CAPITULO 7: UN DIA EN EL PARQUE
No me podía creer lo que habíamos tardado en llegar al parque. El parque al que Bella nos había llevado no estaba ni a 15 minutos de nuestra casa. Cuando ella apareció con su Gran Danés, que parecía mas un caballo que un perro, y les dijo a los niños que iban a pasar todo el día con él, me imagine que vendríamos al parque. Solo había dos parques en la zona, El parque de recreo perruno Meyer y el parque estatal de Seattle. Este ultimo tenia una ley anti perros sin correa, así que acerté al pensar que iríamos al primero.
Al principio pensé que tendría que parar a por algo, pero después me di cuenta de que había decidido ir por la ruta turística. Porque si no, que explicación tenia que hubiera pasado casi al lado del parque y se hubiera desviado dando un rodeo? Con lo cara que estaba la gasolina y conduciendo un X5, pues no lo entendía. Pensé en preguntarle el porqué mas tarde-
Los niños corrían por el parque perseguidos por Goober. Me asustaba dejarlos ir con él ya que tenia el tamaño de una cría de elefante. Pero Goober, a parte del tamaño, parecía inofensivo. Los niños siempre habían querido tener un perro, pero yo no había querido. Por miedo a que destrozara la casa o a que atacara los niños algún día.
Lo mas seguro es que tuviera una conversación con ellos sobre ese tema ahora. No habría quien les convenciera de que un perro podía ser peligroso o podría estar mentalmente desequilibrado una vez que habían conocido al buen educado y amoroso perro de Bella. Tendría que buscar unos buenos argumentos para explicarles que no todos los perros se comportaban como aquel.
Bella había llevado comida para todos, mucha comida. La cesta de pic-nic era enorme. No era muy pesada para mí, pero podía decir que Bella habría tenido problemas para llevarla hasta el coche, a no ser que la hubiera cargado a espaldas de su perro-caballo!.
Bella cogió algunas mantas, una bolsa y una nevera pequeña antes de cerrar el coche. Caminamos hasta llegar cerca de un sauce. Daba una sombra agradable, aunque innecesaria ya que no solíamos tener mucho sol, aunque hoy hacia un buen día.
-Podrías coger aquel pico para poner esto derecho?- cogí dos de los extremos de la manta y ayudé a Bella a extenderla en el suelo. Cuando tuvimos esta bien colocada Bella insistió en poner otra para asegurarse de que estábamos cómodos.
La observé mientras ella ponía la cesta de pic-nic en un extremo y la nevera a su lado. Parecía que tenia un plano de cómo quería que todo estuviera colocado. No sabia que clase de persona era en cuestión de organización, pero tenia el presentimiento de que mi casa le había parecido demasiado organizada. No podía asegurar porqué pensaba eso, pero sabia que ella lo pensaba. También pensé que era un poco desorganizada, pero ahora ya no estaba seguro de eso.
Cada vez que creía que sabia como era, hacia algo que me sorprendía. Nunca hacia nada predecible, Bella era algo inesperado en sí misma. Un momento era de una manera y al siguiente cambiaba. Siendo así nunca iba a poder llevarse mal con mis hijos, porque ellos eran iguales.
La única cosa que aun encontraba raro en ella, era que no quería tener niños o que no había pensado nunca en tenerlos. Claramente me había dicho que la idea de tenerlos estaba bien, pero que tenerlos realmente, era una historia realmente diferente. Ese razonamiento me dejó perplejo a mas no poder.
Era muy buena con mis hijos, si mencionar que ellos la adoraban tanto o más que ella a ellos. Eran perfectos juntos. Tenia un instinto maternal que le salía de forma natural. No saber lo que alguien tiene costumbre de hacer con sus hijos y aun así tenerlo en cuenta cuando ella estaba con ellos, comprándoles juguetes y consolándoles cuando lo necesitaban. Incluso les había comprado un Audio-Libro para que lo escucharan por el camino y no se aburrieran.
Si eso no significaba que era una madre por naturaleza, no sé que seria entonces. Ella me recordaba mucho a mi madre, Esme, y como ella nos crió a mí y a mis hermanos. Siempre sabia que era lo que necesitábamos, cuando lo necesitábamos y como hacernos reír cuando lo que queríais era llorar.
Era una madre maravillosa y estoy seguro de que Bella seria una madre tan buena como la mía si solo ella se permitiera verse como yo la veo con mis hijos.
-Crees que has traído suficiente comida? Te advierto que mis hijos no son comilones- dije mirando dentro de la cesta para ver que era lo que había traído.
-Es un Smorgasbord, lo sé
-Un que?- que acababa de decir? algunas veces no sabia a que se refería cuando hablaba
-No has visto nunca la Telaraña de Carlota? Templeton, la rata tiene un Smorgasbord en la feria del Estado- la mire sin saber que decir- es como un festín de grandes proporciones…necesitas verla para saber de que te hablo- dijo moviendo la cabeza
No sabia de que película me estaba hablando. Creo que había oído hablar de ella de pasada, pero no me sonaba nada.
-Es malo? Quiero decir, sobre lo de no saber nada de la película, teniendo dos niños pequeños.
-No pasa nada, te educaremos en todo lo referente a las cosas de los niños- era eso un si? Se estaba riendo de mi?
-Que vas a hacer con toda la comida que te va a sobrar? Ya te he dicho que no comen mucho.
-Pues no lo sé la verdad. Pero no me preocupa, pero seguro que mi mejor amiga se lo come cuando vaya a casa. Siempre tiene hambre, aunque esta delgadísima.
-Bueno, entonces Emmy va a tener mucho para comer.
-Oh seguro que él también se lo come, siempre lo hace- él? Pero, era un hombre o una mujer? Las dos cosas a la vez? No importa, no lo quiero ni saber.
-Niños, venid a comer algo antes de que os muráis de hambre.
Los niños pararon de jugar con Goober y vinieron hacia nosotros. ¿Cómo se las apañaba para que le hicieran caso siempre? Cada vez que yo los llamaba a comer era como si les dijera que me los iba a llevar al dentista a que les sacaran los dientes. No había visto a mis hijos responder a la palabra comida tan rápido como ahora.
Me preocupaba que no comieran lo suficiente. Con las niñas lo entendería, porque no comen mucho, pero con chicos, esperaba que comieran mas de lo que comían normalmente. El medico me dijo que era normal, daba igual que fueran niños o niñas, que comieran poco. Me aseguró que aquello cambiaria conforme fueran creciendo.
-Bella, lo has visto? Goober a cogido la pelota cuando se la hemos tirado- Kevin dijo entusiasmado. Su comportamiento había cambiado notablemente desde que Bella había entrado en nuestras vidas.
-Si, ha sido fantasticular!- comentó Kyle.
-Vaya, Goober nunca hace eso cuando yo le tiro la pelota. Creo que le gustáis d mucho. Eso si que es fantasticular!- dijo Bella con una gran sonrisa.
-No, es mas que fantasticular, es la palabra que decis vosotros.
-Fantástico?
-Sí esa!
-Oh vale, vale. Venga ahora será mejor que metamos comida y líquidos en vuestros estómagos para que seáis tan fuertes y altos como papá.
Bella sacó unos sándwiches, patatas y zumo para los niños. No me podía creer que se hubieran comido dos sándwiches cada uno y se hubieran bebido a medias una botella grande de medio litro de zumo. Nunca habían comido tanto de una vez.
-Cómo lo has hecho?
-Hacer el que?
-Hacer que comieran tanto, para mi es imposible.
-No sé de que estás hablando. Estabas delante cuando pidieron la comida, no hice nada. Quizás es que no les gusta como cocinas.
-Ah y la tuya si? Poner un poco de carne entre o mantequilla de cacahuete y mermelada entre dos trozos de pan no es lo que yo llamaría cocinar.
-A si? Así que eso piensas?- me preguntó divertida. Creo que no debería haber dicho nada- no te preocupes- me dijo riéndose de mí- los niños pueden ser muy raros a la hora de comer.
-Bella, a que te dedicas en tu tiempo libre? A parte de secuestrar a los niños de otras personas.
-Oh estamos graciosillos hoy, eh?
-Qué quieres decir con eso?
Yo la miré sin comprender.
-Normalmente ando con mis tacones llevando un libro en equilibrio sobre la cabeza, saco a pasear a Goober para que asuste a los niños de los vecinos, eso siempre me hace reír, o leo algo que no esté relacionado con el trabajo- me contestó ignorando mi segunda pregunta.
-Qué de todo lo que me has dicho es verdad?
-Bueno, evito llevar tacones de cualquier medida y siempre que puedo, pero lo que si hago es trabajar en mi equilibrio, un poco todos los días. No es mi intención asustar a los niños de los vecinos, solo que pasa cuando saco a Goober, pero es muy divertido verlos huir y ya sabes que me encanta leer. Y que me dices de ti?
Bella y yo pudimos hablar un rato mas hasta que los niños vinieron buscándola para que fuera a jugar con ellos. Bella corría y saltaba todo lo bien que podía para mantenerse a su altura. Viéndola pude comprender el porqué trabajaba su equilibrio a diario.
Cada vez que la miraba o estaba sentada o se mantenía de pie o intentaba andar muy poco. Pero como se las podía apañar para terminar el día sin ningún hueso roto era un dilema. Su sentido del equilibrio era un desastre.
Un poco mas tarde, Bella me levantó para que me uniera a jugar con ellos. Al principio era un poco aprehensivo con eso de jugar con ellos, pero comprobé que era bastante entretenido. La verdad es que casi nunca jugaba con mis hijos cuando estaban fuera. Prefería jugar a juegos de mesa y cosas parecidas, pero nunca al aire libre.
A mis hijos parecía encantarles mi compañía mientras que jugaban con su nuevo amigo. Jugamos al pilla-pilla y al escondite, a lo que Bella siempre ganaba junto con uno de los niños en su equipo. Parecía muy entrenada en todas aquellas cosas que se tenían que hacer con los niños. Daba igual el juego al que quisieran jugar, ella lo conocia y casi siempre ganaba.
Después de una hora de jugar sin parar, volvimos todos a la manta donde Bella les leyó un poco. Les leyó " La Sra. Frisby y las ratas de NIMH" de Robert C O´Brien. Nunca había oído hablar de ese libro y parecía que no era adecuado para su edad, pero Bella sabia mas de eso. A los niños parecía encantarles el libro, que contaba la historia de la Sra. Frisby que tenia problemas para mantener a su familia después de perder a su marido y buscó que alguien la ayudara cuando su hijo pequeño cayó enfermo.
Poco después los niños se habían quedado durmiendo entre Bella y yo. Kevin estaba acurrucado al lado de Bella, mientras que Kyle estaba tumbado todo lo largo que era en mi regazo. De repente me sentí orgulloso cuando miré a mis hijos y a Bella.
Había muchas clases de familias, pero mi pequeña familia parecía ahora estar completa. Como si siempre hubiera sido así, Bella, los niños y yo, una tarde de domingo en el parque. Estaba bien, los cuatro, juntos.
Miré a Bella, que parecía estar en su mundo mientras continuaba leyendo en voz alta para los niños que estaban dormidos. Con una mano, sostenía el libro, y con la otra acariciaba el pelo de Kevin distraídamente mientras seguía leyendo.
-Bella, creo que nos deberíamos ir, se han quedado dormidos- susurre para que no se despertaran, debían de estar muy cansados después del día que habían tenido.
-Oh!- creo que ni se había dado cuenta.
-Vale, yo te paso a Kevin y recojo todo esto, después los llevaremos al coche y vuelves a por las cosas mientras les abrocho los cinturones y voy arrancando el coche, vale?
-Perfecto- Bella puso a Kevin en mis brazos con mucho cuidado para no despertarlo ni a él ni a Kyle y empezó a recoger todo y a doblar las mantas. Le llevo unos 10 minutos tener todo recogido. Cuando todo estuvo listo cogió a Kyle de mis brazos y el se agarró fuerte a ella mientras nos dirigíamos hacia el coche. Goober nos seguía de cerca como haciendo guardia para que no nos pasara nada.
No tardamos mucho en meter a los niños y las cosas en el coche. Cuando estuvimos todos dentro, Bella se encamino hacia mi casa. Parecía algo cansada.
-Quieres que conduzca yo para que descanses un rato? Todavía te queda un rato de coche después de que nos dejes a nosotros en casa. No me perdonaría nunca que algo te pasara de camino a tu casa- pareció pensárselo un minuto y paro el coche.
Yo me bajé del coche y me dirigí a la puerta del conductor para abrilla antes de que pudiera salir, pero cuando llegué, me dí cuenta que se había cambiado de sitio cruzando por encima de la palanca de marchas. Se rió cuando vio mi cara, ignoré la risita y me dispuse a conducir.
-Por qué cogiste el camino más largo desde mi casa para llega aquí? El parque solo esta a unos 15 ó 20 minutos de mi casa- se rió un poco.
-No me sé orientar muy bien, es por eso por lo que tengo el GPS, pero solo sé llegar al parque desde tres sitios.
-Entonces, porqué no lo programaste o me preguntaste a mí? Te lo habría dicho.
-No dudo que lo hubieras hecho, pero era una sorpresa, así que si me lo hubieras dicho te habrías enterado y no usé el GPS porque quería sentirme como un adulto al ir a un sitio sin ayuda de la maquinita. Me hace sentir mas útil y me hará dormir mejor por la noche.
-Bueno...
-Bueno, que?
-No sé, es una respuesta un tanto peculiar.
-Bueno, creí que a estas alturas te habías dado cuenta de que soy una persona un tanto peculiar, como mis respuestas. Me gusta pensar diferente a los demás de vez en cuando.
-Y que lo digas- parecía que se estaba ablandando conmigo. Hicimos todo el recorrido de vuelta a casa sin que soltara uno de sus típicos comentarios de marisabidilla. Parecía que aquel seria el final perfecto para un perfecto día.
Durante el viaje no pude impedir sentir aquel aura a mi alrededor mientras conducía. Era el mismo sentimiento que tuve en el parque mientras Bella leía. Me sentía bien. Era como si no quisiera que se fuera después de que me ayudara a bañar y a meter a los niños en la cama.
Cuando ella estaba cerca, me sentía como si realmente fuéramos una familia. Era un sentimiento de seguridad, de amor, era el mismo que había sentido en mi familia. Bella me hacia, nos hacia sentir completos. No podía decir si realmente la quería o era solo el hecho de que nos estaba dando que nunca antes habíamos tenido.
Durante mucho tiempo habíamos sido solo nosotros tres. Los tres mosqueteros, Los Tres Amigos. Éramos como un equipo, un equipo que no tenia el toque de una mujer y ahora estábamos experimentando algo por primera vez. Estábamos aprendiendo que era eso de tener a alguien que se preocupara de nosotros e hiciera cosas por nosotros sin motivo.
Mi familia nos había ayudado mucho, pero no era lo mismo. Eran tías, tíos y abuelos. No había ninguna figura maternal cerca de los niños. No tenían a nadie con quien acurrucarse o querer en ese sentido, pero ahora sentía como si Kevin y Kyle hubieran encontrado esa figura en Bella. Solo esperaba que ella sintiera lo mismo por mis hijos que ellos sentían hacia ella.
-Bueno pues te llamaré para hacerte sabes que he llegado a casa sana y salva, vale?
-Me quieres llamar? Voluntariamente? No tengo que pedírtelo?- pregunté con incredulidad. Pensé que le tendría que suplicar o algo parecido. Creí que era el tipo de mujer de "puedo hacer las cosas por mi misma!) De las que no necesitaban un hombre a su alrededor que se asegurara que estaba bien, pero quizás me equivoqué y en realidad si que quería a alguien que se preocupara un poquito de ella.
-Bueno, si no recuerdo mal, te pusiste paranoico cuando creíste que había secuestrado a tus hijos así que puedo imaginar la culpa que sentirías si alguien secuestraba a la secuestradora.
-Que graciosa- dije con gracia.
-Te llamaré- dijo mientras se dirigía hacia su coche.
Estaré esperando tu llamada.
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Bueno, hasta aquí el capitulo 7. Me ha costado un rato traducir el trocito en el que hace referencia al DVD de la Telaraña de Carlota, tuve que mirar entre los DVD´s de mi hermano pequeño para ver si lo tenia y ver como se traducían ciertas palabrillas. Como veis hay una que no está traducida y es porque no encontré una traducción adecuada, así que pensé en dejarla tal y como estaba. La encontré más graciosa.
Los tres Amigos, es una película de Disney, si no recuerdo mal, salían el Pato Donald, un Loro con un paraguas y un gallo con un sombrero mejicano y fumando un puro...o es eso o mis recuerdos me juegan malas pasadas...
Bueno el próximo capi lo tendremos el viernes... si ya lo sé, pero hay que aguantarse chicas.
Gracias a todas/os por leer de parte de Charley y de la mía ok?
Besos a todas/os que no se sabe quien lo puede leer!
