Un amor a prueba de todo

Disclaimer: Los personajes de Candy Candy no me pertenecen, son propiedad de Kyōko Mizuki y de Yumiko Igarashi, la historia es tratando de seguir algunos patrones de las autoras originales, pero el resto es producto de mi imaginación, espero les agrade.

Capítulo 7: Un parto prematuro

Una vez que Zafiro se recuperó volvieron a Chicago los 3 juntos, Candy estaba oculta en su departamento pues temía que los Legan pudieran atentar contra ella y su bebé, en las noches Albert llegaba y dormía con ella pues sabía que el parto estaba cerca y no quería que estuviera sola cuando eso sucediera, en el día le pedía a gente de confianza para él y a sus sobrinos que se hicieran cargo de ella, lo cual atendían al pie de la letra, pero como siempre se presentan contratiempos, una mañana mientras se encontraba sola, subió a una silla para bajar unas cosas que necesitaba y alguien que había entrado a su hogar sin ser invitado al ver su estado se molestó y movió la silla para haciendo que cayera.

Aaahhh –grito al caer- mi bebé no por favor ayúdenme – fue entonces cuando vio al causante de ese "accidente", era Neal con una sonrisa malvada en su rostro.

Grita todo lo que quieras huérfana –dijo molesto- eso te pasa pro despreciarme y por dejar que ese vagabundo te tocará –camino hacia la puerta como si nada hubiera pasado – nos vemos Candy – dijo sin percatarse que alguien había llegado segundos antes.

Qué estás haciendo aquí -escuchó la voz que menos esperaba y entonces palideció al verlo- qué le hiciste a mi futura esposa maldito –lo tomo por la camisa del cuello dispuesto a acabar con él, pero el grito de SU Candy lo saco de ese estado- esto no se quedará así Neal, con mayor razón dejaré a tu familia en la ruina, ya no pertenecen más a los Andrew me oíste y prepárate porque no descansaré hasta terminar contigo gusano –lo arrojo mientras corría al lado de Candy que estaba mancha de sangre.

Esto no es buena señal amor –dijo tomándola en brazos y la llevo hasta su coche para llevarla al hospital de inmediato –Candy linda resiste pronto llegaremos – le dijo preocupado pues ella no dejaba de quejarse por el dolor en su vientre, no quería que nada malo sucediera no de nuevo, si tan sólo hubiese llegado antes se decía así mismo, pero como podía saber que él estaba aquí si había sido desterrado.

Al llegar a urgencias fue recibido por una enfermera que llamó de inmediato al doctor Martin amigo de ambos y enseguida pudo ver la preocupación en el rostro del galeno, eso no era buena señal y Albert pidió entrar con él, el médico acepto pidiéndole solamente que no lo distrajera en ningún momento pues por lo que observaba y porque la joven se encontraba ya inconsciente sabía que sería necesario practicar una cesárea, Albert Asintió sin decir palabra alguna y los acompañó al quirófano donde todos se prepararon y la prepararon a ella para la intervención.

Al estar en plena intervención se percataron que los signos vitales de Candy descendían y se vieron obligados a parar para reanimarla, pues lo que menos querían era perderla pero había perdido demasiada sangre por fortuna la cangre de Albert era universal y podía donarle a su pequeña de esta manera lo recostaron cerca de ella y empezaron el proceso de transfusión sin dejar de intervenirla, unos minutos después Albert con emoción escuchó el llanto de su primogénito.

Está bien doctor –pregunto emocionado por escucharlo.

Claro que está bien y es un niño grande, sano y fuerte para ser prematuro –sonrió- pero aún no terminamos Albert – le dijo mientras sacaba a otro pequeño que lloraba más fuerte que él primero- tienen gemelos ambos están en perfectas condiciones y Candy sobrevivirá aunque ahora está débil- dijo cerrando la herida y quitando la aguja del brazo de Albert y de Candy –los llevaremos a una habitación tu estas débil y ella aunque esta fuera de peligro necesita quedarse al menos un día en observación.

Albert asintió mientras eran trasladados al mismo cuarto y pidió a su amigo que avisará de todo a sus familiares, el doctor así lo hizo para que el descansará tranquilo al lado de su prometida y sus hijos que fueron llevados a la habitación, afortunadamente no era necesaria la incubadora, para diferenciar al mayor del segundo usaron una cobijita verde pastel y al segundo una cobijita Azul pastel, ambos eran rubios y muy tranquilitos.

Después de un buen tiempo todos llegaron al hospital y como la habitación era espaciosa los dejaron pasar, no sin antes advertirles que tanto Albert como Candy descansaban pues había sido un proceso largo y complicado para ambos.

Ellos asintieron y al entrar se encontraron con la pareja durmiendo y con dos pequeñas cunitas en donde vieron a los herederos Andrew, la matriarca tomó a uno sus pequeños sobrinos en sus brazos mientras Annie hacía lo mismo –son tan hermosos - se aventuraron a decir y en ese momento un orgulloso padre abrió sus ojos azules –sí lo son respondió con su voz un poco apagada.

William, hijo –dijo su tía acercándose- cómo te encuentras- le dijo mientras se sentaba cerca y le acercaba al bebé que tenía en brazos.

Bien tía gracias, sólo un poco débil pero me recuperaré rápido la que me preocupa es ella – dijo viendo a Candy y sonrió al ver a su pequeño, al ver el color de la cobijita supo que era el primogénito – Hola William – dijo acariciándole su carita – y Anthony dónde está – dijo buscando a su otro pequeño, los nombró así ya que Candy había dicho que si su bebe era niño se llamaría como Albert y como Anthony, así que ya estaba decidido entonces a menos que ella al despertar digiera otra cosa, en ese momento Annie se acercó con el pequeño que cargaba en brazos.

Felicidades Albert –le dijo poniéndolo en sus brazos- son tan hermosos los dos, los demás se acercaron a felicitarlo sonriendo y para conocer a los pequeños.

Una hora después Candy empezó a abrir sus ojos y sonrió al verlos a todos pero le preocupo el ver a Albert acostado en otra camilla, él se percató de ello y le dijo que no se preocupará que estaba bien y que sólo estaba acostado porque le había donado de su sangre porque era necesario, ella se calmó y le acercaron a sus pequeños en ese momento le dijeron que él pequeño de verde era el mayor y ella lo llamó William Albert como el papá y al otro pequeño Anthony, todos sonrieron pues Albert tenía razón en los nombres.

Pasado el día que pidió el doctor para que estuvieran en el hospital se fueron a la mansión, pues no permitirían un accidente más, en la mansión siempre estarían la pendiente de ella y los bebés, así Albert podría ocuparse de sus deberes sin tener que preocuparse e incluso podría realizarlos en la habitación de ambos pues tenía un escritorio para que trabajará, Elroy como siempre pensaba en todo y en especial cuando se trataba de su sobrino William y de sus seres queridos.

Todo parecía correr con normalidad en la mansión y con los nuevos integrantes de la familia, vivían en perfecta tranquilidad y armonía, pero había alguien que no los dejaría ser felices tan fácilmente.

Continuará…