NADA DE ESTO ME PERTENECE, LOS PERSONAJES SON DE DREAMWORKS, SOLO ME DIVIERTO ESCRIBIENDO HISTORIAS SIN GANAR UN CENTAVO POR ELLAS.

¡Hola a todo el mundo!

¡Lo siento! T_T se que me tardé más de lo usual con este capítulo, no fue mi intención dejarlos esperando tanto, pero me ocupe con asuntos familiares y sencillamente me fue imposible escribir al ritmo que acostumbro, además lo que escribía no me terminaba de gustar y no les miento, reescribí este capítulo unas tres veces hasta que me convenció.

AVISO.-¿Se acuerdan de la tradición de cortejo que Hiccup empezó en Berk, que narré en el capítulo 3? ¿Y se acuerdan que iba a escribir una escena al respecto? ¡Pues al fin la terminé! Vaya que me dio pelea jeje, pero me gustó el resultado, espero que a ustedes también. Lo publiqué como One-shot y se llama "Tradición", pueden encontrarlo en mis historias ¡Se los dedico por completo, gracias por acompañarme en este hermoso proyecto!

Reviews:

meliandrade: jaja, no te preocupes aquí está el nuevo capítulo c:

EnglishRoseNath: Muchas gracias por decirme que la nueva temporada estrenará el 25 de agosto (he andado por las nubes y no supe nada de nadie) más les vale que tenga muuuucho hiccstrid. Me emociona cuando dices que te emociona leer el fic XD es una especie de cadena de emoción jeje. Por cierto, me interesa mucho qué opinarás de War cuando ya la termines c:

HoneyBH: No hay de que, espero que te hayan gustado esos fics que te recomendé. Y también espero poder escribir más =D

Melanie Villamar: Dejamos las historias en la parte más interesante para que sigas leyendo XD pero no te preocupes, aquí está la continuación, y creo que Astrid e Hiccup bebé te gustarán.

DragoViking: creo que un dragón interrumpiendo es la esencia de "how to train your dragon" jajaja, es broma, simplemente debía avanzar en la trama.

justme69928: salut! tomé clases de francés en la escuela, pero no recuerdo mucho disculpa, no te preocupes tu español es excelente y me alegra mucho que leas mi fic y más aún que te guste =D ¡Saludos desde Monterrey, México! =D

Shinki S: Intenté de verdad poner a Hiccup salvando a Astrid, pero la situación no se prestó, como dices ella es muy buena peleando :c aún así tienen sus buenos momentos. No sabes cuánto me emociona que lo hayas llamado "el mejor fic del año" no sé si realmente lo sea, pero el que tú lo creas por el hecho de que te guste me llena de felicidad =D gracias por disfrutarlo tanto y espero que te guste este capítulo aún más.

Forever MK NH: oww es la idea ;)

Anislabonis: jeje muchísimas gracias, ojalá este capítulo también te guste.

anakarenzavala029: me encanta tu emoción, prepárate para este capítulo ;)

Astridfangirl: También soy mexicana (¿de dónde eres?) así que si te salen maldiciones, significa que te llegó el corazón, y que hice un buen trabajo =) ya con eso estoy muuuy feliz. Siempre me ha parecido que Astrid enojada es de miedo, así que lo desquité en este fic como bien te has dado cuenta. Ámame, ódiame, pero no dejes de leerme :v (tengo un colapso nervioso similar al de la sargento Calhoun cuando escucha "dinamita"). ¡Disfruta muchísimo este capítulo!


VII

Instintivamente, Hiccup abrazó con fuerza a Astrid y buscó alrededor de dónde provenía el rugido. Toothless y Stormfly estaban a la defensiva, dos Monstrous Nightmare se asomaron desde los árboles en su lado del rio. Hiccup se puso frente a Astrid, cubriéndola con su cuerpo y mirando con detenimiento a esos dos dragones.

Dioses ¿por qué no recordaba nada de cómo entrenarlos?

Respiró hondo. No más dudas. No tenía tiempo para dudar. Ahí estaban esos dragones, sólo le quedaba actuar.

—Oh no—escuchó a Astrid hablar atrás de él, sonaba preocupada.

Se concentró en ver a los Monstrous Nightamares, eran tan grandes como Hookfang, pero se veían enojados. Stormfly y Toothless se veían amenazantes, aunque ya nos les rugían. Los cuatro dragones se miraron fijamente, retándose y moviéndose con lentitud. De repente, Toothless se paró en sus patas traseras y se elevó extendiendo las alas, en una pose intimidante. Los Monstrous Nightamres rugieron y se inclinaron, pero Stormfly alzó la cola enseñándoles sus púas.

Los otros rugieron, encendiéndose un poco antes de internarse de nuevo al bosque. Ni Toothless ni Stormfly se movieron de donde estaban, al contrario, se veían concentrados y miraban a todos lados. Hiccup dedujo que los Monstrous no se habían ido, así que tampoco bajó la guardia. Astrid apretaba con fuerza el mango de su hacha, lista para usarlo en cualquier momento.

Fue cuando escucharon otro rugido y al voltear se dieron cuenta que los Monstrous Nightamares habían rodeado, saliendo del otro lado del claro listos para atacarlos. Toothless fue el primero en dispararles un plasma, mientras que Stormfly volaba sólo lo suficiente para dispararle sus púas desde una altura conveniente. Los ataques detuvieron el avance de los Monstrous, pero no sus intenciones, pues vieron hacia los humanos con absoluta desconfianza, era obvio que ellos eran su blanco.

—¡Ven!—gritó Astrid, jalando a Hiccup de la mano para inclinarse al lado de una formación rocosa que pudiera protegerles.

Astrid alzó el hacha, pero antes de que pudiera salir a combatir Toothless se posicionó enfrente de ellos impidiéndola alejarse de la roca, disparando dos plasmas consecutivos para que los Monstrous no se acercaran tanto. Hiccup cerró los ojos, los rugidos de los dragones de repente eran un ruido molesto que lo aturdía. Por más que intentaba calmarse, estaba desesperado porque no sabía qué hacer.

Por su parte, Astrid miraba detrás de Toothless cómo el Night Fury y su Nadder se esmeraban tanto en protegerlos, miró a Hiccup de reojo y pensó que los dragones querían cuidarlo para que no se metiera en un problema, pues ahora por su amnesia no sabía cómo defenderse de dragones salvajes. Se mordió el labio, porque no estaba segura si intervenir en ese combate pudiera ser contraproducente. Mantuvo el hacha bien sujeta y no perdía de vista ninguno de los movimientos de los dragones, a la espera de cualquier oportunidad con la cual ella e Hiccup pudieran irse de ahí. No se arriesgaría a pelear con él ahí, ante todo quería protegerlo.

Aún con los ojos cerrados, Hiccup intentaba pensar, la vocecita en su interior estaba sofocada por la angustia que sentía en su mente, pero ahora más que nunca debía escucharla. Haciendo un gran esfuerzo, respiró hondo para calmarse y poder escuchar esa voz. Apenas pudo entenderla un poco y un gran cambio se desató al interior, casi como si una burbuja hubiera llegado a su punto cúspide y explotara de repente.

Los rugidos dejaron de ser un simple ruido molesto, ahora los entendía. Sabía cuál rugido era de Toothless, cuál era de Stormfly y cuáles eran los de ambos Monstrous Nightmares. Entendió también que los rugidos de sus dragones eran de advertencia, mientras que los otros rugían desesperados por atacar. Abrió los ojos, la postura de Astrid era tensa y miraba hacia la pelea con intensidad. Él mismo se inclinó para poder ver un poco la pelea, y se sorprendió de lo rápido que entendió el lenguaje corporal de los reptiles.

Los Monstrous querían llegar a ellos, los humanos, mientras que sus dragones lanzaban ataques de advertencia para protegerlos. Entrecerró los ojos para ver mejor la situación, analizando más detalles, percatándose que no estaban peleando a morir, sin embargo, los Monstrous Nightmare no parecían querer ceder.

No eran el tipo de dragón más amable de los que existían, de hecho, recordaba que su padre llamaba a los Monstrous Nightmare como una de las especies más peligrosas, pero esos recuerdos ahora no funcionaban. Se concentró en escuchar la vocecita en su interior y, al hacerlo, se percató de que algo curioso pasaba con esa especie. Usualmente, los Monstrous encendían su cuerpo entero en llamas cuando peleaban a matar o se sentían amenazados (también cuando los asustaban mucho) pero sus cuerpos no estaban encendidos, y los disparos que daban nunca apunaban hacia Toothless o Stormfly: apuntaban hacia las rocas, hacia ellos.

Una idea llegó a su mente y decidió llevarla a cabo antes de arrepentirse. Se puso de pie de un salto, elevando las manos y gritó:

—¡Oigan, por aquí!—agitó las manos, llamando la atención de los Monstrous—¡Mírenme!

Toothless rugió como diciendo "¡No puede ser!" y Stormfly pareció jadear de frustración. Astrid le miró confundida y molesta.

—¿Qué haces? ¡Te van a matar! ¡Ocúltate!

Un disparo le dio a la roca a pocos centímetros de Hiccup, asustándolo, pero él no iba a ceder. Corrió alejándose de la protección de las rocas.

—¡Confía en mí!—le dijo a Astrid.

Ella iba a seguirlo cuando un Monstrous voló hacia ella, Stormfly se interpuso protegiéndola y se quedó ayudando a su dragona. Alcanzó a gritar "¡Toothless, ayúdalo!" pero el Night Fury para ese momento estaba intentando seguir a su desesperante jinete.

"Dioses, que esto funcione" pensó Hiccup, corriendo hacia el rio y sintiendo que el Monstrous volaba hacia él. Toothless iba detrás, estaba a punto de alcanzarlo cuando el Monstrous lanzó un disparo que Hiccup esquivó saltando hacia el agua.

¿Esconderte en el agua? ¿¡Y para eso hiciste tanto alboroto!? Pensaba Toothless, con desesperación, rugiendo para enfatizarlo.

Hiccup emergió del agua tan pronto como se zambulló, pero con dos peces pequeños en las manos –que había pescado gracias a esa grandiosa agilidad que no recordaba poseer– y mostrándolos en alto para llamar la atención de los Monstrous. Ambos dragones rugieron hacia él, en una pose intimidatoria pero no de ataque, y se fueron acercando lentamente.

—¡No se muevan!—gritó Hiccup para que Toothless y Stormfly se quedaran quietos.

Siguió mostrando los peces a los Monstrous, cuyos pasos hacia él eran pequeños, cortos y amenazantes. Rugían por lo bajo, Hiccup susurraba palabras para calmarlos acercando ambos peces hacia los dos dragones. Cuando estaban frente a él, sin dejar de verlos de frente, Hiccup esperó hasta que los dos Monstrous tomaron los peces de sus manos, se los tragaron y se fueron de un salto emprendiendo un vuelo bajo.

Rugieron mientras se alejaban volando, Hiccup miró con detenimiento hacia dónde se iban y llamó con una sola expresión a Toothless.

—¡Vamos, hay que seguirlos!—dijo.

—¿Qué? ¡No!—Astrid se montó en Stormfly—¿Qué está pasando? ¿Qué fue lo que hiciste?

—Recordé que los Monstrous ofrecen comida como señal de paz, fue mi manera de decirles que no queremos hacerles daño. Esos dragones no quieren matarnos, sólo quieren protegerse—le dijo—Creían que somos una amenaza, pero no ven como amenaza ni a Toothless ni a Stormfly.

Astrid asintió, analizando cada una de las palabras que Hiccup le decía. Estaba actuando más como él, y eso le gustaba, pero considerando lo agresivos que se estaban mostrando esos dragones también estaba preocupada.

—Deberías regresar a Dragon Edge y pedirles ayuda los demás.—comentó, aunque sabía que no le haría caso—No sé si nosotros solos podamos con una manada entera de Monstrous Nightmares.

—No, tardaríamos mucho y no podemos perderlos de vista—usó ese tono de voz que Astrid bien le conocía, y que no dejaba lugar a réplicas, luego tiró de las riendas para que Toothless se alzara—¡Vamos!

Lo siguió, porque ni loca iba a dejarlo irse solo detrás de esos dragones. Tenía la corazonada de que, al empezar a recordar cosas, Hiccup podría lidiar con esto. Sólo esperaba que sus instintos no le fallaran.

.

.

—Idiota.

—Descerebrado.

—Presumida

—¡Estúpido!

—¡Cállense ya!—gritó Snotlout—¡O nos comerán!

Snotlout montaba a Hookfang, con los gemelos detrás de él, frente a ellos estaban tres Monstrous Nightmares salvajes que gruñían hacia ellos, pero que aún no los atacaban. Hookfang les mostraba los colmillos de manera intimidante, pero Snotlout no tenía ni la más remota idea de qué estaba pasando o de qué podría hacer.

—Guarden silencio—susurró a los gemelos, temeroso de que sus gritos pudieran provocar una pelea.

Hookfang rugió de repente y los tres Monstrous Nightmare respondieron, pero antes de que pudieran atacar, los tres dragones se incendiaron a sí mismos y dieron la vuelta volando hacia las montañas más cercanas. Los gemelos se miraron entre sí, demostrando su confusión, entonces vieron a otros dos Monstrous que llevaban por detrás de ellos y que ni siquiera se detuvieron a verlos, los sobrevolaron siguiendo a los otros tres rumbo a la montaña.

—¿Qué demonios fue eso?—preguntó Ruffnut.

—Algo típico de los Monstrous que ustedes no comprenderían—respondió Snotlout con su tono pedante, acariciando a Hookfang—¿verdad amigo?

Hookfang bufó y lanzó dos pequeñas flamas de sus fosas nasales, mostrándose molesto. Snotlout asintió, pues él no estaba del todo seguro de lo que significó ese encuentro.

—¡Ilústranos, alteza!—se burló Tuffnut, haciendo reír a su hermana.

—No sé si quieren que los sigamos, o no—dijo, revelando su inseguridad al hablar.

—¿Qué es lo peor que puede pasar si los seguimos?

—Que nos quemen vivos.

—Siempre es lo mismo con los dragones—rezongó Tuffnut—Creo que deberíamos ir con Fishleg o con Astrid.

—Se supone que estábamos buscando a Hiccup.

—¡No podremos con esos dragones amenazantes volando por aquí!—Snotlout suspiró con enfado—Tenemos que ponernos a salvo y…

—¿Y a ti quién te nombro jefe?

—¡Escuchen par de…!

—¡Oigan!

Por reflejo, guardaron silencio y se enderezaron. Al voltear vieron al Night Fury y al Nadder acercarse a toda velocidad, pero extendieron las alas frenando un poco para detenerse al lado de ellos. Astrid se veía algo tensa, como si tuviera todos sus sentidos funcionando al máximo, e Hiccup se veía… Hiccup.

—¿Vieron a dos Monstrous Nightamres por aquí?—preguntó Hiccup. La manera en que estaba inclinado sobre la silla de montar, la manera en que los observaba, la forma en que les hablaba… todo era diferente, y familiar a la vez.

—Se fueron con otros tres hacia esas montañas—señaló Tuffnut—Pero no se veían del todo amistosos.

—Lo sé, están muy estresados.

Snotlout entrecerró los ojos, mientras los gemelos sonreían.

—Astrid y yo los seguiremos—siguió hablando, sin notar las expresiones de sus compañeros.—Ustedes busquen a Fishleg y Heather, cuando los encuentren vuelen a las faldas de la montaña, ahí nos encontraremos.

Dicho esto, empujó ligeramente la silla de montar y Toothless emprendió vuelo otra vez. Astrid les dirigió una mirada severa, como diciéndoles "no se les ocurra ninguna broma" y se fue siguiéndolo. Pero esa mirada de Astrid salía sobrando, porque tanto Snotlout como los gemelos reconocían muy bien cuando Hiccup les daba una orden que no podían rechazar, y esa había sido una de esas.

—Parece que alguien está recordando cosas—Tuffnut miró a su hermana de reojo.

—¡Ya era hora!—dijo Snotlout con tono molesto.

Los gemelos hicieron burla de nuevo, pero en realidad los tres jinetes se alinearon de manera perfecta para abarcar más terreno visual y buscar a los otros dos al otro lado de la isla. Tardaron no más de diez minutos cuando divisaron la graciosa figura robusta de Fishleg montando al pequeño y grueso Gronkle.

—¡Ustedes!—gritaron, para llamar su atención.

Heather fue la primera en escucharlos y cambió el rumbo de su vuelo para acercarse a ellos, Fishleg la siguió de cerca.

—¿Qué pasa? ¿Todo en orden?—preguntó la pelinegra.

De manera rápida y algo tajante, Snotlout les comentó que se encontraron con los Monstrous Nightmares y que Astrid e Hiccup los habían seguido. Respondieron las preguntas de Fishleg y escucharon las malas bromas de los gemelos, todo eso mientras volaban hacia la ribera de la montaña tal y como Hiccup lo había dicho. De todas las cosas que dijeron, sólo una realmente importó al grupo.

—Hiccup parece estar recordando más cosas—dijo Ruffnut—Cuando lo vimos, se veía mucho más él mismo.

—Espero que sea lo suficiente para solucionar este problema—agregó Heather, con una mueca en los labios.

La verdad, nadie estaba del todo seguro, pero confiaban en Hiccup y esperaban que esa confianza fuera suficiente por ahora.

.

.

Hiccup y Astrid llegaron a las faldas de la montaña, los Monstrous Nightamres habían volado por una especie de corredizo muy estrecho en la parte superior. Ni Toothless ni Stormfly se veían muy contentos, pero los ojos de Hiccup escudriñaban el lugar y para Astrid era muy obvio que estaba tramando algo.

—¿Recuerdas cuánto tiempo han tenido complicaciones con estos dragones, o no te lo dijo Heather?—preguntó.

—Heather dijo que tres días, pero eso fue cuando llegaron a Berk—Astrid frunció los labios en una expresión pensativa—Unos cinco días.

—¿Cinco? Mmm—miró hacia el corredizo, que se alzaba de manera muy imponente desde su posición—No es un comportamiento usual.

—¿Qué crees que les pase?

—Da la impresión de que quieren alguna ayuda, pero no estoy seguro.

Hiccup se bajó de Toothless y comenzó a caminar por el sendero que conducía al corredizo, en ese momento Astrid se apeó de Stormfly y lo llamó.

—¡Espera!—dijo, sujetando el hacha que tenía guardada—Si vamos a adentrarnos ahí, debemos respaldarnos.

—De hecho, no creo que sea buena idea llevar las armas—miró hacia el filo que Astrid sostenía con recelo, ella resopló.

Sabía que cuando se enfrentaba a dragones salvajes lo mejor era mostrarse indefenso, pues las armas los ponían a la defensiva. Pero eran cinco Monstrous Nightmares ¡cinco! E Hiccup no estaba aún del todo recuperado.

—Lo sé—bajó el hacha—Pero dime ¿cómo nos defenderemos si se nos echan encima?

Hiccup volteó hacia el Nigh Fury cuando ella agregó:

—¡No pienso exponer a nuestros dragones!

El otro hizo una mueca y bajó la cabeza.

—Bueno ¿qué sugieres? Si llevamos el arma se asustarán más.

Astrid se cruzó de brazos, la verdad es que ella tenía una idea, había estado esperando para ver si Hiccup lo recordaba, pero eso importaba poco ahora. Caminó hacia la pequeña bolsa que colgaba de la silla de montar de Stormfly, y sacó un objeto ancho, a simple vista tallado que parecía una especie de palo muy grueso.

—¿Recuerdas?—preguntó con voz suave, tendiéndole el objeto.

Hiccup entrecerró los ojos al verlo, cuando lo sostuvo su mano instintivamente lo sujetó con firmeza haciendo uso de la fuerza correcta –pues estaba más pesado de lo que aparentaba– los tallados que le decoraban eran familiares, parecía ser el mango de un arma, pero no cualquiera.

—Me es familiar—admitió.

Astrid escondió el hacha entre los arbustos en un ángulo que supuso Heather podría encontrar, así les indicaría que dejaran ahí sus armas y que estaban en el corredizo. Hiccup siguió analizando el mango, encontrándose con lo que supuso era un botón, pero al aplanarlo no pasó gran cosa. Al seguir reconociéndolo descubrió otros dos botones ocultos en el patrón del tallado, su vocecita interna gritó de júbilo, como si se felicitara a sí mismo. Astrid lo veía mientras reconocía su propio invento, sonrió con mucha alegría cuando él solo consiguió hacer que la espada se desenvainara y encendiera.

—¡Wow!—dijo, sorprendido y a la vez orgulloso—Gas de Zippleback, ¿Cómo no se me había ocurrido antes?

—Debo admitir que ese invento tuyo me gusta. La llamaste "Fuego"

—"Fuego"—repitió en voz baja—Buen nombre.

Astrid rodó los ojos, en lo único que su novio no era creativo era con cómo nombrar sus inventos.

Él aplanó los botones correspondientes y la espada se guardó otra vez, a simple vista el mango de esa arma parecía un simple objeto decorativo, orgulloso de su propio ingenio Hiccup guardó el arma en su pantalón y con una señal ordenó a los dragones a ser silenciosos. Comenzaron a caminar adentrándose hacia el corredor, tan motivado estaba aquella vocecita interna que Hiccup ni siquiera era del todo consciente de lo que estaba haciendo.

Mientras caminaban, escalando los peldaños de piedra que los subían a la montaña, todo en completo silencio, una avalancha de dudas repentinamente llegó a su mente ¿qué estaba haciendo? ¿por qué se estaba exponiendo tanto? ¿por qué estaba poniendo en peligro a Astrid? ¿qué clase de amigo, novio o persona era él? ¿y si no podía enfrentar esta situación y todos morían por su culpa? ¿y si esos dragones se los comían? ¿y si descubría, al último momento, que no podía enfrentar esa situación?

Las dudas hicieron que se tropezara, no cayó al suelo, pero se quedó quieto un momento, obligando a esas dudas a callarse y recordándose a sí mismo que era el mejor entrenador de dragones en Berk. Todos lo decían. Él mismo lo creía ¿qué importaba que no lo recordara o no? Hasta ahora, su instinto había sido infalible.

Notando el cambio de humor en Hiccup, Astrid colocó una mano sobre su hombro y le dio un apretón tierno y confortante.

—¿Todo bien?—preguntó en voz muy baja.

—No lo sé—admitió, apretó a "Fuego" en el bolso de su pantalón para darse ánimo a sí mismo—De repente me asaltó la duda.

—¿De qué tienes dudas, Hiccup?

Él la miró de reojo, recordaba casi todos los eventos que vivió con Astrid y muchos de esos fueron con dragones peligrosos alrededor. Confiaba en ella, ahora más que nunca.

—Es como una voz que me dice que tengo que hacer esto—le confesó, sabiendo que ella entendería—Pero no recuerdo casi nada de dragones ¿y si esa voz no es suficiente?

Astrid sonrió, ese era Hiccup.

—Tú eres más que suficiente ¿quién quiere esos recuerdos?—colocó ambas manos sobre sus hombros y le dio un suave tirón para tenerlo frente a frente—Confío en ti, no en tu memoria—aunque no le molestaría que recordara una o dos cosas—Y porque confío en ti es que estoy aquí a tu lado.

—Siempre has estado a mi lado—colocó una mano sobre la de Astrid, apretando sus dedos—Ahora recuerdo muy bien eso.

—Siempre habrá un Hiccup y Astrid—le dijo ella.

—Siempre.

Al decir eso, Hiccup dio un paso hacia ella y le besó tiernamente los labios. Ella le besó también su mejilla y le susurró al oído: "tú y yo siempre sabemos qué hacer" para terminar de consolarlo. Ante el gesto cariñoso de su novia, Hiccup sintió que aquellas voces de inseguridad en su mente perdían peso, y una sensación extraña escaló desde su abdomen hasta su mente, haciéndole sentir ligero, envalentonado y seguro.

Agarró la mano de Astrid entrelazando sus dedos con los suyos, y así fue caminando por el corredor, con sus dragones escoltándolos. Con Toothless y Astrid ahí nada podría salir mal. Uno era su mejor amigo y la otra era su novia, no, más que su novia era su compañera de vida, su pareja en las buenas y en las malas. De repente los guijarros y las enormes piedras obstaculizando el sendero le parecieron nimiedades, mientras Astrid le sujetara la mano sabía que podría navegar el mar más turbulento y escalar la montaña más alta. Sí, todo saldría bien.

El corredor dio una curva pronunciada y llegó a una especie de claro con los muros aún más altos y escarpados, gracias a que las rocas eran altas y escondían sus siluetas pudieron contemplar a los Monstrous Nightamres recostados sin que éstos les vieran. Contaron siete dragones, reconociendo a los dos que antes los habían atacado. Todos parecían rodear algo, escucharon rugidos que no eran de ataque, se estaban comunicando entre ellos y parecían preocupados.

—Son muchos—susurró Astrid en su oído—¿Alguna idea?

—Estoy pensando.

Pero ella fue más rápida y aprovechando las pronunciadas rocas y salientes en los muros de piedra, escaló un poco, siendo lo más silenciosa posible para tener una mejor vista de la manada. El Night Fury y el Nadder encogieron sus alas, Hiccup les indicó a señas que fueran silenciosos. Él mismo intentó escalar, pero apenas colocó su prótesis sobre la roca ésta resbaló "Maldita pierna de metal" murmuró en sus adentros, viendo a su novia posarse en una saliente tres metros sobre el suelo.

Ella entrecerró los ojos para ver mejor, dos de los dragones tenían sus alas extendidas, que al ser muy grandes le dificultaban la visión, pero cuando se desplazaron hacia otro lado pudo contemplar a un octavo integrante de la manada. Era el más pequeño, seguro era adolescente y no un adulto, todos los demás estaban rodeándole y el pequeño gemía adolorido. Sólo entonces se percató de que tenía las alas sujetadas por una red grande y pesada, ya que tenía el cuerpo entero desplomado sobre el suelo supuso que alguna ala estaría rota, y que llevaba muchos días en esa posición.

Uno de los otros dragones colocó frente al pequeño varios pescados, pero no quiso comer, hizo una mueca porque sólo se negaban a comer cuando estaban muy enfermos. Miró hacia abajo, donde Hiccup acallaba a sus dragones, y pensó que la especie de telescopio pequeño que éste usaba para ver a distancia sería de mucha ayuda ahora, pero esa cosa debía estar en Berk.

—Están cuidando a un dragón herido—susurró, pero gracias al silencio Hiccup pudo escuchar—Parece el más pequeño de la camada, está muy enfermo.

—¿Ves algo más?

Se esforzó en hacerlo, y sólo entonces reparó en algunas pequeñas piedras puntiagudas de color verde, pero no cualquier verde, reconocería ese tono en donde fuera.

—Raíz de dragón—dijo, Hiccup le preguntó de qué hablaba y ella agregó—Son flechas que usaban los cazadores de dragones para capturarlos o para hacerlos pelear. Creo que la manada fue atacada y han estado cuidando del pequeño que resultó herido hace días.

—¿No se supone que los cazadores se desintegraron?

—Bueno, sí—dijo—Pero algunos miembros aparecen a veces por aquí o por allá. Heather se suele encargar de ellos, no es nada grave.

—Hay un dragón herido allá—su tono de voz era algo molesto.

—Creo que la manada ha estado pidiéndole ayuda a los demás dragones—razonó ella—Pero como fueron atacados por cazadores, nos ven como enemigos, y por eso atacan a los jinetes.

—Creen que nuestros dragones son nuestros prisioneros—no tuvo idea de dónde vinieron esas palabras, pero para él tenían sentido.

—Exacto.

—Bueno, baja de ahí con cuidado. Debemos decirle a los demás y planear cómo acercarnos.

Astrid bajó despacio, Stormfly se le acercó para que pudiera apoyarse en ella y saltar al suelo, quedando al lado de Hiccup. Él la sujetó de la mano y tiró de ella para caminar de regreso a las faldas de la montaña, pero cuando comenzaron a desplazarse notó que Toothless no se movió.

El Night Fury se inclinaba para ver, a través de las rocas y sin ser detectado, cómo los Monstrous Nightmares rodeaban al pequeño que estaba herido. Escuchó lo que Hiccup dijo, pero no estaba del todo de acuerdo. Toothless estaba contento de notar a su amigo humano mucho mejor que antes, pero de manera similar que Astrid, su instinto de protección –más drástico en dragones que en humanos– le reclamaba no poner a Hiccup en situaciones de riesgo innecesarias, y considerando lo agresivos que esos dragones se mostraron antes, esa bien podía ser una situación innecesaria.

—Toothless—lo llamó Hiccup.

El Night Fury le miró a los ojos, luego miró hacia los Monstrous señalándolos y rugió por lo bajo.

—Vamos a buscar ayuda—respondió Hiccup, sorprendiéndose de entenderle con tanta facilidad.

Pero el dragón negó, rugió otra vez y comenzó a caminar hacia los Monstrous Nightmares.

—¡No, Toothless!

Toothless le rugió a Stormfly y el Nadder se puso frente a Hiccup, impidiéndole avanzar. El Night Fury caminó hacia los Monstrous Nightamres, quienes le rugieron al verlo. Inmediatamente Astrid e Hiccup se pegaron a las rocas para poder observar mejor la escena, aunque la manada se veía recelosa, dejaron que Toothless se les acercara. Rugieron varias veces, comunicándose entre sí, entre lo que Astrid sabía y lo que Hiccup recordaba se dieron cuenta de que Toothless los estaba convenciendo de recibir ayuda.

Cuando Toothless rugió otra vez, ahora mucho más alto, Stomfly extendió sus alas y se alzó, llevando a Hiccup y Astrid con ella. Aterrizaron al lado del Night Fury, frente a los Monstrous. La manera les rugió en señal de advertencia, y aunque se mostraban tensos, no los atacaron.

—Toothless está abogando por nosotros—dijo Hiccup, parándose al lado de su dragón.

—Bien, ¿qué hacemos ahora?—aunque Astrid estaba muy segura de qué debían hacer, quería que él lo pensara.

—Acerquémonos al pequeño herido, con cautela.

Así lo hicieron. La manada los rodeaba, recordándoles que con lanzar una sola llamarada los dos quedaría hechos cenizas, pero la pareja intentó no pensar en eso. Toothless y Stormfly los rodeaban, como si fueran una escolta. Astrid miró la red que tenía cautiva las alas del pequeño, estaba hecha de metal. Tiró levemente de las cadenas, estaban deformadas, por lo que Astrid dedujo que el pequeño le prendió fuego a su cuerpo para quitárselas, pero al derretirse un poco el metal sólo terminó aprisionándose más.

—Este pequeño lleva herido más de una semana—dijo ella con preocupación—Si tiene un ala rota, será muy difícil que sane.

—Confiemos en lo mejor.

Hiccup sacó a "Fuego" y se encogió antes de prenderla. Los dragones respingaron, pero Toothless y Stormfly sacaron un poco sus alas, como diciéndoles que se calmaran. Hiccup buscó en la red hasta que encontró el punto en donde todas las cadenas se juntaban, y haciendo acopio de toda su fuerza, golpeó el lugar con la espada. Tuvo que golpearla tres veces más hasta que el metal cedió, liberando al pequeño.

La manada rugió emocionada, pero el dragón herido estaba agonizando y cuando se sintió libre, apenas pudo moverse. Hiccup y Astrid intentaron extenderle las alas, pero el dragón rugió, por lo que toda la manada casi se les echa encima. Tenía ambas alas rotas y de muy mala forma.

—Necesitamos mucha medicina, ¿Fishleg tendrá suficiente?

—Yo creo que sí.

Toothless rugió, diciendo a la manada que regresarían. Ambos dragones con sus jinetes se fueron despacio por el corredor hacia la falda de la montaña.

.

.

Se encontraron con el resto de los jinetes al salir del corredor. Heather, Hiccup y Fishleg se fueron a Dragon Edge por medicinas, mientras Astrid dirigía al grupo a una cacería express para llevarles peces y otras comidas a la manada, y que dejaran de verlos de una manera tan agresiva. Astrid les dijo a los demás que esperaran en el corredor, mientras ella y Stormfly se acercaban a pasos lentos y dejaban las canastas con comida frente a la manada.

Tras un par de rugidos, uno de los Monstrous más grandes se acercó y agarró una canasta de peces, acercándosela al pequeño. Astrid supuso que podría ser el padre o la madre del dragón herido, por la manera casi mimosa en que se inclinó hacia él. Poco después llegó Hiccup con los otros, llevaban medicinas, vendajes y otras cosas que serían de utilidad. La manada les dejó pasar, y con extremo cuidado comenzaron a acomodar los huesos rotos del dragón, causándole el menor dolor posible, pero el pequeño estaba evidentemente enfermo y perdió la conciencia dos veces, por lo que nunca gritó, tampoco quiso comer ni tomar medicamentos.

Todavía no terminaban de envolverle las alas cuando el dragón rugió, y se desplomó. El otro que parecía ser su padre se inclinó sobre la cabeza, descubriendo lo que los jinetes no querían aceptar: estaba muerto.

Las fracturas habían causado infección tres días antes. Quizá de haberlo atendido en ese momento se hubiera curado, pero ya era demasiado tarde.

—No.

Hiccup miró al pequeño herido, y sintió una gran impotencia. Hizo lo mejor que pudo, pero no fue suficiente. Estaba más allá de sus posibilidades, pero de alguna forma seguía sintiéndose culpable. Sintió la mano de Astrid sobre su hombro, confortándolo.

Pero apenas pudieron digerirlo cuando el dragón padre rugió lanzando llamas al cielo, destrozado por la muerte del pequeño, y después miró hacia los jinetes con auténtico odio.

Stormfly y Toothless extendieron las alas sobre sus jinetes protegiéndolos del ataque del dragón padre. La manada alzó vuelo rodeándolos. Hiccup les dijo a los demás que se fueran, escondiéndose entre las rocas del corredor que imposibilitaba los ataques desde aire, pero él, Astrid y Fishleg quedaron expuestos.

—¡Este dragón nos va a matar!—gritó Astrid, motando a su Nader.

—Cree que somos los culpables de la muerte del pequeño—agregó Fishleg.

Hiccup les ordenó cubrirse las espaldas en lo que planeaban una retirada, pero tenían poco que hacer. Eran tres dragones contra toda la manada, que los rodeaba buscando el ángulo correcto para atacar.

—Tenemos que salir de aquí—urgió Hiccup, inclinándose sobre Toothless—Intenta no lastimarlos, amigo.

Aunque nadie quería pelear contra ellos, no les quedó otra opción. Haciendo uso de su gran velocidad, Toothless comenzó sobrevolaba buscando los puntos débiles de los dragones para asustarlos y que se fueran. Hiccup estaba desesperado, porque no era la situación que quería, pero cuando miraba de reojo a Astrid y a Fishleg se recordaba a sí mismo que no podía ponerlos en ese peligro.

La manada dio pelea hasta que el Night Fury les asustó lo suficiente como para echarse a volar lejos del lugar. Pero el dragón padre seguía renuente a irse, y seguía atacando. Stormfly le lanzó unas púas que consiguieron distraerlo lo suficiente para que Toothless le disparara hacia las alas, incitándole a marcharse. El Monstrous se fue encima de Astrid, pero ella y su Nadder consiguieron volar esquivándolo y Meatlog le lanzó un disparo certero por detrás, confundiéndolo. Hiccup se puso delante del Monstrous, Toothless esperó a que acumulara una buena cantidad de fuego en el interior de su hocico antes de dispararle para encender el gas en el interior, aturdiéndolo.

Debido a la pequeña explosión interna, el Monstrous perdió por un momento la concentración y sus alas se contrajeron haciendo que cayera al suelo. Toothless se elevó para alejarse, pero en eso la cola del Monstrous le pegó directamente en la espalda, impactándose contra la cabeza de Hiccup y haciendo que el jinete se desmayara y cayera de picada al suelo.

Toothless le sujetó a tiempo antes de que se impactara contra el piso, Stormfly aterrizó a su lado y Astrid de un salto se inclinó hacia él. No había heridas visibles, pero Hiccup seguía inconsciente.

—¿¡Están bien!?—gritó un nervioso Fishleg.

—¡Hiccup está inconsciente!

Con cuidado, Astrid cargó a Hiccup para apoyarlo contra la espalda de Toothless.

—Escóndete en el corredor—le dijo al dragón—Iremos en un momento.

El Night Fury saltó hacia el corredor de la montaña, Astrid se dio la vuelta y vio cómo el dragón padre, herido y atontado, seguía renuente a dejarlos ir libres, parecía que el Monstrous Nightmares estaba satisfecho con haberle hecho daño al humano del Night Fury, mantenía su cuerpo en llamas y alzó la cola evidenciando que la usaría contra ellos.

Pero Fishleg dirigió a Meatlog hacia las alas del dragón, disparándole lo suficiente para que perdiera la concentración y dejando que Stormfly y Astrid se deslizaran al corredor sin que fueran vistas. Meatlog lanzó su último disparo, antes de volar hacia el otro lado del claro en donde el color de las rocas creaba un buen camuflaje para el Grockle. Desde su altura, Fishleg pudo ver cómo el Monstrous rugió de impotencia y de ira al ver que todos sus contrincantes escaparon, y que la manada lo había abandonado. El dragón padre miró al pequeño muerto y rugió otra vez, un rugido desgarrador similar al llanto y que hizo sentir a Fishleg miserable por un instante.

Escondida con Stormfly, Astrid cerró los ojos al escuchar el evidente dolor del dragón, pero no podían hacer nada y si intentaban acercarse seguro que les mataría. Toothless le rugió por lo bajo recordándole que debían irse, Hiccup seguía inconsciente en su espalda. Los dos dragones y ambos jinetes caminaron por el corredor, encontrando en el camino al resto del grupo. En menos de veinte minutos estaban todos en Dragon Edge, cabizbajos.

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Un vikingo que se respete debe llevar al menos una cicatriz al Valhalla, o al menos esa era la creencia popular. El lema de la Casa Hofferson era: "sólo es divertido si consigues cicatrices". Astrid había crecido creyendo en eso firmemente, pero sólo ahora, que era mayor y sus batallas más peligrosas, comprendía lo angustiante que era esperar a que un ser querido se recuperara de sus heridas.

Hiccup estaba recostado en su cama, en la casa que se construyó en Dragon Edge, Astrid estaba sentada a su lado pasándole un trapo con agua fresca en la frente. No tenía heridas visibles, pero el que siguiera inconsciente significaba que se había dado un fuerte golpe. Respiró un poco aliviada, llevaba semanas preocupada de que Hiccup pudiera exponerse innecesariamente a un peligro, y gracias a la bondad de los dioses cuando eso pasó el muchacho no resultó tan malparado. Miró a Toothless, el dragón estaba recostado en su placa de piedra y les veía con detenimiento.

—Es un deja vu ¿no?—le dijo con una sonrisa—No te preocupes, estará bien. No es nada serio.

A comparación de otras heridas y accidentes que había tenido antes, Astrid sabía que Hiccup estaría bien, sólo ocupaba descansar.

Mientras colocaba el pañuelo mojado sobre su frente, pensaba en que su novio había vivido emociones muy intensas esos últimos dos días. Además, el recordar de manera abrupta tantas cosas seguro le causó conflicto. Más que estar cansado físicamente, el pobre debía de estar mentalmente exhausto. Un poco de descanso le sentaría bien.

—Astrid.

Ella volteó cuando la llamaron, su grupo de amigos estaba parado en la puerta de la entrada, no entraban por respeto a la privacidad de la pareja, aunque era evidente que todos querían decir algo. Ella se puso de pie y caminó hacia ellos, no fue hasta que se irguió cuando notó lo cansado que estaba su cuerpo.

—¿Todo en orden?—le preguntó Heather, mirando hacia Hiccup.

—Sí, aún está desmayado pero no debe ser nada serio—colocó los brazos en jarras—Seguro despertará pronto. ¿Qué hay de ustedes?

—Los dragones están en el establo, ya comieron y descansarán el resto de la tarde—dijo Fishleg.

—Yo prepararé la cena en un rato más—dijo Heather.

—Nosotros patrullamos la zona, no hemos visto a más Monstros Nightamres, creemos que se fueron de la isla—dijeron los gemelos.

—Y todo aquí está en orden—Snotlout se cruzó de brazos.

—Sólo nos queda descansar. No sabremos hasta mañana si los demás dragones se fueron, aunque es probable, sólo estaban aquí por el pequeño que ya murió.

—Haré una ruta de reconocimiento alrededor, para ver si encuentro a los cazadores que le lastimaron—dijo Heather con el ceño fruncido.

—No te preocupes por eso ahora, sólo descansen—Astrid le colocó una mano en el hombro a su amiga para calmarla—Hicimos todo cuanto pudimos y más.

Asintieron, pues tenía razón, pero seguía respirándose la misma incertidumbre respecto a Hiccup.

Palabras más, palabras menos, sus amigos se fueron y Astrid pudo sentarse otra vez en la cama, cuando tocó el pañuelo lo notó secó, así que lo mojó en agua fresca y le exprimió lo suficiente antes de colocarlo en la frente de Hiccup otra vez. Ella bostezó, dejando sentir todo el cansancio acumulado en sus hombros, y antes de darse cuenta se recostó en el pecho de él y cerró los ojos.

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Todavía no abría los ojos, pero ya se sentía mareado. La cabeza la daba mil vueltas y sentía un constante martilleo, como si el enorme martillo de su padre golpeara las paredes internas de su cráneo una y otra vez, al mismo ritmo. No recordaba un dolor de cabeza así en su vida. Intentó moverse un poco, descubriendo un peso sobre su cuerpo, específicamente sobre su pecho, que también parecía moverse.

El peso se removía, como si se acurrucara hacia él, tan atontado estaba que tardó mucho en percatarse que era un cuerpo. Pero cuando lo notó, el cuerpo de repente se irguió y escuchó un jadeo.

—Me quede dormida—dijo Astrid somnolienta, y casi pudo jurar que bostezaba—¿Cómo estarán los demás?

Sintió el colchón moverse cuando Astrid se puso de pie, y también cómo ella le tocaba su frente… pero había algo en su frente. Rayos ¿qué tan atontado estaba? Ella removió el trapo y escuchó perfectamente el sonido del agua escurrir, antes de que colocara el pañuelo con extrema delicadeza en su rostro, acariciándole la mejilla y la cien.

Con ese contacto sus adormilados nervios parecieron reaccionar otra vez lo suficiente para reconocer su cuerpo desparramado sobre la cama. Podía sentir de nuevo sus brazos, sus piernas, sus manos, a excepción de la cabeza nada le dolía y todo parecía estar en su lugar. Escuchó la respiración acompasada de Astrid y cómo ella tarareó por lo bajo mientras seguía pasando el trapo sobre su rostro.

Quizá el dolor de cabeza no era tan malo, siempre y cuando recibiera esas atenciones de su novia. Ya con la mente un poco más aclarada recordó que había probado el Dragón Volador 3… considerando que estaba recostado con la cabeza doliéndole y Astrid cuidándolo, podía deducir que no fue un muy buen experimento.

Con cuidado levantó la mano y atrapó la de Astrid mientras le pasaba el pañuelo sobre la cara, ella jadeó de sorpresa y sólo entonces abrió los ojos, notando aquellos orbes de color azul que le miraban sorprendida y contenta. Bueno, al menos no estaba enojada.

Pero de repente, más recuerdos le llegaron a la mente… él confundido, recostado en su propia cama, tomando los asquerosos tés que mandaba Gothi, siendo cuidado a sol y sombra por Astrid, su padre y la aldea entera para que nada le pasara debido a su…

…¿amnesia?

—Hey—lo llamó Astrid—¿Cómo te sientes?

Cerró los ojos apretándolos y parpadeó rápido al abrirlos. El dolor en su cabeza aumentó, por lo que se llevó la mano a la cien, luego descendió repentinamente y como un palpitar aumentó otra vez.

—Me duele la cabeza—dijo en voz baja.

Astrid se inclinó y le beso la frente antes de pararse.

—Iré por un té.

—Espera—la detuvo antes de que se alejara—Ven…

Estiró la mano, Astrid frunció el ceño mientras le sujetaba la mano y se inclinaba a su lado.

—¿Qué sucede?

Sonaba más recelosa. Toothless, a distancia, abrió los ojos, y al ver que la escena era normal volvió a recostarse. Hiccup se esforzó por sentarse, con más imágenes llegando a su mente: los Monstrous Nightmares, los ataques, el golpe que le dio…

—Astrid ¿tú estás bien?—le preguntó, tirando de su mano para que se sentara a su lado, ambos quedaron lado a lado en el borde de la cama—¿No te lastimaron?

—Estoy intacta—señaló su cuerpo entero con una sonrisa.

Sonriendo, se acercó a ella y le besó en los labios. Pero la caricia se sintió completa, y Astrid lo notó. Al separarse, ella tenía mil preguntas en los ojos, él solamente sonrió.

—Creo que ese golpe acomodó mi mente, M'lady—le dijo en tono seductor—Me siento como nuevo.

—¡Hiccup!

Emocionada, ella lo abrazó con muchísima fuerza, escondiendo su rostro en el cuello de él. Era su Hiccup.

"Gracias dioses, gracias dioses, gracias dioses"

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Esa noche, cuando se reunieron en el la Sala Común de Dragon Edge para comer, Hiccup entró agarrando la mano de Astrid y con una mueca en su rostro. Todos parecieron reconocer esa mueca, pero no fue hasta que él les confirmó que estaba curado cuando recibió los repentinos y fuertes abrazos de sus amigos. Hasta Snotlout dejó de lado su postura de aguerrido para darle un "apretón de hombros" y le dijo en voz baja que nunca más se fuera de nuevo (en ninguna forma).

Tras la emoción, se respiró un ambiente de total alivio. Aunque todos se vieron más relajados, nadie le ganaba a Astrid, pues en esas terribles semanas de amnesia casi habían olvidado cómo se escuchaba su risa.

Aunque no lo hacían a menudo, Heather sacó el barril de cerveza del almacén y sirvió tarros a cada uno, para festejar. Ahora con todos sus recuerdos, los gemelos pudieron hacerle a Hiccup bromas como las de antaño, él bebió y rio contento de que esa sensación de desadaptado se había esfumado, a su alrededor las cosas se sentían naturales, tal y como debía ser.

Bebieron, comieron, rieron y respiraron llenos de alivio esa noche, antes de irse a dormir. Astrid se deslizó sigilosa a la casa de Hiccup, para recostarse en su pecho y dormir a gusto. Era algo que hacían a veces, a escondidas de los demás, no solían hacer cosas indecorosas –o al menos no hicieron nada de eso en esa noche– más bien disfrutaban de la compañía del otro, y platicaron todo lo que no pudieron hablar mientras Hiccup estaba convaleciente.

En la mañana el ánimo no se había ido aún de los jinetes, pero todos se pusieron un poco cabizbajos cuando Hiccup montó a Toothless para buscar el cuerpo del pequeño Monstrous Nightmare. Al acercarse al corredor de empinadas grietas en la montaña, pudieron ver desde la altura que el dragón padre no se había ido, y aunque no se movía creyeron que estaría dormido. No vieron al resto de la manada, por lo que supusieron que no regresarían. Fishleg comentó que podrían dejarle comida al dragón, para que no muriera de hambre, pero Hiccup descartó esa idea, el Monstrous los consideraba sus enemigos y si intentaban acercarse seguro intentaría rostizarlos, por mucho que Hiccup odiara no poder proteger a los dragones, no pondría en peligro la vida de sus amigos.

Astrid miró la escena con el corazón encogido. El dragón padre estaba inclinado sobre el cuerpo de su hijo, que había sido un adolescente, seguro aquél pequeño volaba sobre las nubes con emoción antes de que esa red de metal le causara una lenta y muy dolorosa muerte. Hiccup dio la orden de retirarse, los demás jinetes se fueron pero ella se mantuvo ahí un poco más, pudo ver al Monstrous moverse sólo lo suficiente para rugir de dolor, y desplomarse nuevamente. Quizá se dejaría morir, muchas especies hacían eso.

—Astrid—la llamó Hiccup con urgencia—Vámonos antes de que nos vea.

Ella asintió, grabó en su memoria con perfecto detalle toda la imagen de aquél dragón sobre el cadáver de su hijo, y tiró de las riendas para volar al lado de Hiccup.

—Detesto no poder hacer nada—confesó él, cuando estaban más alejados.

Esbozó una sonrisa carente de alegría, nadie sabía de impotencia más que ella en esos días.

—Se dejará morir—no fue una pregunta, fue una afirmación, que de alguna forma le hizo estremecer.

Hiccup no respondió, porque ese comentario no necesitaba respuesta. Miró a su novia, que estaba pensativa, no estaba seguro de por qué esto le afectaba de esa manera, pero intuía que se relacionaba con toda la tensión que soportó las últimas semanas por su culpa.

—De alguna forma, lo entiendo.

La miró horrorizado, pero ella no lo vio. Antes de que pudiera decir algo más, Astrid se inclinó sobre Stormfly y el Nadder aceleró. Ella reía y le gritó: "¡Alcánzame!". Hiccup tardó un poco en reaccionar, pero Toothless fue más rápido y ya había extendido sus alas para juguetear en el cielo con su compañera dragona. El viento golpeándole el rostro hizo que Hiccup comprendiera que, si Astrid no quería hablar más de eso, nada serviría que le preguntara.

Astrid no quería decir en voz alta que, si algo peor le hubiera pasado a Hiccup, no hubiera sabido cómo manejarlo. Esa duda le hacía mantener cierta empatía hacia el pobre Monstrous Nightmare que seguro aún sollozaba.

Jugaron un rato antes de dejar a los dragones descansar. No había rastros de la manada, así que Hiccup y Fishleg dedujeron que se fueron. Si no se equivocaban mantendrían una ruta hacia el este. Heather se aseguraría de expandir su radio de control para buscar a cazadores fugitivos e impedir episodios como esos. Con el problema resuelto, y prometiendo estar en contacto, Hiccup encabezó a los jinetes cuando regresaron a Berk en la tarde.

De la misma forma en que Astrid reconoció a Hiccup curado en pocos minutos, Stoick notó la recuperación de su hijo prácticamente con verlo desmontar a Toothless. Los fuertes y enormes brazos del Jefe de Berk rodearon el delgado cuerpo de su hijo, mientras su estridente risa resonaba entre las paredes de la Academia, haciendo que Gobber se acercara para saber qué estaba pasando.

Los presentes le felicitaron por su buena recuperación, y Gobber le dijo que fuera con Gothi para un último chequeo, sólo por las dudas. Hiccup aceptó las emotivas palabras de quienes encontró en su camino a casa. Recordaba la manera tan desesperada en que se sintió aquellos días de amnesia, por lo que cada paso que daba tenía un nuevo significado de gratitud y de plenitud. Respirando el fresco aire de su pueblo, Hiccup pensaba en que finalmente había regresado a su hogar.


Fin...

Y ese fue el último capítulo ¿les gustó la manera en que Hiccup recordó todo? yo solo sabía que tenía que ser con dragones, aunque el drama de la manada y el adolescente dragón no sé de dónde salió.. en fin, espero que lo hayan disfrutado.

Oh, habrá epílogo, sólo por si les interesa saberlo =)