6. Cuarentena

Sherry convulsionaba por el dolor del mordisco, nunca había sentido cómo era que un BOW la mordiera y desde luego en su imagen mental no parecía tan horrible como lo vivió en sus propias carnes aquella noche. Era irónico que nunca la hubiera mordido nada en Raccoon City y en su primera misión, rodeada de soldados, sí.

-Aguanta Birkin, estamos llegando –Le comunicó su superior en la misión. La suerte quiso que su superior para aquella misión fuera Baker, uno de los mejores soldados de la base. Tanto él, como Wesker, la habían instruido en diferentes técnicas. Baker en particular, la cultivó en misiones de campo.

El mordisco cada vez tenía una pinta peor, además no tenían antivirus disponibles en el helicóptero.

Según las hipótesis que le había comentado Wesker alguna que otra vez con relación al virus G, este virus y la vacuna actuarían destruyendo o asimilando los demás virus invasores en caso de infección, al menos así había pasado con infecciones menores como la gripe, pero por supuesto Sherry no se había infectado con virus como el Ébola por lo que ahí terminaba toda la hipótesis.

En teoría el G era tan fuerte y evolutivo que al adquirir nuevo material evolucionaria y se haría más poderoso, pero Sherry tenía entendido que su tutor no sabía hasta qué nivel era capaz de evolucionar sin hacerla sucumbir. Al fin y al cabo ella no era totalmente compatible a ese virus, necesitó una vacuna y por lo tanto si el virus G tenía que luchar contra algo demasiado inmenso, lo mismo evolucionaba tanto que la arrastraba con él, convirtiéndola en un monstruo. El problema era discernir el límite que su cuerpo podía aguantar. Y esa incertidumbre ahora mismo era un problema. ¿Era ese virus un límite? ¿O simplemente era algo normal y el sufrimiento que sentía era lo cotidiano?

La cuestión era que le dolía como si la quemaran con una vara ardiendo, y no sabía si ero era bueno porque su virus la estaba protegiendo o malo, porque el otro virus la estaba infectando.

Siempre y cuando aquel virus tuviera una base en común con el progenitor, la teoría debía funcionar, pero…

Al menos, gracias a la regeneración de Sherry, el virus actuaba muy despacio, pero eso no quitaba que el dolor fuera tremendo, pues hasta que el G se estabilizara –si lo llegaba a hacer - era como si básicamente se estuviera infectando.

No era un virus corriente, de lo contrario no le habría afectado de una manera tan fuerte, ya que el virus G estaba en parte formado por el T, pero este virus era distinto, con una variación que no parecía sentarle bien.

No sabían si su organismo lo controlaría o sucumbiría ¿Y si sucumbía? por eso era una tarea a contrarreloj.

Sherry respiraba tomando grandes bocanadas de aire, mientras continuaba sintiendo convulsiones, en un esfuerzo de controlar todo el dolor y quemazón que sentía. Si hubieran llevado un antivirus quizás podrían haber hecho algo, o quizás no. El caso era que ella estaba tendida sobre una pequeña camilla, con la respiración acelerada y la temperatura elevada hasta 40º.

-No va a aguantar, deberíamos matarla antes de que se convierta –Dijo un soldado, observando a la joven. Tenía la cara mojada por el sudor y los labios pálidos, casi parecía estar muerta, pero no lo estaba, aún no.

-¿Convertirse en qué, imbécil? No se puede convertir en un zombie. Ya tiene ese virus en su organismo.

-¡Pues en lo que la ha infectado! ¡Mírala! ¡No parece que lo esté asimilando!

- ¿Quieres matarla tú y luego explicárselo a Wesker? –Le espetó el líder de los soldados. Supuso su respuesta ante su silencio. No podría ir hasta Wesker y decirle que su pupila se había infectado y la habían matado. Sencillamente era algo que no iba a hacer, no estaba loco. Además, contaba con que Wesker sabía que Sherry tenía posibilidades de asimilar el virus gracias a la acción del G, por lo que si la mataban por misericordia, con toda seguridad después morirían ellos.

Sherry oía como los soldados discutían pero todo sonaba lejano, no distinguía las frases, solo oía el tono de discusión y enfado que tenían al hablar y eso no la tranquilizaba, al contrario, le provocaba agobio y malestar. Quería que se callaran y la dejaran respirar con tranquilidad.

-Quiero agua… -Pidió. Estaba sedienta y cansada.

-Lo siento, sabes que no podemos darte agua –No sabían cómo acabaría todo eso. Quizás tenían que anestesiarla y si la tomaba no podrían hacerlo. No se podían arriesgar.

-Hmph…. –Jadeó con fuerza y después soltó un grito, al sentir como algo caliente y picante le recorría el pecho. Se llevó la mano y empezó a rascarse con las uñas, en un intento de apagar ese quemazón, pero solo consiguió hacerse sangre.

-Señor –Oyó a lo lejos a un soldado hablando con Wesker, o al menos era lo que parecía.

-¿Qué tal ha ido la misión?

-Han surgido problemas –No lo podía ver, pero al otro lado de la radio Wesker frunció el cejo.

-¿Qué ha sucedido?

-Sherry.

-¿Qué ha sucedido con Sherry? –Preguntó frunciendo el cejo más. De fondo pudo oír sus gritos y gemidos asique supuso que seguía viva.

-Se ha infectado, algo la ha mordido.

-Define "algo" –Le ordenó de inmediato.

-Un BOW señor, pero no sabemos qué virus era el que tenía. No se parecía a ninguna que hubiéramos visto antes–Wesker se quedó callado unos segundos. Eso suponía un problema, no podía empezar a administrarla cualquier tipo de antivirus, ella tenía el G dentro de su organismo e inyectarle un anticuerpos a base de esa cepa no la mataría, pero le provocaría un dolor inmenso, aparte del peligro de no ser la misma base.

Él solo había trabajado con el progenitor y todo lo que conocía era eso. Todo lo que conocían los demás terroristas a su vez era eso, pero cuando traspasaran la línea… Sherry sería infectable.

-¿Traéis muestras de la BOW?

-No, señor.

-¿Asique solo traéis una puta herida en mi alumna? –El soldado se quedó callado y Wesker gruñó –Mas os vale que su virus la cure. Mas-os-vale.

-La estamos manteniendo estable, señor…

-¿Cuáles son tus coordenadas?

-Eh… -El soldado se detuvo a comprobarlo -45°12'36" Norte 21°18'20" Este, señor. Nos quedan unos 15 minutos para llegar.

-Dime las constantes de Sherry –Wesker ya se había levantado y se dirigía al laboratorio rápidamente.

Mientras tanto ella chillaba cada vez más por el dolor que sentía, y Wesker lo pudo oír. Quería pensar que era la acción del virus haciéndola efecto mientras la curaba, porque si no era así…

-Temperatura corporal de 41 grados, pulso de 120, frecuencia respiratoria elevada, diría que de 50 por minuto y la presión arterial está demasiado alta, 130 -Por los datos que le había facilitado, estaba claro que Sherry estaba bastante grave.

-Ponle una compresa fría en la frente y bájale la temperatura del cuerpo como sea, cuando venga aquí sí ha sobrepasado los 41grados lo lamentareis ¿queda claro?

-Sí, señor –cortó la comunicación y Wesker se puso en contacto con los médicos del laboratorio para que prepararan una sala adecuada para ella y fue a lavarse las manos y a ponerse unos guantes quirúrgicos.

Después subió al helipuerto y espero a que llegara el helicóptero que apareció a los pocos minutos.

Salieron los dos soldados rápidamente, transportando a Sherry en la camilla y se dirigieron hacia Wesker. Nada más encontrársela se acercó a ella y le examinó las pupilas. Cuando la luz la cegó, la pupila se contrajo, eso era buena señal.

-Sherry, mírame –Le pidió, sabiendo que ella estaba en mitad de un ataque y no le iba a hacer caso.

-¡Me duele! –Le agarró del brazo con fuerza y le miró con súplica. Del brazo le goteaba sangre por el mordisco.

-Sé que te duele, pero si quieres que pare debes calmarte. Haz un esfuerzo –Dijo con tono autoritario, para que le hiciera caso y la agarró de las mejillas, espachurrándole los labios, para que fijara su vista en él.

Ella respiraba de forma acelerada, pero hacía un esfuerzo por no desfallecer y escuchar lo que decía. Entonces Wesker se dio cuenta de que no quedaba mucho tiempo, si se acababa muriendo, sucumbiendo o acaba aceptando el virus en su interior lo descubriría en un par de minutos y era algo que no iba a tolerar.

-Esto te va a doler –Primero le extrajo una muestra de sangre infectada. Si Sherry sobrevivía quería comprobar si su sangre, de por sí, asimilaba aquel virus o no, pero en aquel instante era un riesgo que no iba a correr, pero si todo iba bien, le serviría para estudios más adelante.

Después sacó un antivirus. No quedaba tiempo para hacer un análisis de su sangre in situ, solo tenía un par de minutos para inyectarle algo que parara aquel proceso y casi todos los antivirus tenían una base destinada a atacar el virus progenitor, por lo cual esa dosis le provocaría un daño considerable, y la dejaría muy débil. No era lo que tenía planeado hacer en principio, pero no había tiempo y debía parar aquello ya, al menos hasta saber con seguridad que estaría a salvo. Si lo que la estaba infectando tenía de base el progenitor aquello se lo pararía casi de golpe, aunque no asimilaría todas las características del virus. Wesker nunca se había visto en una situación así con Sherry y por lo tanto no sabía si los anticuerpos de su pupila asimilarían un virus diferente al G o no.

Pero era preferible que matara casi todo el virus invasor y unas pocas de sus propias células, y que luego su poder de regeneración hiciera el resto antes que verla convertirse en un monstruo.

-Simplemente hazlo –Le suplicó la chica con un hilo de voz y dejó caer su cabeza sobre la camilla, soltando el brazo de su Jefe.

Wesker no perdió más tiempo, sacó el frasco que contenía el antivirus y una jeringuilla, entonces pinchó sobre la tapa y tiró de la jeringuilla, extrayendo la dosis. Por último le dio unos toques con el dedo, para que las burbujas de aire que se hubieran formado subieran hasta la superficie y expulsó un poco de líquido, quitando de este modo el aire que se había filtrado.

Acto seguido agarró el brazo de Sherry, le puso una cinta de silicona, apretándoselo hasta marcarle las venas y se lo inyectó.

-Ahhhhh –Tuvo un pequeño espasmo, cuando sintió la aguja penetrar su piel.

Entraron dentro de la base y se la llevaron hasta el área hospitalaria, cercana a los laboratorios.

A medida que pasaban los segundos, Sherry iba notando la acción del antivirus en su cuerpo y un inmenso dolor la doblegó por completo. Se empezó a retorcer en la camilla mientras chillaba, sintiendo el líquido recorrerle las venas, quemándola y su pulso se aceleró mucho más.

La observó con detenimiento. Era interesante ver como reaccionaba ante un antivirus que por un lado la curaba y por el otro la mataba.

Sherry apretó los ojos y los labios con fuerza, soportando lo mejor que podía todo el dolor y continuó jadeando hasta que se quedó sin fuerzas. En ese instante, y aprovechando que estaba medio inconsciente, tomó otra probeta con virus G puro. Acto seguido se lo inyectó en el brazo, para que la nueva dosis del virus activara sus anticuerpos y la curara con mayor rapidez.

Tras eso, estuvo sufriendo durante dos largas horas hasta que notó como el dolor comenzaba a remitir y se calmó un poco. Le seguía doliendo una barbaridad, pero al menos ahora era soportable y la quemazón del pecho había desaparecido.

-¿Está… está haciendo efecto? –Le preguntó a Wesker débilmente y él se acercó a ella.

-No estoy seguro, pero diría que sí. Aun así has pasado mucho tiempo infectada y no sabemos que hasta qué punto te ha dañado o afectado el virus –Sherry le miró asustada, no quería convertirse en una especie de BOW sin conciencia. Le agarró del brazo y tiró un poco de él, acercándole hasta la camilla.

–No permitas que deje de ser yo… -Le pidió.

-Eso no pasará. Tranquila –Contestó él y se soltó.

-Wesker. Ufgghh… Hablo en serio, si crees que sucumbo… mátame –Jadeó dolorida, ante lo que él la miró con curiosidad.

-¿Y por qué crees que te vas a convertir? Tu virus es evolutivo. Es más posible que se adapte –Ella le miró confusa y torció el labio, tiritando sudorosa. Tenía las ojeras completamente rojas.

-¿Y por qué me has administrado un antivirus?

-Por precaución. No iba a correr el riesgo de perderte, Sherry.

-¿No crees que me estuviera infectando?

-Oh, de hecho sí lo creo. Pero a la vez creo que el G estaba trabajando en adaptar tu ADN. El problema es que le he metido un chute de antivirus al G por si acaso y le he jodido el proceso a ambos–Supuso que eso era lo que más daño le había hecho de todo el proceso, pero lo entendió, aunque seguía muy confusa y grogui.

-Ya… -Susurró sin seguir demasiado la conversación.

Antes de que pudiera decir nada más, dejó caer su mano contra la camilla y cerró los ojos, sintiéndose terriblemente cansada. Y no era para menos.

Wesker prefirió dejarla descansando mientras la examinaba y le inyectó una pequeña dosis de morfina, para disminuir el dolor causado por el mordisco y el antivirus, que aún estaba presente.

Tras eso la monitorizaron. Sus constantes vitales poco a poco volvían a la normalidad, aunque seguía teniendo fiebre, pero era algo normal. Su regeneración pronto empezaría a curar por dentro el tejido que hubiera destruido el antivirus.

Se acercó a ella y comprobó por encima del traje si tenía más mordiscos o heridas. Al parecer solo tenía el mordisco en el hombro y un par de heridas superficiales que ya se estaban curando solas. Wesker agarró el chaleco de combate y se lo quitó. Después le bajó la cremallera de su traje y se lo abrió, para poder ver la herida mejor. La zona que había alrededor tenía un ligero color púrpura y amarillo, por el moratón que se le había formado. Se podía ver aún la marca de los dientes de la criatura que le había mordido, había sido un mordisco profundo. Sin duda.

-Fuera todos- Dijo con voz autoritaria y el resto del personal abandonó la sala de inmediato.

La incorporó un poco y le intentó sacar el brazo por la manga del traje, pero Sherry gritaba y se revolvía dolorida en cuanto se lo movía, asique Wesker terminó desistiendo y lo cortó con unas tijeras, incluida la camiseta interior negra y el sujetador del mismo color que se había puesto para esta misión.

Después, Wesker le apartó la ropa, dejándola desnuda de cintura para arriba y comenzó a desinfectarle la herida. Sin querer, su mano rozó el pecho izquierdo de Sherry y esta soltó un gemido de impresión y vergüenza, por la situación tan embarazosa que estaba viviendo en aquel instante. Wesker la observó, y casi como un acto reflejo dirigió la mirada hacia el pecho de ella.

-…-Ella ladeó la cabeza, mirando para otro lado, intentando ignorar el hecho de que Wesker le acababa de ver los pechos, pero por suerte si él pensó o sintió algo no lo dijo y se mantuvo profesional, como de costumbre.

Pero aquello seguía siendo muy violento.

Terminó de desinfectarla y por último, le colocó una gasa y se la vendó con cuidado.

Cuando terminaron con Sherry, Wesker ordenó que se la llevaran en la camilla hacia una habitación de cuarentena. Estaba acondicionada para que pareciera un dormitorio normal y corriente. No podía correr riesgos, había estado en contacto con el virus demasiado tiempo y no sabía qué efectos habría tenido en su organismo, no podía dejarla en su cuarto y esperar que no hubiera ocurrido nada. Si algo iba mal y Sherry comenzaba a mutar o a adquirir cualidades nuevas debía estar preparado. No estaba seguro de que fuera a ser así, pero, ¿quién le aseguraba que Sherry no se volvería peligrosa en los días venideros? Lo mejor era tenerla bajo vigilancia al menos un mes, para descartar cualquier posible anomalía. Claro está a Sherry no le haría ni pizca de gracia enterarse de que iba a tener que estar en cuarentena tanto. Wesker hubiera preferido hacerlo de otra manera, pero no se podía. Ella tendría que conformarse con lo que había.

Pasaron varias horas y despertó. Estaba un poco desorientada pero habría jurado que esa habitación no era la suya.

-Hmmm….-Se incorporó torpemente para ver mejor y frunció el ceño. Era un sitio diferente, delante de ella tendría que haber una pequeña cómoda y en su lugar había un armario enorme y solo tenía una ventana. Definitivamente no era su cuarto, y eso le extrañó bastante. ¿Por qué Wesker no la habría dejado descansando en la sala de recuperación o en su propio dormitorio?

Notó algo que le presionaba el hombro y giro la cabeza hacia la izquierda. Tenía una venda cubriéndoselo. De repente tuvo un pequeño flashback y recordó como Wesker se lo había curado. Se lo acarició y sonrió levemente. Apenas le dolía ya.

Miró hacia el resto de la habitación, casi no tenía muebles. Una cama pegada a la pared, una mesilla una tele en el suelo, un armario y un par de trastos. ¿Qué sitio era ese? Las paredes parecían de madera y eso le extraño, pues la mansión no era de madera.

Sherry se apoyó en la cama, poniéndose de rodillas y se pegó contra la pared. Metió el dedo entre un pequeño hueco e intento desprender una "tira" de la madera. Para su sorpresa lo que había debajo era una tela blanca acolchada. Frunció el ceño, confusa, al darse cuenta de que la habitación no era lo que parecía.

Decidió salir de ahí lo antes posible y buscar a Wesker pero cuando se dirigió a la puerta e intento abrirla se percató, con horror, de que estaba cerrada por fuera.

-¿Pero qué…? –Tiró del pomo fuertemente sin lograr moverla ni un ápice y comenzó a asustarse. La habían encerrado. No. Mejor dicho Wesker la había encerrado. ¿Por qué?

-¿Hola? –Aporreó la puerta intentando que al menos alguien la oyera, pero nadie la escuchó. Y estuvo pegando golpes durante 10 minutos más hasta que oyó como al otro lado quitaban los cierres.

Se sorprendió y se echó hacia atrás.

La puerta se abrió y pudo ver por un momento como el otro lado de la puerta era grueso y blanco y el pasillo de fuera tenía toda la pinta de pertenecer a un hospital.

Wesker apareció delante de ella, y Sherry se abalanzó sobre él, sin comprender nada.

-¡Wesker…! –Sin poder evitarlo le abrazó, aunque él no le devolvió el gesto. La miró desde arriba con seriedad y la apartó un poco de sus brazos, sabía que eso le molestaría pero estaba seguro de que después de lo que le iba a explicar ella misma se alejaría de su lado.

-¿Qué tal estás?

-¡Mal! ¿Qué está pasando? ¿Por qué estoy aquí? ¿Qué ha sucedido? –Le preguntó cada vez más nerviosa. Wesker la condujo hasta la cama e hizo que se sentara. Ella alzó la cabeza hacia arriba y le miró. Aún no sabía qué era lo que ocurría pero presentía que no era nada bueno.

Wesker se cruzó de brazos y la observó en silencio durante unos segundos. Conocía perfectamente el genio que gastaba Sherry, sabía con toda seguridad que en cuanto le dijera que debía estar internada en esa habitación durante un mes enloquecería de furia y probablemente arremetería contra él, lo cual era lógico.

-¿Recuerdas la misión con los soldados? –Sherry asintió. -¿Recuerdas que te mordió una BOW?

-Sí –Se incorporó bruscamente, temiéndose lo peor y volvió a pegarse a Wesker –Dime ya lo que sucede, ¿quieres? ¿Estoy infectada? ¿Qué es?

-Cálmate –Le ordenó con tono autoritario y la agarró de los hombros, volviendo a sentarla sobre la cama. Ella resopló y notó como su respiración se aceleraba -Acabaste con un mordisco en tu hombro izquierdo y te trajeron a la central. Te inyecté el antivirus pero había pasado demasiado tiempo y no sabíamos si el virus te habría afectado.

Sherry no lo comprendía, era evidente que si el virus la hubiera afectado ya estaría de color verde y con 4 brazos más y ella por el momento se veía bastante humana. Entonces ¿por qué la seguía reteniendo contra su voluntad?

-¡No lo entiendo! ¡No veo que el virus me haya afectado! –frunció el ceño y apretó los labios.

-Pues te ha infectado.

Aquello hizo que el corazón se encogiera y le miró asustada.

-¿Voy a morir? –Wesker contrajo el rostro extrañado, como si de repente le estuviera hablando en chino.

-¿Qué chorradas estás diciendo? Claro que no. Estás infectada pero estás perfecta. Te lo dije hace tiempo, Sherry. Hice las pruebas pertinentes y confirmé lo que ya creía, el virus G asimila y adapta todo tipo de virus que te infectan.

Ella le miró confusa.

-¿Entonces estoy bien?

-Estás fuera de peligro, si es lo que preguntas.

-¿Y qué era lo que me pasaba?

-Pues que te estabas infectando –Sherry le miró sin comprender, y Wesker suspiró, perdiendo la paciencia –Mientras el virus sin nombre se propagaba por tu cuerpo, el virus G lo iba consumiendo y en base a ello, evolucionando y adaptándose. Mientras tanto te infectabas, hasta que te inyecté el antivirus, tras aquello todo paró de golpe y el proceso quedó sin concluir. Fuera lo que fuera, era un virus basado en el progenitor.

-Ahhhhhh… -Tragó saliva, nerviosa y luego miró la habitación, sin entender qué hacía ahí por tanto –No me siento… diferente.

-Quizás es porque tú ya estas mutada por el virus G, aunque sigas teniendo forma humana, no dejas de ser un BOW como yo, quizás el virus quedó en estado latente y necesito que estés en cautiverio hasta que estemos seguro de que efectivamente el G no va a cruzar su propio límite.

-¿Cruzar su propio límite?

-Es la primera vez que te pasa, Sherry. Hay que tomar precauciones.

-Ya me he infectado de otros virus…

-Por favor, Birkin. No me compares un virus como este –Le señaló el brazo-con el de la gripe porque cruzo la cara ahora mismo.

-¡Eso es ridículo! –Vociferó perdiendo los nervios y se volvió a levantar en contra de la voluntad de Wesker –Puedes seguir mi evolución sin tenerme aquí encerrada.

-En realidad es por seguridad. –Sherry le miró incrédula ¿De qué estaba hablando? Wesker percibió que no comprendía nada y se dispuso a explicárselo -Si por algún casual se cruzara el límite y mutaras no sabemos qué resultado tendrá ni como reaccionarás. Necesito tenerte controlada y este es el único modo.

Su incredibilidad fue convirtiéndose en una expresión de miedo.

-No voy a hacer nada… no voy a escaparme. Wesker…. Wesker… por favor… -Él negó con la cabeza. Entendía lo mal que lo estaba pasando Sherry, pero no iba a dejar que caminara tan tranquila por ahí con un virus en su interior sin saber lo que podría causar eso.

-Lo lamento, Sherry, pero son las normas.

-Querrás decir que son tus normas -Murmuró con desprecio y resignación.

-Como lo quieras llamar –Contestó zanjando el tema y la sujetó fuertemente por el brazo derecho. Ella abrió los ojos, sorprendida por su agarre, pero no se atrevió a preguntar, las respuestas de Wesker le daban miedo. –Solo tendrás que estar un mes como mucho, y si todo va bien en dos semanas podrías salir–El corazón de Sherry dio un vuelco cuando escuchó eso.

-¡Y supongo que debo darte las gracias! –Wesker frunció el ceño y la apretó más.

-Pues deberías –Se acercó a ella-No acostumbro a dejar en cuarentena a los soldados infectados, si vienen con un virus los hago eliminar o experimento con ellos, asique sí, deberías darme las gracias de que me preocupe lo suficiente para preferirte viva.

Sherry le miró a los ojos asustada, estaba tan cerca de él que podía verlos a través del cristal negro.

-….- jadeó por la impresión y le continuó mirando un par de segundos más. Ninguno de los dos dijo nada.

Cuando Wesker notó que Sherry no iba a enfurecerse más dejo de apretarla y sonrió levemente.

-Sé que es difícil para ti, pero esto es lo mejor –sacó una jeringuilla –Y ahora sé una buena chica –Sherry se sentó en la cama, suspirando fuertemente y dejo que Wesker le agarrara el brazo derecho de nuevo para extraerle sangre.

-Bien, quiero ver cómo está tu sangre ahora… -Le pasó una gasa con yodo y seguidamente le clavó la aguja. Sherry cerró los ojos y agachó un poco la cabeza mientras intentaba hacerse a la idea de estar un mes encerrada en esa habitación, aunque por muchas vueltas que le daba la idea le seguía pareciendo igual de desagradable –Ya está… -Murmuró y le llevó la mano izquierda a la zona del pinchazo, para que se sujetara la gasa –Déjatelo así cinco minutos.

Se dio la vuelta recogiendo la jeringuilla y cuando se dirigió a la puerta Sherry se incorporó y se adelantó, poniéndose contra la puerta y cerrándole el paso.

-¡Por favor, Wesker! –Él le miró con cierta sorpresa – ¡Por favor no me dejes, aquí! ¡Por favor!

-Sherry, aparta –Le ordenó con voz profunda.

-¡No! ¡No… no puedes dejarme aquí! ¡No puedes encerrarme como si fuera un animal!

-No te encierro como a un animal. Ya te lo he explicado. –Frunció el cejo y la apartó con brusquedad –Un soldado te traerá algo de ropa ¿quieres algo más?

-¡Quiero que te mueras! –Gruñó descontrolada.

-Lamento no poder complacerte en ese deseo –La miró por última vez, con un brillo rojo en sus ojos y abandonó la habitación.

Sherry se abalanzó contra la puerta y comenzó a golpearla desesperadamente. Ella no quería eso, no quería decir eso, pero no quería estar encerrada y menos que el hombre al que amaba la hubiera encerrado como si fuera un animal en una jaula. Sentía su orgullo y dignidad por los suelos.

-¡Wesker! –Chilló, echándose a llorar sobre la puerta y dio un fuerte puñetazo -¡Wesker, no me dejes aquí!

Él se fue caminando haciendo caso omiso a los gritos de Sherry, que poco a poco se fueron haciendo más bajos, conforme iba distanciándose de la estancia, hasta que dejó de oírla gritar.