Y otra vez me tuve que tardar... Lo siento! Esta vez no fue mi culpa! Fue de la fu***** página! Dx Voy a agradecerles a todos sus reviews. La verdad me agrado mucho eso que mi historia realmente les este agradando y le este intrigando, tanto como para seguirla a pesar de que yo siento que cada capítulo me sale más feo que el anterior -Hace una reverencia -En serio se los agradezco n.n
Pero bueno, he vuelto y más recargada que nunca (?) n.n
Y sin más... El fic! /o/
Capítulo 7: Pista primera
La atmósfera se volvía cada vez más fría, y no por el clima típico del país, sino por la tensión que rodeaba a las tres personas dentro de ese sótano. Taiwán no dejaba de ver la mirada de Rusia, Rusia no dejaba de fijar su vista en la de Taiwán. Ambos estaban en una especie de guerra esperando a ver quién sería el perdedor.
Pasaron minutos que parecieron horas y esa guerra no acababa
-Volveré a repetir ¿Qué demonios sabes del paradero de ese chino? ¡Habla ya! –Se empezó a acercar a la asiática con apresuro y amenaza
-Bela, por favor –Levanta su siempre fiel tubería para cortar el paso de la rubia –Prometí que le daría un buen alojamiento si me daba información. No hay que apresurarnos a la violencia, ¿Da? –Le sonrío a la chica antes de volver su mirada en la castaña –Quiero que me digas todo lo que sepas –
-No tengo nada que decir – Dijo seco y tajante. Nadie le sacaría lo que prometió callar. Había jurado al superior y a su hermano no decir nada, prometió ayudarlo en mantenerse escondido. No solo porque sería amenazada diría algo –Sé exactamente lo mismo que tú. Nada – Volvió a fijar su mirada lila en esas orbes que lo retaban. Claro, lo que pintaban estas era un claro reto
–Algo sabes… -Se puso de pie aun sin quitar la vista de Taiwán –Per no lo quieres decir –Sonrió de forma juguetona- ¿Qué fue lo que pasó? ¿Hay algún problema fuerte para que tengan que ocultar a su país?- Se dio la media vuelta y caminó unos pasos - Tan fuerte que la milicia tuvo que ayudar… Sé que algo sabes. Que yo sepa… -Vira su vista sobre su hombro viendo de nuevo a la chica –No hay nadie en china que cargue tan familiarmente un panda y que sea acompañado por una chica vistiendo rosa con flores en la cabeza mientras el ejército los cubre celosamente. ¿O sí? –
Esa aclaración hizo sorprender a Taiwán –"¿Cómo sabe qué… "? –Se preguntó. Cómo era posible que él supiera de algo así si se supone que todo había sido rápido. No había dado tiempo de que alguien lo supiera… A menos que… -"Los noticiarios…" –
-Creo que ya cayó en cuanta en algo – La rubia se acerca amenazadoramente a la asiática y así como su hermano lo hizo anteriormente, se agachó para poderla mirar fijamente –Tu tuviste algo que ver en eso, ¿Verdad? –Lo dijo más como afirmación que como pregunta.
La asiática apretó su mandíbula. No podía creer que con solo unas palabras la tuvieran entre la espada y la pared. Sabía que si no le decía nada ellos sabrían que mentían, pero si les decía la verdad descubriría lo que su maestro quiere ocultar y, como su cultura lo indica, eso sería traición y un marcado deshonor. No se podía permitir eso.
-…Una crisis muy fuerte se avecina –Después de unos segundos empezó a hablar - Nuestro superior se llevó a nuestro maestro a la base militar para tenerlo vigilado. Es probable que la crisis llegue a ser tan fuerte que llegue a enfermar hasta a un punto de mortandad. He ido a su tierra pero solo para encontrarme con su superior… No sé nada más… -Durante todo el discurso vio directo a los ojos azules de la menor de las hijas de Kiev. Sin desviar la mirada y sin titubear ni un solo segundo.
-Pero ya he ido a fisgonear la base militar y no veo nada –Resonó a los segundos la voz masculina del recinto, con ese tono infantil y dudoso –Ni una sola pista de China –Se volvió a dar media vuelta otra vez caminando hacia la "rehén".
-Ya te dije que es todo lo que sé –Ahora su vista se fijó a la lila que la veía con creciente amenaza.
-Si mal no entendí, tú ibas con él cuando fue trasladado –La bielorrusa no se iba a quedar atrás. Su voz también se oía amenazante. Dándole a entender a Taiwán que si no decía la verdad la cosa iba a empeorar.
-Fui porque creí que estaban exagerando, fui para hablar con el general de que la cosa no podía ser tan fuerte. Resultó que sí y de ahí me regresé a mi tierra… –Algo que había aprendido bien desde su infancia fue decir verdades a medias, solo esperaba que no descubrieran eso – Sin saber nada más –Volvió a recalcar a los eslavos.
El silencio se expandió por varios minutos que parecieron horas para la chica. Las miradas azul y lila no dejaban de estar sobre su persona ni un solo segundo, analizando y buscando la mentira en sus palabras. Rusia estaba certero de que la chica aún ocultaba algo. Sabía toda esa tradición de honor y palabra que llevaban todos los hermanos del chino tatuada en sus frentes. Sabía que la chica estaba amenazada de ocultar ese algo. Su mirada retadora y fiel la había visto varias veces en los soldados rehenes de la guerra, a los que les intentaba sacar información de manera despiadada y aun así callaban… Una mirada idéntica…
-Algo me dice que no estás siendo del todo sincera –Se acercó a ella, ahora sí, amenazante, agarrando su tubería con fuerza –Debes entender la situación en la que te encuentras… -Estiró el metal dejándolo a escasos centímetros de la frente de Taiwán –Si no me dices todo lo que sabes no podré cumplir mi promesa de tratarte como invitada –Surcó esa sonrisa infantil que para estos instantes ya era tétrica
-¿Y tú por qué tan interesado estás de saber que le pasa o dónde está mi hermano? –Contraatacó. No iba a dejar esto tan fácil y no se iba a dejar intimidar fácil. Por más muerta de miedo que para estos instantes ya estaba. Por el bien de su hermano tenía que mantener la compostura y no inclinarse a pedir piedad como su raciocinio le dictaba –Es raro que una nación como tú se preocupe por sus vecinos sin buscar nada a cambio – Todo lo dijo de la forma más despectiva que encontró sin que la voz le temblara por haberse tomado tal atrevimiento. Lo sabía, esas palabras ya la habían condenado.
-¡Cómo te atreves a hablarle a sí mi hermano! – Tomó el largo y castaño cabello de la asiática entre sus dedos halándolo con fuerza y enfado, acercando su cabeza a la de la rubia, obligándola a verla a los ojos -¡Tú no sabes nada y no tienes por qué saberlo! ¡No te entrometas en algo que no te incumbe y solo danos los que te pedimos! – Resonó su voz con autoridad.
-Entonces estamos en las mismas. No te entrometas en lo que no sabes y no tienes el derecho de enterarte… -
Sin más sintió como caía de nueva cuenta al suelo por un enorme y sonoro golpe que la bielorrusa le proporcionó a la taiwanesa. Para este punto, la asiática ya no pudo más. Unas cuantas y pequeñas lágrimas habían salido de sus orbes, no tanto por el dolor del golpe. Si no porque sabía que le va a ir peor. Ese solo fue un golpe por parte de una nación débil. Si esto seguía así el golpe iba a ser mayor, más doloroso y más agonizante. Pues el siguiente golpe lo daría el hombre que se encuentra con ellas.
-Ya tranquila Bela… -Posó el grifo de su tubería en el hombro de la menor para alejarla del cuerpo inerte –No es necesario llegar a esto. Por desgracia… -Fijó su vista en la castaña –No podré darte el alojamiento que prometí, aunque lo que puedo hacer es traerte algo para que te sientas un poco más cómoda estando aquí –Se dio media vuelta caminando a la puerta del sótano seguido por su hermana, la cual vio que iba de salida y lo siguió sin necesidad de ser ordenado –Te ganaste un poco de comodidad... –La ve con una sonrisa mientras sostenía la puerta- Por la enorme pista que me has dado – Sin más, la puerta fue cerrada haciendo estruendo
…
Corea había llegado lo más rápido que sus piernas (y el avión) le permitieron a la casa de Japón. El saber que Taiwán había desaparecido lo hizo entrar en pánico y eso no le gustaba en nada. Primero su aniki y ahora su hermana. Algo aquí ya no le estaba dando buena espina.
Tocó la puerta de la entrada con algo de fuerza esperando a que el japonés le abriera.
-¡Es verdad que Taiwán está desaparecida! –Grito apenas y la puerta se abrió
-Hai. Hace unos días su jefe me habló con preocupación preguntando si ella no se encontraba conmigo. Al negarle se preocupó y me dijo lo que le dije Corea-san –
-¿Y por qué me hablaste a mí? –
-Al no saber tampoco que pasó con China-san, llamé al que es más cercano de ellos después de mí, esperando que sepa algo o tenga alguna idea de algo – Fija su mirada esperando alguna respuesta que le dé una idea del paradero de la chica
-Lo siento. No sé nada… -Bajó la mirada totalmente decepcionado de sí mismo. Esperaba serle de ayuda al japonés, pero al parecer no será así –He estado muy preocupado buscando a aniki que no he tenido mucho contacto con los demás… -
Japón suspiró con pesadez. Al parecer fue una pérdida de tiempo llamar al coreano y más el haber pensado que sería de ayuda.
Iba a decirle que se retirara cuando…
-¿Y nadie sabe cómo o dónde fue secuestrada? Digo, es una nación. En nuestras tierras siempre nos tienen vigilados. Qué nadie sepa nada y que se haya desvanecido de la nada es un tanto sospechoso ¿No crees? –
Al parecer el menor si le fue de ayuda después de todo –Aguarde un momento por favor –Cerró la puerta dejando al chico afuera.
A los minutos sale de nuevo el mayor usando su traje militar –Vamos a la casa de Taiwán-san –
…
-Busque algún indicio de violencia en la casa –
-No se ve que alguna de las entradas haya sido forzada –
A las horas, ambos asiáticos se encontraban investigando la casa su hermana. Buscaban alguna pista que les dijera su paradero o de a mínimo como fue que se la llevaron.
Estuvieron investigando toda la casa, viendo que no había nada fuera de su orden. Algo aquí no cuadraba, parecía como si ella se hubiera ido de su casa sin más.
Algo estaba faltando, una pista que les dijera lo que ocurría. Salieron de la casa un tanto derrocados por no haber encontrado nada, ni un solo rastro. Estuvieron todo el día buscando algo pero nada había que les dijera algo de la taiwanesa. Suspiraron con derrota y se miraron con decepción. Cada uno estuvo a punto de irse por su lado, de todos modos ya estaba anocheciendo y era mejor volver a casa, cuando una vocecita llamó su atención
-¿Ustedes son amigos de Mei-san*? - Ambas naciones voltearon, más bien, bajaron su mirada encontrándose con una pequeña y hermosa niña, la cual los miraba con duda y curiosidad. Sostenía una canastita con varias flores y llevaba un uniforme escolar de escuela primaria.
-¿Tú quién eres pequeña? ¿Conoces a Ta… Mei? – Preguntó Corea mientras se agachaba a la altura de la niña.
Asintió con una sonrisa –¡Soy su vecina! Yo vivo allá –Señala una casa que se encontraba en diagonal a la de Taiwán pasando la calle –Siempre que salgo de la escuela vengo a dejarle flores ya que le gustan mucho. Pero estos días no ha estado en casa… -Dice con voz más triste cada vez que decía una palabra
-No tienes de qué preocuparte. Venimos a buscarla –Japón se acercó a la pequeña regalándole una suave sonrisa para tranquilizarla
-¿Sabes de casualidad a donde habrá ido? –Preguntó de nueva cuenta el coreano regalándole otra sonrisa.
La niña lo pensó por unos segundos, negando primero y luego asintiendo, para después poner una mirada y mueca de duda –Es que no lo sé muy bien… -Puso un dedo en sus labios mientras hacía memoria- Yo pasé por aquí un poco tarde porque mi mamá me llevó a comprar la cena. Cuando iba a acercarme a la puerta vi a una señorita muy bonita enfrente de su casa. Tocó la puerta y cuando Mei-san salió se desmayó. De seguro la llevó al hospital después de eso porque se fue corriendo por allá –Señalo la dirección.
Ambos hombres se miraron entre sí con sorpresa y miedo. Les han confirmado que fue secuestrada, el problema es que aún no saben quién fue la "señorita" que lo hizo. Japón se agacho quedando a la altura de la niña.
-¿De casualidad viste como era esa señorita? –Le habló con voz suave y curiosa. La niña asintió con una sonrisa en su rostro.
-Era muy bonita y delgada, no era de aquí porque era muy alta. Tenía un cabello largo y se veía brilloso y bonito. Era rubio y podía jurar que la señorita tenía los ojos azules. Mis papás dicen que la gente que tiene el cabello rubio tiene los ojos azules –
Eso no les daba una pista en concreto. Por lo menos sabían que podía ser europea por la descripción, pero aún les faltaba algo más -¿No viste como iba vestida? O ¿Cómo era su cara? –Volvió a preguntar el japonés.
La niña volvió a asentir- Llevaba un vestido azul con blanco. Se parecía a esos trajes que luego Mei-san y yo nos ponemos cuando mi mamá me deja a su cuidado y nos ponemos a jugar –Hizo el ademán de que era un vestido esponjado –Casi no la alcancé a ver porque iba en la otra calle, pero parecía que su cara era la de una muñequita–Hizo el ademan de una cara fina - ¡Ah! Y tenía un lindo moño blanco en su cabello –Señalo la parte superior de su cabeza.
Ante la descripción, los asiáticos no supieron dar con el culpable. Sentían que aún faltaban datos o pistas… Hasta que oyeron el "moño blanco en su cabello". Ambos se miraron con escepticismo.
Habían dado con el culpable
-¿Alguien además de nosotros ha venido a casa de Mei? –Corea le volvió a preguntar. Se le hacía raro que con tanta información nadie hubiera hecho nada.
-Sí. Y muchos policías estuvieron pasando por las casas. Les intenté decir algo pero no me hacían caso –Hizo un puchero triste al sentirse ignorada por ser una niña.
-Has sido de gran ayuda –Japón paso una mano por la cabeza de la menor. Ambos sonrieron haciendo que ella también lo hiciera –Vamos a dejarte a tu casa. Es muy tarde para que estés aquí sola –
Ambos países fueron a gran velocidad a dónde estaba su hermana. No había necesidad de buscar más, sabían quién se había llevado a Taiwán y sabían a dónde fue llevada. Con velocidad y decisión se dirigieron a la casa de Rusia para sacar a su hermana de ahí.
…
-Hermano ¿Estás seguro de lo que estás haciendo? –
-Volveré apenas y saque información, Bela – Dice algo fuerte mientras metía unas cuantas cosas a un helicóptero
-Creo que estás yendo demasiado lejos por alguien a quien no le importó dejarte – Se cruza de brazos molesta
-Bela. Quiero que te plantees esto ¿Da? –Se acerca a su hermana y la toma de las mejillas – ¿Qué harías si yo me desapareciera de la nada?-
-Te buscaría hasta debajo de cada piedra-
-¿Y si te enteras de que fui secuestrado?-
-Mató a los responsables-
-Yo me siento igual –Le sonríe antes de soltarla –Además, aún tengo algo que arreglar con él y no podré estar tranquilo hasta solucionarlo –Se da media vuelta y se sube al helicóptero –Te encargo mucho a nuestra visita. Recuerda que le prometí que estaría cómoda. Busca sacarle más información –
-¡Haré las cosas como me las pides! – Vio cómo su hermano tomaba vuelo, esperando a que las cosas le salieran como él quisiera. Ella odiaba que alguien que no fuera ella misma se acercara a su hermano, o tan siquiera busque algo con él. Ella solo lo quería para él.
Pero desde que vio a su hermano sumergido en esa tristeza después de enterarse de que China estaba "desaparecido" le hizo entender que ella no podía llenar ese vacío de su hermano, no quería aceptarlo y no lo hará públicamente. Sabía que su hermano ya no le pertenecía (aunque nunca le perteneció pero eso era algo que ella no aceptaría), lo único que le quedaba era esperar a verlo feliz. Que lo que ella no puede darle, lo encuentre con quien busca día y noche –"Suerte, brat…-
…
Ya había pasado el tiempo prometido. Le había dicho por medio de una carta que estaría a más tardar esta semana ahí con él. De saber que no podía, ella le hubiera avisado
-"Por qué no ha venido, aru…" –Su preocupación ya era creciente. Llegó a las faldas de la montaña donde la mayoría del ejército que lo cuidaba se encontraba. Los saludó y buscó al comandante – ¿No le ha llegado ninguna carta de Taiwán?-
Negó –La única que nos llegó fue la que le entregamos hace unas semanas –
Suspiró con pesadez frotándose la sien con algo de desesperación -¿Alguna noticia de ella, aru? –
-No se preocupe. Ha de estar con mucha carga de trabajo. Recuerde que ella por mucho que lo esté ayudando, aún tiene deberes que cumplir –Coloca una mano en su hombro para darle apoyo –Debió de enfocarse tanto que se le pasó el tiempo –Lo guió a su carpa. Lo sentó y le dio un poco de agua.
China agradeció el agua y el descanso. Había caminado para hacer un poco de ejercicio vespertino y buscar un poco de tranquilidad. Aunque poco a poco su mente se fue cuestionando sobre su hermana y eso lo había concentrado tanto que cuando menos se dio cuenta había llegado a la base principal. Volvió a suspirar, tal vez si se había preocupado de más y la chica no tardaría en venir
-Podría avisarme sobre cualquier cosa que llegue a saber. Solo para quitarme mi preocupación –
-No se preocupe. Le informaré cualquier cosa que suceda –Hizo una reverencia antes de encaminarse fuera de la carpa -¿A dónde va? –
-Ya es muy tarde para que usted regrese al templo aunque sea con escolta. Puede pasar algo y a la mitad de la montaña y sin luz se nos dificultaría su tratamiento. Déjeme cederle mi estancia esta noche –Vuelve a hacer una reverencia –Cualquier cosa que necesite háganoslo saber –
-Gracias de nuevo. Y disculpe las molestias…. –Sabía que su ejército era de los más disciplinados y de los más ordenados. Tanto que tenía que darles la orden de descanso a los soldados para poder entablar alguna conversación con alguno. En cambio, el general y el comandante eran más "abiertos" con él por ser superiores y eso le causaba algo de pena al chino porque desde que recibieron la orden de darle más libertad estos dos (cuando el general llegaba a ir) siempre lo "consentían", por así decirlo, y eso hacía que se sintiera un tanto incómodo.
Se levantó de su lugar y se fue al catre donde dormía el alto mando. Estaba muy acostumbrado a dormir en lugares así por sus años y tiempo de guerras, sabía que era lo más conveniente para un campamento de monte y desmonte a velocidad. Lo malo es que para su condición era el lugar más incómodo en el que ha dormido en toda su vida… Y eso que llegó varias veces a dormir en el suelo.
-"Solo será una noche…"- Pensó con cierto pesar mientras buscaba conciliar el sueño –"Espero Taiwán venga pronto…" –
...
Bien hasta aquí dejo c: Nos vemos en el siguiente capi! n.n/
Espero no volver a tener problemas con esta mugre página y poder subir el otro a la brevedad~
De nuevo muchísimas gracias por leer, dejar review y por darle una oportunidad a mi historia.
