Subo antes de lo previsto debido a que mañana (sábado) estaré sin internet, ojalá lo recupere pronto, pero sea como sea subo este episodio, que pertenecería al lunes, hasta el siguiente no habrá nuevo episodio. SI tengo internet la semana que viene subiré el viernes episodio de la otra historia.

Sexto Día:

Mason no paraba de reir ni siquiera para respirar, se encontraba tirado en el suelo de la habitación de Damon con ambas manos en el estómago el cual empezaba a molestarle a causa del alcohol y de las carcajadas. Alaric tumbado boca abajo en la cama aguantaba las ganas de darle una patada en sus partes, y Damon, bueno Damon estaba sentado en un cojín pegado a la puerta de su cuarto, no pronunció palabra, solo apretaba con fuerza los puños.

-Tío que eres tonto y medio…-casi no le salía la voz de las risas, Damon le había puesto al día sobre sus logros y sus patadas al diccionario del amor-sabíamos que era duro pero no que todo fuera en tu contra.

-Capullo-le lanzó el cojín en toda la cara-Podríais cambiarme a la chica…-el silencio se hizo latente, cosa que no agradó a Damon, como si una parte de él no quisiera que ese cambio se efectuara, tras unos segundos de tensión la risa volvió a inundar la habitación, eran las cinco de la mañana pero ninguna tenía una pizca de sueño.

Se pasaron gran parte del tiempo charlando sobre los trabajos finales y las propuestas de último año, por no hablar de la oportunidad que Damon tenía para trabajar en el extranjero, todo eran risas y comentarios divertidos hasta que la castaña de pelo cortito hizo su aparición con un traje de noche-que por lo menos no estaba desnuda-y los tacones en la mano, se podía apreciar la borrachera que llevaba encima.

-Rose-dijo seco Damon levantándose del suelo para ponerse delante de sus amigos y la chica-tienes un cuarto propio a kilómetros, ¿qué quieres?

-No seas tan seco…-le dijo sensualmente-me he quedado sin polvo y quería pasarmelo bien con vosotros-Ric y Mason ahogaron unas risas, Damon puso caro de asco, sabía que no podía negarle nada a la chica, sabía lo mal que lo pasaba después, no podía olvidar el día en que cometió ese error…-¡que era broma tontaina!

Rose salió con una victoria más en su cabecita loca, con eso había confirmado que aún tenía control sobre Damon, que este no iba a negarse a ningún pedido por más asqueroso o atravesado que fuera.

Alaric y Mason gatearon hasta alcanzar a su amigo, estaban alucinados.

-¿Ibas a acceder?-dijo incrédulo con una mueca de asco-Tío tu estás mal…-Mason se levantó de un movimiento seco y salió de la habitación pegando un portazo, Alaric en cambio no dijo nada ni movió ni un músculo, Damon no estaba con él, estaba sumergido en sus recuerdos.

Damon estaba de vacaciones en Barcelona con la familia, bueno más bien con su padre, ya que vivían solos desde casi toda la vida, el chico se dio de bruces con una castaña de pelo largo bastante sexy, la saludó con su típica sonrisa marca de Damon Salvatore, la chica soltó una risita divertida, y con un gesto le invitó a que se bañara con ella en la gran piscina del Hotel. Se divirtieron, se enrollaron, vivieron el momento, cuando Damon quiso pasar a mayores, la chica negó con la cabeza, y le dijo que le esperara junto a la puerta principal. Damon accedió, era un polvo, no iba a negarse a ello, aunque odiaba tener que cambiarse de ropa y darse una ducha cuando iba a tener un polvo con la chica que le gustaba.

Estuvo esperándola una hora entera, pero no hubo rastro de la chica, se sintió morir, pero un llamado urgente de recepción le hizo olvidar ese plantón, pues su padre quería presentarle a alguien. Tras vestirse con sus mejores galas fue a la zona del restaurante, allí se encontró con su padre y una mujer de pelo negro y ojos azules, idéntica a él, frunció el ceño pues no la conocía de nada.

-Padre-saludó con cariño-Señorita, creo que no nos conocemos…

La mujer sonrió con nostalgia, y se levantó, pero rechazó la mano tendida de Damon y le abrazó con amor, Damon se sintió un poco inútil, no la conocía de nada, y la chica había reaccionado así.

-Hijo siéntate, ella es Verónica…

-Un placer-se sentía extrañamente incómodo, y vio que no iban a estar los tres solos, había otro bolso en la cuarta silla que estaba al lado de "Verónica", estuvo muy pendiente de ella.

-Falta mi hija-le aclaró, parecía afectarle bastante decir esas palabras-es que quedó con un chico, pero ha tenido que cancelarlo todo por esto.

-Veo que es importante-refiriéndose a la cena-¿puedo preguntar de qué nos conocemos?-dijo con una amplia sonrisa forzada.

-Damon-era la primera vez que utilizaba su nombre de pila en público, el chico se sobresaltó pero no se movió-ella era Verónica Salvatore, es…

-Tu madre-puntualizó una voz femenina que le resultó un tanto familiar, como si todo fuera a cámara lenta Rose se sentó al lado de la mujer, con una amplia sonrisa cínica, cogió una servilleta y se la colocó en el regazo, Damon se quedó boquiabierto, todo se estaba desmoronando a su alrededor, sentía que la piel le ardía, que la ropa que llevaba puesta le estaba quemando vivo-Mamá, siento el retraso-esas cuatro palabras fueron el remate, Damon buscó apoyo en Giuseppe, el cual le ignoró por completo.

-Un placer Rosalinda.

-El placer es mío, Giuseppe-la chica le dio dos tiernos besos, y se sentó de nuevo en su sitio-gracias por aceptar la invitación de mi madre.

-No quiero pedirte un milagro Giuseppe, solo quiero compasión-Damon estaba ajeno a esa conversación, no se sentía con fuerzas de prestar atención a nada de lo que decían, no le parecía real, todo era un maldito sueño, todos esos besos, esas caricias, sonrisas, palabras de amor, le habían llenado de verdad, no amaba a la chica, para nada, pero le gustaba de veras, se podría decir que estaba creciendo algo en su interior por ella, pero ahora nada era real, era su hermana-el padre de Rose ha tenido un accidente, está en coma…

Damon no había escuchado ni la mitad de la conversación pero esas últimas palabras fueron un alivio, por lo menos no era su hermana completa, solo su hermanastra, algo era algo, una idea se le pasó por la cabeza.

-Disculpen-soltó la servilleta, casi destruida, encima de la mesa-tenga una duda, ¿esto es real Verónica? ¿o solo quieres manutención?

-Lo segundo es cierto, lo primero no tanto, soy la primera que no quiere estar aquí Damon, no amé a tu padre, nunca he amado a nadie-dijo con una sonrisa dulce-y eso tu padre lo sabía.

Damon miró atemorizado a su padre, el cual carraspeó y se retocó la corbata, estaba nervioso.

-¿¡Vas a dejar que te trate así!?

-Damon es la realidad, el amor no existe…-dijo Rose picarona-la prueba de ello es el juego de la piscina, cualquiera puede amar, pero eso es una enfermedad, un resfriado que nos corroe, es fácil contagiarse pero muy dificil curarse, solo hay que ser inmune a ello, parece es pegarselo a otro…

-¡Eres una zorra!-Damon se lanzó contra Rose, tirando todo lo que había en la mesa, Verónica gritó y Giuseppe paró a su hijo con dificultad, dándole un derechazo, el silencio inundó a padre e hijo, nada volvió a ser igual para ninguno, Rose venía de vez en cuando como trato que habían llegado Verónica y Giuseppe, este último accedía porque seguía enamorado de Verónica, una víbora sin corazón como Damon le había denominado, el cual nunca volvió a ser el mismo, el amor era un asco y él iba a utilizarlo en contra de las mujeres. Esa noche quemó el bañador, la ropa informal y el traje de gala, y nada cambió a mejor.

La mañana había pasado demasiado lenta para Damon, que había asistido a clase, había preparado sus trabajos, organizados sus eventos, y todo lo que no fuera hecho en la semana anterior, o en todo el mes. Estaba realmente nervioso, y no sabía como calmar sus nervios, había intentado ligar con una de su clase pero había sido todo un fracaso, no porque la chica no estuviese dispuesta sino porque él no estaba en sus mejores facultades, frustrado consigo mismo lanzó al aire el portátil con todos sus trabajos, varios chicos pegaron un bote.

-¿¡Tu eres gilipollas!?-le gritó uno, Damon no tomó conciencia de lo que estaba haciendo o diciendo, solo observaba los destrozos que había formado, una fina línea se dibujó en sus labios, era un sonrisa de satisfacción-¿¡y encima te ries!? ¡Lo tuyo es algo gordo!

Ni lo escuchaba, Damon cogió su tarjeta de memoria, lo único que había sobrevivido y salió a grandes zancadas del aula. Se había relajado, solo faltaba aclarar unas cosas.

~Damon & Elena~

-¡No doy ni una!-gruñó al ketchup y a la hamburguesa embadurnada con salsa brava en vez del bote de ketchup que portaba en la otra mano, se dejó caer hacía atrás agotada, Katherine soltó una risita contagiosa, Bonnie esparció la sustancia picante para intentar quitarla inútilmente-Dejalo Bon, que Kath es tonta…

-Ya, ya, ¿dónde tienes la cabeza? ¿en la fiesta de ayer?-Katherine mojó una patata en la salsa brava, el tiempo del descanso se estaba agotando-Elena, en serio, ¿qué te preocupa?

La chica negó con la cabeza y empezó a comerse la lechuga y el tomate por separado de la carne grasienta, Bonnie la observó, Elena siempre era el centro de atención en todos lados, ni siquiera Katherine que era la más alocada de las tres llamaba tanto la atención de la gente, siempre era Elena y eso no iba a cambiar por más que ella fuera la que tuviera nuevas.

-¿Chica de las prisas?-las tres morenas se giraron al oir la pregunta tan cerca de ellas, Elena se alzó sonrió divertida, Katherine alzó una ceja incrédula y Bonnie se hundió aún más en el asiento, ninguna supo a quién se refería, bueno excepto Bonnie, el chico cogió asiento al lado de Katherine, ya que era el único sitio libre-Por fin te encuentro…-abrió su mochila y sacó unas entradas, se removió inquieto, nadie dijo nada-me gustaría, no sé, esta tarde es la noche de las fogatas, ya sabes por el cometa, ¿te gustaría…?

Elena miró entrecerrando los ojos al chico y después a donde se dirigía con la mirada, era Bonnie, la pequeña Bonnie, si Caroline fuera estado cerca fuera hecho su papel de amiga-madre perfectamente, pues eran inseparables.

-Me llamo Elena-soltó de repente, Bonnie quiso matarla con la mirada-y ella Katherine, creo que no nos conocemos.

-Bueno, eres Elena Gilbert claro que te conozco, todos lo hacen-sonrió ampliamente centrando su atención en esa morena de ojos chocolate-me llamo Caleb Smallwood.

-Un placer-las miradas de Elena hacia Caleb alteraron por completo a Bonnie que se levantó de mala gana y salió de allí corriendo, el chico se levantó de un salto, pero la mano de Katherine le impidió moverse.

-No muchachito tu te sientas ahí-le dijo con autoridad, el chico estuvo a punto de replicar pero Elena negó con la cabeza-Bonnie son de las que se enamoran lentamente y de las que sufren rápidamente, no sé si me sigues.

-Pues la verdad es que no…-dijo un pelín intimidado, mirando alternativamente a las dos chicas que le acorralaban.

-Bonnie es nuestra mejor amiga, la queremos mucho-dijo en tono amenazante-y solo queremos tener un charla amigable contigo, para saber que planeas con ella exactamente.

-Vosotras la habéis cabreado-intentó aclararles cosa que no fue buena idea, Elena se levantó y se sentó a su lado.

-Caleb cuidado, somos peligrosas cuando se trata de amor, ya hemos sufrido bastante, ¿qué quieres de ella? No es coña…

-¿En serio?-las dos chicas asintieron sonrientes-me gusta ¿vale? solo quiero quedar con ella y lo que surja.

-Si eso es muy bonito, cosa que ya sabíamos…-cogió un trozo de hamburguesa repleta de salsa brava y se la introdució directamente en la garganta, sujetándole bien le dio un chorro de brava directamente desde el bote, el chico rabió por lo picante que estaba-ahora vas a hablarnos en serio…

El chico empezó a escupir exageradamente, le gustaba lo fuerte pero no que se lo introducieran directamente en la garganta.

-Ya os lo he dicho ¡lo que surja joder!-se levantó asqueado, no se esperaba para nada esa invitación empezó a recoger sus cosas-estáis como cabras, no voy a hacerle daño, creo que viendo lo visto hasta me lo pensaría dos veces…

Caleb salió espantado de la mesa, las dos morenas empezaron a reir exageradamente, Elena cogió su móvil y llamó a Bonnie.

-Ya está hecho, ¿cómo no nos dijistes esto?-dijo Elena divertida-el chico es mono, pero se ha acojonado, le gustas y mucho.

-Hombre tienes que gustarles no nos ha mandado a la mierda-las dos chicas fruncieron el ceño-Bueno más o menos.

-Gracias chicas-Bonnie no parecía muy convencida, pero ninguna de las chicas quiso darle más importancia, conocían a su amiga y daban por hecho de que eran los nervios-¿os ha dejado los papelitos que llevaba?

-No…-miraron por la mesa-será mejor que vayas a pedirles disculpas por nosotras-dijo Elena-Kath es un poco exagerada a veces.

-No lo soy, tendríamos que haber hecho lo mismo con Matt y Mason-se calló, Elena la agarró de los hombros.

-¿Qué ha pasado con Mason?-Katherine apartó la mirada de la de Elena, no quería hablar sobre el tema y mucho menos con ella, el sonido de la campana fue un bálsamo para la acusada-¡Katherine Pierce! No vas a irte.

-Tenemos examen.

-Pues que espere-cogió sus cosas, y atrajo a Katherine a una esquina-¿qué te ha hecho?

-Nada, solo me dijo…-le costaba la misma vida hablar-nada..

-Solo una palabra Kath…-la amenazó-o no saldrás de aquí.

-Damon…-y salió corriendo, Elena tardó unos segundos en reaccionar, ¿cómo no? siempre era Damon, ¿qué esperaba? ¿qué el chico fuera cambiado por ella? ¿¡por ella!? Vamos hombre, con mala gana siguió a su amiga hasta su examen.

~Damon & Elena~

Bonnie corrió hasta alcanzar a Caleb en mitad de las escaleras, casi tropiezan pero el chico tiene más agilidad y impide la caída, no está de muy buen humor, no tiene su sonrisa característica, y eso hace que Bonnie se sienta aún peor.

-Lo siento, lo heredaron de Caroline…-se excusó, el chico no comprendió a qué se refería, venía tocado por el suspenso del trabajo y verla le había hecho que todo le pareciera de otro color, por eso no entendía su comportamiento-quieren protegerme, es solo eso, Elena y Kath son un cielo…

-Ah…-sonrió abiertamente-calla que no sabía de lo que me hablabas…

-¿No estás enfadado?

-En el momento estaba asustado-rió-tus amigas son muy efusivas, pero me caen bien-se acercó más a Bonnie-¿vendrás? Tengo también para tus amigas…

Bonnie dudó pero con la mejor de sus sonrisas se lanzó a sus brazos, besando con pasión los labios del rubio, cierto era que eran muy pocas las veces que se enamoraba pero eso no era excusa para ser lenta en sus emociones, pensaba vivir al máximo, aunque luego tocara sufrir.

-Claro que irán…

-Eres hermosa Bonnie…

~Damon & Elena~

Rose rebuscó entre sus cajones, sabía que lo había puesto por algún lado pero ahora no daba con ello, tardó bastante pero el cuaderno de notas salió entre su ropa interior, con una sonrisa sensual buscó el número de teléfono…

-¿Silas? Estoy en la ciudad…-la chica soltó una risita tonta-si Trevor está al tanto...no, eso no es así, tranquilo...lo tengo todo controlado…-soltó otra risita-mi madre está preparando el ultimatum, si, lo conseguiremos, ¡seremos ricos!-se lanzó a la cama-tengo todo listo, nos vemos, ¿a las cuatro? Vale, me parece bien, te quiero mucho...si, si, juego con su cabecita, se enamorará de mi como la última vez…-rió fuertemente-te amo…

Rose colgó con la mejor de sus sonrisas, tras borrar el historial se preparó para la fiesta de la noche, iría con Damon, él siempre la complacía, siempre, no había excepción, y esta no iba a ser la primera vez, cogió, otra vez, el teléfono y marcó un número diferente.

-¿Damon?-dijo inocente-Esta noche es lo del cometa, ¿iremos juntos?-sonaba a pregunta pero no lo era en absoluto.

-¿A qué hora?-dijo con pesadez y asco.

-A las ocho...besitos…

Damon fue el primero en colgar asqueado, Rose dio saltos de alegría encima de la cama, por fin podría reunirse con Silas y Trevor, y pronto tendría la fortuna Salvatore, solo tenía que conseguir más pruebas, tocó su panza…

-Tranquilidad...mucha tranquilidad…-dijo victoriosa…

~Damon & Elena~

Elena entró al Grill en busca de su hermano, habían quedado para ir todos juntos a la playa, pero no le encontraba en ninguna parte, mientras retrocedía para ir a buscarle en el parking se dio de leches contra una persona, se giró para disculparse, encontrándose a su tía agarrada a Ric, el mejor amigo de Damon, muchas emociones rodearon a Elena en ese momento, Damon y sus cambios de personalidad, Mason y Katherine, como Damon siempre estaba en medio, Matt y ella, Rebeckah, y ahora eso, negando con la cabeza tiró de su tía, la cual no se quejó, pues ya había tenido una charla con Ric.

-¿¡Te has vuelto loca!?-le gritó exagerada sin ocultar su asco ni su pánico ante nadie, ni siquiera Ric que las observaba desde la barra-Está jugando contigo, como Matt, Mason…

-Elena-intentó calmarla, pero la chica no estaba a la labor-Calma, deja que te lo explique…-la chica negaba e intentaba buscar una respuesta, Ric viendo que esto iba a acabar mal le hizo una ceña a Jenna para que le dejara intervenir-vale, me largo.

-¿¡Qué!? ¡Ni se te ocurra irte con…!

-Nos quedamos solos-dijo al mismo tiempo, Elena lo miró incrédula, sin comprender porque seguía ahí ofreciéndole un vaso de coca cola, la chica alzó las manos histérica y negó-No tienes nada mejor que hacer, y no voy a dejar a tu tía, ni loco.

-Si esto es un truco del bipolar de Damon no habrá mundo para que huyáis-a Ric le hizo gracia el apodo de su amigo, tenía un informe detallado de la evolución delena, como Mason y él la habían denominado, y sabían que nada había mejorado.

-Solo quiero que me aceptes, o que lo intentes, venías buscando a alguien, pues mientras que viene, ¿o tienes algo mejor que hacer?

-No, pero esa copa te la bebes tú-se sentó en la barra-Un calimocho.

El camarero asintió y desapareció durante unos segundos y reapareció con una copa repleta de la bebida, Elena se bebió la mitad de un trago, no era suficiente alcohol pero lo necesitaba, se giró ante Ric.

-¿Y bien? ¿esto no es un truco? ¿como lo de Matt o lo de Mason?

-Lo de Mason no sé lo que es-frunció los labios, una mueca un tanto graciosa-lo de Matt, lo siento mucho, Damon es una cabra loca.

-¿ "es" ? No ha cambiado…-rió, y se bebió lo restante, iba a soltar una billetes, pero Ric se lo impidió, le rellenó la copa para que continuaran.

-Mira no sé si Damon está cambiando, tal vez sea verdad, tu tienes que verlo mejor que yo-le aclaró-Elena no soy ellos, quiero a tu tía, es raro pero estos días con ella…

-¿No es la primera vez?-dio un largo sorbo-Vale, continua…

-Quiero que nos conozcamos…

-¿Qué edad tienes?-le espetó-¿Treinta?

-Si soy un pelín mayor, tuve problemas con mi familia cuando me mudé aquí, por eso empecé la carrera más tarde.

La chica asintió y le animó para que continuara con su "explicación coherente"

-Me gustaría invitaros a los tres a un domingo de playa, que veáis mi lado más paternal-Elena soltó una carcajada que descolocó por completo a Ric.

-Lo siento de veras-se secó una lagrimita-pero es que no os veo a Stefan y a ti siendo colegas, te odia y con razones…

-Siento lo de Stefan también, ¡todos tenemos un pasado!-se quejó, arrepintiéndose al momento, le iba a costar y bastante acercarse a esa chica por no hablar del hermano.

La chica no le contestó, hablar del pasado le hizo recordar los momentos duros de Jeremy, cuando se dio a las drogas, y a las peleas, ella y sus padres siempre estuvieron en medio con ese tema, Stefan pasaba por completo. Jeremy cambió gracias a la muerte de Anna. Una lágrima surcó su mejilla, Ric se dio cuenta que no le escuchaba a él, que estaba sumida en algo, casi sin pensarlo la giró y la abrazó, Elena se dejó hacer, lo necesitaba, llevaba necesitándolo desde hacía mucho tiempo.

-Siento haberte recordado lo de tu familia-no había que ser muy listos para saber porque la chica lloraba-y no quiero que pienses que soy una amenaza, ni quiero ocupar ningún lugar, solo buscar un hueco en el corazón de Jenna, y en vuestro perdón-sonrió-¿es mucho pedir?

Elena se apartó avergonzada, le sonrió como pudo aunque solo le salió una mueca vacía y sin sentimiento, no tenía ganas de nada, Stefan la llamó desde la distancia, tenía mala cara y era de suponer que se trataba por el abrazo de ellos dos.

-Intentaré calmar las cosas entre Stefan y tú-le aclaró con voz fría-pero no me fío ni un pelo, siento decirte que estás en mi mira.

-Me recuerdas tanto a Damon…-la chica le fulminó con la mirada-¡Elena!-la llamó antes de que saliera del local-Él es como tú, cierra su alma y su corazón con mil llaves, por eso lo de la ropa…

Elena no sabía si quería o no entender sus palabras, estuvo así todo el camino a la playa, allí esperaban Caleb, Bonnie, Katherine y Mason.

-¿Qué cojones…?-Stefan cogió a Katherine del brazo para poder hablar con ella-¿¡qué haces con eso!?

-Ha venido solito, quiere que hablemos…

-¿Te gusta?-la chica asintió-nunca te ha ido bien…

-Lo dice mi ex gay, Stef te quiero mucho pero me hicistes daño, no me vengas con esto, ¿vale?-le acarició la mejilla-no sabes lo fácil que fuera sido estar contigo…

-Kath…

-Te quiero-le dio un tierno beso en los labios, solo un roce, Stefan sonrió, había querido mucho a esa chica, pero no la amaba ni la deseaba, miró con desprecio a Mason, iba a ser una noche muy larga.

Llevaban unas horas entre charlas, bromas y baños; Elena estaba tumbada en la arena observando a Caleb y Bonnie que se daban el lote a unos cuántos metros de distancia, apartó la mirada con una sonrisa en los labios, se alegraba por su amiga, buscó a Mason, Katherine y Stefan, jugaban a la pelota en el agua, ninguno de los dos últimos la llamó para jugar porque ya sabían la respuesta, pero le extrañó bastante que Mason no comentara nada...

~Damon & Elena~

-¡Mason!-una voz chillona que no reconoció retumbó en los oídos de Elena, se giró para buscar a la causante, una chica menudita morena de pelo cortito daba saltos alrededor de una figura un tanto conocida, sólo vestía una camisa blanca con unos vaqueros negros desgastados, iba descalzo y con el pelo despeinado a causa de la brisa, la castaña no pudo apartar la vista de Damon el cual parecía no haberse dado cuenta de su presencia, la otra chica corrió hasta su lado para tener mejor acceso a Mason-¡Mas-on! Perdona…-le dijo a la castaña, Damon se quedó pálida al verla en el suelo, la chica se sentó a su lado-no te había visto.

-No hay problema-se recostó mejor ignorando el par de ojos azules que la interrogaban.

-Mason está sordo mi Damon…-Elena se levantó de golpe al oír el posesivo-¿estás bien?-pero Elena no pudo contestarle, solo observar inquisitivamente a Damon; Rose los observó a ambos, frunciendo el ceño se levantó para lanzarse a los brazos de Damon y besarle con pasión, con mucho deseo, Mason estaba ya a su lado, pues Elena podía sentir las gotas de agua que corrían por sus hombros, pero no era capaz de moverse ni un centímetro, su mente sólo procesaba la información del beso, le escocía los ojos, quería salir corriendo, pero temía que si se movía todo caería a su alrededor, ¿qué le estaba pasando? Si ya había visto esto miles de veces...

Rose se apartó soltando el aire que había contenido, Damon era un autómata, no se movió ni un milimetro, tenía los labios ligeramente hinchados y rojos, los ojos. Elena pudo ver, o creer ver que estaba a punto de llorar, el chico se quitó la camisa con asco, ante la atenta mirada de media playa, tras quitarsela la lanzó al agua, junto a sus vaqueros, Elena vio que iba a hacer lo mismo con lo demás, y las palabras de Ric volvieron a su cabeza, no solo eso sino también la conversación que escuchó a escondidas, tragándose su orgullo corrió hasta él y se abrazó a su espalda, al principio se resistió pero se dejó hacer.

-No tires nada más…-susurró-quedarte desnudo no te va a hacer sentir mejor, no vas a estar más puro-lo dijo sin pensar, en realidad era lo que le sucedía cada vez que estaba cerca de Damon, actuaba sin reconocerse, Damon sorbió por la nariz, sorprendiendo por completo a Elena, se giró ante ella, los ojos rojos, y el rostro descompuesto, la chica pasó una mano por su mejilla, calmando así sus temores.

-Sácame de aquí-le costó la misma vida pronunciar esas palabras, cerró los ojos no quería ver su rechazo ni la reacción de los compañeros de Elena.

Rose se quedó pálida al ver que aceptaba la ofrenda de Elena que se dejaba arrastrar por ella, apretó con fuerza los puños, la chica llevaba la camisa y los vaqueros en la mano, y parecía que Damon accedía a que la ropa permaneciera intacta, Mason se acercó a la castaña.

-¿A qué jode?-Rose rabió, llamando la atención de todos los demás, Stefan, no se movió solo observó como su hermana arrastraba a Damon, no le gustaba ni un pelo, el chico de ojos azules eran un gran actor.


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Besos