"Sólo se reconoce el error cuando todo el mundo lo comparte".
- Jean Giraudoux.
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- ¡Hazte a un lado idiota! -
- Puedes quedarte mirando mi culo toda la carrera -
- ¡Hijo de puta! - miraba a Georg y a Gustav jugar videojuegos desde el sofá. Georg siempre perdía contra Gus y debía admitirlo yo a veces también. Gustav tenía esa costumbre de genio malvado, planear y planear las cosas pero jamás exponerlas al público. Siento que podría planear conquistar al mundo y nadie se daría cuenta hasta que nos halláramos sometidos por los látigos y cargando piedras.
- Georg, siempre has sido un mal perdedor.- le dije yo. Estaba con mi portátil en el vientre, viendo a unos chicos que hacían algo sorprendente saltando en bici.
- ¿Me lo dice el idiota que ya no consigue nada de... nada?- desde hacia un mes no salíamos en búsqueda de algo, pero simplemente me encontraba agotado. ¿Deprimido?, no estaba... pero si falto de ánimo, bueno todos necesitamos un poco de tiempo a veces.
- Te equivocas Georg.- note a mi hermano en el marco de la puerta.
- Bill, ¡Cállate! - le advertí. Yo era cuidadoso con lo que no me convenía.
- El ha tenido unos encuentros bastantes gratificantes - Pero el como siempre, como si le hubiera dicho antes. Cerré los ojos solicitando ayuda divina. - Y hasta tiene... - Lo mataría.- su propia... fiera latina.- en toda la sala solo se escucho un gran "Ooooooh". Bien basta de paciencia.
- ¡Yo te lo advertí jodido!- me levante de un salto no sabiendo muy bien donde había quedado mi laptop. Yendo directo hacia el, no tanto como su sonrisa socarrona se borraba y sus ojos se ponían fijos en mí. Esquivando un primer golpe que iba directo a su cara y que se estrello contra una lámpara.
- Que imbécil... - me soltó a la cara. Sentí como si toda la sangre me hirviera. Escuche el sonido de mi propia voz emitiendo un sonido ronco desde mi garganta. Me iba a abalanzar sobre el, como hacia tiempo no lo hacia, como hacia tiempo lo necesitaba. Pero sentí como unos brazos me separaban de el.
- ¡Tu!, ¡Tu!, ¡Aaaaaaaaaah!, ¡Suéltenme!- me sentía totalmente furaco y no estaba muy seguro del porque. Quería golpearlo y liberarme de esto que se apoderaba y acalambraban mis músculos.
- ¡Tom Basta!- Gustav me hablaba en el oído. Oh más bien me gritaba.
- ¡Cabron ya!- este era Georg. Y aun sentía como todo esto me iba dominando como un loco. Yo jamás había pensado en hacerle daño a Bill.
Entonces sus ojos cayeron en la cuenta. Pude ver el insólito miedo de pronto. "¿Por que?" y yo solo me sentí aun mas miserable. Me aleje de ellos, y salí hacia mi cuarto, hecho una furia... y ahora no quería golpear a Bill, sino quería golpearme a mi. Entre en mi habitación notando a Ghost moverse en su pequeña cama a un lado de la mía. Hacia tiempo que el se había acostumbrado a dormir allí. Me tire en mi amplia cama, escuchando el ruido de la pesada colcha y respirando agitadamente. "¿Que es lo que ocurre?" Yo había tenido ganas de golpear a Bill. Ganas de verdad... de esas que no tienen ningún factor represor como siempre pasaba, y el lo había sentido. Sentía que yo quería golpearlo y no como un simple arranque de ira. Si no como... algo más fuerte y arraigado, muy dentro.
- Idiota.- puse un brazo sobre mi frente. Sentía el sudo resbalar por mi cabeza. Tantos problemas por... por... una chica. A veces... quisiera regresar el tiempo. ¡Con una mierda!, ¿no me estoy escuchando?, sueno como esos perdedores de las películas románticas. Y yo, seré todo, menos un romántico empedernido, toda esa parte se la había quedado mi hermano, gracias a Dios. Antes de poder seguir. Una presencia me perturbo.
- pasa.- dije tranquilo. Escuche la puerta abrirse y a alguien posar sus ojos sobre mi.
- Tom.- No respondí. El sabia que tenia toda mi atención. - no quiero que sigamos así. - Bill era despistado, pero no estúpido.
- Es el estrés, solo eso... hace tiempo que no voy al gimnasio y no tengo con que sacar todo esa mierda.-
- Oh...- fue su escueta respuesta. No era convincente, pero mejor eso a nada. - Tom, te quiero... te amo.- y eso me calo hasta los huesos. Pero lo necesitaba, necesitaba que me lo recordaran... que el seria la única persona que estaría siempre conmigo y yo... con el.
- Yo también, Bill, Yo también.- me senté en la cama y lo mire. Ahora tenia una mirada... como la del muchachito loco que siempre fue. A veces sin pedirlo, me sentía como el hermano mayor... pero por muchos años. Poco a poco recupero esa sonrisa de superioridad.
- Bien, me alegra escuchar eso... - Oh no... - por que, ¿hace cuanto que no salimos a cenar?-
- Heee... ¿un mes? -
- Dos - me dirigió una mirada de reproche, pero lo dejo pasar.- Bueno, no importa. -
- Entonces.- el se había perdido un momento mirando sus uñas.
- Entonces... saldremos mañana. -
- Bien.-
- Con... -
- Oh no Bill.- ya sabía yo a donde iba.
- ¡Necesito que la conozcas mas!- créeme ya la conocía todo lo necesario. - Además, no iras solo.- y de su chaqueta saco mi celular.
- ¡Hey animal que haces tu con eso!- intente alcanzarlo pero este se movió, rebuscando mas y mas en el celular. Hasta que lo puso frente a mi narices. MENSAJE DE "FIERA LATINA". Ella me había mandado un mensaje. Intente tomarlo y Bill lo concedió. El mensaje decía:
"Hey que pasa mi dios Germano, me tienes abandonada y una fiera no aguanta tanto, llámame pronto, un beso ya sabes donde :)"
No pude evitar sentir el abultamiento de la sangre en mi entre pierna.
- Tom.- me hablo mi hermano para que le pusiera atención.- Invítala, no te desagrada tanto, lo se.- Tenia razón y no seria mala idea.
- Quizá.- hable tocándome la pieza del labio.-
- Ash.- el hizo un gesto con la mano para después dirigirse a la salida. Mientras yo estaba a punto de contestar aquel insinuante mensaje.
- ¡He Idiota este mensaje ya fue respondido!- le grite furaco.
- ¡Era para asegurar todo! - me grito el. Simplemente solté un bufido y me reincorpore a leer los mensajes siguientes. Nada insinuador... ella le dijo que podía asistir, se pusieron a la hora y lugar así que todo saldría bien. Según esto: pasaría por ella a las 8, y también... mando su dirección. Pensé un poco la idea... no sonaba tan descabellada. Así que tome una sudadera cercana y las llaves de mi auto. Baje las escaleras.
- Vaya, que rápido te recuperas.- me hablo mi hermano desde la cocina, se encontraba preparando café.
- No me esperes.- le avise.
- No pensaba hacerlo.- pude notar la alegría en su voz. Bien, quien sabe, Alice podría ser mi pequeño "Ángel" para salvarme de este aprieto.
Salí hacia la cochera y saque mi nuevo Audi, precioso. Me subí a el, y me sentí como en mucho tiempo no me había sentido: Feliz y ansioso. Saque de nuevo mi teléfono, mientras abría las puertas de la cochera para sacar a mi auto. El tono de espera se alargo un poco hasta que escuche la voz cantarina y seductora del otro lado:
- Hola, ¿Como estas? -
- Bien, ¿y tu? -
- Tu ya lo sabes.- podía sentir su voz profunda rozarme la mejilla y estrellarse en mis pantalones.
- Muy bien entonces.-
- Por supuesto, ¿y el motivo de tu llamada?, ¿Falto algo de concretar de la cena? -
- No, es solo... que quiero domar a una fiera esta noche.- Y para ese momento ya estaba pensando con otra cabeza.
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Conduci hacia su casa, vivía en uno de los barrios altos, era bastante interesante ir. Ahora quizá la conocería más, más a fondo que aquellos intensos encuentros en el colchón de algún hotel. No lo se, quizá era mi necesidad de sacarme a Rachell lo que me motivaba ahora por de verdad conocer a una mujer, o era ese otro sentimiento que no había tenido con otra mujer antes. Alice era... entregada, pasional, pero aun tenía reservas, si bien sabía yo que en el sexo no las tenia, si en algo más profundo. Se parecía a mí.
- ¿Dígame con quien va?- me pregunto el sujeto de la ventanilla. Seguridad, supongo.
- Alice... - y me quede en blanco. Como diablos se apellidaba. El sujeto alzo una ceja. - Yo no se su apellido. - concluí.
- Espere un segundo. - metió su cara de nuevo en aquel pequeño cubículo, mientras yo repasaba y repasaba en mi mente si en algún momento... no, nada. Nunca me dijo ni su nombre, "vaya Tom, si que eres descuidado" me dije a mi mismo. Notaba las gotas de lluvia estrellarse contra mi vidrio. Voltee hacia el hombre, se encontraba hablando por teléfono y mirándome con cierto cuidado. El soltó un suspiro y se masajeo la sien y después colgó. Se dirigió de nuevo a mí.
- puedes pasar, casa numero 145 -
- Gracias.- dije un poco extrañado. El tipo levanto la gran barra y yo pase dentro de aquel lugar. Las casas eran enormes. Bueno la mía y la de Bill también lo era, pero aun tenia ese instinto de chico impresionable. Conducía despacio fijándome en el numero de las casas.- 142, 143, 144, 145.- la luz estaba encendida, detuve mi auto frente a lo que parecía una mansión blanca inmaculada, con lo que eran aparentemente 3 pisos mas el tejado, y de ancho... casi podía jurar que eran 200 habitaciones. Medite un poco lo que estaba por hacer, hasta que mi instinto de "Que demonios" se apodero de mí. Baje del auto y fui hacia la casa, me subí el gorro ya que la lluvia aun seguía. Llegue hasta el timbre y la voz de un anciano me descoloco.
- Estoy buscando a Alice.- esto me empezaba a fastidiar.
- Un momento.- ¿un momento?, un momento mis huevos, y hablando de ellos, estaba por enfriárseme esa parte. Mire mi auto y me pareció buena idea regresar y citar después a Alice en otro lugar. Hasta que note como la reja de metal se abría y la voz del anciano me hablaba desde el timbre. - Entre por favor.-
- Gracias.- dije cortante, divisando el enorme jardín, comencé a caminar mirando los arbustos perfectamente cortados, unas fuentecillas a cada lado del camino de piedra que me dirigía hasta la entrada. Rosas y otras florecillas le daban un toque de color al manto verdusco. Seguí con mi paso y pude divisar una banca de madera, con dos respaldos, "una banca para enamorados" pensé. Pero antes de seguir un sonido me llamo la atención. Una figura delgada que salía desde la casa, apenas con un camisón puesto y sandalias, su pelo castaño danzaba alocado con la brisa.
- ¡Tom! - me grito antes de estrellarse contra mi en un fuerte abrazo y depositar un salvaje beso en mis labios. - Llegaste.-
- Hola, Alice.- le devolví el beso y la atraje mas hacia a mi, pude distinguir sus desnudos pezones debajo del camisón.- lamento si te desperté.-
- No importa, desde que te conozco no duermo mucho.- y vaya que sus palabras hicieron efecto en mi.
- Ven aquí.- la tome aun más de las caderas juntándola a mí, sintiendo su calor pese a la lluvia, era como su sangre evaporara el hielo en mí. - Vamos no te empapes.- me iba a quitar la sudadera pero ella se acurruco a mi costado cubriéndose con ella. Dios era tan delgado pero estaba tan buena.
- Así esta mejor.-
- Como quieras.- caminamos hacia la casa. Sus manos estaban apoyadas firmemente a mí. Llegamos hasta su "Casa" y note aun as puertas abiertas, y al entrar la sorpresa no se hizo esperar, era aun mas blanca por dentro, tenia algunos cuadros, y decoraciones. Distinguí lo que parecía ser la sala y mas salones a los costados y unas escaleras enormes que se alzaban y se dividian en dos.
- Wow.- fue lo único que dije. - Bonita casa.-
- Gracias.- note sus ojos enormes... de nuevo enmarcados por esas pestañas seductoras. - Sera mejor que te cambies, estas mojado no quiero que te resfríes.-
- Si.- ahora ya me encontraba embelesado por sus encantos mientras subíamos las escaleras, notaba la forma en la que el camisón y vestido o lo que fuese... se le ceñía al cuerpo y en cada una de sus perfectas curvas, estaba seguro de que no sentía ningún frio para esos instantes. Subimos lo que parecían unas escaleras interminables y recorrimos un pasillo con muchas puertas de habitaciones, quizá. Hasta que llegamos a una puerta blanca con la palabra Alice escrita. Ella abrió la puerta.
- Pasa.- me dijo. Su cuarto no era menos de lo que esperaba... enorme y con una gran cama con dosel. Como el de las princesas de los cuentos, con una decoración a lo inglesa... bastante elegante, con muebles de madera, hermosos, piso que parecía ser de mármol. Una televisión enorme, con un par de sillones delante, un tocador con perfumes y cajitas, también con ese estilo elegante. - Ponte cómodo.- me hablo ella soltando mi mano y yendo hacia una puerta que parecía ser... el baño. Me senté en uno de los sillones, y palpe mi ropa, cierto estaba empapado. Pero antes de seguir unos golpes en la puerta me sacaron de mi ensimismamiento, una señora pequeña, morena y algo gorda entro a la habitación.
- ¡Oh Disculpe!- me dijo con un acento que parecia ser mexicano.
- No importa.- le dije. Ella traía una ropa de hombre en sus manos.
- Rosa, ¡al fin!- era Alice quien salía del baño, con otro camisón, se había cambiado, pero aun seguía sin llevar sostén. - Gracias.- la mujer deposito la ropa en las manos de Alice y se marcho.
- Hasta luego.- se despidió, antes de salir por la puerta.
- Eso es...- le pregunte, pero ella se fue acercando a mi con su paso decidido, casi como gatuno.
- Es Ropa para ti.- me hablo sentándose en el sillón.
- Oh...- si quieres puedes pasar al baño o...- sus ojos brillaron.
- ¿o...?.-
- Dejarme a mí que te seque y te cambie.- Su sonrisa de medio lado apareció entre sus carnosos labios.
- Hum... me quedo con la segunda.- arrastre sus manos hasta mi sudadera. Ella se quedo solo unos segundos mirándome y después volvió a sonreír mientras se despedía de mi sudadera y metía sus manos debajo de mi playera. Me dio un beso en los labios.
- Tú... un día me vas a matar.- me susurro al toque con mi cuello. Me desprendí de mi playera lo más rápido que pude. Hey déjame hacerlo a mi.- me exigió ella, mientras iba desabrochando mi pantalón y ambos nos recostábamos en el sillón, mis manos volaron a su cintura como dos imanes, la atraje un poco mas a mi, no soportaba la idea de que su boca estuviera a centímetros de la mía y no pudiera tocarla, notaba su respiración profunda y descontrolada, y al mismo tiempo la mía. La necesitaba... ella era esa droga que necesitaba para soportar la realidad para anestesiarme. Baje mis manos hacia su trasero para subirle el camisón, pero al darme cuenta de algo...
- Oh Diablos.- dije contra su boca al notar que no llevaba nada más que el camisón. Ella rio contra mi piel desnuda.
- Tadam...- me dijo con entusiasmo. Ella si que facilitaba todo. Sus manos recorrieron mi cuerpo y me desprendieron de mi restante ropa. Lo que siguió ya era conocido, pero no por eso rutinario. Alice era de esas personas de las que seria difícil que me aburriera. Y no sabía a ciencia cierta si eso era malo o bueno.
"Llévame mas adentro de ti, inúndame de tu ser y hazme tu esclavo, para poder olvidar la pena y el dolor que yace dentro de mi."
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Continuara.
Al fin! diran ustedes! XDDD
no se crean, yo tambien, tenia semanas queriendo sacar la fick, pero pues... todo por nivelarme con los estudios :/
pero bueno aqui les dejo este cap, en lo personal me gusto bastante... seguimos con la perpectiva de Thomas, creo que es necesario entender y ver y notar los cambios que dos tipos de amores lo invaden, simplemente lo retrato como una persona que no esta acostumbrada a tener estos impulsos o si los tiene los controla a la perfeccion, y cuando estos son incontrolables, no sabe como lidiar con ellos. Espero haberme explicado xD!
Espero les guste y que me dejen sus comentarios, ya que son mi alimento :)
Nos veremos pronto!
Siempre suya: Deka :D
P.D: Filete(? pues algo asi. XD
