Disclaimer:
La serie Naruto (tanto manga como anime) son propiedad de Masashi Kishimoto. Las letras y citas incluidas en el texto son propiedad de sus respectivos autores.
The Window pertenece a SilverShine, yo sólo me ocupo de la traducción.
Capítulo 7
Llévame a casa
—De acuerdo, ¡Escúpelo! ¡¿Con quién te acostaste para tener ese vestido?!
—Como si fuera a decirte mi fuente.
Ino se cruzó de brazos, sus labios retorciéndose en lo que podía ser una sonrisa o una demostración feroz de sus dientes. —Sabes, me sorprendiste. Realmente estaba esperando que te mostraras en ese horrible vestido verde que siempre usas.
Sakura no se quedó callada. —Cuidado, Cerda. La envidia hace que tu cara se hinche, ¿Sabías eso?
Ino parecía lista para arrancar el vestido de Sakura. Sus dedos se movieron y torcieron en un gesto de irritación contra sus brazos. —¡Vamos, Sakura! ¿Cómo demonios pudiste comprarte un vestido de Suzuki? ¿Qué hiciste? ¿Una misión B tú sola? ¿Chantajeaste a un Uchiha? ¿Te conseguiste un sugar daddy?
Con la última opción, Sakura empezó a sentir que hiperventilaba. Se dijo que tenía que calmarse. Un regalo de su sustancialmente viejo maestro no lo convertía en su sugar daddy. Ni siquiera si después había hecho el comentario sobre favores sexuales.
—Sólo estás celosa porque luzco mejor que tú. —Sakura respondió.
—¿Estás muy pagada de ti misma, no? —Ino le dio una mirada dura. —Sobre mi cadáver podrías ser consideraba más bonita que yo. Demonios –incluso hasta mi cadáver haría voltear a más personas que tú.
—Esa es una teoría que me encantaría probar-
—¡Chicas! —La disputa fue efectivamente parada mientras una mano aparecía entre ellas –una mano que venía del cuerpo de Nara Shikamaru. —Ambas son muy bonitas ¿Podemos entrar ya?
Ino se arremolinó en él. —¿Quién es más bonita? ¿Sakura o yo?
Él se le quedó viendo. —¿Qué?
Sakura imitó a Ino y lo rodeó. —Vamos. No es algo difícil de responder a menos que pienses que el mal gusto es bonito. Dinos quien crees que es la más bonita.
Shikamaru inhaló profundamente, sus hombros rígidos. —Chouji.
—¡¿Qué?! —Ambas chicas sisearon.
—No – Chouji – está aquí. Me tengo que ir. —Shikamaru aparentemente no era un genio por nada. Desapareció dentro de la apretada multitud fuera de la Casa Hyuuga, aunque Sakura tenía la sospecha de que Chouji todavía no había llegado. Ella giró frunciendo el ceño hacia Ino. —¿Deberíamos entrar? —Preguntó.
Ino sonrió coquetamente. —Vamos.
Ambas entrelazaron sus brazos como perfectas amigas (porque todos los buenos Shinobi sabían, debes mantener a tus amigos cerca, pero a tus molestas y traicioneras rivales todavía más) y bajaron el camino del jardín, siguiendo al resto de los invitados al dojo principal donde la ceremonia daría comienzo. Había ya un montón de gente dentro, hablando, conviviendo y riéndose en pequeños grupos. Los ojos de Sakura escanearon la habitación, buscando un rostro familiar mientras trataba de ignorar la posibilidad de que simplemente buscaba un rostro en particular.
—¡Oh, Sakura! ¡Mira! —Ino le picó un costado y discretamente apuntó hacia el grupo más grande de invitados que se reunían alrededor de un hombre en particular. —Ese es el Capitán de la División de Rastreo de ANBU ¿Nada mal, huh?
Sakura miró y arrugó la nariz. Él era bien parecido, pero incluso a esa distancia podría reconocer que le gustaba llamar la atención. Además, ya tenía cerca de tres chicas debatiéndose su atención al momento –todas ellas con elaborados peinados, joyería y maquillaje. Sakura tomó consciencia de su propia apariencia, de su cabello suelto y del toque de mascara y sombra con que se había maquillado. Seguía orgullosa de su vestido, pero se preguntó si seguía valiendo por ser ella quien lo estuviera usando.
Sakura no tenía oportunidad contra aquellas chicas, pero tampoco tenía intención alguna de probarlo. —No es mi tipo. —Dijo vagamente, esperando que Ino no insistiera. Comenzó a buscar con ansiedad a sus compañeros de equipo, de esa manera, podría utilizar a alguno como escudo humano para defenderse de la molestia que representaba Ino.
—¿Cuál es tu tipo entonces?
No hace mucho tiempo, Kakashi había preguntado eso.
—Quiero decir, —Ino rectificó. —aparte de esos monos vomitones de alcohol y con el aguante de una ardilla.
Sakura frunció el entrecejo de manera amenazante a Ino, dejándole saber que no estaba impresionada con la broma. —Mientras a ti sólo te importan las apariencias y el dinero, —Dijo fríamente. — Yo prefiero a un chico con buen corazón y bonita personalidad.
Ino chasqueó la lengua y puso los ojos en blanco. —¿Quieres decir, gordo y feo?
—No, sólo alguien que sea considerado. Alguien que no demande ser el centro de atención. Preferiría a un humilde y callado chico a uno malcriado e irritante, no importa qué tan rico sea.
Ino se golpeó la barbilla con el dedo. —Hmm, sí. —Reflexionó. —Sí, ya lo veo. En lugar de elegir la crema del tope, te conformarías con el recluso social sentado en la esquina, que estaría leyendo un libro y usaría un par de gafas y parches de cuero en los codos.
—Lo dices como si fuera algo malo. —Sakura farfulló. —Preferiría tener a alguien que pasa desapercibido a un altanero chico bonito. Al menos no tendría que competir por su atención. —Dijo, dándole al capitán ANBU una mirada de disgusto. Tenía todo el encanto que una chica podría querer, ¿Pero por qué molestarse? No era como si él le fuera a dar un segundo vistazo considerando que él podía tener a quien quisiera. Ya había jugado a las rivales de amor por Sasuke y no quería repetirlo por ningún otro hombre mientras viviera.
—Bueno, quiero ver qué piensas de los chicos que invité. —Ino dijo en un tono malicioso que hizo la sangre de Sakura enfriarse. —Uno es de la Unidad de Interrogación de ANBU, el otro es un maestro Jounin y el último chico trabaja con él en la Academia de Pre-Genin. Él es muy sumiso y abu- quiero decir, apacible. Estoy segura que te gustará. Los otros dos son casi tan necios como tú, pero creo que necesitas alguien que tome las riendas, considerando lo mala que eres con las relaciones.
—Mm. —Sakura casi se rompe el cuello mientras echaba un vistazo tratando de encontrar a sus amigos. Un resplandor rubio atrapó sus ojos y antes de que Ino pudiera regañarla de nuevo sobre 'tener que tomarse más en serio', alzó el brazo. —¡Naruto! ¡Por aquí!
Él vino atravesando a toda la multitud de invitados jalando a Sasuke. —¡Sakura-Chan! ¡Luces hermosa! ¿Le hiciste algo a tu cabello o algo?
Así era Naruto. Sus habilidades de observación como ninja rivalizaban con las de un gato muerto. —Vestido nuevo, Naruto. —Dijo pacientemente, dando una vueltecita para que lo viera. —¿Qué opinas?
—¡Es grandioso! Realmente hace que tus… —Acomodó las manos frente a su propio pecho haciendo como que sopesaba algo, provocando que ella frunciera el ceño. No que se diera cuenta él. Estaba demasiado ocupado mirándole los pechos. —Me gusta el moño.
Él movió la mano para picar el moño que adornaba el vestido directamente bajo su busto, pero ella le dio un manotazo a su aventurero dedo para alejarlo. Ino tosió y Naruto le miró, como si se acabara de dar cuenta de que estaba ahí. —¡Oh, hey, Ino! —Entonces vino una pausa un poco demasiado larga, y agregó: —Tú también luces bien.
Ino puso los ojos en blanco, para la alegría de Sakura. —Como sea. —Dijo, dándole a Sakura una mirada de molestia. —Necesito encontrar a Chouji antes de que él encuentre la mesa del buffet y arruine su dieta. Los veo luego.
Ella caminó entre la multitud y Sakura se giró hacia sus compañeros. —¿Alguno de ustedes ha visto a Kakashi-Sensei?
—No. —Sasuke respondió. Parecía molesto por simplemente estar ahí. Sakura sabía que no le gustaban los encuentros sociales.
—Pensé que no iba a venir. —Naruto dijo, confundido. —Él nunca viene a estas cosas.
—Oh, bien, sí… olvídenlo. —Excepto que ella le había pedido que viniera y él había expresado su interés en verla con ese vestido. Pero dado que era Kakashi, no había razón alguna para esperar que llegara pronto, tendría que pasar al menos una hora.
Después de eso, pasaron al recinto de la ceremonia. Hinata se aproximó a ellos y les agradeció por ir, aunque realmente estaba agradeciéndole sólo a Naruto. No que él se diera cuenta. Su tartamudeo y sonrojo podían molestar a cualquiera menos paciente, pero Naruto siempre era amable y educado, como si ella fuera la persona más entrañable que hubiera conocido. Aunque probablemente sólo hacía que su amor por él la pusiera en situación desventajosa, por supuesto.
Pero siempre había peores personas por las cuales profesar sentimientos. Sakura le dio un vistazo por el rabillo del ojo a Sasuke y suspiró internamente. Él nunca se había molestado en complacerla o agraciarla con palabras amables como Naruto hacía con Hinata. Incluso ahora permanecía de pie con el ceño ligeramente fruncido, obviamente molesto con… bueno… todos trataban de adivinar qué molestaba a Sasuke. Todo podía molestarlo.
—¿No estásenojada por esto? —Sasuke preguntó de la nada a Hinata. —Si las dos ramas se unen, Neji tomará tu lugar como heredero.
Hinata pareció sorprendida por un momento por la pregunta. Probablemente encontraba a Sasuke más que un poquito intimidante. —Um, bueno… no me importa. —Dijo con la voz baja, mirando al suelo. —Neji es más talentoso de lo que soy y, merece el legado familiar más que yo. Él cuidará de ello. Y-yo no podría hacerlo. Y además… si seguía siendo la heredera, mi Padre haría que me casara con otro Hyuuga. Así que, de esta manera puedo casarme con quien yo quiera…
Ella le dirigió a Naruto una mirada nerviosa en este punto, complementada con un sonrojo. Naruto sonrió de vuelta alegremente, sin estar consciente de la implicación. Sakura quería golpearlo en la cabeza por ser tan idiota. Pero no había tiempo para eso, porque fue entonces cuando el maestro de ceremonias vino y todos comenzaron a moverse del dojo a una habitación más privada donde la ceremonia tomaría lugar. Sakura tomó asiento, arrodillándose en el suelo con sus otros compañeros al lado en la fila de adelante.
No era la ceremonia más rimbombante que Sakura hubiera atestiguado. Pero respetaba el hecho de que esta familia con gran legado estuviera deshaciéndose de una vieja y tediosa tradición y como tal, si iba a tirar a la basura esa tradición, tendría que ser de una manera muy vieja y tediosa. Hinata no podía lucir más complacida de pasarle su título a Neji y Neji mismo parecía más o menos feliz con el plan.
Todos mantuvieron un silencio reverencioso mientras Neji recitaba un juramento con el que prometía mantener el honor y el legado familiar para las futuras generaciones –
Hasta que la puerta se abrió al fondo de la habitación con un muy audible crujido y virtualmente todos en la habitación giraron para recompensar al responsable con una mirada casi vengativa. Sakura no estaba en sorprendida en lo más mínimo y no se giró para ver a Kakashi entrando con las manos arriba en señal de disculpa mientras trataba de cerrar la puerta con más silencio que cuando la abrió.
—Tarde de nuevo… —Naruto murmuró petulantemente a su lado.
Una pequeña sonrisa tocó los labios de Sakura mientras observaba a su Sensei colocarse en la pared trasera, pero se desvaneció con rapidez cuando se percató de lo mucho que sus intestinos se removían y que su corazón latía con fuerza. Su ojo encontró los suyos, pero antes de que pudiera interpretar su reacción se volvió a girar, mordiéndose el labio.
La ceremonia continuó, aunque Sakura se sintió distintivamente más incómoda que antes. La sensación de ser observada hacía que sus hombros se tensaran ocasionalmente y la urgencia de girarse y saber si Kakashi le estaba viendo la sobrepasaba. Pero estando sentada al frente en una habitación llena de gente se mantuvo quieta; su movimiento sería notado por al menos un ciento de personas. Conociendo a Kakashi, probablemente estaba leyendo discretamente en lugar de ver a la parte trasera de su cabeza –porque no había algo muy interesante que ver- y eso probaba que su paranoia estaba infundada. Sin embargo, seguía sin quitarse la sensación…
Cuando la ceremonia finalmente terminó, todos se alzaron en pie y aplaudieron. Sakura hizo lo mismo, pero en el momento en que se levantó, volteó con discreción y barrió la multitud buscando a Kakashi. Se había desvanecido en el mar de cabezas. Quería ir a buscarlo, pero Naruto le había tomado de la muñeca y jalado hacia la recepción. —¡Vamos! —Le apresuró. —¡Están sirviendo la comida!
Pero Sakura no estaba particularmente hambrienta. Tomó algunos bocadillos y los colocó en un plato, sintiéndose completamente invisible; se sentó en una de las sillas alineadas cerca de las paredes del salón, estudiando la multitud de invitados. Ino y Shikamaru le estaban ayudando a Chouji a decidir qué podría y qué no comer. Sasuke, parecía que estaba anotando mentalmente todas las rutas de emergencia. Naruto ya estaba con su segundo plato. Y luego estaba Neji, quien estaba siendo felicitado por el resto de su equipo y Hinata, también siendo felicitada.
¿Pero dónde estaba Kakashi?
Un alto cuerpo tomó asiento a un lado de ella. —Yo.
Sakura se puso rígida. —No sabía que estarías aquí. —Dijo con un desprecio apenas oculto. —¿Cómo te va, Ikki?
Tenía un débil moretón en el ojo izquierdo donde Sakura había desahogado de manera satisfactoria sus sentimientos unas noches atrás; en su mano derecha había un vaso con un líquido transparente que dudaba fuera agua. —Oh, sabes, estoy bien. —Dijo, sonriendo suplicantemente, lo que hubiera encontrado encantador de alguna forma en su cara de niño bueno, lástima que ella lo conocía. —¿Cómo estás tú?
Sakura alzó los hombros y se giró, decidiendo que iba a ignorarlo.
—He estado pensando en nosotros…
Sakura mordió un pastel de arroz de su plato.
—Sabes, creo que cometí un error muy grande.
Sakura se chupó los dedos.
—Tu vestido es hermoso, por cierto. Luces adorable.
Sakura gruñó, más para vocalizar su molestia de haberse quedado sin comida con la cual distraerse, que por escuchar los halagos de Ikki.
—¿Esa chica de Root? Fue un error. Nos hemos separado-
Aquí, Sakura se río. —Eso fue rápido ¿Qué tenía de malo? ¿No estaba dispuesta a limpiar tus porquerías?
—Sakura, no lo entiendes. —Ikki dijo, girándose para encararla completamente. —Sé que soy un desastre, pero estoy intentando mejorar. He cambiado. Quiero cambiar –¡Por ti!
—¿Estás buscando un nuevo moretón que convine con el que ya tienes en ese ojo? —Preguntó irritada. —Porque estaría más que feliz de-
—Lo que teníamos era especial, Sakura. Incluso tú tienes que admitirlo.
—No. —Ella resopló, dandole una mirada estupefacta. —Lo que teníamos fue horrible.
—¡Pero era por la bebida! Pero te lo juro, de verdad estoy haciendo el esfuerzo de dejarla.
—¿Entonces qué es eso? —Preguntó, señalando el vaso en su mano.
—Agua. Huele. —Lo puso debajo de su nariz y ella se alejó. Aunque tenía que admitir que sí… probablemente era agua. Ahora se sentía un poquito mal por haber pensado otra cosa.
—¿Ya no piensas beber? —Preguntó escéptica. —¿Desde cuándo lo decidiste?
—Desde que me di cuenta que rompió nuestra relación. Y mi carrera. Y mi doctor dijo que mi hígado estaba comenzando a fallar, pero sabes… eso no es lo importante… básicamente me abrió los ojos y me he dado cuenta de la molestia que debí ser para ti.
—Sí, sí lo fuiste. —Sakura estuvo de acuerdo con un mohín.
—Y te he extrañado tanto…
La boca de Sakura se torció de mala gana al otro lado y su ceño fruncido se relajó un poco. —¿Me extrañaste?
—Estaba dejando de beber para tomar control de mi vida y, me he dado cuenta de eso ahora y estoy corrigiendo todos los errores que cometí. El primero y más importante sería… que te dejé ir.
¡No caigas en su juego! Una vocecita en su cabeza le advirtió y Sakura se cruzó de brazos de manera defensiva. —Me llamaste 'frígida'. —Dijo, tratando de mantener el tono herido de su voz pero fallando en ello.
—Estaba borracho. —Dijo de forma apologética, tocándole el brazo.
—Y me estabas engañando con esa chica. —Apuntó.
—También estaba borracho. Ella fue un error.
Sakura no sabía que más decir. Su garganta se cerró y podía empezar a sentir que su ira comenzar a marcharse. Iba a perdonarlo, pero no quería perdonarlo. No estaba tan desesperada como para regresar con Ikki luego de que la humillara de esa-
—Sakura, nena, te amo.
Un nudo se colocó en su garganta.
—Danos una segunda oportunidad. Te mostraré lo mucho que he cambiado. Quiero que funcione esta vez.
Él sólo te quiere porque lavabas su ropa y le preparabas sándwiches. La voz interna le dijo con rapidez. Sabe que eres la única chica que lo aceptarías.
Pero suena genuinamente avergonzado. Le respondió a la voz.
Y eres tan idiota.
Sakura no quería ser una idiota. Esta era su oportunidad para regresársela. Se había venido arrastrando –probablemente sospechando que eso haría que se suavizara lo suficiente para apiadarse de él –pero ahora el balón estaba de su lado. No quería que regresara a su vida. Le gustaba estar soltera y ser capaz de disfrutar de su tiempo libre en su departamento sin sentir que su estómago se aplastaba por la ansiedad cada vez que lo veía cruzar la puerta borracho, grosero y demandando tener sexo que ella no quería. Sabía dónde podía meterse ese 'amor' que decía sentir. Y ella se lo hubiera dicho si no fuera por el cuerpo que se había sentado al otro lado de ella de la nada, suspirando. Ella alzó la mirada, su corazón latiendo incesantemente rápido en su garganta. Podía reconocer en cualquier lado la manera de sentarse de este hombre. Como si el lugar fuera suyo.
—Sakura. —Kakashi dijo sin más. —Naruto quiere hablar contigo.
Ella parpadeó. —¿Perdón?
—Naruto. Quiere hablar contigo. Ve a ver qué quiere.
¿Sólo eso? ¿Sin comentarios sobre su vestido? ¿Sin otra sonrisa sólo para ella? ¿Ninguna indicación de que había notado lo que estaba debajo de su cuello?
—De acuerdo… —Se levantó.
Ikki le tomó la mano. —Sakura-
Ella se lo quitó de encima. —Regresaré en un minuto. —Dijo cortante, dandole a Kakashi una mirada curiosa antes de caminar hacia el buffet donde había visto a Naruto. Luego de unos momentos de búsqueda, lo encontró picando de un gran plato de pescado asado. —¿Naruto, qué sucede?
—¿Huh? —Él le miró alegre. Aparentemente había comenzado a llenarse también de sake, ya que su mirada estaba un poco desenfocada y estaba sosteniendo los palillos del lado equivocado.
—Kakashi dijo que querías decirme algo. —Dijo. —Sonó como si fuera urgente.
—Um… No… no sé. —Se alzó de hombros y entonces pareció notar algo. —¡Oh, hey!¡Sakura, mira, mira, mira! ¡Soy una morsa! —Dijo y con prontitud se metió los palillos en su nariz.
Se volvió aparente que Naruto no tenía nada que decirle, ¿A qué estaba jugando Kakashi? Sacudió la cabeza y suspiró, vagando para regresar al lugar donde su Sensei y ex novio estaban.
Solo que, el ex novio ya no estaba ahí. Todo lo que quedaba era su contento Sensei mirando al techo y tallándose la barbilla a través de la máscara. El ceño de Sakura se frunció un poco mientras se iba aproximando a él. —¿A dónde se fue Ikki?
—Repentinamente recordó que tenía una cita. —Kakashi dijo en el mismo tono poco convincente que usaba cuando explicaba por qué siempre llegaba tarde.
—¿Lo del asiento es sangre…?
—…Kétchup.
—Bien. —Sus ojos se entrecerraron mientras lo veía. —Yo iba a recordarle que tenía esa cita, sabes. Antes de que llegaras.
—¿De verdad? —Murmuró sin más.
—Sí.
—Porque desde donde yo estaba parado, parecía que se te estaba olvidando.
—Bueno, no era así. —rebatió. —Sólo estaba construyendo la oportunidad.
—¿De verdad? —Preguntó de nuevo, igual de incrédulo que antes.
Ahora Sakura estaba molesta. —No necesito que me estés cuidando, Sensei. —Le soltó.
—¿Cuidándote? Sakura, no tengo idea de lo que está diciendo. —Se levantó y le dio una sonrisa que probablemente intentaba ser conciliadora, pero parecía ser un gesto perfectamente amigable y poco familiar con el comportamiento del Ninja que Copia. Especialmente cuando sólo tenías su ojo derecho para juzgar. —Si me disculpas. —Dijo alegremente mientras la rodeaba. —Necesito ir a mojar mi silbato. Te veo luego.
Lo había dicho tan presuntuosamente que Sakura tuvo que preguntarse si significaría otra cosa más allá de conseguirse una bebida. Se encogió de hombros. Su perversión realmente le estaba afectando, porque ahora mismo podría armar un montón de escenarios obscenos para los que 'mojar el silbato' sería un eufemismo.
Santo Dios… necesitaba un novio…
Había estado en lo correcto, por supuesto, porque era una ocasión rara cuando el Ninja que Copia se equivocaba en algo. A ella le quedaba el rojo y su cabello se veía especialmente bien con ese rico color borgoña. Realmente resaltaba sus ojos.
Y sus pechos, ya que estaba, pese a que se decía a si mismo que no los notara de más.
Era hermosa. No que fuera una nueva revelación porque siempre había sabido que era bonita, pero ahora la veía con un toque de orgullo. Era casi desconcertante cómo con tanta facilidad las mujeres podían ir de un rol a otro. En el campo de batalla, Sakura era una muy formidable oponente con su monstruosa fuerza, mortal precisión y total tenacidad. Encantadora, porque sabía que mientras interpretaba a la perfección el papel de modesta jovencita, mordía como un zorro rabioso cuando estaba molesta.
Y esa era la razón por la que Ikki estaba tomando su propia vida en sus manos sólo por sentarse al lado de ella. Incluso al otro lado de la habitación, Kakashi vio a Sakura tensarse y sus ojos apretarse. Juzgando por su lenguaje corporal, él la estaba absorbiendo. Engatusándola. Y por un rato estaba seguro de que Sakura no se estaba tragando nada de sus porquerías. Sintió otra punzada de orgullo por ella. Ninguna estudiante suya se entregaría al maltrato de un presumido ANBU que probablemente seguía estando en pañales.
Entonces, sus ojos se suavizaron y su postura cambió. Ikki había lanzado el anzuelo y ahora estaba jalando de él con ella bien aferrada, mordiéndolo. Seguía pareciendo infeliz, pero Kakashi se dijo que si le daba otros treinta segundos, ella terminaría alimentándolo devotamente con la mano.
Enojado por su suave corazón, caminó hasta ella y se sentó, dandole la primera excusa que se le cruzo por la cabeza –que Naruto quería hablar con ella- para hacer que se fuera y entonces, fijó la misma mirada que solía darle a la suela de sus zapatos cuando pisaba los asuntos de algún perro.
El joven hombre –apenas más que un chico- pasó saliva, intimidado. Bien. Esto iba a ser mucho más fácil de lo que había pensado. —Debes irte ahora. —Entonó con suavidad.
Los ojos de Ikki seguían pegados en Sakura. —Pero Sakura-
—Vete. Ahora. —Kakashi repitió, un dedo levantado y apuntando hacia él. —Y si vuelvo a verte hablándole de nuevo, personalmente me encargaré de hacer que te regresen a chunin tan rápido que apenas estarás abriendo la boca para decir 'Hola, Sakura' para cuando te arranquen el uniforme. ¿Lo entiendes?
Ni siquiera tuvo que molestarse con trilladas amenazas sobre daño corporal. Si querías asustar a un ANBU, tenías que usar sus debilidades –su arrogante vena elitista. Lo mejor es que no era una amenaza vacía. Él seguía con contactos suficientes dentro de la División de Capitanes de ANBU como para poder sacar a un presumido de la institución sin que hubiera preguntas. Y juzgando por la palidez en el rostro de Ikki, él sabía también eso.
—Entonces, —Kakashi dijo ligeramente más contento. —¿Te vas a ir ahora o tengo que clavarte un palillo en la pierna? —Preguntó, alzando uno de los palillos que Sakura había abandonado en el plato.
Las amenazas sobre daño corporal tampoco eran amenazas vacías.
Sakura quizá no estaría particularmente feliz a su regreso, pero era mejor eso a que luego estuviera lastimada. Ikki no era bueno para ella y él le estaba haciendo un favor alejando al chico –con algo de suerte, de forma más rápida y permanente de lo que ella pudo haber hecho de haber estado en sus manos.
Pero así como estaba el humor de Sakura, parecía que el que iba a terminar pagándolo sería él, así que se excusó rápidamente con lo de la bebida y entonces se permitió ser atrapado por temas de conversación más ligeros y familiares.
Sin embargo, siguió manteniendo un ojo en Sakura (lo cual era difícil, después de todo, sólo tenía uno con el cual trabajar). Parecía estarse divirtiendo. Platicaba animosamente con Naruto sobre cualquier cosa y entonces fue jalada por las manos de Ino y las dos chicas comenzaron a reír y a girar con la música. De verdad, las chicas eran cosas extrañas. Él no podía asegurarse de si ellas dos eran mejores amigas o si de verdad se odiaban la una a la otra ¿O, quizás un poquito de las dos?
Al menos los chicos hacían menos escándalo sobre ello, pensó, mirando del otro lado del salón donde Naruto y Sasuke estaban discutiendo sobre ellos sabían qué.
Luego de un rato se dio cuenta de que no era el único que observaba a Sakura. Un grupo de jóvenes sentados contra la pared estaban viendo a las dos chicas girar y reír, mientras varios hombres en varios puntos de la habitación les veían con mayor discreción y algunos de ellos incluso tenían esposas colgando de sus brazos. Sin duda alguna muchos estarían viendo a Ino, pero en su opinión, era Sakura con su llamativo cabello y su alegre vestido lo que sobresalía. El rojo era el color del amor, de la pasión y el deseo y lo que su vestido proponía, su movimiento, risa y espíritu prometían.
Si no lo hubiera visto él mismo, nunca hubiera creído que ella era un frío carámbano.
Entonces ella se alejó para conseguirse una botana y, naturalmente, en el momento en que la presa se separaba de la manada, los cazadores se movían para matar. Kakashi observó con una intensidad disfrazada mientras un hombre se aproximaba a ella que estaba en el proceso de meterse un bollo al vapor en la boca. Deseó haber podido escuchar lo que estaban diciendo. El hombre parecía afable y confiado, agradable y bien parecido, pero de pronto Sakura estaba agitando la cabeza en negativa hacia él y volteándose para volver al buffet. El cazador había sido rechazado y había vuelto a su guarida.
Pero no había pasado mucho cuando otro vino a probar su suerte. Este parecía ser más cercano a su edad, aunque ligeramente menos confiado. En lugar de pedirle bailar con él de entrada como el otro chico claramente había hecho, probó con endulzarle el oído primero. Su caída vino en forma de un idiota rubio con bigotes que jaló a Sakura y la llevó consigo para mostrarle algo increíble que parecía estar creciendo en la espalda de Kiba. El chico fue dejado en el buffet y Sakura no parecía querer darle otra oportunidad.
¿Y sí a un idiota certificado como Ikki?
Claramente necesitaba revisar sus prioridades…
—¿Dónde estás Kakashi-san?
—¿Mm? —Parpadeó y giró el rostro para ver a Yoshi inclinada en la pared a lado de él. —¿Justo aquí?
—¿Estás seguro? Pareces estar un millón de kilómetros lejos. —Ella dirigió la vista hacia donde los ojos de Kakashi habían estado unos momentos antes. —Estabas observando a esa chica.
Una tensión se asentó en su pecho.
—¿Es tu estudiante, no es cierto? —Preguntó Yoshi.
—Sí…
Yoshi inclinó la cabeza e inhaló. —Es bonita. Y ese es un bonito vestido.
—Supongo.
Ella sabía o al menos sospechaba algo. Pero estaba seguro de que mantendría sus pensamientos para ella misma. Después de todo, ¿Quién era ella para juzgar la manera en que observaba a su estudiante cuando ella iba brincando de cama en cama de la mayoría de la Elite de Konoha? Yoshi no era una chismosa. No podía permitirse el serlo.
Así que lo que fuera que estuviera pensando o sospechado, ella lo dejó pasar y se inclinó hacia él. —Mi esposo se fue de viaje de negocios por todo el fin de semana. Estoy libre esta noche.
—¿Libre? —Murmuró, como si no tuviera idea de lo que estaba implicando.
Una sonrisa presumida asomó en sus labios. —Libre para joderte sin descanso, por supuesto.
—Ah. —Asintió. —Claro. Tonto de mí.
—Estaré esperándote en tu casa. Tómate tu tiempo. Tenemos toda la noche para nosotros.
Ahora había algo para ansiar. Él sonrió internamente mientras ella se alejaba, marcando un poco más el meneo de sus caderas. Esta mujer era terriblemente transparente, pero así de bueno era dársela.
Sin embargo, probablemente fuera la última vez.
Kakashi dejó que su mirada regresara a Sakura. Ino parecía estarle presentando a tres hombres ahora y Sakura estaba sonriendo con timidez y acomodándose el cabello detrás de la oreja como la buena y recatada mujercita que pretendía ser. Él reconoció a los hombres. Había trabajado con dos de ellos en el pasado y el otro era amigo de Iruka. Parecían ser agradables. Sakura podía tener algo peor.
Había tenido algo mucho peor.
¿Lo ves? Ino lo tiene cubierto. No necesitas preocuparte por ella.
Se aseguró a sí mismo que no tenía por qué estarla observando y cuidando y que debía dejarse arrastrar por Genma para socializar. Mientras picaba algo del buffet y mientras nadie veía, escuchó a Kurenai quejarse de las pruebas y dificultades que tenía ser una madre soltera. Él intentó tranquilizarla en algún punto y vagamente mencionó que él mismo había sido criado sólo por su padre y que había crecido bien, pero entonces Kurenai empezó a lucir todavía más preocupada.
Miró a través del salón a Sakura, sólo para recordarse que no tenía que recordarle a nadie más de citas pendientes, mientras veía que estaba hablando con uno de los tres hombres que Ino le había presentado. Frunció el ceño un poco cuando se dio cuenta que el hombre (el que parecía ser de ANBU) le estaba acercando la bebida. Pero Kakashi se dijo que no había necesidad de preocuparse. Un poco de alcohol en una fiesta nunca había dañado a nadie.
Pero mientras la noche avanzaba, estaba comenzando a preocuparse. Cada vez que le lanzaba una mirada a Sakura –que era definitivamente más seguido de lo que podría ser justificado como interés casual-, ella parecía un poquito más inestable sobre sus pies y un poquito más cómoda con el ANBU. Se estaba riendo de sus bromas y tocándole el pecho y podía imaginar que el hombre probablemente estaba haciéndole tantos cumplidos por su vestido tan seguido como fuera posible. El vestido que Kakashi había comprado. Incluso había levantado algunos volantes de la falda como si la estuviera admirando, lo que hizo que Sakura se riera y los ojos de Kakashi se entrecerraran.
No quería que Sakura se fuera con ese hombre, se dio cuenta, lo que parecía ser el punto en que terminarían las cosas. Mucho menos cuando ella había bebido tanto.
Era tiempo de fungir como aguafiestas. Algo en lo que era terriblemente bueno.
Era el chico de ANBU por el que había sido deslumbrada. Desde el momento en que Ino había anunciado sus intenciones de juntarla con alguien, Sakura había estado determinada a no aceptar a ninguno de los hombres que su amiga había seleccionado para ella. Pero él tenía una sonrisa bonita y adorables manos y siempre que ella quería otra bebida, él estaba muy feliz de complacerla.
Ella recibió con gusto el sabor amargo de la bebida. Le relajó y dejó que sus labios se aflojaran. Estaba en una desesperada necesidad de que alguien le arrancara de la mente a Ikki y a Kakashi y, mientras más bebía, más se dejaba convencer de que el hombre frente a ella era perfecto para eso. Parecía agradable. Ino le había dado ya su sello de aprobación e Ino nunca se equivocaba cuando se trataba de hombres. Se preguntó si ella lo llevaba a casa, ¿Le podría ofrecer mejor compañía que Ikki? ¿Tan buena como la de Kakashi?
Bueno, probablemente no. Posiblemente no había hombre vivo tan bueno como Kakashi. Incluso aunque fuese su limitada experiencia lo quee le daba la perspectiva equivocada.
De cualquier forma, si ella iba a ser lo suficientemente valiente como para invitar al chico con ella, necesitaba un poquito más de coraje. Mientras más bebía, más valiente y confiada se sentía. Fue sólo cuando el salón comenzó a dar vueltas que se preguntó si no se había sobrepasado.
—¿Quieres otra bebida? —Su cita preguntó.
—Seguro…
Él se dio la vuelta para llenar su vaso y la habitación se inclinó de pronto hacia la izquierda. No se había dado cuenta de que se estaba cayendo hasta que un fuerte y seguro brazo le atrapó por la espalda y la volvió a poner verticalmente. —Cuidado. —Escuchó a su salvador murmurar. —¿Estás un poquito mareada?
—¿Sensei? —Parpadeó hacia él, sorprendida de verlo ahí. —¿Por qué tu cabeza no deja de moverse…?
El brazo que le estaba sujetando por la espalda permaneció ahí mientras su maestro se giraba hacia su cita. —¿Cuánto bebió?
—No lo sé… ¿Tres vasos?
—¿De qué?
—Jugo de arándano no diluido.
—Mierda, ¿En serio?
—Me siento muy mal. —Sakura murmuró, apretándose el estómago.
Sus citas –sí, los tres hombres- parecían preocupados. —Puedo llevarla a casa, si quieres.
El tono de Kakashi era discretamente relajado. —No será necesario. Yo la llevaré. Di adiós, Sakura.
—Bye-bye… —Sakura ondeó una mano a su cita y se dejó conducir en dirección a las puertas. No sentía nada más que alivio de irse a casa.
Cuando estuvieron fuera en el frío aire nocturno, Kakashi dejó que ella caminara sin ayuda, aunque su mano se mantenía cerca de su codo. Cada vez que ella se tropezaba, pacientemente la jalaba sin decir una palabra.
Sakura inhaló profundamente, tratando de controlar la sensación de náusea que sentía en su estómago. —Gracias. —Dijo como si tuviera una bola de masa en la garganta. —Creo que le hubiera vomitado si me hubiera quedado un rato más.
—Sólo debes evitar no vomitarme a mí. —Se burló. —¿Estás segura de que sólo bebiste jugo de arándano?
—Creí que era jugo de arándano… aunque sabía gracioso.
—Bueno, Genma estaba en el salón. Probablemente estaba adulterado.
—Ah… eso explicaría por qué estoy borracha.
—Ajá. —Reflexionó, atrapándola de nuevo antes por quinta vez. —Una pena lo de tu cita. Parecía un buen chico.
—Parecía. —Ella hipó. —El primer chico que muestra interés en mí que no es un cerdo o un presumido sólo está ahí porque Ino se lo pidió ¿Me visto con mal gusto o algo? Porque todo lo que atraigo es basura. La noche que estoy usando algo que alguien más escogió, un chico agradable quiere hablar conmigo. Huh. Quizá soy basura y, naturalmente atraigo basura para cumplir con mi propósito biológico de tener bebitos basura. Mis padres son basura, así que supongo que tengo que continuar con eso…
—Sakura, cállate.
Sakura lo hizo. El alcohol le estaba haciendo escupir las cosas que normalmente se guardaba cerca de su corazón. Ella sabía que si hubiera estado sobria, no se atrevería a hablar de esa manera.
—¿Cuántos novios has tenido, Sakura?
Oh, maldición. Estaba tomando ventaja de ella. Sabía que sus labios estaban sueltos y estaba tomando la oportunidad para curiosear. Bueno, demonios, ella ni siquiera recordaría esto en la mañana, así que, ¿Por qué no?
—Cuatro. —Murmuró. —Cuatro bastardos.
—¿Todos fueron unos bastardos?
—Sí, todos ellos. —Asintió. —Ikki era un bastardo. Nunca hizo nada bonito por mí. Yo lavaba su ropa y le prepara comida cuando estábamos juntos porque él nunca me llevaba a algún lado. Y cogía con entusiasmo como un perro.
Kakashi no dijo nada.
—Antes de él, estaba Takeo. Salí con él por una semana y, parecía un buen chico al principio, pero después de que dormí con él, siempre era 'Perra, hazme un sándwich' o 'cállate, zorra' y '¡Tú qué vas a saber, eres una chica!'. Él creía que como tenía una polla enorme, todas las chicas debían ponerse a sus pies. Pero ni siquiera sabía cómo usarla. Él creía que no lo estaba haciendo bien si la chica no estaba llorando.
—¿Y qué hiciste? —Kakashi preguntó con incomodidad.
—La tercera vez que me dijo 'Perra', lo golpeé, perdió dos dientes, salió por la puerta y fue la última vez que escuché de él.
—Debiste arrancarle la verga.
—Pensé eso. —Admitió con cansancio, recargándose contra su hombro y enlazando el brazo con el de él. Era mejor que dar tropezones sola. —Antes de él, fue Tetsuya. No… recuerdo mucho de él. Era aburrido. Empecé a odiar estar con él porque era muy aburrido, así que lo dejé luego de un par de semanas. Además, nunca podía mantenerlo arriba, ¿Sabes? Las cosas podían marchar bien y entonces, perdía el interés. Dijo que nunca había tenido ese problema con otras chicas. Sólo conmigo. ¿Así qué, qué está mal conmigo?
Kakashi hizo un vago sonido. —Suena más como su problema que tuyo.
—Y el primero fue Shun. Siempre tenía la iniciativa y quería eso, porque no tenía el coraje de tomar yo el liderazgo. Salimos como por tres meses y siempre fue agradable y divertido. Me gustaba. Pero entonces todo empezó a ir mal.
—¿Qué sucedió?
—Le di mi virginidad.
—Ah.
—Esperaba que saliera mal y realmente estuvo mal. Quiero decir… de verdad salió mal. Era vergonzoso y suficientemente doloroso por sí solo y, entonces sin ninguna advertencia soltó 'Ooops, agujero equivocado'.
Kakashi parecía afligido. —Sakura, él no-
—Lo hizo. —Dijo con franqueza. —O trató de hacerlo, pero lo empujé de la cama con tanta fuerza como pude y terminó del otro lado de la habitación. Terminé doblándome en la cama y no podía dejar de llorar. Nunca hablamos luego de eso.
—Ya veo. —Murmuró, su tono engañosamente ligero e indiferente. —¿Cuál era su nombre?
—Ugh… no lo recuerdo. Pregúntame en la mañana y te daré hasta su dirección.
Kakashi suspiró y desenredó su brazo del agarre de Sakura para colocarlo sobre sus hombros. —Tú estás bien. Tu gusto por los hombres es lo que apesta. No sabes, de verdad, como elegirlos, Sakura.
—Yo no los escojo, ellos me escogen. —Refunfuñó. —Los chicos buenos que saben que lo son no vienen por chicas como yo. O todos pasan el tiempo en bares distintos a los que frecuento. Siempre era una posibilidad.
—Eso no puede ser cierto. —Dijo despectivamente.
—Sí que puede. Quiero decir, tú eres un hombre bueno que sabe lo que está haciendo. ¿Tú irías por alguien como yo?
Una pregunta trampa, pero no pudo evitar hacerla para ver cómo reaccionaría. Ella alzó la mirada para verlo y vio que estaba observando el camino oscuro con intensidad, como si estuviera pensando con mucho, mucho cuidado. Entonces dijo: —Si fuera una noche en la que te viera por primera vez, probablemente me dejarías intrigado. Primero por tu cabello, luego por tus ojos y tu sonrisa. Y tu risa sería lo que sellaría el trato.
¿Su risa? Ino alguna vez le dijo que su risa sonaba como una cabra hiperventilando. Él tenía que estar respondiendo por pura cortesía.
—Tal vez te hubiera arrinconado y mantenido sólo para mí por el resto de la noche. —Dijo. —Y luego te acompañaría a tu casa. Y si me ofrecieras café, aceptaría. Y si me dejaras, te haría el amor toda la noche.
Lo estaba haciendo de nuevo. Haciendo que el calor se asentara en su vientre y calentara sus mejillas, diciendo cosas que un hombre en su posición no debería decir. Pero bueno, ella sabía que él respondería algo así, ¿No era cierto? Esa era la razón por la que le había preguntado. Otra chica –mejor portada, tal vez- le hubiera reclamado por decirle tales cosas, pero no podía engañarse. Le gustaba la manera en que le tomaba el pelo y como jugaba con ella y, ya que no le decía nada, era una forma de hacérselo saber.
La calle estaba vacía a esa hora de la noche, así que se sintió segura de inclinar la cabeza contra su hombro y disfrutar de su proximidad bajo el pretexto de que estaba demasiado borracha como para mantener su cabeza arriba. Con su brazo alrededor de ella, podía pretender que lo había dicho era cierto. Que ellos se habían encontrado por primera vez en la fiesta y que le estaba llevando a su casa con la intención de hacerle el amor y, que la razón por la que le estaba sosteniendo era porque eran amantes y no porque ella se iría de frente si daba tres pasos sin su ayuda.
Cuando llegaron a la puerta de su departamento, casi abría la boca para preguntarle si le gustaría o no café. Afortunadamente él habló primero para evitar que se pusiera en ridículo.
—¿Cómo te sientes ahora? —Preguntó.
—Mal. —Dijo honestamente. —Enferma y mareada.
Era difícil distinguir la preocupación en la cara o voz de Kakashi incluso cuando estaba sobria, pero ahora podía verlo y escucharlo. —¿Estarás bien si te quedas sola?
—Tal vez. —Dijo, tratando de no sonar decepcionada porque él le iba a dejar. No habría café entonces.
—¿O quieres que te acompañe?
Sakura pretendió pensarlo por un momento. —Bueno. —Dijo, como si le hubiera torcido el brazo para que aceptara.
Pero era algo bueno que él estuviera ahí, resultó, porque no podía dar un solo paso sin tambalearse rumbo a su departamento en el segundo piso. Él le atrapó por el brazo unas dos veces y evitó que se cayera y se rompiera su tonto cuello. O nariz. Lo que resultara peor. Le agradeció en cada ocasión, avergonzada porque su maestro atestiguara su estado. Él le había enseñado a caminar por las paredes, sin embargo, no podía ni caminar bien en las escaleras. Esto debía ser una decepción para él.
Las cosas se tornaron peor cuando pasó la puerta de sus vecinos. La señora Godo estaba cocinando y el sobrecogedor olor de especias y grasa hicieron que su estómago se revolviera con fuerza.
—¿Qué pasa? Te ves gris. —Kakashi apuntó.
—Voy a vomitar. —Advirtió a Kakashi. Ya podía empezar a sentir su boca seca y su garganta contrayéndose. —Ahora.
—Oh.
Él la estaba encaminando con mayor rapidez a la puerta. Estaba segura de haberla cerrado cuando salió, pero Kakashi hizo algo para abrirla con mayor rapidez de la que ella podría con ayuda de la llave. Obviamente los seguros no eran nada para un Jounin de elite.
La condujo hasta el baño y ella se cayó de rodillas frente al excusado justo a tiempo para sacar todo el buffet de la fiesta. Kakashi se acuclilló a un lado de ella, manteniendo su cabello fuera de su rostro con una mano y tallándole la espalda con la otra, como si ayudar a las chicas a vomitar fuera una tarea diaria para él. Ella no quería que él la viera así o que la escuchara dando arcadas, pero al mismo tiempo estaba agradecida. Agradecida de que estuviera ahí para tallarle la espalda y para murmurarle cosas confortantes. Las veces que ella había estado enferma cuando niña, su madre nunca había sido capaz de pararse en la misma habitación que Sakura.
Cuando la náusea finalmente se detuvo, permaneció abrazando el excusado, descansando su sudorosa frente en un brazo.
—¿Te sientes mejor? —Preguntó.
Ella fue capaz de asentir.
—Te traeré algo de agua.
—Gracias.
Él le llevó con cuidado a su dormitorio y la dejó en su cama para luego desaparecer para conseguirle la bebida. Parecía que apenas había hecho eso, ella se había dejado caer sobre su cara. Cuando volvió, le pidió que se sentara y bebiera. —Necesitas reemplazar tus fluidos.
—Lo sé. —Dijo irritada. —Soy médico.
—Y necesitas quitarte ese vestido.
—¿Mm? —Sakura parpadeó hacia él, confusa. —¿Por qué?
—A menos que planees dormirte con él, no te lo recomiendo. Se arrugará todo.
Sakura observó su vestido y se lamentó. Le gustaba usarlo, pero no quería arruinarlo…
—No miraré. —Le prometió.
Sakura alzó la vista hacia donde estaba su cuello. —No me importaría… si me vieras. —Murmuró.
Ella en lugar de verlo, sintió que dudaba sobre su respuesta, y entonces él hizo un sonido que parecía ser señal de que lo había divertido. —Brazos arriba. —Le ordenó y ella obedeció. Con un cuidadoso jalón le sacó el vestido y lo dejó a un lado en la cama. Sakura observó a su ojo expuesto con cuidado, esperando ver si él echaría una mirada. Nunca había estado tan expuesta hacia él antes y, medio deseó haber tenido el cuidado de vestirse con algo más sexy. En lugar de eso, había elegido ponerse su viejo y ligeramente estropeado bra, porque era el único que quedaba con el corte del vestido y hacia que sus pechos lucieran más grandes de lo que en verdad eran; junto con las pantaletas negras con puntos blancos que había elegido por comodidad. Ino hubiera llorado al ver la elección de Sakura, como si el bra y las panties no le hicieran justicia al vestido.
Pero la mirada de Kakashi permaneció en ella. De manera deliberada. Y la forma en que la veía le hizo sentir como si estuviera usando lencería de diseñador de la más alta clase.
O como si no estuviera usando nada.
Él arrancó su vista de su cuerpo de vuelta a su rostro. —¿Dónde guardas tu ropa de dormir?
—Te lo dije antes… No uso nada para dormir.
—¿Ninguna vieja camiseta o algo así…?
Ella sacudió la cabeza.
Kakashi suspiró y comenzó a abrirse el chaleco. Sakura observó con interés mientras él lo arrojaba en el suelo y comenzaba a sacarse la camisa. —Brazos arriba. —Ordenó una vez más y deslizó la camisa negra sobre su cuerpo.
Podía nadar dentro de ella. Las manos no le llegaban a las mangas y si se levantara probablemente llegaría a la mitad de sus muslos. Pero estaba llena de su calor y su olor y Sakura se abrazó a sí misma para saborear las sensaciones. —Gracias. —Dijo de nuevo.
—Espero tenerla de vuelta en la mañana. —Le advirtió, ahora vestido sólo con una camiseta de nylon que mantenía la máscara. —¿Estarás bien si me voy?
Sakura le miró con los ojos muy abiertos. —¿No puedes quedarte otro raro por si me siento de nuevo mal? —Preguntó. —¿O tienes que estar en otro lugar?
Él se encogió de hombros. —No, no es eso. Está bien, me quedaré.
Sakura se metió debajo de las mantas y Kakashi jaló la silla cercana al escritorio a un lado de la cama para sentarse. —¿Estoy siendo una molestia? —Preguntó con preocupación.
Él sonrió en la oscuridad de la habitación. —No te preocupes por eso, Sakura. —Dijo, sacando su familiar libro de su bolsillo. —Sólo preocúpate por la maravillosa resaca que tendrás mañana.
—Bueno…
Ella se acurrucó contra la almohada y llevó una manga a su nariz mientras cerraba los ojos. Con Kakashi a un lado de ella se sentía segura y recordaba su presencia cada vez que escuchaba el suave ruido de una hoja siendo pasada. Para entonces estaba tan agotada que no le tomó mucho tiempo para empezar a divagar, en su mente los pensamientos rebotaban como bolas de ping pong. Un pensamiento en particular hizo que se levantara un poco. —Kakashi-Sensei, nunca dijiste si te gustaba el vestido. —Murmuró adormilada.
Le tomó un momento responder. —Creo que te veías hermosa.
Sonriendo contenta, se relajó de nuevo y dejó que el sueño le consumiera.
Kakashi observó la cabeza pelirosada de su protegida mientras caía profundamente dormida.
Sí, él creía que se veía hermosa. Pero el vestido tenía poco que ver con eso.
El brillo en el reloj digital sobre el alféizar de la ventana le hizo darse cuenta de que era cerca de la media noche. Justo en ese momento Kimura Yoshi estaría en su departamento, esperándole desnuda en su cama y él estaba ahí, vigilando a una chica borracha de dieciocho años.
Algunos creerían que era un idiota, pero Kakashi sabía dónde quería estar exactamente: justo ahí, a un lado de Sakura profundamente dormida.
Y de su cajón de ropa interior.
La vida es buena.
Notas de la traductora:
La primera vez que tengo esto temprano y mi internet lo jode todo.
En fin...
Lilith Mun Sensh: Muchas gracias por pasarte y aclararlo, aunque no dejes directamente el comentario con tu cuenta, si dejas tu nick yo puedo responderte; me sentiría mal de no poder hacerlo. Espero que este capítulo haya dejado más en claro que Kakashi es muy caballeroso.
Delilahhatake: ¡Hola, hola! Gracias por tu comentario, aquí sigo, aunque me tarde en subirlo, ten por seguro que el capítulo siempre se va a subir en lunes -aunque sea tardísimo- o el martes -a la una o dos am.- ¿Te gustó este? Cuídate mucho y espero que nos sigas acompañando.
VyB: ¡Tanto tiempo! Hola de nuevo, muchas gracias por seguir leyendo el fic ^^
Muchas gracias a todos por sus alertas y por leer el fic. No tengo mucho que decir, creo -ya me acordaré más tarde. ¡Nos leemos!
