Buenas noches a todos y felices pascuas atrasadas!(?.

Quiero comenzar agradeciendo a quienes me han dejado sus comentarios, es muy motivador para mi saber que les gustan mis historias. Aprovecho para contarles que estoy trabajando en otro one-shot, aunque creo que tiene un aire más histórico que mis otros trabajos, y también estoy pensando en un UA de Hakuouki más enfocado en Hijikata y Chizuru, al estilo de Resident Evil, o de The Last of Us, quienes sepan algo de videojuegos sabrán entenderme xD.

Sin más para decir, les dejo el cap de hoy, gracias por leer y recuerden dejar sus reviews!

-Chizuru, ve tú con Yamazaki, yo iré en un momento... Podemos hablar un minuto, Saitou-san?-Yukari no esperó respuesta de ninguno de los dos, y arrastró al zurdo fuera de la vista de la otra joven.
-Saitou-san... Necesitas sangre, no?-el aludido se sorprendió, acaso era tan malo ocultando su sed?
-No-mintió-era eso lo que querías decirme?
-Saitou-san... Estas mintiendo-dijo ella, llevando las manos a sus mejillas y acercándose a él, para que no le apartara la mirada- Tus ojos lo dicen todo, tienes sed... No es necesario que te contengas, sabes? ... Me siento impotente al verte así por mi causa
-Hayashi-Saitou se perdía en el decidido pero angustiado mirar de la joven, quería quitar sus ojos de ese azul que lo estaba consumiendo, pero ella no se lo permitía.
-Déjame ayudarte... Por favor- El hombre vio con tristeza como la joven lo miraba suplicante, algo dentro de él dolía cada vez que ella se ponía así.
Entonces, él apartó las palmas de la joven de su rostro, y la llevó a su habitación.
-Saitou-san...- el pelimorado cerró la puerta tras de sí, para luego dirigirle su atención.
-Hayashi, no quiero que te hieras solo por sentirte en deu...
-Ya te lo dije, no lo hago por compromiso... Yo realmente quiero ayudarte...No quiero ver como el ochimizu se lleva a otra persona importante para mí... Quiero tener el poder de evitarlo esta vez...- Yukari sonaba angustiada e impotente.
Saitou no podía resistir más ni su expresión, ni el aroma de la sangre de la herida de la muchacha.
-Está bien...-suspiró derrotado, a lo que Yukari respondió con una mirada sorprendida, para luego aflojar un poco su ropa y bajar la manga izquierda hasta dejar la lesión al descubierto.
El corte lucía profundo y aun sangraba un poco. Al instante, el cabello del hombre perdió el color, y él, aun reticente, se acercó a la herida, para luego lamer con cuidado los restos de sangre de su brazo, notando como ella se estremecía ante en contacto, pero su cordura ya había sido enterrada por sus instintos para cuando quiso preguntarle si estaba bien.
Unos minutos después, cuando el corte ya casi había cerrado, Saitou volvió a la normalidad.
-Ya te sientes mejor?
Él asintió levemente. Ella acomodó un par de mechones de su cabello, revuelto por el ajetreo de antes, y le plantó un beso en la pálida mejilla, para luego hundir la cabeza en el hueco entre su hombro y su cuello.
-Arigatou- susurró contra su piel, acto que enrojeció al capitán aún más de lo que ya lo estaba.
-No vuelvas a hacer esto... Me siento como una bestia alimentándome de tu dolor.
-La bestia soy yo por ofrecerte mi sangre... Pero si eso evita que te ocurra algo, entonces no me arrepiento. Aunque es algo bastante egoísta... Parece ser que soy un demonio en todo sentido, no?
-Hayashi...-Saitou inclinó la cabeza para verla a la cara, pero ella tuvo la misma idea, y los rostros de ambos quedaron a centímetros de distancia. Ninguno de los dos se movió, se limitaron a perderse en la mirada opuesta, podían oír el respirar del otro, los latidos de sus agitados corazones.
Casi sin notarlo, se acercaron lentamente, hasta unir sus labios en un suave toque, una ligera caricia, cálida y delicada, que hizo que ambos recuperaran la noción de sus sentidos.
Saitou, más rojo que un tomate, se apartó.
-Di...disculpa...yo- balbuceó, no entendía por qué razón había actuado de esa forma tan irresponsable e inadecuada para un guerrero, según el. Pero esos pensamientos se disiparon cuando Yukari posó una mano en su mejilla y volvió a besarlo.
-Qué sentiste?-Preguntó ella, su voz era suave, casi un susurro.
-Yo... No estoy... Seguro...-Respondió, su cabeza daba vueltas, su corazón golpeteaba fuertemente contra su pecho, sentía sus mejillas arder. Lo que menos podía hacer era coordinar un pensamiento, mucho menos describir lo que sentía en ese momento. En consecuencia, Yukari repitió el contacto, pero, al caer en cuenta de sus actos, la chica se apartó, cubriéndose la boca con su mano.
-Yo... Lo lamento...lo lamento mucho...no debería... Haber... Lo siento...- Tartamudeó, mientras se levantaba rápidamente, huyendo de allí, y dejando a un Saitou de lo más confundido.

-Yukimura, podrías darle algo a Hayashi?-Saitou preguntó, antes de irse con Itou y Heisuke, abandonando al Shinsengumi.
-Puedo ir a buscarla, seguro que ella también quiere despedirse-Chizuru intentó voltearse para ir a llamar a la otra joven, pero el hombre la detuvo.
-No es necesario, debe de estar agotada aun... Solo entrégale esto- dijo él, tendiéndole un sobre a la chica.
-Está bien, Saitou-san, se lo daré apenas despierte.
-Arigatou, Yukimura...-levantó su vista hacia el cielo, los pétalos de las flores de cerezo volaban por doquier-me pregunto cuántas veces he visto los cerezos en flor aquí, en Kyoto... Creo que todas las cosas cambian con el paso del tiempo, incluso el Shinsengumi.
-Entonces, te marchas porque hemos cambiado?
-Eso no significa que todo deba cambiar...También creo en aquellas cosas que nunca cambian-Saitou se dio la media vuelta y se marchó, con un semblante pensativo en su rostro.

"Lamento tener que despedirme de esta forma, pero sería demasiado difícil para mi decirte todo esto en persona, espero que sepas comprenderlo.
Quiero empezar por decirte que, luego de meditarlo, encontré una respuesta a lo que me preguntaste. En ese momento, sentí que mi corazón iba a salirse de mi pecho, que mi mente se puso en blanco, lo único en lo que podía pensar era en que se sentía suave, cálido. Quizás por eso no supe responderte al instante.
Sé que puede que este no sea el medio apropiado, y que, no soy muy bueno en este tipo de cosas, pero haré mi mejor esfuerzo.
Te quiero. No solo como una colega, o como persona, creo que hasta podría decir que te amo. Creí que no era más que simple admiración por tu forma de ser, pero, después de lo que pasó, me he dado cuenta de que fue algo que mi corazón anhelaba, que no quiero dejarte ir ni permitir que te lastimen. Cuando estás cerca, no puedo evitar sentirme nervioso, preocupado de que algo te ocurra. Tengo miedo de morir, de no poder ver tu sonrisa de nuevo, de no poder protegerte.
Eres la única capaz de provocar en mí todas las emociones que puede sentir una persona. Eres tú quien me hace más humano.
No me malinterpretes, no es por esto que me marcho, comprenderás el porqué de mi partida cuando llegue el momento. Solo quiero pedirte que me des un poco de tiempo, quizás el estar alejado de ti me ayude a terminar de disipar mis dudas con respecto a lo que me dice mi corazón y mi verdadero deber como samurái, pero, aunque todo cambie mientras yo no esté contigo, sé que estos sentimientos no lo harán, y espero que sea igual con los tuyos.
Te prometo que pronto volveremos a vernos para poder decirte todo esto de frente, cuando tenga el valor para hacerlo.
Hasta entonces, te quiere.
Saitou Hajime"
-Qué...mierda es esto?-Yukari abolló con fuera el papel que Chizuru le había entregado.-Primero se marcha y luego me deja esto... Quién diablos te crees que eres, Saitou desgraciado!-Yukari rompió en llanto de ira, impotencia y dolor. Chizuru no sabía muy bien que hacer, poco entendía de lo que estaba ocurriendo.
-Yukari-chan...-Chizuru se acercó a ella y la abrazó, quería hacerle saber que no estaba sola, que podía confiar en ella.
-Yo... Yo lo amo... Amo a ese maldito bastardo-Maldijo entre sollozos la ojiazul- Qué necesidad tenía de decirme que también me ama si ahora se va?..
-Yukari-chan... Quizás él solo quería ser sincero contigo... En algún momento regresará y podrán aclararlo todo-trató de consolarla-sabes? Antes de irse, él me dijo que aunque las cosas cambian al pasar el tiempo, hay algunas que permanecen inmutables... Yo creo que sus sentimientos no cambiaran tan fácilmente.
-Ya no me interesa, Chizuru... Él decidió dejarme atrás, y yo tampoco llegué aquí buscando marido... Solo pasó lo que debía pasar...-Yukari se secó las lágrimas con las manos y sonrió a su amiga. Pero Chizuru notó que ya no era la misma, su sonrisa era falsa, y sus ojos eran fríos, vacíos, sin la alegría tan característica de ella.

Yukari's POV
Siendo sincera, Saitou me había hecho pedazos lo poco que me quedaba de corazón. Ya había sufrido bastante, y fue como si se riera en mi cara, disfrutando de mi dolor. Ni siquiera estaba segura si realmente me quería tanto como decía, pero aun así, la forma en la que todo ocurrió me destrozó el alma.
Ya no quería confiar en nadie ni mostrarme vulnerable. Creo que en la única persona en la que podía creer era en Chizuru, no preguntó nada, pero aun así, me hizo saber que podía contar con ella.
Pasaron un par de días desde la partida de Saitou, pero aún tenía un humor de perros que Okita-san tuvo que soportar durante nuestras patrullas.
-Yukari-chan, has estado muy distante últimamente, te ocurre algo?-me preguntó Okita-san, cuando me vio practicando con mi espada en el patio trasero, aun cuando ya estaba oscureciendo.
-No, estoy bien, Okita-san-creo que mi voz sonó bastante cortante, pero aun no recuperaba del todo mi actitud vivaz y optimista.
-Entonces... Podemos hablar? Quiero decirte algo importante.-asentí con la cabeza y, tomándome de la mano, me llevo hasta su habitación. No tenía idea que quería decirme, solo sé que tuve un mal presentimiento.
Y no me equivoqué.
Al cerrar la puerta, comenzó a acercarse a mí hasta acorralarme contra la pared.
-Okita-san, que sucede?-Quería escapar de allí, pero no podía. Toda esta situación me olía mal.
-Yukari...-el escucharlo decir mi nombre sin el "chan" me sonó de lo más extraño, no sé el porqué, pero no me agradaba-Sabes? Me has gustado desde el momento en que te atreviste a enfrentarme de esa forma tan descarada...-me quedé helada, no podía ser que la persona que había intentado matarme cuando llegué aquí ahora me decía que me quería-me gusta tu forma de ser, tus reacciones, quiero que todo lo que respecta a ti sea mío-se acercó peligrosamente a mi rostro y reaccioné. No podía dejar que esto siguiera.
-Mil disculpas, Okita-san, pero no puedo corresponder tus sentimientos- me excusé, empujándolo.
-Ya veo...te gusta alguien más, no?- la mirada casi seductora que había en sus ojos hasta hacia unos momentos se volvió oscura- es el idiota de Hajime-kun, no?-de seguro debí haberme sonrojado al verme descubierta-Así que es él... No ves que se fue y ni siquiera te dijo adiós? Él no va a volver, no le importas-cada una de sus palabras se sentían como cuchillas atravesando mi pecho-en cambio yo si estoy aquí, Yukari, puedo protegerte y darte todo lo que él no te dio.
-Okita-san...por favor, no insistas... No estoy en condiciones de querer a nadie... no vine aquí buscando amigos ni relaciones...Lo siento-salí de allí lo más rápido que pude, tenía ganas de llorar, pero me contuve, ya no tenía quien me consolara, Saitou se había marchado, y acababa de rechazar a Okita. Estaba sola de nuevo, creí que solo Chizuru podría hacerme sentir mejor, así que fui a buscarla, cuando me dijeron que una tal Sen había venido a visitarla.
Después de un rato, escuché su voz en una habitación, así como las de Hijikata-san y los demás capitanes, además de la de una desconocida. No quería interrumpir, así que me quede allí, esperando que terminaran su reunión, pero no pude evitar oír lo que decían, ni sorprenderme con ello. Chizuru también era un oni. Esa chica quería llevársela para protegerla de Kazama Chikage...
-Disculpen la intromisión, pero yo también soy un oni, y van a llevarse a Chizuru sobre mi cadáver -irrumpí en la habitación, y la tal Sen me miró sorprendida.
-Pude sentir tu presencia desde hace un rato.. Llámame Sen, es un placer conocerte-me sonrió-cómo te llamas?
-Hayashi Yukari-respondí. Creo que Sen pensó algo por un momento.
-mmm... No he oído nunca de ninguna familia oni con ese apellido, pero tu sangre de demonio está pura, intacta, al igual que la de Chizuru-chan... De dónde vienes?
-Yo..-tragué saliva, si le decía quién era, se llevaría a Chizuru a rastras de ser necesario, pero pensé también que si sabía que no reconocía a Kazama como mi hermano y que podía cuidar de mi amiga, quizás desistiría en su intento de llevársela-Yo soy hermana de Kazama Chikage, me secuestraron cuando era pequeña, perdí la memoria y terminé viviendo como humana hasta hace unos meses...Kazama Yui...creo que ese era mi nombre de oni...
-Tú eres... La princesa Oni?-sus ojos se abrieron de par en par.
-Princesa que?... No tengo idea de qué hablas.
-Cada mil años nace en una familia oni un niño o niña con un poder ampliamente mayor que el del resto de los onis, así se define al clan que dominará a los demás por el siguiente milenio-por primera vez desde que entré, habló la mujer que se encontraba acompañando a Sen.-La ultima heredera nació en la familia Kazama, bajo el nombre de Kazama Yui, pero varias familias oni se unieron y la secuestraron, luego de eso, no se supo nada mas de ella.
-Eso no me importa, no voy a ir con Kazama... Yo... No quiero dejar de ser humana... O al menos, quiero vivir como tal. Voy a quedarme aquí, y prometo proteger a Chizuru, no importa qué.
-Pero, Yui-sama-el oír a Sen llamarme de esa forma tan extraña me hizo sentir escalofríos.
-Yukari...no soy una princesa, soy una vagabunda que encontró su lugar aquí. Yo pertenezco a este sitio, al Shinsengumi, al igual que Chizuru.
-Está bien, Yukari-san... Respeto tu decisión-Sen me respondió con una sonrisa-y tú, Chizuru-chan, qué quieres hacer?
-Permaneceré aquí-me sentí más calmada al oírla decir eso, y creo que los demás también, sobretodo Hijikata-san.

Un gran bullicio que provenía del frente del cuartel nos despertó a Chizuru y a mí. Manoteé mi haori del Shinsengumi y me lo puse para disimular mi ropa de dormir y tomé mi espada, ya lista para salir.
-Chizuru, tu qued...mierda-iba a decir, cuando vi que ella salía corriendo de la habitación. Traté de seguirla lo mas rápido posible, desenredando las sabanas de mis piernas torpemente.
-Chizuru!-la llamé, pero luego la vi siendo sotenida y retorciéndose en los brazos de Kazama-Desgraciado, déjala en paz!-vociferé.
-Yui... Sabes que ella también es una de nosotros...Debo llevarla a donde pertenece, ya regresaré para llevarte conmigo
-Espera!...Si tu...-respiré hondo, no quería hacer esto, pero mi deber era proteger a Chizuru, no podía permitir que se la llevara-Si tú dejas libre a Chizuru y dejas de perseguirla, me iré contigo en este mismo momento, sin resistirme, y aceptaré mi identidad como oni-su rostro mostro interés en mi propuesta, realmente parecía estar considerándolo -después de todo, la Princesa Oni es más valiosa que un oni común y corriente, no?
-Así que sabes eso... Debe haber sido Sen quien te contó esa historia... Pero, considerando que tienes razón, y que además eres mi hermana, lo aceptaré, Yui-contestó, dejando a Chizuru a un lado-Vamos, hermana.
-Yukari-chan, no!-Chizuru intentó detenerme, pero no logró alcanzarnos.
-Perdóname Chizuru, pero debo de hacerlo si quiero que estés a salvo.-le sonreí triste.
Hijikata-san y los demás miraron sorprendidos como me marchaba con él, de seguro me odiaban, pero estaba segura de mi decisión.