Los personajes de esta historia en su mayoría pertenecen a la historia de Sakura Card Captor del Grupo CLAMP
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Despertar
En un lugar rodeado de obscuridad, lleno de vacío, donde la tristeza es palpable, a lo lejos se ve la frágil figura de una castaña hundiendo su cabeza entre sus rodillas y abrazándolas fuertemente, cuando una voz familiar pero sin dueño interrumpe el silencio que rodea a esa obscuridad.
"Pequeña Sakura, tranquila, todo está bien; no te preocupes, estás a salvo".
— ¿Por qué me llamas?, déjame sola, no quiero ir hacia ti. Aquí estoy a salvo, aquí no hay dolor, aquí estoy a salvo.
"Pero hay gente ahí afuera que te necesita, yo soy una de ellas. No te puedes dejar caer, ¿acaso ya pensaste en el gran dolor que le causarías a tu familia con esto? ¿Ellos realmente valían el que menospreciaras el regalo tan maravilloso que te dieron tus padres al otorgarte la vida?" —preguntaba exaltada la voz.
— ¿Quién me necesita? ¿Acaso falta más gente que se quiera reír de mí? —contestaba con ironía y un deje de resentimiento en su voz—. Acepto que debí pensar en mi padre y en mi hermano pero... ¡Nadie podría entender lo que yo sentía en ese momento! —gritó molesta.
"No solo te olvidaste de tu familia, también de tus cartas y guardianes. ¿Cómo crees que reaccionarían ellos?, tú que prometiste cuidarlos, ¿qué crees que les hubiera pasado si tú mueres? No pensaste en eso, ¿verdad? Después del trabajo que te costó reunirlas. Nada te importó después de que ese par te abriera los ojos" —gritaba, con rabia, la voz.
— ¿Abrirme los ojos? Ellos hicieron más que eso —decía la castaña cabizbaja.
—"Por favor regresa, yo te necesito" —decía la voz mientras comenzaba a mostrarse, ya que una luz comenzó a iluminar su cuerpo. Era Sakura, con 10 años—. "Sakura, yo represento todo lo bueno y puro que habita en tu corazón, pero tú has dejado que el odio y el rencor destruyan mi hogar y corrompan tu ser. Estoy sufriendo, y entiendo perfectamente el porqué tienes esas emociones, pero te estás perdiendo a ti misma al ser dominada por ellas".
Sakura giró a verla y, efectivamente, la niña se mostraba lastimada, con varios golpes. Al intentar tocarla con su mano, la niña se apartó.
—Si yo regreso, no sabré cómo mirar a mi papá y a Touya a los ojos, mucho menos a Kero y Yue. ¿Cómo fui tan tonta? —sollozaba sin poder detener las lágrimas que recorrían su triste y cansado rostro—. Y a ellos dos, ¿cómo los enfrentaré? No quiero volver a verlos.
"Se escuchará cruel, pero eso no lo sabemos, pero por favor regresa a casa, que sé que te esperan con ansias y mueren por saber que estás bien".
—Tienes razón —mientras se levantaba y secaba sus últimas lágrimas, aunque su mirada aún era vacía y sin vida—. Discúlpame por destruir tu hogar, no te prometo ser la misma, pero haré mi mayor esfuerzo en no lastimarte más.
"Te lo agradeceré bastante, y estoy segura de que pase lo que pase todo estará bien."
—Lo sé. Si me disculpas, ahora me voy. —La castaña cerró los ojos y cayó en un sueño profundo.
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Mansión Hiragizawa
"Sakura debe verte a ti antes que a nadie, Eriol" —comentaba el aparecido fantasma de Nadeshiko Kinomoto.
— ¿No cree que debería ir Fujikata? Después de todo, él es su padre —trató de persuadirle el joven inglés.
—"Estoy segura que despertará confundida y avergonzada, en estos momentos necesita un buen amigo para después poder enfrentar lo que venga".
—Nadeshiko tiene razón Eriol —comentaba un nostálgico Fujikata Kinomoto—. Ella te necesita más a ti que a mí en este momento, pero hazle saber que los que estamos aquí la apoyamos y no la juzgamos.
—Como deseen. Por favor, terminen de desayunar. —Mientras se ponía de pie, Eriol les dedicó una sonrisa triste a sus huéspedes y salió del comedor directo a la habitación que Sakura ocupaba.
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En Tomoeda.
Mientras sostenía una plática telefónica con su madre, en la habitación en la que dormía en la Mansión Daidoji, Shaoran no pudo evitar dejar caer el auricular, ya que sintió una opresión en su pecho que le hería como nunca antes, pero a la vez lo llenaba con una calidez inmensa.
—Dis… dis… discúlpeme Madre —pidió un aún consternado Shaoran al volver a colocar el auricular en su oído—. Me gustaría poder complacerla en lo de viajar con mi novia a Hong Kong pero por el momento no me es posible, por favor no insista, y si me disculpa, Madre, debo colgar. —Sin dejar a su madre replicar, Shaoran cortó la llamada y salió de su habitación.
—Shaoran, Shaoran, acabo de sentir como si mi corazón fuera estrujado por una mano —gritaba Tomoyo mientras subía corriendo las escaleras en dirección a la habitación de Shaoran.
Ambos jóvenes se encontraron al pie del último escalón, ambos se miraron tratando, sin decir palabra; ambos se sentaron en el escalón, cada uno tratando de poner en palabras la sensación que ambos experimentaron.
—Lo que se me vino a la cabeza cuando esa presión comenzó fue el rostro sonriente de Sakura —comentó Tomoyo mirando hacia el vacío.
—A mi mente vino el recuerdo de la primera vez que la vi —comentó Shaoran, con su mano derecha aún en su pecho y mirando al suelo—. Tomoyo, creo que esto fue una señal que ella nos envió desde donde quiera que esté.
—Shaoran, ahora más que nunca creo firmemente que pronto la volveremos a ver. —Convencida de sus palabras, Tomoyo abrazó a Shaoran infundiéndole esperanza—. No sé si en esta vida o en el más allá, pero algo me da esa certeza.
Tomoyo y Shaoran permanecieron en ese abrazo, cada uno recordando los distintos momentos que pasaron al lado de Sakura.
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Mansión Hiragizawa.
—Hola dormilona, ¿descansaste? —preguntó Eriol divertido al ver a Sakura parpadear varias veces antes de sentarse de golpe.
—E… E… E… Eriol, ¿eres tú? ¿Dónde estoy? Po… —Sakura sintió un fuerte mareo, pero antes de caer fue atraída hacia el cálido pecho de Eriol.
—Tranquila, Sakura, estás en mi casa, en Londres; estás a salvo —decía Eriol mientras acariciaba el cabello de la castaña—. Y lo que pasó, pequeña mía, no vale la pena siquiera recordarlo.
—Entonces fue verdad, y no un horrible sueño como creí. —Sakura se limpió las traidoras lágrimas que amenazaban con salir—. Ellos realmente se burlaron de mí.
—Llora si eso te libera un poco del dolor que estoy seguro que sientes, pero por favor, te lo suplico —Eriol separó un poco el cuerpo de Sakura de su pecho y tomó sus muñecas mientras la veía intensamente, tratando de no llorar—, no vuelvas a intentar lastimarte de ninguna manera, no tienes idea del inmenso dolor que sentí cuando te encontré debajo del rey pingüino. —Eriol cerró sus ojos tratando de reprimir aquella imagen, pero le fue imposible, y algunas lágrimas rodaron por su mejilla.
—No llores por favor, Eriol. —Sakura con sus temblorosas manos secó esas lágrimas mientras luchaba por no llorar ella misma—. Todo fue tan rápido que no pensé las cosas y me dejé llevar.
—Sakura, recuéstate por favor, necesitas aún descansar para reponer fuerzas, enseguida llamaré al médico para que te revise. —Eriol se levantó de la cama, pero la temblorosa mano de Sakura lo detuvo.
—No me dejes sola por favor, no creo soportar el estar sola, el recuerdo de lo que pasó ese día vino para atormentarme en cuanto te pusiste de pie. Eriol, por favor, no quiero estar sola —suplicaba Sakurita mientras a cada palabra apretaba con más intensidad su brazo.
—Pequeña Sakura —Eriol la llevó a sus brazos y la abrazó firme pero cálidamente—, aquí estoy para ti.
Ambos permanecieron en ese abrazo por varios minutos, cuando dos toques a la puerta los sacó de su ensoñación.
—Adelante —dijo con voz trémula Eriol, que no soltó a Sakura de su abrazo.
—Lo siento, joven Hiraguizawa —decía mientras entraba la enfermera, que no pasaba de los 45 años; cabellos rojizos y ojos negros, con una complexión pequeña y robusta. Al notar la situación tan íntima entre los jóvenes, se sonrojó—. Joven Hiraguizawa, lo más recomendable es que dejemos descansar a su novia y llamemos a su médico de cabecera.
Al escuchar la palabra "novia" ambos jóvenes se sonrojaron a más no poder. Sakura intentó separarse, pero Eriol no la dejó.
—Tiene razón, Sra. Taylor, ¿sería tan amable de hacerme el favor de decirle a la Srta. Nakuru que llame al Dr. Smith?
—Enseguida, joven. —La Sra. Taylor salió de la habitación aún sonrojada por interrumpir a tan joven y tierna pareja.
—Debimos aclararle que no somos novios —comentó incómoda Sakura.
—Fue divertido ver la expresión de su rostro al creer que interrumpía un momento sumamente intimo. —Eriol reía pícaramente al ver el desconcierto en los ojos de Sakura.
—En algo ella tiene razón, necesitas descansar para reponerte. —Al notar que Sakura se aferraba a su pecho mientras le hacía esa observación, Eriol miró al techo y cerró sus ojos—. Yo no me moveré de tu lado en ningún momento.
Al escuchar esas palabras, Sakura ligeramente sonrió, aún hundiendo su rostro en el pecho de Eriol.
—Sabes, abajo están muchas personas, que desean verte para convencerse de que estás bien, ¿deseas que los haga subir?
—No, Eriol, discúlpame, pero por el momento no me siento lista para ver a nadie.
—Entiendo, pequeña, todo será a tu ritmo. —Eriol continuó acariciando el cabello de Sakura hasta que ella se quedó dormida.
Con mucho cuidado, Eriol la recostó en su cama, la abrigó nuevamente y, sin hacer ruido, salió de la habitación hacia el corredor, donde se encontró a todos sus huéspedes recargados en la pared con los ojos llenos de expectativas. El joven inglés al verlos sonrió con ternura, y con su mirada buscó a Fujikata; al encontrarlo, abrazando a Kaho, se acercó hasta quedar frente a él.
—Lo siento, Fujikata, no se siente lista para ver a nadie. —Eriol miró cómo la mirada del profesor Kinomoto se ensombrecía y sus ojos se cristalizaban—. No lo tomes personal, Fujikata, démosle tiempo, no debemos presionarla; lo que pasó la rebasó por completo, y si la presionamos demasiado no sabemos qué llegue a pasar.
El profesor le dedicó una mirada significativa a Eriol, asintió y se retiró llevándose a Kaho con él. Eriol los vio con un semblante preocupado, pero por el momento no le quedaba más que respetar la voluntad de su querida Sakura.
—Nakuru, ¿llamaste al doctor Smith? —preguntaba preocupado Eriol.
—Etto, sí le llamé, Eriol, dijo que está en camino, pero iba a tardar ya que se encuentra en Belsize Park, y el traslado para acá iba a depender del tráfico—decía Nakuru nerviosa por la mirada tan intensa de Eriol, ya que nunca lo había visto de esa manera..
—Por favor, amigos —les llamó Eriol—, Sakura necesita reposo. Cuando ella esté lista los verá a todos, por favor, no la presionemos
Dicho esto, Eriol volvió a la habitación donde la castaña aún dormía.
Mientras tanto, aún en el corredor.
—Creo que tendré que cambiar de planes —comentaba Ariel con un poco de fastidio.
— ¿A qué te refieres? —preguntaba Nakuru inquieta.
—Viajaré a Hong Kong a visitar a la familia Li antes de conocer a Sakura—decía con un puchero de resignación que lo hacía lucir como un niño—. Hablaré con Eriol más tarde, para ponernos de acuerdo.
—Iré contigo —afirmó Nakuru con estrellitas en los ojos—. No me separaré de ti después de este bello reencuentro.
Ariel sintió cómo un escalofrío le recorría cada nervio de su cuerpo.
—Na… Na… Nakuru, considero que sería sumamente irresponsable de tu parte dejar a Eriol solo en estos momentos —decía ya más convencido Ariel de sus propias palabras—. Mira, Kaho estará con Fujikata, por tanto Eriol necesitará de su confiable guardiana, ¿no lo crees?
Nakuru consideró cada una de sus palabras y a su alrededor brotó fuego.
—Tienes razón, Ariel, yo, la Gran Ruby Moon me mantendré al pie del cañón al lado de mi joven amo. —Tras decir esas palabras, Nakuru, aún en llamas, comenzó a caminar con paso en exceso firme hacia las escaleras.
—Te salvaste por muy poco —comentaba un divertido Yukito, que por primera vez en los últimos días se permitía sonreír.
—Lo sé, pero corría el riesgo de que se aferrara a ir conmigo, y eso es algo que por el momento no me conviene. —Al decir esas palabras la enorme gota estilo anime que tenía Ariel se desvanecía, dándole entrada a una sonrisa pícara.
Ambos hombres se quedaron en silencio unos momentos, y comenzaron a reír como un par de locos y comenzaron a caminar juntos para no incomodar a nadie.
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Habitación Sakura.
—Hola otra vez, dormilona —comentaba un muy divertido Eriol al ver a Sakura sentarse en su cama y mirar a todos lados con los ojos a medio abrir.
—Hola Eriol, disculpa que me haya quedado dormida —decía la castaña mientras se tallaba los ojos.
—No te preocupes, Sakura, te ves muy bonita mientras duermes —comentaba Eriol con picardía—. Pareces un ángel.
Sakura, más roja que un tomate, tomó sus sábanas y se las puso sobre la cabeza tratando de ocultarse.
Eriol rio. —Pequeña Sakura, yo solo he dicho la verdad —comentaba aún con una sonrisa mientras descubría el rostro de Sakura.
—Eriol, perdóname —decía Sakura ahora escondiendo su rostro entre sus manos—. Ellos no solo se burlaron de mí, sino de ti también, y si yo no hubiera sido tan estúpida, nos hubiera ahorrado todo esto.
—Sakura, ¿te estás culpando por lo que ese par hicieron? —preguntaba incrédulo Eriol, mientras retiraba las manos de su ahora empapado rostro y la atraía hacia sí atrapándola en un abrazo, dejándola desahogar todo lo que la estaba lastimando.
—Eriol, fue horrible encontrarlos en la cama de Shaoran —intentando controlar sus sollozos—. Fue… —Se le quebró la voz y volvió a llorar amargamente, aferrándose más a Eriol, que solo le acariciaba el cabello.
—No tenemos por qué hablar de esto si no estás lista.
—No, Eriol, tengo que decirlo ya. Ya no puedo más con esto, y si no lo saco ahora mismo creo que me volveré loca.
Eriol la abrazó con más fuerza mientras Sakura trataba desesperadamente de calmarse. Después de unos minutos lo logró, y alzó su mirada para encontrarse con los preocupados ojos zafiro, que la miraban fijamente. Ella no pudo sostener esa mirada y volvió a hundir su rostro en el pecho de Eriol.
—Todo pasó el último día de clases —decía en un susurro Sakura…
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Hace 4 días en Tomoeda.
Por fin era el viernes, anunciaba el comienzo de la Golden Week. En toda la preparatoria Seijo se respiraba un ambiente más relajado, todos los alumnos, sin excepción, se paseaban en la hora del almuerzo hablando de sus planes para tan esperado descanso.
Sentadas en una mesa de la cafetería casi vacía, se encontraban dos bellas chicas platicando.
—Tomoyo, no sé qué hacer —decía una castaña portando su uniforme azul cielo y falda negra con sus cabellos castaños cortos totalmente sueltos—. No le he dicho a mi papá que Shaoran me invitó a pasar esta semana en Hong Kong.
—Sakurita, tú no cambias —decía una amatista con el cabello azabache que llegaba a su cintura sostenido únicamente por un fino listón zafiro que la hacía ver más bella que de costumbre—. ¿En qué fecha te dijo Shaoran que salía su vuelo?
—El domingo. Pero yo aún no pido permiso; además, estoy segura que Touya hará un gran escándalo por esto. —Una gota enorme salió en la nuca de Sakura.
—Bueno, y ¿por qué no le llamas hoy saliendo de la escuela, antes de que tu hermano llegue? —propuso la amatista con una sonrisa un tanto forzada que pasó totalmente desapercibida para Sakura.
—Espero que mi querida Sakura no esté haciendo planes para no acompañarme a Hong Kong —decía llegando un sonriente Shaoran tomando por la cintura a Sakura y atrayéndola hacia él—. Después de todo, todo mi Clan muere por conocer a la bella japonesa que volvió loco a su líder.
—Claro que no, Shaoran, es solo que me preocupa la reacción de Touya.
—Bueno, los dejos, tortolitos —decía Tomoyo dándoles la espalda y caminando hacia su salón con las manos como puños, detalle que los castaños no notaron.
— ¿Le pasa algo a Daidoji? —preguntó extrañado por su actitud Shaoran, ya que por lo general hubiera sacado su cámara tratando de guardar ese momento para posterioridad.
—Creo que peleó con Eriol, pero esta vez fue diferente —decía cabizbaja Sakura—. Creo que terminaron; Tomoyo me preocupa.
—Todo estará bien —decía Shaoran alzando su mentón hasta que quedaron frente a frente y se dieron un tierno beso que se vio interrumpido por el sonido de la campana.
Ambos jóvenes se separaron a regañadientes, se sonrieron, y comenzaron a caminar de la mano hacia su salón.
—Muy bien, chicos, es todo por hoy, disfruten sus vacaciones —decía el profesor antes de retirarse del salón.
—Chicos, antes de que se vayan —tomaba la palabra un muy apuesto Yamazaqui—, recuerden que nosotros, los alumnos del 3-2, comenzaremos con los exámenes de preparación para la universidad, así que disfrutemos estas vacaciones, ya que al volver a la escuela no tendremos oportunidad de descansar.
—Sííííííííí —contestaron todos al unísono y comenzaron a guardar sus cosas y salir del aula de clases.
— ¿Lista, princesa? —preguntaba Shaoran más emocionado que nunca.
—No, tengo que ir a la biblioteca a devolver unos libros. ¿Te parece si nos vemos en tu casa más tarde? —preguntaba una apresurada Sakura.
—Creo que te veré cuando regresemos a clases, Sakura; diviértete mucho y llámame cuando puedas —decía una cabizbaja Tomoyo.
—Tomoyo, ¿estás bien? —preguntó afligida la castaña.
—Claro que lo estoy —decía Tomoyo forzando aún más su sonrisa—. Diviértete, por favor, y tráeme un recuerdo.
—Bueno, Tomoyo, me voy a la biblioteca, te llamo esta noche, quizás pueda quedarme esta noche en tu casa para que hablemos —decía Sakura mientras salía hacia la biblioteca de la escuela que se encontraba en otro de los edificios.
—Daidoji —le llamó Shaoran a Tomoyo cuando esta se disponía a salir—. Mira, eres la mejor amiga de mi novia y sé que ella no va a estar tranquila viajando conmigo y dejándote en este estado; si hay algo en lo que te pueda ayudar por favor dimelo —decía Shaoran caminando hacia la puerta del salón, cuando la mano de Daidoji lo detuvo.
— ¿Podrías tomar un café conmigo? —preguntaba un poco sonrojada la amatista, detalle que pasó por completo desapercibido por Shaoran.
—Claro, no hay problema, ¿a dónde quieres ir?
—Si no te importa, ¿podríamos ir a tu casa?, no me siento con ánimo de estar en un lugar público.
Shaoran asintió y ambos salieron del salón en camino a casa de Shaoran.
Mientras tanto, del otro lado de la escuela, Sakura seguía preocupada por su mejor amiga y consideraba mil opciones para ayudarla.
"Quizás si hablo con Eriol y averiguo qué pasó entre ellos, o quizás se siente sola, su
mamá viajó a Tailandia…Ya sé, la diré a Shaoran si la podemos invitar a Hong Kong con nosotros. Sí, eso es, así no la dejo sola y me automotivo para hablar con papá esta noche".
Sakura salió de su escuela rumbo a su casa, al llegar se percató que su hermano aún no había llegado para cuidarla, así que subió a su alcoba y se cambió el uniforme por unos jeans de mezclilla negros y una blusa rosa de manga corta con la imagen del gato Chesssire que decía Hi Alicey, y unos tenis blancos con franjas rosas.
—Vas a casa del mocoso, ¿verdad? —decía un entretenido Kero jugando Mario Kart con su Nintendo DS—. A tu hermano no le va gustar llegar y no encontrarte.
—No te preocupes, si mi hermano llega antes que yo por favor dile que estoy en casa de Shaoran y que no tardo, estaré aquí para cenar con él y Yukito—decía Sakura con una sonrisa en el rostro mientras tomaba sus llaves y salía de su cuarto.
Ya en el edificio donde vivía Shaoran, Sakura comenzó a sentir una opresión en el pecho y se detuvo unos minutos antes de entrar en él. Al llegar al departamento de Shaoran y antes de tocar, Sakura notó que la puerta estaba abierta, cosa muy extraña, ya que Shaoran era muy ordenado.
—Con su permiso voy a pasar —decía Sakura cambiando sus zapatos por pantuflas para entrar. Ahí notó que había un par de zapatos que se le hacían muy conocidos—. ¿Shaoran? ¿Sr. Wei? Disculpen que entre sin tocar, pero la puerta estaba abierta.
Al no recibir respuesta, Sakura se aventuró a buscar a Shaoran en su cuarto, suponiendo que se encontraba dormido. A dos pasos de la puerta del cuarto de Shaoran, sintió que su corazón le dolía como nunca antes, entonces notó que la puerta estaba entreabierta y que del interior salían sonidos. Sonidos que, después de estar parada en el mismo lugar dos minutos sin moverse, identificó como jadeos y gemidos.
Sacando fuerzas de donde no tenía, caminó esos dos pasos y abrió un poco más la puerta, y un rayo iluminó esa habitación dejando ver a Sakura lo que ahí ocurría.
Tomoyo estaba besando como desesperada a Shaoran y este le correspondía. Un segundo trueno le mostró que ambos estaban totalmente desnudos, acariciándose ávidamente. Un trueno más le mostró cómo su "mejor amiga" acostaba a su novio y ella acomodaba el miembro bastante erecto de Shaoran dentro de ella y comenzaba a moverse mientras Shaoran sostenía con firmeza sus caderas. Ambos gemían de placer totalmente ajenos a que una castaña los veía con lágrimas cayendo en silencio.
Pasó varios minutos ahí parada contemplando cómo ambos se deleitaban en el acto carnal llenándose uno del otro, hasta que Shaoran dio un gemido largo acompañado de uno por parte de Tomoyo. Ella dejó de moverse, y ambos se quedaron en silencio viéndose y se volvieron a dar un largo beso. Tomoyo se dejó caer a un costado de Shaoran mientras este la abrazaba y besaba su cabeza. Nuevamente un rayo le permitió a Sakura contemplarlos.
Shaoran acomodó a Tomoyo en su pecho, se giró para ver la hora en su reloj despertador, pero algo llamó su atención en la puerta de su habitación. Abrió los ojos como platos cuando un rayo le mostró a su novia bañada en llanto viéndolo directamente a los ojos.
Después de unos segundos viéndose, Sakura salió de ese lugar con las imágenes de lo ahí sucedido. Escuchó que Shaoran gritó su nombre, pero no se detuvo, siguió corriendo y llorando tratando de no chocar con alguien. No supo cómo, pero llegó a su casa. Al entrar vio en la sala a su hermano, que estaba en compañía de Kero y Yukito refunfuñando.
—No me gusta que mi hermana vaya a visitar a su "novio" a su casa. —Pero fue interrumpido por la perturbadora imagen de su hermana con los ojos hinchados y todo su cuerpo temblando y empapado—. Sakura —le llamó Touya preocupado al ver a su hermana convertida en un mar de lágrimas—. Sakura, ¿qué tienes? ¿Acaso ese mocoso te hizo algo? —preguntó un ya alterado Touya.
Sakura no contestó, solo salió corriendo a su habitación y se encerró en ella, y comenzó a buscar entre sus cajones desesperadamente su libro de cartas. Lo acarició, lo tomó entre sus manos y lo abrazó con fuerza.
La puerta de su habitación era golpeada insistentemente por Touya, mientras Yukito y Kero la llamaban. Realmente estaban preocupados por Sakura, pero ella por más que golpearan, por más que la llamaran, no respondía.
— ¡Maldita sea, Sakura, ¿qué pasó?! ¿Qué te hizo ese maldito mocoso? ¡Dímelo, que yo lo voy a matar si se atrevió a lastimarte! —gritaba Touya dejándose caer ante la puerta de su hermana frustrado al no entender nada.
—Sakura —le llamó Yukito—, por favor ábrenos. Queremos ayudarte, estamos muy preocupados por ti.
El seguro de la puerta se abrió y del interior del cuarto salió una pequeña hada que representaba a la carta sueño y, antes de que alguno pudiera reaccionar, con un poco de su polvo dejó durmiendo a los consternados Touya, Kero y Yukito. La carta regresó al cuarto y volvió a su forma de carta.
La puerta de la habitación se abrió de par en par dejando ver a una Sakura con una mirada vacía que se aferraba a su libro de cartas. La castaña salió corriendo de su casa en dirección al parque pingüino; al llegar ahí sacó su llave y comenzó a recitar.
—Llave que guardas el poder de mi estrella, muestra tu verdadera forma ante Sakura, quien aceptó la misión contigo. ¡Libérate!
Sakura tomó dos cartas de su mazo que miró con detenimiento, las acarició y acercó a su pecho. —Por favor ayúdenme, no quiero vivir en un mundo donde ellos existan. —Dicho esto, tomó las dos cartas y las lanzó al aire.
—Cartas mágicas, préstenme sus dones para terminar con este dolor. ¡Disparo, Espada!
Ambas cartas giraron en el aire y brillaron, pero ninguna se transformó y cayeron. Sakura se dejó caer al suelo y comenzó a llorar desesperada, dejó caer su báculo.
— ¡¿Por qué no me ayudan? Creí que eran mis amigas! —gritaba desesperada a sus cartas—. Yo soy su maestra, ¡deben obedecerme, ¿no es así?! ¡Y yo quiero que cumplan mi deseo!
—Pequeña niña, tus cartas jamás te ayudarán a cumplir tu cometido—comentó una mujer que, por la intensidad de la lluvia, Sakura no podía ver claramente.
— ¿Quién eres? —preguntó alterada la maestra de las cartas—. ¿Qué sabes tú de mis cartas?
—Tranquila, mi niña, que yo solo quiero ayudarte —decía la mujer con una maliciosa voz—. Toma, con esto podrás cumplir tu cometido. —La mujer le entregó a Sakura dos navajas de afeitar—. Si realmente ese es tu cometido, les darás buen uso. —Tras esas palabras, la extraña mujer comenzó a alejarse.
—En vista de que ustedes no me ayudarán, no tengo otra manera de conseguirlo. —Sakura guardó las dos cartas en el libro y se sentó bajo el rey pingüino, y recordó todo lo que vio en la habitación de Shaoran—. Perdónenme, pero la verdad no veo sentido el haber luchado por un mundo donde pudieras amar a una persona especial, cuando jugaron conmigo de la peor manera.
Dichas esas palabras, tomó las navajas que le dio la extraña y cortó su muñeca izquierda certera y profundamente. La sangre comenzó a brotar ante los ojos vacíos de la castaña, que no dudó en repetir la operación en su muñeca derecha. Abrazó su libro de cartas una vez más y lo colocó detrás de ella.
"Espero que cuando me encuentren, alguien digno de ustedes las posea, ya que son maravillosas. Perdónenme", pensó la castaña.
Después todo se volvió obscuro.
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Notas de la autora:
30 noviembre 2016
