Capítulo VII
El menor de los Uchiha con el Hakama del uniforme ya puesto; salió de los vestidores; Suigetsu y Jugo ya lo seguían, más este los detuvo.
–Ahora regreso.
Los mencionados se quedaron en el lugar, suponiendo que el moreno no deseaba compañía.
Sasuke giró la vista en todas direcciones, para vigilar que Shisui no estaba por ahí y fue hasta donde suponía estaría el tanuki.
Gaara estaba en la pista de atletismo después de haber hablado con Kōga. Practicaba con una jabalina. El pelirrojo vio venir al moreno, pero no detuvo su entrenamiento…
–Sabaku no…
–…
–Necesito tu ayuda.
–…
–Sospecho que el perro y el conejo que buscan, son… ya sabes.
El pelirrojo dejó la jabalina y se giró a ver al Tengu.
–También lo creo.
–Debemos avisarles y sacarlos de aquí.
–Supongo, aunque hoy deseaba ganarle de nuevo a ese Cocker.
Sasuke chasqueó la lengua.
–Como sea. Si no los matan, podrás tener otra oportunidad.
Gaara se encogió de hombros y siguió al Tengu para buscar a ese par de tontos cambiaformas.
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Naruto brincaba en su lugar, sin poder evitar la emoción. Lee hacia unas extrañas flexiones que según afirmaba, su padre las había inventado.
Escucharon la puerta de los vestidores abrirse, pero no le pusieron mucha atención, pues había más compañeras en el lugar. No obstante los chillidos indignados de estas, los atrajeron y fueron hasta donde se escuchaban y vieron a ese par de incordios, que siempre los molestaban.
–¡Fuera de aquí! –exigió Rin.
Mas ni el Tengu ni el tanuki hicieron caso. La shifter pantera se giró para buscar algo con que echar a ese dúo, cuando estos aprovecharon y se abalanzaron en pos de Naruto y Lee, y los jalonearon hacia fuera.
Naruto lanzó una patada y apenas si Sasuke pudo evitarla.
–¡Conejo del demonio es por tu bien! –exclamó Sasuke.
–¡No me harás renunciar a las competencias! ¡Tramposo! –chillaba el rubio sin dejar de defenderse.
El orgullo de Sasuke fue golpeado por esa frase del rubio, y estaba por abandonar su misión, cuando se acercó de nuevo a Conejito y el aroma de este lo rodeó… Y… No, no podía dejar que alguien más se comiera a ese conejo necio, se dijo. Así que los intentos de jalar al de ojos azules reiniciaron más arduamente.
Lee se aferró al dintel de la puerta y Gaara ya no pudo jalarlo más lejos de ahí.
El alboroto llamó la atención del shifter lobo que siempre los enfrentaba y les gritó:
–¡Déjenlos en paz!
Y es que si solo hubiera sido Kohaku, más algunos adultos se habían reunido también en el lugar y para temor de Sasuke entre ellos llegaba Shisui, por lo que llamó a Gaara con un gesto y dejaron a los cambiaformas en paz.
Sasuke no creyó que su cuñado lo dejaría tranquilo y lo confirmó, cuando este lo siguió y le preguntó.
–¿Que hacían con esos niños?
–… Nada, parecían un buen bocadillo, ¿Verdad Sabaku no?
El pelirrojo asintió, sin decir palabra...
Shisui negó.
–No te creo. No eres muy adepto a comer carne.
–Deseaba empezar a probar hoy. –afirmó Sasuke.
–…
Shisui detuvo los cuestionamientos a su cuñado, mas no despegaría los ojos de los niños shifter que su amigo y él, molestaron. De hecho se giró sobre sus talones y regresó al lugar del altercado.
Trató de acercarse a los menores, y lo consiguió sin embargo estos ya no estaban solos y no conforme con eso, el olor de otros caninos estaban presentes, al igual que algún otro conejo. Fue una pérdida de tiempo.
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Con los Yôkais que llegaban al Colegio y bajaron de los autos; se discutía un tema, antes de que los directivos llegaran con ellos
Abi estaba impaciente por toda esa pérdida de tiempo –en su opinión–, pues ella y sus bebés podrían bien recorrer el lugar y buscar a las presas. Urasue a su lado opinaba lo mismo, por supuesto. Más Fugaku, Rasa, Minato y curiosamente el hablador de Mangetsu, no estuvieron de acuerdo.
–No quiero que mi hermano salga lastimado, si el pánico se extiende. –opinó el Kappa.
–Además no veo porque se debe hacer tanto alboroto, si podemos sacar a los culpables con discreción. –concluyó Naraku.
El grupo de líderes estuvo de acuerdo y con ello entraron al colegio, guiados por las autoridades de Roiyaritī.
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El restaurante estaba algo vacío, más eso les convino a los kitsune. Ibiki ordenó y los subordinados se alistaron para buscar el olor.
Los platos fueron servidos y para frustración del equipo, no hubo olor delator. Ibiki alzó la mirada y Anko tosió; su camarero llegó veloz hasta ellos y preguntó:
–¿Todo bien señorita?
Anko negó y siguió tosiendo hasta que bebió un sorbo de agua y pudo hablar.
–Tengo una pregunta, este salmón no fue acompañado por nueces ¿verdad?
–No señorita, ese es el especial con alcaparras.
–Quisiera estar segura. –Anko se levantó y pidió– Vamos a ver al chef.
–Pero… –dudaba el camarero.
–¿Habrá problemas por ello? –preguntó el intimidante Ibiki.
El mesero tragó saliva y los guió hacia la cocina y es que si bien no era política del Restaurante, tampoco podía oponerse de ese modo al deseo de unos clientes.
Anko consiguió lo que esperaba y fue hasta la cocina en donde, con su propios ojos y olfato constató que una wererabbit trabajaba en ella. Como bono especial y para su fortuna, ella era tal como la describieron… habían hallado a Kushina la shifter conejo.
Anko salió veloz de la cocina, pues esta no debía darse cuenta que era vigilada por kitsunes.
Ibiki oservó la sonrisa de su subordinada y el grupo terminó raudos sus alimentos, dejando una muy generosa propina, saliendo del lugar.
Shibi Abúrame e Inoichi Yamanaka fueron los encargados de la primer guardia. Debían vigilar a Kushina todo el tiempo. Más con todo lo que estaba sucediendo poner como guardias a guerreros diestros, fue orden prioritaria de Minato.
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Sasuke dejó de lado por un tiempo su plan de hacer salir al conejo del Colegio; pues todos los competidores tuvieron que presentarse al inicio del festival deportivo. La ceremonia fue rápida y los combates de Kendo fueron los que inauguraron la justa. Sasuke colocó su atención en las batallas; quedando como finalista contra el otro capitán, con InuYasha.
El combate inició y Sasuke sintió que los golpes del de Mandasu no eran como en pasadas ocasiones, más Sasuke había entrenado por ello; sin embargo lo que estaba preocupando al joven Tengu, era que el shifter canino no se notaba ni remotamente cansado a pesar de arremeter con esa fuerza y velocidad, no podía negar que era muy bueno manejando el Shindai y… ¡Esperen! se dijo Sasuke. ¡InuYasha era un shifter canino, hábil en el Kendo y amigo de Naruto!
Sasuke miró a su contrincante y notó los ojos cambiantes de este… ¡No fue Lee, fue InuYasha! Sasuke quedó en shock al dar con esa conclusión y eso le costó el combate…
Desde las gradas, Shisui que siguió –con sharingan– activado la competencia de su cuñado, reparó en como este titubeó unos segundos y por eso perdió; lo que era muy extraño, pues él había entrenando con Sasuke, Itachi lo hacía también, entonces, solo que fuera muy importante, el chico no tendría un error como ese… a menos que. Shisui cambio de objetivo para observar detenidamente… el chico de Mandasu.
El color de cabello que tenía este, no era raro… si fuera un Yôkai; las orejas sobresaliendo de su melena, tampoco concordaban con un shifter a menos que tuviera en defecto genético, pero estos rasgos también eran vistos muy seguido entre… los medio demonio. Con el anuncio de su victoria el niño de Mandasu dirigió su mirada unos momentos hacia las gradas; el Tengu mayor imitó el gesto y vio a un adulto muy parecido al chico; Shisui prestó toda su atención al individuo; rasgos finos, de cabello plateado, de marcas en las mejillas y… una Media Luna en la frente…
¡No podía ser! ¡Sería una locura! Pero explicaría la fuerza del menor y como este cambió su apariencia por unos segundos y no precisamente a la de un animal, como hacían los cambiaformas.
Shisui se mordió los labios con los nervios de punta, pues si sus conclusiones eran ciertas…
Unos ojos ámbar lo miraron desde el otro lado de las gradas. El mayor de los de cabello plata, le estaba prestando mucha atención y eso quería decir que se dio cuenta de su escrutinio y eso aumentaba coincidencias con su loca teoría. Él, solo conocía las leyendas que contaban los ancianos y alguna información perdida entre viejos pergaminos; mas no era imposible que ellos hubieran permanecido años escondidos, hasta que las nuevas generaciones ya no supieran mucho de su historia o ni los recordaran; lo que no encajaba en todo eso es que todo lo que llegó a saber de ese desaparecido clan es que, precisamente ya no existía ninguno de ellos.
Shisui sintió que tenía que decírselo a Itachi y que los dos pudieran llegar a una explicación lógica.
El grupo de espectadores se comenzaron a parar para ir al siguiente encuentro, que sería en el estadio del Colegio.
Shisui bajó veloz por las gradas, pero en dirección a buscar a su cuñado. Iba ya en trayectoria del menor, cuando lo interceptó Mikoto.
–¡¿Lo viste?!
–Si.
–¡No puedo creer que haya perdido! –se lamentó la de cabello negro.
–Bueno Mikoto-san…
–Lo sé, seguro que está molesto y nervioso por lo que harán. Qué bueno que Fugaku no vio el combate. Pero créeme que lo hago enteramente responsable por no detener esta tontería. –Shisui conocía a su suegra y es que era muy serena la mayoría de las veces, pero cuando se trataba de sus hijos era toda una yôkai. – Vamos Shisui.
Dijo la matriarca y agarró del brazo al más joven guiándolo al estadio.
–Pero debo ver a Sasuke… –se resistía un poco Shisui.
–Nada, nada, veamos el esfuerzo de estos pequeños, por ganar una medalla o trofeo.
Shisui tuvo que aceptar lo que pedía su suegra y salieron del sitio, casi al mismo tiempo que los Rīdās entraban a este.
Itachi se adelantó al grupo y se unió a su prometido y Mikoto.
–Madre… –saludó con un beso.
–Espero que no piensen detener nada –expresó Mikoto nada feliz.
Itachi suspiró abatido y afirmó.
–Padre y su grupo, están tratando de pararlo.
La pelinegra negó con la cabeza y se adelantó al estadio, dejando a la pareja a solas.
–Está furiosa… Shisui, ¿averiguaste algo? –preguntó Itachi.
–Si o bueno, creo…
–…
–Es que no estoy seguro de mis conclusiones. Deseaba compartirlas contigo.
–Dime…
Shisui relató lo que vio en la justa de Kendo y como Sasuke pareció distraído por un momento; luego lo del que creía pariente del niño con orejas caninas y como este lo había notado.
–¿Y a que conclusión llegaste?
–Esto te sonará descabellado…
–Dime y opinaré.
–Bueno creo que podrían ser del Ichizoku Inu.
–Pero ese clan ya no existe desde hace años.
–¡Lo sé!
Chilló Shisui, más Itachi pensó un instante y dejando salir un suspiró opinó:
–… Te creo.
–¿Si?
–Nunca has errado antes en tus suposiciones. Más si lo es, se convertiría en algo peor de lo que ya es.
–Definitivamente, por eso solo te lo dije a ti.
–Y así debe quedar. Como resulte, si son o no, no debemos revelar su existencia. Podríamos tomarlos bajo nuestra protección, y… se convertirían en nuestros aliados, si las leyendas son verdad; deben ser muy fuertes, más que muchos de los yôkais actuales.
–No obstante si son ciertas esas historias, tampoco querrán ser subordinados de nadie.
–Sí, un clan que se conoció por dirigir, pero… que se dice, honraron siempre sus pactos.
Shisui asintió y supo porque su prometido era considerado un genio.
Itachi regresó con su padre y le dijo que iría con su madre y Shisui.
–Bien… Itachi, vigila de cerca a Sasuke.
–Si padre.
Fugaku vio a su primogénito partir y se giró con el grupo. Abi y Urasue despotricaban sobre…
–¡Detengan toda esta tontería! ¡Y entréguenme las cabezas de los culpables! –exclamó la princesa.
–¡Solo formen a los engendros shifter y vayamos descartando a los que no parezcan ser culpables!
–¡¿Parezcan?! –Protestó Rasa– No vamos a hacer una ejecución pública y mucho menos traumar a todos los niños, shifters o yôkais, por esto.
–Pues entonces no sé a qué han venido si solo serán blandos. –Aseguró con burla Abi– Bien podría haber contratado a algunos mercenarios.
–En la reunión no se permiten ese tipo de tratos.
Acotó ya de mal humor Minato. El líder de la reunión se había desparecido, junto con otros Yôkais, aburridos de la necedad de ese par; dejándolos lidiando con ellas.
–No vamos a hacer nada hasta que las competencias concluyan y eso es un hecho –aseguró Fugaku.
El grupo avanzó al estadio y dejaron que Abi rumiara su enojo a solas.
El estadio se fue llenando y eso llamó la atención de los competidores. Naruto recorrió los lugares con los invitados y se preguntó si esos yôkai que parecían importantes, estaban tan interesados en ver las competiciones. Como fuera, ellos podían darse el lujo de estar ahí sin que sus trabajos peligraran, del lado de los Shifter eran unas cuantas personas que habían ido a apoyar a sus hijos o hermanos. El rubio vio de nuevo hacia el hermano de InuYasha y frunció el ceño, haciendo que su bigotitos resaltaron sobre sus mejillas; ese gesto era debido a que a él no le había gustado que ese chico guapo, pero frio no le aplaudirá a su hermano. El wererabbit se dijo que debía decirle a InuYasha algo muy importante; fue hasta donde este y los que no estarían en ese deporte se encontraban y le dijo:
–Espero ganar como tú y siento que… tu hermano no estuviera feliz.
El aludido lo miró y sonrió. Naruto ya se retiraba con su deber cumplido, en su opinión, cuando InuYasha lo detuvo y le dijo algunas frases que lo dejaron pensando en que el honor y orgullo no era exclusivo de los yôkais también los shifter podían tenerlos.
Los compañeros de equipo del rubio estaban algo nerviosos por tanto yôkai peligroso en el lugar; pero trataron de centrarse en su entrenamiento y ganar.
El grupo de relevos se fue formando, con el rubio conejo el frente, seguido de Hinata –shifter liebre–, Sakura –shifter flamenco y por ultimo Lee –shifter cocker.
El equipo de Kendo de Roiyaritī se unieron a sus compañeros y a Sasuke al entrar al estadio, sintió que el alma se le caía a los pies, ya había llegado los Rīdā y con ellos la posible sentencia de Naruto.
Sin medir consecuencias el Tengu corrió hasta la línea de los cambiaformas que hacían calentamiento, antes de empezar con la carrera y llamó al rubio.
–¡Conejo! ¡Conejo ven!
Naruto vio en dirección de quien lo llamaba y se giró veloz alzando el mentón orgulloso, nada de lo que dijera ese malvado Tengu, lo haría renunciar a competir.
Y los intentos infructuosos de Sasuke fueron ignorados por Naruto, pero no por Itachi, que viendo la escena sacó sus propias conclusiones y bajó hasta donde su hermano era detenido y visto feo por los chicos de Mandasu. Itachi llamó al menor:
–Sasuke…
El mencionado se giró al oír esa voz, que en ese momento era la última que deseaba escuchar.
El mayor esperó y Sasuke caminó hasta él. Itachi colocó una mano sobre el hombro de su otōto y lo guió lejos de donde hizo el barullo.
Ya retirados y en privado; Itachi se cruzó de brazos y miró al menor.
–Sé lo que pretendes
–…
–Ese niño rubio es el wererabbit que buscamos.
–¡No! ¡No lo es!
El de coleta negó, al agregar:
–Puedes fingir ignorancia y mentirme o puedes decirme la verdad y obtener mi ayuda.
–¡¿De verdad me ayudarías?! Eso sería traicionar a los Yôkai.
Itachi agitó la mano.
–Mi familia y clan son a quien les debo lealtad. ¿Y bien?
El menor dudó un poco, antes de echar un vistazo en dirección del rubio que ya se hallaba en la meta de salida, junto a su equipo.
–Es un shifter Conejo y siempre lo hemos molestado…
–¿Tú y quiénes? –Itachi debió preguntar para saber quién más podría tener sospechas del chico.
–Los bocchan del Ôkami, Tanuki y yo.
–Ya veo. Continúa.
–Pues sabemos que hay un canino con él, se juntan y a veces; también lo incluimos en las bromas. Al principio creí que eran ellos dos y traté de que se retiraran de la competencia…
–¿Y por qué tu interés?
–No creo justo que los castiguen por defenderse y…
–¿Si?
–Naruto… el conejo es… huele muy bien.
–Como una presa.
Sasuke se mesó el mentón:
–Más o menos, pero diferente.
Itachi; de pronto alzó la vista hacia el chico rubio que le daba las últimas instrucciones a su compañera de cabello azul. Lo que describió su hermano no podía ser… ¡No debía ser!
–Y ese olor te gusta.
Sasuke se mordió los labios nervioso y asintió. El Tengu alzó la vista hacia los asientos de los espectadores y vio a su prometido, sintiendo que conocía esa sensación, la escuchó de su abuelo Hashirama cuando este le relató cómo supo que Madara era su Verdadero Compañero; y si bien él y Shisui se amaban, ninguno de los dos creyó que no tener un romance de leyenda era algo que les afectara, el suyo era amor y eso era una realidad; sin embargo lo que Sasuke dijo, no era igual. Aunque por la edad de su otōto podría ser solo algo pasajero… esperaba, pues nunca se vio una unión con otro clan, mucho menos otra especie, entre los Tengu.
Ya vería lo que Sasuke creía después, lo esencial era evitar que ese niño…
–¿Cuál es el otro shifter, canino?
–Ese es otro problema, pues al principio creí que era Lee –señaló con la vista Sasuke al pelinegro de cejas grandes–, pero luego, combatí contra InuYasha… –volvió a señalar, ahora en dirección del niño de cabello plata.
–¿Así se llama?
–Sí y supe que él había sido el otro, su destreza con el Kendo y su fuerza…
–¡Joder!
–¡Aniki! –se asombró Sasuke ante el exabrupto, de su siempre centrado hermano mayor.
Itachi descruzó los brazos y miró con seriedad a su hermano, tomándolo de los brazos.
–Ahora escúchame bien. –El menor asintió– Quiero que te unas a Shisui y Mamá en las gradas…
–Pero Naruto…
–Obedece. Y yo cuidaré del niño. Seguirás a Madre y Shisui y si ellos se van, te irás con ellos ¿comprendes?
Sasuke no dijo mucho, más no se atrevería a desobedecer a su héroe.
Los dos hermano subieron a los asientos y el menor se colocó entre su madre y cuñado. Itachi se sentó a lado de Shisui y entre susurros le relató todo, dejándole a su cuidado a su hermano. Pues no creía que todo terminara pacíficamente.
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En el campo. Hinata se puso en la salida a lado de su rival Ino, una yôkai kitsune.
Fugaku miró a la niña rubia y se volteó en dirección de su compañero de asiento.
–Minato, ella es de tu clan ¿no?
–Sí, ella es hija de uno de mis guardias.
–Bien, pues veamos que tienen que dar esos pequeños shifter –opinó Rasa orgulloso, pues su hijo competiría en el tiro de jabalina, el último paso del pentatlón.
Minato sonrió y miró con detenimiento a los mencionados, por el pelirrojo y su atención se quedó un tiempo en el niño rubio, capitán del equipo. Hubo un momento en que sus ojos se encontraron y el rubio zorro demonio se quedó de piedra, pues ese niño tenía el mismo tono de ojos que su Kushina. Más el Kitsune dejó de lado esos pensamientos, pues seguramente era una coincidencia o era porque ya deseaba reencontrarse con ella.
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Naruto se acercó a Hinata y la instó…
–Vamos Hiña-chan, que vean como corre una shifter liebre.
–Si… Naruto-kun.
El grito para alistarse se oyó y seguido de ese, el disparó de arranque y las dos niñas salieron veloces, Ino un poco, pero muy poco rezagada; no era extraño, después de todo ¿cuando se ha visto una liebre menos rápida que su cazador natural? y es que las que lo son, ya no lo cuentan.
En el equipo de arco, un Neji muy estoico, miraba con orgullo como su prima iba a la delantera. Mandasu llegó primero a entregar la estafeta y Sakura salió corriendo primero, usando sus piernas largas para brincar obstáculo tras obstáculo.
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Uno de los jóvenes guardias Koppa-Tengu miraba la competencia mas que embobado, hasta que su hermano mayor le dio un sopapo.
–Estamos vigilando, no viendo las competencias.
–Estudio las debilidades de esos shifter.
–Les veías las piernas, eres un pervertido, son niñas –gruñó Shin. –El menor se encogió de hombros– No cambias Sai, si no pones atención a las misiones nunca pasaras de Koppa-Tengu.
Sai, casi rodó los ojos, desde que Shin era un Karasu-Tengu ya, lo molestaba más.
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De regreso al campo. Sakura no tuvo una rival débil, pues Ayame se decía era casi tan rápida como Kōga el capitán y llegaron muy parejas a entregar las estafeta.
El rubio le sonrió a Sakura para darle ánimos y que no se sintiera mal por no tener ventaja y llevando la estafeta corrió sin detenerse para dar un salto que pasó por mucho y limpiamente la barra medidora, incluso antes de caer hizo una voltereta y cayó con elegancia.
Kōga ejecutó un buen salto con suficiente espacio ¿o no?... su cola se atoró en la viga y esta cayó.
Ahí tenían otra prueba los Yôkai del colegio, de que los shifter no habían competido al cien por ciento las otras veces.
Sasuke desde su lugar, quiso aplaudir a tan hermoso y perfecto salto de Conejito –en su opinión–, pero no pudo y se contentó con sonreír de lado.
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Minato sintió su corazón latir, pues estaba seguro que el niño rubio era un cambiaformas conejo; temía por que Abi lo notara y porque solo había visto a alguien saltar de ese modo alguna vez y de nuevo esa fue Kushina.
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Solo restaba una prueba y esa fue la jabalina. Gaara inició primero y lanzó con bastante fuerza la jabalina, que todo mundo estuvo seguro que no la igualarían los shifter.
Rasa aplaudió bastante a su hijo; Karura, y los hermanos mayores de este, también.
Naruto vio con nerviosísimo la distancia que tendría que igualar o superar Lee. Se acercó a su amigo cocker:
–No te sobre esfuerces, tenemos dos victorias puedes perder y tendremos que desempatar.
–¡Naruto, confía en la llama de la juventud!
Lee se inclinó y desató las pesas que siempre llevaba en los pies y luego las de la manos, y de ese modo tomó la jabalina y la arrojó… Esta pasó la marca de Gaara por mucho yéndose a clavar a los pies de las gradas… El silencio en el estadio se extendió, pues los yôkai no cabían de asombro, más esto duró hasta que los gritos de celebración entre los niños y maestro shifter se extendieron.
Gaara estaba furioso y frustrado, pero no trató de molestar a los were.
Ayame se acercó a su rival y fingió darle un mordisco, haciendo que la de cabello rosa saltara; lo que la loba yôkai no esperó, es que un rubio de pocas pulgas la encarara:
–¡Atrás rabiosa o te patearemos hasta tirarte todos esos colmillos!
Naruto no estaba bromeando y viendo que eso se estaba poniendo feo; Gaara llamó.
–Basta Ayame.
La pelirroja obedeció y dejó a los shifter tranquilos; justo a tiempo para que anunciaran su victoria.
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Kurama y acompañantes, arribaron al palacio. Irasue e Inu no Taisho, llamaron con un gesto al Kyūbi para que se sentara a su lado para esperar… este no sabía que, más tampoco se atrevió a preguntar, siendo que los Inu se encontraban concentrados en la piedra Meidō.
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Naruto recibió las felicitaciones, junto con sus compañeros de equipo y vio que el Director se acercaba también. El hombre llegó hasta ellos con un rostro que mostraba todo el orgullo que sentía.
–¡Bien hecho mis niños! Ahora les tengo una noticia. El torneo de Taijutsu se llevara a cabo aquí mismo.
–¿Y eso, Director? –Preguntó Lee.
–Es que parece que como tenemos espectadores muy importantes, no quieren que estos se molesten en caminar al dojo; con todo eso, les pregunto ¿si hay algún problema por ello?
Naruto negó sonriendo y los otros lo imitaron.
–Pues entonces váyanse a cambiar.
Los del equipo de taijutsu que también formaban parte del equipo de atletismo, salieron a los vestidores; Kohaku el capitán, ya estaba listo.
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Al ver salir al equipo de taijutsu, ya con su uniforme, Fugaku mencionó:
–Es extraño que un shifter conejo use el taijutsu.
Rasa asintió añadiendo:
–Porque definitivamente el salto de ese niño, delató su naturaleza de conejo y tienes razón Fugaku.
Los competidores fueron llamados por su nombre con el megáfono y Minato sintió una corriente eléctrica recorrerlo, al escuchar Naruto Uzumaki. Se levantó como resorte; más Jiraiya lo detuvo y con una mirada a su alrededor, le hizo ver al Rīdā que sería muy peligroso si daba a conocer su preocupación por ese niño y el motivo de esta.
Su consejero se movió de su asiento de inmediato y bajó hasta el campo; así todo fuera una coincidencia; si Abi ataba cabos, ese niño y otros mas, no estarían a salvo y al rubio kitsune eso le hizo un nudo en el estómago*.
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La lucha inició con Kōga y Naruto, pues el bocchan del Ôkami así lo había solicitado y fue escuchado.
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Sasuke veía el encuentro con ganas de convertirse en Tengu, por lo menos uno Koppa y volar llevándose al rubito con él, mas sus familiares no lo permitirían y puede que ninguno de los otros yôkai tampoco. Al mismo tiempo que aún no controlaba bien su forma de ave.
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El rubio sintió la velocidad del lobo y la fuerza de esos pies en patadas certeras y contrariamente del dolor de esos golpes que conectaban con su cuerpo, no se amedrentó. Sus pies se empezaron a mover sincronizados, como lo realizó en ese campo con InuYasha, el que por cierto, le gritaba apoyándolo junto con sus otros camaradas de escuela.
–¡Conejito Ninja! ¡Conejito Ninja!
Se escuchó entre los otros niños de Mandasu.
Y a ese grito de batalla. Naruto sincronizó sus pies saltando, los movimientos fueron tomando velocidad y de pronto ya no se veía claramente el cambio de pies y las patadas que se intercalaban con los derechazos que lanzaba. Porque su maestro y entrenador Iruka, les hizo estudiar a sus rivales y de Kōga supo que era letal con las patadas, pero le fallaba un poco los golpes con las manos.
El terreno ganado por el yôkai lobo, poco a poco fue disminuyendo ante el fiero Conejito.
Más un grito llenó el estadio y con ello, una especie de tinieblas se extendieron por el lugar; que pronto, para terror de los niños –por igual– se convirtieron en una cortina para un ataque de unas extrañas aves y algunos otros Demonios aterradores; ya no eran los seres que solo veían las competencias tranquilamente, ahora eran depredadores. A la cabeza de ese ataque, iba una yôkai volando sobre una de las aves, pero de mayor tamaño.
Los gritos y carreras iniciaron. La naturaleza tímida del rubio le jugó un revés y se quedó estático por unos segundos, donde esas aves –que reconoció– lo quisieron rodear. Un bólido pasó a su lado, quitando de su camino a Kōga, que no se había movido, pero no parecía asustado.
Era su compañero InuYasha que junto a Kohaku, el capitán de Taijutsu y Rin la de tiro con arco, enfrentaban a las aves y a otros yôkai. Naruto sintió un jalón y al girarse vio a un yôkai extraño de cabello blanco.
–¡Vamos niño, debemos ponerte a salvo!
El olor del hombre llegó a las fosas nasales de Naruto y se zafó del agarre; definitivamente no iría con un cazador. En ese instante el rubio oyó la voz de Lee:
–¡Naruto debemos sacar a los otros de aquí!
Los maestros de Mandasu guiaban a sus niños –más pequeños– fuera del estadio, empero con todo el caos, no se daban abasto.
Naruto se alejó del yôkai zorro –según su olfato– y corrió con su amigo cocker.
–¡Maldita sea, como no pensamos, que él no confiaría! –maldijo Jiraiya, siguiendo al niño rubio.
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Era un colosal esfuerzo, el que la Inu no Kami e Inu no Taisho estaban haciendo para mantener la salida abierta. Irasue lo llamó.
–Ve, te necesita y demuestra que ya no eres el de antes.
Kyūbi salió veloz detrás del Inugami. Hashirama y Madara se vieron una última vez y el de cabello alborotado le dijo al otro.
–Te veré en el otro lado…
–No me olvides.
Irasue vio volar a ese par de almas que debían regresar… ya era su hora, pues sus reencarnaciones los esperaban y parte de ellos ya se encontraban en sus cuerpos hacía tiempo, pero faltaba un poco o mucho de su esencia; por eso estaban tan apegados al Kyūbi y visitaban el Palacio también con él.
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Fugaku, Rasa y Minato se levantaron de sus asientos y llamaron a voces a los pocos soldados que habían ido con ellos. El Ō-Tengu buscó a su familia, mas estos ya corrían fuera del lugar.
Rasa bajó veloz brincando los asientos y llegó hasta Karura.
–Saca de aquí a los niños; iré por Gaara. Yashamaru irá contigo.
Karura y su hermano, se movieron llevando a los hijos mayores; mientras Rasa –acompañado de Baki– iba a buscar a Gaara, que había terminado atrapado en el campo.
Rasa se trasformó en Tanuki mostrando su capa roja y el sombre colgado en la espalda** y bajó, aplastando a quien se interpusiera entre su hijo y él.
El Rīdā Tanuki llegó hasta la orilla del campo, donde un grupo de aves y un Kasha (3) rodeaban a su hijo menor, quien se defendía con un pedazo de jabalina. Rasa agarró a una de las aves yôkai y la estrujo entre sus poderosos brazos. Baki utilizó su Bo y golpeó a otras dos, dejándolas heridas y a punto de ser devoradas por algunos Amanojaku (6)
–¡Carroñeros! –gruñó Rasa.
Gaara vio a su padre, del que solo lo separaba ese hombre vampiro y llamó…
–Papá…
Rasa profirió un grito de guerra y sacó sus garras para cortar al Kasha.
–Cuando solo un cuerpo de murciélago humanoide desmadejado yació en sus brazos. Rasa lo botó y llamó a su hijo menor, que tomando forma de Tanukito corrió hasta él.
–Ya todos queremos que el maldito de Taigokumaru se jubile y que deje a Tsukuyomaru en su lugar, ese chico es sabio y no busca solo la sangre. Con ese cambio estos Kasha ya no serán problema.
–¿Lo cree mi señor?–Cuestionó Baki.
–Definitivamente, por lo pronto, tendremos que romper algunos cráneos para quitarlos del camino.
Gaara se rió divertido, ya no estaba asustado y si muy dispuesto a romper cráneos con su padre.
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Minato recorrió el lugar con la vista y si bien las nubes oscuras estaban cubriendo haciéndolo difícil, alcanzó a notar.
–Fugaku, son varios clanes los que se han unido a Abi: Las máscaras come carne (1), Kokucho, Orochidayu (2) Los Kasha (3) los Nopperabo (4) La Yôkai Coyote (5)… Solo faltaría que los Oni*** también…
–¡Malditos advenedizos! –exclamó Fugaku y luego calmó al rubio– Sé que el miedo de los niños debes estar volviéndote loco como a mí, pero debemos concentrarnos y no te preocupes los Oni no estarán en nuestra contra, sus hijos vienen a este Colegio y debe estar furioso por ello.
El kitsune sintió a alguien a su lado y volteó: Sakumo y Kakashi llegaron a recibir órdenes.
–Ayuden a los niños a salir… y sin diferencias. –ordenó Minato.
Por órdenes de su líder, los Tengu que antes vigilaban y los guardias, ya bajaban y se unían a la refriega.
Obito iba con el kitsune que creyó de su edad y con ellos se unió…
–¿Eres niño o niña?
–… –El de mascara no contestó, solo gruñó.
–Cállate Sai –regañó Obito.
El trio persiguió y golpearon a algunos Gaki (7) enanos que estaba divirtiéndose asustando a unos niños pequeños, que resultaron pequeño Onis. Los tres jóvenes soldados guiaron a los menores lejos del caos.
Un joven Oni de cabello naranja, los alcanzó y pidió:
–Yo los llevaré y… gracias.
El chico Oni portaba su garrote de hierro (kanabo) y no iba solo, pues un joven Kappa estaba con él, por lo que los soldados consideraron que sí podrían sacar a los infantes de ahí.
Suigetsu y Jugo cargaron a los más pequeños y optaron por subir por las gradas y llegar hasta la arboleda, pues las salidas ya no se veían por la nebulosa.
Los chicos iban ya muy arriba y Suigetsu escuchó su nombre… Mangetsu subía corriendo las gradas para alcanzarlo:
Al estar juntos; Mangetsu revisó a su hermano… y este bufó:
–¡Es tu culpa, esto es tu culpa! ¡Los hermanos de Jugo pudieron haber muerto!
–¡¿Qué?!
–Unos Gaki los sitiaron y…
El kappa más joven empezó a llorar –aunque el juraría– que era el agua que estaba perdiendo. Mangetsu abrazó su hermano y agarrando una botella que llevaba en su cintura, le vació un poco de agua en la cabeza.
Jugo vio detrás del Rīdā Kappa… su padre llegaba.
El gran Oni –amigo de Naraku– corrió hasta sus hijos y los más pequeños estiraron sus brazos para que los agarrara.
El Rīdā de apariencia tosca con cabellera color naranja larga y alborotada, nariz grande, colmillos sobresalientes y un gran cuerno en la frente; cargó a sus hijos gemelos de seis años y vio al otro mayor.
–Jugo…
Este no dijo mucho, pero en su gesto adusto decía la verdad.
–Está enojado y tienes razón, pero no planeamos que esto se saldría de control. No tuve nada que ver, pero si veré que termine.
Entregó a los niños menores a Jugo y lo envió a retomar su camino.
Mangetsu se separó de su hermano, ese que le habían encargado sus padres al morir y…
–Sigue con Jugo. Yo me encargo.
Los jóvenes yôkai subieron y se perdieron entre los arboles… a salvo.
Las manos de Mangetsu se unieron y se fueron abriendo formando un manantial de agua que brotó como cascada, barriendo con varios Ayakashis. Mientras Shura bajaban cual avalancha golpeando a los enemigos con su gran Kanabo y sus puños, dejándolos literalmente destrozados.
Esas malditas mujeres habían iniciado algo sin que se ocuparan si había niños yôkai, pues ahora verían que tan feroces eran los Rīdā protegiendo a los suyos. Las enormes piernas del Oni, aplastaban a diestra y siniestra; y el Kappa ahogaba y cortaba con su espada a los desdichados que se metían en su camino.
Una guerrera de las Yuki-onna (8) estaba perdiendo contra una Yamamba (9) y Mangetsu la ayudó…
–Vamos te daré agua y tu harás hielo a esa vieja.
La hermosa Yuki-onna asintió y entre los dos dejaron fuera de combate al espíritu devorador
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Rasa y Gaara hallaron a un suculento rival. Orochidayu amenazaba a un pequeño yôkai anfibio…
––Tengo antojo de serpiente…
Gaara se relamió el hociquito y no porque de verdad devorarían al demonio serpiente, si no porque le gustaba ver luchar a su padre.
Rasa como Tanuki, sacó de su bolsa atada a su gran cintura, partículas de oro y las comenzó a mover a voluntad. Como proyectiles que no daban piedad. Entre los yôkai, Rasa era conocido por ser mucho menos compasivo que su padre y era por él, que los Tanukis ya no eran vistos, solo como bromistas.
El hombre serpiente llamó a su sirvientes, pero ni los babuinos deseaban enfrentar a ese loco tanuki.
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La nube estaba subiendo mucho y con ello dejándolos en desventaja. Fugaku alzó el vuelo y para admiración de algunos él era más grande que todos los Tengu, de ahí su jerarquía de Ō-Tengu. El Rīdā ave alzó su abanico de plumas hacia el cielo y empezó a girar y girar hasta convertirse en un remolino que absorbió parte de la oscuridad deshaciéndola en girones de viento.
Minato al ver esto se trasformó y liberando parte de su chakra hizo brillar su pelaje para bajar al campo y alumbrar a los enemigos.
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Los nubarrones oscuros se estaban apoderando de parte del lugar y solo se notaba alguna ofensiva de fuego, esferas de energía o como las aves, Máscaras come carne, Kashas, Nopperabos, soldados de arcilla, etc. Luchaban contra algunos Tengu, Tanukis, Oni, Kappa y Yuki-onnas; Jiraiya dejó que los pocos soldados que habían llevado con ellos, siguieran ayudando y volvió a seguir a Naruto.
Afortunadamente llegó a tiempo de golpear a varios soldados de arcilla que trataban de obtener al rubio y a su amigo cocker. Los chicos no dejaron solo al mayor con el ataque y golpearon a alguno más, no obstante estos eran bastante resistentes.
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Los Kurama-Tengu Mikoto y Shisui se levantaron y corrieron a la salida del estadio llevando al menor con ellos que se resistía a dejar el lugar.
En la salida de este, se hallaba un grupo de algunos niños shifter que eran protegidos únicamente por un lobo color caoba, que mordía a las aves y Onibi (10) que deseaban llevarse a los infantes. Mikoto gruñó molesta:
–¡Shisui saca de aquí a Sasuke!
Y se trasformó en ave humanoide y sacó un par de pequeñas espadas uniéndose a la defensa con el lobo.
Shisui alzó a Sasuke y estaba por correr, cuando notó que algunos yôkais ciempiés carnívoros corrían en pos del grupo de competidores a pesar de que había algún niño yôkai.
El Kurama-Tengu bajó a su cuñado y lo agarró de los hombros:
–No te muevas de aquí, ayudaré a esos niños.
Sasuke vio partir a Shisui y como su madre luchaba ferozmente. Igualmente, algo más llamó su atención...
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Jiraiya sin dejar de pelear, buscó a Minato, sin embargo entre tanta oscuridad no lo hallaba y es que esas aves u Onibi se habían multiplicado al igual que más soldado de arcilla, Ginkas y Tsuchigmo (11) ¿Por qué no?. No cabía duda que los arribistas yôkai carnívoros, aprovecharon el caos que la princesa Abi y la bruja crearon, para buscar saciar su hambre voraz.
–Si salgo vivo de esta, le diré a Minato que esas reuniones puede irse al… Estos no son de fiar ni a kilometro lejos. –mascullaba el zorro yôkai.
Tratando de que uno de esos Ginka no se llevara al niño cocker, descuidó al rubio, que fue atrapado por una de las aves que ya lo llevaban, volando con este retorciéndose para soltarse.
…
La puerta de las tinieblas fue abierta y el Inugami abrió el camino a los otros que le seguían, Kurama avanzó veloz muy cerca del gran perro. Madara y Hashirama aparecieron literalmente dentro de sus reencarnaciones, ventajas de estar parte en ellos ya.
En cuanto esas almas cruzaron; Irasue cayó desfallecida y el General corrió a sostenerla…
–Lo hiciste, amor.
…
Sasuke se tensó al ver a Naruto en las garras de un volátil demonio y gritó…
–¡Suéltalo maldita!
Claro que la señalada hizo caso omiso y Sasuke tembló de frustración… Pensó en el Conejito y como este sería devorado o peor y su cara cambió y apareció un pico, luego sus alas emergieron y el cuerpo de un Yamabushi-Tengu se formó. Sasuke se impulsó para volar cual saeta, en pos de su rubio conejo y de ese atrevido pájaro. El Uchiha cayó como águila sobre el volátil de color verde y agarró las alas de este, entre sus garras apretando hasta que se escuchó un sonido de huesos quebrándose….
Madara siempre había sido el más violento de los dos Ō-Tengu.
Naruto iba en caída libre, después de que el pajarraco muerto lo había soltado. El joven Yamabushi-Tengu se lanzó en picada y lo sostuvo hasta dejarlo en el suelo, no a salvo, por que la reyerta seguía en su apogeo, pero si vivo.
Naruto, algo mareado vio a su salvador y por primera vez no lo vio como cazador.
–Me salvaste…
–… Aun no. Debes huir de aquí; Abi y no sé cuántos más, los quieren matar por lo de esos pájaros.
–¡¿Cómo sabes que fui yo?!
–Y ese orejudo… –masculló Sasuke.
–Pero ¡¿Cómo?!
–Fue fácil saber que no podía ser otro conejo… con esa fuerza y coraje.
Naruto se sonrojó, sintiendo un aroma inusitado llegar a él. Alzó la nariz en dirección del Tengu, tal vez, antes no había notado lo bien que olía el cuervo o lo que fuera, pero ahora con este siendo amable y ayudándole, ya no hubo miedo y si curiosidad de conocerlo.
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Mikoto vio a Naori llegar hasta ella y la llamó:
–Puedes ayudarles –señaló al lobo y a Shisui– sacaré a los niños… ¿Y Sasuke?
Naori miró alrededor y señaló al joven Tengu revisando a un niño rubio.
–Ahí.
Mikoto vio y sonrió.
–Él… Él cambió y no es un Koppa-Tengu…
Naori asintió.
–Era de esperarse, como fue Itachi a esa edad. Ve yo lo vigilo.
Mikoto aceptó y guió a los temblorosos niños fuera del estadio. Naori se acercó al shifter lobo y desenfundó su espada…
El lobo la vio con suspicacia y ella chasqueó la lengua.
–Estoy de tu lado.
El lobo cambió y el entrenador de los niños de Taijutsu apareció:
–Gracias. Mis alumnos están a salvo.
Naori observó al shifter y notó que este tenía varias heridas, que no se notaban en su forma lupina, pero sangraban. Algo dentro de ella se removió al darse cuenta que ese joven shifter, había defendido con fiereza a sus alumnos, a pesar de estar solo.
–Descansa un poco y no te pongas orgulloso y evites hacerlo.
Iruka sonrió con timidez.
–Me temo que mi orgullo no pude tanto como mis heridas y cansancio, además si me permite decirlo, usted parece muy fuerte.
Naori sonrió, pues casi siempre los que la conocía, reparaban más en su apariencia que en su fuerza.
Ella se alistó e Iruka constató con sus propios ojos como la danza mortal de esa Tengu, cortaba en pedazos a uno de los ciempiés carnívoros como si este estuviera hecho de mantequilla. ¿Y cómo no? Si era la Kurama-Tengu más hábil que existía.
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Itachi usaba su báculo (shakujo) arrojando bolas de fuego para quemar a cuanta ave se atrevía a llegar más allá de su círculo en el aire.
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Sasuke ayudó al rubio a levantarse y lo guiaba fuera del campo o eso pretendía, pues dos Tsuchigmo llegaron hasta ellos, eso espantosos seres babeaban por esa bocas monstruosas. El shifter conejo tembló y el Tengu se colocó frente a él.
Itachi –desde las alturas– vio a los niños a merced de esos depredadores y voló para ayudarlos.
El Uchiha menor empuñó su shakujo, uno conforme a su tamaño y si bien creó una ola de fuego, no fue suficiente para hacer retroceder a los Tsuchigmo.
Itachi cayó sobre la espalda de uno de los monstruo arácnidos y enterró su shakujo sobre este, más al tratar de quitarse de encima al de coleta, las patas de araña de este, golpearon a Sasuke y a Naruto que rodó fuera del campo, donde fue rodeado inmediatamente, por aves nada dispuestas a llevarlo con vida a su ama.
El rubio sintió como su pierna ardía y vio que esta tenía varios cortes muy feos. Naruto lloró y se sintió tan desvalido, pero tan molesto al mismo tiempo…
…
Las espadas habían sido tomadas por sus dueños y el espíritu Inugami estaba donde debía, solo restaba…
…
Itachi aun batallaba con algunas aves y Gaki, atraídos por el olor de la sangre de Naruto y de un desmayado Sasuke. El rubio se arrastraba lejos del Tsuchigmo restante, más ya lo tenía casi babeando sobre él
¡¿Por qué debía ser siempre al que cazaran?! ¡¿Por qué él siempre salía herido?! ¡No era justo! ¡Él no deseaba ser alimento de nadie!
Sasuke despertó buscando al rubio, sintió ese dolor y eso fue lo que lo trajo a la conciencia. Entre borrosas imágenes, distinguió a Naruto ser rodeado por varios yôkais y llamó…
–¡Conejito…! –El joven Tengu se arrastró, buscando…–¡Ayúdenlo… Alguien!
Lloraba… ¿Sus ruegos serían escuchados?
…
Kurama arribó instantes después del Inugami y vio con furia y pavor, como su único nieto estaba a punto de ser devorado.
¡No! ¡Tú no morirás, mientras me tengas a mí!
Naruto y Kurama por fin se encontraron en un estallido de poder, que rodeó una buena parte del lugar.
Sesshōmaru dentro de su real cuerpo y fuerza, solo sonrió por el acto, –que supo– ocurrió… Había nacido el siguiente Kyūbi.
Los rasgos de Naruto cambiaron; sus orejas y cola… No, colas aparecieron y para asombro de los que deseaban devorarlo, no se parecían en nada a las de un wereconejo, el olor ya no era el de una presa, si no el de un depredador. Tsuchigmo tanteó el terreno alzando dos de sus ocho patas y tratando de ensartar al menor, pero grande fue su error, pues estas desparecieron en un fuego abrazador que fue recorriendo su cuerpo como una infección.
Los Onibi dejaron el lugar de los atacantes y se colocaron de inmediato al lado del pequeño zorro de fuego, dándole con eso, el lugar del más poderoso.
Sasuke llegó cojeando hasta el rubio y acercándose, pero sin tocarlo, llamó…
–¿Conejito…?
Sasuke alzó un poco la nariz y buscó… había, toda esa fuerza que olía a hierro, fuego y ceniza… pero bajo todo eso, aún se hallaba el olor a tomates y hogar.
El Uchiha se hincó con mucho esfuerzo y estiró una mano en dirección de Naruto…
Itachi aun jadeando por el combate; llegó veloz con su hermano y lo alcanzó a detener, jalándolo.
–¡No lo toques!
–¿Por qué? es Naruto… aún lo es.
–Es peligroso si…
–¡No!
Exclamó el menor, sin esperar la explicación de su hermano y corrió a colocarse frente al Kyūbi para que nadie ¿lo lastimara?
El Kyūbi miraba a su alrededor gruñendo a cualquiera que considerara amenaza.
–Sasuke, no digo que…
El de coleta ya no pudo seguir su frase, pues el suelo tembló de nuevo y una enorme figura fue creciendo a los ojos incrédulos de los presentes…
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Minato destrozó al último Nopperabo y sintió como la tierra se movía, y como, los que el creyó eran una leyenda, crecía frente a sus ojos; un Inugami blanco, uno como lo fue el General Perro.
Y si este hecho no fuera de por si asombroso; el rubio kitsune sintió una presencia que no podía estar ahí, pues estaba muerto. El de ojos azules escudriñó el lugar y no tuvo que hacerlo mucho, pues el resplandor rojizo lo delató, a unos metros más allá.
Un pequeño zorro de nueve colas… ¡Un Kyūbi! Estaba sentado sintiéndose dueño del lugar o por lo menos del lugar que recorría con su mirada.
–¿Padre? No… Naruto, si eres mi… ¿mi hijo?
Jiraiya se acercó a su líder y dijo:
–¿Ves lo que yo veo?
–… Si
–¿El conejito…?
–¡Es mío Jiraiya! ¡Ya lo sentía, pero con esto lo confirmo! ¡Tuve un hijo y no lo supe!
–Por supuesto ¡¿Quién más podría heredar la fuerza y espíritu de un Kyūbi, si tú lo rechaz… –El mayor no terminó la frase.
Minato sonrió sintiendo como algunas lágrimas se amontonaban en sus ojos…
–El maldito viejo me los quitó…, pero me lo ha devuelto en este momento.
–Me imagino, si bien como conejo no era débil, no hubiera sobrevivido solo con su fuerza… Kurama-sama fue su escudo.
–Aun no lo he perdonado.
–Nadie dijo lo contrario.
Minato caminó lentamente, en dirección del pequeño Kyūbi que movía las colas muy quitado de la pena –sintiendo que Inugami lo estaba vigilando–, quemando a cualquier incauto demasiado cerca de él. Si bien Naruto no sería molestado –si sabían lo que les convenía– por el momento, el rubio mayor sabía que esa condición de Kyūbi no duraría y de nuevo el pequeño estaría en peligro y ahora con tanto yôkai que había mostrado sus cartas en contra, sería aun una presa.
Minato sin girar y en voz queda ordenó.
–Jiraiya, que Kushina sea puesta a salvo en mi casa.
–Bien se hará en la menor brevedad.
El zorro de color blanco recorrió el lugar y vio a un maltratado, pero en pie Sakumo. Y fue hasta él.
000
Los Rīdās que aún se hallaban en el lugar, no se movían sabedores que el Inugami tomaría cualquier movimiento como afrenta, para empezar con la destrucción –o eso creían– y por la anterior batalla nadie estaba cien por ciento en su fuerza para enfrentarlo, si eso pasaba.
Rasa atrajo a Gaara a sus brazos y el Tanukito no se resistió, demasiado embobado viendo al gran perro.
000
Sasuke vio a InuYasha acercarse y lo encaró:
–¡No te lo comerás!
Defendió, y el perro sacó su espada. Itachi al ver esto, y seguro de que la mirada del Inugami estaba sobre ellos. Agarró a su hermano y lo retiró.
–No te interpongas.
–¡No dejare que se lo coman!
–No creo que se lo quieran comer. –Itachi intentaba hacer entender a Sasuke.
–¡No lo sabes!
Los presentes vieron como el pequeño Kyūbi seguía al Inu sin ofrecer resistencia y Minato se asombró y tuvo un impulso de detenerlos, más Jiraiya lo detuvo.
–No es momento. Ellos no lo lastimaran.
–¿Estás seguro?
–Minato, él ya no es solo un conejito, también es un Kyūbi, pero igualmente es amigo del menor de esos Inu; ese chico de orejas lo protegió desde el primer ataque.
–Comprendo, pero aun es difícil. ¿Qué le diré a su madre?
–La verdad, que en los tiempos que vienen inseguros, es mejor que el pequeño este con ellos.
–Eso nos deja como claros aliados de este clan.
–Si. Es obvio si tendrán al Kyūbi con ellos.
El rubio kitsune dejó salir el aire y vio como Naruto era subido a una montura acompañado de otro niño shifter.
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Mikoto vio cómo su hijo menor forcejeaba con ira con su hermano y suspiró abatida pidiendo a Shisui.
–Por favor. Ve con Itachi y ayúdale con Sasuke, está muy molesto.
Shisui obedeció. Naori se acercó a su cuñada y preguntó.
–¿Qué tiene?
–No lo sé, pero no es momento para demostrar debilidad.
Naori asintió. El Inugami se alistó a partir y ellas e Iruka vieron como algunos niños shifter se iban con ellos. Iruka se removió inquieto y sonrió indulgente.
–Gracias por todo, señorita Naori.
–… De nada.
Iruka se adelantó unos pasos y…
–Debo ir con ellos… son mis alumnos, me necesitan.
Naori abrió la boca para decir algo, pero el maestro ya había cambiado e iba corriendo con Royakan y los otros lobos.
Mikoto agregó:
–Creo que ahora sabes porque Sasuke hacía berrinche.
Naori bufó, pero con una sonrisa melancólica respondió.
–Y si no fuera mayor, también yo haría berrinche.
000
El grupo de Inus se perdió en el horizonte y Sasuke dejó salir un llanto muy triste…
Itachi lo cargó y lo sacó del lugar.
…
*En cuanto a esto, los Kitsune, también son los guardianes de los niños perdidos en las montañas a los cuales brinda protección hasta que encuentran su hogar. Al igual que los Tengu a quienes la gente llama en oraciones para pedirles que ayuden a sus hijos y que encuentren el camino de regreso. En pocas palabras son protectores de los infantes…
** El Tanuki (mapache) es mucho más gracioso y loco que el zorro, es un adicto al licor, la comida y las fiestas. Para poder entrar a las fiestas a satisfacer sus deseos cambia su figura por algún invitado a la fiesta, de esta manera come y bebe mucho sake (que es lo que más le gusta). El Tanuki siempre lo describen llevando una capa roja, una gorra de paja en la espalda, una gran botella de sake, una gran barriga y mejor aún... unos grandes testículos...
**Oni u ogro japonés.
Las representaciones de onis varían ampliamente, pero es frecuente mostrarles como gigantescas criaturas de afiladas garras, pelo revuelto y dos largos cuernos surgiendo de sus cabezas. La mayoría de las veces poseen forma humanoide, aunque en ocasiones han sido mostrados con características antinaturales, poseyendo gran número de ojos o dedos extra. Su piel puede ser de un variado rango de colores, pero rojo, azul, negro, rosa y verde son particularmente comunes. Su fiera apariencia se ve incrementada por las pieles de tigre que tienen tendencia a vestir y los garrotes de hierro, llamados kanabo o tetsubo , que suelen llevar. También usado en el sentido de "fuerza para el fuerte", o poseer una habilidad natural incrementada gracias al uso de alguna herramienta. Suelen aparecer como seres malvados .El Oni es el demonio asociado con todos los tipos de maldad y de emociones dolorosas. Se dice que estos demonios merodean alrededor de los fallecidos, intentando "empujar" sus almas hacia el infierno. Dentro de la jerarquía de los demonios japoneses, son bastante peores que los "tengu" (demonios con aspecto de cuervo o gran nariz, más traviesos que malvados), capaces de causar graves daños a los humanos y traer la devastación a la tierra.
(1) Mascara Come carne: personaje de InuYasha. Ataca en la casa de Kagome y se quiere comer hasta al gato.
(2) Orochidayu (大蛇太夫), o Maestro Orochi, es un personaje menor del anime InuYasha. Es un demonioserpiente aliado de Minotauro, encargado de repartir a los demonios débiles las Perlas de Shikon falsas. Tiene una gran cantidad de seguidores gracias a las perlas falsas.
El Babuino Demonio (狒々妖怪) es un personaje menor del anime InuYasha. Es un villano, seguidor de Orochidayu, tiene la apariencia de un babuino café con pantalones rojos y es bastante discriminador por la sangre de demonio.
(3)Kasha: Los kasha son espíritus pertenecientes a la mitología y el folklore japonés, similares a los vampiros, que roban los cadáveres para devorar su carne o beber su sangre. Si están muy hambrientos pueden llevarse incluso el ataúd. Es por ello que tradicionalmente se colocaba un guardia vigilando el cuerpo del fallecido y se hacía mucho ruido durante el velatorio previo a la cremación, para mantener alejados a los kashas.
Yo creo que en estos yokai está basado, Taigokumaru (大獄丸) es un personaje menor del manga y anime InuYasha. Es un villano, líder de un clan de Hombres Murciélago, padre de Tsukuyomaru y abuelo de Shiori.
(4)Nopperabo: Este es un fantasma sin rostro, que se le encuentra caminando por las calle oscuras con la cara hacia abajo... si le saludas "konbanwa" (buenas noches), se da la vuelta... y puedes ver que la persona no tiene ojos, boca, ni nariz, por eso cuídate cuando caminas solo en la calle y encuentras a alguien caminando con cara para bajo... no le saludes.
(5) La Coyote Demonio o Perro Montañés Demonio (山犬妖怪) es un villano menor del manga y anime InuYasha. Es un Coyote demonio hembra gigante, capaz de tomar la apariencia de un humano al devorar su cuerpo y alma.
(6) El Amanojaku o Amanjaku se considera un demonio pequeño y es usualmente representado como una roca. Le gusta instigar a las personas a realizar sus deseos más oscuros y prohibidos.
Es conocido por la leyenda folclórica de Urikohime o la Princesa del Melón. Esta leyenda cuenta que una pequeña princesa nació de un melón y fue criada por una pareja de ancianos que la protegió del mundo exterior. Un día la princesa es engañada por el Amanojaku y éste se la come frente a la pareja de ancianos.
(7)Gaki: Los gaki o fantasmas hambrientos son seres que sufren continuamente hambre y sed y cualquier alimento que halla ante ellos desaparecerá entre las llamas. Son seres infelices y demacrados, con el vientre hinchado y la boca muy ancha, que simbolizan el hambre y la sed nunca saciada.
(8) Yuki-onna: Un fantasma de tez blanca que aparece en las montañas nevadas para arropar en sus brazos a la gente que está al borde de la muerte, dandoles una calida e indolora muerte.
(9) Yamamba: Es un viejo demonio en forma de una anciana fea con el cabello blanco desgreñado y que vive en el fondo de la montaña. Ronda los montes y se aparece de formas muy variadas. Su nombre se usaba antiguamente para todos los espíritus femeninos de las montañas. A veces adopta un aspecto aterrador y come a los humanos que se encuentre en el camino,
(10) Onibi: Los onibi son bolas de fuego flotantes que se forman con los espíritus de los humanos y los animales vengativos, que se han quedado en el mundo de los vivos. En el período Edo, se consideraba que las antorchas voladoras tenían la capacidad de robar las almas de las personas que se les acercaban. Según algunas leyendas estas antorchas acompañan a otros demonios más poderosos.
(11) Tsuchigmo: Los Tsuchigumo son extrañas criaturas con cuerpos de tigre, patas de una araña y la cara de demonio.
Estos monstruos son implacables y se comen a los exploradores desprevenidos, que caminan durante la noche. Usualmente el miedo paraliza a la víctima debido a lo grotescas que son estas criaturas.
(13) Kokochu (蠱壺虫) también llamado Monstruo manipulador de Jarrones es un villano menor del manga y anime InuYasha. Es un Yokai gusano humanoide débil, pero capaz de poseer a las personas con el humo que guarda en su jarrón y de crear miles de Yokai insectos que controlan la mente de la persona poseída.
(14) Gashadokuro: La sequía y la hambruna causan la muerte de los campesinos y crean monstruos como el Gashadokuro. Este demonio es un esqueleto gigante que se forma de los huesos de todas las personas que murieron durante sequías y hambrunas.
Este monstruo ataca a los vivos, ya que desea saciar la hambruna de aquellos que murieron durante la época de crisis. Este monstruo está lleno de energía negativa de todas las víctimas.
Ahora viene la explicación de los Tengu y sus jerarquías…
Se les considera fundadores de escuelas de esgrima y de Jujitsu y reivindican el origen divino de las artes marciales.
El templo de Takao al oeste de Tokio es uno de los templos con más tengus de Japón.
Entre los objetos a menudo asociados con los tengu se encuentran el shakujo, unos báculos en forma de anillo usados para la magia y combate físico; el tokin, un sombrero con una forma rara, la cual es usada como copa; y el abanico hauchiwa, el cual está hecho de hojas de Aralia Japonés o de plumas y se dice que tiene el poder de crear grandes rafagas de cuatro tipos principales de Tengu:
•O Tengu:
En la mitología japonesa, el O Tengu o «Gran Tengu» tiene el trazo humano, con una apariencia más temible que los de la otra clase, con una expresión feroz y amenazante. Presenta una inmensa nariz, prominencia que representa el orgullo y la arrogancia. Tiene un abanico de plumas y viste en ocasiones una capa roja. Se les presenta vestidos como un Yamabushi, gorro incluido y con alas de águila, lo que provoca que se asimile o interrelacione los Tengu y los Yamabushi. Desempeñan la función de jefes, cada uno de éstos tiene un grupo de Karasu Tengu a sus órdenes.
•Karasu Tengu:
Según la religión shintoistica, son representados con cabeza de cuervo, con pies y manos en forma de garra y con dientes afilados. Algunos también son alados. Viven en las montañas donde eclosionan huevos gigantescos. Se aparecen a los humanos en sueños y pensamientos. Son los encargados de repartir los mensajes de sus jefes. La gente los llama en oraciones para pedirles que ayuden a sus hijos y que encuentren el camino de regreso. Una de sus características principales es que los Karasu Tengu, al igual que todos los Tengus, son muy buenos luchadores con o sin armas, sobre todo con espadas.
•Koppa Tengu:
Los koppa-tengu. El segundo tipo de tengu, más débil que los yamabushi, son los Koppa tengu. Normalmente se les representa como criaturas cercanas a las aves, con alas que les permiten volar y manos y pies en forma de garras. Se someten a los yamabushi tengu, haciendo de sus lacayos o encargados bajo sus órdenes y realizando diversas tareas para ellos.
Kurama Tengu:
Antiguamente en ocasiones a los monjes Yamabuhi (yama- montaña, bushi-guerrero), monjes ascetas originarios en Japón, se les atribuían poderes místicos, magia (kobudera), curanderismo y técnicas ancestrales de meditación, conjuros y hechicería. Los monjes yamabushi habitaban las montañas, como monjes ermitaños. Según las creencias de la mitología japonesa los bosques y montañas son habitados por espíritus. Éstos provienen de otras existencias y de forma sutil viven en los árboles y bosques. Los Yamabushi también eran mediums, entre estos seres y este mundo. En visiones relataban su forma humana, con rostro colérico y nariz prominente.
Al norte de Kioto (Japón) hay una montaña llamada Kurama, y los Tengu de esta montaña son llamados Kurama Tengu. Estas tengu son "tengu Yamabushis". A menudo su tez es roja y su nariz larga. Shinji Shibusawa maestro Ninja de la escuela Fuma Ryu contaba que estos seres son protectores del Ninjutsu o también llamado Shinobi jutsu.
Como ven es como si estuvieran describiendo a los Uchiha ¿no creen? ;)
…
Muchísimas gracias a: Alba marina. Sakura1402 y kane-noona que hizo el hermoso dibujo de la portada, Millones de gracias ;)
…
Ahora tengo un aviso… Bueno como estos capítulos de este y de Una noche Han sido largos, me tomaré un pequeño receso, pues la verdad si cansé mis ojitos y uso lentes Chiharu se los puede confirmar jejeje Bien, pues me tocó mi examen de la vista también, por lo que debo descansar un poco en lo que llegan mis nuevos lentes. Serán como quince días, pero aviso, para que no crean que abandono estos fics. Pero estaré por aquí para cualquier duda.
