En esta situación, donde ni siquiera tu cuerpo es algo realmente útil solo queda tu habilidad y tu mente, pero para estos momentos lo único que hay en esta última son recuerdos de antaño. Recuerdos que talvez no pueden ser clasificados como tuyos propios. Recuerdos de un cuerpo movible, de una habilidad que aun no existe y lo más importante… recuerdos de la sonrisa de una persona. Tu entrenador.

Y sin saber porque tienes esos recuerdos, ves al verdadero poseedor desde la esfera donde estas guardado en secreto. Esperando pacientemente. Lo ves moverse a una velocidad sorprendente, siendo alabado por tu entrenador que bien sabes no esta consiente de tu existencia, pero no lo culpas por eso.

Aun recuerdas de cómo en tu antiguo cuerpo tenias una libertad absoluta, y aun cuando esa persona llego y te encerró en una esfera idéntica a donde estas ahora aun eras feliz, haciéndote cada vez más fuerte y disfrutando hasta más no poder del amor y aprecio que tu entrenador te demostraba en cada abrazo, en cada halago y con cada sonrisa. Esos eran recuerdos muy hermosos… pero sabes que no son tuyos.

Pertenecen a esa criatura volando frenéticamente frente a tus ojos, quien aun ahora sigue disfrutando tanto amor y cariño de parte de su entrenador… no, de tu entrenador. Lo sabes, el es en verdad tu entrenador, ya que si no fuera así no habría forma en que tuvieras esos recuerdos en tu mente ni ese aprecio por el. El es tu entrenador, y no importa quien sea aquel que ahora te lo esta robando, lo recuperaras.

De repente el toma aquella prisión donde te encuentras entre su mano, notándose perplejo al apenas notar que existes y arrojándote finalmente en el aire esperando ansioso y curioso que clase de ser habitaba ahí. Y por primera vez en mucho tiempo te sientes feliz otra vez. Feliz con la esperanza de ver su sonrisa y sentir su amor de nuevo.

Pero no todo es tan fácil, el te mira con cierta cara de pánico y después de un rato, pensando talvez que no eres de su propiedad te pide acercarte para verte de cerca. Pero es imposible, y ni siquiera lo intentas. Tu cuerpo no es capaz de moverse de ninguna manera, solo permanece en el aire, flotando, con la única parte útil de ti flotando sobre tu cabeza. Y eso es lamentable.

El espera un momento y parece finalmente entender tu incapacidad, así que decide acercarse a ti. Te mira fijamente y después de tanto tiempo te llenas de felicidad otra vez, casi al borde de las lágrimas, con solo ver aquello que tanto esperaste por tanto tiempo: su sonrisa, aunque algo diferente a la de antes, un poco más torcida y nerviosa. Pero comete un grave error mientras te apreciaba. Te ha tomado temblorosamente con las manos, ha notado algo en tu espalda, y te gira…

Y tus tormentosos recuerdos de soledad, encerrado en esa prisión esférica lejos de el, desde el momento en que evolucionaste y apareció aquella molesta criatura usurpando tu lugar. Desde el momento en que evolucionaste y te volviste vacío, inútil e inexistente para el. Desde el momento en que obtuviste aquella horrenda y maravillosa habilidad.

El mira profundamente tu espalda y suelta un grito de horror… cayendo al suelo inconsciente. Ahora el ya no esta ahí, ahora el esta contigo, lejos de aquel molesto Ninjask… y solo dentro de ti. Porque a pesar de todo lo horrendo de tu nueva existencia, al tenerlo contigo para siempre te hace agradecer ser un Shedinja.