Bueno, aquí llega la actualización, que yo creo que ya era hora de que subiera este capítulo. El cap se llama "Una manguera y el vigilante de la playa".
Advertencias: Este cap es... Un poco raro. Así que no me peguéis por las cosas raras que podáis leer. En serio, no me peguéis, por favor T.T. Ah, gracias a tod s por vuestros reviews :D
Vale. Bien. No pasaba nada. Estaba un poco nervioso, nada más. En unas pocas horas había elaborado un plan que, si bien no era perfecto, serviría para despertar la libido de España. O al menos eso creía.
Se vistió, desayunó y se fue a la reunión convencido de que aquel día cataría al español.
Mientras, en el gran edificio de reuniones...
-Lo juramos.-dijo un chiquillo rubio golpeando la mesa.
-Lo vimos con nuestros propios ojos.-afirmaba una eufórica húngara a su lado.
-Yo, de hecho, tengo fotos.-declaraba emocionado el japonés dejándolas sobre la mesa.
-Por favor, ¿podríais dejar de adelantar las reuniones para esto?-decía Alemania casi como una súplica.
-Sí, tenemos fotos pero, ¿de qué hablaban?-el estadounidense se echó un poco en la mesa, bastante interesado.
-Mmm... Era algo así como un juego...-dijo Sealand mientras se mesaba la barbilla.
-¡Un juego de seducción, para ser más exactos!-gritó Elizaveta aún más excitada.
-¿Y qué tiene de malo que el señor Inglaterra y el señor España estén enamorados?-preguntó Lily en un tono bastante inocente.
-No es amor lo que sienten, precisamente...-puntualizó Francia mientras sonreía pícaramente.
De repente una voz se alzó de entre todas las demás.
-Permíteme que dude de lo que dices Elizabeta, porque aunque no me importa ni un tomate en quien esté interesado España u Inglaterra, no veo a Antonio fijándose en alguien así.-la voz de Romano sonó clara y decidida a pesar de que le daba un poco de corte intervenir en aquel asunto.
-Yo tampoco creo que al Jefe le interese Inglaterra. Ellos son...-Bélgica se quedo pensativa un instante y después añadió con un gesto de mano-Muy diferentes.
Todos los de la sala miraron a Holanda, que estaba sentado al lado de su hermana y permanecía con rostro indiferente y actitud aburrida, como si aquel tema no le importara. Bélgica le dio un codazo y éste reaccionó mirándola interrogativo y luego echó un vistazo a los demás países que esperaban expectantes a que añadiese algo al asunto él también. Él se echó en la silla hasta que su espalda tocó el respaldo, adoptando una actitud seria y, con los brazos cruzados y voz serena afirmó:
-Yo no creo que Inglaterra se fijase ni una sola vez en un tonto como España. De echo, dudo que alguien pueda mirarle con esos ojos. Ni siquiera creo que alguien pueda mirarle más de tres segundos sin darse cuenta de que ese imbécil no vale la pena.
Los países abandonaron su postura expectante y se relajaron, pensando que ya deberían haber imaginado un comentario así por parte de un tipo como Holanda. Bélgica le echó una mirada de reproche a su hermano y éste se encogió de hombros, restándole importancia a sus palabras.
Francia volvió a erguirse y dirigiéndose a los tres secuaces del Jefe, se aclaró la garganta y añadió con aire divertido y enamoradizo.
-¿Acaso no os acordáis del tiempo transcurrido entre 1585 y 1604?
-Guerra Anglo-española.-dijo Japón que se había estudiado más del 90% de la historia de Europa intentando entender aún mejor la cultura de aquel continente.
-Exacto. Eran tiempos turbulentos y los romances entre piratas y marines estaban a la orden del día.
-¿En serio?-preguntó Alemania que no estaba del todo convencido sobre la veracidad de aquella oración.
-Bueno, me lo estoy inventando. Pero sí que hubo uno.-levantó el índice para dar más énfasis a sus palabras-Un solo romance entre un pirata inglés ávido de oro y un conquistador español sediento de colonias. Imagináoslo. El mar, los barcos, los tesoros, las batallas en cubierta y las peleas de tabernas... La pasión con la que Inglaterra y España vivieron esa época no la he vuelto a ver jamás en ninguno de los dos. Y, os puedo asegurar, que en aquellos años y muy probablemente también fuera durante la Guerra del Asiento o Guerra de la Oreja de Jenkis, hubo "algo".
La sala se tornó silenciosa y los presentes asimilaron la teoría de Francia. Se oyó el ruido de quien retira una silla y todos se giraron para ver a Suiza y Liechtenstein levantarse con intenciones de irse.
Llegaron a la puerta y Lily pasó primero al pasillo mientras que Suiza volvía la cara para jurar amenazante a cualquiera de los presentes:
-La próxima vez que adelantéis una reunión para un tema de estos, traeré mi escopeta cargada, y pienso utilizarla.-nada más decirlo retomó el paso para unirse a la rubia.
-¡N-no te olvides de que mi fiesta de cumpleaños es el sábado! ¡Tú y tu hermana estáis invitados!-gritó algo nerviosos por aquella declaración el que se autoproclamaba héroe.
-Yo también me voy, aru. Los cotilleos no son lo mío.-China se levantó y como si se tratase de un efecto dominó, más países imitaron su gesto.
-¡Esperad! Sólo por saberlo, ¿quién estaría interesado en que estas reuniones siguieran celebrándose para seguir los pasos de esta interesante pareja?-preguntó Hungría a los presentes antes de que salieran.-Vamos, levantad las manos.
-Ve, Alemania vamos a apuntarnos.-Italia tiraba de la manga del germano para llamar su atención.
-Sí, yo también creo que deberíamos estar al tanto de este asunto, señor Alemania.-Japón decía esto algo exaltado con intenciones de convencer al rubio.
-Japón, ¿a ti también te van este tipo de cosas...?-preguntó algo desconcertado el alemán.
-Eh, bu-bueno, yo...-el japonés se sonrojó notablemente y empezó a farfullar una especie de discurso en el que defendía que sus intenciones eran meramente culturales y Alemania decidió dejarlo estar.
-Vale, los países del Eje, apuntados.-dijo Hungría.
A éstos tres se les unieron Estados Unidos, Francia, Romano, Bélgica y muy a regañadientes Holanda, Liechtenstein, que había mandado un mensaje al móvil de Ucrania diciéndole que asistiría cuando su hermano no se diese cuenta y ésta última.
-Bueno, pues ya os avisaremos a todos si ocurren novedades entre estos dos.-dijo medio canturreando la húngara.
-¡Y no os olvidéis de la fiesta del héroe! ¡El sábado, no faltéis!-gritó de nuevo el norteamericano.
Una hora después, los países de Europa se reunían para una reunión poco convencional con el tema principal a tratar: Eurovisión. Puede que no fuera un asunto tan importante como temas de bolsa, el comercio o el interés bruto, pero era un evento que les unía a todos.
-Yo sigo sin entender por qué algunas canciones de países con lengua no inglesa tienen la letra en inglés. Es algo que mi cerebro no concibe.-decía un serio Austria que movía la cabeza negativamente.
-El señor Austria tiene razón, ¿no sería más bonito que cada cantante cantara con el idioma de su propio país?-apoyó al austriaco Hungría que se había tranquilizado bastante respecto a la primera reunión.
-No, no, no. De lo que tenemos que hablar aquí es de que el concurso está más amañado que las elecciones de mi país.-golpeaba la mesa un decidido España que no sabía si reír o llorar ante su propia afirmación.
"Es cierto" o "Lleva toda la razón" eran murmullos que se empezaron a escuchar en la sala mientras algunos movían la cabeza en señal de aprobación demostrando que estaban totalmente de acuerdo con las palabras del español.
-España, no te puedes quejar porque tu canción apestaba. Obtuviste lo que merecías.-dijo Vincent mientras se le escapaba una sonrisa de suficiencia que siempre le salía al insultar al moreno.
-Pero Holanda, ¿por qué eres siempre tan cruel?-Antonio aún con el puño en la mesa exclamó con aire tristón.
-Estoy seguro de que lo que Holanda quiere decir es que tu canción tampoco estaba para tirar cohetes.-explicó Alemania intentando mejorar el estado de ánimo del castaño.
Y la conversación seguía su estúpido curso mientras entraba y salía sin pena ni gloria por los oídos de Inglaterra, pues él estaba muy lejos de allí.
"Bueno, repasemos otra vez el plan. Yo le paso una notita a España en la que le cito después de la reunión junto a los parterres de flores. Fingiré regar las plantas y cuando él llegue, sin querer me mojaré ligeramente con la manguera haciendo que la camisa blanca se pegue a mi piel. Y cuando España ya esté babeando, caerá en mis brazos." Sonrió satisfecho ante su plan el cual imaginaba perfectamente en su cabeza. Seguramente parecería uno de esos vigilantes de la playa que iban corriendo por la orilla a cámara lenta. Se dispuso pues a escribir la nota con perfecta caligrafía y un sencillo mensaje:
Te espero en los parterres de flores después de la reunión.
Arthur Kirkland
Perfecto. Y ahora, con un movimiento rápido y certero, el papel caería en manos del español, que estaba un poco más relajado mientras oía los debates sobre el concurso televisivo. Apuntó disimuladamente a su objetivo mientras cerraba el ojo izquierdo para más precisión. Pero lanzó el mensaje precipitadamente y cayó en manos de Rusia que estaba a dos sitios de Antonio. Al inglés se le desencajó la cara al darse cuenta.
Mientras, Rusia cogía el papelito que había caído en su regazo con interés. ¿Una notita para él? ¿De quién sería? Cuando la leyó, regalo a Inglaterra una cálida sonrisa, aunque éste no se la devolvía. Arthur hacía extraños movimientos de manos en los que intentaba indicar al ruso que la nota no era para él, sino para alguien que estaba a su izquierda. Rusia no tuvo complicaciones en entenderlo y le pasó la nota a la persona que tenía a mano izquierda, Francia.
"Dios, no", pensó Inglaterra que no sabía si era mejor que la nota se la hubiera quedado Ivan. Francia murmuró el mensaje casi leyéndolo en voz baja. Cuando llegó a "Arthur Kirkland" tuvo que reprimir una carcajada, pero si se hubiera reído seguramente habría quedado como un loco ante toda Europa. Miró a Inglaterra entre burlón y algo mosqueado. Seguramente era una trampa. El inglés querría proponerle otra Guerra de los Cien Años porque no tenía vida social y se aburriría él solo en su deprimente isla. Hasta le daba un poco de pena y todo, pero no iba a ir a la citación. Estaba a punto de romper la nota cuando notó que Inglaterra tenía algo parecido un ataque epiléctico, pues le hacía gestos raros con las manos y parecía poseído por el diablo. Entonces empezó a mover los labios y Francia intentó leérselos. "Manicomio, no. Portafolio, Antena... Antonio, ¡Antonio!" El franchute hizo un gesto de entendimiento y le pasó el papel a su buen amigo Antonio, que parecía estar a punto de declarar la guerra contra todos por no haberle votado en Eurovisión.
Él cogió el papel mientras recibía un guiño picarón por parte de Francis, y pensó que quería quedar con él en los baños o algo así. Pero leyó el mensaje y, al saber que era de Inglaterra, una sonrisa divertida se dibujó en sus labios. Y el anglosajón se dio cuenta de aquello. Sintió algo en su interior, solo un segundo, puede que dos, pero al ver la reacción del español sonrió él también. Y pensó. Se dio cuenta de que, de todos los hombres presentes, el único que podía captar su atención en cuanto a relaciones, era Antonio. ¿En quién iba a fijarse, sino? ¿En el mandón de Alemania, el idiota de Italia o el reservado Japón? ¿En el oscuro ruso u Holanda, el hombre sin expresión? Antonio era, sin dudarlo, uno de los mejores candidatos, tanto para una noche de sexo como una relación. Bueno, de esto último no estaba tan seguro.
Vio como España guardaba el papel en su bolsillo aún con la sonrisa en la boca y también como Francia se acercaba al moreno y le susurraba algo al oído. Le molestaba que ese gabacho estuviera siempre cerca suya. Y le fastidiaba aún más el no saber que tipo de perversiones, a cual más pervertida le estaría contando.
Miró su reloj. Cinco minutos para que la reunión acabase. Bajaría antes para estar listo cuando el español viniese.
Llegó allí y se quitó la corbata dejándola en algún lado del que se acordara luego y se debatió entre desabrocharse un botón o dos, y, finalmente decidió lo último. Echó un vistazo a las flores, petunias y margaritas que serían regadas por él. Incluso había una hermosa rosa que había crecido entre las demás plantas. Se arregló el pelo y cogió la manguera. ¿Cómo haría para mojarse? ¿Hacía un movimiento raro y dejaba que el agua cayera lentamente sobre él o algo así? En su mente todo había funcionado mejor. Bueno, ya saldría en su momento. Por ahora empezaría a regar de forma normal y corriente a la espera del castaño.
Intentó abrir el grifo al que estaba conectado uno de los extremos de la manguera verde, pero por más que bajaba y subía la palanquita, el agua no salía por ningún lado. Se puso algo nervioso e intentó tranquilizarse. Siguió jugando con la palanca pero ni una misera gota de agua atisbaba por el otro extremo. Le echó un vistazo y fue lo peor que pudo hacer. De repente, el agua de la manguera salió disparada como si de un torrente se tratase, y le empapó entero, de la cabeza a los pies. Inlaterra se frotaba los ojos mientras oía como la manguera se movía por el suelo mojando todo. Y, cuando encontró la palanca con ayuda de sus manos, la bajó y el agua cesó, mientras él habría los ojos para ver los desperfectos. Pero el único desperfecto era él. Estaba calado de agua hasta los calcetines.
-¿Inglaterra?-Preguntó España que acababa de llegar y estaba algo confundido por la escena.-¿E-estás bien?-Dijo aguantándose la risa al ver el estado en el que se encontraba Arthur.
El rubio se ruborizó más de lo que creía posible, muerto de vergüenza mientras el concepto de su brillante plan se rompía en mil y un pedacitos.
-Eh... Yo...-alcanzó a balbucear mientras rehuía la mirada de España y pensaba en que mierda le iba a explicar. Entonces su mirada fue a parar a la rosa y con toda la rapidez del mundo la arrancó tendiéndosela después mientras su rostro adquiría matices de rojo que no estaban registrados.
Antonio dio un respingo, pues no se lo esperaba y miró a Arthur que, con las mejillas ardiendo, aún le miraba a los ojos. Y el moreno se sonrojo entonces también, aceptando la rosa mientras rozaba los dedos del rubio al cogerla. Inspiró su aroma y sonrió.
-Gracias.
Y se quedaron unos momentos allí, el inglés mirando al suelo y el español con la mirada clavada en la rosa, mientras pensaba en una forma de agradecerle aquel detalle tan dulce y, porque no, impropio del británico. Se acercó lentamente a él y Arthur fue levantando la vista. Y, entonces, pillándole por sorpresa Antonio le regaló un pequeño pico que le pareció demasiado rápido. El moreno se apartó igual de lento que antes y volvió a repetir lo de antes:
-Gracias.-y se fue por el camino por el que había venido oliendo la rosa y preguntándose si Inglaterra había sido siempre tan romántico.
Y, empapado ante las flores seguía Arthur, que se llevó los dedos a los labios mientras una pequeña sonrisilla, que hubiera sido imperceptible para cualquiera, se dibujaba en su rostro.
Lo que no sabían ninguno de los dos es que una húngara y un japonés grababan todo en sus cámaras de vídeo mientras sus narices atentaban con tener un derrame nasal.
Realmente no pienso que Suiza tenga tan mala hostia, pero había que acabar la escena de alguna forma xD Ya sé que la escena de la rosa es muy cursi, no hace falta que me lo digáis :S ¿Recordáis que os dije que iba a terminar de escribir el fic en las vacaciones de Navidad? Pues... La verdad es que no escribí nada. Pero nada de nada de nada. Lo siento Dx El caso es que ya sé como va a terminar, la cosa es ponerse a escribir xD Esto significa que no sé cuando será la próxima actualización, por si alguien no lo había pillado.
Si queréis dejad reviews, ya sabéis. ¡Sed felices!
