La reunión de la realeza
Isaka-san… ¿está seguro de que todo está bien…?
Sip… hic… Toma y no me hables, Shouta… Además… ya te dije que me llames Rychochiruoi…
Definitivamente, pensó Kisa, no era bueno darle más de dos copas de sake a un hombre con mentalidad de niño de primaria… Porque el resultado era este: una patética forma de vida que a duras penas parecía lograr pensar con coherencia… o ser consciente de su incoherencia… Y que, por cierto, no recordaba ni su propio nombre (en realidad, nadie lo hace, porque es muy complicado de escribir…).
Etto… claro, Ry… Isaka-san – con disimulo, alzó la mano hacia la puerta, donde dos hombres altos, guapos y sumamente preocupados los estaban buscando con la mirada. Al ubicarlos, aceleraron el paso – Isaka-san, ¿qué le parece si hacemos un juego…?
¿Un… juego…?
Sí. Quien permanezca más tiempo sin beber y con los ojos cerrados… ganará cien yenes – era una ínfima cantidad para el hombre que tenía al frente, pero ya se las arreglarían él y Yukina durante el mes.
Ok… ¿Me tapo los ojos…?
Sí, por favor. Yo haré lo mismo – actuaron casi al mismo tiempo. Pero a los diez segundos, Kisa se levantó lentamente de la mesa, y se alejó, saliendo del lugar con Yukina.
Ryuuichirou-sama… – la voz de seda que le habló ocasionó que diera un respingo. Bajando las manos, lo miró con una expresión de congoja contagiosa. Asahina también lloraba, pero lo acogió entre sus brazos cuando él se refugió en ellos, llorando con verdadero sentimiento – Ya estoy aquí, todo estará bien… Vamos a casa, ¿sí? – se dejó llevar sin oponer resistencia.
X.X
Caminaban tomados de la mano, pero en silencio, cada uno sumido en sus pensamientos… Kisa aún asombrado por el comportamiento de su Jefe máximo… Y Yukina…
Yukina evaluando si era el momento correcto para hacer aquello que había planificado con tanta anticipación y sentimiento…
Creo que debería cancelar la fiesta…
No. Estoy seguro de que Isaka-san no lo querría de esa manera. Es tu fiesta de Graduación particular, y prometimos que lo celebraríamos a lo grande, ¿recuerdas? Además, faltan cinco días…
Pero… Kisa-san…
Yuki… ¿acaso vas a despreciar la torta que voy a intentar preparar para ti? – el más joven suavizó su rostro, sonrojándolo al mirarlo fijamente a los ojos. Y lo besó – Oi… ¿cuántas veces te he dicho que no hagas eso? ¡Estamos en la calle, pueden vernos, las personas son muy quisquillosas…! No aprendes…
Es que… ya no me empujas, Kisa-san – sonrió pícaramente.
Jum, el hecho de que ya no lo haga, Yukina, no quiere decir que esté bien – abrió la puerta del departamento.
Entraron y luego de dejar sus cosas en la sala, se echaron juntos encima de la cama tendida, y Yukina lo atrajo hacía sí, abrazándolo con delicadeza. Kisa se dejó acurrucar, pero aún tenía esa idea rondándole por la cabeza. Y decidió compartirla con él.
A veces… no entiendo a Isaka-san…
No hay mucho por entender esta vez, ¿no crees? Su padre se fue… Por eso parece haber perdido la razón…
Pero las cosas no cambiarán… Seguirá siendo un irresponsable – Yukina se separó, obligándolo a mirarlo.
¡Kisa-san! ¡No seas insensible!
Yuki, si lo conocieras como yo lo conozco en el trabajo no reaccionarías así. Tú sólo conoces esa parte que sólo nos muestra a nosotros dos y a Asahina-san. No he conocido en toda mi vida un tipo tan arrogante, presumido e inmaduro. Es más, yo cre
Voy a darme un baño – Yukina no lo dejó terminar. Bajó de la cama y caminó visiblemente molesto hacia el baño – Si gustas ve comiendo, no me esperes…
X.X
Lo arropó con amor, como si se tratara de un pequeño niño asustado y necesitado de afecto. Y el más joven se dejó consentir, ruborizado. Cuando Kaoru estaba cerca, todo aquello que lo perturbaba desaparecía… porque él parecía iluminarlo todo… Llenarlo todo con su sola presencia.
Ryuuichirou-sama… ¿te sientes mejor? – Asahina lo cubrió con el edredón hasta el pecho, y acarició sus cabellos mirándolo dulcemente.
Supongo que Kisa y tu amigo deben pensar que soy un imbécil…
Si pensaran eso, Kisa-san no te habría acompañado a beber ni Yukina me habría ayudado a buscarlos… Estaban muy preocupados por ti, por algo nos somos los cuatro tan amigos… Yo tenía miedo a que te pasara algo – ambas miradas se nublaron – Si te hubiera ocurrido algo malo debido a tu estado anímico… me habría muerto, Ryuuichirou-sama… Por favor, no vuelvas a irte de esa manera tan impulsiva sin decirme dónde estarás…
Lo lamento… Es que, cuando me lo dijo… Mi padre… no regresará… Me lo dijo… No piensa regresar a Japón, se quedará en Europa de por vida – empezó a llorar – Y me dejó la editorial… Cuando dijo eso, por teléfono… sentí mucho pánico… La voy a llevar a la bancarrota, y él se decepcionará de mí…
Hasta ahora la has mantenido en el sitial más alto…
Eso es únicamente porque tenemos a Usagi…
Sabes bien que no… Debemos tener algo que, por ejemplo, Onodera Shoten no tenía, para que él siga confiándonos sus trabajos… Y ese algo, estoy seguro, es tu trabajo de editor… Dudo mucho que Usami-sensei se esté dejando llevar únicamente por la amistad que te une a su hermano… Recuerda que ellos no se soportan… A no ser… que esté enamorado de ti – lo hizo sonreír – Hum… la idea no te desagrada del todo, ¿eh? Creo que voy a tener que castigarte – besó la punta de su nariz.
Siempre me haces sentir como una jovencita…
Siéntete como un príncipe, como una hada, como lo que quieras… a mí me gustas tal y como eres… Puedes ser muy inmaduro en algunas ocasiones, especialmente cuando se trata de nuestra relación… pero yo te conozco mejor que cualquiera, incluso que tus padres… Cuando se trata del trabajo, eres el editor más responsable y talentoso… Conoces a Danna-sama… Si él te hubiese considerado un inepto no te habría puesto a cargo de Marukawa Shoten – se miraron a los ojos, Asahina acariciando su mejilla derecha. Y sonrieron.
¿Estarás conmigo, verdad?
Para siempre… No te voy a dejar huir de mi lado… Cuando estemos viejos, eso sí, deberás cuidarme tú, así es que ve practicando… Recuerda que soy el mayor…
Tú nunca vas a envejecer… te lo prohíbo… Y menos vas a morir, sólo lo harás cuando yo te lo ordene… – lo abrazó, y fue dulcemente correspondido – Kaoru…
¿Hum?
¿Te casarías conmigo…? – Asahina abrió los ojos por completo y se separó lentamente. Un sonrojado Isaka lo observaba con una expresión extrañamente tierna – Tal vez… estarías mejor con una mujer… al menos eso dice la sociedad y la religión… Pero, si en verdad estás enamorado de mí en la misma medida en que yo de ti… ¿podrías pasar el resto de tu – no pudo terminar. Asahina lo volvió a abrazar, emocionado y llorando de alegría.
¿Cómo se te ocurre robarme la idea, tonto…?
¿Eh? – parpadeó, confundido.
Te amo… Y claro que acepto… Es más… – se separaron. Y él sacó una cajita de terciopelo del bolsillo interior de su saco – Sería plenamente feliz si me concedieras el honor de aceptar usar esto por y para mí – abrió la cajita. Era un hermoso anillo de oro blanco, que pese a estar notoriamente diseñado para un hombre, era al mismo delicadamente femenino.
Kaoru – se lo puso – Ahora sí soy una damisela – lo volvió abrazar. Ambos empezaron a reír, en medio de su llanto de alegría.
Pues sí, eres la prometida más tierna, preciosa y provocativa del mundo…
Deja de decir idioteces – intentó huir de su abrazo, pero fue aprisionado contra la cama – Ka… Kaoru, estoy convaleciente…
Descuida… En lo que pienso dónde nos uniremos y dónde será nuestra Luna de Miel te haré sentir mejor, mi amor… Deja todo en mis manos… Como siempre…
X.X
Yukina terminó de bañarse… pero no salió. Con el dolor de su corazón dejó correr el agua, aun cuando terminó de cambiarse. Quería ganar tiempo…
No puedo creer que seas tan insensible… Es obvio que él y tú son igual de inseguros… ¿cómo puedes no entenderlo…?
Sin embargo, llegó a la conclusión de que incrementar la cuenta del agua iba a ser una idiotez, de modo que, lanzando un suspiro, cerró la llave, se peinó, y… salió del baño.
Kisa-san – pero al entrar a su habitación, luego de una hora completa, lo encontró sentado, con la cara y las manos dirigidas hacia el piso – Kisa-san, ¿te encuentras bien? – recién cuando se puso de cuclillas, preocupado por su falta de movimiento, notó que tenía entre las piernas una maleta. Se sintió morir – ¿Kisa-san…?
Se acerca el fin de ciclo…
¡Pero si recién ha iniciado nuevamente!
Es lo mismo. El edificio de Ricchan me queda más cerca, si quiero al menos dormir una hora al día… De modo que… estaré en su departamento… Acaba de darme permiso…
Pero… Ta
Takano-san aceptó con gran agrado la idea de que yo me quedara cómodamente allá, porque eso implicará que Ricchan se mude con él durante esas dos semanas… Algo que estaban planificando hacer en cualquier momento…
¿Dos semanas…? Pero, nuestro ani
Cumplimos tres años juntos, lo sé. Pero, lo lamento. No puedo someterme a una muerte lenta, sé que lo entiendes… Nos vemos – no alzó la mirada. Caminó hacia la puerta, cargando su maleta, pero él lo detuvo.
Kisa-san, ¿qué ocurre?
Ya te dije – lo miró de reojo, cubriéndose el rostro con los mechones que caían por su frente – Yukina, déjame ir, por favor, tengo sueño…
Entonces quédate aquí… Mañana si quieres te… mudas – su corazón se estrujó.
Fui un imbécil… Sabiendo lo inseguro que eres… ¿cómo pude hablarte de esa manera…?
Yukina-kun… Ya hemos estado juntos por mucho tiempo – el miedo embargó al más joven. Lo soltó, por inercia – Es obvio… que tú has aprovechado al máximo nuestra relación, fortaleciéndote en todos los aspectos… Yo, en cambio, me he estancado… No te conviene seguir conmigo, si seguimos así, te voy a jalar al abismo… Pero… te amo – Yukina empezó a descongelarse lentamente – Por eso, te pido estas dos semanas para pensar bien las cosas…
¡Yo no necesito pensar nada, yo quiero pasar el resto de mis días contigo!
Pero yo sí necesito pensar… Ya tengo treinta y tres años, Yukina… Tú recién comienzas a vivir tus veinte – los ojos del más joven empezaron a llorar. Pero Kisa no los miraba. Seguía con la vista dirigida hacia el piso – Soy un hombre egoísta inmerso en la relación con un niño… No te estoy minimizando, por cierto… Lo que quiero decir… es que por amarte… estoy condenándote a estar al lado de un viejo… Yuki – ahora sí alzó el rostro. Estaba tan empapado como el suyo, y hablaba apretando los dientes – Dame tiempo…
¿Y a dónde irás… A LA CASA DE UNO DE ESOS IMBÉCILES, VERDAD?
El día en que te convertiste en mi fuerza… renuncié a esa patética forma de amar… Ya sabes el número del departamento de Ricchan… Si necesitas algo urgente, llámame por favor… Pero sólo si es de vida o muerte…
Lo único que necesito eres tú – intentó alcanzarlo, pero se enredó con la sábana y cayó al piso – No… No, por favor… ¡KISA-SAN!
El azote de la puerta de calle pareció chocar contra su propio corazón, haciéndolo añicos.
X.X
Buenos días…
Buenos días, Takano-san… ¿Y Ricchan? – fingió buscar algo en su maletín para que no viera su cara inflamada de tanto llorar.
Se fue más temprano… Tenía una reunión con Yokozawa. Kisa – era su mayor, pero ya lo había conversado con Ritsu. Era deber ambos ayudarles a reconciliarse – me llamó
Yukina-kun… Preguntó si necesitas tu celular, aparentemente lo dejaste en tu departamento…
¿Eh? – volvió a revolotear dentro de su maletín – Maldición…
Dijo que lo podía llevar a Marukawa…
No, está bien. Si vuelve a llamarlo, por favor, dígale que no se preocupe. Me compraré otro – caminó hacia el ascensor, con la mirada proyectada al piso.
Estaba llorando – pero se detuvo al oírlo – Cuando Ritsu y yo nos separamos, yo lo hacía todo el tiempo… Y cometí la brutalidad de dejarme llevar por mis instintos, junto con otras personas… ¿No vas a hacerlo, verdad?
No. Yo… sólo deseo ser amado por él…
¿Entonces por qué estás aquí?
Si le inco
No me incomoda, al contrario. Me es conveniente… Pero ni Ritsu ni yo queremos verlos sufrir… Kisa, no dije nada en la época en que buscabas desesperadamente el amor, antes de que él llegara a tu vida… Pero no quiero que retrocedas… él
No bajaré mi rendimiento como la otra vez…
Esto no tiene que ver con el trabajo, hablo como tu amigo…
Takano-san – lo miró a los ojos, desde su pequeña estatura, que era aún menor que la de Onodera – Le agradezco su interés… Pero sólo Yukina y yo podemos solucionar esto. Nos vemos en la oficina – lo dejó solo, en el pasadizo, con un sentimiento enorme de impotencia.
X.X
Hum… me encanta…
Me alegra, Usami-sensei…
En efecto, se ve muy tierno…
Gracias, Nowaki-sensei…
Sin embargo – Yukina alzó la vista hacia Miyagi. El hombre lo observaba fijamente, con el cigarrillo aprisionado entre sus dos dedos – creo que una vez más estás retratando tu interior… Porque, hasta donde sé, por medio de Hiroki… la novela de Usami-sensei era una suerte de comedia… Y tú has pintado una perfecta… noche de tormenta – Yukina era el más alto en ese momento, pero ante el comentario del profesor pareció encogerse.
No puedo evitarlo, Miyagi-sensei… Ya no tengo mi mayor fuente de inspiración conmigo…
¿No me digas que ese muchachito impetuoso no te ha llamado hasta ahora? – Hiroki entró en la oficina que compartía con Miyagi, la que estaba siendo empleada en ese momento como una improvisada sala de exposiciones, con una bandeja llena de vasos servidos con una bebida de color verde. Probablemente un refresco, ya que era un día soleado.
Así es, Kamijou-sensei… Ni una sola llamada…
Te lo dije… Debe haber vuelto a las andadas – Yuu recibió un duro codazo de parte de Misaki, quien estaba a su lado derecho – Auch, es la verdad, ¿por qué me golpeas? Yo creo que
Si no fuera porque eres ayudante de Yoshino-sensei… te acusaría con Kirishima-san de ser tan molesto…
Soy su Asistente Principal, no un simple ayudante… Dudo que nuestro jefe te hiciera caso, eres un inepto… Y, para que lo sepas, si tú no fueras amante de Usami-sensei yo – pero tuvo que callar, porque el escritor lo estaba mirando fija y asesinamente.
Yukina… ¿no has intentado buscarlo…? – Shinobu era muy silencioso, y casi poco sociable. Odiaba a Hiroki con toda su alma… por ser víctima de las bromas medio pervertidas de su novio… Y en general, le importaban muy poco los amigos de Miyagi, aunque ahora también fuesen los suyos. Pero, habiendo sufrido tanto para conseguir el amor de Miyagi, se identificaba con el joven que era casi de su misma edad. Por eso, su voz sonó tan dulce y delicada, que todos callaron. Y los observaron en silencio.
He decidido no hacerlo… Ni siquiera por nuestro aniversario…
Entonces… la fiesta…
Sigue en pie…
Pero – Usagi-san tomó de la mano a Misaki, para hacerlo callar.
Tengo… la esperanza de contar con ese pastel que prometió prepararme… Dijo que era por mi Graduación… pero sé que también lo es por nuestros tres años juntos… Sin embargo… estoy preparado para todo…
Yukina-kun… – Usagi-san bajó la mirada hacia Misaki. Y apretó su mano con mayor fuerza, como deseando que de esa manera permaneciera para siempre atado a él.
Si no llega a ir… sabré que lo perdí para siempre… Y me iré al extranjero…
¿Qué? – hablaron todos al mismo tiempo. Pero él dejó sus pinturas en el escritorio, colgó su mochila en su hombro, y salió de la oficina, en silencio.
Llama a Yoshino-sensei… Dile que le pida a Onodera hacer el intento… – Usagi le habló a Yuu, casi suplicando. Y él entendió.
A Chiaki no. Estoy seguro de que Hatori es el más indicado para lograrlo – ya no contaban con tiempo.
X.X
¿Por qué no vamos a celebrar la entrega del borrador, Takano-san?
Todos sabían que sólo a entrega del documento final ameritaba una celebración, pero en este momento, lo que en realidad querían, todos, era intentar convencer a Kisa.
¡Cierto, Takano-san! – comprendiendo por dónde iba la sugerencia de Hatori, Onodera se puso de pie, exprimiendo su última traza de energía y habló emocionado, mirando directamente al cabizbajo Kisa que se hacía el desentendido – Son pocas las ocasiones en que todos terminamos a tiempo, ¿no lo cree, Mino-san?
Completamente de acuerdo contigo, Ricchan. Y ya que acaban de llegar – miró hacia la entrada, donde un sonriente Kirishima estaba parado, al costado de un sonrojado Yokozawa, quien estaba medio despeinado (imaginamos el motivo) – creo que los señores son los indicados para proponernos un lugar a dónde ir…
¿Entrega de borrador exitosa? Ah, Japun también. Pero preferí que mis retoños se fueran a descansar… Hum… ¿a dónde crees que podríamos ir, amor? – el pobre terminó de sonrojarse.
No… no sé… Kisa, ¿qué sugieres? – todos lo miraron. Pero él continuó trabajando.
Supongo que pueden ir al restaurante de comida rápida que queda junto al de adornos chinos… Sé que ahí también se puede beber…
Bien, en ese caso, apaga tu máquina, te espe
Takano-san, debo entregarle esta propuesta a Yokozawa-san mañana a primera hora…
Te doy hasta mediodía – miró a Takano-san. Y se entendieron a la perfección: las únicas personas en el mundo que podían ayudarlos eran ellos dos y sus respectivas parejas… Porque sólo ellos habían pasado por el mismo infierno.
No, gracias… Además, creo que estoy un poco afiebrado, me podría ir peor – Ritsu dio un respingo. Y sin mayores ceremonias, colocó una mano sobre su frente.
¡Es cierto, está ardiendo! Takano-san, debemos llevarlo a
Vayan a celebrar… Terminaré esto y me iré a casa, no hay problema…
Kisa
¡VÁYANSE! – empezó a llorar, aferrándose con fuerza a su computadora. En silencio, todos, excepto Ritsu, salieron. Takano-san miró a su ojiverde y sin palabras le deseó éxito. Sólo se oían los sollozos de Kisa – Ricchan… Takano-san se molestará si no vas…
Ese idiota está más cansado que nosotros, y yo deseo conservar mi integridad física a salvo esta noche… Tengo algo que terminar también… Haz de cuenta que no estoy, no voy a teclear – ocupó nuevamente su lugar y empezaron a trabajar, en silencio.
Hacía cuatro horas que había terminado de revisar ese nuevo storyboard que había llegado en la mañana… Y me moría de sueño… Pero, no pude evitar involucrarme… Y sabía que Takano-san pensaba lo mismo…
Cuando nos alejamos… debido a mi mala interpretación de su sonrisa… Takano-san y yo sufrimos mucho, en soledad… Claro que, él contó con Yokozawa-san… Pero… la soledad de no tener a tu pareja a tu lado… no es fácil de cubrir… Muchas veces, aunque no debería ser así… ni siquiera Kami-sama puede cubrirla…
Sentado a su lado, viendo de reojo cómo el teclado se iba humedeciendo cada vez más… quise contarle nuestra historia… Pero no pude. Kisa-san es probablemente el más reservado de las damiselas de Esmeralda… y por ello sé que no tenemos acceso a su mundo interior…
Sólo Yukina-kun…
Y, nadie, nada, nunca, jamás… podrá reemplazarlo…
¿Cómo es que no te puedes dar cuenta…?
Jum, yo lo sé… El dolor ciega…
Yo tardé once años en darme cuenta…
Cierra esa estúpida máquina de una buena vez – la voz de Isaka-san los sacó a ambos de sus pensamientos. Estaba con los brazos sueltos a los costados de su cuerpo, mirando al editor lloroso con todo menos gentileza – Onodera, Takano me pidió que te dijera que estarán en la Universidad… Bakahiko necesita que le ayuden a escoger qué pintura de Yukina-kun debe elegir para su nueva novela – los ojos de Kisa se abrieron por completo.
Voy… Hasta mañana por la noche, Kisa-san…
Mañana por la noche… La fiesta de Yuki…
Apúrate – jaló su maleta y empezó a meter todos sus objetos personales.
¡Oi, Isaka-san!
Acá soy tu Jefe… Lo que ocurra afuera es diferente – Kisa no pudo evitar ver el hermoso anillo en su mano. Y empezó a llorar con serenidad nuevamente – Tienes dos segundos para cerrar ese maldito aparato…
Quería que me dejara en paz… y al mismo tiempo, como hasta hacía un par de minutos… deseaba que no me dejara aún más solo… Isaka-san… uno de mis mejores amigos… obviamente era ahora un hombre completamente feliz.
No sé cómo, pero luego de la quinta botella de sake, fui el encargado de llevarlo a su departamento… donde un tierno Asahina-san lo cargó en brazos, luego de agradecerme... Lo envidié…
Y luego… sin mayores ceremonias…
Y sin saber cómo nuevamente…
Terminé en la puerta de aquella combini…
Y la embriaguez se me fue de golpe.
X.X
Globos. Listos…
Cerveza… En la congeladora…
Bocaditos… Servidos…
Cajita de terciopelo… En mi bolsillo…
Kisa-san…
Ausente…
Mi lista estaba húmeda e ininteligible…
Kisa-san…
El único ausente…
Porta tortas… Colocada al medio…
Innecesariamente.
Gracias por acompañarme… Es… un día muy grato para mí – intentó sonreír, pero sólo se formó una mueca en su bello rostro. Todos aplaudieron, casi por inercia.
Yukina-kun… ¡Felicidades por tu exitoso término de carrera!
Gracias, Usami-sensei…
Nadie más habló. Yukina, aunque sabiendo que la fiesta no requería de música, puesto que no había mujeres, y que ninguno (salvo Kirishima y Takano para molestar a sus ukes) se atreverían a bailar entre hombres, encendió la radio. E intentó retomar su plática con Asahina.
Lo lamento, de veras… Ryuuichirou-sama se embriagó antes de poder colocar los puntos sobre las íes, como se dice…
No hay problema… Afortunadamente tenía otro motivo para celebrar… Por cierto, felicidades… Alcancé a ver el anillo…
Gracias. Aunque, creo que no soy el único… – ambos miraron las manos izquierdas de las damiselas de cada pareja. Aunque sonrojados, parecían felices de estarlas mostrando. Y eso incluía a Yokozawa – A pesar de ser el menor, junto con Shinobu-kun… nos has servido de ejemplo…
Un ejemplo que no puede disfrutar de su alegría – bajó la mirada y apretó los puños. Asahina no pudo encontrar las palabras adecuadas para consolarlo.
Supongo que elegiste un porta tortas cuadrado, ¿verdad, Yuki? Porque como no encontré un solo bendito molde en el departamento tuve que improvisar con un pirex… Ricchan, ¿no eres aficionado a la repostería, cierto? – todos miraron hacia la puerta del departamento de Kisa. Ahí, sonrojado, con una pequeña caja en sus manos que no debía medir más de treinta centímetros de largo, estaba Kisa Shouta, sonriéndole únicamente a su novio, visiblemente nervioso y arrepentido – Espero alcance...
Kisa… san… – Yukina lo miró durante un minuto completo y luego, cubrió su rostro con ambas manos y se puso a llorar. Sin esperar otra reacción, todos salieron, luego de darles una palmadita amistosa en la cabeza.
Me imagino… que no deseas probarlo…
¡Por supuesto que quiero! – gritó – Pero… ¿cómo pudiste dejarme solo durante todo este tiempo? ¡PENSÉ QUE HABÍAS TERMINADO CONMIGO!
Pues eso me indica que eres un idiota – caminó despreocupadamente hacia la mesa, dejó la caja y luego, se cruzó de brazos y lo miró a los ojos. Yukina seguía llorando, pero estaba tan sorprendido que parecía no darse cuenta – Te pedí tiempo…
Pero hablaste de la diferencia de edades…
Es real, ¿no? ¿O me vas a decir que somos contemporáneos…?
No te entiendo…
Yo menos… Estos cinco días… han parecido cinco siglos…
Me lo vas a decir a mí…
Lo lamento… Era un pequeño experimento – nuevamente lo turbó. Kisa estaba realmente raro – Comprobé mi teoría… ¿Quieres probar mi pastel? – buscó con la mirada un platito y un cuchillo, pero cuando ya empezaba a dirigirse a su cocina, fue jalado con fuerza. Y besado con desesperación.
Aún ahora… no sé cómo logramos detenernos… Kisa-san y yo hemos intercalado nuestros roles siempre, aunque él nunca haya ocupado el mío por completo… Pero en ese momento… Sinceramente creo que fue el hecho de que casi tumbamos la mesa lo que nos hizo detenernos.
Ba… baka… cálmate…
Pero… Kisa-san… quien tiene un… ya sabes qué… en el cuello… soy yo – el rostro de Kisa se tornó casi tan rojo como el ponche que Misaki había preparado.
Yo… Bu… bueno, ese no es el punto… ¿Por qué enviaste a todos a atormentarme? No me dejaban pensar, y no me permitían seguir con mi periodo de abstinencia…
Yo no los envié, ellos – calló. ¿Periodo de abstinencia? – Kisa-san, ¿de qué hablas?
Te dije… que ya soy un hombre de treinta y tres años… Muchos amigos de mi edad… son incluso ya padres… Yo… necesitaba estar plenamente convencido… de mis sentimientos futuros – Yukina sólo escuchaba – Quería comprobar… y espero no herirte con esto que diré… si en verdad estaba enamorado de ti… y no que te habías convertido en una costumbre…
Se miraron a los ojos. Los de Yukina empezaron a nublarse una vez más. ¿Creíste que yo era un juego, Kisa-san?
La primera noche lejos de ti… No pude dormir. Antes me era también difícil, porque tenerte cerca me pone demasiado ansioso… Pero esa ansiedad, fue más insoportablemente dolorosa esta vez porque no estaba contigo… Intenté, concentrarme en el trabajo, y si lo logré esta vez, fue porque quería que estuvieras orgulloso de mí… Mi primera intención, era probarme durante dos semanas… Pero esa misma noche ya sabía la respuesta…
¿Soy un juego…?
Eres mi todo… Principalmente mi fuerza… Pero, ya no deseo seguir viviendo de esta manera – se acercó a él, aún sonrojado – Yuki… ya no quiero ser más tu enamorado…
Amo a Kisa-san… Pero en ese momento quise golpearlo. Me estaba clavando con mayor precisión el puñal que hacía días había incrustado en mi corazón. Lo odié con toda mi alma…
Por eso, ya hice el depósito del primer pago. Me dijeron que mañana trasladarán tus y mis cosas – parpadeó confundido, aún sumido en sus pensamientos casi asesinos – Queda a medio camino de la Editorial y de tu Trabajo, y es tan céntrico que creo que podremos, pese a mi trabajo, estar juntos por las noches antes de irnos a descansar…
¿De qué hablas…?
No quiero vivir bajo el mismo techo contigo sólo por un par de semanas… Quiero estar contigo para siempre… Feliz Aniversario, Yuki. Espero que te guste mi regalo… para los dos… cuando te lleve a conocerlo, por supuesto… Luego iremos a la inmobiliaria para que regularices tu firma…
Kisa-san… me alargó una llave, que estaba colocada en un hermoso llavero con forma de conejito… ¿Nuestro… departamento…? ¿De los dos…?
No creo… haber llorado nunca tanto como durante esta semana…creyendo que cometí la peor de las bajezas… Y ahora, de felicidad infinita, ante la perspectiva de vivir contigo, bajo el mismo techo…
Kisa-san… ¿sabes que esto complementa mi regalo para ti…?
El simple hecho… de que sea tuyo y mío… me indica que lo disfrutaré plenamente…
Me… alegro – se besaron y abrazaron tiernamente – Lamentablemente… ya no me alcanzó para comprar los anillos…
Por eso no hay problema… A mí no me alcanzó para el departamento – Kisa se separó y lo miró a los ojos, confundido – Espero yo también… que mi regalo te guste… Y que te quede… Recuerda que mis manos son más grandes que las tuyas… y no quería que nadie más usara algo que sólo te pertenece a ti…
Cuando abrí la cajita de terciopelo… empecé a llorar… Eran dos hermosos anillos de oro, mucho más hermosos que los que Ricchan y el resto de mis amigos-amigas tenían… Yukina, como buen artista, los había elegido a la perfección. Eran tan delicados, y a la vez tan masculinos, como para que no olvidáramos nuestra naturaleza pese a nuestra esencia.
Yo no sé de velos, vestidos de colas de metros y metros de largo… Tampoco soy muy aficionado a las flores, porque les tengo alergia… Si hubiera entrado a una Iglesia vestido de novia, o de novio, seguramente me habrían lapidado por hereje…
De modo que… igual que Yuki, cuando colocó mi anillo en mi dedo, le prometí estar con él para siempre…
Yukina… te amo…
Cuando era un simple estudiante de arte, que trabajaba en una librería de prestigio… y lograba gracias a mi amabilidad exitosas ventas… solía conformarme con esa felicidad momentánea y efímera…
Yo también, Kisa-san… Gracias por existir…
Llegaba a casa, anhelando una persona que acariciara mis mejillas adoloridas y me consolara por mis fracasos estudiantiles… Soñaba con tener una esposa, o un par de niños para pasar un lindo fin de semana…
Odiaba a las personas que buscan en compañeros de turno aquello que secretamente sufren al no tener… La aceptación y valoración completa…
En ese entonces, sólo me alegraba el día el ver a ese dulce jovencito de apariencia casi infantil acosarme sutilmente…
Hoy, en este preciso momento, son tus manos delicadas quienes acarician mis mejillas… Y tus besos los que me hacen sentir como un verdadero maestro en el arte de amar…
Algún día, si lo deseas, quizás adoptemos uno o dos niños, porque una familia se basa en el amor y no en el género…
Pero, lo más importante de todo esto es que…
Logré atesorarte en mi corazón, principito… Y serás el jovencito que me reciba con un Bienvenido todas las noches al llegar a casa…
El único hombre en la faz de la Tierra y en el Universo… al que amaré como te amo en este momento…
Plenamente, con mi mente, alma, espíritu y… cuerpo…
Reeditando aquellos capis que voy encontrando con faltas ortográficas (deben haber miles, please, si encuentran alguno me avisan), me di cuenta de que había prometido risas... Lo lamento, pero... al final cambié de opinión...
Debo confesar, que es la primera vez que me cuesta tanto escribir el final de algo que escribo. Usualmente, es lo primero en terminarse luego del capi inicial... Tal vez sea porque he intentado desesperadamente captar la esencia de Yuki y Kisa-san, pese a que conozco y conocemos tan poco de ellos... y mis intentos han sido varias veces fallidos...
Espero que haya quedado medianamente aceptable...
Quizás he cometido errores cronológicos, les ruego me disculpen...
Espero que puedan dejarme algún review... Y que la historia les haya gustado aunque sea un poquitito.
FELIZ AÑO NUEVO, QUE TODOS SUS DESEOS, METAS Y SUEÑOS SE CUMPLAN EXITOSAMENTE!
Besos XD
