"Muse no es mi musa… pero sí mi fuente de inspiración. Cuando entiendas la diferencia comprenderás mi locura"

Korina Herrera Zuno

Todos los personajes son de Masashi Kishimoto–sama

Especialmente dedicado a Kyosha.

Porque no se puede soltar palabras como esas sin que haya consecuencias n.n

Capítulo 7. Llanto y Confesión

Advertencias:

OcC.

AU.

Yaoi (SasuNaru).

Algunas groserías.

La siempre presente falta de ortografía.

El lector podría morir de aburrimiento.

Por favor, absténgase de mandar amenazas de muerte a la escritora.

Letras en Italica: Diálogo que es capaz de escuchar Sasuke.

Letras en Negrita: Diálogo en lenguaje de señas.

Capítulo beteado por Ro 91

¡Gracias!


Abrió los ojos con lentitud debido al dolor, sentía como si le hubiera arrollado un tren.

"No, fue un New Beetle (1)" pensó Naruto al tiempo que soltaba un quejido "Genial, ¡me atropelló un auto de chica!".

Kiba le molestaría siempre por eso, eso sí, una vez que el castaño comprobara que se encontraba bien. Tal vez debería mentirle al Inuzuka y decirle que fue una Escalade (2). Entonces le trataría como a un héroe…

– ¿Cómo te encuentras, mocoso?– preguntó alguien delante de él.

Naruto parpadeó confundido, sin poder creer lo que veía. El coche debió haberlo golpeado realmente fuerte, ¡por qué juraba que ese enorme par de pechos le estaban hablando!

El rubio escuchó un bufido de indignación, antes de que una mano lo sujetara con fuerza de la barbilla, obligándolo a desviar su mirada a otro sitio.

– Mis ojos están aquí, mocoso– dijo la misma voz de antes y el Uzumaki suspiró de alivio al darse cuenta de que pertenecía a una mujer adulta, vestida con una bata blanca. Era rubia, y poseía unos impresionantes ojos de un extraño color dorado. Los enormes pechos también eran de ella.

– ¿Dónde…?– balbuceó Naruto, incapaz de reconocerla. Entonces recordó por qué se había prácticamente arrojado delante de ese auto–. ¡¿Sasuke?

El rubio trató de levantarse a pesar del catéter que llevaba en su mano y de que el repentino movimiento no le causo más que dolor. La doctora trató de contenerle, sujetándole por los hombros, pero Naruto no se dio por vencido. Su mente seguía bloqueada por la preocupación que sentía hacia el pelinegro.

˜*F*B* ˜

– ¡Sasuke, espera!– gritó el Uzumaki, echando a correr detrás del moreno–. ¡Quiero saber que fue lo que pasó, dattebayo!

El Uchiha no detuvo sus pasos, haciendo que el rubio empezara a soltar maldiciones. Fue la primera vez que maldijo la sordera del pelinegro. ¡Si no le alcanzaba pronto le perdería de vista y quién sabe cuándo podrían aclarar las cosas!

Tal vez él que debería ser sincero eres tú, Naruto.

Apretó los dientes cuando esas palabras volvieron a resonar en su cabeza, aceleró el paso y entonces lo escuchó: el rugir del motor de un auto al fondo de la calle. El corazón le latió más deprisa, con un mal presentimiento empezando a surgir.

Volvió de nuevo la vista a Sasuke. El chico había aminorado el paso, ahora caminaba con la vista gacha y las manos metidas en los bolsillos de su pantalón. Naruto se sintió repentinamente culpable por sus gritos, aun mas por los golpes que le había soltado a su amigo. Parecía que a Sasuke… de verdad le habían afectado.

– ¡Pero fue tu culpa por no decirme las cosas, teme!– gritó Naruto, sabiendo que el muchacho no escucharía su reclamo.

Como respondiendo a su grito, el motor del vehículo volvió a escucharse con fuerza, y el Uzumaki contuvo la respiración al ver que su trayectoria era irregular, desviándose de derecha a izquierda como si el conductor no tuviera el completo control del auto. Además los faros del coche estaban apagados, y la silueta del muchacho pelinegro apenas se distinguía en la oscura calle.

– ¡Sasuke!– gritó Naruto al ver que el auto se dirigía directo al Uchiha–. ¡Levanta la cara, maldito sordo!

Pero el moreno no levantó la cara, y Naruto no dudo en acelerar el paso.

"Esto me va a doler mañana, dattebayo" pensó el rubio sin poder evitar el reflejo de cerrar los ojos anticipadamente, pero empujo al pelinegro con decisión fuera del camino.

Lo siguiente que sintió fue un golpe en su pierna derecha que le hizo soltar un grito de dolor, antes de sentir otro en su cabeza y después… solo confusión.

˜*F*B* ˜

– ¡Suélteme, vieja!– gritó Naruto, mientras seguía forcejeando con Tsunade–. ¡Necesito saber que le pasó a Sasuke!

Una vena surgió en la frente de la joven doctora.

– ¿Vieja?– preguntó la rubia en un siseó amenazador y los instintos de supervivencia del muchacho se activaron al reconocerlo como un tono parecido al que usaba Ino con él cuando estaba enojada. Muy, muy enojada.

– ¡Vieja la más anciana de tu casa, mocoso!– gritó la Senju, empujándolo con fuerza para que el rubio cayera de nuevo sobre la cama, de la que apenas estaba haciendo ademán de levantarse y dándole un ligero golpe en la frente con dos de sus dedos para que se estuviera quieto.

– ¡Duele, dattebayo!– se quejó exageradamente el Uzumaki con lagrimillas en los ojos. Cierto que el gesto había aumentado su dolor de cabeza, pero no había sido para tanto. Solo buscaba atenuar el enfado de la mujer.

– ¡¿Qué demonios estás haciendo, usuratonkachi?– gritó una voz preocupada desde la puerta, al ver que de nueva cuenta el ojiazul intentaba ponerse de pie.

¡Sasuke!– gritó Naruto con alivio, alzando los brazos hacia el moreno en un nuevo intento de dejar la cama de hospital.

Con un gruñido de molestia, la doctora empujó una segunda vez al muchacho. Por su parte el Uchiha se llevó una mano al tabique de la nariz, exhausto. Él desvelándose cuidando al dobe ese, para que el idiota nada más despertarse, quiera salir corriendo a buscar a saber qué. Para empezar, ¿por qué despertó cuando él no estaba? Debía haberle esperado.

Sasuke se aproximó a la cama con tranquilidad, pero sus ojos negros se abrieron enormes cuando, nada más estar al alcance del muchacho, Naruto le jaló contra él y sin importarle Tsunade o sus propias heridas, le abrazó con fuerza.

– Les dejaré solos…– dijo la rubia cruzándose de brazos pero con una ligera sonrisa en los labios, viendo como el moreno luchaba por mantener el equilibrio para no dejarse caer sobre el enfermo.

El Uzumaki asintió con la cabeza, al tiempo que aflojaba un poco el agarre que tenía sobre el cuello del pelinegro. El rubio dejó que el muchacho se apartara de él solo lo suficiente para que sus rostros quedaran de frente y que la distancia le permitiera al Uchiha leerle los labios con comodidad.

¡La anciana dice que se va, dattebayo!– dijo Naruto con una enorme sonrisa, y el moreno se alegró de que la mujer hubiera salido antes de que escuchara al inconsciente del ojiazul llamarla anciana. Conociendo el bello carácter que tenía la medico, la otra pierna del chico también terminaría con una fractura.

– Al parecer piensa… que estamos saliendo– dijo Sasuke con suavidad, llevándose una mano a su negro pelo, delatando el ligero nerviosismo que sentía.

Ante sus palabras el muchacho le soltó de golpe, comenzando a boquear como un pez fuera del agua, totalmente sorprendido.

– No sé de dónde saco esa idea, dobe– contestó el moreno con naturalidad, encogiéndose de hombros. Mientras hablaba el muchacho retrocedía hacia un pequeño sillón que se encontraba de frente a la cama del Uzumaki y se sentaba en él, destilando la arrogancia que lo caracterizaba–. Tal vez Anko tuvo que ver.

No había duda de que el Uchiha tenía el don para la mentira, además de que tuvo el tiempo suficiente para pensar en cómo desembarazarse del asunto una vez que Naruto despertara.

Un silencio algo incomodo invadió la habitación, algo nuevo y extraño para los oídos del rubio. Y a pesar de que Sasuke ya se había habituado a ese silencio, no estaba acostumbrado a que los labios del Uzumaki formaran una delgada línea de la que no sabía su significado. Esperaba que al muchacho no le incomodara demasiado la insistencia que tenía por ver esos labios, al fin y al cabo era la manera que tenía para comunicarse con él. Y al fin y al cabo desde ayer esos labios eran suyos.

"No, todavía no" se dijo a sí mismo el pelinegro, mientras una sonriente enfermera entraba y le dejaba el desayuno al paciente "Aun queda algo que arreglar".

– Tus amigos estuvieron aquí ayer– le dijo Sasuke al rubio, después de que este terminara su discusión con la joven mujer sobre la prohibición de ramen en los hospitales–, pero como hoy es día de escuela tuvieron que irse.

¿Por qué no fuiste tú también, dattebayo? –preguntó Naruto, tratando de no atragantarse con la comida. El chico apenas había comido algo en la fiesta de Ino y ahora sentía que se estaba muriendo de hambre.

El rubio estuvo tentado de golpearse mentalmente en cuando comprendió las palabras que había soltado. Normalmente ese comentario no le habría importado en lo más mínimo, pero ahora acaba de pelearse con el moreno y mientras estuviera con él lo demás podía esperar.

– Porque me encanta estar en los hospitales, usuratonkachi– contestó el Uchiha con la amabilidad de siempre, para gran alivio del ojiazul–. Es mi pasatiempo favorito…

El orgulloso muchacho no quiso aceptar que se negó rotundamente a apartarse de su lado hasta que Naruto despertara. Había sido una ventaja haber llamado a Sai para que enviara una justificación a Konoha de parte del Instituto para sordomudos, aunque sabía que el pelinegro se las cobraría después…

¡Teme!– le gritó Naruto fingiendo molestia, amenazando al pelinegro con su tenedor. Hizo a un lado la pequeña mesa que mantenía la bandeja de comida a su alcance, para después hacer otro tanto con la sabana de su cama–. ¡Ya verás cuando me levante de…! ¡¿Pero qué es esto, dattebayo? –gritó el rubio, llevándose dramáticamente las manos a la cabeza y sujetándose con fuerza de los cabellos.

Sasuke, que se había puesto de pie de inmediato al ver la expresión asustada de su rostro, abrió mucho los ojos y soltó un gruñido de fastidio cuando se dio cuenta de que era lo que causaba la repentina preocupación del Uzumaki.

– Dobe… Te rompiste la pierna, ¿no lo ves?– gruño el moreno con molestia, mientras se acercaba de nueva cuenta a la cama de hospital–. Tsk… mientras más tiempo paso contigo más me convenzo de que eres ciego –se quejó el muchacho cruzándose de brazos.

El viejo va a matarme, dattebayo –balbuceó Naruto, cubriéndose la cara con el antebrazo pero dejando su boca descubierta.

De verdad lucía tan abatido, que el semblante del Uchiha se suavizo un poco. Sabía que la relación entre Naruto y su padre era algo difícil, aunque no sabía los motivos ni hasta que punto. Además de que estaba seguro de que lo último que quería el muchacho era preocupar a Minato–san.

– Itachi habló por teléfono con él– empezó a explicar Sasuke, provocando que el ojiazul apartara su brazo para verlo a la cara–. Convenció a Uzumaki–san de que no era necesario que tomara un avión a Tokio, pero… tendrás que quedarte con nosotros mientras te quitan el yeso. No voy… vamos a dejarte solo en tu departamento mientras te recuperas– se corrigió el chico justo a tiempo, rogando porque el rubio no notara su pequeño error.

Puedo cuidarme solo, teme– dijo Naruto, torciendo la boca.

– Se nota, dobe– contestó el Uchiha con sarcasmo, señalándole las pequeñas vacaciones que había conseguido.

¡Qué no me llames dobe, baka! ¡Fue tu culpa! –gritó el Uzumaki, apuntando con un dedo al pelinegro–. ¡Mira que caminar con la vista gacha!

– ¡Nadie te pidió que te metieras, usuratonkachi! –le respondió Sasuke con una dureza que congeló al otro por unos segundos. El moreno de verdad estaba molesto una vez pasado lo crítico del asunto, no con Naruto sino con la situación en sí. Nadie hubiera podido comprender por lo que había pasado en esa pequeña calle de la ciudad (3).

Teme…– gruñó el rubio, volteándole la cara al otro muchacho.

– Naruto– le llamó el Uchiha, usando todavía ese tono de regaño que al otro no le gustaba para nada.

El Uzumaki se quedó sin habla cuando sintió como unos brazos lo rodeaban y lo sujetaban con fuerza, como si temieran que fuera a desaparecer. Con manos algo temblorosas el rubio respondió al repentino abrazo del moreno. Sasuke nunca era tan abierto con sus demostraciones de afecto, nunca.

Era tan extraño… y se sentía tan bien.

– Nadie te pidió que te metieras– susurró Sasuke contra su oído, causándole un estremecimiento–, ¡así que no andes haciendo esas estupideces de nuevo!

Empujo un poco a Naruto fuera de su abrazo, sujetándolo por los hombros. La oscuridad y el cielo se encontraron de nuevo y la oscuridad deseó que nunca más la apartaran de ese cielo (4).

– ¡¿Te quedó claro, usuratonkachi?– le preguntó el Uchiha con el entrecejo fruncido, y había tal fiereza en su mirada que el otro chico no pudo hacer nada más que asentir repetidamente con la cabeza.

Satisfecho con la respuesta, el moreno buscó la manera de abordar con suavidad el tema que le preocupaba de verdad. Bueno, unos de los temas… Ahora todo se había complicado.

– Intenté… hablar con Sakura– dijo el pelinegro, sentándose sobre la cama del hospital todavía con las manos sobre los hombros del rubio–, pero en su celular no contesta y no me recibió la llamada en su casa.

Entiendo– respondió Naruto en un susurro, bajando su mirada hasta sus manos.

El Uchiha dio un suspiro, para darse algo de valor pero sobre todo para contener el enojo que empezaba a dominarlo. El moreno dejo que sus manos se deslizaron hasta el regazo del Uzumaki, donde descansaban las otras morenas y las tomó entre las suyas con decisión.

– Naruto…– lo llamó de nuevo el pelinegro, buscando que lo mirara a los ojos.

No– contestó de inmediato el rubio, manteniendo la vista gacha aunque no apartó las manos de Sasuke–. Sé qué vas a decirme, pero la respuesta es no.

– Baka– le respondió el Uchiha con un gruñido–. Haz lo que quieras…

"Y yo voy a hacer lo mismo" termino de decir el moreno para sí mismo. Esto no se iba a quedar así.

– ¿Cómo….? ¿Cómo te sientes, dobe?– preguntó Sasuke después de unos segundos en un tranquilo silencio, regañándose mentalmente por no haber preguntado antes. Tanto tiempo que tenía el usuratonkachi despierto y hasta ahora se le ocurría investigar como estaba.

¡Me duele todo, dattebayo!– se quejó el rubio con un puchero, al tiempo que sus ojos se llenaban de agua y se dejaba caer sobre el hombro del pelinegro.

Bien, ahora recordaba porque no lo había preguntado. Menudo quejumbroso estaba hecho ese rubio. Y hablando de recordar…

– ¿Qué recuerdas del accidente?– preguntó Sasuke tratando de sonar casual, logrando un buen resultado. Se le hacía extraño que, conociendo al escandaloso carácter que tenía el Uzumaki, no hubiera mencionada nada hasta ahora de su… beso. Lo mejor era tantear el terreno que pisaba, antes de hacer algo que lo comprometiera más todavía.

Después de que golpeé el coche…– dijo el rubio soltando una de las manos que tenía sujeta el Uchiha y llevándosela a la cabeza para enterrarla entre su pelo rubio, tratando se recordar–. No mucho, hasta hoy. Solo recuerdo…– susurró girando bruscamente su rostro hacia el moreno, con los ojos muy abiertos.

Discretamente el pelinegro tragó saliva. Ya estaba, Naruto había descubierto su secreto. Se sorprendió cuando el ojiazul bajo la mano que tenía en la cabeza y volvió a tomar la suya que estaba libre.

Tu cara asustada, dattebayo– dijo Naruto mordiéndose el labio inferior–. Perdóname, teme.

El pelinegro dejó escapar otro suspiro, sin saber muy bien como debía sentirse. Si aliviado de poder permanecer al lado del rubio, o decepcionado de tener que hacerlo solo como amigo.

– Yo… debí haberte dicho lo de Sakura…– empezó a decir Sasuke con el entrecejo fruncido–. ¡Pero no estoy saliendo con ella, usuratonkachi!– se defendió de inmediato el muchacho, sin que el otro lo hubiera atacado–. ¡Ni voy hacerlo, baka! Es tu novia…

Creo que ya no más– se apresuró a interrumpirle el Uzumaki con una expresión que el otro no pudo descifrar y Sasuke tuvo que morderse con fuerza los labios para no sonreír. Al menos algo bueno había salido de todo el asunto.

Aunque pensando un poco las cosas era algo que el moreno ya se esperaba. Qué tuvieras un accidente grave y tu pareja no estuviera ahí para saber cómo te encuentras ¡Y ni siquiera llamar! Evidenciaba que había algunos problemas en la relación (5).

Unos leves golpes en la puerta atrajeron la atención del rubio, haciendo que girara su rostro en esa dirección y por lo tanto también lo hiciera el Uchiha. Una mujer joven, con el cabello negro sujeto en una coleta alta y una gabardina clara, entró a la habitación empujando la puerta con decisión y provocando que la madera golpeara con fuerza la pared.

¿Interrumpo?– preguntó la morena mujer con una sonrisa socarrona, provocando que Naruto y Sasuke se miraran entre sí, extrañados. Hasta que ambos muchachos se dieron cuenta que señalaba sus manos aun unidas y como si un idéntico pensamiento les hubiera llegado a la mente se soltaron al mismo tiempo.

Mitarashi Anko, Policía de Tokio– se presento la mujer, ampliando su sonrisa y extendiéndole una mano al rubio.

– Hasta suenas profesional…– gruñó Sasuke por lo bajo, cruzándose de brazos.

– Soy profesional con mi trabajo, maldito crio– le espetó Anko molesta, alzando uno de sus puños hacia el semblante imperturbable del Uchiha.

"Lo que pasa es que a ti te molesta que te haya interrumpido la escena con tu noviecito" estuvo tentada de decirle la morena, pero se mordió la lengua justo a tiempo.

Necesito tu declaración sobre el accidente– le dijo la Mitarashi a Naruto con una expresión seria en su rostro, hasta que se inclinó en dirección al ojiazul colocando las manos a los costados de su boca para que Sasuke no pudiera leerle los labios–. ¿Estás seguro que ese baka de ahí no te empujo delante del coche? ¡Podemos darle al menos diez años por intento de asesinato! –dijo la mujer usando un tono de complicidad.

– ¿Qué tanto cuchicheas, Mitarashi? –preguntó Sasuke alzando la ceja, desconfiando totalmente de las intenciones de su querida cuñada.

¡Estoy seguro, dattebayo!– se apresuró a decir el muchacho, sin saber si debía tomarse en serio la propuesta de la morena o era solo una broma–. Anko…– susurró el rubio, teniendo al sensación de que ese nombre ya lo había escuchado antes–. ¡¿Eres la que está diciendo cosas mías y del teme?– gritó Naruto, señalando a la rara mujer con un dedo acusador.

La Mitarashi desvió un segundo su mirada hacia Sasuke, mandándole una calculadora sonrisa que al moreno no le gusto para nada. Solo por esta vez iba a ayudar al hermano de Itachi, pero ya vería como cobrárselas.

¿Yo?– preguntó Anko, señalándose a sí misma, con una exagerada actitud inocente que nadie se tragó.

¡Si fuiste tú, dattebayo!– gritó Naruto, mirándola como si estuviera loca.

Es divertido molestar al crio este– contestó la morena con una sonrisa, encogiéndose de hombros y señalando al pelinegro que estaba sentado sobre su cama temporal.

El Uzumaki parpadeó varias veces, confundido por la familiaridad con la que la mujer trataba a su amigo y este pareciera no molestarse… mucho.

– Anko está saliendo con Itachi –le explicó el Uchiha al ver su confusión.

Pensé que a Itachi le iban los chicos, dattebayo– dijo Naruto, todavía sin entender y haciendo que el moreno torciera la boca ante el recuerdo de cómo lo habían engañado esos dos.

– ¿Y entre un chico y ella cual es la diferencia?– preguntó Sasuke con la ceja alzada, provocando que la mujer lo golpeara en la cabeza, molesta por su comentario mordaz.

Entonces la puerta, que desde la llegada de la Mitarashi se había mantenido abierta, se cerró con algo de brusquedad, sobresaltando tanto a la morena como a Naruto. Ambos observaron confundidos la entrada de la habitación, haciendo que también Sasuke lo hiciera. Se encontraron con un aparentemente impasible Itachi, que en cuanto se dio cuenta que su novia se encontraba ahí torció el gesto y se cruzo de brazos.

Anko… ¿por qué no me dijiste que tu padre trabajaba aquí?– preguntó el moreno, torciendo la boca.

La mujer parpadeó confundida un par de veces, antes de comprender lo que el Uchiha mayor le decía. Después se llevó una mano a la coleta en la que sujetaba su cabello y le sonrió al pelinegro algo culpable.

Error mío– contestó Anko, al tiempo que sacudía su mano para quitarle importancia al asunto.

– ¿Asustado, aniki?– preguntó Sasuke con una sonrisa de suficiencia, a lo que su hermano lo vio de muy mala manera.

– Orochimaru solo está un momento en Urgencias cuando baja de la ambulancia –dijo la Mitarashi encogiéndose de hombros–. No creo que te topes con él…

Por toda respuesta Itachi endureció su semblante, manteniendo una actitud tranquila que no engaño a la morena. Lo conocía demasiado bien como para dejarse llevar por esa actitud suya tan ensayada para su trabajo.

¡¿Estás diciendo que le tienes miedo a un viejo de cincuenta años? –gritó Anko apretando los puños. ¡Por Kami! ¡Qué era su padre no una víbora venenosa!

Ese viejo es tu padre… –respondió el Uchiha con diplomacia, saliéndose por la tangente. Se acercó hasta su novia y sosteniéndole la barbilla le dio un pequeño beso en los labios, para total disgusto de los muchachos presentes que no tardaron en hacer muecas.

Pero Anko no quedó muy conforme con la respuesta, y dándose la vuelta se acercó más a la cama del paciente hasta que se topó con la bandeja de comida que el Uzumaki había echó a un lado minutos atrás. Sin muchas contemplaciones tomó la gelatina de limón que aun estaba intacta.

¡Oye! ¡Eso es mío, dattebayo!– se quejó Naruto tratando de quitársela, pero solo consiguió que la morena se alejara fuera de su alcance, dejando a Sasuke a sus espaldas.

– No veo que lo quieras mucho –dijo la Mitarashi mosqueada, sacándole la lengua al rubio–. Tu estaba muy ocupado acurrucándote con tu n–o–v–i–o.

– ¡No digas eso, dattebayo!– gritó el Uzumaki, abriendo mucho los ojos–. ¡Qué no vez que Sasuke puede…!

Se calló de golpe, antes de terminar de decir la tontería que iba a salir de su boca.

– ¿Oírme?– terminó de decir Anko por él, con una risita maliciosa en sus labios.

Bruja… –murmuró Naruto por lo bajo.

Esto último si logro captarlo Sasuke y no pudo más que estar de acuerdo con el rubio a pesar de no saber la razón.

˜S&N˜*E*S*C*U*C*H*A*M*E*C*O*N*L*O*S*O*J*O*S*˜S&N˜

– No hables tan rápido, Kiba– se quejó Sasuke, llevándose una mano a la frente–. Me cuesta entenderte.

El castaño se cruzó de brazos, molesto por la interrupción. Respiro profundo para tratar de armarse de paciencia, para total diversión del Uchiha. El Inuzuka le había prometido a Naruto darle una segunda oportunidad al moreno, después de aclarase todo el asunto de Sakura, pero todavía era difícil tratar con él.

Te decía que el equipo de baloncesto… –volvió a empezar Kiba, pero entonces alguien entró en el campo de visión del Uchiha y sin siquiera decirle adiós al castaño salió corriendo para alcanzar a esa persona.

– ¡Sakura!– gritó Sasuke, provocando que la muchacha diera un brinco por el susto y apresurara el paso para no encontrase con el Uchiha.

El pelinegro soltó una maldición por lo bajo, al tiempo que aumentaba su velocidad para darle alcance. No estaba para jugar a las escondidillas con la Haruno.

Kiba se quedó mirando desconfiando el pasillo por el que habían desaparecido los otros dos, pero sacudió su cabeza varias veces y se echó la mochila al hombro, apartando cualquier mal pensamiento que pudiera tener del Uchiha. Le había prometido una segunda oportunidad a Naruto, pero aun así…

– Tsk. Sigue siendo un engreído…– dijo el castaño por lo bajo mientras de daba la vuelta y entraba al salón de clases.

Si el Inuzuka supiera por qué Sasuke necesitaba hablar con tanta urgencia con Sakura…

– Contigo quería hablar– dijo el moreno con el entrecejo fruncido, al tiempo que tomaba a la pelirosada por el codo.

Sasuke–kun, me estás lastimando– se quejó la muchacha por lo bajo, provocando que algunos voltearan a verlos con la ceja alzada pero el moreno ignoro por completo su comentario, fingiendo no haberla escuchado.

El pelinegro siguió caminando por el pasillo que comenzaba a vaciarse, pasando por las puertas que se abrían a él, hasta que distinguió un salón vacio a izquierda. Con decisión abrió la puerta y la dejó abierta, esperando que Sakura entrara antes que él. No iba a escaparse de esa conversación.

– Entra aquí– le indico Sasuke, apuntando el interior del cuarto con su dedo índice.

La Haruno le mandó una mirada asustada al salón de clases, antes de darle una más asustada al muchacho que tenía enfrente. Ese gesto solo consiguió que el chico delante de ella se impacientara más de lo que ya estaba.

– ¡Qué entres te digo!– gruñó Sasuke, volviendo a tomar a la pelirosada por el codo y arrastrándola dentro.

Sakura sintió el sonido de la puerta al cerrase como una especie de sentencia.

Sasuke–kun…– empezó a balbucear la muchacha, moviendo mucho las manos debido a su nerviosismo.

– ¿Cómo se te ocurrió hacer esa estupidez?– la interrumpió el moreno, recargando ambas manos sobre el vacio escritorio del profesor. La pelirosada se encontraba unos pasos delante de él, con el mueble interponiéndose entre ellos y completamente estática.

Sasuke–kun…– volvió a intentar explicarse la Haruno, pero nuevamente el pelinegro la interrumpió.

– Te había dejado más que claro que no quería nada contigo– dijo el Uchiha, mirándola con sus penetrantes ojos negros–. Regresar contigo no se me ha pasado por la cabeza ni una sola vez– aseguró el muchacho, recalcando las últimas cuatro palabras–. Y ahora con lo que pasó me enferma estar cerca de ti.

Sasuke–kun…

– Si tanto querías terminar con el dobe no me agarres a mí de pretexto –gruñó el moreno, al tiempo que se señalaba a sí mismo–. ¿Cómo pudiste hacerle eso al usuratonkachi? Delante de Kiba, de Ino, de todos sus amigos…

La muchacha se llevó una mano a la boca, obligándose a contener los sollozos que luchaban por salir. Todo lo que le decía el pelinegro le dolía tanto…

– Si no hubieras armado ese escándalo en la fiesta– siguió diciendo Sasuke, sin compadecerse ni un poco de la chica–, Naruto no habría ido detrás de mí y no lo habrían atropellado.

¿No estarás insinuando que fue mi culpa lo que le pasó al baka de Naruto, Sasuke–kun? –preguntó la Haruno por primera vez con algo parecido a la molestia en sus ojos verdes. Antes de hablar se había quitado por reflejo la mano de la boca, y solo gracias a eso el Uchiha pudo leerle los labios.

– Lo del dobe fue un accidente que a pudo haberle pasado cualquiera– le concedió el moreno con tranquilidad y Sakura suspiro aliviada, incluso dejó escapar una pequeña sonrisa–, y que debió haberme ocurrido a mí.

Sasuke–kun… –hizo un nuevo intento de explicarse la muchacha al tiempo que se acercaba al moreno, e intentar darle algo de consuelo.

La Haruno extendió su mano hasta colocarla sobre el antebrazo, pero cuando el chico torció la boca en un claro gesto de desagrado hacia su acción supo que algo andaba mal… y lo confirmo cuando el Uchiha la sujetó con fuerza de la muñeca, haciéndola gritar.

– Lo del dobe fue un accidente– repitió Sasuke con los dientes apretados–, pero al menos debiste haber tenido la decencia de detener el auto cuando le pasaste por encima con él a Naruto.

˜*F*B* ˜

– Naruto…– lo llamó de nuevo el pelinegro, buscando que lo mirara a los ojos.

No– contestó de inmediato el rubio, manteniendo la vista gacha aunque no apartó las manos de Sasuke–. Sé qué vas a decirme, pero la respuesta es no.

El Uchiha no necesito pensar mucho para saber a lo que se refería el Uzumaki.

"No voy a acusar a Sakura–chan"

Ambos conocían perfectamente ese New Beetle rojo, y lo que es más, ambos habían visto perfectamente a la persona que manejaba el auto.

– Baka– le respondió el Uchiha con un gruñido–. Haz lo que quieras…

˜*F*B* ˜

– Sabes que yo… ¡Demonios! ¿Sabes lo que fue marcar a Emergencias sin saber si me estaban escuchando? ¡Naruto estaba muriendo delante de mí y yo no sabía si iban a ayudarnos!– gritó Sasuke, sin poder contener más su enojo–. ¡Y todo lo que hiciste fue acelerar! ¡Acelerar, acelerar, acelerar! –repitió una y otra vez el moreno, golpeando el escritorio a cada palabra–. ¡Ni siquiera sabías si lo habías matado!

No sé que estas…– intentó alegarle la muchacha, forcejeando para que la soltara.

– Vamos a aclarar algo, Sakura– dijo el Uchiha, pronunciando su nombre con claro desagrado–, porque al aparecer todo mundo está confundido con ese detalle –añadió con algo de fastidio–. Soy sordo, no ciego ni idiota.

¡Yo no atropelle a Naruto!– gritó la pelirosada, jalando su brazo hasta que el moreno soltó su muñeca. Casi corriendo se dirigió a la salida y respiro aliviada al no escuchar los pasos del pelinegro detrás de ella.

– XJ2–513– dijo el Uchiha antes de que Sakura siquiera llegara a la puerta, provocando que la muchacha se detuviera de golpe y apartara su mano de la madera que impedía su huida.

Con temblores dominando por completo su cuerpo, la Haruno se dio la vuelta y se enfrentó de nuevo al chico, que la miraba con infinito odio en sus ojos y los puños fuertemente apretados por el enojo.

¿Qué?– preguntó Sakura en un balbuceo.

– XJ2–513– repitió Sasuke sin dudar en ninguno de los seis caracteres que salieron de su boca–. Son las placas del auto que atropello a Naruto, ¿se te hace… familiar? –añadió con algo de sarcasmo.

Sakura tragó saliva con dificulta.

Por supuesto que conocía esas placas. Eras las de su propio coche, coche que no usaba desde hacía un par de días por que se encontraba convenientemente en el taller mecánico.

¿Naruto sabe…?– empezó a preguntar la pelirosada con voz derrotada.

– Él te vio– la interrumpió el Uchiha, confirmándole a la muchacha su temor para que no le quedara ninguna duda y por lo menos sintiera algo de culpa.

Una lagrima se deslizo por la mejilla de Sakura, que la Haruno se apresuró a apartar con una mano temblorosa, pero para Sasuke esa única lagrima no fue suficiente para compensar las heridas de Naruto.

– Le estoy convenciendo para que te denuncie, pero ese idiota es muy terco y no me hace caso– dijo el moreno caminando hacia la puerta, metiendo su mano izquierda en el bolsillo de su pantalón–. Así que solo me queda advertirte…

La muchacha gritó de nuevo cuando sorpresivamente el pelinegro volvió a tomarla por la muñeca y apretó el agarre con más fuerza que la usada anteriormente. El Uchiha la jaló cerca de él, lo suficiente para que los ojos verdes no pudieran huir de su negra mirada.

– Si te vuelves a acercar a Naruto– le advirtió Sasuke con voz fría– te mató.

˜S&N˜*E*S*C*U*C*H*A*M*E*C*O*N*L*O*S*O*J*O*S*˜S&N˜

¿Por qué simplemente no aceptas que te gusta?– preguntó Itachi con rapidez, antes de volver de nueva cuenta sus manos hacia la cena que estaba preparando.

– ¿Quién?– preguntó Sasuke, haciéndose el desentendido.

No me subestimes, ototo– lo regaño su hermano con la ceja alzada, sorprendiendo al otro moreno por la seriedad de su expresión.

Buscando algo que hacer para huir de los ojos negros del Uchiha, Sasuke comenzó a buscar los cubiertos y platos, planeado usarlos como pretexto para poner la mesa y escapar de la cocina. Itachi predijo sus acciones, así que no tardó en colocarse a su lado y lo sujeto por el brazo para que no huyera.

– ¿Si te lo digo dejarás de molestarme?– le preguntó el moreno menor en un gruñido, bastante fastidiado por la insistencia del pelinegro.

Solo si lo dices de verdad, Sasuke –le contestó Itachi sin cambiar su expresión, a pesar de la molestia que notaba en el muchacho.

– Está bien, Itachi– concedió el pelinegro derrotado, pero consiguió alzar su cabeza con orgullo y su voz estaba impregnada de una seguridad que no dejaba lugar a bromas–. Sí, me gusta Naruto… y me gusta mucho.

Sasuke se dio la vuelta fingiendo despreocupación, aunque interiormente se sintiera muy avergonzado. Era la primera vez que decía algo como eso en voz alta, y la sonrisa burlona de su hermano mayor no ayudaba a tranquilizarlo.

Los platos se le cayeron de las manos cuando abrió sus ojos negros de nuevo, y se rompieron en cuanto hicieron contacto con la loseta del piso.

Ahí, parado con la boca abierta en la puerta de la cocina y apenas sosteniéndose en sus muletas recién estrenadas, estaba Naruto.

˜S&N˜*E*S*C*U*C*H*A*M*E*C*O*N*L*O*S*O*J*O*S*˜S&N˜

Detrás de cámaras

– Veré que puedo hacer…– le dijo Miguel a las dos muchachas que habían conseguido entrar al foro de grabación con pases de prensa–. ¡Zaphyrla–sama!– gritó el hombre, al distinguir a la distancia la llamativa cabellera azul.

Algo extrañada de que el castaño se dirigiera a ella, la ojidorada se dio la vuelta y comenzó a caminar en la dirección del asistente. Miguel no trataba mucho con ella desde que Kory–san se hubiera autoproclamado su única jefa. Zaphy se extraño aun más al ver lo cercanas que estaban las dos desconocidas del hombre. Claro, ahora entendía porque tanta amabilidad…. A Kory–san no le iba a gustar para nada.

– ¡Ayame–chan y Yuki–chan la buscan para…!– empezó a decir Miguel, pero fue bruscamente interrumpido por una de las supuestas reporteras.

– ¿Zaphyrla Fathum Zula?– le preguntó una de las desconocidas con seriedad. Todo rastro de simpatía había desaparecido.

– ¿La directora de EclO?– preguntó la otra, cruzándose de brazos.

– Ah… ¿sí?– respondió algo dudosa Zaphy.

La peliazul dio un grito, que no tardó en ser acompañado por otro bastante agudo de Miguel, cuando una pesada cadena salió volando en su dirección y le sujeto las manos para que no se moviera. Un parpadeó más y tenía un kunai amenazando con cortarle la garganta.

– ¡Oigan! ¿Por qué la agresión?– preguntó la directora con una sonrisa nerviosa y el sudor comenzado a recorrerle la cara.

– Hiciste que atropellaran a Naruto– le respondió Yuki con un puchero en la boca. Y pese a que a la ojidorada le pareció tierno el gesto, esa era la chica que sostenía el filo del arma contra su cuello.

– Verán, yo…– balbuceó la peliazul, hasta que distinguió la figura de Kory a solo unos pasos de ella y sus ojos brillaron al encontraran su salvación–. ¡Fue culpa de Kory–san! ¡Ella es la escritora!– gritó Zaphy mientras se las arreglaba para empujar a la morena hacia las otros dos chicas.

– Sin escritora no hay programa– se apresuró a decir la morena. No entendía mucho de que iba el asunto, pero una Zaphyrla atada y amenazada no significaba nada bueno–, y Naruto será atropellado una y otra vez en sus mentes

– Una y otra vez…– repitió Zaphy con voz lúgubre, para darle más efecto a las palabras de su socia.

Ayame y Yuki se vieron entre sí, y comenzaron a discutir en voz baja un poco apartadas del resto.

– De verdad están enojadas– susurró Kory bastante pensativa.

– Y eso que todavía no se enteran de que Sakura fue quien atropelló a Naruto– le contestó Zaphyrla sin pensar, luchando por quitarse esa cadena de las muñecas.

Un silencio aplastante domino el foro de grabación.

– ¡¿Qué ella hizo qué?– gritó Ayame, mientras que a su lado Yuki se había quedado muda de la impresión.

– Miguel– llamó Kory a su asistente, que se mantenía unos pasos detrás de ella–, tal vez debas decirle a Sakura que hoy no se presente a trabajar.

– ¡Ahí está!– se escuchó le gritó triunfal de Yuki, al tiempo que señalaba la entrada del lugar, donde una confundida Sakura miraba con extrañeza las miradas de lástima que todos sus compañeros de trabajo le mandaban.

– ¡Está muerta!– gritó Zaphy.

A la morena a su lado le brotó una vena bastante pronunciada en la frente, al ver que la peliazul había alzado sus brazos con entusiasmo y comenzaba a echarles porras a las desconocidas.

– ¿Te das cuenta de que si la matan nos quedaremos sin villana?– preguntó la escritora exasperada, llevándose una mano a la frente.

– ¿Y si conseguimos una doble?– preguntó a su vez Zaphy, con un dedo en la boca y mirando con dulzura a su compañera.


(1) Un escarabajo, un bochito, una pulgita, pero de las nuevas.

(2) Por Dios. ¿Se imaginan como hubiera quedado Naruto si lo atropella un monstruo de esos? ¬¬

(3) Nosotros sí, y Zaphy–chan lo siente T–T No, que va. Disfrute cada minuto de tortura XD

(4) Me salió lo poeta lol

(5) ¿No? O–O ¿En serio? ¬¬

Reviews contestados OwO

Lenay-chan: Tu comentario nunca falta, linda! El dia que lo haga voy a asustarme! =o Pensare que ya no quieres leerme T-T Mis vacaciones estuvieron bien, cortas a su manera y ya hasta se me olvido que hice en ellas ¬¬ LOL Pero cargue pila y estoy lista para lo que sigue! XD

hao3572: u.u Lamento no poder haberlo hecho el 28 u.u Pero bueno, si: maldita traumada ¬¬

Katari-chan: He intentado razonarlo con ella pero... (No sabía que atarme a una silla era considerado un negociación ¬¬) Es que es una de tipo más extremista n/n (Nunca me convenceras así) Nunca digas nunca :P

kaRura-UchihaI-wtf: n.n Siempre se debe hacerlo, aunque me tarde un poquito ¬¬ LOL Veremos quien más piensa eso que tu dices de Kiba ¬w¬ Por un mundo donde la muerte de Sakura y la tortura de Uchiha Sasuke sean ley! XD

Hime-Sora: LOL Yo tambien la extrañaba XD Opino lo mismo que tú, pero bueno... se supone que trato de hacerlo (esta vez ¬¬) lo más real que se pueda. Así que... XD Espero que las vacaciones de Semana Santa traigan ese aire que mencionas :S

Pikacha: Jajaja! XD Que bueno que me extrañen! En serio, estoy tratando de no irme tanto tiempo :P Pero bueno, se hace lo que se puede. Lamento no poder haberlo hecho el 28 u.u

kaoryamy: Eso fue una decepcion para ti? O_o? Jajaja XD Tus odios son compartidos, creeme ¬¬ Espero que este capitulo sea de tu agrado *.*

nayri: No importa linda, lo hare siempre que se pueda n.n Espero que te haya gustado la actualizacion :P

July-GD: Qué pagina? O_o? AY? Por que mira que trato de ambas cuentas, tanto la de aqui como la de FF esten iguales :P Gracias por tu apoyo :P

Dayi-Tsukiyomi-Hime: Bienvenida! XD Espero que mis otros fics tambien te hayan gustado :P Tengo algunos mas, pasate si quieres (Si estoy rogando ¬¬) Lamento no poder haber actualizado ese dia u.u

Likeanotherone.k: Si, bueno. La originalidad no es mi fuerte u.u Pero se hace lo que se puede :P Espero que sigas el fic hasta el final! XD

TheRusso: XD Apoyemos el egoismo de Sasuke ¬w¬

Chubi XD: Jajaja XD Se nota, se nota ¬w¬ Si, bueno :S No es tanto merito mio, son cosas que uno aprende en su trabajo :P Ya veras que pasara con Sakura ¬w¬

Alguien D: Ya ves, la desaparecida regreso del mundo de los muertos :P Jajaja XD no te preocupes, dejare a Orochimaru descansar en este fic :P En cuanto a Anko e Itachi, pues... a mi me gusto :P

Sayukira: Pues espero que esta actualizacion y la siguiente te saquen de ese estado meditabundo XD Me alegra que te siga gustando n.n

SmileSkuashSKII: Jajaja XD Es que le tengo cierto cariño a la serpiente albina despues de conocer su historia XD Jiraiya manejaba la ambulancia, y Shizune era el otro paramedico que atendía a Naruto junto con Orochimaru. Si sigue escribiendo sus libros! XD Y si habra KakaIru! :P Pronto voy a escribir otro fic donde el ItaDei sera la pareja estelar! XD Lo del cardiologo tiene un significado oculto, pero eso te lo dejo de tarea :P Yo tambien tengo examenes, y ahorita estoy "estudiando"! XD

Ayame-Chan: Espero que hayas disfrutado tu participacion en el detras de camaras, y sobre todo lo que te hice hacer XD Prometo que te dare a Kyubi en el proximo, la pregunta es que si quieres al zorrito o al Kyubi de mi otro fic ¬w¬ Me alegra que te haya gustado la pareja de Itachi/Anko, y no te preocupes seguira siendo SasuNaru :P

Cassiopea: Nueva lectora! XD Bienvenida! :P No tengo ritmo fijo de actualizacion ¬¬ Pero lo hago lunes o viernes, casi siempre de madrugada que es cuando tengo tiempo :P Espero que sigas el fic hasta el final, y espero futuros reviews! :3

noahs: Gracias! Espero que te haya gustado la actualizacion! :3

proserpinah: Jajaja! XD Tratare de hacer las cosas lo mas parejas posibles, para que se sienta mas real, pero la verdad el NaruSasu no es algo que aparezca en mi mente :S Ya veras lo que hare! :P

Gracias por sus reviews y por leer! XD

Les dejo de nuevo la direccion del video: http: /www. youtube. com/watch?v=0iuAnEnQUO0&feature=email&email=comment_received , y no se olviden de contestar la encuesta! Hasta la proxima actualizacion! n.n La razón por la que no había publicado hasta ahorita era porque la pagina tenía problemas, incluso considera la opcion de abrir otra cuenta pero gracias a Dios Daneshka vino y me salvo :3 Si quieren ver mis actualizaciones pueden esperar unos dias o irse a mi cuenta de AY, tengo el mismo nombre XD

Zaludos

Zaphy

Sela Yal than Rami usa te, finta Zaphyrla... Temo si la ura le