Jack no llamó a la puerta antes de entrar en aquella casa. Estaba demasiado nervioso y alterado como para pararse a pensar. El lugar estaba vacío. Hubiera deseando tanto que Henry estuviera allí para poder liberar con él todas las tensiones acumuladas durante tantos días.

¿Cómo podía haber hecho una cosa así y por qué?

Daniel había querido ir con él, pero el coronel había conseguido convencerle de que no era una buena idea. No solo porque estuviera agotado y tuviera que descansar, sino porque aquello tenía hacerlo Jack en solitario, no quería que el hombre al que quería pudiera descubrir que tipo de persona podía llegar a ser cuando perdía el control.

Estaba apunto de marcharse del piso de su hermano cuando escuchó un ruido. No estaba solo. Sacó su arma a aquellas alturas de la partida ya no quería más juegos estúpidos en su camino. Anduvo lentamente, atento a más sonidos que pudieran llegar hasta él y entonces lo escuchó de nuevo, en el dormitorio, parecía proveniente de uno de los armarios.

Abrió la puerta de golpe sin dejar de apuntar y sin tratarse de ninguna sorpresa, su hermano estaba allí, agazapado, como si tuviera miedo de su atacante."

"Maldito cabrón, Henry ¿Se puede saber que haces aquí?"

"Sabía que vendrías a por mi, se lo dije a ellos y no me hicieron caso."

"¿De quien estás hablado? ¿Qué le has hecho a Daniel?"

Antes de dejar que contestara, Jack sacó a su hermano del armario, si terminaba descubriendo que todo había sido cosa de él, por algún motivo que todavía no comprendía, no sabía lo que sería capaz de hacer.

"No fue idea mía, vinieron a mi y dijeron que lo hiciera, que era parte del plan."

"¿Qué plan? Habla claro si no quieres que…"

"No hace falta que lo pagas con él. tu hermano no ha sido más que un peón, nadie por el que merezca la pena mancharse las manos de sangre."

Jack se dio la vuelta. De la nada había salido un hombre, no lo había visto nunca, pero no le gustaba nada, le daba mala espina en realidad. Soltó a su hermano, nunca hubiera pensado que Henry fuera capaz de hacer algo así y mucho menos de hacerle daño a él.

"¿Quién eres?"

"Eso da igual, lo que importa es mi trabajo." Jack le apuntó con el arma, pero el hombre no pareció inmutarse. "Vamos coronel, si hubieramos querido, tanto el doctor Jackson, como usted ya estarían muertos. Así que si no le importa bajar el arma."

"¿Qué le ha hecho a Daniel?"

"Un experimiento, teníamos que probar nuestra arma con alguien con quien realmente pudiera funcionar." Jack no comprendía ni una sola palabra, por lo que se mantuvo en silencio esperando que aquel hombre misterioso, continuara hablando. "¿Cree que vamos a permitir que los alienígenas lleguen a nuestro planeta como si nada? Me da igual que sean goaulds, que asgard o lo que sea. No pueden venir aquí como si nada."

"¿Qué tienen que ver los asgard con todo esto? Siempre han sido nuestros aliados, nos han ayudado mucho."

El hombre se echó a reír y su voz resonó por toda la habitación.

"¿Qué pasará el día que los asgard se den cuenta que son mucho más poderosos a nosotros y quieran conquistarnos. Tenemos que estar preparados y para eso, tenemos que darse cuenta que sus queridos hombrecillos grises no son nuestros amigos."

"Así que se trata de eso. si los humanos no tememos a los asgards, vosotros os encargáis de imponer el miedo y que mejor forma de hacerlo que usando de conejillo de indias al mayor defensor de los asgard para comprobar que vuestra maldita droga funciona."

"En eso tiene razón coronel. Daniel era la mejor forma de saber si podíamos hacerlo, si conseguíamos que Daniel se aterrorizara con solo nombrarle a su querido marcianito, todo habría salido bien. Es una lástima comprobar que sus recuerdos fueron demasiado fuertes y al final recordó lo que había pasado realmente. Supongo que eso habrá que solucinarolo."

"No vas a volver a ponerle la mano encima."

El hombre hizo un gesto y otros dos compañeros aparecieron entre las sombras, pero no estaban solos, cargaban con alguien más. Jack estuvo a punto de soltar un grito al ver que tiraban a Daniel al suelo pero se contuvo.

"Siento que hayas dicho eso, porque ya es demasiado tarde. En cuanto saliste de la base, mis hombres, entraron. Creía que sería más difícil entrar en un lugar que comunica directamente con el universo."

"Deja a Daniel al margen de esto." Jack no había podido quitar la vista de encima de su compañero, pues de alguna forma sentái que estaba allí por su culpa, por no haberle podido cuidar bien, por haber permitido que simples seres humanos le hicieran aquello. "¿Qué es lo que quieres?"

"Todavía no lo ha visto coronel."

El hombre se acercó a Daniel se arrodilló junto a él, que e había hecho un ovillo en el suelo, como si no supiera que Jack estaba tan cerca de él, si Jack pudiera acercarse, si tan sólo pudiera tocarle, pero los dos hombres que flanqueaban a Daniel iban armados, si intentaba hacer algo, sin duda dispararían, lo que no estaba tan seguro era a quien de los dos.

Aquel tipo al que el coronel quería matar, acarició el cabello de Daniel, mientras sacaba una jeringuilla.

"¿Qué es lo que vas hacer?"

"Esta guerra tenía que haber empezado hace mucho tiempo."

"¿Qué guerra? Por el amor de dios estás completamente loco. No hay ninguna guerra, no tiene porque haberla. Eso no beneficiaría a nadie." Ahora si que Jack no comprendía nada, pero no podía apartar la mirada de Daniel, su compañero lo necesitaba tan desesperadamente. Lo estaba escuchado gemir, como si de un cachorrillo abandonado se tratara. Pero entonces lo vio tan claro. "¿Cómo no he había dado cuenta antes? Claro que una guerra contra los asgard beneficiaría a alguien. Kinsey está detrás de todo esto, Kinsey y su gente está preparando una nueva carrera armamentística y necesita alguien a su altura para desarrollarla. ¿Me equivoco?"

"El senador dijo que no era un hombre listo, que nunca nos descubriría. Veo que se equivocó."

"¿Qué vas a hacer ahora, matarme por descubriros?"

De repente, Jack vio una oportunidad, Daniel estaba casi inconsciente en el suelo, seguramente le habían golpeado, así que no intentaría hacer nada para ayudarle, arriesgando así su propia vida. Los dos hombres que lo vigilaban, habían bajado la guardia y con un poco de suerte podía deshacerse de los dos antes de que pudieran reaccionar. Lo malo sería acabar con su jefe, pero de él quería encargarse personalmente.

No dudó, se movió con rapidez, disparó dos veces, acertando en el hombro de los dos idiotas que no lo habían visto venir. Cayeron al suelo protestando y dejaron las armas lo suficientemente lejos como para no poder volver a cogerlas y que no fueran peligro para Jack.

"Me gusta su estilo coronel, es una lástima que no pueda con los tres al mismo tiempo." Jack se dio la vuelta, allí estaba el hombre, tal y como Jack había temido, ahora empuñaba su propia arma, justo a la cabeza de Daniel.

"Jack…"

Desde el suelo Daniel se removió y abrió los ojos. Ante él tenía el cañón de un arma. Su respiración se aceleró. Estaba todo tan confuso en su mente. Recordaba estar caminando por la base, a punto de irse a la cama y notar un golpe en la cabeza, había caído al suelo y había escuchado voces. Pero nada más, no sabía cuando había quedado inconsciente ni porque alguien le estaba apuntando con un arma.

"¡Jack!"

"Todo está bien Daniel."

"¿Ah si coronel?"

Aquel hombre tenía el control, eso era lo único de lo que estaba completamente seguro Jack. no podía hacer nada sin temer lo que podía ocurrirle a Daniel, pero si no hacía nada, su compañero sufriría de todas formas, pues el hombre todavía sostenía la jeringuilla dispuesto a clavarla en Daniel.

"¿Qué va a hace ahora corone, dejara que haga las cosas a mi manera y que su compañero sea el precursor de la mayor guerra que la humanidad haya conocido o prefiere verle muerto?"

"¿Jack, de que va todo esto?"

Jack no tuvo ocasión de contestar, pues antes de hacerlo una enorme luz, inundó la habitación. Daniel gritó, diciendo que los asgard volvían a por él, que ahora lo iban a matar y el otro hombre río.

"¿Lo ve coronel? El miedo es la mejor forma de conseguir algo."

"¡Jack, ayúdame!"

Sin importar el arma, la jeringuilla, ni la luz que ahora lo dominaba todo, Jack fue hasta Daniel y lo abrazó con fuerza. apoyó su espalda contra su pecho y le besó en la mejilla.

"¿Me creiste cuando te dije que nadie te iba a volver a hacer daño?" Daniel asintió tímidamente. "Pues sigue creyéndotelo porque es la verdad."

"Es una pena coronel, porque entonces ninguno de ustedes me sirven, sin miedo no sirven de nada."

Una pequeña figura, que no debía alcanzar el metro de altura apareció a través de la luz.

"Mire profesor, aquí estan sus amigos los asgard, para terminar el trabajo que empezaron con usted."

Daniel se estremeció.

"Recuerda Daniel, no fueron asgard, fue este tío su gente, no tengas miedo, esos pequeñazos siguen siendo nuestros amigos." Jack apretó todavía más el cuerpo de Daniel que poco a poco se fue relajando."

"¡No! Le hemos programado para que tenga miedo, esta guerra tiene que comenzar con usted."

"Lo siento amigo, pero Daniel ha demostrado que nadie puede reprogramar su maravillos cerebro." Jack le dio un nuevo beso en la mejilla, por nada del mundo le haría luchar solo. "Vaya, mira por donde quien ha venido a hacernos una visita. No tengas miedo Daniel, Thor jamás te haría daño."

Daniel temblaba, pero al mismo tiempo estaba tranquilo entre los brazos de Jack.

El pequeño alienígena fue por fin visible, al mismo tiempo que el otro hombre levantaba la mano en la que llevaba el arma. Sonó el disparo y Jack se temió lo peor, pero en lugar de ocurrirle nada a Thor, fue el hombre el que cayó al suelo. Tras él Henry le apuntaba con ojos desorbitados.

"Nunca debí dejar que me usaran y mucho menos sabiendo que te iba a hacer daño a ti, hermano."

Jack no se separó de Daniel, pero asintió con la cabeza mirando a su hermano. Llevaban años sin hablar, pero por lo menos Henry había hecho algo bueno por él. Luego se fijó en Thor, que como siempre observaba todo impasible, como si ya hubiera sabido desde un principio lo que iba a ocurrir.

"Saludos, O'Neill."

"Has venido en un buen momento, pero podrías haber venido antes."

"Lo lamento O'Neill pero al igual que te ha ocurrido a ti no sabíamos quien era el culpable de todo esto. Lo lamento mucho Daniel. No prentendía lastimarte." Daniel asintió, mientras permanecía pegado a Jack. "Pero podemos hacer algo para solucinarlo."

- o -

Daniel despertó una mañana más. Se estiró como si fuera un gato y abrió por fin los ojos. Todo parecía haber sido una terrible pesadilla, pero como los sueños todo había terminado. Al principio no había estado de acuerdo en aceptar la ayuda de los asgard, principalmente, por estar controlado por aquella horrible droga. Pero Jack le había convencido.

"Todo saldrá bien. Te lo prometo." Y el coronel había cumplido su promesa, todo había salido bien y ahora Daniel se sentó como nuevo.

No tenía claro lo que le habían dado, pero ya no quería saberlo, con tener la cabeza en su sitio y saber que los asgard estaban de su lado, lo demás le daba igual.

"Buenos días." Dijo Jack para un momento más tarde darle un beso en los labios. "¿Cómo estás?"

"Con ganas de trabajar." Jack le miró. "Si, lo has oído bien, quiero que volvamos al comando, no se, con todo esto que ha pasado me he dado cuenta que quiero volver a esa vida. hay mucha gente que quiere que nuestras relaciones con los amigos de otros mundo acabe mal, pero por mi no será así."

Jack le miró y sonrió, le dio un nuevo beso y se tumbó a su lado.

"¿Te das cuenta que vamos a terminar con ochenta años enseñando a los nuevos integrantes que lleguen al comando el día de mañana verdad?"

"¿Y que hay de malo en eso? Si así conseguimos evitar una guerra interestelar."

El coronel se echó a reír.

"¿Cuántas veces has visto desde que vives conmigo Star Wars?"

Daniel se sentó sobre el coronel, atrapó sus brazos y comenzó a hacerle cosquillas hasta que lo escuchó reír. Sonrió, se sentía bien, feliz y seguro con Jack. tan sólo le quedaba por saber una cosa más.

"¿Qué hay de tu hermano?"

Jack suspiró.

"Se marchó esta mañana, no me dijo a donde ni por cuanto tiempo, pero sabes que, creo que es mejor. Nunca nos llevamos bien más que cuando estábamos lejos el uno del otro, además, si se quedaba por aquí cerca, alguien más iría hasta él y lo usaría. Es mejor que esté lejos."

Daniel observó al coronel, se podía creer como era posible que fuera siempre alguien tan fuerte pasara lo que pasara. Se tumbó de nuevo a su lado y se acurrucó. Era temprano, todavía podían dormir unas cuantas horas.

"¿Sabes que te quiero verdad?"

"Solo se, Doctor Jackson, que no podría vivir sin ti."