Sueños

Matsuri era una persona muy agradable, muy diferente a Gaara, en apenas unas horas la castaña se había vuelto una excelente compañera y comenzaba a ser un amiga del grupo.

La chica siempre estaba al pendiente del llamado de su sensei, los había visto juntos en la oficina del Kazekage, se movían con una sincronía perfecta, si el cambiaba de postura ella acomodaba su discreta guardia. Cuando salieron del despacho él dio un ligero asentimiento donde ella entendió todo un mensaje.

Sakura se preguntó si algún día lograría tal sincronía con alguien, lo dudaba.

Matsuri abrió la puerta de la casa —Aquí es— dijo entregando la llave a Hinata. —Gaara-sama ha puesto algunas alarmas y protecciones, Temari vive a solo cuatro casas de aqui.

Tenten se tiró al sofá apenas lo vio —Es preciosa, muchas gracias.

Hinata e Ino se encargaron de meter los bolsos.

—Deberíamos ir de compras, nuestra ropa no es tan adecuada para el desierto. ¿No crees Matsuri? — preguntó Ino. La chica asintió tímidamente —¿Nos podrías acompañar?

—Sí— contestó con una sonrisa —Me retiro por ahora— les entregó un pergamino —Si necesitan algo usen esto.

Sakura tomo el pergamino y lo guardó. Matsuri se retiró de la casa dejando a las amigas de Konoha acomodarse en su nuevo hogar provisional.

...

Sasuke llegó al encuentro de Kiba y Naruto, solo hubo un ligero asentimiento como saludo y caminaron en silencio hasta el punto de encuentro. Hace tres días que los había visto cenando junto a la fogata Sakura ya debía estar instalada en Suna.

—¿Cómo sabemos que no es una trampa? — preguntó Kiba

—No lo sabemos— respondió Sasuke

—Lee, Shino y Sai estan en otro punto de encuentro al igual que varios ninjas de Suna. Podría ser que este punto no fuera el verdadero— habló Naruto

Ackamaru se detuvo de pronto, algo había captado su atención. —Pasos— dijo Kiba —Voces.

Todos los ninjas y el perro se escondieron en los arboles y escucharon. Kiba lograba identificar todo mucho mejor.

—¿Tú? — dijo un hombre —No sabía que tuvieras esa postura— alguien le respondió con una risa —¿Desde cuando?

—Los ninjas de Konoha mataron a una de mis hijas. He sido fiel a la causa desde siempre.

El primer hombre rió —No lo sabía.

—No tenías razón para saberlo.

Se escucharon más gente y más pasos, pronto había unas 50 personas reunidas ahí, la mayoría no se conocían entre sí pues pocos hablaban. Sasuke se acercó un poco para grabarse el rostro de la gente ahí. No había nadie con bandas ninja. Alguien había logrado reunir a un montón de extraños que compartían una misma ambición.

Kiba les hizo una señal para que sus amigos guardaran silencio. Ackamaru tampoco se movió, el Inuzuka se quito la banda ninja y bajo del árbol, llego caminando al punto de reunión con la capucha puesta y las manos en los bolsillos, se recargo en un árbol imitando a la mayoría de los presentes y espero.

Pasaron 10 minutos más en lo que más gente se reunía, Sasuke llego a contar 70 personas. Demasiadas para su gusto.

Una luz comenzó a parpadear al centro del grupo de personas, las mas cercanas se replegaron a los costados.

—Me complace conocerlos amigos— dijo un hombre al centro de las personas. —Lamento no poder estar ahí fisicamente pero como estoy por explicarles, me encuentro en la víspera de un ataque importante.

Hubo algunos asentimientos de cabeza, Kiba los imitó a todos .

—La alianza shinobi es algo que no debe existir, los shinos hoy se dan la mano pero ¿quién no las dio a nosotros? — apunto directo a uno de los hombres que había hablado —¿Quién se la dio a tu hija cuando la asesinaron? ¿O a ti cuando fuiste expulsado de Komogakure? —el otro hombre asintió —La alianza shinobi debe ser destruida. Hoy daremos el primer golpe pero mañana la misión es de ustedes, destruyamos a las aldeas desde su interior.

Todos los presentes asintieron —Destruyamos a las aldeas desde su interior— gritó el hombre y varios corearon el grito.

—Estaré en contacto con ustedes— el hombre desapareció y en su lugar un montón de hojas pequeñas se esparcieron en diferentes direcciones, incluso Kiba recibió una, todas las hojas tenían dueños predeterminados e instrucciones de a donde ir y con quien reunirse.

Kiba miró la suya, intentó parecer tranquilo y camino de vuelta por donde había venido sin mirar si sus amigos lo seguían, debía alejarse, Naruto y Sasuke fueron detrás de él a una distancia discreta. Cuando Kiba sintió que nadie estaba cerca subió a los árboles y espero por sus amigos.

—Ese hombre no estaba aquí, ni su esencia ni su chakra estaban cerca— desdoblo el papel y lo mostró a sus amigos —pero él sabía quienes estaban aquí. No era del todo una proyección.

Bienvenido a la reunión, intruso. Inuzuka Kiba.

Decía el papel.

—Su rango no puede ser muy grande, si solo te detectó a ti— Sasuke observó el papel, se preguntó si había dejado al ave caer a propósito, si lo podía seguir a él o a quien fuera.

—Hay que ir a la aldea— dijo Naruto.

—Hablaron de un ataque próximo, Suna esta más cerca— objetivo Kiba

—Ni siquiera sabemos si estaba cerca de aquí— replicó Sasuke.

—Vayamos a Suna... Es una corazonada. Shikamaru ya debe estar allí, es el embajador, debemos informarle— Naruto hablabla con un tono más serio y poderoso del que Sasuke pudiera recordar. Sin objeciones los tres ninjas emprendieron camino de vuelta a Suna.

...

No podía dejarlo ir, jamás podría mirar de nuevo a sus amigos a la cara. Pero Shikamaru estaba demasiado debil, era su segunda operación en menos de 42 horas. Y cada que intentaba cerrar la herida sentía sus propias desvanecerse más y más. Debía lograrlo. No podía fallar.

Pasó al menos una hora hasta que logró cerrar la herida, temía por que volviera a sangrar, deseo con todas su fuerzas que no pasara. No podría detenerlo una vez más.

Subieron a Shikamaru al cuarto, ella se recargó en la pared, estaba exhausta, no sabía si lograría llegar hasta la casa que le habían asignado pero necesitaba dormir y ese pasillo no parecía un lugar adecuado.

Caminó con dificultad hasta una habitación vacía y se tendió en la cama. Era gracioso como los ninjas médicos siempre eran los menos atendidos en los hospitales. Al menos Shikamaru se encontraba bien y si alguien la necesitaba más le valía estar recuperada. Cerro los ojos.

...

Gaara los miraba seriamente, con las manos cruzadas y el semblante sereno. El papel que había recibido Kiba estaba sobre el escritorio, ninguno quería tocarlo.

Una vez calmadas las dudas sobre el estado de sus amigos los shinobis estuvieron de acuerdo que aquel anciano y probablemente sus seguidores habían creado los ataques. ¿Podían estar en todos esos lugares al mismo tiempo? Aparentemente sí.

—Hablaré con el Hokage, por ahora esta información se mantendrá con discreción.

Ninguno contestó, los tres dieron la vuelta y salieron del edificio, de inmediato Naruto, Kiba y Ackamaru corrieron a buscar a sus amigas, Sasuke fingió un paso tranquilo hasta que los perdió de vista.

—Cobarde— le susurro Itachi

Sasuke no contestó, se movió velozmente hacia el hospital, no tardo demasiado en localizarla podía sentirla donde fuera. Entró a la habitación por la ventana que ella ni siquiera había notado que estaba vacía.

Ahí estaba, con el cabello desparramado en la almohada, la boca ligeramente abierta, su rostro reflejaba el más puro cansancio que él hubiera visto jamás.

Sintió las pequeñas lágrimas descender por sus mejillas, la había intentando lastimar tantas veces, la había atacado seriamente, con odio tal vez, pero ella estaba ahí, quieta ante su presencia. No podía entender como ella lo amaba así. No podía entender nada de Sakura.

—Te asusta— susurró Itachi

Sasuke sacudió la cabeza. Jamás podría compensarla por lo que le había hecho, jamás podría reparar todo el daño que le había causado. Jamás podría volver el tiempo y no haberla dejado en esa banca.

—¿Sakua? — dijo el voz baja y se sintió como un crío idiota. Como si estuviera haciendo una travesura. Sakura no se movió, se preguntó cuanto tiempo había estado curando a Shikamaru, cuanto chakra había gastado en eso. —¿Sakura? — volvió a llamar, esta vez más fuerte. —Sakura— volvió a decir, una parte de él quería callarse pero otra más fuerte necesitaba ver que abriera los ojos.

Sakura al fin pareció entenderle y abrió los ojos solo un poco, el color de sus ojos lo tranquilizó de forma inexplicable.

—¿Sasuke? — dijo en un susurró que él apenas alcanzó a escuchar.

—¿Te duele algo? — preguntó sin saber muy bien que debía decir.

—Estoy bien— la chica sonrió ligeramente —Es un lindo sueño, tenerte aquí— dijo ella, Sasuke intentó sonreír, tal vez era mejor así —pasé el otro día por los terrenos Uchiha— Sasuke se inclinó para escucharla mejor —Sakura Uchiha... ¿Suena bien, no? Es una lástima que...

Sasuke meditó el nombre.

Sakura pareció perder el hilo de sus pensamientos —Mi madre dice que Kazuo es un buen chico. Las chicas también lo creen. Debería salir con él ¿Te parece bien? — antes de que si quiera pudiera mover la cabeza Sakura rió ligeramente —Por supuesto que sí, a ti no te importa.

—Volveré pronto...

Sakura sonrió y cerró los ojos —Si, sí, antes del invierno— los volvió abrir aun menos que la primera vez —Tu nunca te quedas conmigo Sasuke. Ni siquiera cuando yo he prometido hacerte feliz.

Sasuke recordó su oferta, la vez que la dejo inconsciente en la banca, le dedicaría todos los días a él, pero el la había rechazado y se había ido. Y hace pocas semanas ella le había vuelto a confesar sus sentimiento y él de nuevo la había abandonado.

—Sakura...

—No puedes quererme ¿Cierto?

Sasuke guardó silencio un momento pero para cuando iba a contestar la chica se había dormido de nuevo.

Sasuke se sentó al borde de la cama para acariciar su cabello, rosado, extraño, propio de ella.

—Creo que Sakura Uchiha suena muy bien— comentó Itachi en su cabeza.

Sasuke solo pudo sonreír ligeramente.