CAPITULO VII.-
Docko despertó con pesadez, noto que estaba solo en la habitación, su cabeza le dolía y todavía sentía ese mareo, además que sentía como varias partes de su cuerpo estaban amoratadas. Todos los lugares que ese maldito había osado tocar. De repente se sintió asqueado, y comenzó a frotarse las partes en las que estaban los moretes para quitarse la sensación de suciedad que tenia, lastimándose aun más su cuerpo. Shión entro justo cuando Docko estaba haciendo esto, con una bandeja de comida.
-¡Ya basta Docko!-le ordeno, pero él no parecía escucharlo porque seguía en su tarea.
Shión puso la bandeja con la comida sobre una mesita de noche, luego se subió a la cama y sujeto las manos de Docko.
-¡He dicho basta!-exclamo enojado Shión
-¡No puedo! ¡Estoy sucio, sucio! ¡Debo quitarme esta suciedad!-decía Docko desesperadamente
-¡Tu no estas sucio!-dijo Shión mientras lo abrazaba-¡Tu eres, una de las personas más puras que he conocido!
-¿En serio?-preguntaba como un niño perdido
-Si, te lo aseguro-le respondió tomando su cabeza entre sus manos-No solo eres puro, sino también hermoso, muy hermoso.
Docko observo esas pupilas rosas mirarlo con tal sinceridad y cariño, que sin pensarlo, acortó la distancia entre sus rostros y lo besó.
Shión no se esperaba esto. Era sin duda un beso torpe, demostrando la inexperiencia de Docko en estos asuntos, pero estaba cargado de tanto sentimiento, que Shión no dudo en corresponderlo. De este beso siguieron otros más, mucho más apasionados. Shión sintió que se estaba aprovechando y tomando fuerza se separo un poco de Docko, pero este al sentir la separación este último, comenzó a sollozar, porque lo sentía como un rechazo.
-¡Lo sabia! ¡Te doy asco! ¡Y por eso no me quieres!-exclamo con amargura Docko
-¡Eso no es verdad!-respondió Shión-¡Yo te quiero, pero siento que me estoy aprovechando de ti!
-¡Por favor! ¡Hazme tuyo! ¡Borra de mi, esta sensación de mi cuerpo!-le suplico
-¿Estas seguro? ¡Después de esto no habrá vuelta atrás!-dijo Shión
Docko tomo mimosamente el cuello de Shión y lo atrajo hacia él.
-¡Quiero que me hagas tuyo! ¡HAZME EL AMOR! ¡Quiero que mi primera vez, sea con alguien de mi elección, alguien a quien deseo y quiero!-le suplico
Esa suplica por parte de Docko le crispó los nervios, sin poderse contener se aferró al cuerpo de Docko para besarlo apasionadamente. Verlo pedirle que le hiciera el amor con aquella carita de súplica, ofreciéndole aquella belleza exótica, que internamente había deseado, le excitó de sobremanera. Beso con especial cariño todos aquellos moretones, que a pesar de todo no podían opacar la belleza de esa piel bronceada
-Te quiero Shión-repetía entre besos
-Y yo a ti también Docko-le respondía de la misma manera apasionada.
