HOLA! :3 saludos a todas :) y muchas gracias a todas las chicas que han comentado Guest, alexade,MClementineD ,GreenApple86,DuendeNY , Miss Writer 05,Eclair Rozen, azulregil, Mar, JulyQueen,aquarius7,MarieShir, Luna,FannyBrice,PrincesaBerry, Vodkas gracias chicas por tomarse el tiempo de dejar un saludo o un comentario :) se agradece que se tomen la molestia y a las personas anónimas que están ocultas por ahi jijiji también Muchas gracias C:
Capitulo 7
Cuando Neal la bajó e intentó besarla, Emma lo apartó. Eso sí que era lo peor que podía pasar. No tenía ni idea de que Neal visitaba a Bell. Lo que ella esperaba era haber ido a verlo sola, haberle contado la noticia sin tener a Regina justo detrás de ella.
Neal era del mismo porte que Regina, pero ella quedaba más alta con sus enormes tacos, el tenía el pelo castaño oscuro y la tez clara.
Durante muchos meses había creído que estaba enamorada de él y se había deprimido bastante al enterarse de que él y su antigua novia se estaban viendo de nuevo. De hecho, cuando se fue a Storybrooke se había quitado el anillo. Por alguna razón no había querido que su padre lo supiera y por otro lado había empezado a pensarse lo de casarse con él. Si salía con una antigua novia antes de casarse, ¿qué no haría después? ¿Tal vez fue ése uno de los motivos por los que aceptó casarse con Regina? ¿De verdad no lo habría hecho de haber estado profundamente enamorada de Neal? ¿Si hubiera confiado totalmente en él?
Al fin Neal se dio cuenta de que había alguien más en la habitación. Una mujer de la misma estatura de Emma, de aspecto elegante, y con una expresión dura y fría marcada en su bello rostro. Emma dudó por una fracción de segundo, sabía que la noticia le haría daño, pero tenía que acabar con aquello y, cuanto antes, mejor.
-Neal, ella es Regina, mi... mi esposa.
-¿Esposa? ¿Estás casada? -la voz de Neal adquirió un tono ensordecedor y su rostro se encendió-. ¿Qué demonios está pasando? Se supone que estamos prometidos.
Emma oyó a Regina respirar hondo y no se atrevió a mirarla.
-Iba... Iba a contártelo, Neal, pero todo pasó tan deprisa. Me enamoré perdidamente de Regina. Me pidió que me casara con ella, acepté, y dos días después estábamos casadas. Lo siento mucho.
-Seguro que lo sientes -dijo Neal con desdén-. Una idiota con mucho dinero te hizo perder la cabeza, además es una mujer, segura que estas enamorada de esta. -le lanzó una mirada de desprecio a Regina-. Y no te molestes en negarlo, porque ya me he encontrado con otras de tu clase. He visto la limusina fuera, me pregunté de quién sería. Eres un partidazo, ¿eh?
-Me parece que no lo entiendes del todo -dijo Regina sin alterar la voz, aunque Emma podía ver el fuego en sus ojos.
-Entonces explícamelo -respondió Neal lanzando con sus ojos grises una mirada beligerante.
Emma nunca había visto ese lado de Neal. Al principio, se había sentido mal por él, pero ahora él se estaba comportando como un loco.
-En mi opinión -respondió Regina con furia contenida-, Emma no debía de estar muy enamorada de ti; de ser así, no se habría fijado en mí...Una mujer, recalcando esas últimas palabras.
-Así que eso es lo que piensas, ¿eh? Eso demuestra lo poco que sabes. Está claro que la enamoraste con tu dinero.
-Y crees que el dinero es importante, ¿verdad? ¿Crees que Emma abandonaría al amor de su vida, si eso es lo que crees que eres, por tener dinero? Me parece, querido, que no conoces nada a Emma-. Diciendo eso con un toque en su voz tan frio que podía congelar el infierno
Emma miró a ambos y puso su mano en el brazo de Neal.
-¡Por favor, dejadlo ya!
-¿Por qué tengo que callarme? -respondió Neal con rabia. La apartó y se puso enfrente de Regina-. Debería darte una paliza.
-Adelante -respondió Regina muy tranquila con los brazos cruzados sobre sus pechos.
Neal fue el primero en echarse para atrás, pero sus ojos seguían brillando de ira.
-Creo que deberíamos irnos -susurró Emma a Regina.
-No hasta que no se vaya él -respondió calmada-. No quiero que se quede molestando a tu amiga.
Neal miró a Bella como rogándole que le dejara quedarse, pero la amiga de Emma hizo un gesto con la cabeza.
-Creo que será lo mejor -dijo Bella.
Cuando Neal ya se había marchado, dando un gran portazo, Emma le tomó una mano a Bell.
-Lo siento muchísimo. Nunca pensé que Neal se comportaría así. No es el hombre que yo creía. ¿Te visita muy a menudo?
-Un par de veces a la semana. A veces, más. Viene a cenar, nos sentamos y charlamos...
-Se está aprovechando de ti, Bell. Sabes que odia tener que cocinar. Tienes que acabar con esto.
-No espero que vuelva a venir ahora que sabe que estás... casada -pronunció la palabra con dificultad y Emma la abrazó.
-Lo siento, bell.
-Está bien. ¿No dijisteis algo de ir a cenar? ¿No es hora de que os marchéis?, se hace tarde.
-¿Quieres que te dejemos sola? Bell asintió con la cabeza.
-Entonces nos vamos -dijo Emma.
-¿Seguro que estarás bien, señorita French? -preguntó Regina con preocupación.
Bell volvió a asentir con la cabeza.
-Siento que Neal te hablara así.
-No te disculpes. Supongo que tampoco estaría contenta si me hubiera pasado a mí.
Emma pensó que tenía razón. Ella se habría vuelto una bruja; seguro que la otra persona no habría salido tan bien parada.
Ya en el coche, hubo un silencio terrible y vio que Regina no había puesto el coche en marcha. Se quedó mirándola con ira en el rostro y le habló con una voz muy fría.
-¿Por qué no me dijiste nada de tu prometido?, dijo con la mandibula apretada por la ira y los celos que contenía.
-¿Habría cambiado algo eso? ¿Le habrías dado a mi padre el dinero sin condiciones? No lo creo Regina.
-¿Así que dejaste a tu novio desinteresadamente? -sus ojos oscuros la atacaban-. ¿0 tal vez no fue tan desinteresadamente? ¿Cómo es posible que te comprometieras con un sucio cerdo sin escrúpulos como ése? Está tratando a tu amiga de un modo despreciable. La está utilizando, está viviendo a su costa.
-Lo sé -dijo Emma en voz baja-. Y estoy consternada. Él solía venir a cenar bastante a menudo cuando yo estaba en casa, pero nunca imaginé que lo siguiera haciendo.
-Tu amiga es demasiado buena.
Emma asintió con la cabeza. Qué cierto era eso.
-Me parece que te he salvado de un destino terrible –Regina lo dijo con una media sonrisa de satisfacción.- La paciencia tiene un límite, ¿no es así?
Emma no dijo nada. Estaba demasiado ocupada pensando en el cambio de Neal.
Regina apretó los labios y arrancó el coche, sosteniendo el volante tan apretado que sus nudillos estaban blancos.
El motor rugió y el coche bajó la calle a toda velocidad. Pero no fueron a cenar, volvieron a su casa.
Una vez dentro y con un vaso de la sidra más fuerte en la mano, volvió a sacar la conversación, que tenían pendiente.
-¿Cuánto significa ese hombre para ti? -preguntó Regina con sus oscuros ojos inquisitivos y con el cuerpo tenso por la furia reprimida.
Emma se encogió de hombros, intentando aparentar desinterés mientras que en el fondo estaba hecha un manojo de nervios.
-¿De verdad importa eso? -lo cierto era que Neal ya no significaba nada. Jamás se hubiera imaginado que se pudiera llegar a comportar de una manera tan agresiva. Y aprovecharse de Bell... eso ya era el colmo.
-No te imagino dejando al hombre que amas por ayudar a tu padre. Nadie haría eso. ¡Y menos por un manipulador como David! ¿0 es eso? Te manipuló para que lo hicieras. ¿Te amenazó con hacerte pasar un infierno si no le ayudabas?
-Nada de eso -dijo Emma con un movimiento brusco de cabeza y con los ojos llenos de resentimiento-. La elección fue completamente mía.
-¿Y se supone que me tengo que creer eso, querida? Antes lo pensaba, hasta que me he enterado de lo de tu prometido. Tenía todo el derecho a enfadarse. Yo en su posicion le habría sacado el corazón a la persona por la que me ubieras cambiado si eso me habría pasado a mí.
-Justo antes de marcharme de Boston me enteré de que había estado viéndose con su antigua novia.
-¡Ah! -los ojos de Regina se iluminaron-. ¿Así que habrías roto el compromiso de todos modos?
-Supongo que sí -admitió, no quería prolongar más esa tensión. Se sentía sin fuerzas. Había sido un día muy largo. Lo único que quería era irse a dormir; ni siquiera tenía hambre.
-¿A lo mejor te hice un favor? -su cuerpo se relajó-. ¿Te importaría tomarte algo conmigo antes de cenar?
-No quiero nada. Estoy cansada -pero le alegró que el tema se hubiera acabado, que ella hubiera aceptado que su compromiso se habría roto de todos modos. No era que Regina diera la impresión de que le importara si ella había estado realmente enamorada de Neal. Regina estaba jugando con ella y con su padre y estaba disfrutando con ello. No le importaba en absoluto herir sus sentimientos.
Se dio la vuelta y se dirigió hacia la puerta, pero Regina fue más rápida. Una mano fuerte se posó sobre su hombro y la giró, quedando una enfrente del la otra.
-No te vas a ir todavía. Eres mi esposa, Emma, y quiero que me acompañes. Es más, te lo exijo.
Después de los últimos días en los que había ido de un lado a otro como si estuviera en trance, sin acabar de creerse lo que le estaba pasando, eso era la gota que colmaba el vaso.
-¿Que me lo exiges? ¡Pues, mala suerte, porque me voy! No hay nada en nuestro contrato que diga que tenga que desempeñar el papel de una esposa atenta cuando no haya nadie delante. ¿Se te había olvidado ya?
Regina no parecía perturbada lo más mínimo por su arrebato. De hecho, sonrió e hizo un gesto con la cabeza.
-¿Tienes idea de lo atractiva que resultas cuando tus ojos lanzan esas miradas cargadas de fuego y tu cuerpo se muestra tan enérgico? -su tenue acento se había hecho más grave y estaba claro lo que quería decir.
Regina se quedó decepcionada cuando vio que Emma se marchaba. No quería que le tuviera miedo; esas cosas no estaban en sus planes para nada. Era arrebatadoramente sexy y cada parte de Regina deseaba acariciarla, besarla y finalmente, llevarla a la cama.
Aunque había accedido a su ridículo contrato, no tenía intención de esperar por ello, ella podía tener a cualquier mujer. Era una mujer apasionada, con necesidades y no estaba acostumbrado a tener que mantener las distancias con sus amigas.
Y ésta no era sólo una amiga, ¡era su mujer!
¡Esa era su luna de miel!
¡Ella debería estar en su cama!
Su paciencia se estaba agotando. Sus hormonas se estaban descontrolando. Y cuando Emma se disponía a salir de la habitación, ella tuvo que contener una respuesta sarcástica u explotar ahí mismo.
-No tengas miedo, querida. No tengo intención de echarme atrás en lo que dije, pero ¡no puedo evitar adularte! Eres el sueño de cualquier persona, ¿lo sabes?
-No, no lo sé. Y ese tipo de halagos no te llevarán a ninguna parte.
-No espero que lo hagan -respondió suavemente. Era una chica impresionante, nada que ver con su madre, que era dulce y discreta en lo que decía. No sabía qué podría haber visto Mary Margaret en David. Eran polos opuestos. Tal vez David había pensado que podría moldearla a su modo. Claramente, la mujer tenía carácter.
Le agradaba Bell; le agradaba mucho. Pero Neal Cassidy le había caído mal inmediatamente. Menudo cerdo. No podía entender qué podría haber visto Emma en él.
Ella podría haber encontrado a alguien mejor. Si al final de esos doce meses se separaban, Regina esperaba que ella encontrara a alguien que la quisiera de verdad y a quien ella también quisiera. Se lo merecía.
-Me gustaría que cenaras conmigo -dijo Regina, no quería que se fuera a su habitación todavía. No, mientras ella pudiera evitarlo. Quería que compartiera su cama, esa noche y todas las demás. Iba a ser un infierno no acercarse a ella-. Mi ama de llaves es un ángel; preparará algo en un momento.
-No tengo hambre -insistió.
-No has tomado nada desde el desayuno, Emma. No podrás dormir con el estómago vacío.
-Ese es mi problema, no el tuyo.
Su voz se endureció:
-Eres mi esposa; quiero cuidar de ti. Insisto en que comas algo, querida.
Emma la miró, con los ojos brillantes de rabia, y ella quiso estrecharla entre sus brazos y decirle que todo iba a ir bien. ¿Pero sería así? Se había casado con ella sólo por una razón. Una ridícula razón. David no se merecía su lealtad y ella no dudaría en decírselo si se le presentaba la oportunidad.
-Parece que no me dejas elección -dijo, con la cabeza bien alta y los ojos brillando con indignación e ira.
Estaba preciosa. Sus hormonas seguían revoloteando y tuvo que apartarse para no tomarla entre sus brazos y besarla.
Cuando dio su ultimátum no se había dado cuenta de lo irresistible que podía ser y respiró profundamente varias veces mientras iba a buscar al ama de llaves.
Ya sola, Emma también respiró profundamente. Estaba completamente segura de que Regina la encontraba atractiva y ella deseó haber sido lo suficientemente fuerte como para haberse ido a su habitación. Por otro lado, podría ser divertido provocarla y a la vez mostrarse fría e inalcanzable. Era lo mínimo que se merecía.
Cuando Regina volvió, ella estaba sentada en una de las butacas; tenía las piernas cruzadas y se podían apreciar unos seductores muslos. Ella intentó no hacer caso, se dirigió al bar y se sirvió lo más fuerte que encontró.
-¿Qué te pongo? -preguntó después de dar un buen trago-. ¿Un gin tonic? ¿Martini? ¿Vino? ¿sidra?
Conocía tan poco de ella, que no sabía que casi nunca bebía.
-Sólo una tónica, gracias, con hielo y limón.
-¿Nada más fuerte?
-No pruebo mucho el alcohol.
-¿Por alguna razón en particular? -preguntó alzando sus perfectas cejas.
-Ya vi a mi padre beber demasiado -respondió.
-¡Ah! Me preguntaba por qué no habías probado el champán en nuestra boda. ¿Preferirías que yo no bebiera?
-Claro que no.
Le dio el vaso de cristal y Regina se sentó enfrente, ignorando sus piernas a propósito y posando sus brillantes ojos en su cara.
¡Ella también podía ser una señorita!, Pero aun así, Emma no pensaba que sus pensamientos fueran de una señorita.
Emma no era tonta; sabía que la deseaba y que su acuerdo matrimonial iba a ser más duro de lo que había pensado. Ella tendría que ser la fuerte.
Hablaron, no mucho hasta que el ama de llaves les dijo que la cena estaba lista.
La mesa estaba puesta en un comedor elegante y tomaron consomé de pollo seguido de tortilla de queso y ensalada y de postre helado de vainilla y fresas. Todo era muy ligero y estaba delicioso y Emma se quedó sorprendida de lo que había comido.
Después, volvieron al salón para tomar el café y salieron a una amplia terraza acristalada con puertas correderas. Estaba adornada con palmeras exóticas y plantas coloridas y se sentaron a ver las luces de Boston. Por primera vez, Emma se sintió relajada al lado de Regina.
-Me encanta tu casa -dijo impulsivamente.
-Sí que es bonito -asintió.
-¿Pasas mucho tiempo aquí?
-Un par de meses al año, tal vez, depende del trabajo que tenga.
-Es un desperdicio -dijo Emma pensativa-. Es tan bonito.
-Pero no tan bonito como tú.
De pronto Emma se dio cuenta de que la estaba mirando y sintió un calor por el cuerpo.
-No tienes que halagarme, Regina-dijo suavemente-, éste no es un matrimonio normal, lo sabes.
-Si lo fuera, no estaríamos sentados aquí ahora. Estaríamos en la cama, Emma. Es nuestra luna de miel -hubo un momento de silencio-. Jamás pensé que la fuera a pasar así.
-Sabías en lo que te estabas metiendo -señaló, parecía que se le iba a salir el corazón. Había que admitir que Regina era una mujer excitante y resistirse a ella no parecía una muy buena posibilidad.
Sin avisar, Regina se levantó.
-Me voy a la cama. Quédate aquí si te apetece -su voz era seca y fría, se había convertido en una la persona fría que a veces veía.
-Creo que me quedaré -dijo. Se quedaría al menos hasta que Regina estuviera metida en la cama. Sus habitaciones estaban demasiado juntas y no sabía si la puerta que las separaba tenía la llave echada. Debería haberlo comprobado delante de ella, cuando le estaba enseñando la casa, para asegurarse de que ella sabía cuáles eran las reglas.
-Hasta mañana, entonces -dijo fríamente.
-Hasta mañana, Regina.
La rozó al pasar y ella sintió un cosquilleo en la piel; no se pudo relajar ni siquiera cuando ella ya se había ido.
Pasó una media hora hasta que se fue a la cama y para entonces Emma estaba tan cansada que olvidó comprobar la cerradura.
Dejen unos comentarios o criticas o preguntas o sugerencias o saludos :3 cualquier cosita... si hay un error se me ha pasado xD disculpas anticipadas.
Y MUCHAS MUCHAS GRACIAS POR SUS COMENTARIOS ME ENCANTA LEERLOS ^u^.
Un montón de besos xoxoxoxoxoxox
