Amy: hola fanfictioneros de todos los lugares… tengo buenas noticias *redoblantes de tambor*
Mia: ¡actualizaremos más seguido! *aplausos desenfrenados*
Ary: más o meno capítulos por semana… no estamos esforzando…
Mika: ojala les guste este cap. estuvimos horas corrigiéndolo.
Amy: ok, sin más que decir, les dejamos el cap. aquí, lean, disfruten y… ¡comenten!
Mia: vocaloid y sus personajes no son de Amy, a ella no le pertenecen, nada es suyo, nada será suyo, jamás en la vida porque ella es una pu… *recibe un palazo en la espalda*
Amy: ¡calla! ¡Ya les quedó bien el claro que nada me pertenece!
¿Te amo? Cap. 7
Era una agradable mañana de sábado, se podía apreciar completamente uno esplendido sol que brillaba con fervor y un cielo despejado de un precioso color celeste, parecía que la paz y las buenas hondas dominaban aquel entorno, pero en la casa de una cierta rubia no era lo mismo.
-¡MIERDAAAA! Mierda, mierda, mierdaaaa…- se escuchaba maldecir en el interior de la residencia de Rin.
-¡hija, esa no son las palabras de una jovencita!- le reprochaba una voz femenina con la que discutía en su habitación.
-¡pero cómo quieres que actúe si pretenden que nos mudemos!- contestaban a gritos.
-pequeña, por favor, comprende que me ascendieron en una rango mucho más alto que el anterior.- intento hacerla razonar una voz masculina.
-pero papa… no quiero mudarme, no quiero dejar la escuela.- seguía insistiendo la rubia.
-hija, comprende que tu padre y yo solemos viajar muchísimo por el anterior nivel de trabajo, y ahora que ya estamos en no más alto, tenemos que mudarnos, antes apenas te dejábamos sola, pero ya no quiero eso, te irás con nosotros a Londres…- sentencio la mama de Rin.
-pero… no quiero, no pueden obligarme, tengo casi 18 años.- intento, otra vez, convencer a sus progenitores.
-escucha Rin- hablo León, el padre de Rin-, no queremos seguir dejándote sola, y comprende que esta es una buena oportunidad para los tres…
-… podrás hacer mas amigos, conocer gente nueva, conocer nuevas ciudades…- termino la oración de León.
-cálmate Lili… y dinos Rin… ¿Qué te parece?- pregunto León a su única hija.
-no quiero, no, no, no y no, no me harán cambiar de opinión. No me quiero ir, no quiero nuevos amigos, no quiero salir de Japón, no quiero dejar esta ciudad, no quiero dejar la escuela… simplemente… no, es mi última palabra.- dijo con decisión, se levanto y se dirigió a la puerta de su habitación.- me voy, volveré tarde…- dijo y se fue, salió de su cuarto dejando a sus padres congelado, cruzo el extenso pasillo, bajo las escaleras, atravesó el living y la sala de estar, cruzo por la puerta de salida, dando un fuerte portazo, así anunciando su salida.
Sus padres, al escuchar la puerta serrarse con tal fuerza sobre humana que su hija poseía cuando se molestaba, corrieron por la casa entera en busca de alguna señal de ella, al no verla, se dispusieron a sentarse en los amplios sillones de la sala de estar.
-¿Qué aremos León?- pregunto angustiada Lili.
-esperar… solo eso… esperar a que Rin acepte esta decisión.- contesto sin ningún ánimo.
-yo… yo no permitiré eso León, no sé qué aremos… pero no permitiré que mi Rin sea infeliz, no que aremos, pero no quiero eso para ella.- contesto con confianza en sus palabras.
-entonces… ¿Qué propones Lili?- pregunto su esposo- yo tampoco quiero a mi hija angustiada e infeliz, pero no podemos quedarnos en Tokio. Nos iremos en un mes, creo que es suficiente tiempo como para pensar.- dijo con la mirada posada en un punto indefinido en el suelo de baldosas color blanco.
-no querido… esto lo decidimos ahora…
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En la ciudad de Tokio
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-no pueden hacerme esto…- murmuraba una joven sentada en una banca de un pequeño parque desierto.
Rin se encontraba en un parque, sentada, pensando y asumiendo cada palabra dichas por sus padres, se había ido hecha una furia, chocando a las personas con quien se topaba, casi inconscientemente termino en aquella pequeña plaza, sola y desierta, tenía que acomodar sus ideas que se encontraban revueltas en su mente, se sentía a morir en aquellos instantes, no soportaba la idea de tener que alejarse de sus amigo, de Tokio, de Japón, de su vida, de… Len… no lo soportaría, ella lo extrañaría aunque tuviera novia, no dejaría de amarlo jamás…
-¿por qué?...- preguntaba en susurros mientras lloraba, no quería llorar pero era inevitable en esas circunstancias.
-¿Rin?- pregunto alguien. Rin no hiso nada, se quedo quieta ignorando quien podría ser la persona que la llamaba.
-¿Rin, que te sucede?- volvió a escuchar, no puedo evitarlo más y soltó varias lágrimas de dolor y tristeza, ella reconocía aquella voz, jamás la confundiría, jamás confundiría a la voz de aquella persona a la que amaba tanto…
-…- no hubo ruido alguno, ninguno de los dos hablo, aquello era un silencio infernal para Len, el no poder escuchar la melodiosa voz de la persona más amada para él, el no poder curar sus heridas y consolarla.
-Rin…- murmuro, fue directo asia ella y la estrecho entre sus brazos fuertes, no la iba a soltar jamás, el no quería eso.
-…Len…- dijo ella entre sollozos.
-princesa, ¿Qué te ocurre? ¿Te lastimaron? ¿Te sientes bien?- ataco él con preguntas sin dejar de abrazarla.
-Len…- volvió a susurrar, el ya no aguantaba más que su princesa llorar, no podía soportarlo, jamás lo soporto, el siempre se encargaba se secar sus lagrimas de dolor.
El cielo eta nublado, el hermoso color celeste del cielo paso a nublarse por nubes grises y el sol desapareció siendo opacado por ellas.
-Rin, pequeña, vamos, te llevare a mi casa, parece que lloverá pero hay si me contaras lo que te sucede ¿sí?- pregunto él mientras se separaban de su abrazo. Rin solo asintió siendo tomada de la mano por Len, para así ser llevada a la casa de este.
Dos rubios se encontraban sentados en un sillón alargado en medio de una sala de estar, que no era un grande, ni pequeña, si no en una acogedora de tamaño normal, la casa era espaciosa, cabían como 4 o tal vez 5 personas dentro de esta, tenía las paredes pintadas de un lindo color verde manzana suave, los sillones eran blancos y en medio de estos una mesita color marrón barnizada.
-dime Rin, ¿Qué tienes?- pregunto preocupado el joven mientras la envolvía en sus brazos acostándola sobre él. Ella solo se dispuso a acomodarse en su pecho correspondiendo aquel abrazo, intentando guardar en su memoria el tacto de los brazos de Len y todo lo que a hacia feliz de parte de él.
-Len… sfff… yo…- intentaba formar palabras coherentes pero sus lágrimas no la dejaban.-… yo…
-tranquila Rin, deja de llorar que odio verte así.- le rogaba él, mientras la abrazaba con mas fuerzas sintiendo como su camisa se mojaba por el llanto amargo de su amada.
Rin respiro profundo, decidida a decirle lo que la atormentaba desde esa mañana en cuanto volvieron sus padres de su viaje.
-yo… me mudo, Len, me mudo a Londres…- le dijo con pesares en sus palabras, sentía que no podía hacer nada.
Len se quedo prácticamente pasmado por aquellas palabras, lo único que hiso fue estrecharla más contra él, el solo pensar que jamás podría volver a abrazarla, mirarla, escuchar su voz, reír con ella e incluso jamás poder decirle cuanto la amaba, simplemente le destruía el corazón, no podía permitir que la apartaran de él, no podía y más que nada… no quería.
-¿Cuándo te vas?- le pregunto al borde del llanto.
-en menos de un mes…- le contesto mientras más lagrimas brotaban de sus hermosos orbes azules.
-no… por favor, no te valla Rin… no me dejes…- le rogaba él mientras más la abrazaba, no quería soltarla, se reusaba a hacerlo.
-no quiero Len… no quiero irme, no quiero.- le decía ella hipando.
Tras la ventana se podía ver como el cielo se caía prácticamente a torrenciales, eran las 15:27 de la tarde, dolo el día aquellos rubios se la pasaron encerrados juntos, abrazándose, pero lo que más les dolía era que solo se abrazarían como amigos, ni más ni menos, creyendo que si intentaban algo más, se quedarían odiando.
Ambos jóvenes se quedaron dormidos después de mares de llantos, ya eran las 22:45 pm. El primero en levantarse fue Len, quien fue secundado por Rin.
-wow…- dijo Rin al levantarse y sentarse en el sillón.
-¿Qué sucede?- pregunto un curioso Len a la par de ella.
-tengo 19 llamadas perdidas de mis padres, 5 llamadas perdidas de Miku, 8 llamadas perdidas de Gumi, 7 llamada perdidas de Luka y 59 mensajes, la mayoría de mis amigas…- dijo con total normalidad.
-ya es tarde… debería llevarte a tu casa Rin…- le ofreció Len.
-Len… ¿puedo quedarme esta noche en tu cama?- pregunto inocentemente Rin, Len no pudo negarle eso a Rin, el jamás le avía negado nada en toda su vida, y no iba a negarse a eso.
-por supuesto, princesa,… sabes que esta es tu casa también, siempre estoy solo aquí, ya que vivo solo, y un poco de compañía no me vendría mal.- le comunico Len, con una sonrisa, Rin se la devolvió y alegremente le abrazo con fuerza, susurrándole al oído "gracias" y Len le contesto "no hay de que, princesa…" mientras la abrazaba con fuerza, este acto prácticamente derritió a Rin, el simple tacto de él lo asia.
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Más tarde, en la casa de los padres de Rin…
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-no contesta…-murmuraba Lili.
-¿Dónde estará?...- decía un preocupado León.
-ya es tarde, ella no puede estar en la calle a estas horas, ¿y si le pasa algo? No me lo perdonaría jamás…- comento sollozando la madre de Rin.
-no te preocupes querida, pronto volverá, seguro debe estar en camino…. No te alteres.
-León… te dije, debíamos esperar para decirle sobre la mudanza, está molesta…- decía Lili mientras caminaba alrededor de la sala de estar.
-calma, no te exasperes, ella vive aquí, y ya hemos llamado a sus amigas para preguntarle si esta con algunas de ellas, y no esta, así que seguramente volverá aquí, además… sus amigas dijeron que la llamarían.- dijo León, algo impaciente, sentado en el sillón.
-no León, yo ya no aguanto más…. Ya tome una decisión…
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En casa de Len…
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-¿estas segura que no te importa que tenga solo una cama? Si gustas, puedo dormir en el sofá- "no, por favor, por favor, ¡quiero dormir contigo!" pensaba Len, viendo a Rin mientras se acomodaba en la cama matrimonial de la habitación de Len.
-no te preocupes… no me molesta….- le respondió Rin con una brillante sonrisa. Len se sonrió de igual manera.
Se incorporo en la vasta cama con su pijama de dos piezas, aunque solo traía el pantalón, ya que le dio su camisa a Rin para ponérsela, la cual solo le llegaba hasta la mitad de los muslos.
Len apago la luz y se dirigió hasta su acompañante, recostándose a la par de ella, mientras el sonreía patéticamente, esas típicas sonrisas de drogados y enamorados, se tapo a él y a Rin con la manta y se dispuso a abrazarla, siendo completamente aceptado por una gustosa Rin…
Amy: wwwaaaaaaaaaaa, yyyyeeeeeeeeeeeeeyyyyy se acabo el cap. espero que haya sido de su agrado, dejen comentarios.
Mia: hagamos esto… si este fic. Llega a más de 15 reviews antes del cap. 10… habrá lemmon… muajajjaaja *risa desquiciada*
Mika: ¡pervertida! ¡No todos somos como vos!
Ary: ¡si! ¡yeah! ¡lemmonnnnnnn!
Mia: es la única manera de recibir más comentarios… u.u
Mika y Amy: ¡pero esa no es la manera más adecuada! *persiguen a Mia alrededor de la casa mientras le arrojan libros*
Amy: ok… ya escucharon a Mia, ese será el trato… si no hay más de 15 comentarios… no hay lemmon, ok… me despido, si no las paro a esas dos, mataran la pueden dejar en un hospital…
PD: me gustaría que me dijeran cuantos capítulos más quieren… es que ya tengo un plan para el otro fic…. Les daré un adelanto…
"Luchar y Amar: Rin Kagane es una joven muchacha de 15 años que huyo de su hogar por culpa de los abusos por parte de su tío, que también es el nuevo marido de su madre, al entrar al mundo de la prostitución por causa de economía baja, se da cuenta de que esa es su realidad y lo único que le queda es Luchar por sí misma, pero al conocer a Len Kagamine se dará cuenta de muchas cosas, y el, sabiendo del pasado de la rubia, le enseñara a ver lo bueno de la vida y le demostrará que es Amar."
Comenten que les parece la trama…
Una cosa más…. ¿conocen la canción 'like, dislike' de los Kagamine? Ok, a los que no la escucharon, se las recomiendo; y para los que si… me gustaría que opinaran si les gustaría que haga una historia sobre esa canción… no se esta dngjkwsbngnierf, es graciosa, y más con el Len pervertido XD.
Ok ya, me despido.
Sayonara!
