CONDENADOS POR VIDA Y ETERNIDAD
HOOOLAAA Aquí tenéis el capítulo 7. Muchas gracias por leer esta historia, para mí es muy importante, por favor dejar reviews :) esta primera parte del capítulo es una especie de monólogo/reflexión interior que tiene Clary por lo que ese trozo está narrado en primera persona desde su punto de vista.
Sin nada más que añadir disfrutar y darme ideas para un lejano final
Por un momento recé deseando que todo hubiera sido una horrible pesadilla, que todos los acontecimientos de ese día fueran irreales, que solo fuesen productos de mi imaginación, alucinaciones macabras, pero no lo eran, todo había sido real.
Sin duda la persona que dijo que tu vida podía cambiar en poco tiempo no se equivocaba.
Hace 6 meses era una chica normal, una simple mundana, vivía en un mundo donde solo tenía lo que se puede denominar problemas ´´normales´´, mi vida era sencilla. Si, es verdad era todo una farsa, pero estaba segura en esa mentira.
No tenía que preocuparme por mi madre en un trance sin despertarse, en demonios que me querían aniquilar, en un padre que me quería matar, en un hermano psicópata…
Y aunque esta vida sea dura hasta este justo momento no me he arrepentido de tenerla, porque no puedo arrepentirme de tener a Jace.
Pero ahora, ¿De qué sirve?
Estas últimas 24 horas han destrozado todas mis vidas, tanto la sencilla como la dura.
Estas últimas 24 horas me han destruido.
Cuando abrí los ojos vi que estaba apoyada sobre el pecho de Jonathan, parpadeé varias veces, sentía lágrimas secas en mi rostro, y una runa curativa en la muñeca.
Él me observaba con su habitual mirada, profunda y distante, muy diferente a la de antes, llena de desesperación hasta incluso un poco de pánico, jamás pensé que él pudiera reflejar esos dramáticos sentimientos, ¿Acaso tenía sentimientos?
El me cogió de la mano y sin mirarme me llevó hasta una de las cocinas del castillo, me dio algo de comer mientras daba vueltas por la sala, cuando terminé me volvió a agarrar y en silencio y sin cruzar sus ojos con los míos me llevó a la habitación donde me dejo y se fue sin decir nada.
Todo esto resultaba extraño, ¿Estaba esperando a que me recuperara para venir y torturarme por haberle desobedecido? ¿Pensaba traer a Jace y matarlo delante de mí como castigo? ¿Obligarme a hacer algo desagradable? Demasiadas preguntas sin respuestas.
Me sentía traicionada y traidora, me sentía víctima y culpable. Ya no quería pensar en el desastroso futuro que me esperaba. No me reconocía a mí misma, todo lo que me habían hecho, todo lo que he hecho o he intentado hacer.
¿Dónde está mi fortaleza? Se ha perdido como mí ser, mi existencia, ya no sé quién soy.
Definitivamente todos los seres que habitamos en este planeta sufrimos, la oscuridad nos consume, convierte al mundo en tinieblas.
Dicen que es el amor lo que mueve el mundo pero se equivocan, es la maldad.
El sufrimiento, el dolor, la pérdida el miedo… hechos malignos que siempre superarán cualquier hecho bondadoso.
La gente lucha por un mundo mejor, un mundo sin el mal, no sé si saben que esa lucha no tiene final.
Dios creó a Satanás, el bien creó el mal, por lo que el mal jamás podrá ser destruido.
Es triste pensar que todos estamos condenados a vivir con dolor hasta esperar la muerte.
Y después ¿Quién nos garantiza la libertad? Nadie, todos estamos más cerca de pisar el infierno que el cielo.
Condenados por vida y eternidad.
No me reconozco, ya nada podrá ser como antes para mí, pero al menos necesito una razón por la que seguir viva.
´´Esto es un laberinto, un maldito laberinto´´ Pensó Jace. Él, Alec y Magnus andaban sigilosamente por los pasillos para no ser descubiertos, en busca de algún rastro de Clary o Sebastian.
No había tiempo para hechizos o runas de la invisibilidad por lo que tenían que llevar cuidado, un paso en falso y todo estaría perdido.
Bajaron unas escaleras viejas de madera y se aproximaron a lo que parecía un mugriento sótano. Cerraron la puerta y se adentraron en la habitación, la verdad es que no parecía que hubiera alguna pista del paradero de los hijos de Valentine, aunque como era un lugar cerrado y lejos de los aposentos principales del palacio decidieron quedarse allí para hablar sin problemas sobre que iban a hacer y prepararse.
-Bien, ¿Qué hacemos?- dijo Alec mientras se apoyaba en una de las cajas.
-No es que conozca muy bien este palacio, pero más o menos se orientarme, creo que deberías trazaros la runa y yo hacer un hechizo para que no nos puedan ver y dirigirnos a las habitaciones de arriba posiblemente estén allí, pero tenemos que intentar no llamar la atención, eso va por ti Jace- Comentó el brujo mientras se dirigía al joven nefilim.
Jace estaba en el otro lado de la habitación con los brazos cruzados y una expresión tensa en su rostro mientras se culpaba mentalmente por no haber podido matar a Sebastian antes.
-Lo sé, vamos quiero acabar con ese monstruo de una vez por todas- Alec y Magnus asintieron sin decir nada mientras avanzaban hasta la salida.
Jace comenzó a caminar cuando vio un destello plateado a su derecha.
-Esperad- Se acercó y observó que había una daga tirada en el suelo, la reconoció de inmediato, era de Sebastian, se la había visto puesta muchas veces en su cinturón de armas cuando viajaban con el apartamento. Plateada con un filo oscuro como las sombras.
Pero palideció cuando vio que estaba manchada de algo rojo escarlata, sangre, sangre fresca.
Corriendo la cogió y fue a entregársela Magnus. El brujo la cogió y cerró los ojos mientras se centraba en la respuesta de quien era el propietario de la sangre. Los abrió de repente temiendo el resultado.
-¿De quién es Magnus?- preguntó Jace, cuando vio que el brujo no contestaba alzó la voz-¡¿Magnus de quién es la sangre?!
-De Clary
Clary se despertó cuando escuchó la puerta abrirse, su hermano entró sigiloso como siempre, esta vez no evitaba su mirada, la observaba fijamente.
Clary ni se molestó en levantarse, se giró para darle la espalda y siguió tumbada.
Jonathan ignorándola se sentó en la cama y puso su mano sobre el brazo de su hermana.
Clary se estremeció al sentir el tacto pero no se movió.
-¿Cómo te sientes?- preguntó el en un susurro, a la pelirroja le extrañó su comportamiento cariñoso y su falta de violencia, estaría fingiendo como ha hecho siempre, estará preparando una tortura.
Clary se giró para mirarle, sus rostros estaban a escasos centímetros, era raro pero a ella ya no le incordiaba tanto estar cerca de él.
-Jonathan, ¿Qué vas hacerme ahora?- preguntó con cansancio, la verdad es que no le importaba mucho el castigo que tuviera pensado, se sentía mal, pensaba que había fallado a sus seres queridos, tal vez se lo merecía.
Su hermano esbozó una sonrisa de medio lado, alzo su mano del brazo de la muchacha hasta su cabello y empezó a jugar con uno de sus rojos mechones.
-Quiero hacerte tantas cosas hermanita- siguió sonriendo hasta que su rostro se endureció y la miró con más intensidad- pero no vuelvas a hacer nunca jamás lo que querías hacerte con ese cuchillo, los Morgenstern no somos unos suicidas
-Los Morgenstern sois unos homicidas
-Eso es verdad- dijo mientras soltaba su mechón, se incorporó y se sentó- Valentine era un asesino, yo también pero él está muerto, tu y yo somos los últimos del linaje familiar
-Yo no pertenezco a esa psicópata familia- dijo la pelirroja, pronunciando con desprecio la palabra ´´familia´´.
Jonathan rió y de inmediato se puso encima de Clary sujetando sus caderas con sus manos.
-Tú me perteneces a mí- Clary quiso reprocharle que no pero ni se molestó, intentó apartarse pero su hermano la tenía bien sujeta.
Clary gruñó, le pegó un puñetazo en su estómago pero él ni se inmutó, seguía sonriendo, le gustaba sus pequeñas peleas.
-¿Qué quieres?- dijo la chica su voz salió entrecortada.
-Quiero divertirme un rato contigo
-¿Dónde están Jace y Simon?
Jonthan resopló y puso los ojos en blanco.
-Hermanita no me cortes el rollo mencionándome al vampiro y al niño ángel, siguen encerrados, pero vivos
-Sueltalos, hicimos un trato yo cumplí, ahora liberalos
Su hermano se agachó para pegar su cara a la de ella, frente con frente, la respiración de Clary se aceleró.
-No cariño nuestro trato nunca fue que los liberara, son una moneda de cambio, te garantizaba mantenerlos con vida mientras tú fueras mía- dijo sonriendo de medio lado.
-Y ya lo fui- fueron las palabras más duras que pensó que pudiera decir en su vida.
-Y lo serás una y otra vez, siempre- se inclinó y le dio un beso en la frente- tu y yo juntos, siempre
-No- dijo en voz tan baja que pensó que él no lo había escuchado, pero si lo había oído, y se arrepintió al momento, sabía cuál iba a ser su reacción.
Al instante el nefilim enfureció, quitó sus manos de las caderas de la joven y las puso en su cuello, por un momento Clary pensó que iba a estrangularla, pero no fue así solo hizo fuerza haciendo que le costase respirar.
-Escúchame bien Clarissa, tú eres mía, me perteneces, vas a estar conmigo, vas a luchar conmigo- hizo más fuerza y a Clary empezó a arderle la garganta.
Jonathan la soltó y ella tosió, el comenzó a besar la parte de su cuello que ahora estaba roja por su agarre.
Furiosa, mientras él seguía ocupado con su cuello, ella cogió la lámpara de la mesilla y fue a estampársela, pero los reflejos de Jonathan fueron más rápidos y la detuvo, sujetando su brazo, presionó sobre las heridas todavía no cicatrizadas del todo de su muñeca, le dolió tanto que dejó escapar la lámpara, esta se calló y se hizo añicos.
Jonathan le cruzó la cara de un guantazo, Clary gimió de dolor.
-Eres persistente, ¿No vas a para nunca? ¿No vas a someterte a mí de una vez?- Todavía seguía encima de ella, y sin moverse alzó el brazo hasta el cajón de la mesilla de dónde saco un trapo, empezó a quitarle la sangre de la herida que le había provocado en la mejilla.
-No te soporto- dijo ella mientras dejaba que su hermano le lavara la sangre de la cara.
Jonathan sonrió.
-Si ya lo has demostrado
-No, no te soporto, no puedo contigo, te odio, ¿No te has dado cuenta? Prefiero morir que seguir contigo- ambos se miraban- ¡¿En qué momento decidistes convertir mi vida en un infierno?!
Jonathan la miró como si supiera algo que ella no sabía, como si viera algo más allá en ella.
-No lo entiendes, ¿Por qué no puedes entenderlo?- preguntó su hermano.
-¿Entender el qué? ¿Qué eres un psicópata? ¿Qué solo quieres torturarme? Si, es verdad no lo entiendo
Jonathan la estructuró, Clary pensó que iba a pegarle pero no fue así, la besó, ella no intentó apartarse pero tampoco se unió al beso, solo dejaba que él hiciera fuerza sobre su boca, estaba cansada para intentar parar algo que sabía que no podía parar.
Jonathan paró, se quitó de encima y se tumbó al otro lado de la cama.
-¿Piensas que soy un monstruo verdad?- más que una pregunta por su parte parecía una afirmación, a Clary le pilló de sorpresa la pregunta, pero él no le preguntaba avergonzado o tímido si no como si le hubiera preguntado algo normal como a qué día estaban.
-Claro que lo pienso, lo eres- contestó sin miedo, por una vez que podía decir la verdad en todo el día.
Aparentemente a Jonathan no molestó su respuesta.
-¿Y pensarás que los monstruos como yo somos seres desagradables destructivos sin sentimientos, que no pueden sentir? ¿Piensas eso verdad?
-Si- contestó la pelirroja en un hilo de voz.
-Yo también lo pensaba- sin decir nada más y dejando a su hermana con las palabras en la boca Jonathan se levantó de la cama y salió de la habitación.
Alec, Magnus y Jace recorrieron toda la última planta, las runas y los hechizos se habían desvanecido por lo que eran visibles, pero como no había nadie no les preocupó mucho.
La verdadera preocupación era Clary, encontrar la daga de Sebastian manchada de su sangre había alterado por completo a Jace, que buscaba desesperadamente a su novia.
Cuando llegaron al final vieron que el pasillo se dividía en otros dos pasillos, era la última parte del palacio que quedaba por ver, donde estarían Clary y Sebastian.
-No queda tiempo que perder será mejor que nos dividamos- comentó el rubio
-Yo iré contigo- dijo su parabatai.
-No quiero ir solo- antes de dejar contestar a Alec, Jace se apresuró a correr hacia el primer pasillo, dejando a Alec y a Magnus solos.
Jace se movía con rapidez, necesitaba verla, necesitaba encontrarla.
Oyó unos pasos a la vuelta del pasillo, pero sus esperanzas se esfumaron cuando se dio cuenta de que las pisadas no eran de Clary, eran más fuertes, más firmes, las reconocía.
Sebastian cruzó el pasillo y se encontró a Jace, ambos se quedaron una milésima de segundo sin reaccionar, hasta que reaccionaron.
El chico ángel y el chico demonio, cara cara
morgenstern18: me alegra mucho de verdad que te guste ;) Yo amo a Jace, lo adoro, me encanta, pero Clace es demasiado empalagoso, además no se por qué pero tengo una atracción demasiado grande por los psicopatas, a Jonathan la verdad es que hay que entenderlo, un beso!
RitzaHerondale: aquí lo tienes:)
: muchas gracias!
fairchild: muchas gracias!
KataDH: jajajaja yo amo a Jace, los Herondale son mis amores, pero siento una atracción por Jonthan, y no se quiero desarrollar ese personaje, quiero saber que pasa por su cabeza, me vuelve loca! espero que lo sigas leyendo :)
Arale Schiffer: muchas gracias ;)
nekozombie300: jajajaja aqui tienes la continuación!
Ratatat: AY muchisisisisimas gracias :) este fanfic más de ser jonthan y Clary quiero que sea desarrollar el personaje de Jonathan
AlexIVVI: jajajaja muchas gracias:)
Simona: 0.0 no se me has adivinado la mente pero te acercas mucho a la trama de lo que puede pasar en unos pocos capítulos ;)
