Disclaimer: No me pertenecen ninguno de los personajes de Harry Potter :(
A/N: Hola chicas! Como verán no me tarde mucho en subir el siguiente cap porque no las quería hacer esperar de nuevo. Además me divertí mucho escribiéndolo :D
Por cierto.. hay OOC ahh les aviso para que no se sorprendan de las reacciones :D
Disfrútenlo!
CAPÍTULO 7: EXTRAÑAS REACCIONES
-Cambiar de lugares? Estas chiflado o que!- miró al otro rubio esperando encontrar algún rastro de burla en su rostro, mas el chico estaba mortalmente serio.
-Ni loco me voy a poner todo cariñoso y meloso con Granger! Es suficientemente vergonzoso verte a ti actuar de esa manera tan denigrante!- se cruzó de brazos descartando aquella descabellada idea -Pero que tiene en la cabeza!-
-Que acaso no quieres conocer mejor a Hermione?- preguntó Draco suplicándole con los ojos.
-Ten por seguro que sé lo suficiente... Es la patética rata de biblioteca que se la pasa siguiendo a Potter y Weasley por todo el bendito colegio. La insufrible sabelotodo que se jacta de ser la estudiante modelo de Hogwarts, la preferida de los profesores, la mejor amiga del idiota que no quiso morir. Y por si fuera poco!- arrugó la nariz e hizo aquella mueca de asco que acostumbraba cada vez que recordaba lo que era –Una simple sang- escupió con odio.
-Ya me tienes harto con eso! Y qué si es una hija de muggles! Eso no la hace inferior a nadie y mucho menos a ti!-
-Y qué si es la preferida de los profesores? Ella se ha ganado aquella posición siguiendo siempre las reglas y mostrándoles respeto y admiración. Y qué si se la pasa metida en la biblioteca? Qué tiene de malo que quiera conocer todo aquello con lo que nosotros crecimos? Que quiera saber más de nuestro mundo?- se puso de pie mientras miraba al rubio con una expresión extraña en su rostro. Estaba rojo de ira y sus manos se cerraban lentamente en puños que sin duda usaría si la volvía a insultar.
-Sí… ella es una estudiante modelo… no por estar con la nariz metida en un libro como dices, sino porque usa aquel conocimiento para ayudar a los demás. Y su sangre? No me hagas reír… eso es solo un intento de excusa tuyo para mantenerte alejado de ella. Crees que ella patética? Ha! El único patético aquí eres tú porque te rehúsas a aceptar lo que sientes.-
-No te sorprendas… sí, una persona como tu es capaz de sentir… No solo sientes algo por aquella chica… no… mira más allá de tu estúpido ego y orgullo Malfoy! Y acepta de una buena vez que estás e-
La puerta se abrió de golpe mostrando a una castaña que entraba agitada abrazando su mochila por temor a que se le cayera. Al parecer había estado corriendo pues su cabello alborotado le cubría el rostro -Dracooo! Tengo que contarte algo! Luna y T…-
Hermione se quedó plantada en la puerta al ver la sala común destruida, los libros de su estantería estaban regados en el suelo, los cojines que había alineado perfectamente aquella mañana, estaban planos y sin relleno. Levantó la vista a punto de entrar en una crisis nerviosa.
Los rubios la miraban con los ojos abiertos llenos de sorpresa, temiendo que hubiera alcanzado a oír algo de aquella tensa e incómoda conversación.
-Qué demonios hicieron con este lugar!- soltó en un grito agudo lleno de rabia mientras avanzaba unos pasos aun sin poder creerlo, como se atrevían a destruir aquel preciado lugar? Aquel lugar que se les había entregado como premio a su esfuerzo académico?
-Pues todo es obra de este llorón!- exclamó uno señalando al otro –Draco se puso a hacer un enorme berrinche solo porque tú no te aparecías por aquí sabelotodo!- mintió y se volteó a mirar a Granger con sus ojos hielo haciéndola temblar.
-Así que tú encárgate de limpiar este desastre y no quiero que ninguno de los dos se atreva a molestarme! Sino yo mismo me encargaré de que ninguno pueda decir alguna otra palabra en lo que va del año!- amenazó y dio media vuelta para dirigirse a su dormitorio.
Debía marcharse de inmediato porque de lo contrario, habría estallado en carcajadas por ver la expresión desencajada de Malfoy. Sí... Draco los había engañado... –Pues si Malfoy no quiere aprender a las buenas…- soltó una disimulada risa –a las malas será- y cerró la puerta tras sí.
-D-Draco? Acaso me llamó Draco?- enfureció Malfoy al darse cuenta que el sinvergüenza de su otro yo le había tendido una trampa -Qué demonios trama! Ya le había dicho que no quería seguir aquel estúpido plan!- se puso de pie dispuesto a enseñarle que nadie le hablaba así.
–Como se atrevía a echarle en cara que el patético era él? Y qué estúpido era al creer que él podía llegar a sentir algo por alguien como ella?- pateó un libro con cólera.
-No le hagas caso Draco…- Hermione dejó sus cosas sobre la mesita y se agachó para recoger el relleno de los cojines –Malfoy siempre ha sido así y nunca cambiará, solo es una engreído...-
-Había funcionado el plan de Draco?- se sorprendió -Lo estaba confundiendo con él! Espera… ENGREÍDO?- estaba a punto de insultarla pero se contuvo -Bien pues… si Draco quería jugar sucio… se llevaría una gran sorpresa, le demostraría que él no sentía nada por la sabelotodo-
-Qué esperas Draco! Ayúdame a recoger todo esto!- exclamó la castaña mientras se apresuraba en arreglar los cojines.
-Quien demonios se creía la sangre sucia para darle órdenes!-el slytherin se limitó a ignorar su comentario, no recibía órdenes de nadie.
Cuando regresó su vista al frente, se dio cuenta que la castaña se había acercado a él y lo miraba con extrañeza, no… con desconfianza –Demonios… si no hago lo que la insufrible sabelotodo dice se dará cuenta de que soy Malfoy-
No podía creer lo que estaba a punto de hacer… Le costaría toda su reputación si alguien se enteraba.
Lentamente sacó sus manos del bolsillo y se cruzó de brazos con terquedad mientras sus labios temblaban ligeramente pues no estaba acostumbrado a hacer aquella detestable mueca que solía hacer su otro yo. Respiró hondo tratando de controlarse e intentó formar aquel tierno pucherito que sabía que causaba un extraño efecto en Granger.
Hizo todo el esfuerzo que pudo para suavizar su intensa mirada y finalmente expresó aquellas palabras que repetía el otro rubio cuando se negaba rotundamente a hacer algo –Pero no quiero! No quiero!- exclamó mientras daba un ligero golpeteo al suelo con su pie. Estaba colorado hasta las orejas, sentía sus mejillas arder como nunca antes.
No lo podía creer... Se estaba humillando a sí mismo!
Ya era tarde para arrepentirse, lo peor de todo era que no estaba seguro si lo estaba haciendo correctamente… -Qué tal si Granger se burlaba de él?- Ese pensamiento no aligeró su enrojecimiento aunque a juzgar por como a Granger le brillaban los ojos y le sonreía tiernamente, asumió que lo estaba haciendo bien.
-Quien en su sano juicio podía comportarse de aquella manera tan extremadamente vergonzosa y denigrante? Espera! Tierna?- se llevó la mano a la cabeza y se dio un leve golpe por siquiera atreverse a pensar de aquella forma sobre esa… hija de muggles.
-Oh vamos Draco… sabes que no resisto esa carita- rió Hermione mientras se acercaba y acariciaba su mejilla haciendo enrojecer aún más al rubio sorprendiéndolo –Pero qué demonios ocurre conmigo!- pensaba Malfoy, era como si no pudiera controlar su cuerpo, se estremecía al más mínimo contacto con la joven Gryffindor.
Hermione lo miró alzando las cejas… preocupada, se acercaba a él extendiendo sus manos queriendo tocarlo… Malfoy sacudía la cabeza para evitar que se acercara, no estaba acostumbrado a aquel contacto extraño. Retrocedía tambaleándose con algunos libros que seguían en el suelo mientras arrimaba algunas cosas interponiéndolas entre ellos.
–Draco… pero qué…- comenzó a decir Hermione que lo seguía sin comprender. Estaba empezando a inquietarse por el rubio pues actuaba demasiado extraño.
Para mala suerte de Malfoy, resbaló cayendo de espalda contra el piso. Hermione se sorprendió y corrió hasta él arrodillándose a su lado.
-Demonios…- se quejaó soltando un leve gruñido.
Hermione apoyó su mano contra su pecho, lo cual sorprendió al muchacho que quiso alejarse de la castaña.
-Te duele algo Draco?- preguntó de pronto asustada... pues temía que fuera la poción que estaba llegando a su fin. En su torpe intento de ayudar al slytherin aló de su camisa haciendo que se abrieran algunos de sus botones.
El rostro pálido del slytherin subió a unos tonos más rosados mientras unas pequeñas gotitas de sudor aparecían en su frente. El slytherin se estremecía incomodo bajo la cercanía de Granger
-Vamos Draco di algo?- insistía Hermione preocupada llevando de forma inocente su mano a la encendida mejilla de la serpiente.
-Qué demonios pasa contigo!- le gritaba Malfoy en su mente a la castaña pero no decía nada y se mordía de forma inconsciente su labio inferior.
-Pero qué demonios ocurre aquí!- gritó Draco apareciendo por las escaleras.
Malfoy finalmente despertó del trance en el que se encontraba e inmediatamente se alejó de la gryffindor hasta que su espalda chocó con el suave forro del sofá.
Draco tenía una seria expresión en su rostro pero en realidad…moría de ganas por reírse de aquella situación. Como no reír si Hermione se encontraba arrodillada a unos cuantos metros de Malfoy con la falda ligeramente subida y con los primeros botones de su blusa sueltos?
Estaba completamente seguro que ella no se había dado cuenta de su situación, pues no era el tipo de chica exhibicionista. Por otro lado, Malfoy tenía una expresión inigualable en su rostro y podía notar su leve sonrojo mientras trataba de arreglar su camisa abierta que dejaba ver parte de su bien formado torso.
Sonrió de lado y dio media vuelta -A ver si terminan para cuando regrese- se limitó a decir y regresó a su habitación casi corriendo para evitar soltar una carcajada.
-Qué le pasa a ese…- murmuró Hermione sin comprender, al girar vio que Draco y por fin se dio cuenta del estado en el que se encontraba tanto él como ella. El color no tardó en apoderarse de sus mejillas –Y-yo… lo siento mucho Draco!- se disculpó bajando la mirada completamente avergonzada.
Ahora entendía por qué actuaba tan extraño… -Demonios Hermione! Seguro pensó que te querías aprovechar de él!- se regañó a sí misma por ser tan imprudente y se aceleró en acomodar su uniforme.
Malfoy negó con la cabeza –No pasa nada…- se puso de pie y cogió su varita. Con un movimiento, la sala común quedó impecable y sin mirarla, se dirigió hacia las escaleras. Aun sin poder comprender lo que acaba de ocurrir.
La mañana siguiente, Malfoy salió de la sala común aun confundido por lo que había ocurrido el día anterior, aflojó incómodo su corbata y acomodó la mochila en su hombro. Había tenido que soportar las burlas de Draco toda la noche al igual que aquella mañana. Habían acordado que dejarían eso de cambiar lugares por un tiempo.
Anoche estaba completamente seguro que detestaba a aquella insoportable comelibros… ahora no sabía si estar furioso con ella por atreverse a haberlo tocarlo o furioso con el mismo porque aquel extraño roce le hizo sentir algo raro… algo que definitivamente no era normal.
Vamos Malfoy, eres hombre es normal haberse sentido… pero... qué era exactamente lo que había sentido? No lo sabía.
-Muévete Malfoy! Estorbas y ya se me hizo tarde!- lo empujó Hermione sacándolo de su camino mientras aceleraba el paso.
Malfoy sintió la ira regresando a su cuerpo –Sentir algo por alguien como ella? HA! Eso nunca! Me oíste Draco! NUNCA!- exclamó sin importarle que Draco estuviera todavía adentro de su habitación durmiendo y no pudiera oírlo. Enojado, golpeó la pared con su puño y siguió su camino a la clase de Transformaciones con los Ravenclaw.
Ya por la tarde, todos los alumnos caminaban entretenidos por los pasillos y salían a pasear con sus amigos por los jardines del castillo. Ni siquiera cierta castaña se atrevía ignorar aquel hermoso día y pasarlo en la biblioteca, así que salió feliz a buscar a su amiga.
-Qué tal tus clases Hermione?- preguntó Luna cuando la vio acercarse y tomó asiento a su lado sobre su colorida manta.
Hermione le sonrió, Luna siempre se interesaba en sus clases –Genial Luna… todo fue muy tranquilo porque no tuvimos clase con los slytherins- entonces notó que su mirada se entristeció un poco -Qué insensible eres Hermione!- se regañó.
–Lo siento Luna… No lo dije por Theo- intentó disculparse.
-No es por lo que dijiste… es que siempre lo veo andando con Pansy… y eso no me hace sentir muy bien…-
-Y qué piensas hacer Luna?- preguntó mirándo a la ravenclaw con simpatía.
-No tengo ni la menor idea…- y ahí quedó el tema, pues Luna se puso de pie y empezó a caminar alrededor del lago con la mirada perdida, dejando a Hermione cuidando sus cosas.
Ya se había alejado cuando observó a un chico de cabello negro de rodillas en el pasto. El muchacho buscaba aldo sumamente concentrado pues no se dio cuenta de su presencia hasta que vio unas pequeñas y blancas manos apoyadas en el gras.
Levantó la mirada y se encontró con una chica de largo cabello rubio y grandes ojos azules
–Qué crees que haces Lovegood- le preguntó con voz áspera.
–Te encuentras bien?- le preguntó acercándose a él.
-Y eso a ti qué- respondió ácidamente mientras seguía buscando algo entre la verde hierba.
-Se te ha perdido algo?- preguntó ignorando el frío tono con el que le habló el slytherin y miró a su alrededor –Seguro fueron unos nargles… a mí también me esconden mis cosas- comentó con su voz soñadora.
-Nar- qué?- preguntó el moreno enarcando una ceja sorprendido, nunca había oído de dicha criatura.
-Nargles- Repitió Luna sonriendo animada por el interés del chico y se recogió su cabello en una coleta de brillantes colores –Son pequeñas criaturas traviesas que les encanta esconder nuestras cosas, pero no te preocupes… nunca les hacen nada, ya verás que encontrarás lo que estás buscando- terminó, sus grandes ojos parecían resplandecer.
-Ahh ha...- se limitó a responder el chico, había oído historias de la Lunática Lovegood y de sus supuestas criaturas mágicas.
-Oh mira…- señaló Luna a unos metros frente a ella, se puso de pie y caminó en la dirección que había indicado. Se agachó y tomó una varita del pasto –Es lo que estabas buscando?-
El muchacho asintió más no se puso de pie.
Luna caminó hacia él nuevamente y le tendió la varita sonriente –Te lo dije… los nargles nunca rompen nada- ella giró la cabeza al oír unas risas y la gran sonrisa en su rostro se torno triste.
Blaise miró en la dirección que ella lo hacía y se sorprendió… -Así que a la lunát… a Lovegood le gusta Theo…- pensó al ver a su compañero riendo a lo lejos con Pansy.
-Te ayudaré con él…- dijo él sorprendiendo a Luna, se levantó y tomó su varita. –No me gusta deber favores- sonrió de lado mientras sus ojos casi violetas destellaban, Luna se sonrojo… pues había que reconocer que aquel muchacho era atractivo.
-De qué hablas…- preguntó nerviosa, no le convenía que un slytherin supiera su secreto.
-No me vas a negar que te mueres por Nott- sonrió mostrando sus blancos y perfectos dientes.
-P-pues…- jugaba nerviosamente con su collar de bolitas.
-Mejor no digas nada…- extendió su brazo y esperó que la Ravenclaw cerrara el trato. No muy convencida de todo aquello, miró de reojo a Theo y a Pansy que ahora entraban al castillo y sintió algo extraño encogerse en su interior.
-Hecho…- tomó la mano del slytherin que para su sorpresa era cálida, lo miró y le sonrió –Puedes llamarme Luna-
-Ok…- soltó su pequeña mano y se dio la vuelta para dirigirse al castillo.
-No vas a decirme tu nombre?- gritó ella desde su lugar.
El muchacho giró y le sonrió de nuevo mientras pasaba su mano por su oscuro cabello y aflojaba su corbata con lineas verdes y plateadas –Creí que lo sabías…-
-Soy Zabini… Blaise Zabini-
-Gracias Blaise Zabini...- murmuró Luna feliz.
Hermione había visto la escena desde su lugar en el árbol y sin duda no le había gustado nada…
Luna se estaba involucrando con demasiadas serpientes, y si no se cuidaba… seguro saldría lastimada.
Durante la cena, Luna había notado que cierto slytherin la miraba desde su mesa. Miró a su alrededor asegurándose que era a ella a quien la observaba y sin estar segura se señaló con la punta de su dedo índice. El muchacho de cabello negro asintió y después de un rato salió del Gran Comedor solo.
Ella era algo mala con eso de las señas... así que asumió que tenía que decirle algo en privado. Se levantó de un brinco de su lugar y salió rápidamente sin importar que sus compañeros la miraran -Después de todo... era Luna Lovegood-
Caminó por el largo pasillo principal hasta que un muchacho se interpuso en su camino y miró hacia arriba, pues él era mucho más alto que ella. Aunque el slytherin iba ayudarla... no era conveniete que los vieran juntos todavía.
-Bien Blaise… Cuál es el plan?- preguntó mientras se escondía tras una armadura con el morocho.
-Vaya sí que estamos desesperados por atrapar a Nott no?- preguntó haciendo sonrojar a la rubia.
-Pero si tú fuiste quien me llamó!- levantó la voz… abrió los ojos más de lo normal sorprendiéndose por su reacción, ella nunca le habría gritado a alguien –L-lo siento…-
-Bahh… Debes tener carácter Lovegood!- le reprochó el muchacho de ojos violeta oscuro–Te llamaba para avisarte que irás conmigo mañana a Hogsmeade-
-Qué?- alzó la voz de nuevo y se tapó la boca temiendo que la hubieran oído –Por qué?-
-Ya lo verás Lovegood- sonrió de lado, esto sí que sería divertido.
-Luna!- exclamó Hermione desde el final del pasillo, asustando a la ravenclaw.
–Escóndete! Escóndete!- murmuró nerviosa mientras empujaba al muchacho contra la armadura y ella salía para que Hermione no se acercara más.
Blaise soltó un bufido y rió de lado sin poder creer lo que había hecho… lo había empujado! Qué osadía la de la rubia por tratarlo así!
-Qué hacías ahí?- preguntó la castaña alzando una ceja y estirando el cuello para ver qué era lo que ocultaba su amiga.
-Oh… nada… me pareció ver unos nargels escondidos… pero me equivoqué- respondió meciéndose hacia adelante y atrás. Hermione miró con curiosidad a su amiga –Bueno… uhmm… me preguntaba si querías que nos encontráramos en Hogsmeade o si nos veríamos en la puerta del colegio- preguntó cambiando de tema.
-En realidad…- Luna inconscientemente miró de reojo donde se encontraba escondido Blaise –Ya había hecho planes con un amigo para mañana, pero podemos vernos a las cuatro frente a las Tres escobas y tomar unas cervezas de mantequilla, si?- esperaba que Hermione no le preguntara más sobre sus planes.
La Gryffindor sonrió… Luna sí que tramaba algo… y tal vez ese algo tenía que ver con el Slytherin que se ocultaba a unos metros de ellas.
-De acuerdo Luni… nos vemos a las cuatro- agitó su mano despidiéndose y emprendió camino a su sala común. Por fin se relajó y giró para seguir hablando con Blaise.
-Amigos Lovegood?- ella de inmediato se sonrojó y lo vio salir de su escondite –P-pues yo…- intentó excusarse avergonzada.
-Si vas tan rápido…- se acercó Blaise tomándola de la cintura y acercándola a su cuerpo -Seguro que mañana seremos novios-
El cuerpo de Luna temblaba bajo el agarre del morocho… -Qué haces…?- murmuró incómoda mientras agitaba sus manos frente a ella pues de pronto sentía demasiado calor.
-Sí Blaise… Qué haces?- ambos giraron y frente a ellos se encontraba Theodore sosteniendo un libro abierto en una mano mientras hacía girar su varita con la otra. Ninguno se había dado cuenta de que ya había salido del Gran Comedor.
-Vaya… esto sí que se pone cada vez más interesante- pensó Zabini -Oh Nott… te presento a Luna- sonrió Blaise regresando su atención a la chica en sus brazos y la miró de forma atrevida haciéndola enrojecer aun más –Ella…-
-Ella se tiene que ir ahora!- exclamó soltándose del slytherin y echó a correr lo más rápido que pudo perdiéndose de vista al doblar la esquina, con la cara más roja que un tomate.
-Es una chica muy interesante no te parece Nott?- preguntó mientras la veía alejarse y luego miró a su compañero con las cejas alzadas. Rió divertido y dando media vuelta, emprendió camino a las mazmorras sin esperar una respuesta.
Theo lo miró sorprendido… era la primera vez que veía actuar a Blaise de aquella manera. Frunció el ceño confundido, algo raro estaba ocurriendo.
Por otro lado, en la torre de premios anuales, Draco esperaba impaciente la llegada de Hermione -Quieres quedarte quieto de una vez! Me estás mareando Draco!- le regañó de nuevo Malfoy, más en ese instante la puerta se abrió dejando entrar a la gryffindor.
-Mione! Por fin llegaste! Adivina qué! Adivina qué!- la castaña sonrió al ver a Draco tan animado –Que sucede?-
-Verás… Malfoy me dejó ir mañana a Hogsmeade!-
Enseguida buscó a Malfoy con la mirada y lo encontró tomando una zumo de naranja en la cocina –Pero qué diablos tienes en la cabeza Malfoy!- chilló enojada -Aserrín?-
El rubio alzó los hombros sin comprender lo que era aquella última palabra –Draco… no creo que sea buena idea… Malfoy también estará ahí y es muy arriesgado...-
-Es que eso es lo mejor de todo… Malfoy me dijo que se quedará en Hogwarts!- dio otro salto ansioso.
-Es cierto Malfoy?- el slytherin asintió y se marchó a su habitación sin decir alguna palabra.
-Verdad que irás conmigo Mione? Verdad? Verdad?- Hermione no estaba segura de ello, temía que sus amigos fueran a reaccionar como aquel día que Ron fue a la sala común. No quería que le dejaran un ojo morado a Draco.
-No lo sé… Draco…- Oh no… no lo hagas… pensó al ver la tierna expresión de Draco… suspiró resignada y asintió
-Siii Siiii iré a Hogsmeade! Iré a Hogsmeade!- empezó a gritar emocionado mientras subía corriendo las escaleras.
Hermione aún no se había armado de valor para decirle a Draco que no podía ser su novia… pero lo bueno era que se seguían tratando exactamente igual después de aquel beso… como si no hubiera pasado. No quería arruinar lo que tenía con Draco… ni lastimarlo…
Por ahora callaría... y sin pensar más en aquella estresante situación, se dirigió a su cuarto para tomar un relajante baño antes de dormir.
Sin embargo... en la habitación del frente, Draco tenía unos planes diferentes.
-De nuevo? Ya cambiamos de lugares una vez! Que no fue suficiente?- replicó fastidiado Malfoy por la terquedad de su otro yo mientras se ponía el pantalón de seda negro de su pijama y una ligera camiseta blanca manga corta.
-Por supuesto que no! Acaso el gran Draco Malfoy tiene miedo de pasar un rato a solas con Hermione Granger?- lo codeó el rubio soltando una risotada.
-Claro que no!- lo miró indignado –Solo lo decía porque si yo voy, tú no podrás ir a Hogsmeade!- Qué infantil… renegó el rubio.
-Ay si… no finjas que esto es por mí Malfoy- rió mientras se metía a la cama con un pijama con figuritas de arcoíris por todos lados.
Malfoy resopló molesto… recordó que Draco le había suplicado para que le comprara una de esas espantosas pijamas pues no le gustaba los de seda negra que tenía guardo en el closet. Tuvo que mandar a sus elfos a traer una de esas cosas a las once de la noche pues sino el berrinchudo no lo dejaría dormir en paz.
-Bien!- exclamó apagando la luz, enojado consigo mismo por ceder y caminó a zancadas hacia la cama y se recostó.
Miró a su lado y se dio cuenta de que Draco ya dormía tranquilamente. Era extraño verse a sí mismo descansar de aquella manera tan inusual para él… parecía solo niño, abrazando su almohada y con las piernas flexionadas.
-No todo había resultado tan malo desde el accidente en la sala de pociones… Pudo haber sido mucho peor…- y con aquella idea... fue cerrando los ojos, tomando otra de las almohadas y lentamente acomodándose en la misma posición que Draco.
Sintiéndose cómodo y protegido por primera vez antes de dormir.
La mañana siguiente, Luna y Blaise se había encontrado en la puerta del colegio y habían tomado uno de los primeros carruajes a Hogsmeade.
-Bien me puedes decir qué hacemos en la tienda de ropa más cara de todo Hogsmeade?- preguntó Luna mientras veía con asombro la gran Boutique frente a ella.
-Cómo que porqué. Acaso has visto lo que llevas puesto?- le preguntó el slytherin alzando una ceja.
Luna miró hacia abajo sin entender. Tenía unos jeans sueltos doblados hasta la pantorrilla dejando ver sus medias largas multicolores y los había combinado con unas zapatillas blancas con mariposas bordadas.
Además usaba una delgada chompa con unicornios y una chalina gruesa de color rojo brillante, y llevaba su bolsito en forma de concha que tanto le gustaba -Qué tiene?- él la miró incrédulo y se frotó lo ojos con una mano.
Ella ladeó la cabeza aún sin comprender, Blaise suspiró y la tomó del brazo haciéndola entrar a aquella tienda. -Esto sí que será un reto- murmuró.
En cambio, en Hogwarts, dos rubios peleaban de nuevo en la torre de premios anuales. Aquello sin duda se estaba haciendo una costumbre.
-No quiero!- murmuró Malfoy negándose a salir de su habitación.
–Vamos Malfoy! Qué clase de slytherin eres! Hermione regresará de su junta con la profesora McGonagol en cualquier momento y tú ya deberías estar en la puerta del colegio esperándola!- insistió Draco mientras empujaba al rubio para que avanzara. Espalda contra espalda.
-Bien! Bien!- finalmente aceptó Malfoy y se acomodó la chaqueta negra. Draco lo observó salir de la sala común y antes de que doblara la esquina del final del corredor lo llamó y lo vio voltear mostrando una cara de poco amigos.
–SUERTE EN TU CITA CON HERMIONE!- gritó y cerró la puerta de inmediato, tenía muchas cosas que preparar para aquel día.
Malfoy abrió los ojos sorprendido, quería regresar y dejarlo inconsciente, pero ya era tarde.
-NO es una cita!- aseguró inquieto...
Aunque un tanto nervioso por la simple idea de que tal vez sí lo era.
A/N: Chicaas! Espero que les haya gustado este capi y ojalá tenga el siguiente capítulo listo pronto!
Dejen un REVIEW y díganme que les pareció Sii? :D
Xoxo
Karina349
