Holaaa!! Waw!! Se nota que estoy de vacaciones xD jajaja bueno, intenté actualizar lo más rápido que pude y…bueno, de verdad hay partes en que me hice de la vista gorda y me dije "shalalalalalala, no estas escribiendo esto, no lo estas haciendo T-T" y bueno u.u

Muchas gracias por seguir leyendo y comentando de verdad, lo aprecio con toda mi alma y pues intentaré tener más capis para cuando entre a la escuela no deje esperando tan horriblemente como la vez pasada T-T

Saludos!!!

Disclaimer: Naruto no es mío, es de Hinata, y su creador Kishimoto sensei ya debería dejarlo bien en claro ¬¬. Spoilers del bellísimo capitulo 437 del manga de Naruto y de ahí en adelante muchos spoilers de otros capis xD. Los mocosos son míos y solo por molestar (ahhh que Ryuuji bien que jode a Naruto *w* por baka ¬¬)


Capítulo 7: Recibimientos

De nuevo el sol ya estaba cayendo y a ella le sorprendió ver cuán rápido corría el tiempo, nunca estaba tan impaciente y todo era culpa de haber llegado en un mal momento por la mañana al despacho de su maestra.

"No deberías escuchar pláticas ajenas, Sakura- la había reprendido su antiguo y peliplateado sensei. Ella le miró ceñuda.

"La puerta estaba abierta, sensei- le reclamó y se dirigió a su superior- Siento mucho la intromisión Tsunade sama, no fue nuestra intención… husmear.

Y la había parecido escuchar un par de suspiros aliviados, pero su duda seguía ahí. Quizá no era tan importante.

-Lo sé Sakura, Ino. – y los profundos ojos de su mentora la miraron con preocupación, ¿a qué de debía eso?- Verán… no debería darles explicaciones pero las conozco y no se quedarán tranquilas- a ella no se le escapó una mirada dirigida especialmente a Ino quien se ruborizó un poco- Tenemos importantes visitas que vienen del País de los Pájaros y el Kazekage pensó prudente venir a recibirlos también, asuntos del gobierno Sakura, algo… problemático."

Sakura había pensado que demasiado teatro por asuntos políticos no era del todo coherente, pero igual eso a ella no le incumbía. Así que siguió con un día tan común y corriente como desde hacía años los tenía: algunos pequeños de la escuela heridos, otros cuantos ninjas con algunas secuelas de alguna peligrosa misión…Nada extraordinario.

Y sin embargo…

-Luces preocupada Sakura- la voz de Ino la sacó de aquellos profundos pensamientos- ¿Es acaso por lo que nos dijo Tsunade sama?

-Sí, algo así Ino… es que- no sabía explicar lo que sentía, algo ajeno a eso, un presentimiento, algo parecido a un estrujamiento de corazón, como sí... algo fuera a pasar- no sé, siento algo extraño, están pasando cosas raras.

-¿Raras?- la rubia no la entendía del todo- Frentona, no te entiendo mucho.

-Ino… quizá esas visitas desde tan lejos no sean del todo buenas, ¿que tal si no vienen en son de paz? Nos hemos acostumbrado tanto a la tranquilidad que el fin de la guerra nos dejó que no me siento preparada para luchar.

-¿Solo es eso?-definitivamente eso era preocupante, pero no lo suficiente para la cara de zombie que su amiga tenía- Sakura no te preocupes por eso, seguimos siendo ninjas y no creo que solo unos cuantos visitantes se atrevan a armar escándalos aquí. Están en nuestra Villa, podemos patearlos con todo el derecho del mundo.

Ino tenía razón, no solo era eso, eran más cosas.

-Ayer… Ino, ayer regresó el equipo de Lee kun. Vi a Nerine entrar a la Villa acompañada de un escuadrón de la Arena.

-Ese Lee siempre es rápido, ¿pero qué hacían con ninjas de la Arena?

-No sé- negó con angustia- Pero no venía Lee kun con ellos, solo veían siete personas Ino, no ocho. Y traté de acercarme pero… Kakashi sempai no me dejó, él… se fue con ellos y no los he visto desde entonces.

Eso a Ino le extrañó demasiado, pues si no había regresado Lee… ella tenía entendido que Lee había ido como refuerzo para el equipo de Hinata, y tampoco habían llegado ellos. Pronto se dio cuenta que habían caminado distraídamente hasta dar con su florería y tuvo una idea, así jalando a Sakura corrió hasta la entrada de la aldea.

-Ino ¿qué diablos hacemos?, ¡no podemos salir!

-¿Quién te dijo que íbamos a salir?-sonrió con suficiencia y su amiga la miró con duda hasta que estuvieron frente a Kotetsu, el guardia en turno.

Ino lo miró coqueta y Sakura envidió por un instante su facilidad para sacar información sin necesidad de jutsu alguno.

-¡Ino chan!-saludó el chico sorprendido y arreglando su chaleco apresurado- ¿Cómo estás? ¿A qué debo el honor de su visita?

-Bueno, ya ves, nos hemos enterado de algunas cosas curiosas Kotetsu kun, y me preocupan un poco- puso cara de mártir y Sakura pensó que de verdad era buena actriz.

-Si puedo ayudarte con todo gusto, Ino chan, ya sabes que estar aquí… le concede privilegios a uno- sonrió con suficiencia y la rubia pensó que justo era eso lo que deseaba.

-Verás, nos enteramos que alguien llegará por la noche, Tsunade sama nos dijo que eran del País de los Pájaros, pero no sabemos quienes son- de nuevo sus pucheros, la pelirosa sentía ganas de reírse, los hombres a veces eran muy fáciles de manipular- tu… ¿tendrías algo de información sobre ello, Kotetsu kun?

Pero eso pareció no tener importancia para él.

-Ya, así que era sobre eso. No tienes de qué preocuparte Ino chan, a decir verdad no creo que sea tan importante puesto que solo se me ordenó dejar pasar sin mucho barullo a quien viniera con Lee kun y Hinata san, además de su equipo pues supongo ya saben que el equipo de Lee kun llegó ayer en la noche.

Ambas jóvenes se miraron confundidas. Se supone que eran asuntos políticos, por lo cual se debía ordenar alguna escolta, y por su puesto que eso sería importante. ¿Pero… no lo era? Ino pensó que más bien no se quería armar alboroto por lo que sea que fuera a entrar a su aldea.

-Ya veo, Kotetsu kun. Agradecemos mucho tu información, siempre no fue algo importante- le miró sonriente y el chico le regreso una sonrisa aunque un tanto boba.

-Para lo que se te ofrezca, Ino chan. Sakura chan, ¡hasta luego!- se despidió cuando ellas regresaban a la aldea.

-¿Qué piensas Ino?

-Creo Sakura, que debemos utilizar recursos mucho más directos.- sentenció la joven con un rostro bastante serio y Sakura se dio cuenta de lo serio del asunto hasta que su amiga tuvo un pergamino de invocación en la mano y la arrastraba a un callejón vació para hacer los sellos correspondientes y así dejar libre a un animal de tinta que el novio de Ino, es decir Sai, había elaborado única y exclusivamente para uso en misiones.

-Cerda nos matarán por esto, ¿estas conciente?

-Completamente frentuda, pero tiene sus ventajas ser novia de un artista- le sonrió la chica con suficiencia y rompió el sello pintado en el papel.


Mientras tanto en una parte del bosque ya bastante cercano a Konoha, el grupo de jóvenes compuesto por los ex Akatsukis, Naruto y los chicos de Konoha iban muchísimo más rápido de lo que había previsto. Esto se debía, en gran parte, a la increíble recuperación de Suigetsu.

-¡Hozuki san!- llamó su atención un impresionado Lee con el puño en alto- ¡La llama de la juventud arde con fuerza en usted!

-¿La qu…?-comenzó a formular una cuestión poniendo cara de no entender nada…

Y su pregunta fue interrumpida por una de las chicas miembro del equipo de Hinata. Shurei.

-Mi maestro quiere decir que es impresionante la forma en que se ha recuperado- contenía una ligera risa y su compañera pelirroja rodó los ojos- Está usted tan bien que es increíble pensar que ayer estuviera casi murié…

-¡Shurei san!- la paró Hinata un poco apenada- Esa no es forma de dirigirse a un superior.

Y una carcajada, limpia y larga, salió de la garganta de Suigetsu.

-Vamos Hinata chan, no hay por qué preocuparse, ya hay confianza, ellas me han cuidado mucho. Mizuki san es muy atenta por cierto- le guiñó un ojo descaradamente a la pelirroja que se sonrojó sobremanera y Ryuuji bufó molestó.

Y un fuerte golpe no se hizo esperar.

-¡Eres un vulgar, animal!- gritó Karin y su enfado era comparado con el del chico a quien había golpeado.

-¡Bueno tu no pararás hasta matarme, maldita arpía!

-Ahí van otra vez…-murmuró Naruto sobándose las sienes.

-Si me permite Suigetsu san, creo que ustedes terminarán casados- bromeó Shurei con su característico sentido del humor que no perdonaba a nadie.

-¡¿CASADOS?!- gritaron al unísono y Karin puso cara de espanto.

-¿T-te das cuenta de la tontería que dices, niña?- pero Shurei ni se inmutó, al contrario, siguió riendo.

-Pero es que ¡mírense!, bien dicen que 'los que se pelean se desean'- esta vez se sumaron muchas más carcajadas incluyendo la suave risa de Hinata quien no pudo fingir demencia y seguir ignorando los audaces comentarios de su alumna.

Sin embargo Karin se había sonrojado bastante y Suigetsu solo parecía fuera de lugar, aunque eso no evitó que un brillo de cinismo apareciera en sus ojos y mirara de forma lasciva a su compañera de peleas. Ella lo tomó como una burla más, una muy mala broma.

-Si nos casáramos nosotros…

-¡Nos matamos!-aseguró Karin con las mejillas encendidas y Suigetsu rió más fuerte.

-Nos matamos, sí, pero en la cama querida.-comentó el chico como si dijera la hora y sus risas no se hicieron esperar, el enfado de ella tampoco.

-¡MALDITO PERVERTIDO!- gritó ella y Naruto admiró con gracia que no podría identificar su cara del cabello; tan roja se había puesto.

Todos comenzaron a intentar salir bien librados de la batalla campal a la que se enfrentaban ese par. Sasuke desapareció entre las ramas de los árboles, sabía que Karin era peligrosa enfadada; Ryuuji le siguió al igual que Juugo, solo las chicas se habían quedado atrás, Shurei riendo como posesa y Mizuki bastante enfadada. Lee admiraba el despliegue de energía que ambos tenían y no se decidía a cual apoyar.

Sin embargo Naruto también se alejó un poco y sin siquiera esperarlo Hinata estaba a su lado, igualmente intentado esquivar tanto escándalo.

-Ellos… se llevan bastante bien, ¿no crees, Naruto kun?

El rubio la miró algo sorprendido por su sincera sonrisa. A pesar de cómo se habían tornado las cosas ella seguía siendo incapaz de hacerle una grosería jamás, aunque se sabía merecedor de todos los desplantes que Hinata deseara hacerle.

Inconcientemente le devolvió una sonrisa de puro alivio y asintió. No deseaba que la poca relación que llevaban se deteriorara y que ella fuese quien había dado el primer paso le daba esperanza, no podía odiarlo si intentaba hablarle, si le miraba de esa forma y si le brindaba una sonrisa como aquella… siempre que sus ojos se encontraban. No, no podía odiarlo, aunque en lo más profundo de su ser, su 'yo egoísta' le gritaba que lo que en verdad quería era que ella lo siguiese amando con tanta intensidad como lo había percibido el mismo día que se lo confesó.

¡Calla idiota!, ¿cómo puedes querer eso?-se reprochó mientras apretaba los puños y cruzaban un pequeño riachuelo.

-Y, ¿siempre ha sido así?-su tenue voz le llegó haciendo que cualquier idea se desvaneciera. La miró y ella seguía tan tranquila… siempre irradiaba una tranquilidad que se contagiaba- es decir, ¿siempre se han tratado de esa forma?

-Ehh… Alguna vez Karin me contó que ella odió a Suigetsu desde que se conocieron. Y cuando yo viajé con ellos pues… sí, prácticamente se la pasaban peleando todo el tiempo. A veces no es tan agradable cuando comienzan a herirse de verdad.

Hinata pareció algo perturbada al escuchar eso, no pensaba que pudiesen llegar tan lejos.

-¡No! No, Hinata chan, no es lo que imaginas- la saco de sus dudas Naruto al verle la cara de espanto que había puesto- Ellos… no se agreden físicamente al punto de lastimarse, más bien, comienzan a herirse emocionalmente.

-Pensé que estaba alucinando cuando se me ocurrió la idea de que ellos pudieran sentir algo… así.

Naruto rió bajito, él también había pensado lo mismo.

-La verdad es que yo también lo creía alguna vez, pero Karin juraba y perjuraba que amaba a 'Sasuke kun'-imitó perfectamente la voz chillona de cuanta fémina había pronunciado ese nombre en alguna ocasión- sin embargo con las convivencia te das cuenta de cosas…

Hinata asintió en silencio y pensó en varios casos que se habían dado entre sus mismos compañeros.

-La guerra también te hace darte cuenta de muchas cosas de las que ni si quiera te habías percatado- miró de reojo cuando Suigetsu partió por la mitad un tronco que yacía en el suelo y Karin saltaba a otro árbol- Para sobrevivir tuvimos que cuidarnos unos a otros.

La Hyuuga le miraba tan intensamente que esperaba no rayar en la adoración, de verdad había anhelado ese momento con toda su alma, lo había deseado tanto que seguía sin creerse que fuera real. Todas sus plegarias habían sido escuchadas, sus esperanzas que no habían muerto se vieron recompensadas.

- Karin estuvo a punto de morir por salvarme

Hinata sintió un pequeño apretón en su corazón y la imagen de ella misma interviniendo en una batalla que de antemano sabía perdida llegó a su mente. Pensó que si hubiese sido necesario morir por él lo habría hecho… y sin embargo quien lo había salvado era aquella pelirroja a quien Naruto adoraba, lo notaba, no románticamente pero aún así… hubiese querido ser ella quien había de cumplir semejante hazaña, y no por el reconocimiento de los demás.

Pensó también que si el único consuelo a tener era únicamente el que él hablara con tanto cariño de ella, habría muerto mil veces.

Las lágrimas le hicieron pestañear y agradeció que Naruto estuviera ocupado en evadir una roca de considerable tamaño.

-Konoha estará agradecida con ella de por vida, Naruto kun- habló lo más claro que pudo y con el deseo de haber dicho otras palabras quemándole la garganta.

El rubio por otro lado la miró algo decepcionado, casi hubiese matado por escuchar otra cosa, menos generalización, menos 'Konoha' y más 'ella'.

-Konoha debería estar agradecida toda una eternidad contigo también, en todo caso.

Y ella se tocó instintivamente su hombro, como si el hierro rebosante en chakra de Pein le quemara de nuevo, tanto como le quemaba la intensa mirada de Naruto en ese momento. ¿Acaso no podía dejar las cosas por la paz en vez de atormentarla todo el tiempo?

-Yo solo estorbé Naruto kun, tú hiciste lo demás.- le corrigió con algo de despecho.

-Tu también me salvaste Hinata,- el enfado le estilizó las pupilas al grado de deformar su mirada, pero se tranquilizó al instante- no puedes estar menospreciando eso, no eso en especial.

-Solo debo ser realista y fue estúpido- aseveró la pelinegra con algo de amargura.

-Lo hiciste porque sentías que debías hacerlo, nadie puede reprocharte eso; nadie más lo hizo… esa es la diferencia.

El joven ardía en deseos de abrazarla y de verdad poder, de alguna mísera forma, transmitirle toda la gratitud que tenía para con ella, decirle algo que pudiera sacar esas tontas ideas de su cabeza. Casi podía adivinar cuánta gente le había reprochado aquel hermoso impulso, empezando por su Clan… Habían conseguido que ella misma creyera lo que hizo como una estupidez y no podía permitirlo, no él, por quién lo hizo, por quién pudo perderlo todo.

-De cualquier forma, eso ya pasó Naruto kun- sonrió de nuevo tranquila pero él no podía saber el magnánimo esfuerzo que ella ponía en sonreír de esa hipócrita manera, tan no lo sabía que le dolió la forma tan descarada en que lo había hecho, como si no importara.

-¿No te importa acaso?-preguntó con evidente molestia; su humor no era de los mejores en años y no podía controlarlo del todo.

No sabía cuán equivocado estaba. Muy al contrario de lo que pudiera pensar, ella atesoraba como nadie la importancia que él mismo le daba al tema.

-De momento me gustaría ponerte al tanto de situaciones más… importantes- contestó ella como si eso fuera a borrar tanta incógnita en el cerebro del Uzumaki, quien bufó molesto.

-Sabes que habrá un momento en que tengamos que arreglar esto y que cuando llegue, no dejaré que evadas el tema como si nada hubiera pasado, ¿verdad?

Y se sintió tan patán por casi exigir algo que no había aclarado en su momento, quizá por egoísmo, quizá porque no sabía del todo qué responder, no tenía derecho… pero Naruto lo había dicho con tanta convicción que ella tuvo miedo, porque supo que no dejaría pasar ese momento y que ella se vería obligada a enfrentarse con miedos y vergüenzas que creía olvidados. Saber que nunca la había querido, que se lo dijera de frente… casi prefería quedar sin respuesta alguna aún a pesar de los años.

Y a pesar de todo aceptó, con una muda cabezada firmó su sentencia y nadie la libraría de aquello.

-Bien, porque no me parece ni el lugar ni el momento.- confirmó el joven que también moría de miedo por haber pedido aquello, ella pudo haberlo mandado a freír espárragos ahí mismo y gritarle que no tenía derecho… pero había aceptado.- Ahora… ¿puedes decirme lo que querías decirme?

La elocuencia nunca sería lo suyo por muy cara de matón que pudiera tener.

Y ella de nuevo sonrió… ¡Oh por Kami bendito! Esa sonrisa parecía arreglar cualquier cosa que pudiera salir mal.

-Naruto kun eh… la principal sería ponerte al tanto de ciertas circunstancias que podrían descolocarte- él asintió confirmando que la seguía- Naruto kun, en Konoha te creen muerto.

Él había pensado en esa posibilidad, pero no había previsto que pudiera sonarle tan cruel o que le doliera tanto verlo confirmado. Y ella se dio cuenta pues mordió su labio con remordimiento, lo último que quería causarle era algún daño.

-¿T-Todos?- preguntó el rubio tratando de olvidar la opresión que sentía, de pronto también sintió un poco de vértigo.

-La gran mayoría, lo siento mucho.-cerró sus ojos con fuerza pues podía imaginar la idea del olvido y no era agradable.

De verdad eso le dolía… Entonces la mayoría no habían creído que pudiera salir vivo de eso, ¿y cómo se los reprochaba si era contra Madara con quien se iban a medir? Aún así, deseó saber si Kakashi sensei lo había olvidado, él quien los había acompañado hasta donde no pudo más; o Tsunade baa chan o… Sakura. Para él eso significaba que habían perdido la fe en sus promesas, les había jurado que regresaría aún se tardara años… por eso no permitió que llegaran noticias a Konoha desde el Myobokuzan, porque quería entrar a su Aldea con la cara bien en alto, quería ser digno del título de Hokage habiendo terminado su entrenamiento ermitaño, sabiéndose capaz de controlar al Kyuubi hasta las últimas consecuencias.

Quizá había hecho mal en no avisar nada, pero quizá también había tenido miedo de no salir con vida y defraudarlos a todos, tenía mucho miedo de haber, si quiera, otorgado a Madara una oportunidad de cumplir sus planes…

Y recordó haber estado a punto de morir sin Kyuubi en su interior, recordó la cara de desesperación de Karin y de Sasuke, recordó haber recordado a todos y cada uno de sus amigos y compañeros antes de cerrar los ojos y despertar minutos después antes la atónita mirada del último Uchiha y Juugo… y recordó también, como si reviviera la desesperación misma, el ver a Karin en brazos de un aterrado Suigetsu, mortalmente pálida, con sangre en las manos y descubrir que esa sangre provenía de su mismo cuerpo al haber restaurado el sello de Kyuubi… pero ella misma muriéndose. Sintió las lágrimas de rabia escocerle los ojos.

-Kakashi sensei… él… ¿también me creyó muerto?- Hinata le miraba con la pesadumbre grabada en la mirada, como si en vida sufriera pesadillas que no lo dejaban estar en paz.

Pero ella trató de sonreírle y transmitir un poco de tranquilidad.

-Kakashi sensei fue de los pocos que nunca te dejaron ir, Naruto kun; Tsunade sama tampoco aunque al final, hace unos meses, el dolor era tan palpable en su mirada que asumí ella creía no volver a verte jamás.

-Lo siento tanto, siento haber tardado tanto Hinata chan- y por primera vez en años cristalinas lágrimas surcaban su marcado rostro deshaciendo la fría imagen que intentaba mostrar a los demás, llorando como el niño pequeño que durante tantos años se había sentido solo.

Hinata no pudo más que abrazarlo con fuerza y sentir de cerca el rápido latir se su corazón apesumbrado, no sabía qué hacer para consolarlo.

-Los nueve novatos y el equipo de Gai sensei siempre te mantuvieron vivo inculcando tu camino ninja Naruto kun,- a ella misma le fallaba la voz de recordar tantos años de su ausencia- nunca te dejaron ir del todo, siempre se aferraban a la idea de que algún día te volverían a ver. Fuiste un ejemplo a seguir, yo no llamaría a eso tenerte por muerto, Naruto kun.

El rubio le miró por fin, con los ojos enrojecidos por las lágrimas y no por el chakra del Kyuubi, pues le había dolido tanto su egoísmo, había echo sufrir a personas… y aún así se atrevía a sentirse ofendido porque no habían creído en su palabra… y aún así deseaba con todo su corazón que esa niña de ojos blancos hubiera sido una de los pocos que creyó en él hasta el final.

-Hinata chan- habló aún temeroso; ante los blanquecinos ojos de la chica volvió a verse como un indefenso niño buscando su lugar en el mundo- tu… ¿en algún momento creíste que no iba a volver?

-No, nunca-contesto sin dudar un solo segundo, mirándole a los ojos aunque eso supusiera desnudar su alma ante él. Ya sabía que lo amaba, se lo había dicho… ¿qué más podía perder?- y siempre recé para que volvieras con bien, Naruto kun.

En ese instante mirándola directamente a la cara, ella ofreciéndole una de sus sedantes sonrisas y su característico sonrojo, se preguntó que tan estúpido podía ser para no enamorarse de ella que siempre le había dado todo aún sin saberlo.

-Hinata… gracias- casi susurró sintiendo un enorme alivio en el corazón y besándola en el dorso de una mano, no sintiéndose capaz de hacer más.

Y de pronto, como si la magia que se creaba cuando estaban juntos estuviera destinada a romperse, alguien los interrumpió.

-Hinata sama- era Ryuuji quien los miraba con inconfundible molestia; sin embargo, cuando Naruto lo miró a él, solo percibió un peligroso brillo rojizo en las pupilas antes azules. Y aún sin amedrentarse del todo continuó:- Lee sensei fue rastreado por un gato de Ino sensei, él pide que resuelvan juntos la respuesta que llevará de vuelta. Ya estamos muy cerca de la villa.

¿Ino san? Hinata se extrañó de aquella acción, suponía que pocas personas sabían que llegarían con Naruto y compañía, así que frunciendo el cejo caminó hasta donde Lee venía ya con un pergamino impreso de la información.

-Hinata chan-saludó el joven sonriendo- Ino chan nos ha preguntado que por que diablos no he llegado yo, que si tu estas bien y que por qué tanto misterio.

Naruto también puso cara de no entender nada mientras veía a una Karin muy fatigada echando miradas asesinas a Suigetsu, quien no se quedaba atrás y respiraba como si fuera lo último que haría en su vida.

-Lee kun, si Tsunade sama no les ha comunicado nada no me parece oportuno que nosotros se los digamos-su cara era de una seriedad total, Lee le había confirmado lo que ella sospechaba- Creo que es conveniente mandar como única respuesta que nos encontramos bien y que no tardamos más que un par de horas en llegar.

-Estoy de acuerdo Hinata chan- el pelinegro mostró su pulgar y una radiante sonrisa esplendorosa- ¿Podrías mandar la información, por favor?

-Claro que sí, Lee kun- sonrió la chica y después de unos sellos en un pergamino, su halcón entintado salió directo a dar ese comunicado a sus jóvenes compañeras, en Konoha.

-Buen sistema de comunicación, ¿quién lo propuso?-preguntó el rubio muy curioso reconociendo inmediatamente el estilo de Sai.

-Fue Sai sensei,- contestó la pelirroja Mizuki mientras pasaba un vaso de agua a Suigetsu.

-No es verdad, Shikamaru sensei lo propuso…

-Pero al final Sai sensei es quien lleva a cabo la técnica, él nos elabora nuestros pergaminos.

Sasuke se quedó algo impresionado, Sai era el ninja que lo había relevado en su equipo. Y ahora que tampoco estaba Naruto, ¿con quiénes trabajaba Sakura?


Para cuando la respuesta hubo llegado a manos de Ino, cerca de la torre de la Hokage, el grupo se encontraba a menos de una hora de la villa. Pero las chicas, como bien había previsto Tsunade, no se habían quedado satisfechas con tan poco.

-¿Cómo que están bien? ¿Y qué es eso de que llegan en menos de dos horas? ¡SHANAROOO! ¿Por qué no pueden ser más elocuentes?- gritó furiosa Sakura aventando el papel que Ino le había tendido.

-Porque seguramente no pueden informar nada más- opinó objetivamente la rubia pensativa- Esto es muy extraño Sakura, quizá tus presentimientos no carezcan de fundamentos.

Y tratando de pensar en otra cosa que no fuera eso, las dos chicas se pusieron a trabajar en algunos informes que tenían atrasados. Ambas tenían muchísimos pacientes y el trabajo de Ino era doble pues además tenía que ocuparse de su equipo. Sin embargo podría decirse que solo ayudaba a Sakura, ella sí que era médico de tiempo completo.

Justo cuando estaban atendiendo al pequeño hijo de Ayame y nieto del dueño de "Ichiraku Ramen" (se había vuelto a caer de un árbol y según su madre era tan hiperactivo como el mejor de sus clientes lo había sido), la joven mujer entró como un huracán al consultorio sorprendiendo a Sakura.

-A-Ayame san, ya terminaba con él, s-so…

-¡Sakura san!- le tomó por las manos con una cara de emoción total, cosa que descolocó mucho más a la pelirosa. Ino solo estaba de espectadora hasta que se asomó por la ventana y vio demasiado movimiento.- ¡Sakura san! ¡Es él! ¡Es él! ¡Naruto regresó!

Aquellas últimas palabras resonaron con gran estruendo dentro su cabeza, con un eco tan tremendamente fuerte que sintió dolerle cada parte del cerebro. Sintió las piernas doblársele hasta al punto de no poder sostener su cuerpo, para entonces caer en la silla que utilizaba para su escritorio

No podía ser, eso no podía ser cierto, después de tantos años… ¿él regresaba? Y de pronto una súbita emoción le subió desde el corazón hasta dolerle en la garganta y quiso llorar.

Ino no podía creerse lo que Ayame les decía pero lo que veía por la ventana no dejaba lugar a dudas. Un movimiento impresionante de gente por toda la aldea, sus azules ojos veían ninjas correr de un lado a otro, saltar de tejado en tejado, de un rápido vistazo Shikamaru le invitaba a bajar y Chouji comía patatas fritas como si el mundo se acabara. Ayame hacía ya unos minutos que se había ido con su pequeño en brazos quien le preguntaba si era cierto que su héroe ficticio había regresado.

-Sakura- pero la joven seguía con la mano sosteniéndose el pecho como si el corazón fuera a salírsele y ella la jaló tomándola por ambos hombros- ¡SAKURA! Vamos mujer, ¡No te quedes ahí!

Y reaccionando por fin, con lágrimas en los verdes ojos sin lograr derramarlas, salieron por la ventana más cercana y al muy estilo ninja, evadiendo obstáculos y tejas sueltas, se dirigieron hasta la entrada de la Aldea en la cual podían percibir desde esa distancia, había un enorme jaleo.


Naruto sabiéndose tan cerca de su preciado hogar, aquel al que había añorado por años y al que había deseado regresar algún día de su vida con toda la fuerza de su alma, corrió como si no hubiera mañana, todos le siguieron el paso y aún así pudo observar en el rostro de Sasuke una complejidad de emociones que no deseaban mostrarse.

Sin embargo los dos tenían miedo, pero se tenían aún como equipo, el rubio formó parte de Taka por algún tiempo, eran una pequeña familia y si algo salía mal todavía se tenían entre ellos, aunque le sería tan difícil renunciar a su Aldea.

Y pronto, mucho más pronto de lo que pensó, las colosales puertas de madera que separaban su Villa del bosque se hicieron visibles, tan grandes y fuertes que nunca hubiera imaginado que pudieran ser destruidas, y sin embargo las que tenía ante sus ojos eran una réplica exacta de las originales.

Lee le alcanzó, solo para dar aviso a Kotetsu y que no hicieran revuelo para dejarlos pasar sin embargo cuando Naruto traspasó el marco del enorme portón y se paró para respirar profundamente el aire del lugar que lo había visto nacer, el ninja que hacía guardia lo reconoció.

-Por Kami sama bendito…-murmuró incapaz de creer lo que sus ojos le mostraban, casi se le hacía imposible que a ese joven lo hubiera tratado de asustar en su primer y único examen chunnin, hacía ya tantos años- Naruto… ¡Eres Uzumaki Naruto!

Y el rubio le miró con alegría y sonriendo aunque incapaz de decir nada, y de pronto se dio cuenta que lo ultimo que había dicho el guardia había sido escuchado por quien pasara cerca de ahí.

-Naruto kun creo que…

-Lee kun ¿qué ha…?- Hinata se quedó boquiabierta ante el movimiento de gente que se le venía encima, pues aquel "Eres Uzumaki Naruto" se había expandido como pólvora ardiendo por toda Konoha.

A esos escasos minutos de haber llegado hasta la misma Hokage sabría que habían arribado a la Aldea.

-Mierda-susurró Suigetsu mordiendo con fuerza el popote de su vaso de plástico y Karin solo se acomodó los anteojos asombrada.-Chico sí… que te esperaban.

Pero Naruto se había quedado estático, con una emoción en el pecho incontenible pues todos ellos… todos los aldeanos le miraban con inmensa alegría, algunos niños gritaban de emoción por ver a quien les retrataban en cuentos, muchas chicas le miraban como si fuese el último hombre sobre la tierra y tampoco fueron las últimas en notar que no venía solo.

-Uchiha Sasuke- murmuró Kakashi quien había aparecido en lo alto de la caseta de vigilancia y de pronto se encontraba al lado del ojinegro.

-Kakashi… sensei- fueron las palabras que el Uchiha le dirigió antes de que el que fuera su maestro por años le rodeara el cuello con un brazo y le hiciera sentir tan bienvenido como todo el clamor de la multitud hacía sentir a su compañero.

Y Karin lloró por aquel a quien había amado tanto tiempo y al que por fin veía perteneciendo a un lugar, amado por una persona y sonriendo como nunca lo había visto en su vida sonreír. Quizá no fuera la sonrisa de oreja a oreja que a veces mostraba Suigetsu, o incluso Naruto, pero sonreía sinceramente… y su albino compañero la abrazó. Después de todo ambos empezaban una nueva vida en un lugar desconocido.

-Parece ser que tuvo el recibimiento de un héroe- comentó un Lee emocionadísimo deseando que Gai sensei pudiera ser parte de toda esa energía.

Hinata parecía igual de conmovida al ver todo el aprecio de la Aldea por Naruto, aquello por lo cual había luchado tanto tiempo, parte de sus sueños hechos realidad. Era como si ella misma estuviera cumpliendo sus metas. Y sus alumnos pudieron darse cuenta de esa inmensa felicidad en el rostro de su sensei, ellos mismos quedaron algo bobos al presenciar tanto alboroto por una sola persona.

-Creo Lee kun, que es el recibimiento que merecía tener desde el día que vino al mundo- comentó la Hyuuga sintiéndose sumamente feliz, pensando que los padres de su querido Naruto debían estar rebosantes de felicidad estuviesen en donde estuviesen.

Naruto se sentía en una burbuja, todos lo saludaban, había personas a quienes reconocía, a sus amigos y compañeros los abrazó con entusiasmo y entonces algo los sacó de sus ensoñaciones. La voz de alguien a quien no había visto…

-¡NARUTO!- gritó la voz de su compañera de equipo mientras corría al lado de una rubia muy guapa a quien reconoció como Ino.

Kakashi deshizo el abrazo y Sasuke miró directamente a la joven que había gritado, sin embargo ella no le miró a él, ni siquiera se percató de su presencia pues solo tenía ojos para aquel a quien había llamado: Naruto.

-Sakura chan- se sorprendió murmurando el rubio al mismo tiempo que buscaba a Sasuke con la mirada, y mientras que las personas que lo rodeaban se hacían a un lado para darle el paso a quienes sabían la más talentosa estudiante de Tsunade sama y claro, amiga y compañera del héroe que tenían en frente.

Cuando la pelirosa estuvo a metros de él, detuvo su rápido andar hasta dar pasos muy lentos, no quería que aquello fuera un espejismo, un sueño como los que siempre tenía, no quería que él se fuera de su vida de nuevo. Entonces Ino pudo ver lo que su amiga había pasado por alto, efectivamente Naruto había llegado pero no solo, Hinata y su equipo se encontraban todavía cerca de la entrada, Lee y… Sasuke Uchiha.

-Sasuke- susurró y el chico le miró haciéndole una cortes reverencia con la cabeza.- No es posible… Y Sakura ni siquiera lo notó…

-Naruto- volvió a llamarlo como si no estuviera ahí frente a ella y solo atino a abrazarlo con toda la fuerza que su cuerpo le permitía en ese instante de debilidad- ¿Por qué no volviste antes? ¿Por qué me dejaste?

Y lloró como no recordaba hacerlo hacía mucho, desde que lo habían dado por muerto probablemente. Y él sintió una culpa enorme por haberla dejado tanto tiempo sola, tan frágil como siempre la había mirado a pesar de su fuerza y la abrazó de la misma forma.

-Sakura chan, perdóname… no pude, perdóname- y de verdad se arrepentía, pero no podía hacer mucho por cambiar las cosas más que ofrecerle un futuro diferente.

Algo alejados de la escena, Karin estudiaba a Hinata en silencio, es obvio que todavía lo quiere, se dijo mentalmente y como mujer sintió su dolor de verlo en brazos de otra, ella no lo demostraba pero se estaba muriendo por dentro y de vedad que dolía.

-¿Qué vas a hacer Naruto?- se volvió a preguntar sin darse cuenta de haberlo dicho en voz alta.

-Él sabrá Karin… el maldito tiene mucha suerte- se burló Suigetsu y de pronto dijo: ¡hey! ¡Mira! La bombón se va con un desconocido… que se parece a ella.

Karin miró a donde antes estaba Hinata y se dio cuenta que era verdad, se iba con un sujeto de larga cabellera castaña apoyando su cabeza en el hombro de él.

-Esta… triste- dijo con pena.

-Está mucho más que eso Karin- dijo molesto el albino mirando con rencor a Naruto.- Espero sepa arreglarlo.

La pelirroja miro a los dos abrazados al centro de la multitud, muchos mirándoles con ternura, alcanzó a ver a una joven rubia con ropas verdes en primera fila mirando con algo de preocupación la escena y después desvió su carmín mirada a un Sasuke que ya no estaba ni remotamente feliz a como lo había visto.

-Suigetsu… creo que Hinata san no es la única despechada con esto- señaló a Naruto y a la muy, en su opinión, molesta pelirosa.

-Esto no pinta del todo bien- habló por fin Juugo quien había permanecido alejado del barullo.

-Bienvenidos sean a Konoha- les recibió sonriente la rubia a quien ahora Karin identificaba como la líder suprema de la Aldea.- Me gustaría que me acompañaran a mi oficina si no tiene inconveniente, las escenas emotivas no son del todo mi fuerte.

Luego de señalar con el pulgar a sus pupilos regreso la mirada a Sasuke quien se había acercado de a poco.

-Bienvenido a Konoha, Sasuke- le sonrió Tsunade aunque no pudo evitar sentir cierto rencor hacia quien tanto sufrimiento le había traído a Naruto, y sin embargo ahora le veía arrepentido y por alguna extraña razón también afligido.

-Gracias Tsunade sama, la acompañamos.- dijo serio el joven dirigiéndose con respeto a la Godaime Hokage.

-¿No piensas quedarte a saludar?- soltó Suigetsu y Karin le dio un codazo que lo hizo rechistar.

-Tengo cosas mucho más importantes que atender.

Y Tsunade supo que era cierto; Kakashi les siguió de cerca y juntos caminaron hasta la torre desde la cual podía ver cada amanecer sobre la Aldea.

-Esto…será problemático- fue lo que pensó al analizar los rostros de todos y cada uno de sus protegidos.


Ok…no creo que me odien tanto después de todo, los dedos me ardían cada que insinuaba blasfemias xDDD así que… la verdad aligeré el contenido naru---saku xD…o eso espero T-T

Cuídense mucho y espero no les haya decepcionado el capi, si es así no duden en hacérmelo saber, LOS AMOOOOOOOOOOOOO!!!

Muchas gracias a mi Manis por editar (yooooooooooshhhh bendito cargador Manis xDDD) y a mis locas amigas por leerlo sin falta, Nee chan, Mafe chan, Sobri chaaan...SuiKa ;-) jajaja no tanto, pero hay una parte muy emotiva en él, espero la hayas sentido T___________T

Muchas gracias por su tiempo para leer y para dejar comentarios, quien los deje…quien no…ojala les guste la historia por igual ^^

Matta nee!!! ^^

RR:

Alex: Agradezco mucho tu comentario y tu tiempo para leer la historia, de verdad que sí *o* Bueno, intentaré hacer esto lo más medianamente largo que pueda jajaja sinceramente no creo pasar de los 15 capítulos, no es muy largo a decir verdad pero si eres fan de los NH estaremos escribiendo muchos más (el comité de locas escritoras NaruHineras xDDD) y espero que te gusten ^^

Gracias!! ^^

*-_shinofan_-*: Hooola!!! Chaaaa T-T ya sé, creo que estoy haciendo que odien de más a Naruto pero…por fis, entiéndanme, no le puedo sacar el amor por Hinata de la manga, qué más quisiera yo de veras T-T sin embargo ya han sido 5 años de pensar en ella y cosas así, esto va para allá, no te apures ^^

Espero poner más momentos NaruHineros (sí, así se escribe, yeahhh ;·] ) de ahora en adelante para que sean felices, pero tenme paciencia, esto va algo lentito ^^ (sooo lo que en mi otro FF no hago porque Naruto va rapidísimo xDDD)

Saludos!! ^^

Didiluna sempai: YOSHHH!!! Aquello de la llama ardiendo nuevamente me encantó jajajajajajajajajaja joder que bueno, pero ya sabes…Naruto es demasiado aguafiestas para eso ¬¬ y Hinata…ufffa, ni se diga xD

Digamos que…la besó porque le gusta, ella de verdad le gusta y en ese momento él se encontraba bastante enojado y celoso, aunque no lo entienda, pero creo que saber que alguien ya no te quiere…y luego ella que fue la primera, pues no le cayó muy en gracia que digamos. Naruto también es egoísta a veces, ya tiene a Sasuke, solo hace falta regresar y que vea que es lo que le hace falta para ser feliz.

Waaa!! -.- etto…ya habrás leído que sucedió en cuanto a Sakura y el reencuentro y demás, no todos están muy felices xD, en fin…

Gracias sempai!! Esperando con ansias el capítulo infartante que nos tienes aguardando…joder, sigo envidiando las manos de Hinata T______T