Esta historia contiene lenguaje violento y obsceno, escenas fuertes tanto de violencia como de sexo.
Los personajes, salvo alguna excepción, pertenecen a CAPCOM.
Algunos detalles, como pueden ser escenas, diálogos o escenarios, pueden estar inspirados o tomados de alguno de los juegos o similares.
Se aceptan dudas, sugerencias y criticas constructivas con fundamento, esto es para pasarlo bien entre todos, recordar que yo no soy escritora.
Capítulo 7
La joven comenzó a despertarse lentamente, al sentir como el avión comenzaba a descender y minutos más tarde, aterrizaba bruscamente. Amy se incorporó observando a los presentes a su alrededor quienes sentados en silencio, esperaban ansiosos el detenimiento completo del avión.
La chica comenzó a sentir como los nervios y la ansiedad empezaba a recorrer su cuerpo sin poder controlarlo, al pensar que la hora de separarse de Leon llegaba. El tiempo se acababa lenta y desesperadamente.
No dejó de fijarse en el hombre hasta que comenzaron a bajar del avión. Al llegar a la sala de llegadas del aeropuerto, cientos de periodistas se amotinaban intentando acercarse a ellos, pero la mayoría de los componentes del grupo corrieron hacia sus familiares quienes les acogieron felices y emocionados, entre abrazos y llantos.
Amy quedó colapsada al ver tanta gente tratando de acercarse a ellos, siendo estos retenidos por la policía. Leon se acercó a ella mientras seguía andando, sujetando su muñeca levemente, preguntándola cómo se sentía. Ella observó con desesperación sus ojos hielo durante unos instantes, hablando con lentitud.
-Me siento perdida. Hemos vuelto a la realidad por así decirlo y... No me lo esperaba así; Tanta gente y alboroto.
-Tranquila, dejaran de molestarnos pronto ¿Qué te parece si salimos fuera de aquí? –Preguntó Leon serio mientras observaba los ojos esmeralda de ella. Esta asintió levemente y comenzaron a caminar lentos hacia la salida, sin mediar palabra.
Miles de pensamientos rondaban por la cabeza de ambos mientras se miraban de reojo, sintiendo miedo de cruzar sus miradas.
Minutos después de estar fuera del aeropuerto, sus antiguos compañeros comenzaron a salir rodeados de sus felices familias. Estos se separaron de ellos y se aproximaron a los dos jóvenes.
-Ha sido un placer conoceros, aunque ojalá hubiera sido en otras circunstancias. –Dijo Chris mientras daba la mano a Leon y Amy. Su hermana se aproximó con una sonrisa mientras imitaba el gesto de su hermano.
-Mucha suerte a los dos, y gracias.
Amy y Leon sonrieron levemente a los hermanos mientras la joven y la morena se abrazaban, acto seguido, con fuerza. Richard apareció junto con su mujer e hija y se despidió con un emotivo abrazo del rubio, para después hacer lo mismo con la mujer cuando los dos hermanos desaparecieron entre el gentío.
-Hasta siempre chicos, cuidaos. –Se despidió el moreno mientras se giraba y volvía con su familia para perderse entre la multitud dejando a ambos parados de nuevo, sin saber qué decir o hacer.
Pasaron unos minutos hasta que la chica tomando aire profundamente, comenzara a hablar, temerosa.
-Bueno, creo que aquí acabó nuestra aventura.
-Eso parece.
-Debo ir a Inglaterra, y antes debo hacer varias cosas así que, tengo que irme ya. Gracias por todo, Leon. Conocerte ha sido... Genial. –Afirmó Amy mientras observaba por última vez sus preciosos ojos azules, sintiendo una extraña añoranza, incluso antes de marcharse de su lado.
Leon la contemplaba quieto cual estatua. Cuando la joven se dio la vuelta, este la observó sintiendo como su corazón daba un vuelvo. Inmediatamente la nombró con ansia tomando su muñeca, haciendo que esta se volviera con los ojos vidriosos.
-Iré contigo a buscar a tu hermano.
-No es necesario, gracias. Además, el presidente de los Estados Unidos tendrá grandes y peligrosos planes para ti. Ya has hecho bastante por mí...
El rubio no la dejo terminar la frase cuando, sin previo aviso, agarró a la joven de la cintura y la acercó a él con fuerza mientras depositaba un desesperado beso en sus labios. Amy observó a escasos centímetros los ojos del hombre y respondió a su beso de una forma igual de pasional.
Ambos se separaron lentamente hasta volver a cruzar sus miradas, acto seguido, se separaron de una forma más brusca.
-Vayamos a ver si conseguimos billetes para hoy. –Habló tranquilamente el rubio, cambiando de tema, mientras Amy se recuperaba de la sorpresa tan grata.
-¿Cómo vamos a pagarlos? -Preguntó la joven mientras corría tras Leon adentrándose en el aeropuerto, dirigiéndose a los mostradores de las diversas compañías aéreas.
-Llevo bastante dinero encima, y no es necesario que me devuelvas nada.
-Pero...
-Mi trabajo está bastante bien pagado, tranquila. Tengo tanto dinero que no sé en qué gastarlo. El hombre ignoró a la joven antes de que pudiera replicar de nuevo, girándose a uno de los mostradores comenzando a hablar con la recepcionista.
Tras varios minutos en los que el joven habló con unos cuantos recepcionistas más, se volvió a la joven mostrándole dos billetes de avión triunfante.
-Salimos dentro de 2 horas.
-¿Cómo es posible que lo hayas conseguido?
-Contactos, ya sabes... Es lo que tiene trabajar para el presidente.
-Lo veo lógico. Leon, ¿por qué haces esto? –Preguntó la morena confusa sin apartar la vista de aquellos ojos azules, mientras se sentaba junto al hombre.
-Quiero ayudarte, me caes bien. –Respondió con una sonrisa, haciendo que la joven le respondiera de igual forma.
Ambos se quedaron mirando durante unos segundos mientras comenzaban a aproximar sus rostros, pero antes de que sus labios pudieran rozarse una sensual voz femenina les devolvió a la tierra.
-Cuánto tiempo, Leon.
-¡Ada! ¿Qué haces aquí? –Preguntó sorprendido el rubio a la vez que se ponía de pie.
-Qué importa eso ahora. Te veo muy bien acompañado, así que ya volveremos a vernos en otra ocasión. Buena suerte. –Dijo la mujer acariciando la cara de Leon bastante cerca de él, para después, echar un vistazo a la morena y marcharse tranquilamente dejando al hombre parado, observándola atónito.
Este se sentó de nuevo con la mente ausente pensando en qué haría ella allí. Desde que la conocía, siempre que se habían cruzado sus caminos era por algo, no una simple casualidad o visita de cortesía. Y esta vez no tendría por qué ser para menos.
ya volveremos a vernos en otra ocasión. Sí, estaba seguro de que esta vez sería como las anteriores. Para bien o para mal, sus caminos estaban ligados compartiendo una extraña relación amor – odio.
Amy interrumpió los pensamientos del hombre haciéndole volver de su ausencia mental. Aquella misteriosa mujer la había desconcertado, aunque no tanto como al agente.
-¿Estás bien? –Preguntó a ceño fruncido mientras contemplaba cada mísero gesto de su rostro, intentando hallar lo que le inquietaba.
-Sí, tranquila.
-¿Quién era esa mujer? –Su voz sonó irritada aunque la joven trataba de mantener la calma y controlar los celos que empezaban a florecer en su interior. Leon no era nada suyo, aunque no le gustase la idea.
-Digamos que es una parte de mi pasado de la que no puedo escapar. La conocí cuando me enviaron a descubrir los planes de Umbrella, hará unos años.
-¿Ella era policía?
-No, ahora mismo no sé en que andará metida, pero era una clase de mercenaria. Antes de que comenzaran los problemas, trabajaba para una asociación intentando robar una muestra del virus T. Éramos aparentemente enemigos, pero siempre nos salvábamos la vida mutuamente.
-Entonces, ¿es de los buenos?
-Algo parecido. –Dijo el hombre tras una leve sonrisa, aunque en su interior sintió el ya conocido pinchazo que la incertidumbre le provocaba a causa del misterio que envolvía a la asiática.
Amy vislumbró el gesto del rubio ante su respuesta sintiendo un nudo en la garganta al pensar que esas palabras llevaban un doble sentido, pasando a lo personal, sin contar con el bando al que pertenecían cada uno.
La joven fue atacada por un cúmulo de sentimientos que empezaron a destrozarla por dentro. Una mezcla entre rabia, impotencia, miedo, tristeza y celos se hacia la dueña de su conciencia, nublando todo razonamiento no relacionado con Leon, esa misteriosa mujer y ella misma.
-Ahora vuelvo. –Dijo secamente la morena mientras rápida se levantaba y comenzaba a andar ágil, desapareciendo entre la gente. Esta se metió en el aseo quedando frente al espejo, apoyada en el lavabo, escudriñando sus ojos vidriosos.
¿Qué narices me pasa? No me ha dicho nada para que yo me ponga de esta forma. Espero que al menos no lo haya notado. Soy realmente estúpida. -Pensó la joven mientras mojaba su cara tratando de relajarse. Una vez conseguido el objetivo suspiró profundamente observándose en el espejo y salió de vuelta con el hombre.
-¿Estás bien? –Preguntó Leon observando a la mujer con el ceño fruncido.
-Sí, tranquilo.
La sonrisa que Amy dedico al rubio no hizo que este deshiciera la mueca de extrañeza en su rostro, pero tras unos segundos, Leon olvidó el tema y volvió a invadirles el silencio hasta la hora de embarcar.
