Capítulo 7: Sentimientos.
L POV.
Habían pasado algunas semanas desde la última vez que me castigaron junto con Kara. Los castigos que nos pusieron luego de habernos puesto a jugar en el ático no habían sido tan malos.
Roger me había puesto a ayudar a la señora Edwards en la cocina y a Kara la había puesto a ayudar en la biblioteca a ordenar los libros, después de decirnos un millón veces lo grave de nuestra falta y que esperaba que no se volviera a repetir nos dejó ir.
Aunque claro no paso ni una semana antes de que Kara se metiera en otro problema, pero que más se podía hacer, por alguna razón le divertía ver a Roger enojado.
Una mañana gris de octubre me desperté sintiendo un vacío en el pecho. No sabía porque de repente sentía ese sentimiento de melancolía, me revolví un poco en mi cama y vi un pequeño calendario que tenía en mi escritorio, era 31 de Octubre, mi cumpleaños, aunque normalmente siempre espero este día con ansias ahora es diferente.
Me levanté sin muchos ánimos de la cama y me puse lo primero que vi en el armario que constaba de una playera de manga larga blanca, unos vaqueros azules y salí de mi habitación.
En seguida se me vino a la mente buscar a Kara pero casi enseguida descarto la idea, me sentía demasiado triste como para hablar con nadie.
Seguí con mi camino sin rumbo por el orfanato, fragmentos de imágenes venían a mi cabeza, primero una calle llena de niños pidiendo dulces y dos personas algo serias hablando de algo, luego unas campanadas hacen que salga de mis pensamientos, probablemente sean pertenecientes a la iglesia cercana al orfanato. Continúe con mi caminar por Wammy's house buscando sentirme mejor, hasta el día parecía estar triste.
Solo suspire pesadamente y me quede parado viendo hacia afuera, pensando, las campanadas volvieron a sonar acompañadas de nuevas imágenes.
Esta vez distinguí a las dos personas como como un hombre y una mujer, él era alto de cabello rubio y piel clara como la porcelana, sus ojos eran verdes e iba con una mirada fría, ella era de estatura promedio y su cabello era negro azabache y sus ojos negros, su piel era igual de pálida que la del hombre, de un momento a otro los reconozco, eran mis padres.
Una voz a lo lejos me llamaba, pero no distinguía que decía, cuando me llamo por segunda vez me di cuenta de que se trataba de Kara.
-L ¿Estas bien? ¿Pasa algo?- preguntó sacándome por completo de mis pensamientos.
-¿Eh? Oh si, si, digo… No, no, me pasa nada- le respondí intentando sonreír, ella me miró fijamente, evidentemente no me creía.
-L, no me mientas, sé que te pasa algo, puedes contarme somos amigos- yo solo intenté mantener mi sonrisa.
-¿Decir que?- apenas pude articular las palabras, la tristeza se apoderaba poco a poco de mi cuerpo –Más bien ¿Qué te pasa a ti? ¿Ya desayunaste?-
-Algo te preocupa L, lo sé, no puedes seguir creyendo que no me doy cuenta de que algo te hace sentir triste- ella bajo ligeramente la cabeza -no soy tonta, créeme -
Solo me quede callado y dirigí mi mirada al piso, por más que intentaba ser fuerte la tristeza me invadió por completo y sentí como las lágrimas resbalaban por mis mejillas y comencé a sollozar.
Kara POV
Al ver a mi amigo llorar instintivamente lo abracé, trataba de reconfortarlo como él lo hacía cuando yo me sentía triste, pero no sabía que hacer o que decirle.
-Todo está bien, estoy contigo- le dije algo inseguro.
L parecía querer hablar pero parecía que no podía articular las palabras, me devolvió el abrazo y se recargo en mi hombro.
-Tranquilo Elle, todo estará bien- le dije mientras sobaba su espalda para ayudarlo a calmar su llanto.
-Ka... Kara, fue hoy- dijo antes de que siguiera llorando, enseguida lo entendí.
Se refería a sus padres, seguro era eso lo que lo entristecía últimamente. Además, para hacer la cosa peor, justo fue en su cumpleaños. Seguro eso lo hizo mucho más duro porque según lo poco que me había contado sus padres siempre estaban con él en su cumpleaños.
Elle nunca me había hablado mucho acerca de su familia. Supuse que simplemente era algo que quería guardar para él y por eso no lo presionaba para que me contara.
Entonces se me revolvió el estómago de pensar que tal vez él había presenciado sus muertes. De pronto sentí ganas de llorar también, pero me resistí a hacerlo.
Continúe abrazado a L, intentaba pensar en cómo ayudarlo a calmarse. No se me daba mucho eso de mostrar cariño, incluso con él me costaba un poco de trabajo, aunque lo intentaba, era mi amigo y no me parecía bien ocultarle mis emociones.
-Oh, tranquilo- susurre insegura de cómo seguir -¿Nos sentamos para hablar?- pregunte sin dejar de abrazarlo, L solo asintió, ambos nos sentamos contra la pared del pasillo.
-Kara- me llamó aún algo agitado, lo volteé a ver -lamentó haberte subestimado, yo creía que no me entenderías si te decía-
-Te equivocas, yo te puedo entender si me explicas- respire profundo -te recuerdo que mi madre también murió y que mi padre está en prisión por matarla- una lágrima resbaló por mi mejilla, la limpie de inmediato.
L se quedó callado por un momento, luego rodeó mis hombros con su brazo y me acerco a él. Yo me acerque y me recosté en su hombro buscando esa calidez que tanto me reconfortaba.
-Vaya que apesto en esto de consolar, se supone que yo te haría sentir mejor a ti, no tu a mí- dije apenada, de repente me sentí terrible, L solo sonrió y siguió abrazándome.
-Todo es mejor contigo- murmuro L.
-Pienso lo mismo- respondí a lo dicho por él sonriendo.
De repente L se acercó un poco más y me dio un beso rápido en la mejilla. Yo solo lo mire confundida.
-Lo... Lo siento... Yo...- L empezó a hablar nervioso, yo aún no comprendía.
-¿Por qué hiciste eso?- pregunte ladeando la cabeza.
-Solo olvídalo, fue un impulsó-murmuró con el rostro algo rojo -no volverá a pasar-
-¿Por qué?- me interrumpió.
-Ya te dije que lo olvides por favor- insistió desviando la mirada.
-De acuerdo- suspire pesadamente –Sera mejor que vayamos a desayunar, te tengo una sorpresa- L sonrió y se levantó, tendió una mano para ayudarme a levantarme.
-Gracias- dije aceptando su mano, juntos caminamos hasta él comedor, buscamos nuestra mesa favorita, era una apartado donde el ruido no era mucho y podíamos hablar a gusto una vez que llegamos hice que L se sentara en una silla –Quédate ahí- dije antes de empezar a caminar entre todos los niños.
L POV.
Yo solo observe a Kara alejarse entre todos los niños, no sabía que planeaba, pero no le di mucha importancia.
Me permití volverme a perder en mis pensamientos. No podía terminar de entender porque la había besado. Era como mi hermana, aunque últimamente me parecía más linda que de costumbre y no entendía porque.
-Feliz cumpleaños L- dijo alegremente Kara sacándome de mis pensamientos.
La mire con la boca abierta, no daba crédito a lo que veía. Kara llevaba entre sus manos un pastel de fresas y un par de platos con cubiertos, se veía muy rico.
-Gra… gracias- fue lo único que logre decir.
-Es de fresa, Watari me ayudo a hacerlo- dijo Kara con una sonrisa de orgullo.
-Seguro esta delicioso- dije sintiendo como se me hacía agua a la boca.
-Pues no esperemos más y comamos- Kara partió un pedazo de pastel y me lo entrego, luego partió uno para ella y siguió comenzó a comerlo.
El sabor del pastel era agradable, era dulce y tenía trozos de fresa, cuando termine mi rebanada tome otra, era un sabor que sin duda alguna jamás olvidaría.
Volví a ver a Kara con curiosidad, aún me sentía algo confundido. No tenía ni la menor idea de que era lo que había pasado. Kara volteó a verme y me sonrió, yo le devolví la sonrisa como pude.
-L- llamo con un tono de voz suave.
-¿Qué?-
-Clara dice que si te besa un chico entonces es tu novio- me sonrojé ligeramente, afortunadamente al parecer ella no lo noto -¿Somos novios?-
-No, no lo creo, somos amigos Kara- respondí rápidamente.
-Entiendo- dijo pensativa –L, estas muy rojo ¿No estarás enfermo?- reí levemente ante su inocencia -¿De qué te ríes?-
-De nada- respondí –descuida, no estoy enfermo-
El resto de la mañana la pasamos en el jardín, no sé por qué razón un chico rubio no dejaba de vernos, pero tras un rato me di cuenta que veía a Kara. Me preguntaba porque lo hacía y aún más el porque me molestaba que lo hiciera.
