata. ―Increíble. Ella es nada más y nada menos que una famosa pâtisserie.
Nuevamente, la mayoría de nosotras nos quedamos en blanco.
―Repostera, muchachas, una repostera. Tiene un programa dominical de postres y además de varios libros publicados…
La maestra continúa dando una especie de biografía, pero yo ya no escuchó nada. En mi cabeza hacen eco las palabras de Nelliel-sempai, puede que sea famosa, no obstante no me interesa saber a que se dedica, sino que conexión tiene con Ulquiorra.
Sus ojos verde, su cabello verdoso, su sonrisa enigmática, conoce a Ulquiorra… ¡No puede ser!
¡Acabo de conocer a otro extraterrestre! ¡Que afortunada soy!
―¿Extraterrestre? Inoue, ¿volviste a ver Los Archivos Escondidos Z?
Me llamó por mi apellido, esto no pinta nada bien.
―Es una larga historia Tatsuki-chan, una larga historia…
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Comprar flores. ¿Flores? ¿Para que quiero flores? Me gustan, pero no suelo comprarlas muy seguido, me parece que es mejor tener un jardín, aunque debido a que yo vivo en un departamento no tengo jardín, pero sí dos macetas.
La tarjeta que dio Nelliel-sempai reza "Sakura no hana", lo que vendría siendo "Flor de cerezo". ¡Me encantan los cerezos! Sobre todo cuando florecen en primavera. Sora me llevaba a contemplarlos en las afueras de Karakura. Siempre quise verlos en un picnic como suelen hacerlo las demás familias, con una canasta llena de emparedados, juegos campestres, sake (aunque no me gusta el alcohol), y sobre todo: un mantel a cuadros idéntico a los de las películas. Sora se reía de mis ocurrencias y solía decir "Algún día Orihime, algún día…". Pero nunca tuvimos suficiente dinero para comprar siquiera un mantel a cuadros.
Y ahora Sora no ésta…
¡Orihime! ¿Qué dijimos sobre la tristeza? Sora espera que seas feliz, así que concéntrate en lo que estas haciendo y sonríe.
¡Busco una florería! ¡Aunque no tengo ni la menor idea de porque!
Después de recorrer unas cuadras y perderme un par de veces finalmente doy con la florería.
―Es preciosa―exclamo al verla para después quedarme sin aliento.
La verdad es que imaginaba un local pequeño y simple, pero esto supera mi imaginación. No es que sea enorme, más bien diría que su tamaño es… ¿adecuado?
¡Soy terrible describiendo! Creo que lo mejor seria decir que es como una casa de muñecas combinada con una cabaña invernal y un jardín japonés. ¿Pero que digo? Es que es hermosa, de verdad es hermosa y no tengo palabras para describirla.
Me recuerdan a las cabañas americanas hechas completamente de madera sin pintar. Me encanta el porche con las macetas colgando por todas partes, el camino de piedras grises y las enredaderas en la cerca de tablones cruzados. El pasto que bordea la florería es de un verde tan brillante que resplandece con el roció. Los ventanales de la tienda dejan ver la exquisita decoración del interior. ¡Hay arreglos por doquier! A juzgar por el jardín estilo oriental, los bonsái que tiene el mostrador, también debe de haber…
¡No puede ser! ¡Arreglos florales de Ikebana! ¡Yo siempre quise aprender Ikebana! Solo que nunca me animé.
Este lugar me gusta cada vez más. Espero que el dueño del lugar no me regañe, pero quiero conocer la parte trasera, ¡hay un puente sobre un pequeño río! ¡Y tiene también un invernadero!
Este lugar es un sueño, o mejor dicho, un cuento de hadas. Flores por dondequiera, el canto de las avecillas y el esplendido perfume que viene de todas partes. ¡Estoy extasiada!
―¡Y yo estoy harta!
Más que el grito, me asustó el sonido de algo romperse. ¡Ay no! ¡Orihime, ya descubrieron que has penetrado un lugar sin preguntar!
―¡¿Tú estas harta?! ¡¿Y yo qué Rukia?! ¿Acaso estoy pintado? ¿Crees que esto me agrada?
Mi corazón ha empezado a latir desbocado y hago lo que cualquier persona haría en mi lugar, me escondo tras el árbol enorme que hay al otro lado esperando que no me demanden por allanamiento de morada. Cierro los ojos implorando estar equivocada, que por favor, esa no sea la voz que quien creo que es, y que Rukia sea el nombre de otra Rukia.
―¿Agradarte? Dios no me permita pensar tal cosa, porque desde que te conozco no has parado de decirme que es lo que no te agrada.
―Por lo menos yo digo lo que pienso, y no como otras, que se reprimen y solo dicen: "Sí, Nii-sama".
―Sabes perfectamente que no tengo opción Ichigo.
―Claro, cuando se trata de exigirle a los demás, la señorita sabe lo que quiere, pero cuando la señorita tiene que decidir esta carece de voluntad.
Si no estuviera tan espantada suspiraría para expresar mi pesar. Era de suponerse que es casi imposible confundir con otra una voz que escúchate por años, y ni hablar del nombre. ¿Cuántas Rukias conoces Orihime?
―¡Lo dices porque la clínica de tu familia ya tiene quien la cuide! Pues adivina que Ichigo, yo estoy sola. Nadie se va hacer cargo de la florería.
¿Tan mala es mi suerte? Una cosa es toparme con mi ex novio y su novia (a la que ataqué sin querer recientemente) en una propiedad a la que no he sido invitada, y otra es estar de colada en una propiedad donde no has sido invitada cuya dueña resulté ser la chica que te bajó a tu ex, eso sin mencionar que estas escondida porque te has metido precisamente cuando están discutiendo acaloradamente.
¿Esto era lo deseabas que hiciera Ulquiorra? Espero que no.
―Unohana dijo…
―¡Ella tiene que cuidar su escuela! Me esta haciendo un favor por ahora, pero eventualmente regresara a sus labores y yo tendré que hacerme cargo de la tienda otra vez.
―¿Y entonces que Rukia? ¿Vas a dejar botado todo? ¿Vas a abandonar todos tus sueños por el de una persona que ya no ésta?
―No tienes porque recordármelo.
―Pues lo lamento Rukia, pero esa es la verdad, Hisana esta muerta y no va a regresar. Ya va siendo hora de que lo enfrentes.
―¡No tienes el derecho a…―Sus sollozos interrumpen la discusión logrando que se comprima mi corazón. ¿Sera por eso que la vi tan triste la ultima vez? Yo sé lo que es perder a alguien importante y no es agradable. De verdad que soy un monstruo, ¿y si ella estaba triste por lo sucedido y yo lo único que hice fue herirla? ¡¿Qué clase de persona soy?!
Siendo este un lugar tan silencioso, puedo escuchar como llora Kuchiki-san, aunque puedo decir que están a una distancia considerable. Reúno todo el valor que tengo y saliendo un poco de mi escondite, asomo mi cabeza para ver el panorama. A pesar de que estoy retirada de donde ellos están puedo verles bien; Ichigo esta intentando abrazar a Kuchiki-san, pero la pobre no se deja. Sus palabras debieron de lastimarla mucho.
―Enana, no fue mi intención…
Ichigo luce arrepentido. Hasta me da lastima verlo así. ¡ Kuchiki-san, no seas así, deja que Ichigo te abrace!
Pese a mis pensamientos ella no esta dispuesta a dejarse. Nunca había visto a Ichigo tratar tan desesperadamente de remediar las cosas. Sé que no esta bien, pero no puedo evitar el sentir un poquito de envidia.
―Rukia, sé que no soy la persona indicada para decirte esto, pero debes de superarlo. Ni Kaien ni Hisana-san desearían verte así.
―¿Y tú que sabes?
―Puede que nada, pero sé que no quiero verte tan abatida, por lo que supongo que ellos tampoco lo desean.
―Eso ya no puedo saberlo…
―¡Joder Rukia! ¿Qué paso con todas tus palabras? ¿Con todo lo que me has dicho hasta el momento? ¿Mentías acaso? ¿Solo eran palabras vacías? ¿No se suponía que mi madre me cuidaba y esperaba verme seguir adelante?
"Ya te lo dije Rukia, no soy quien para decirte esto, pero pienso que es momento de seguir adelante. No te voy a mentir, el tiempo no lo cura todo. La ausencia de un ser querido dolerá para siempre, lo único que hace el tiempo es ayudarnos a aprender a tolerarlo, incluso a disfrazarlo. Tú lo sabes bien, tú me viste, aparentaba ser feliz para que nadie se preocupara y funcionó en su momento. Pero tú llegaste a quitarme el disfraz, esa máscara llena de hipocresía. Me ayudaste a entender que las cosas siempre ocurren por algo, y que nos guste o no, debemos de aprender a vivir con ellas. No ha sido fácil, pero yo no estuve solo y tú tampoco lo éstas. Rukia, por una vez en tu vida, deja de cargar con todo tú sola. Soportaste mis penas, déjame que ahora sea yo el que te ayude a cargar las tuyas. Déjame por una vez, ser yo quien detenga la lluvia".
La envidia dio paso a la admiración. Jamás había escuchado a Ichigo hablar de tal manera. No es el momento indicado, no obstante esto me ayuda a reflexionar y a entender de una vez por todas por que entre Ichigo y yo no habría funcionado. Fui egoísta, siempre lo fui. Me concentré solamente en lo que yo sentía por no tener a Sora a mi lado que nunca intenté saber que sentía Ichigo por la perdida de su madre. Creí entender su pesar porque pensaba que ambos sufríamos de la misma manera y que ambos habíamos superado lo ocurrido. Que equivocada estaba. En la vida me habría imaginado que el siempre fuerte, enérgico, y terco Ichigo sufriera tanto internamente. Preferí enfrascarme en el chico del que creía estar enamorada, pero nunca me detuve a ver quien era realmente.
Me enamoré de una quimera, no del ser humano.
―Lo siento Ichigo, pero no puedo…―expresa Kuchiki-san llorando y alejándose de él.
―No lo digas ahora, por favor―Ichigo se ve abatido, inclusive más que cuando terminó conmigo―. Me iré con Ishida al curso a Alemania, y no volveremos hasta dentro de tres meses. Así que piénsalo, es… lo único que pido. Si después de reflexionarlo piensas igual. Yo aceptaré lo que decidas, sin importar que.
Sin besos ni abrazos Ichigo se va triste, pero con la cabeza en alto para tomar el taxi del que no me había percatado antes.
Tanto Kuchiki-san como yo le vemos partir desde nuestra posición; desconozco la postura al respecto o que piensa hacer, pero por mi parte…
Yo te dejo en libertad Kurosaki Ichigo.
Una fresca briza atraviesa el jardín moviendo suavemente las hojas del cerezo en el que estoy. Por primera vez en años puedo percibir el viento acariciar mi rostro, el dulce aroma de las flores de sakura y los radiantes colores a mí alrededor. Es curioso que en semejante situación lo entienda definitivamente.
Te dejo en libertad Ichigo, que a partir de este instante, yo también soy libre.
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Esta vez no se pueden quejar. No me tarde y me salió considerablemente largo el capitulo. Joder, ya me cansé de teclear. Niñas, como consejo adicional les digo que no escriban cuatro historias al mismo tiempo, porque el cerebro se les secará y las yemas de sus dedos pedirán clemencia. xD... ToT Ya me cansé... TOT
Y atentas mis niñas, que aquí hay una PISTOTOTA sobre que onda con Ulquiorra, si quieren saber más, no se los diré... cofcofcapitulotrescofcof
Hasta que mi imaginación (y mis dedos) se recupere. Chao!
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