Un misterioso pasado.

Capítulo 7

El sol comenzó a ocultarse en el horizonte y aun le faltaban algunas horas para que Manuel cerrara las puertas de Cristal, continuó trabajando sobre la plataforma cuando sintió una presencia dentro del salón. Volteó hacia la entrada y su mirada marrón se cruzó con la mirada azul turquesa del joven que hubiera encontrado unos cuantos días antes en el bosque.

No tenía miedo, lo miró ahí, simplemente parado, era bastante alto y muy apuesto pero se limitó a voltear la vista y continuar con su trabajo ignorando por completo al desconocido.

- Eres Luz - Comenzó a hablar el joven.

- Y quien eres tu si puedo saberlo - dijo la joven sin voltear a verlo, el chico comenzó a subir a la plataforma sentándose a una distancia considerable de la chica mientras se recargaba contra uno de los fierros que sostenían la construcción.

- Mi nombre es Latis.

- "Latis, eso significaba la L" - detuvo un poco la pincelada cuando le llegó ese pensamiento pero siguió con su trabajo segundos después - Y que podría hacer por ti Latis - dijo tratando de comenzar una conversación.

- Vine a disculparme

- Disculparte? - pronunció en un tono un poco sarcástico.

- Te di una muy mala impresión de mi no es cierto.

- Déjame pensar...hmmm si no eres el chico maniático que ha estado siguiendo todos mis movimientos, no - Luz tomó uno de los tubos vertiendo un poco de su contenido de color sobre la paleta. - No fue la forma más agradable de conocerte.

- Jhm. Pensé que te habían hablado de mí.

- Pues sí, me dijeron que había un lunático que paseaba por los alrededores – dijo con una sonrisa en los labios pero al observar la mirada seria y fría de Latis por primera vez pensó que sería mejor dejar el sarcasmo a un lado y entablar una conversación algo más seria.- dime que clase de relación tenías con Lucy? - volteó a verlo.

- No lo sabes?

Luz creyó tener idea pero le sorprendió la respuesta que recibió por parte del chico.

- Me culpan de su muerte.

- Qué?! - dijo la joven - pero es que acaso no la mandaron a estudiar fuera.

- Eso fue lo que te dijeron? – Luz asintió, Deboner había tratado de apaciguar la curiosidad de la chica diciendo que Lucy había sido enviada a estudiar en el extranjero - Ya veo, por alguna razón no querían que te enteraras.

- Entonces la tumba del ángel es...

- Ahí descansan sus restos. - Luz cerró los ojos al escuchar la voz de Latis con un tono de tristeza.

- Latis puedo hacerte una pregunta? – Latis volteó a verla y respondió.

- Sí.

- Como era Lucy? – Luz preguntó mirando fijamente a Latis.

- Era... - Latis levantó la vista hacia el techo. - Era una chica muy alegre, siempre con una sonrisa en el rostro... - hacía altos de vez en cuando como si recordara a la chica en cada detalle - le agradaba correr por los alrededores de la mansión junto con su perro... le agradaba cabalgar... era dulce, inocente, tierna, y... y muy parecida a ti.

- Parecida a mi? - Luz abrió los ojos mirando a Latis - por eso me dijiste que nunca podría ser ella.

- Discúlpame creí que habías venido a tomar su lugar. – Bajó la cabeza después de eso observando los artículos de pintura que Luz tenía junto a ella.

- No - Negó con la cabeza - sólo me contrataron para pintar la fiesta de quince años en este salón.

- A sí... la fiesta - Latis cerró los ojos pensado al respecto. – como olvidarla.

- Por qué no la dejas ir? - Latis levantó la vista al escuchar la voz de la chica quien permanecía mirándolo a los ojos. - es decir... ya pasaron cinco años y tu pareces aferrarte a su recuerdo todavía, por que no la dejas ir Latis.

- Cinco años. - murmuró el chico.

- Creo que cualquier chica moriría por ti si te viera en la calle, tal vez si fueras a la ciudad podrías obtener una novia rápidamente.

- Cómo tu? - dijo casi en tono de burla.

- No amigo, yo estoy comprometida gracias. - dijo mostrando su anillo.

- Vaya me sorprendes eres muy joven todavía.

- Para el amor no hay edad. - Latis guardó silencio y se dispuso a bajar de la plataforma. - Te vas tan pronto? - preguntó Luz.

- Sólo vine a disculparme, me has hecho pensar un poco esta noche.

- Cuando quieras?

- Por cierto - dijo Latis desde la entrada del salón - cuídate - Luz volteó a verlo cuando desapareció.

- Gracias – dijo aunque le pareció un poco absurda la advertencia, que podría pasarle si permanecía en la mansión, después de eso continuó dibujando el cuadro de Lucy ahora sabía que debía ser casi un autorretrato, se detuvo unos instantes al sentir un escalofrío recorrer su cuerpo... la chica que estaba pintando se encontraba muerta, cuando comprendió la magnitud de esas palabras no pudo continuar pintando más esa noche.

- Por favor Presea sólo necesito saber cual era su habitación.

- Para que te serviría eso?

- Quiero saber como es ese cuarto, me lo dirás - Luz insistía constantemente acerca de la habitación de Lucy quería estar en ese lugar aunque fuera sólo por una vez.

- Ese cuarto siempre está cerrado con llave. - Presea comenzaba a aceptar ante los ruegos de la chica.

- Eso no importa.

- Pues...

Una campanilla se escuchó en ese momento.

- Debo irme Luz, Deboner me está llamando - tomando la bandeja de té salió de la cocina dejando a Luz en su interior.

- Estoy muy cerca, demasiado cerca. – dijo Luz casi en un murmullo. – "Cómo habrá muerto esa chica para que mantengan todo en tanto secreto, además ahora si no tendré oportunidad de conocerla para compararla con la pintura, aun así me rehuso a creer que no tengan una sola pintura de esa chica"

Caminó por el pasillo hasta llegar a la entrada del salón donde Deboner tomaba su café.

- Buenos Días – dijo Deboner.

- Muy Buenos – respondió Luz – disculpe mi atrevimiento pero... le puedo preguntar de quien es la tumba que está en el jardín?

- De que hablas? – Deboner detuvo su taza de café cerca de sus labios cuando escuchó las palabra de la chica.

- Estuve caminando por ahí y noté que el ángel tiene una fecha de nacimiento y una de defunción... pero no tiene ningún nombre, además me enteré hace algunos días que su hija había muerto.

- Quien te lo dijo? – preguntó Deboner levantándose molesta de su asiento – Estuviste hablando con Latis verdad! – comenzó a elevar la voz – tienes prohibido hablar con ese chico nuevamente! – dijo Deboner con un tono de voz firme, como si fuera una orden.

- Perdón – dijo Luz en el mismo tono que empleara la mujer – discúlpeme Señora pero no puede prohibirme hablar con nadie.

- Mientras estés en esta casa acatarás mis ordenes.

- Lo siento mucho, pero no puedo aceptar que se me coarte mi libertad en ninguna forma puesto que no estoy haciendo nada incorrecto.

- Te estas entrometiendo demasiado en asuntos que no te corresponden niña.

- Tal vez no soy la niña tierna y delicada que pensó que era... con su permiso. – tras decir esto Luz salió de la habitación y se dirigió al salón continuando su trabajo.

Los días siguieron corriendo y Luz terminó de pintar todo el salón con los ademanes de la fiesta de los quince años de Lucy, Lantis no había vuelto a aparecer y Deboner regresó a su antiguo estado de frialdad tan característicos en ella, pero la verdadera razón de las preocupaciones de Luz era terminar el trabajo a tiempo, semanalmente recibía una suma de dinero para sus gastos personales además el tiempo destinado para el regreso de Aguila se acercaba y faltarían escasos días para volverlo a ver, por otra parte el dibujo de Lucy había progresado asombrosamente pero no era eso lo que preocupaba a Luz había algo que no terminaba de agradarle en el rostro que pintaba, parecía faltarle... vida! Toda la expresión del rostro de la chica parecía envuelta en un halo de muerte inexplicable.

- DEMONIOS! – Luz aventó la paleta y se llevó las manos al rostro. – Qué me pasa? – se preguntó en voz alta, cubriendo su boca con las manos admiró el rostro de Lucy, había hecho un cuadro hablado de la chica y estaba segura de haber concordado con todos sus rastros, pero no podía hacer que pareciera viva. – Cómo puedo darle vida a este cuadro, no entiendo por que no puedo hacer que luzca como los demás. – volteó hacia otra pared y admiró a los invitados, aunque los había pintado a todos sin lujo de detalles parecían tener mucha más alegría que el rostro de Lucy. – Me rindo – diciendo esto se acostó sobre la plataforma y mirando el techo blanco cerró los ojos – por qué no puedo terminar – se dijo manteniendo cerrados los ojos, sonrió al tener una idea. "Necesito despejarme un poco" saliendo del salón subió a su alcoba se cambió de ropa y se vistió con unos pantalones negros, una blusa roja sin mangas y unos lentes oscuros y se dispuso a ir a la ciudad.

- A dónde vas? – dijo Deboner al verla pasar.

- No le importa, es mi día libre y pienso salir.

- Puedo saber a que hora regresarás?

- No – sin más discusiones Luz salió de la casa y subiendo a su auto se dirigió a la ciudad.

- Alguien ha sabido algo de Luz? – preguntó Caldina sentándose en el sofá de la casa de Anaís.

- No – dijo Marina terminando de escribir un trabajo de su universidad. – Pero deber estar en la mansión.

- Eso lo sé pero nunca contesta y siempre que dejo recados nunca recibo una respuesta.

- Anaís – la hermana de la chica entró en la habitación.

- Qué pasa Lulú? – la chica se incorporó.

- Te buscan – respondió.

- Quién? – Lulú se hizo a un lado y Luz entró en el cuarto.

- Luz! – Las tres chicas se incorporaron y corrieron a recibir a la recién llegada.

- Cómo están? – sonrió la chica – yo he estado demasiado ocupada y pues, decidí tomarme un descanso para venir a verlas.

- Pues ya tenías que hacerlo, no te hemos visto en casi los dos meses que se fue tu prometido – haciendo énfasis en la última palabra Caldina saludó a la joven.

- No exageres Caldina – se sonrojó un poco la chica.

- Vaya, tu sonrojada – se burló Marina – esto es novedad, qué te ha pasado en esa mansión? – preguntó la chica.

- Han pasado muchas cosas... tal vez se los cuente todo cuando termine esto, es algo delicado el asunto.

- Que extraño, esto suena a misterio. – dijo Caldina con una sonrisa de picardía.

- Es mucho más que un misterio. – sonrió Luz. – pero que hay de ustedes.

- Pues no mucho...

Siguieron hablando hasta que Luz se fue a su departamento, dos días después llegaría Aguila de su viaje, pero con respecto a esa noche no quiso ir a la mansión, por otro lado era fin de semana y quería salir con sus amigos y olvidarse por un momento de la mansión y todos sus problemas, en la mañana muy temprano llegó a trabajar como si nada hubiera pasado, nuevamente se detuvo en la plataforma contemplando el rostro de la chica, lo contempló con detenimiento tratando de percibir cualquier tipo de error que pudiera darle la clave de su descontento hacia esa ilustración en particular.

- Ahhhh – dejó escapar un suspiro – por que no puedo detectar el problema. – mantenía sus pinturas listas para el instante mismo en que detectara el fallo pero no parecía haber nada malo en el rostro, volvió a borrarlo y comenzó a pintarlo nuevamente, pero la desesperación llegó a ella cuando nuevamente el rostro parecía no dar intenciones de quedar bien. – por qué? Por qué?! – le gritó a la pared como si de ahí fuera a salir la respuesta. La desesperación la invadió nuevamente, volteó a ver todo su trabajo, todo había salido a pedir de boca, no había ningún problema con los otros dibujos ningún detalle que quisiera cambiar ni nada y nuevamente contempló a la quinceañera, el vestido estaba terminado y no había tenido problema alguno, el peinado de la joven era alto en una especie de corona entremezclada con algunas flores del mismo color rosa y mamey del vestido y con miles de cárieles, debido al color pelirrojo del cabello de la chica parecía estar rodeada de un aura de fuerza y por último se centró en el rostro de la pelirroja tratando de encontrar un por qué?

- Luz – la chica volteó de súbito hacia la entrada donde había escuchado la voz Deboner la miraba con orgullo y firmeza.