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Retorno
Capítulo 7
No moriré el día de hoy.
No dejare que pase. No.
He enfrentado al destino y he ganado antes, lo hare ahora.
Esto es un juego de estrategia de ahora en adelante. Mi oponente: el destino. El tablero: veinticuatro horas. Las fichas: mis amigos. He estado pensando mucho en eso desde que llegamos. Mientras Cyborg le informaba a Robin el paradero del cargamento enseñándole el mapa luminoso en su brazo de metal, en tanto Starfire preparaba la utilería. Ellos juegan su propio juego. Pues aunque estén de mi lado, no son fichas, son personas, mis amigos, dispuestos a decidir por sí mismos y a torcer el destino solo con una decisión. No tengo control sobre ellos, ni yo ni mi oponente. Cualquier cosa podría pasar.
Mido las circunstancias.
Estamos a tiempo, Robin no sabe nada (o mejor dicho él cree que sabe más que nosotros cuando la realidad es que sabemos más que él, pero él no sabe). Tenemos listos los pequeños vehículos donde cargar la dinamita y sacarla de allí. Dispositivos que pueden montarse uno sobre otro creando una barrera que neutralizara las salidas
-No moriré el día de hoy -repetí en voz alta para que mi invisible retador lograra escucharme. Eso no va a pasar, en cambio es Starfire quien voltea a verme asustada, casi dejando caer al suelo un gran trozo de metal que tenía entre manos.
-No, no lo harás. El plan es perfecto –dice a modo de improvisada respuesta, dejando caer lo que ahora reconozco como una de las tapas de plomo, puertas al desagüe- el día terminara con todos nosotros felices y a salvo en la torre, reiremos de esto mañana durante el desayuno. Estoy tan segura de eso que he empezado a preocuparme por lo que le tendré que decirle a Robin.
Termina la última frase entre pequeñas risitas, pero visiblemente preocupada.
La razón por la que nuestro líder lleva trabajando con Cyborg más de una hora sin preocuparse por Chico bestia, se debe a Star. Solo le hizo falta mencionar algo tan aparentemente común como lo es la gripe de pollo. Nuestro pequeño compañero la ha pescado nuevamente y se quedó a descansar en la torre. No es como si estuviéramos ocultando que él en realidad se encuentra inconsciente bajo suficiente droga como para un elefante. Para nada.
Y esperen a que se entere de que yo me he contagiado también y por eso me es imposible bajar con ellos al subterráneo, es más, mi falta de poderes encaja tan bien en toda esta mentira que no hay manera de que él sospeche.
En pocas palabras: Starfire tiene talento para mentir, cosa extraña en realidad, pero que de momento agradezco. Robin no ha hecho muchas preguntas gracias a eso. Pero al final del día, si es que todo termina bien, se aproximara una discusión más entre el par de novios.
No se necesita talento para hacer mi trabajo, este es en cambio menos complicado.
Según Cyborg el vehículo es el lugar más seguro después de la torre, allí me quedaré sin hacer absolutamente nada. No quieren arriesgarse a perderme dentro del bunker, pues mientras mas lejos de mi ellos estén, más probabilidades tienen de salir con vida. Aun así hay algo que no puedo pasar por alto, algo que cosquillea en mi mente.
El plan es perfecto, pero…. ¿Y si algo me sucediese mientras ellos estén allí abajo? ¿Quién reiniciaría el día arreglando el error?
Mi gema aún tiene un viaje de regreso. Una vida más, una oportunidad. Pero sin mi vida acaba con ella en mis manos se destruirá. He pensado en eso también.
Es por eso que dejo la joya de oscuro color rojizo en manos de Starfire. Ella se sorprende y un montón de preguntas y reproches parecen estar a punto de brotar de su boca. Antes de que suceda me adelanto.
-No es que me esté dando por vencida, para nada, aún tengo la esperanza de regresar –espeto entre dientes- solo quiero asegurarme de que si el plan tiene una pequeña falla tú podrás reiniciar el día una última vez y repararlo.
Ella observa la joya entre sus dedos desconfiada.
-No –dice seriamente- confiaremos en el plan.
-Ya no tengo poderes, apenas puedo mantenerme en pie, cualquier delincuente común podría conmigo. Sin Chico bestia aquí, nadie podrá evitarlo. Si eso llegara a suceder aun tienes un viaje más para atrás y deshacer el error. Este será nuestro plan de emergencia. Aun si la que muriera no fuera yo –digo mirando de reojo a Robin que se acerca hacia nosotras- cualquiera sea el caso será tu prioridad descubrir el error y volver. Yo no puedo tener conmigo la joya, ya no. Esta drenando cada parte de mí, moriré si no hay nadie que tome mi lugar.
Por fin Star asiente frenética mientras toma el tesoro entre sus manos. Robin llega hasta nosotras.
-¿Listas? –pregunta.
-Raven no puede usar sus poderes –se apresura a responder escondiendo la gema a sus espaldas.
-No me siento bien –digo cambiando el tono de mi voz- creo que Chico bestia me ha contagiado.
Al escuchar mis últimas palabras mi valiente líder se sobresalta
-¿Tú, con gripe?
¿Por qué nunca me crees nada?
-Vi que Chico bestia no podía usar sus poderes esta misma mañana, ahora me sucede lo mismo. Parece ser muy contagioso -y con eso último obtengo el resultado deseado. Lo veo limpiarse la palma de las manos en su uniforme, visiblemente incomodo- ¿Esos que tienes allí son los mapas que te dío Cyborg? ¿Puedo verlos?
Robin se tensa, me observa acercarme con pánico en sus ojos. Le voy a contagiar esta gripe, aunque sea falsa. ¿Será capaz de entregar en mis manos la fina hoja de papel, o me las lanzará para luego correr? Con esto me las estoy vengando todas las que me hiciste. Las va a lanzar…
-Solo contagioso por medio de fluidos corporales –se interpone Starfire en un acto de amor incondicional hacia su novio en aprietos. Traidora. Robin suspira, pero luego parece digerir esa última frase y me dirige una mirada sorprendida.
Me quedo en blanco.
-Descuida Raven no hare preguntas al respecto, pero al volver estarás en cuarentena –dice recuperado su compostura- Te quedas aquí. ¿Star quieres quedarte con ella? Allí abajo solo hay ratas, Cyborg y yo podemos con ello.
Mi mejor amiga suspira cansada.
-No, voy contigo -suspira- No te dejare hacer esto a ti solo, esas muy cansado, no has dormido bien.
Robin se ruboriza, y balbucea algunas disculpas. ¿Tratando de dejarla de lado de nuevo?, no tengo poderes pero creo que cualquiera podría sentir en la sangre la misma pena que Starfire. Es triste ser desplazada en importancia por otra persona, sobretodo si esa persona es un villano tuerto. En un mundo ideal Robin solo tendría ojos para su novia, así como ella solo los tiene para él.
Cyborg llama a lo lejos y yo entro al auto. Me acomodo dentro y Star cierra la puerta, un escalofrió me recorre. Estoy olvidando algo, algo…
-Amiga ¿cómo se supone que se usa esa gema del tiempo?
Era eso.
-Solo piensa en el día al que quieres volver y rompes la gema contra algo, piensa en el desayuno de esta mañana por ejemplo, rompe la gema contra una pared y regresaras -me apresuro a explicar, veo en sus ojos formular la pregunta obvia- bajo ninguna circunstancia regreses más atrás del día de hoy, si lo haces la gema no podrá protegerte de la paradoja del tiempo. No dudes al hacerlo, no mezcles sentimientos tampoco.
A lo lejos Cyborg se queja por nuestra demora, y Star empieza a dar saltitos recopilado cada dato que le doy.
-Solo una chance más Star -es lo último que le digo antes de verla correr hacia la profundidad.
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Ya hice mi movimiento, es momento de esperar.
¿Me pregunto cuál será la jugada del destino esta vez? ¿cuál será su as bajo la manga? Saldrá a la luz en cualquier momento. ¿Será poner el tiempo en mi contra? o ¿Robin se volverá loco? Cyborg…..de todos es que menos ha fallado, vivirá.
Me reclino sobre las sillones de cuero del auto "T" y cierro los ojos. ¿Hay plan perfecto? Estoy sola en medio de este vacío lugar, no tengo poderes y estoy débil. Cualquier villano de cuarta podría acabar conmigo si quisiera.
Los minutos pasan y sigo aquí, atenta a los ruidos del exterior. Aun respiro la dulce calma antes de la tormenta. Un tablero, un juego de estrategia, dos jugadores…. Hago un conteo silencioso de cada cosa. Las fichas que atacan, las fichas a cuales proteger….Lo tuve todo en cuenta esta vez, pero no puedo quitarme la sensación de que olvide algo, algo importante. ¿Hay plan perfecto?
Un leve cosquilleo se desplaza por mi columna. Un escalofrío.
Entonces lo veo, veo un pequeño pasadizo por encima del bunker, uno tan pequeño y escondido que nadie lograría encontrarlo fácilmente al menos que sea una rata. Recuerdo haber estado allí, recuerdo que fue allí donde vimos por primera vez a Slade. Allí donde se suponía que debíamos cuidar desde lo alto a Starfire y Robin y solo logramos que ellos murieran primero, donde Cyborg me estrujó con sus manos y su ira.
¡Mi radio! ¡Debo advertirles!
Saco el aparato del cinturón con desesperante torpeza. Mis manos entumecidas por el miedo tardan en encenderlo, pero antes de poder siquiera pronunciar algo, me detengo en seco. ¿Qué haré? Llamar y decir: "lo siento nuevamente cometí un error, abandonen el plan". Cualquier variación desequilibrará las cosas, nadie saldrá con vida. Entonces debo llamar para pedirle amablemente a Star que abandone a Robin y Cyborg a merced de las bombas y el enemigo, ¿para tráeme de regreso la gema?.
Imposible, o mejor dicho….. Jaque mate.
Esta es la jugada del destino, su as bajo la manga. Slade aún tiene una salida, una escapatoria que olvide mencionar, algo que pase por alto. Aun después de todo, el enmascarado tiene el poder de hacer estallar el bunker con mis amigos dentro, si ellos mueren, Chico bestia muere. Todo está conectado. Todo apunta hacia mí. Aun si Star reiniciara el día…ella nunca sabría nada sobre el pasadizo, sería un regreso en vano.
Necesito la gema, pero no lograre llegar hasta ella a tiempo. Estoy atrapada, perdí.
Y lo acepto.
Entiendo. No importa lo lejos que corra ¿verdad?, lo cierto es que mi destino es morir aquí y ahora. Lo quiera o no, de lo contrario mis amigos pagarán el precio. Entiendo lo que tratas de decirme. ¿Porque huir entonces? He perdido, en este juego siempre perderé sin importar lo que haga.
Lo acepto.
No puedo hacer a nada. En realidad, podría suicidarme en este preciso instante. Acabar conmigo misma antes que mi oponente venga por mí. Hacerlo cuanto antes. Un corte sobre la piel de mi brazo, una bala en mi cabeza, el auto T esta colmado de armas y herramientas. Y cualquiera sea la forma mientras más rápido mejor así las probabilidades se torcerían a favor de mis amigos. Aseguraré sus vidas solo con mi muerte, una vida a cambio de cuatro. Lo vale.
Tiene que ser así. Esto no es una profecía de la cual debo escapar, esto es algo a lo que todo ser esta destinado. Nadie puede escapar de la muerte.
Realmente mi presencia no era del todo necesaria aquí, se lo había dicho a Robin antes en el desayuno. Mi verdadero propósito era vencer a Trigon, lo hice y desde entonces he vivido acorde con la libertad que nunca creí merecer. Gozando de compañía y amistad que no me estaban destinadas.
El día a día no debería tomarse a ligera como normalmente solemos hacerlo. Siempre se aprende algo nuevo.
Miro mi radio, han pasado treinta minutos desde que los vi marcharse. Sé que en el baúl del auto hay más armas de las que es legal tener, todas sofisticadas creaciones del mitad robot echas para poder cuidar de nosotros. Que irónico. Tengo en mente una en especial, un dispositivo pensado para electrocutar a Chico bestia si se salía de control. Más de trecientos voltios que adormecerían a la bestia, pero que ahora tienen un nuevo objetivo.
Cuando me doy cuenta ya estoy fuera del auto. De pie mirando a la nada, Robin ha evacuado la zona. Ni un alma en veinte cuadras a la redonda. Bueno Raven, hasta aquí llegaste. Fue un buen día, no, fue un largo día.
Lleno de aire mis pulmones y una oleada de imágenes me inunda.
..Buen día Rae…..todas suenan bien para mi…..¿cuál es la pena que te aqueja amiga?…..por favor perdónalo….volverás y lo evitaras una vez más….¿Porque somos héroes?...
La voz retumba en todo mí ser. Sé la respuesta. Y es la que me impulsa a tomar esta decisión. No me estoy dando por vencida. Todavía no doy por perdido el juego.
Empiezo a correr. No estoy huyendo. Aveses ganar significa perderlo todo. Robin, al fin y al cabo siempre son tus ideas las que terminan salvando el día.
Mis piernas se reusan a seguir el ritmo, tropiezo y ruedo un par de veces ante atentos pequeños ojos que me miran desde los rincones de la misma oscuridad absoluta. Pero he recorrido este lugar tantas veces que lo he memorizado, se cuál es el camino que más rápido me conducirá a mi objetivo. Derecha, izquierda, izquierda nuevamente. Me he quedado sin aire. Pasillo en línea recta. Alto. Escucho el ruido de las máquinas de Cy cerrándose, es un ruido lejano, metálico, clic , clic, como un goteras a lo lejos. He dejado mi radio en el auto con la señal de que estoy a salvo en la zona segura, el plan seguirá su curso de esta manera.
Mis manos buscan sobre la pared un desnivel, cuando lo logro sentir sigo la desprolija línea de ladrillos superpuestos de la alcantarilla hasta dar con la abertura.
Las ratas se escurren asustadas entre mis piernas. Subo las escaleras donde un rayo de luz de desliza. Clic Clic Clic.
He llegado justo a tiempo.
Frente a mí una figura se dibuja, la luz del bunker a sus espaldas marca con fluidez su tenebrosa figura. Escucho una alarma, y el ruido de miles de soldados marchar hacia la nada. Es la primera vez que lo veo y él a mí. Esto lo sorprende pero no hay explicación que valga, ya no hay tiempo.
Su mano derecha esta sosteniéndose fuertemente la pierna, un destello de luz a lo lejos hace vivible la pegajosa sangre que emerge la herida profunda. ¿Quién le hizo eso? A quien le importa, lo más importante ahora es que si está herido significa que…. él es humano. No es una copia, no un robot, es él. La revelación me llena de un escalofriante regocijo. He tomado la decisión correcta después de todo.
No tengo poderes, estoy débil, sucia, descalza. Él está herido, su contusión burbujea color rojo. No hay tiempo para las dudas.
La primera bomba es detonada, yo tomo impulso. El piso de concreto irregular y la suela de mi pies me da la suficiente solides para poder lanzarme sobre él. Derribarlo. No se lo esperaba, no lo vio venir porque esto no tiene sentido.
Caemos juntos hacia el bunker en un extraño abrazo suicida. Caemos juntos al mar de explosiones y bombas.
-¿Por qué somos héroes? Pregunta la imagen de un demacrado pero confiado Robin de pie frente a la mesa de desayuno.
La sonrisa de Chico bestia poniéndome a salvo.
Starfire observando las miles de pantallas.
Yo aventándome a la muerte sin ninguna duda.
Sé la respuesta: Sacrifico.
Imagino el rostro de mi invisible oponente detrás del tablero desfigurarse de la ira y la sorpresa mientras yo hago mi última jugada salvando a todas mis piezas y el tablero. Aferrándome al cuerpo del villano en una caída al vacío sin escapatoria.
Aun puedo jugar y ganar. Comprendí que si mi destino es morir el día de hoy, no será en vano. Slade, tú vienes conmigo.
Jaque mate.
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Connor Kurasay
