Sophie durmió poco esa noche, sus pesadillas habían vuelto, los gritos en la oscuridad no abandonaron su mente hasta muy avanzada la madrugada. Cuando salió el sol dirigió sus pasos al gran salón para desayunar y así solicitarle a Dumbledore una audiencia privada.

Dumbledore la recibió en su oficina una hora más tarde.

-Pasa Sophie, supongo que puedo llamarte así, por favor llámame Albus, en Hogwarts tenemos la costumbre de llamarnos por nuestros nombres entre colegas.

-Gracias Professor Dumbl… Albus, quería hablar con usted para preguntarle si es cierto que ha permitido a Sirius Black quedarse en el bosque encantado- Pregunto Sophie no apartando la mirada del mago anciano.

Albus Dumbledore dirigió una mirada azul a su visitante, Sophie sintió de inmediato como esos ojos la escaneaban, tratando de buscar en el lugar más profundo de su mente. Levanto los muros de su memoria, devolviéndole una mirada fría y vacía.

-Veo que alguien se ha tomado la molestia de enseñarte oclumancia, Sophie.

-En Durmstrang pensamos que no hay magia negra ni blanca, solo magia, Professor, el uso que le demos depende de nuestro carácter. Como dicen los muggles, el saber no ocupa espacio.

-Sin embargo, lo que tú llamas solo magia, puede usarse para destruir.

-Professor Dumbledore, Voldemort mató a mi familia, le ruego que no use tácticas tentativas conmigo, y tampoco que intente violar mi mente, si quiere algo de mí, pregúntelo. Si desea saber cómo se que Black esta en el bosque pregúntele a él. Anoche forzó su entrada a mi habitación.

-Confió en que no te haya hecho daño.

-No, pero quisiera saber si es cierto lo de su inocencia, es cierto que el que vendió a los Potter fue Pettigrew?

-Me temo que si Sophie, un lamentable error del cual casi todos tenemos culpa.

-Entonces es cierto, pero porque no habla con el ministro, para que Sirius pueda ser un hombre libre?

-Me temo mi niña, que eso es imposible, Cornelius Fudge tiene el sentido común de un zapato, consideraría un logro de su gestión atrapar a Sirius, así que no podemos tomar riesgos.-

-Está bien, gracias Professor.

-Sophie antes de que te vayas, quisiera pedirte algo más-

-Usted dirá-

-Llegado el momento, puedo contar contigo para luchar contra las fuerzas que te arrebataron tu familia?

Sophie se detuvo en la puerta, algo confundida y se volteo mirar al anciano.

-Que quiere decir?

-Tiempos muy oscuros se acercan Sophie, tenemos que saber quiénes están de nuestro lado, para evitar mucho derramamiento de sangre y pérdida de vidas inocentes.

-Denme un tiempo para pensarlo-

-Está bien mi niña, le pediré a Severus que pase esta noche después de la selección, por tu habitación para que ponga un conjuro protector en la puerta, son su especialidad.

-Gracias Albus, que tenga buen día-

Y sin decir más Sophie salió de la oficina de Director.

Severus Snape no había soñado en años, desde hacía más de una década todas las noches antes de dormir tragaba una poción para dormir sin sueños, y así evitarse el desfile incesante de imágenes de su vida pasada, presente y probablemente futura le amargaran la necesidad de dormir.

La noche de la llegada de Sophie, Severus caminaba de regreso a su cuarto en las mazmorras, tan distraído pensando que no vio a Harry Potter caminando en dirección contraria a la suya con un paquete en las manos.

Es ella, está aquí, no está muerta, por Merlín si es ella- se decía a sí mismo- Aun recordaba las palabras de Lucius Malfoy arrodillado delante de señor tenebroso

-Hemos cumplido sus ordenes mi señor, los Smirnov han sido eliminados.-

Un grito de dolor atravesó el pecho de Severus, al momento que escuchaba a su compañero Mortífago decirle esas palabras al Señor Oscuro, imágenes de Sophie, su amiga de infancia, la única a la que le había confiado su pasión reprimida por Lily Evans yacía muerta, sus ojos vacios, un rayo de luz verde se la había llevado, y él, entre los culpables de su muerte, sin poder gritar, llorar por su ausencia.

Estaba tan ensimismado con esos pensamientos, que se le olvido tomar la poción, y antes de que se hubiera dado cuenta, estaba durmiendo profundamente, soñando. Pero en estos sueños, no era la imagen de Lily Potter muerta sobre la cuna de su hijo lo que lo perseguía, sino la imagen de Sophie abrazándolo, diciéndole cuanta falta le había hecho, y cuanto hubiera deseado poder comunicarse con él durante todo el tiempo que estuvo escondida.

Lo despertaron unos toques suaves en su puerta, Severus levantó la cabeza entre sus almohadas, para darse cuenta que eran más de las 10 de la mañana y que él se había quedado dormido.

Se vistió y se apresuro a contestar la puerta, esperaba un elfo domestico, pero para su sorpresa Albus Dumbledore entro a su recamara.

-Veo que dormiste bien Severus-Dijo el mago anciano con una sonrisa en la comisura de los labios.

-Veo que le divierte, Professor, si, dormí demasiado, pero no creo que haya venido usted solo a despertarme, puedo saber que se le ofrece?-

-No cambias verdad Severus?, pero si, vengo a pedirte que nos acompañes esta noche a la selección de los campeones, y si eres tan amable, pases por la suite de Miss Smirnov, para que pongas un conjuro protector en su puerta-

-Lo haré, eso es todo? pudiste haber enviado un elfo domestico a decirme eso Dumbledore-

-Quería venir a verte Severus, después de todo, es a primera vez desde que te contraté que llegas tarde a una de tus clases, no me puedo imaginar porque. Que tengas buen día Severus.

Antes que Severus pudiera decir algo de vuelta, Dumbledore ya había abandonado las mazmorras.