Jueves, 17 de septiembre de 2015.
Hola, hola mis estimadas amigas y lectoras.
Antes de dejarlas con el capitulo e irme a reír solita de todas las maldades que hago, jajaja ;) pues quiero mandarles un gran saludo y mis mas sinceros agradecimientos por su lectura y claro por los bellos comentarios que me han hecho tanto en publico como en PM. Gracias a mi querida Elizabeth, a Cindy, Lita, Miriam Ortis y Jimesere por sus comentarios. ¡que lindas! :D En serio me hacen el día y sus palabras me emocionan. Gracias también a todas las que han leído aunque no comenten y, pues las dejo con el capitulo de hoy.
Besos y abrazos. Nos leemos.
Al otro día….
Una bella y hermosa mañana de sábado asomaba por la ventana de una de las amplias habitaciones del templo Hikawa. Tendidas y enredadas las unas a las otras con manos y piernas flexionadas, la primera en despertar fue Amy.
Amy se levantó y teniendo mucho cuidado de no hacer ruido, tomó sus zapatos y salió de la habitación. Después de ponerse los zapatos fue al baño y al verse las grandes ojeras que tenía, se dijo así misma con preocupación que él la descubriría.
— Ni modo, ya qué; además de malas. Tarde o temprano se le tiene que pasar el enojo. Mejor, —salió del baño—voy a ir a ver que les doy a estas locas. Seguro ahora que se levanten se van a querer tomar un rio.
En efecto, a las dos horas de haberse levantado y haber comprado desayuno y unas pastillas, se encontró con un divertido panorama en la puerta del baño.
— ¡Quítate Serena lenta! Necesito entrar al baño porque Nicolás no debe tardar en llegar y yo…
— ¡Quítate tú Rei!—Dijo empujándola— Quítate que no puedo llegar a mi casa así. Si mi papá me llega a ver en esta facha, ¡me mata! Además si no me voy ya van a empezar a llamar a Darien y ese es otro problema. ¡Quítate!
— ¡Cállense las dos!
Dijo Lita llevándose las manos a la cabeza.
— Dejen los gritos que se me va a reventar la cabeza. Hagamos algo, dejémoslo a la suerte.
— Mientras ustedes pelean, —dijo Mina sonriente—voy a ir a ver dónde está mi celular. No sé dónde lo dejé anoche y quién sabe si Yaten me llamó.
— ¡Ay no!
Exclamó Serena aterrada.
— ¡Mi celular! Si no es mi papá que me mata, ¡seguro Darien sí!
— Ya, ya niñas. —Dijo Amy completamente arreglada y sonriente—No pasa nada. Yo me tomé la libertad de contestar sus llamadas y dar las razones correspondientes. Tú Serena, —la miró—te fuiste muy temprano esta mañana para tu casa y olvidaste tu bolsa aquí. Así que por Darien puedes estar tranquila.
— Ufff, gracias Amy. Te debo una.
— Tú Rei, Nicolás llamó y dijo que se retrasaría porque se le presentó una reunión de última hora en la oficina con su papá. Me pidió que lo disculparas y que te llamaría para que se reúnan a la hora del almuerzo.
— Ufff, ¡qué alivio! Gracias Amy, que pena contigo.
— Oh si, se me olvidaba. —Miró a Lita— Tú Lita, Andrew llamó esta mañana temprano. Preguntó por unos zapatos; no sé qué color, y dijo que después del trabajo iba por ti a tu casa para salir a cenar. Te mandó un beso y dijo que lo disculparas de nuevo por lo del olvido de tu vestido. —Dijo riendo—Me dijo que lo sentía mucho y que en compensación te compraría tus flores preferidas.
— Apuesto lo que sea, a que no sabe que son las orquídeas.
Hizo una mueca.
— Quien sabe con qué salga este hombre hoy. Gracias Amy. No debiste haberte puesto en…
— Ni lo menciones.
— ¿Y yo Amy? ¿Alguien me llamó?
— Pues….te llamaron de la disquera, me dijeron que Yaten te había recomendado para un trabajo y que querían verte hoy en la tarde a la hora del almuerzo. Les dije que en ese momento te encontrabas en otra entrevista de trabajo pero que como ellos eran una prioridad para ti, ahí estarías muy puntual.
— ¡Gracias Amy!—la abrazó—Muchas gracias. Ese es mi Yaten. —dijo y sus ojos brillaron de emoción—Aun enojado conmigo, como supuestamente Taiki me dijo anoche que estaba, me ayuda. Gracias amiga, que recursiva eres.
— Bueno, en vez de estar discutiendo por el baño, vengan. —Miró a Lita y a Rei—Vengan y se toman una pastilla. Esta mañana salí y compré pastillas para el dolor de cabeza. Mientras ustedes se toman algo y comen, dejen que Serena se bañe. La verdad fue que la señora Ikuko llamó pero como ella es tan linda…
— Ok entiendo Amy. —dijo Rei más tranquila—Gracias y que pena contigo en serio. La verdad no sé qué me pasó. He tomado sake muchas veces y jamás me había afectado tanto como para no recordar absolutamente nada.
— Tranquila Rei. Eso a veces pasa.
El día pasó y después de que cada una se bañó, tomó algunas pastillas para el dolor de cabeza y comió algo, tomaron sus bolsas y salieron a sus respectivas obligaciones. Muy sonrientes y sin mencionar nada de lo que había pasado la noche anterior, Rei las despidió igual o más cansada que ellas.
Al irse y ver en el reloj circular de su cocina que era aún muy temprano, tomó camino a su habitación para dormir un poco más antes de que Nicolás llegara por ella. De camino a la que era a su habitación con mucha ansiedad de tirarse en la cama y no despertar jamás, se detuvo en la sala en donde habían estado bebiendo la noche anterior. Riéndose sola y recordando de a poco todo lo que había pasado, fue a la mesa y tomó la cámara. Poniéndola a reproducir y retomando su camino, no podía parar de reír y reír por lo que veía y escuchaba.
Al terminar el video y sin una gota de aliento por todo lo que se había reído, sacó la cinta y marcándola le puso: "Confesiones de cinco bellas scouts". Luego se levantó y la puso en una elegante estantería de madera que estaba colgada a la pared. Sin prestarle mucha atención a si había quedado bien acomodada o no, se tumbó en la cama y muy pronto cayó en un profundo sueño.
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—.—
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Llegada la noche y después de un intenso día de actividades, Serena se levantó de la cama ansiosa cuando escuchó el particular ringtone que tenía el contacto de su amor: "Su amado Darien"
Levantándose de un brinco de la cama, lo tomó y contestó.
— ¡Mi amor!
— Hola mi coneja mentirosa. ¿Cómo estás? ¿Te divertiste anoche con tus amigas conejita traviesa?
— Ay mi amor, —hizo un mohín— ¿estás enojado conmigo? porque si es por la tarea, yo te juro que yo la…
— Y aunque no la hagas Serena, no me importa, no te llamo para eso. Te llamo para saber si no estás muy cansada y quieres salir conmigo. Dime, ¿puedo pasar por ti?
— De que puedes, puedes mi amor. La pregunta aquí seria otra. ¿Quieres? Mi papá está aquí. Este fin de semana no salió de viaje.
— Hmmmm, ya veo. —Dijo pensativo y llevándose un largo y sensual dedo a la boca—No importa. ¡Al carajo! Me haces mucha falta mi conejita play boy y esta noche tengo planes para ti. Ponte lo más lindo que tengas, ya voy por ti.
— ¿Vienes en la motocicleta amor?
— ¿Quieres que vaya en ella?
— ¡Sí! si mi amor, me encanta verte subido en una motocicleta. Te ves tan…tan sexy—río—ummmm, ¡papacito rico, te amo!
— Yo también mi conejita sensual y hermosa. Alístate. Ya voy por ti.
— Te estaré esperando mi dulce caballero. Te amo amor. No tardes.
Serena colgó y en cuanto colgó, tiró el teléfono a la cama y abrió su armario con mucha ansiedad. Sabía que Darien no tardaría mucho y quería estar lista. No tardó mucho en arreglarse; pues cuando viajaban en la motocicleta, ella casi siempre usaba lo mismo. En un jean de mezclilla ajustado, muy ajustado, blusa rosa y escotada en el pecho, botas altas y chaqueta de jean, estuvo lista en muy poco tiempo. Tomando su bolsa, aplicándose perfume y algo de brillo labial rosa, bajó para esperar a su novio y salir a celebrar.
Pero con lo que Serena no contaba, era con su papá.
— Jovencita, ¿y tú como para donde crees que vas eh? Mira las horas que son y, —miró su reloj de mano—tú no puedes salir sola y mucho menos vestida así. A todas estas, ¿para dónde vas? Anoche estuviste con tus amigas y dos noches seguidas, es mucho Serena.
— Ay papá, no seas así, Darien no tarda en llegar por mí y yo no…
— ¿Quién? ¿Ese vago que podría ser tu papá Serena? ah no, ¡olvídalo! Te he dicho muchas veces que a mí no me gusta ese muchacho para ti y yo no…
— No más Kenji, no más. —Dijo Ikuko que bajaba las escaleras—No te vas a atrever a hacerle un desplante a ese muchacho que es tan guapo y tan decente. No molestes tanto y promete ser formal cuando llegue.
— ¡Ya llegó!—dijo Serena emocionada que corrió a abrir la puerta— ¡Hola mi amor!
— Hola Serena. —La miro y la separó por pena con su papá—Estas preciosa. ¿Lista?
— Joven Darien, —fue Ikuko con ellos y les sonrió— ¿Cómo está?
— Señora Ikuko, —hizo una reverencia muy formal—bien, bien si señora, muchas gracias. ¿Y usted?
— Bien. ¿Cómo va esa carrera?
— Seguro no muy bien desde que tenga tiempo para pasear en esa moto a estas horas y con MI hija.
— Kenji….
— Señor Tsukino, — Dijo Darien nervioso—Buenas noches señor. ¿Cómo está?
— Podría estar mejor señor.
— ¡Papá!
— Ay papá, —dijo Sammy que pasaba por un lado y muerto de risa—cálmate, muy pronto la cabeza hueca se va a ir y nos va a dejar en paz a todos.
— Bueno…—intervino Ikuko con un bella y amplia sonrisa de incomodidad—es como siempre un gusto verte Darien. Nos los retrasamos más. Que les vaya bien y no regresen muy tarde.
— Si, como no que van a regresar…
Dijo Sammy irónico mientras subía las escaleras
— ¡Hasta mañana cabeza hueca! ¡Que duermas bien!
— ¡Samuel Tsukino!—fue su papá detrás él— ¿A qué te refieres con eso? ¡Ven acá jovencito y dime qué es lo que…!
— No le hagan caso.
Dijo Ikuko apenada y sacándolos de la casa.
— Vayan, vayan muchachos y si no vas a venir, me llamas Serena. Me llamas que yo me encargo de todo. ¿De acuerdo?
— ¡Gracias mamá! Te amo, te amo mamá. Eres la mejor.
— Y yo a ti mi niña pero váyanse, váyanse ya. Que Dios los lleve con bien y conduce con cuidado Darien.
— Si señora. —Le dio una brillante y hermosa sonrisa mientras subía a la moto y se ponía el casco— Gracias. ¿Lista Serena?
— ¡Lista mi amor!
Se aferró fuerte de él y antes de que Darien acelerara mucho dijo…
— ¡Adiós mamá! ¡Te amo!
— ¡Yo también nena!
Así y sin la autorización de su padre y sin importarle en el problema que se metería con él al día siguiente, viajaba aferrada de la espalda de su novio y más que nada del hombre que amaba con locura. Tras el casco y sintiendo por todo el cuerpo el frio de la noche, le encantaba ver el brillo de las luces de toda la ciudad. Prendida de él y aprovechando que iban solos por la carretera, bajó mucho más su mano y lo tocó en el pantalón.
Darien desaceleró un poco y subiendo la visera del casco, sonrió y tomó su mano para que lo tocara con más profundidad.
— ¿Me has extrañado mi ardiente conejita?
— Mucho, mucho mi vida, te amo mi amor. Te adoro.
— Y yo a ti coneja, —volvió al camino—y yo a ti. Al menos que el castigo y el regaño de tu padre mañana. ¡Valga la pena!
Aceleró más.
— ¡Sí!—elevó las manos al cielo y la estrellada noche— Si amor, ¡sí! ¡Toda la noche!
Después de un viaje en motocicleta que para Serena fue muy corto, llegaron a un antro. Aquel lugar que estaba bastante alejado de la ciudad y era algo exclusivo, estaba lleno de gente. Serena aburrida pensando que no la dejarían entrar por no tener identificación y aun no ser mayor de edad, se sorprendió cuando Darien la miró sonriente y le dijo que quitara esa cara. Que él se había encargado de todo.
— ¿Crees que te traería aquí para que no podamos entrar? ¿Qué clase de tonto crees que soy Serena?
— Bueno amor, yo no…
— Tranquila, —le tomó la mano—ten, esta es tu identificación y tranquila. Así como estas vestida, —la miro de arriba abajo con deseo—no pareces una nenita de diecisiete años. ¿O sí?
— No sé, —le levantó una ceja seductoramente— ¿tú crees?
— A bailar conejita, a bailar.
Como Darien lo había planeado pudieron entrar sin ningún inconveniente y lo más irónico y divertido de todo, era a quiénes se habían encontrado ahí. En aquel lugar que estaba atestado de gente sudorosa que bailaba muy pegada al ritmo de la acelerada música, se habían encontrado a Amy, Mina y los "three lights". Ellos, que se habían presentado más temprano esa noche y habían decidido quedarse a bailar un rato, se sorprendieron cuando los vieron.
Invitándolos a la mesa y después de saludarlos, el primero en decir algo después de haberles servido un trago a cada uno fue Seiya.
— ¿Y tú bombón? ¡¿Qué haces aquí?! ¿Qué hiciste con tu papá? ¿Lo mandaste de vacaciones a la luna o qué?
— Ay Seiya, —río con los demás y se tomó el trago de un solo golpe—no, que va. Hice lo de siempre, —abrazó a Darien—me le volé. Después de todo, ¿Qué es lo peor que me puede pasar? ¡Que me castigue y ya!
— Ay Serena, —río Mina—eres el colmo, pero ya en serio, ¿Cómo hiciste para entrar?
— Ah bueno, yo….
— Yo le conseguí una identificación. Serena será mayor de edad en una semana y ella quería venir a bailar hace rato. ¿No es así Serena?
— Si mi amor, así es.
— Vaya, —dijo Seiya asombrado— ¿quién lo diría? No pensé que alguien tan serio como tú pudiera hacer algo como eso. ¿Conseguir una identificación falsa? Es increíble.
— ¿Quién dijo que era falsa?
Sonrió y respondió con suficiencia al ver a Seiya y a los demás hacer cara de: what the fuck?
— Oye no, espera. —Sacó Serena el documento y lo miro mejor— ¡Es cierto! ¡Esta identificación es de verdad! ¿Cómo hiciste para conseguir esto mi amor?
— Tengo un amigo que conoce a otro amigo Serena.
Sonrió y se levantó de la mesa.
— No es gran cosa. ¿Bailamos?
— ¡Sí!
Al igual que ellos, Mina y Amy también quisieron bailar. En la pista y dejando a Seiya solo porque él estaba esperando a su hermosa novia con ansias, todos ellos bailaban muy alegres, en especial Serena. Ella estaba feliz porque estaba en un lugar como ese y mucho más porque estaba con él, con Darien.
Luego de unas aceleradas canciones con las cuales tanto Serena como Amy estaban incitando a sus parejas a más, volvieron a la mesa en donde estaba un alegre Seiya bebiendo y platicando con su novia. Al regresar ellas fueron con ella y la saludaron.
Aquella hermosa mujer que no paraba de reír gracias a las ocurrencias de Seiya, era Selene y era su novia hacia poco más de seis meses. Esa mujer era hermosa, era muy bella. Alta, de contextura delgada y cabello negro largo; ojos azules, labios carnosos y hermosa sonrisa, era muy amable y sonriente.
Después de saludarla y molestarla al preguntarle porque una mujer tan bella como ella salía con un engreído como Seiya, Serena le preguntó cómo iba su carrera.
— Bien, bien. Lo de siempre, extensas jornadas de trabajo y mucha gente. ¿Y ustedes?
— Ay no Selene, —dijo Mina emocionada—ser una modelo tan bella como tú debe ser increíble.
— ¿Tú crees Mina?—sonrió y abrazó a Seiya— Pues no sé, sé de alguien a quien no le gusta mucho que digamos.
— Ah no Selene, ese estúpido camarógrafo te mira mucho. Si te vuelve a mirar cómo te miro el otro día, ¡lo mato! Tú, —le tomó el rostro en ambas manos—eres mía, solo mía.
— Uuuuuu….
Exclamaron todos a manera de burla. Pero luego Serena dijo…
— Como posesivo tu novio, ¿no Selene?
— Un poco sí. — Sonrió y lo besó—Un poquito solamente.
Ellos estaban compartiendo un agradable momento cuando de la nada, muchas de las mujeres que estaban en el lugar se percataron que ellos estaban ahí bebiendo y charlando. Acercándose a la mesa y pidiéndoles que cantaran de nuevo, un mal encarado Yaten aceptó de mala gana. Subiendo a la tarima y cantando una vez más, Serena se levantó para ir al baño.
Disculpándose con Selene y tomando su bolsa, fue al baño sin saber que alguien más había ido tras ella.
— ¡¿Pero qué es lo que…?!
— Shu. —Dijo Darien empujándola hacia el pequeño baño y entrando con ella—Tranquila conejita, tranquila. Tu suave caricia y tu delicioso perfume….
Tomó su mano y la puso sobre su abultado pantalón.
—…me tienen así. ¿Qué vas hacer al respecto?
— ¿Qué es lo que quieres que haga? —Preguntó sonriente mientras se sentaba en la taza y quedaba a su altura— Dime, ¿Qué es lo que pretendes con todo esto? ¿Que nos descubran a acaso?
— ¿No es eso lo que a ti te gusta mi hermosa coneja?
Preguntó al tiempo que se bajaba los pantalones.
— ¿No es eso lo que a ti te encanta? Admítelo, lo sé. Anda, dímelo.
— Bueno sí. — Sonrió y lo tomó en su mano con delicadeza—Amo tus arranques de locura mi amor, amo todo de ti.
Sentada y frente a frente contra el ansioso miembro de su amor, lo tomó en una mano y empezó a acariciarlo lentamente. Después de acariciarlo e inclinándose un poco más, hizo algo que lo hacía enloquecer; empezó a rozar la punta de su lengua contra la punta de su excitación.
— Ah sí, si conejita hermosa. Oh si, rico, rico mi amor. Ummm si, si así….
Desenfrenado y loco por tan delicado roce contra su miembro grande y húmedo, posó las manos sobre su rubia cabellera y le pidió que lo hiciera. Le pidió que abriera la boca y se lo chupara. Sus palabras cargadas de lujuria y de deseo, hicieron que ella no lo dudara ni por un momento.
Después de lamerlo con exagerada lentitud y delicadeza, subió la mirada para encontrarse con la suya y decirle algo.
— ¿Eres mío Darien? ¿Eres solo mío?
— Hoy y siempre Serena. Hoy y toda mi maldita vida te amaré. Hazlo. —Empujo más su cabeza—Métetelo a la boca y chupa. Chúpamelo muy rico mi amor.
— Darien….
Excitada por su dilatada mirada azul zafiro y sus palabras de amor mezcladas con pasión, se inclinó más y sosteniéndose de sus caderas, lo metió completamente a su boca. Al hacerlo pudo sentir como su miembro húmedo y expectante vibró de placer. Empezando un delicioso y lento vaivén contra él, lo escuchaba suspirar de placer.
Fueron solo unos cuantos minutos de recibir tan delicada atención pero él, no lo pudo controlar. Tuvo que salir de aquella húmeda boca con rapidez porque de no haberlo hecho, la habría bañado toda y eso no era lo que él quería.
— ¿Qué pasa mi amor? ¿No te gusta? ¿No lo estoy haciendo bien?
— Ummm conejita no, no es eso. —La levantó y la apoyó contra la pared mientras le bajaba el jean y las bragas—Nada que ver. Es todo lo contrario, es rico mi amor.
Dijo mientras empezaba a subir su blusa y sostén.
— ¡Ah Darien, ah!
— Ummm lindos. —Los tocó y haló sus pezones.
— ¡Ah Darien sí! Oh amor rico, rico mi vida pero…
— Me importa una mierda donde estemos. —Le alzó las piernas y luego la tocó con lentitud—ah…y al parecer no soy el único. ¿Verdad que no mi coneja golosa?
— ¿Qué estas esperando para metérmelo?
Le tomó el rostro con ambas manos y las pupilas dilatadas.
— Ah sí, me encanta la Serena arriesgada y un poco…—empezó a introducirse y a hablar a su oído.
— ¡Ah….! ¡Ah Darien…! Darien si ¡sí!
—…exhibicionista. Anda, dime mi amor, ¿te gusta? ¿Te gusta la idea de que alguien pueda entrar y escuchar cómo te follo?
Dijo mientras empezaba a embestirla y enredaba sus piernas en la cintura.
— ¡Sí!— Abrió los ojos y atrapó su rostro en ambas manos con fuerza mientras Darien la penetraba sin parar—sí, si mi amor. ¡Sí! ¡Me encanta que hagas esto! ¡Me fascina! Oh Darien….
Lo besó y entrelazó su lengua con la suya. Luego se aferró con fuerza de sus hombros para equilibrarse.
— Darien, Darien, mi Darien. Oh amor si, si, ¡sí!
— Que deliciosa y ruidosa eres conejita. ¿Sabes Serena? Estoy muy, muy enojado contigo. De castigo por lo que me hiciste anoche te vas a tener que dejar coger esto.
Le acarició el trasero.
— Sí, si amor. —Dijo mientras besaba sus hombros y luego sus labios—Lo que sea, lo que te dé la gana pero más. Oh amor si, si Darien. ¡Ah sí…! ¡Sí!
Darien estaba muy tranquilo mientras la penetraba con fuerza porque en aquel lugar, la música estaba tan fuerte que si no era porque estaban uno tan cerca del otro, ni siquiera se hubieran podido entender entre ellos. Ahí, en la incomodidad de ese pequeño baño Darien estaba haciendo lo que mejor sabía hacer y lo que se le daba tan bien. Estaba embistiéndola con una mezcla de amor y pasión. Amor y placer.
Unos cuantos minutos después y aferrada de su espalda mientras era el final de una acelerada canción….
— Oh Darien si, ¡sí! si amor si, ah Darien ya, ya. No puedo, no puedo controlarlo y yo, yo….
— Lo sé.
Dijo muy sonriente al tiempo que incrementaba el ritmo y no le quitaba la mirada del rostro.
— Me encanta ver tu rostro cuando te estás corriendo. Así mi hermosa coneja, tranquila. Tranquila mi amor que yo estoy bien.
— Oh si, si… Darien… ¡si….!
En un glorioso y prolongado orgasmo cayó Serena. Ella quería controlarlo, quería guardarlo para más tarde esa noche pero él, todo lo que él le hacía, la volvía loca. Sobre todo su sonrisa de satisfacción y sus palabras de amor.
— ¿Rico mi escandalosa coneja? ¿Te corriste rico mi amor?
— Ah Darien…Darien, si, si amor. Que delicia eres. —Entrelazó sus manos en el cuello— ¿Y ahora qué? ¿Salimos?
— ¡Oigan!—Gritaron dos chicas fuera del baño— ¡Par de degenerados! ¡Busquen un motel!
— ¡Váyanse a la mierda!
Contestó Darien muy sonriente mientras ponía a Serena de espaldas a él.
— ¿Lista conejita para darme lo que te pedí?
— ¡Oigan no! ¡Hay muy pocos baños aquí y yo necesito….!
— ¡¿Qué no escuchaste a mi novio?!—Dijo Serena mientras Darien la acariciaba lentamente por la espalda y llegaba a su sudado trasero— ¡Lárguense!
Serena muy alegre por ver la ansiedad de Darien en sus palabras y en sus caricias, le dio vía libre para que hiciera lo que él quisiera con ella. Tratando de relajar su cuerpo cuando él lo hizo, escuchó que aquellas muchachas se habían ido echas una furia y amenazando con delatarlos.
— ¿Y si vienen con alguien de la administración mi amor?
— Tranquila mi amor, no lo haré aquí. Esto es solo un…
La embistió más fuerte.
— ¡Ah Darien! ¡Ah sí! ¡Si amor sí! ah, ah….
—…un aperitivo. Solo un poco de lo que seguiremos haciendo toda esta noche mi hermosa y dulce coneja.
Pero luego se detuvo y dijo….
— Vámonos mi amor. No quiero que nos echen. ¿Tú aun quieres bailar verdad?
— ¡Sí! Y si mi amor, tienes razón. Vamos, vamos amor. Salgamos antes de que vuelvan.
Primero salió Darien y luego salió Serena. Después de haber arreglado un poco su cabello al igual que su ropa, salió del baño como si nada hubiera pasado. Con la intimidad muy húmeda por su anterior encuentro, entrelazó su mano con la de Darien de camino a la mesa mientras aquellas dos enfurecidas muchachas entraban al baño con un administrador del lugar para buscarlos. Completamente reídos por sus travesuras, volvieron a la mesa y se tomaron un trago.
Mientras Darien y Serena platicaban con Selene como si nada hubiera pasado y decían que el grupo era cada vez mejor, Yaten reía con picardía porque él se había dado cuenta de todo lo que había pasado.
Unas horas después y siendo de madrugada, todas las parejas salieron al estacionamiento para despedirse y tomar diferentes rumbos.
— Adiós Serena. ¡Nos vemos!
— ¡Chao muchachas!
Gritó mientras empezaba a alejarse a toda velocidad prendida de la sensual espalda de su novio que conducía aquella poderosa moto.
— Bueno…—dijo Taiki mientras abría la puerta del auto—voy a llevar a Amy a su casa y luego…
— Ah no Taiki.
Río Seiya pasando una mano por la ajustada cintura de su novia.
— Somos tus hermanos, no tus papás. Con que no llegues mañana tarde al ensayo…todo está bien. Nos vemos cuñada y por favor, no dejes que llegue tarde mañana. ¿De acuerdo?
— Ay Seiya, sí que molestas. Hasta mañana muchachos. Que descansen y gracias por todo.
Al igual que Taiki, Seiya se despidió. Sacando las llaves de su deportivo rojo y después de haberle abierto la puerta caballerosamente a su novia, aceleró mucho y luego se fue. Ya los únicos que quedaban eran Yaten y Mina. Siendo cada vez más difícil para Mina estar a solas con él, subió a su auto sin pronunciar palabra.
— Oye muñeca, ¿te diste cuenta? ¿Si te diste cuenta de lo hicieron tus amigos esta noche verdad?
— ¿Ah? no amor, ni idea. No sé de qué me hablas Yaten.
— ¿Qué te pasa Mina?—Preguntó preocupado—Has estado muy distraída toda la noche y más que eso, seria. ¿Estás enojada conmigo por algo o qué?
— ¿Yo? No, no amor, para nada. ¿Por qué me dices eso?
— Tú no eres así Mina.
Dijo con la mirada fija en la carretera y muy preocupado.
— Algo te pasa. Siento que algo te está molestando pero lo que no sé es qué es. ¿Qué te pasa muñeca?
— Eh…no sé, no sé Yaten. Tal vez sea la propuesta de hoy. Sí, eso debe ser. Gracias por haberme recomendado para eso mi amor. Sé que crees que aún me falta más estudio pero…
— Sí, sabes que no te puedo decir mentiras. —La miró cuando se detuvieron en un semáforo—Por mucho que yo te quiera no puedo engañarte. Si tienes un gran talento Mina. Eres hermosa, dulce y tienes una voz muy cálida pero aun te falta. Ese trabajo es perfecto para ti porque de esa forma te vas envolviendo más con el medio.
Luego le levantó el rostro caído y le dijo con ternura…
— Y Mina, mi amor, no tienes por qué agradecerme. Yo te amo. Te amo y es lo mínimo que puedo hacer por ti.
— Yaten….
Suspirando ante la ternura de su novio y recibiendo su cálido beso, tenía miles de pensamientos. Ella estaba confundida porque quería hablar con él y decirle como se sentía pero, el miedo a su reacción no la dejaba. Fue peor cuando él volvió el beso apasionado, muy apasionado. Se sintió peor cuando Yaten empezó a juguetear con su lengua y acercándosele más, tocó con suavidad y pasión sus bellos y voluminosos senos.
Lo que puso a Mina en un aprieto mayor.
— ¿Qué dices muñeca? ¿Quieres imitar a tu amiga y al insoportable de su novio? Sé que tú y yo, —la beso de nuevo—somos mucho mejor que ellos. ¿Quieres ir a tu casa o a la mía?
— Eh…Yaten mi amor, —giró el sonrojado rostro y luego lo miró con ternura—no, hoy no puedo. La verdad es que no me siento bien. Tengo cólicos y pues…
— Hmmm, ya veo. Debe ser por eso que has estado tan seria y calladita mi ardiente muñeca.
Volvió al volante y sonrió.
— Bueno preciosa, entonces te llevo a tu casa para que descanses; o no, si quieres puedes venir conmigo a mi casa. Podrías acompañarme mañana al ensayo con los vagos de Seiya y Taiki. ¿Quieres venir?
— No, no, amor, yo siempre me quejo mucho del dolor y no quiero que pases mala noche por mi culpa.
— Tonterías. —Dijo mientras aceleraba más—Tranquila muñeca, paremos en una farmacia y compras todo lo que necesites.
— ¿Seguro? Porque es que esta noche tú y yo no podríamos…
— Lo sé, lo sé Mina y quiero que sepas algo. A mí lo que más me gusta de cogerte, no es solo hacértelo y ver lo contenta que quedas. Lo mejor es cuando te quedas toda la noche en mi cama. Cuando puedo sentir tu cuerpo en la mañana junto a mí.
— Mi amor….
— Sí, entonces no es necesario que lo hagamos para que duermas conmigo. ¿O sí?
— No, no amor. —Le sonrió tiernamente—A mí también me gusta estar contigo Yaten, yo te amo.
— Yo también.
Sonrió y se detuvo en una farmacia.
—Anda ve. Ve y compra lo que necesites. — Sacó su billetera y se la pasó—No te demores.
Recibiéndola y saliendo del auto, entró a la farmacia a comprar lo que necesitaba; pues si bien era cierto que estaba a muy pocos días de su regla, ella sabía que esa noche no le llegaría. Lo que hacía que su corazón se estrujara más porque de nuevo le había mentido al hombre que tanto amaba.
Pero mientras Mina tenía el rostro caído y sufría por su confusión, una de sus queridas amigas la estaba pasando increíble en una oscura y extraña habitación.
y ese fue el capi de hoy :P jajaja. Sé que lo de Mina es delicado pero, ay si, es que cada que me acuerdo me reviento de risa, jajaja. La parte en donde Darien llega por Serena a su casa y cruza palabras con kenji, jajaja, me mata. Simplemente me hace reir mucho: "Podria estar mejor señor" jajaja, Kenji es muy malito con el papacito de Darien. ¿no? ¿cual es su problema? ¿solo porque coge a Serena en lugares publicos lo odia? jajaja, ¡debe ser por eso! jajaja.
Besitos y abrazos nenas, nos leemos.
