¡Ufff! No saben como me pelee con este momento =P Había leído muchos, pero bueno... Esta es mi versión. Es muy dificil hacer las peleas Ronmonie, ¿lo sabían? Pero me agradan jeje. Este momento va inmediatamente despues del anterior.

Este... bueno, espero no haberme salido de personaje, con ninguno. Fue algo dificil, creanme. Pero, me gusto como quedo y haber que opinan ustedes.

Ok, me rindo con lo de "las viñetas". No puedo escribir menos de mil palabras y así deja de ser una viñeta. Así que esto se convertira en una "Serie de One-shots" o "Serie de momentos perdidos", ¿les parece? Creo que sí, porque tmb me han estado diciendo que estan muy cortos... Bueno, ya.

Harry Potter y todos sus personajes le pertenecen a J.K. Rowling... (¡Ya damelos, Jo!)


7.- Saber Como Herir.

− ¿Qué sucede? ¿Acaso Vicky se canso de esperar a que le dijeras algo sobre el huevo? ¿O es que ya se lo dijiste y por eso pudo irse a dormir tranquilo?

El retrato de la señora gorda acababa de cerrarse tras Ron. Hermione se detuvo al pie de la escalera que conducía al dormitorio de chicas y lo volteo a ver, con la cara tensa de tanto aguantarse el llanto.

− ¡Ya te dije que no me pregunto nada sobre el huevo! ¡Nada! Él no quería…

− ¡Debiste pasártela de lujo!− exclamo Ron, sin hacerle caso. − ¡Toda la atención para ti! Ya puedo oír los chismes de mañana, seguro que estarás muy contenta de que te mencionen en todos lados como la acompañante del mejor jugador de Bulgaria, ¿no?

− ¿Cómo puedes…?− dijo Hermione ofendida. − ¿Cómo es que piensas…? ¿Yo querer llamar la atención? ¡Sabes que eso no e cierto! ¡No fui al baile con Viktor por querer llamar la atención!

− ¿No?− grito Ron, con los puños apretados. − ¿Y entonces?

− ¿Por qué debes pensar que hay algo oculto detrás de esto? ¡Solo fui al baile con él porque así lo quise! ¡Yo quería ir al baile con Viktor!

Hermione no tenía porque darle explicaciones. No tenía porque. Sin embargo, en esos momentos todo su cuerpo temblaba de ira y lo único que quería era que Ron se callara de una buena vez.

Parecía imposible que hace unos momentos le hubieran dado su primer beso. No se sentía como se suponía que debía sentirse. Y todo gracias a Ronald.

− ¡Tu habías dicho que no lo soportabas!− exclamo Ron y de un solo tirón se deshizo el nudo de la horrible corbata que traía. − ¡Decías que "era solo un jugador de quidditch"!

− ¡Ya basta! ¡No voy a discutir esto!− grito Hermione sonrojándose. El moño que traía en el cabello, amenazaba con desprenderse en cualquier momento.

Se dio la vuelta, decidida a subir a su dormitorio. Pero Ron no se iba a rendir tan fácil.

No sabía que le pasaba, pero en ese momento, quería que Hermione se enfadara más de lo que ya estaba. Quería que sintiera culpa por habérsela pasado bien en el baile. Quería que fuera tan miserable como él lo había sido al verla divirtiéndose sin él

¿Sin él? No. Él no estaba celoso. No podía estarlo. No tenía porque estarlo. Sin embargo, las ganas de hacerla sentir mal, no disminuyeron.

− ¿Y de que conversaron? ¿Se afilio al P.E.D.D.O? ¿O te pidió ayuda para las tareas de su escuelita?

− ¡Que tu solo me veas como alguien que te pasa las tareas, no quiere decir que los demás piensen lo mismo!− grito Hermione, volviéndose de nuevo. Pero no iba a llorar. El año pasado había llorado demasiadas veces por culpa de sus peleas con Ron (¡Tu gato mato a mi rata!). No iba a hacer lo mismo este año.

− ¡Es de Dumstrang!− argumento de nuevo Ron, cada vez más enojado. − ¡El enemigo, Hermione! ¡No sabes que es lo que quiere! ¡Tú no lo conoces!

− ¡Lo conozco lo suficiente!− grito Hermione. – ¿Y entonces, debo suponer que tus acusaciones son para protegerme de alguien de Dumstrang? ¡Puedo cuidarme sola!

− ¡Es mayor!− dijo Ron rápidamente. − ¡Y sabe que eres amiga de Harry! ¡Él compite contra Harry!

Hermione ahogo un sollozo y se limpio con brusquedad una lágrima que se escapaba de sus ojos. Pero lo único que Ron noto, fueron esos ojos cafés, que lo miraban con una furia centellante (A veces da miedo como miras, Hermione. Eres escalofriante, ¿lo sabías?).

− ¡Entonces, según tú, Viktor solo me invito porque soy amiga de Harry!

− ¿Por qué más lo haría?

El silencio abordo la sala común como una bomba fétida. Hermione lo miró atónita… ¿Por qué más lo haría? Si. ¿Por qué Viktor Krum, el famoso jugador de quidditch, iba a invitar al baile a una niñita sabelotodo que no era guapa? Ron le había recordado todas esas cosas que pasaban por su mente mientras se alistaba para ir al baile… Ella no era como las chicas que suelen gustarles a los chicos, se la pasaba encerrada en la biblioteca, no era divertida… No era bonita.

Ron lo había dicho sin pensar. No era lo que en verdad creía, sin embargo, el impulso de hacer sentir mal a Hermione le había ganado a su conciencia. Sabía que la había herido y ahora se sentía peor que antes.

−Pues… aunque solo me haya invitado por eso− murmuro Hermione, con la voz temblorosa. –Aun así, no es tu problema, Ron. Así que por favor, deja que…

− ¡De verdad que me cuesta creer como te prestaste para ir con ese idiota, sabiendo muy bien que…!

− ¡CALLATE!− bramo Hermione. La cara le ardía de ira y con más brusquedad que antes, se limpio otra lagrima. Esta vez, Ron lo noto. − ¡No se que se supone que te he hecho! ¿Y sabes que creo? ¡Solo estas enojado porque me la pase bien y tu no!

− ¿Y quien dijo que no me la pase bien?− preguntó Ron a la defensiva. Ahora, que había visto la lagrima que se escapaba de los ojos de su amiga, sentía una mezcla bastante extraña de pesar, culpabilidad… y satisfacción.

− ¡Todo el mundo! ¡Creo que se dieron cuenta cuando Padma se la paso todo el tiempo sentada y luego se fue a la mesa de Dumstrang a conseguir algo mejor!

Ron se quedo mudo. Una fuerte daga había travesado su estomago y no se salía. Algo mejor. Padma se había ido a buscar algo mejor… Igual que Hermione.

Al darse cuenta de lo que había dicho, Hermione se arrepintió de inmediato. No había querido decir eso… Sabía que Ron tenía serios complejos de inferioridad y que recién había pasado por uno (Tienes que dejar de compararte con Harry, Ronald), pero de alguna manera, ver que había dejado al chico sin palabras en la boca, le provoco un vengativo placer.

−Si, tal vez− dijo Ron por fin, con las orejas rojas y los puños apretados. –Supongo que sabrás como es la gente de Dumstrang para decir…

− ¡Ya basta!− grito Hermione, harta de la situación. − ¡No se como puedes decir esas cosas! ¡No se que se supone que deba hacer! ¡Además, nada es de tu incumbencia!

− ¡Pues si, pero no me gusta!− admitió Ron, aun gritando y con su tono acusador, pero preguntándose por dentro, porque era que no le gustaba.

El retrato de la dama gorda se abrió en ese momento, pero ellos estaban tan ocupados con su pelea, que no se dieron cuenta, pues una vez más, se habían ido de la realidad para adentrarse en ese círculo vicioso.

−Bueno, pues si no te gusta ya sabes cual es la solución, ¿no?− grito Hermione.

− ¿Ah, si? ¿Cuál es?

− ¡La próxima vez que haya un baile, pídeme que sea tu pareja antes que ningún otro, y no como último recurso!

Vio que Ron abría la boca para volver a gritar, pero que no lograba articular las palabras. Ella aprovecho ese momento de debilidad y corrió hasta la escalera de su dormitorio.

Ron le balbuceo algo a Harry, al darse cuenta de que él estaba ahí. Algo de que Hermione no tenía razón… ¡Por supuesto que no la tenía! Él no estaba molesto por haberse tardado en descubrir que Hermione era una chica y que no estaba tan mal. No estaba molesto porque al darse cuenta, Krum ya se le había adelantado. No estaba molesto por haberla visto divirtiéndose con ese búlgaro pelón y no con él.

No tenía porque estar molesto.

Hermione azoto la puerta de su habitación. Sus compañeras aun no llegaban y ella le agradecía a Merlín y a todos los demás magos ancestrales por eso. Se quito los tacones con furia, se tiro en la cama, corrió las cortinas y lloro.

Lloro como nunca antes había llorado. Lloro porque su noche mágica había sido arruinada, porque su primer beso había sido demasiado repentino… ¡Lloro porque en vez de estar pensando en su beso, estaba pensando en el estúpido de Ron! Lloro hasta quedarse dormida.

Y a la mañana siguiente, no comentaron nada. Era como si la pelea no hubiera sucedido, porque ninguno estaba dispuesto a disculparse por las cosas tan crueles que le había dicho al otro.

Y a pesar de que se hirieron como nunca antes lo habían hecho, ninguno de los dos pudo evitar pensar que, si habían sabido como herir al otro con tanta facilidad… Era porque lo conocían demasiado bien.


Pfff... ¿que tal? Creo que es el que más me ha dado batalla... Bueno...

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